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Testimonio pasajeros sobrevivientes del titanic

Julián Padrón Manent y su esposa Florentina Durán estaban en ese barco y hablaron con un
periodista, que años después les hizo muchas preguntas sobre ese viaje para poder responder
algunos de los misterios que lo rodean desde hace un siglo.La entrevista tuvo lugar en el año
1955 y fue publicada en la Revista “Bohemia”. El encargado de preguntar fue el entonces
estudiante de periodismo Rodolfo Santovenia.

Padrón contó que durante ese viaje muchas fueron las tensiones que sufrió. Él y su esposa
habían subido al Titanic en Francia el 11 de abril de 1912. Se decía que era el buque más seguro
que existía. Esto se debía a los 16 compartimentos en los que se dividía el casco. Tenía todas las
características de un bote salvavidas gigante.

“Al cuarto día de navegación el clima estaba muy bien, claro y despejado. En la cubierta hacía
mucho frío y el mar estaba sereno. Todos estaban muy felices y nadie suponía que se avecinaba
una tragedia“, prosiguió.

“Durante la cena esa noche, varios se reunieron a fumar y jugar ajedrez o naipes. Yo me fui a
acostar y medio somnoliento escuché un golpe, pero no le di importancia y seguí durmiendo.
Eso ocurrió con muchos más”. Así describe cómo se inició la tragedia.

“La colisión había sido muy ligera que algunos ni siquiera despertaron. Además, la noche estaba
tan hermosa, nadie iba a pensar que un témpano había producido un agujero de 150 metros de
largo”

La historia continúa cuando uno de sus compañeros de juego golpeó la puerta de su camarote y
lo alertó del peligro. Ellos salieron corriendo a cubierta, donde ya muchos pasajeros estaban
queriendo encontrar respuestas. Un oficial les dijo que era un problema menor, pero el agua no
paraba de entrar.

Después de un rato se dio la orden de subir a las mujeres y a los niños en los botes y los hombres
ponerse los salvavidas. Algunos se rieron, otros lloraron, estuvieron los que se negaron a
ponerse el chaleco o señoras que no se subieron a los botes. El salvamento se hizo con mucha
lentitud.

Contaba Julián Padrón que “la confusión era cada vez mayor. La banda de música yo no la oí en
ningún momento, que me perdonen los que dijeron lo contrario. Los segundos parecían siglos, el
agua no se detenía y no había más botes disponibles”.

“Algunos hombres saltaron al vacío, otros no se decidían. Caigo en uno de los botes que estaba
siendo arriado, donde casi todos eran tripulantes. Se alejaron rápido del Titanic, que parecía una
ballena a punto de hundirse”.

Supervivientes del Titanic:


“Vi como se sumergía lentamente pero luego cada vez más de prisa, de pronto se apagaron las
luces y estallaron las calderas, había gente gritando, un remolino en el agua y de repente,
oscuridad. El barco se había hundido en cuestión de una hora”.

“Pasamos la noche en el bote hasta que nos topamos con el buque Carpathia. Llegamos a Nueva
York el jueves al anochecer. Nunca olvidaré la gente esperando en el muelle, familias de
sobrevivientes y desaparecidos”.