Vous êtes sur la page 1sur 7

INFORME INTELIGENCIA SOCIAL

Programados para conectar

Retrocedemos unos cien mil años


e imaginamos a una especie tan
frágil como la nuestra enfrentada a
la amenaza inminente de ser
devorada por enormes criaturas,
salvajes y hambrientas. Si a algo
podemos le llegar a atribuir el
hecho de haber podido sobrevivir a
un escenario tan adverso, es sin
duda alguna a la capacidad de
nuestros antepasados para organizarse entre ellos. Si le sumamos a esto la evidencia de
que la evolución del ser humano responde principalmente al complejo desarrollo de
nuestros cerebros, no resulta pues descabellado suponer que ese importante órgano gris
y viscoso haya logrado desarrollar todo tipo de medidas para así de alguna forma
favorecer la comunicación con los otros y conseguir la supervivencia de la especie. De
hecho, varias observaciones científicas de los macacos han logrado encontrar que los
más sociables, son pues los que tienen más altas probabilidades de sobrevivir, este
acontecimiento es sin duda una valiosa información del libro inteligencia emocional de
Daniel Goleman.

Podemos entender al Rapport como la


compenetración o sintonía que se puede generar
entre dos personas llegando al punto de lograr
armonizar y coordinar sus pensamientos y
sentimientos entre si lo cual refleja una buena
relación entre ambos, casi como si se tratara de una
danza coordinada dentro de una relación
interpersonal la cual permite el acoplamiento entre
estos dos cerebros (tener química con alguien).

Decimos que las emociones son contagiosas debido


a que nosotros experimentamos ciertos cambios que
se llevan a cabo mientras nos relacionamos con
otras personas. El hecho de poder interactuar con
otras personas que presentan diferentes tipos de estados de ánimo, hace que el cerebro
en particular la amígdala, funcione como un mecanismo que al captar esas emociones,
nosotros inconscientemente realicemos la misma expresión de la otra persona con la que
tenemos contacto.

El altruismo aparece por la necesidad de ayudar al prójimo, esta ocurre cuando dos
personas se compenetran emocionalmente. No todas las personas poseemos altruismo,
ya que si alguien sufre, podemos incluso llegar a tomar la situación como ligera, pero
inconscientemente cuando alguien tiene actos de altruismo, las otras personas también
los tienen, es decir se contagian con facilidad. El altruismo es una forma de lograr una
elevada emotividad, ya que
cuando una persona desarrolla un
acto de bondad, la persona que se
encuentra a tu lado siente la
necesidad imperiosa de ser
bondadoso también.

Por otro lado el autor señala que


existe una conexión neuronal muy
fuerte entre los ojos y el cerebro y
es que cuando dos personas
cruzan sus miradas, han
conectado sus áreas orbito frontales, estas áreas experimentan un contacto social casi
instantáneo que indica cómo nos cae una persona, que piensa de nosotros, y las
decisiones que tomaremos serán en función a lo que suceda más adelante.

La inteligencia social es la capacidad que tiene una persona de entender, tratar y llevarse
bien con la gente que le rodea. La inteligencia social es lo que hace que una persona sea
capaz de tener mil amigos dispuestos a dar la cara por él, o lo que hace que una persona
no tenga nadie con quien contar.

El vínculo roto

El autor explica que conocer a una persona significa resonar (esta expresión no la aclara)
con sus pautas emocionales y sus mapas mentales, a nivel neuronal. Fusión inconsciente:
supone que lo más importante para otro lo es también para uno. Ilusión de vulnerabilidad,
mapas mentales compartidos. Cuando la conversación o la relación llegan a una
compenetración muy intensa, la validación es de alta intensidad. Empatía, puede ser una
forma de proyección de uno mismo, atribuir a
los demás sentimientos que son de uno
mismo. La proyección puede convertir al otro
en un “ello”, inconsciente, mientras que la
empatía nos permite verlo como un “tú”: la
persona que nos da su opinión, por ejemplo,
nos está permitiendo ajustar la percepción
de la realidad.

La empatía inhibe la crueldad, la tendencia


natural es experimentar lo que sienten los
demás. Narcisismo: incapacidad para
establecer contacto con los demás. Un
egoísmo “normal”, según el autor, requiere mucha empatía. Es importante la capacidad de
tratar a los demás como uno mismo. Un trastorno muy frecuente en los puestos de
responsabilidad es el narcisismo. Son muy competitivos. Otro problema es la persona
maquiavélica, que además suele ser antipática y egoísta. Es una persona con intención
de manipular a los demás. “Según algunos teóricos de la evolución, la inteligencia
humana apareció en la prehistoria como una forma de operar que se encuentra al servicio
de la supervivencia. Desde esta perspectiva, le éxito depende de la capacidad de
conseguir la mejor parte sin que el grupo le eche a uno a patadas”.

La visión mental, según el autor, nuestras relaciones son vacías, consideramos a los
demás objetos desposeídos de sus sentimientos. Personas con “ceguera mental”,
Asperger. Se desarrolla en los primeros años de la vida del niño: el niño se va
aproximando al modo como piensan y sienten los demás, va comprendiendo cuales
pueden ser sus intenciones. Habilidades básicas de la visión mental: saber reconocer las
diferencias respecto de los demás, comprender que tienen una perspectiva diferente, que
sus objetivos no tienen que coincidir con los nuestros.

Educando la naturaleza

Kagan, el temperamento inhibido puede deberse a causas biológicas, genéticas, y esto


supuso en su momento un alivio para sus padres. Se ha extendido la idea de que todos
los problemas infantiles provenían de una mala educación familiar. Kagan fue quien
demostró la base genética de la personalidad, no determinista, y al mismo tiempo,
observó que el desarrollo es mucho más complejo de lo que solía pensarse. Los genes
son más dinámicos de lo que parece, lo importante es su expresión. El cerebro del niño
está programado para crecer: padres,
hermanos, abuelos, maestros, amigos son
un alimento emocional y social, que alienta
el desarrollo neuronal: “del mismo modo
que la planta se adapta tanto a un terreno
nutritivo como a otro esquilmado, el cerebro
del niño se configura adaptándose a su
ecología social, sobre todo por el clima
emocional proporcionado por las personas
más significativas de su entorno”.

El autor explica los mecanismos


hormonales que favorecen el
establecimiento de un apego seguro. La
seguridad afectiva proporciona una conciencia de equilibrio, en la personalidad infantil. El
rostro de un bebé puede expresar muchas emociones diferentes: cuando la emoción es
de angustia, la madre debe responder, de otro modo, el bebé empieza a llorar. ¿Cuál es
la capacidad que tiene el bebé de recuperarse, su resiliencia, ante estas situaciones de
frustración. El rostro impenetrable de la madre ante las emociones del bebé le va a
dificultar mucho el apego. El consuelo es importante para los bebés, lo cual no significa
que la madre no intervenga, sino que debe hacerlo de manera. Si no se establece esta
relación el bebé se puede ver incapacitado para las relaciones, desconfiar de los demás
como fuentes de consuelo. La conclusión de Spiegel, es que la familia protege mejor a los
hijos cuando abordan juntos los problemas. La experiencia de reparación en la terapia
permite un flujo emocional libre entre terapeuta y cliente. Lo realmente importante es
establecer lazos afectivos que puedan resistir a los sentimientos inquietantes. Las
relaciones que mantenemos durante mucho tiempo “remodelan” nuestro cerebro,
estableciendo unos hábitos de relación social, los cuales, idealmente, deben basarse en
la seguridad afectiva.

Cómo reacciona un niño cuando tiene que


enfrentarse a una situación social. Qué
sucede cuando tiene que controlar su
temperamento (repite lo que dicen todos los
expertos sobre el tema). El juego infantil, la
capacidad para la alegría: el autor revisa las
investigaciones sobre estos temas. En su
conclusión, estas lecciones de la infancia
tienen una impronta en la vida, no sólo
porque proporcionan la capacidad de ser
feliz, sino porque permiten atravesar las dificultades de la vida adulta en mejores
condiciones. Explica cómo se produce el buen ajuste entre los padres y los hijos, algo que
dependerá, en parte de la capacidad de comunicarse con ellos que tenga la madre.

Las variedades del amor

El autor considera necesario desentrañar la compleja red neuronal en que se asienta el


afecto, para eliminar confusiones y problemas. El sistema de apego tiene una modalidad
exploratoria: característica del sistema de apego. Explica los tres tipos de apego(los
compasivos, los ansiosos y los evasivos)

El cerebro social ama y cuida, el autor explica, que mientras que los deseos discurren por
la vía inferior. Los circuitos de la vía superior controlan el deseo en el enamoramiento, los
hombres se “zambullen”, según el autor, en la vía inferior, descontrolándose la superior.
Los circuitos del deseo discurren por el cerebro límbico, y no funcionan de la misma
manera en los hombres y las mujeres. El autor explica los mecanismos neuronales que
intervienen en el deseo sexual. “Los sistemas cerebrales que, durante milenios, han
permitido la supervivencia de nuestra especie, parecen actualmente vulnerables a los
conflictos y tensiones que pueden acabar convirtiendo el
amor en una empresa yerma”

Cada vez que nos vemos obligados a responder a las


necesidades de una persona, que solicite nuestra ayuda
se pone en marcha en nosotros el mismo sistema que el
cuidado, algunos de los ejemplos más conocidos son la
relación madre y su bebe, y la relación de pareja la cual
se basa en dos supuestos que son: la protección y la
seguridad.
Y es que mientras mayor sea el grado de protección y seguridad que nos brinde nuestra
propia pareja más lejos llegara la relación, y por ende mientras más complicado sean las
situaciones que pase esta pareja, es cuanto más se necesitara de estos fundamentos.

Las relaciones sanas

En la actualidad gracias a los avances de la ciencia médica a permitido develar como las
relaciones sociales tienen un papel determinante en la salud de las personas, como por
ejemplo el amor que está más que comprobado que es un efecto positivo y determinante
en nuestra salud. Y esto es debido a que el organismo humano bajo el efecto de
interaccione sociales, por ejemplo una relación conflictiva, experimenta un cambio en la
presión sanguínea o en la secreción de ciertas hormonas, las cuales muchas veces
acarrean que contraigamos enfermedades o nos volvamos más propensas a estas. Estas
hormonas que se segregan actúan en situaciones de estrés, las cuáles son necesarias
para enfrentar las emergencias ya que facilita la
reacción del cuerpo ante situaciones de conflicto,
y si estas hormonas permanecen mucho tiempo
en la sangre traen como consecuencia efectos
negativos.

Es por ello que la forma como nos relacionamos


y con quien lo hacemos, no solo puede traer
beneficios sino también perjuicios, de carácter
biológico, pues por ejemplo la agresividad de una
persona aumenta la presión sanguínea de la otra,
en cambio el efecto la disminuye.

Lo que favorece la salud no es la cantidad, sino


la calidad, la cordialidad, la proximidad
emocional, el apoyo y la positividad de las
interacciones. Por eso el autor considera que los ancianos no deben estar aislados: la
neurogénesis prosigue durante la vejez, pero a un ritmo más lento que en décadas
anteriores. Investigaciones sobre las relaciones entre matrimonio y salud. El bienestar
junto a las personas amadas convierte las relaciones afectuosas en una fuente de
bienestar biológico.

Hoy en día el trato con las personas ha


disminuido y es que la forma con que se tratan a
los demás, da a notar la falta de amor de
muchos. Y es que las personas son vistas como
simple piezas, números, que carecen de valor.
Esto acontece debido a que se sacrifica la
empatía y amor en aras de la eficiencia y la
rentabilidad.
Lo que se aspira es poder romper el mito de que el médico no se debe involucrar con el
paciente, y así poder crear canales de comunicación y de empatía entre estos.

Consecuencias sociales

Todos tenemos una zona de rendimiento óptimo: “Cuando estamos agotados no podemos
concentrarnos ni pensar con claridad, un hecho que pone claramente de relieve el
extraordinario interés que posee el clima emocional óptimo de los entornos escolar y
laboral” La desmotivación puede hacer que la mente se pierda, y con ello la capacidad de
concentración – los razonamientos de este libro terminan siendo circulares, una repetición
de conclusiones muy evidentes-. La tensión en la
escuela es otro de los temas que aborda el autor, hay
amenazas sociales, miedos a los juicios que los
demás puedan hacer, se activan las hormonas
ligadas al estrés, y se disparan.

El autor considera que hay que realizar actividades


que enseñen a los alumnos compañerismo,
cooperación, y empatía, percepción exacta de los
demás, confianza y comunicación interpersonal.

Uno de los más grandes prejuicios que persisten


hasta el día de hoy es el de tratar a las personas como “Ellos”, es decir separarlos, hacer
distinción entre las multitudes, en pocas palabras asignar calificativos, entre los cuales
hay buenos, malos, blancos y negros, las cuales en mi parecer son creencias erróneas
que lo único que hace es crear un abismo emocional entre las personas. Muy por el
contrario es abordar a las personas como “Nosotros”, haciéndolas sentir como parte
nuestra, permitiendo así crear lazos emocionales entre
las personas, que están fundamentados en la
integridad, la humanidad y la bondad.

Uno de los actos que acabaría de lleno con los


prejuicios y resentimientos sociales, es el perdón, sería
el antídoto perfecto para esta situación, y es que
cuando perdonamos a alguien disminuye el estrés, el
sufrimiento y la depresión.
CONCLUSION

Este libro sobre la “Inteligencia Social” de Daniel Goleman nos enseña los impactos de las
relaciones sociales que nosotros como seres humanos establecemos a diario, y que tan
mayor es, mucho más de lo que podríamos imaginar. Gracias a los avances que se
desarrollan en la neurociencia, se ha logrado rastrear la forma en que nuestras
interacciones sociales tienen en nuestra vida una repercusión directa, y así como pueden
conducir nuestros estados de ánimo sin que nos percatemos de ello,

El ambiente de personas que nos rodean tienen la capacidad de moldear y definir


nuestros estados de ánimo y nuestra biología, al tiempo que nosotros ejercemos una
influencia análoga en ellos. Ese entendimiento profundo sobre el influjo que las relaciones
tienen en nuestra vida y en la de los demás, da origen a lo que puede llamarse la
“inteligencia social”, cuyo desarrollo exige, a un mismo tiempo, conocer la forma en que
funcionan las relaciones y comportarse adecuadamente en ellas.

Y por último lo que nos dice este libro es la grandiosa habilidad humana que poseemos de
lidiar con nuestras emociones para poder entablar relaciones positivas,