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VIGILIA DE PENTECOSTÉS 2018

“VEN ,ESPÍRITU DE AMOR”

Empieza la vigilia con la luz apagada del altar, un fuerte ruido y el viento del
ventilador… a continuación se abre la tapa del proyector y aparece el nombre de Jesús
con letras de fuego y una suave música, ( video, enciende nuestro corazón) se
encienden el cirio Pascual y las doce velas que hay a su alrededor. Se lee con voz
potente la Palabra de Dios, (Hechos 2, 1-11).

2 Cuando llegó[a] el día de Pentecostés, estaban todos juntos[b] en un mismo lugar. 2 De


repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso que[c] llenó
toda la casa donde estaban sentados, 3 y se les aparecieron lenguas como de fuego
que, repartiéndose[d], se posaron[e] sobre cada uno de ellos. 4 Todos fueron llenos del
Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba
habilidad para expresarse.
5Y había judíos que moraban en Jerusalén, hombres piadosos, procedentes de todas
las naciones bajo el cielo. 6 Y al ocurrir este estruendo, la multitud se juntó; y estaban
desconcertados porque cada uno los oía hablar en su propia lengua[f].7 Y estaban
asombrados y se maravillaban, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que están
hablando? 8 ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra
lengua?9 Partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, de Judea y de
Capadocia, del Ponto y de Asia[h], 10 de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones
de Libia[i] alrededor de Cirene, viajeros de Roma, tanto judíos como
prosélitos[j], 11 cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestros idiomas de las
maravillas de Dios.

SUBE LA MÚSICA Y AL TERMINAR…

EL QUE PRESIDE.- En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo…

El amor de Dios que ha sido infundido en nuestros corazones por medio del Espíritu,

que ha establecido en nosotros su morada, esté con todos vosotros.

TODOS: Y con tu espíritu

MONITOR.- Hace cincuenta días, celebrábamos la Pascua de Resurrección. Hoy, en

“otra noche santa”, celebramos la Vigilia de Pentecostés, la presencia del Espíritu en la

asamblea fraterna. Como en aquel tiempo, también hoy nos reunimos a la espera del

Espíritu, junto con María, la madre de Jesús y nuestra. El Espíritu Santo que recibieron

los apóstoles de la Iglesia naciente, es el mismo Espíritu que un día recibimos en


nuestro bautismo, y el mismo que hoy Jesús Resucitado sigue derramando sobre

nosotros, para animar nuestro caminar creyente y renovar nuestro compromiso

cristiano.

LECTOR.- El Espíritu Santo nos invita a permanecer en vela, a vivir en vela, para percibir

su presencia, ,para acoger sus movimientos en nosotros. Velando, queremos que se

realice en nosotros un nuevo Pentecostés, una nueva invasión de la fuerza del amor de

Dios. Este es nuestro anhelo y nuestra esperanza. Pentecostés es la Pascua del Espíritu,

Aliento de Dios que pone en movimiento la fe y la vida.

TODOS: Velando queremos preparar nuevamente la venida del Espíritu Santo. Que su

fuego nos atraviese para encender nuestro corazón. Que con su aliento nos impulse

para ser testigos. Que con su luz nos alumbre para convertirnos en profetas. Que con

su calor nos haga ser memoria viviente de Jesús.

LECTOR.- Velando, convirtámonos en llamas vivas, que danzan, brillan, calientan y

llenan de Luz la existencia. Velando, invoquemos la presencia del Espíritu que todo lo

inunda, todo lo transforma y todo lo renueva.

MONITOR.- Con la fuerza que recibieron María y los apóstoles, encendemos nuestras
velas como signo del Espíritu, tomando la luz del Cirio Pascual y continuamos nuestra
celebración, a la espera de que este mismo Espíritu se haga presente entre nosotros
hoy.

MIENTRAS LAS VELAS SE ESCUCHA, EL DIOS DE PENTECOSTÉS (Pablo Martínez)

UN NUEVO PENTECOSTÉS
Los nuevos hechos de los apóstoles…
A lo mejor es demasiada comparación, pero aquellos hombres y mujeres que se
pusieron en marcha el día de Pentecostés abrieron un camino, que nosotros hoy mejor
o peor continuamos. Seguimos mirando hacia ellos, pero no para quedarnos
pasmados, como quien mira un cuadro, sino para aprender de ellos a vivir la fe, a
proclamar el Evangelio, a anunciar la Vida del resucitado, a construir el Reino y a amar
como Jesús nos enseñó. Somos parte de una gran cadena de nombres , seguimos la
estela de aquellos que, año a año, siglo a siglo, han tratado de compartir la buena
noticia, y han luchado para que de verdad las cruces no tengan la última palabra.
TODOS
Apóstol
Vamos, amigo,
no te calles ni te achantes,
que has de brillar
como fuego nocturno,
como faro
en la tormenta,
con luz
que nace en la hoguera de Dios.
Vamos, amigo,
no te rindas ni te pares,
que hay quien espera,
anhelante, que compartas
lo que Otro te ha regalado.
¿Aún no has descubierto
que eres rico para darte a manos llenas?
¿Aún no has caído en la cuenta
de la semilla que, en ti,
crece pujante
fértil, poderosa,
y dará frutos de vida y evangelio?
Vamos, amigo.
Ama a todos
con amor único y diferente,
déjate en el anuncio
la voz y las fuerzas,
ríe con la risa contagiosa
de las personas felices,
llora las lágrimas
valientes del que afronta la intemperie
Hasta el último día,
hasta la última gota,
hasta el último verso.
En nombre de Aquel
que pasó por el mundo
amando primero.

Tenían todo en común

“La multitud de los creyentes tenían una sola alma y un corazón. No llamaban propia a
ninguna de sus posesiones, si no que lo tenían todo en común” (Hch 4,32) “La Iglesia
entera de Judea, Galilea y Samaría vivía en paz, se iba construyendo venerando al
Señor y crecía animada por el Espíritu Santo”
Compartir. Es difícil. Pero posible. Compartir proyectos, sueños, trabajo, descanso,
viajes, esfuerzos.
Compartir el tiempo con los que me necesitan.
Compartir los bienes con aquellos que carecen de lo elemental.
Compartir las ideas, y la búsqueda de la verdad.

TODOS
Enséñame, Señor, a ser generoso. A pensar en plural. A dar sin esperar, sin regateo, a
dar de lo que tengo, no de lo que me sobra. A vivir ligero de equipaje.
(Canto, 1ª estrofa y estribillo, EL Señor os dará)

DISCUTÍAN
“Aquello provocó una fuerte oposición de Pablo y Bernabé, y una discusión con ellos;
se decidió que Pablo y Bernabé, con algunos más, acudieran a Jerusalén, para tratar el
asunto con los apóstoles y los ancianos (…) crecía la discusión (…) (Hechos 15)

Es bueno ver que también entre ellos había diferencias, divisiones, que no lo tenían
todo claro, que a veces se enfrentaban, porque pensaban cosas distintas. Es bueno
porque eso les hace humanos. Porque, ¿quién no está de vez en cuando en
desacuerdo con otros? Nos pasa con los amigos, en la familia, en la Iglesia. Lo
admirable es que las diferencias no les lleva a levantar muros entre ellos, sino que
aprendieron a buscar soluciones juntos. Tenemos bastante por hacer hoy en ese
terreno, cuánto nos cuesta entender que otro pueda pensar distinto, cuanto nos
cuesta entendernos, ponernos en el lugar del otro, cuanto nos cuesta ver lo que
tenemos todos de bueno y trabajar juntos.

TODOS
Ayúdame, Señor, a ver más allá de los conflictos, y aprender a encontrar la verdad más
allá de las diferencias de cada día.

(Canto, 2ª estrofa y estribillo, EL Señor os dará)

Tenían una misión

“Entonces les dijo: recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y
seréis testigos míos en Jerusalén, Judea y hasta el confín del mundo” (Hch 1. 7-8)

Sentían que su vida importaba. Habían recibido un mandamiento, un envío “Id al


mundo entero y anunciad el evangelio”. Y se lo tomaron al pie de la letra. En aquellos
tiempos. Viajaron afrontando tormentas, incomodidades ,viajes largos y peligrosos, y a
veces sin retorno. Llevaron la fe hasta los extremos del mundo que conocían. Y
nosotros, hoy, ¿cuál es nuestra misión?
¿cuál es, Señor, mi misión en este tiempo, en este mundo, con la gente, en los
ambientes y lugares en que me muevo?
TODOS
Ayúdame a ser, a tu manera, apóstol, Ayúdame a llevar tu Palabra, a ser tu testigo.
(Canto, 3ª estrofa y estribillo, EL Señor os dará)

Hasta dar la vida.


A Esteban: “lo echaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo (….) Y murió.
“Herodes emprendió una persecución contra algunos miembros de la Iglesia. Hizo
degollar a Santiago, el hermano de Juan” (Hch 12, 1-2); “Procedió a arrestar a Pedro,
durante las fiestas de los Azimos. Lo detuvo y lo metió en la cárcel…” (Hch 12, 3-ss) A
Pablo y Silas: “Después de una buena paliza, los metieron en la cárcel y ordenaron al
carcelero que los guardara bien guardados”

Todos dieron la vida. Fueron encarcelados o ajusticiados por defender un Evangelio


que resultaba molesto para aquella sociedad. Esteban, Pedro, Pablo, Santiago lo dieron
todo. Y tras ellos, tantos hombres y mujeres, año a año, siglo a siglo. Aún hoy, sigue
habiendo gente que mantiene su fe contra viento y marea, contra odio y rechazo,
contra verdugos y abusadores. Gente que arriesga la vida por defender el mensaje del
Evangelio, por defender la paz, la justicia, a los pobres y pequeños de nuestro mundo.

TODOS
También a mí me llamas a dar la vida, cada día. Sin reservas y sin regateos. Dame
valentía, coraje y lucidez para hacerlo, Señor.

(Canto, 4ª estrofa y estribillo, EL Señor os dará)

LLENOS DE TU ESPÍRITU
No sabemos qué es el espíritu exactamente. Sin embargo, solemos atribuirle una
presencia. Decimos que está en nosotros, que nos alienta y en ocasiones nos sostiene.
Decimos que es Dios mismo que habita en mi, que me ilumina, me hace libre y hasta
me guía, sin saber apenas cómo. Quizás tiene que ver con la forma en que Jesús se
queda formando parte de cada uno, de nuestra vida, con creer que Él vive también hoy
entre nosotros. Espíritu debe ser aquello que nos hace parecernos un poco más a
Jesús, aprender de lo que hacía y decía, pararnos a escucharle de verdad.
Es el fuerte viento que nos sigue empujando cuando nuestras fuerzas decaen. Es
querer seguirte, Jesús, firmemente, a pesar de toda la debilidad. Es seguirte con todo.
El espíritu nos ayuda a reconocer a Dios entre nosotros, a decir convencidos: Jesús es
el Señor. Que nuestro deseo profundo sea estar y permanecer, caminar y vivir en tu
nombre.

Mientras vemos el vídeo Jesús de Ain Karem, pasamos a dejar la vela encendida para
formar el nombre de Jesús.
TODOS

Cuando vino la luz


Estábamos ciegos,
sumidos en la oscuridad
sin saberlo.
Creíamos tener el control
de vidas y haciendas,
de leyes y ritos,
de corazones y cuerpos.
Confundíamos realidad
con deseos,
llamábamos verdad
a lo que solo eran sueños.
Hasta que se hizo la luz,
y empezamos a vislumbrar
grietas en las paredes,
arrugas en el alma,
lágrimas en el rostro,
flaquezas en la entraña.
Hubo quien, entonces,
temió que el fulgor desvelase
solo miserias,
y optó por cerrar los ojos.
Pero el que se atrevió
a mirar descubrió,
más allá de las heridas,
una presencia distinta,
un amor sin cadenas,
a Dios…
Dios es el que late
en lo hondo
y da sentido
a las batallas cotidianas.

CANTO: ESPÍRITU DE DIOS

SER FUEGO QUE ENCIENDA OTROS FUEGOS


Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A
la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo
que somos un mar de fueguitos.
—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona
brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos
grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que
ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos
fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas
ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

Como aquel hombre de Neguá, todos tenemos la oportunidad de asomarnos al


mundo. A veces nos da miedo porque no sabemos lo que nos encontraremos, a veces
no nos gusta lo que vemos,… El mundo nos da demasiadas malas noticias ante las que
nos sentimos impotentes, que nos resultan lejanas, pero nos cuestionan y nos dan qué
pensar: la pobreza, la injusticia, el dolor, la violencia,… Pero en medio de tanta
oscuridad arden los fuegos que Tú, Señor, enciendes para recordarnos la esperanza.
Porque en el mundo vencen el amor y la misericordia, aunque eso no vende en los
medios. Tú te anuncias entre líneas, en las fronteras, en los rincones, y nos envías, a
acercarnos y comprometernos con nuestros gestos.

No estamos solos. No somos iguales. No hay dos fuegos que ardan con la misma
intensidad, que den el mismo calor ni la misma luz. Y gracias a que esto es así podemos
enriquecernos unos de otros, podemos aprender la generosidad, el respeto, la
escucha, el compartir, el encuentro,… Podemos disfrutar conociendo al otro, podemos
disfrutar conociéndote a Ti. Nos has dado, Señor, compañeros de camino, que tienden
manos, que a veces nos deslumbran y otras nos alumbran. Tan importante es el fuego
que más arde como aquel del que sólo quedan rescoldos y que necesita un soplido
para avivarse de nuevo. Responderé, Señor, a esa llamada tuya a salir de mí mismo.
Quiero ser fuego con otros fuegos.

El amor, la paciencia, la gratuidad…crecen cuando se comparten, cuando se ponen al


descubierto. Quiero ser, Señor, fuego que encienda otros fuegos.

TODOS:
Hoy te pedimos Señor, que vengas a nosotros y pongas en nuestra vida tus dones.
Sé PRESENCIA, en los momentos de soledad, o cuando me olvido de ti. Si vivo ajeno a
tu evangelio, o si me falta el amor.
Hazte presente en mi ORACIÓN, para que aprenda a escucharte, a conocerte y a
seguirte.
Ábreme el ENTENDIMIENTO para que aprenda a escucharte, a conocerte y a seguirte.
Espíritu de CIENCIA, sé luz para que cada uno pongamos nuestro talento al servicio de
un mundo mejor.
Sé espíritu de CONSEJO. Inspira los pasos justos, las palabras precisas, las decisiones
oportunas en las encrucijadas de la vida.
Dame SABIDURÍA para distinguir lo importante y lo superfluo. Para no hacer dramas
imaginarios. Para proclamar tu belleza.
Y en mi debilidad, que sabes que es mucha , sé FORTALEZA para que sea capaz de
resistir, de caminar, de compartir mis pasos con otros muchos.
JUNTOS ahora hacemos la invocación al Espíritu Santo:

CANTO: - Ven, amor de Dios, inunda mi alma,

ven a mi, con fuerza y poder,

ven amor de Dios

SOLISTA: Ven, Espíritu Santo, manda tu luz desde el cielo, entra en nuestros

corazones y enriquécenos, Tú que todo lo puedes.

TODOS: Necesitamos tu luz, Espíritu divino. En medio de tantas ideas, andamos a

veces desorientados, en penumbra, en oscuridad. Tú que eres la verdad, ilumínanos.

SOLISTA: Padre amoroso del pobre, mira el vacío del hombre si Tú le faltas por

dentro.

TODOS: Sabemos que somos pobres. Si prescindimos de ti, nuestras vidas quedan

vacías de sentido. Creemos tenerlo todo y no tenemos lo principal. Tú eres el que

anima a la comunidad cristiana por dentro. Tú eres quien nos anima a cada uno de

nosotros para que entremos en comunión con Dios en la Palabra, en los Sacramentos,

en la vida. Necesitamos de ti. Ven y ayúdanos.

CANTO: - Ven, amor de Dios, inunda mi alma,

ven a mi, con fuerza y poder,

ven amor de Dios

SOLISTA: Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, fuente del

mayor consuelo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que

enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.

TODOS: Muchas veces nos sentimos fatigados. Necesitados de tregua y descanso, de

frescor en las horas de bochorno y de consuelo en nuestras penas. Ven y danos tu paz,

Espíritu Santo. Alivia nuestras preocupaciones. Seca nuestras lágrimas. Tú que habitas

dentro de nosotros, danos tu alegría y tu ilusión.

SOLISTA: Mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento, doma el espíritu

indómito, guía al que tuerce el sendero.


TODOS: Tú nos envías siempre tu aliento, pero nos distraemos y no nos dejamos llenar

de tu gracia. Somos pecadores. De cabeza rebelde. Se nos tuerce fácilmente el camino.

Ven y danos tu fuerza, para que nos convirtamos. Purifícanos de todo pecado, guíanos,

corrígenos, para que nuestro corazón se deje mover por tus inspiraciones.

CANTO: - Ven, amor de Dios, inunda mi alma,

ven a mi, con fuerza y poder,

ven amor de Dios.

SOLISTA: Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas,

infunde calor de vida en el hielo.

TODOS: Tú que eres agua de vida, agua que fecunda, ven y ayúdanos. Nuestro campo

está seco, riégalo y dale vida. Tú que eres la salud de Dios, ven y ayúdanos. Nuestros

corazones no gozan de buena salud, están enfermos. Tú, médico espiritual, danos tu

medicina y cúranos. Tú que eres fuego y calor divino, transfórmanos, quema lo viejo

que hay en nosotros. A quienes estamos fríos y desanimados, llénanos de tu calor.

SOLISTA: Don en tus dones espléndido, reparte tus siete dones y danos tu gozo

eterno.

TODOS: Eres Don gratuito. Te pedimos que sigas llenándonos de tus dones, de tus

ideas, de tus estímulos, de tu creatividad, para ser testigos del Reino en este mundo.

Tú que eres Amor, llena de ilusión nuestra vida y danos, sobre todo, la alegría de poder

vivir para siempre en tu cielo. Amén.

CANTO: - Ven, amor de Dios, inunda mi alma,

ven a mi, con fuerza y poder,

ven amor de Dios,

EL QUE PRESIDE .- Señor, que has dado a tu Iglesia el don del Espíritu Santo. Custodia

en nosotros este Don, para que siempre obre en nosotros la fuerza de tu Espíritu. Tú

que vives y reinas por los siglos de los siglos.

TODOS: Amén
MONITOR.- Con la fiesta de Pentecostés que mañana celebramos, finaliza el tiempo

pascual. El gesto de apagar el Cirio nos recuerda que el Resucitado ha dejado en

nuestras manos la responsabilidad de continuar su misión. Ahora, en su nombre, nos

toca a nosotros ser luz en medio del mundo, impulsados por la fuerza de su Espíritu.

Se apaga el cirio

Que a través de nuestro compromiso, sepamos hacer de cada día un “tiempo pascual”

y un “tiempo del Espíritu”. María nos acompaña para esta Misión.

CANTO FINAL:

María tú, eres modelo…