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JESUCRISTO HA RESUCITADO

HERMANOS, CRISTO NOS DIJO “Si alguien quiere ser el primero, deberá ser el

ultimo de todos, y servirlos a todos.” ESE ES EL VERDAERO SERVICIO. “El que

entre ustedes quiera ser grande, deberá servir a los demás; y el que entre ustedes

quiera ser el primero, deberá ser su esclavo. Porque, del mismo modo el hijo del

hombre no vino para que le sirvan sino para servir.”

¿Para qué o porqué vivimos?

Todo servicio es acción, tarea, esfuerzo, compromiso y hasta sacrificio para

ayudar a que los demás crezcan y para proporcionar a través de nuestra actuación

un beneficio a otros, entendiendo desde luego que si esto se logra, los

beneficiarios seremos nosotros mismos, de esta manera le damos un sentido

trascendente a nuestra vida.

"Sólo una vida vivida para los demás, vale la pena ser vivida"

Albert Einstein.

Como misión nuestra propuesta es "Servir a los demás" Ya que es una misión que

implica una lucha permanente contra nuestro egoísmo, pues servir a otros es

amarlos, ponerlos antes que a nosotros, es anteponer el beneficio de los demás a

nuestros gustos, tiempos, placeres y satisfacciones.

Y sólo cuando hayamos sido capaces de matar nuestro egoísmo, podremos

alcanzarla armonía y la paz. Hermano Hesse.

El común denominador de toda misión es el término "servir" y si establecemos una

relación entre los conceptos "visión" y "misión", quieren decir: "servir para mejorar
este mundo".

Por lo general, utilizamos el término "servir" para significar algo que "hace el bien",

que beneficia y es útil, que promueve el desarrollo y que mejora el estado o

situación de alguien o de algo. Cabe aclarar que cometer errores no significa,

necesariamente, que no servimos, recordemos aquella cita que dice: aprender y

crecer a partir de nuestros errores es una virtud.

El pensamiento de este tema puede resumirse en una frase que creo que todos

hemos escuchado alguna vez "El que no vive para servir, no sirve para vivir" y si le

damos un toque místico y desde luego filosófico, aplicaríamos la siguiente frase:

Dormí y soñé que la vida era alegría.

Desperté y vi que la vida era servicio.

Serví y descubrí que en el servicio se encuentra la alegría.

Rabindranath Tagore.

El trabajo no se paga con dinero sino con placer de servir a los demás. El dinero

cubre las necesidades, mientras que el servicio a los demás proporciona

satisfacción personal. No existe un sueldo en el mundo que sea capaz de pagarte

lo que tú estás haciendo, porque el dinero que te dan como salario no es para

retribuir tu trabajo sino para que sigas trabajando en lo que estás haciendo.

Algunas personas trabajan por placer y por necesidad, hay quienes trabajan por la

satisfacción de servir y otras solamente por dinero. El oficio no se paga con dinero

y nadie te lo puede remunerar; tú eres el único que te puedes recompensar con la


satisfacción de hacer bien las cosas.

“Quien quiera ser el primero que sea el último y el servidor de todos”. No nos pide

Jesús que no pretendamos ser más, al contrario, nos anima a ser el primero, pero

por un camino muy distinto al que nosotros nos apuntamos. Debemos aspirar a

ser todos, no sólo “primeros”, sino “únicos”. En esa posibilidad, radica la grandeza

de todo ser humano. Pero esa grandeza está en nuestro verdadero ser.

Dios no quiere que nos humillemos, que nos destrocemos, que renunciemos a

nada. A veces hemos dado a los de fuera la impresión de que para ser él grande,

Dios nos quería empequeñecidos.

Jesús dice: ¿Quieres ser el primero? Muy bien. ¡Ojalá todos estuvieran en esa

dinámica! Pero no lo conseguirás machacando a los demás, sino poniéndote a su

servicio. Sólo cuando te des al otro crecerás en tu verdadero ser. Cuanto más

sirvas, más señor serás. Cuanto menos domines, mayor humanidad.

La sabiduría me hará ver que el bien espiritual (el mío y el del otro) está por

encima del biológico. Desde esta perspectiva nunca haré daño al otro buscando

un interés personal egoísta a costa de los demás.

En cierta ocasión un importante empresario formuló a su grupo de ejecutivos, la

siguiente pregunta: ¿Pueden decirme una actividad que no provoque estrés?

Después de reflexionar por un buen rato, cada uno fue expresando su opinión y el

empresario con una actitud reverencial escuchaba, asintiendo o desaprobando

con un movimiento de cabeza. Pero hubo una respuesta que le hizo agudizar sus

sentidos…..
- ¡Me repite por favor!

- “Yo estoy convencido que la única actividad que no provoca estrés es

SERVIR A LOS DEMÁS”, expresó el ejecutivo y quedó a la espera de la

recriminación de su Jefe. Después de un prolongado silencio se escuchó: “lo voy a

meditar”.

Si amigo y amiga lectora tener siempre una actitud de servicio es la manera más

adecuada de disfrutar la vida! De no tener estrés, de encontrarle sentido a nuestra

vida.

¿Pero qué es tener una actitud de servicio? Es reconocer en cada ser humano

una persona valiosa, de quien se puede aprender y a quien se le puede colaborar.

Es desarrollar empatía con las demás personas, por humildes que ellas sean. Es

decir, mostrar interés por lo que le sucede a la otra persona. Es la capacidad de

entender por qué otra persona se siente de tal o cuál manera. Es incluir en nuestra

vida, el hábito de procurar primero comprender a la otra persona antes de ser

comprendido.

Existen personas que creen en forma equivocada que servir es degradarse….

Nada más alejado de la realidad. Solo en las mentes prepotentes y arrogantes el

servicio a los demás es visto como una acción de servilismo.

La actitud de servicio va siempre ligada a una actitud positiva, por ello es que las

personas con actitud de servicio a los demás, son personas alegres, optimistas,

que esperan siempre lo mejor de la vida. Ejemplo de una actitud positiva es la

historia del pequeño Dany Martin, quien ensayaba para un papel en una obra del

colegio. Su madre comentaba a una amiga, que él tenía puesto el corazón en ese
papel que desempeñaría y que ella temía que no fuera elegido. El día que

anunciaron los papeles, la madre fue con su amiga al colegio a recoger al

pequeño Dany. Este corrió hacia su madre y con los ojos brillantes de orgullo y

entusiasmo, le expresó: “Imagínate mami, - gritó Dany y pronunció esas palabras

que continúan siendo una gran lección: - me eligieron para aplaudir y vitorear”.

Las personas con actitud de servicio son proactivas, es decir, son responsables de

sus propias vidas, tienen el control de sus vidas a pesar de las circunstancias. No

viven “echándole la culpa a los demás de lo que les sucede”. Estas personas han

desarrollado la habilidad de tener libertad interior para elegir la respuesta a los

estímulos externos. Se puede reaccionar en forma positiva o negativa; las

personas proactivas eligen reaccionar en forma constructiva, no se dejan

influenciar negativamente del ambiente. Son aquellas personas que deciden hacer

lo que hay que hacer, a pesar de las circunstancias.

Cuando tú hermano has trabajado en adquirir una actitud de servicio, significa que

tomaste la decisión de no “dejarte herir sin tu consentimiento”. Por ejemplo hay

personas que están en una reunión y se encuentran alegres, compartiendo

animadamente; pero de repente llega alguien que les cae mal y en seguida se

transforman, se les cambia el genio, se les nota el disgusto. Lo anterior quiere

decir que dichas personas eligieron dejarse influenciar negativamente de esa

situación y luego le echan la culpa de su reacción a la persona que les cae mal; su

estado de ánimo depende de otros.


La actitud de servicio permite entender a las demás personas y lograr un avance

significativo en los grados de conciencia, los cuales establecen una diferencia

plausible en los seres humanos. Los grados de conciencia miden la evolución del

ser humano en la escala del desarrollo personal. Tomar conciencia es adquirir la

capacidad de darse cuenta de lo que está sucediendo a su alrededor y lograr

entender lo que puede estar experimentando la otra persona.

Por último, el servicio a los demás también es un signo de madurez! Las personas

con actitud de servicio comprenden todos los beneficios que obtienen al

comportarse de esta manera con las demás personas y descubren que es una

filosofía, un estilo de vida, el cual es un privilegio alcanzar. Servir a los demás solo

se le es dado a los seres grandes, como nos enseñó el gran Maestro Jesús de

Nazareth, en Mateo 20, 26: “el que entre ustedes quiera ser grande, deberá servir

a los demás”.

De todo lo anterior podemos concluir que la actitud de servicio es una marca

indeleble de la gente superior, del Líder exitoso, de la gente iluminada, de las

personas con personalidad magnética, del padre (madre) amoroso (a), del docente

comprometido con su profesión, del estudiante responsable, del empresario (a)

triunfador (a), del empleado (a) eficaz, es decir todo lo que usted y yo podemos

desear: ¡una bendición divina! ¡UN PRIVILEGIO! Reservado solo para los seres

superiores.
En mi vida Hermanos; vengo luchando por seguir sirviendo con el mismo amor de

Jesús. Nací en una familia humilde; con muchas carencias económicas pero con

unos grandes maestros como fueron mis abuelos y mis padres, quienes desde

pequeños me dieron las bases para crecer en esta vida. Desde muy niño fui

creciendo en la Parroqui de San Francisco, asistía a un Grupo de La legión de

María y junto a un amigo nos mandaban a realizar trabajos en el Hogar de

Ancianos de San Juan de Dios. Es ahí en donde empiezo a crecer en este camino

del servicio. Nos encontrábamos con los ancianos para leerles la Biblia, para

ayudarles en todos sus quehaceres, cambiarlos, acompañarlos, escucharlos (creo

que es una manera de servir ya que ellos necesitan ser escuchados), recuerdo

que tendría 11 años de edad y aún no aprendía bien a tocar la guitarra, solo sabía

2 notas musicales, y tampoco tenía guitarra propia, así que me llevaba la guitarra

de mi abuelo y con apenas esas dos notas tocábamos y cantábamos todas las

canciones que conocíamos y que también nos pedían nuestros hermanos

ancianos; que bien que la pasábamos!!!. Así mismo, visitaba el Hogar de Menores;

yo ya era un adolecente, íbamos todos los domingos por las mañanas a llevarle

alegría a los niños, a veces no teníamos que llevarles pero tan solo nuestra

presencia era darles una alegría inmensa que llenaba la soledad en la que

estaban estos niños. Mi vida crecía cada vez más en dar, me sentía reconfortado,

lleno de alegría, de paz, para todo lo que se presentara en ayudar ahí estaba yo,

dándoles algo a nuestros hermanos. Mi vida continuaba en la Parroquia, recuerdo

bien que después de mucho tiempo decidimos reactivar la PORCIUNCULA, una

festividad Franciscana, dedicada a Nuestra Señora de Los Ángeles, pero que se

había vuelto una costumbre antigua en dar de comer a los pobres con el famoso
PUCHERO, éramos alrededor de 6 amigos que decidimos agarra nuestros

costales y canastas, tocar puerta por puerta para que nos den algo de víveres

para hacer la comida, algunos nos daban con alegría, otros nos tiraban la puerta

en la cara, pero no nos desanimábamos, seguíamos día tras día, porque

seguíamos el ejemplo de Francisco de Asís: Un hermano le preguntó un día que

que significaba la perfecta alegría, y Francisco le respondió, “cuando en el invierno

llegas aterido, llamas a la puerta y no te quiero abrir, cuando a los insultos con

amor responde esa es la alegría”, convocamos algo más de 500 personas, entre el

asilo de ancianos, hogar de menores, el pueblo, hasta 2 locos nos acompañaron,

aquella vez, fue hermoso dar, sin recibir nada a cambio. Así fue por algunos años

más. Francisco de Asís y mi Parroquia fueron mis puertas para poder conocer

Jesús y entender que es el Amor a los demás. Viajé a Lima ya de Joven

Universitario, a entregar algo de lo que sabía, y era la Música, a enseñarle a las

niñas de Hogar Hermelinda Carrera, casi cada 15 días, viajaba a preparar a las

niñas, fue una realidad totalmente distinta, niñas y adolescentes violadas,

maltratadas por sus padres y otros, ¡¡¡que realidad hermanos!!!, pero ahí estaba

yo, no solamente enseñándoles música ad honoren sino dando mi granito de

arena en todo lo que podía, había clases de mi Universidad que me perdía los

fines de semana solo porque me necesitaban por ahí, así viajaba a Lima,

Arequipa, Camaná, Satipo etc. Escogí sin querer una Profesión de servicio a los

demás, siempre quise ser Médico para ayudar a los demás, hoy por hoy soy

Médico, y vengo realizando este servicio a mis hermanos en el Centro de Salud de

San Juan Bautista, Dios me regaló la bendición de poder servir a través de mi

profesión y aún sin comprenderlo me destinaba lugares donde no quería ir, pero
esto ha hecho posible que me siga fortaleciendo en su servicio. He recorrido

algunos lugares de la sierra y la selva, y a pesar de las condiciones adversas he

dado todo de mí para ayudar a nuestros hermanos. Recuerdo a una joven madre

dando a luz en medio de la oscuridad de la selva, entre la lluvia, la exposición a

los animales, con la gracia de Dios pude socorrer a tiempo a esas dos vidas que

dependían del hilo de la vida y la muerte, así, entre accidentados, mordidos por

animales venenosos, enfermedades típicas, me he fortalecido en entrega diaria,

no escatimé horas de sueño ni tiempo perdido para ir en ayuda a mis hermanos, y

aún lo sigo haciendo hasta este momento. Actualmente sigo compartiendo mi

profesión con mi trabajo en la Parroquia San Francisco de Asís, animo las misas

de 7 y 30 de la noche y también el trabajo Pastoral que ella requiere. Quisiera

terminar dándole gracias a Dios por regalarme día a día todas estas bendiciones y

enseñarme que la única forma de llegar a él es a través de mis hermanos.

Gracias