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9.

El Presidente tuvo la culpa

Donde ponemos el dedo ... sale pus.

Juan Manuel Santos,


marzo 2 de 2011,
citando al superintendente
de Notariado y Registro.

L as pérdidas económicas descomunales sufridas por la clientela de Inter-


bolsa son imputables al Presidente de la República. Esta no es una apre-
ciación, ni una argumentación, ni una crítica, ni es una arremetida contra
el Presidente Juan Manuel Santos. Es sencillamente la constatación de los
hechos derivada de la Constitución Nacional.
Corresponde al Presidente de la República, de acuerdo con el artículo
189 de la Constitución, numeral 24:
Ejercer, de acuerdo con la ley, la inspección, vigilancia y control sobre las per-
sonas que realicen actividades financiera, bursátil, aseguradora y cualquier
otra relacionada con el manejo, aprovechamiento o inversión de recursos
captados del público.

La Constitución señala además que la bolsa de valores afecta el interés


público:
ARTICULO 335. Las actividades financiera, bursátil, aseguradora y cualquier
otra relacionada con el manejo, aprovechamiento e inversión de los recursos de
captación a las que se refiere el literal d) del numeral 19 del artículo 150 son
de interés público y sólo pueden ser ejercidas previa autorización del Estado,
conforme a la ley, la cual regulará la forma de intervención del Gobierno en
estas materias y promoverá la democratización del crédito.1

1. El citado literal d) dice que es función del Congreso por medio de las leyes: “Regular
las actividades financiera, bursátil, aseguradora y cualquiera otra relacionada con el
manejo, aprovechamiento e inversión de los recursos captados del público”.

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¿Quién es el encargado de interpretar la Constitución? La Corte Constitu-
cional. Y la doctrina de la Corte en esta materia es contundente y terminante.
En 2007 la Corte afirmó que la inspección, vigilancia y control:
... es desarrollada por el Presidente de la República en su condición de Suprema
Autoridad Administrativa y que (...) lo hace a través de organismos técnicos
especializados dependientes del Gobierno, concretamente a través de las su-
perintendencias, bajo su orientación.2

En la misma sentencia conceptuó la corporación que la inspección, vigi-


lancia y control sobre la bolsa de valores:
... es una función pública indelegable que le corresponde ejercer al Presidente
de la República, por expreso mandato constitucional, y que se lleva a cabo a
través de la Superintendencia Financiera de Colombia.3

De acuerdo con el magistrado Rodrigo Escobar Gil las compañías bur-


sátiles se encuentran sometidas a “un régimen estricto de intervención del
Estado”.
¿Cómo debe entenderse ese régimen estricto? Lo explicó el magistrado:
... en el sentido de requerir autorizaciones previas para su funcionamiento, y
estar constantemente vigiladas y controladas por organismos gubernamentales
de carácter técnico, llamados a ejercer funciones de policía administrativa, como
lo es precisamente la Superintendencia Financiera de Colombia.4 (subrayado
no es del original).

¿Con qué finalidad se ejerce esa vigilancia constante? Lo aclara el ma-


gistrado Escobar Gil:
Con el propósito de asegurar la confianza en el sistema financiero, garantizar
la transparencia de las actividades realizadas por las entidades vigiladas, evi-
tar la comisión de delitos y proteger los intereses de terceros de buena fe que
pueden resultar lesionados por operaciones de mercado irregulares, inseguras
o inadecuadas.5 (subrayado no es del original).

En la misma sentencia quedó dicho que “el mercado bursátil se encuentra


sometido al poder de policía administrativo”, con la finalidad de:

2. Sentencia C-692/07, septiembre 5 de 2007, Magistrado Ponente: Dr. Rodrigo Escobar


Gil, Corte Constitucional.
3. Ibidem.
4. Ibidem.
5. Ibidem.

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... mantener el mercado bursátil debidamente organizado, y velar porque
quienes participan en él desarrollen su actividad en condiciones de igualdad,
transparencia y no se ponga en peligro ni se lesione el interés público y espe-
cíficamente el interés de los inversionistas.6 (subrayado no es del original).

El gobierno, según la Corte, define cuáles negociaciones deben efectuarse


a través de la bolsa de valores y “qué montos y cómo deberá efectuarse cada
transacción”. Destaca la sentencia del magistrado Rodrigo Escobar Gil que
Se trata igualmente de una actividad [la bursátil] sometida a autorización gu-
bernamental previa, intervenida por el Estado de forma especial para prevenir
conductas delictivas, tales como el lavado de activos y la utilización de esta
labor para fines diferentes al interés público.7

En una sentencia más reciente, de 2012, proferida días después de la


intervención de Interbolsa, la Corte Constitucional declaró que la Superin-
tendencia Financiera debe ejercer sus funciones:
... de manera que asegure la confianza comunitaria hacia los sistemas controla-
dos, garantizando su ortodoxia y transparencia, evitando que los manejadores
de las entidades vigiladas incurran en comportamientos criminosos, o realicen
operaciones de mercado irregulares, inseguras o inadecuadas.8 (subrayado no
es del original).

El magistrado Nilson Pinilla Pinilla explicó en ese fallo que entre las
funciones de la Superintendencia Financiera se cuentan las siguientes:
(v) de información consistente en cuidar que los establecimientos sometidos a
su vigilancia provean suficiente información al público acerca de su situación
y las características de sus productos;
(ix) de prevención consistente en la emisión de órdenes o instrucciones necesa-
rias para que se suspendan de inmediato las prácticas ilegales, no autorizadas
o inseguras.9

Es de fundamental importancia otra sentencia, dictada por el ma-


gistrado Humberto Antonio Sierra Porto, según la cual los directivos de las

6. Ibidem.
7. Ibidem.
8. Sentencia C-909/12, noviembre 7 de 2012, magistrado ponente: Dr. Nilson Pinilla
Pinilla, Corte Constitucional.
9. Ibidem. De acuerdo con el magistrado Pinilla Pinilla: “La Constitución no es, en modo
alguno, neutra ni indiferente frente a las actividades financieras pues, por el contrario,
les reconoció la relevancia que implica catalogarlas como de interés público y ordenar
su permanente supervisión por parte del Estado”.

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entidades financieras no pueden realizar ni autorizar actos contrarios a los
estatutos de esas entidades. Esa obligación:
... se encuentra justificada, debido a las particularidades de este sector, que, se
repite, no sólo maneja dineros ajenos sino que, además, tiene una incidencia
decisiva en el desarrollo económico del país.10

Las preguntas pertinentes después de este repaso de la jurisprudencia


podrían ser estas: ¿A partir del 7 de agosto de 2010 vigiló constantemente
la Superintendencia Financiera a Interbolsa? ¿Evitó el gobierno del Presi-
dente Santos la comisión de delitos y los “comportamientos criminosos”
que llevaron a la desaparición de 50 millones de dólares en los títulos TEC
de Luxemburgo, buena parte de los 174 millones de dólares captados en
Interbolsa para Premium, 20 mil millones de pesos prestados por el banco
BBVA a la comisionista, 70 mil millones de pesos del desfalco en la cartera
Credit vía Clínica Candelaria? ¿Protegió su administración a los terceros de
buena fe? ¿Veló para que en Interbolsa no se pusiera en peligro el interés
de los inversionistas? ¿Evitó la administración Santos las operaciones irre-
gulares, inseguras e inadecuadas que se registraron en Interbolsa?
Entre las escasísimas declaraciones del Jefe del Estado sobre la banca-
rrota sobresale la entrevista que dio el 18 de diciembre de 2012 a La W,
cuando dijo:
La Superintendencia Financiera actuó en forma oportuna, ni muy temprano
ni muy tarde. El doctor Gerardo Hernández es una de las personas más res-
petables en este país, con una amplísima experiencia, lo que pasa es que ha
venido descubriendo que detrás de esto había cosas mayores, y eso también
lo ha manejado con mucha discreción.

Ha venido descubriendo cosas mayores. Cosas mayores que debía haber


descubierto antes si hubiera vigilado constantemente, si hubiera evitado y
controlado oportunamente las operaciones irregulares, inseguras o inadecua-
das. Según la Corte Constitucional, el deber del gobierno era velar porque
no se pusiera en peligro el interés de los inversionistas, la obligación de la
Superintendencia al tenor de la Constitución era llegar a tiempo al conoci-
miento de las prácticas no autorizadas o ilegales. No son la respetabilidad
y la experiencia las que permiten juzgar si un funcionario cumplió con sus
deberes. Lo esencial es averiguar si adhirió a la Constitución y a las leyes,
tal como las interpreta la Corte Constitucional.

10. Sentencia C-860/06, octubre 18 de 2006, magistrado ponente: Dr. Humberto Antonio
Sierra Porto, Corte Constitucional.

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El superintendente financiero no sabía. El presidente tampoco conocía
las “cosas mayores”. Lo reconoció de manera explícita Juan Manuel Santos
cuando afirmó:
Yo ni siquiera había estado enterado de qué estaba sucediendo en Interbolsa.

Para que no se crea que esta frase está citada fuera de contexto o dicha
en otro contexto, conviene citar todo el encadenamiento verbal para que
quede confirmado que se trató de una confesión en la que Juan Manuel
Santos reveló que el Presidente de la República, cuya función indelegable es
ejercer la inspección y vigilancia sobre las actividades financieras y bursátiles,
prevenir las conductas delictivas en las comisionistas de bolsa y evitar las
operaciones irregulares, no cumplió con esos deberes constitucionales pues
no estaba enterado de qué estaba sucediendo en Interbolsa.
Cuando le preguntaron a Santos por los aportes a su campaña de dos
socios de Interbolsa, respondió:
No he hablado con ningún socio de Interbolsa desde que yo me posesioné, así
de sencillo. Y creo que no se ha actuado ni a favor ni en contra de Interbolsa.
Por lo menos que yo esté enterado, en la Presidencia de la República, sino hasta
que me preguntaron lo que Julio me estaba preguntando, hasta ese momento
yo ni siquiera había estado enterado de qué estaba sucediendo en Interbolsa.

Fue en el transcurso de la explicación para desvirtuar cualquier favo-


ritismo derivado de la contribución a la campaña cuando Santos hizo la
histórica, y seguramente involuntaria, revelación. Admitió el Presidente
que hasta antes del momento en que le empezaron a preguntar por las
donaciones de Rodrigo y Tomás Jaramillo a su campaña –preguntas que se
le hicieron después de la intervención del 2 de noviembre– él “ni siquiera
había estado enterado de qué estaba sucediendo en Interbolsa”.
Esto no es todo. En la misma entrevista Santos afirmó:
Este gobierno no llegó tarde. Este gobierno llegó en el momento que le tocaba
llegar. Cuando una empresa, sea un banco o sea un comisionista de bolsa,
comienza a incumplir un pago, ahí es cuando la Superintendencia tiene que
ir a intervenir. Antes si está cumpliendo con sus pagos...

La frase quedó incompleta porque la entrevistadora Camila Zuluaga


interrumpió a Santos con esta tempestiva ráfaga:
Pues no porque mire lo que pasó con DMG, DMG no incumplía con los pagos
y la intervinieron directamente, porque por ejemplo en Interbolsa lo que podía

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estar ocurriendo es que el dinero de los inversionistas se estaba gastando en
otras cosas y ahí es lo que uno no entiende, cómo a pesar de que estaban pa-
gando, no estaban incumpliendo, había una irregularidad dentro de Interbolsa
utilizando los dineros de las personas en otras cosas.

Retomó la palabra el Presidente para reiterar el desconocimiento del go-


bierno sobre las “cosas mayores” –y purulentas– que ocurrían en Interbolsa:
Pero la Superintendencia no tenía por qué saber eso. La Superintendencia actúa
cuando se presentan unos hechos y aquí se presentó un hecho evidente, aquí
hubo la falta de un pago dentro del sistema y entonces la Superintendencia
actuó, se dio cuenta de la situación e inclusive intervino la compañía con mu-
cha rapidez. Pero intervenir antes cuando está haciendo los pagos, ¿Con base
en qué va a intervenir?

¿La Superintendencia no tenía por qué saber que el dinero de los inver-
sionistas de Interbolsa se estaba gastando en otras cosas? Lo desmiente a
usted la Corte Constitucional, Señor Presidente. Vide ut supra.
Fue ésta otra histórica confesión de Santos, cuyo impacto de opinión
pública La W, asombrosamente, no reclamó como propio, merecedora como
es la entrevista de varios premios de periodismo. No sucede todos los días
que un puñado de periodistas madrugados arrinconen al Jefe del Estado
durante un interrogatorio al aire y logren que admita, no una sino dos veces,
que faltó a sus deberes constitucionales.
En realidad, la confesión fue triple. Cuando Santos intentó reducir y
rebajar las atribuciones de la Superintendencia a la intervención por in-
cumplimiento de un pago, no pudo mencionar un solo ejemplo de hechos
criminosos que hubiera evitado el superintendente, ni se refirió a las prácticas
no autorizadas o inseguras que su gobierno pudo detectar, porque que se
sepa cuando las descubrió en la cartera Credit con los préstamos a Corri-
dori y ordenó reversarlas, y tuvo por ende la primera advertencia sobre el
peligro mortal que representaba la especulación sobre Fabricato, no obró a
fondo para evitar la metástasis de los repos, que aparentemente migraron
de Credit hacia Premium y la comisionista.
El énfasis del gobierno en la prontitud con que se obró el día de la in-
tervención y los subsiguientes ha servido de sofisma de distracción para no
tener que mencionar la deficiente o inexistente vigilancia sobre las conductas
torcidas que venían desde muchos meses atrás, que si se hubieran detectado
y corregido a tiempo no habrían desembocado en el desmadre que arrastró
a la ruina a miles de inversionistas, a centenares de accionistas, a los propios

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administradores de Interbolsa y a la principal comisionista de la bolsa de
valores.
En septiembre de 2012 en la asamblea de los comisionistas de bolsa en
Cartagena el superintendente afirmó que en los dos últimos años se había
hecho “un esfuerzo muy grande para fortalecer la labor de la Superinten-
dencia Financiera en el tema de conductas buscando que el comportamiento
del mercado se haga sobre unas bases de transparencia e integridad”.
A la hora de dictar sentencia sobre las demandas que por falla en el
servicio seguramente se presentarán contra la Nación por las pérdidas de-
rivadas de la quiebra dolosa de Interbolsa, quizá no se tendrá en cuenta el
esfuerzo muy grande sino la negligencia superlativa en la vigilancia. Los
magistrados del contencioso-administrativo contrastarán los alcances pre-
ventivos que la Corte Constitucional y el propio Consejo de Estado le han
dado a la función de inspección y vigilancia, con la realidad escueta de una
superintendencia que solamente después de la intervención descubrió que
había “cosas mayores” y que existían otras más sobre las cuales “no tenía
por qué saber eso”.
Entrevistado por el noticiero de televisión CMI, el superintendente fi-
nanciero hizo esta confesión ante Yamid Amat casi cuatro meses después
del cierre de Interbolsa:
Si hay alguna duda sobre por qué nosotros no pudimos actuar antes en el
tema de la manipulación [de la acción de Fabricato], lo que resulta muy claro
es que buena parte de la información surgió a raíz de la intervención. Fíjese
usted Yamid que con la intervención se vino a destapar el tema de los bonos
que había en Luxemburgo. El emisor de esos bonos no los había reportado
dentro de la información relevante a los mercados. Entonces se vino a saber
a raíz de la intervención.11

Es decir, las autoridades se enteraron al tiempo con los damnificados. No


podrán alegar los abogados que defiendan a la Nación de las indemniza-
ciones abrumadoras que solicitarán las víctimas el argumento de que había
contracción en la economía, circunstancia que durante la crisis de 1998 y
1999 sí llevó a la intervención y liquidación de algunos bancos y entidades
financieras. La catástrofe de Interbolsa ocurrió con buen tiempo y cielo
despejado en un día soleado, mientras los somnolientos controladores de
vuelo pasaban las horas en la torre de control. Como dijo acertadamente el
superintendente en Cartagena dos meses antes de la debacle:

11. Pregunta Yamid, www.cmi.com.co, febrero 19 de 2013.

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La actividad financiera, el sistema financiero en su conjunto, sigue mostrando
resultados sumamente positivos, sigue presentando un dinamismo muy im-
portante cualquiera que sea el indicador que se tome, si se toma el indicador
de crecimiento de activos, de crecimiento de inversiones, de crecimiento de
cartera. Seguimos viendo un sistema financiero sólido, dinámico y con sufi-
cientes recursos para acompañar el crecimiento de la economía.

Las conductas no vigiladas, no descubiertas, no sancionadas, serán el


meollo de la responsabilidad estatal. Para demostrar el despiste de la Super-
intendencia Financiera tal vez los abogados demandantes se valdrán de las
declaraciones que Gerardo Hernández dio el 9 de noviembre en La República,
conservadas en youtube, donde empezó por lanzar una afirmación carente
de transparencia sobre la inexistencia de insolvencia en la comisionista:
El problema de Interbolsa es un problema fundamentalmente de liquidez, no
de solvencia. Si bien sabíamos que la firma tenía un apalancamiento, espe-
cialmente en los repos de Fabricato, grande, se agudizó en el momento en que
algunas líneas de crédito se les venció y tuvieron que pagarlas y no fueron
prorrogadas. En ese momento se evidenció por parte de la comisionista y de
la Superintendencia que había un problema de liquidez que se iba a ir pre-
sentando paulatinamente y que les iba a tocar a ellos hacer un esfuerzo más
grande por fondear sus operaciones en el mercado.

A renglón seguido el superintendente insistió en su interpretación benigna


–o distraída– de los hechos:
Yo le decía a alguien que yo sigo convencido que si uno le sacara a la firma
el tema de Fabricato muy seguramente no hubiera tenido ninguna dificultad
de fondear su actividad permanente, pero en este caso los inversionistas, los
banqueros, sintieron que había un apalancamiento excesivo. En ese momento
lo que se le pidió a la firma fue que procediera ya fuera a través de capital
fresco o con créditos de mediano plazo, que pudieran resolver la situación,
gestiones que no resultaron. Después se volvió a arrancar con la posibilidad de
vender la firma, lo que tampoco se concretó. En esas dos semanas los problemas
de liquidez se dan, en cuestión de días o de horas, esa es la magia que tiene
el mercado de valores, que la gente tiene confianza en la contraparte. En el
caso de Interbolsa en dos semanas se empezó a apretar muchísimo las líneas
de crédito y eso llevó a que el día de la toma tuvieron dificultad para renovar
esas líneas e incumplieron una obligación de esas líneas de crédito. Creo que
lo hemos hecho de una manera responsable.

Los damnificados de Interbolsa ya no ven el hechizo del mercado que


deslumbra al superintendente. Por arte del mago Corridori, de los magos

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Jaramillo, se esfumaron sus capitales. En este relato del superintendente se
habla de Interbolsa sin atar cabos, como si “el tema de Fabricato” fuera una
operación normal, prudente, razonable. No hay ninguna alusión crítica del
funcionario al hecho de que Interbolsa lo apostó todo por Fabricato, lo propio
y lo ajeno. ¿Apalancamiento excesivo? Eso lo califican los inversionistas, los
banqueros, no la neutralísima Superintendencia Financiera del laissez faire.
El superintendente o alguno de sus delegados debería ser un Sherlock
Holmes financiero. Pero Gerardo Hernández se ve como un clérigo:
La labor del superintendente financiero es como la de un padre confesor. Si yo
tuviera que contarle a todo el mundo todo lo que cada una de las entidades
habla conmigo o encuentro en la supervisión, ustedes pueden entender que
eso no sería prudente.

Clerical o detectivesca, la comparación no es lo que cuenta. La gestión de


la Superintendencia se califica según los criterios establecidos por la Corte
Constitucional: ¿Protegió preventivamente a los inversionistas de buena
fe? ¿Previno las conductas delictivas? ¿Evitó las operaciones inseguras o
no autorizadas o las extirpó de raíz? ¿Aseguró la transparencia e integridad
en Interbolsa?
El superintendente Gerardo Hernández admitió que las funciones pre-
ventivas y precautelativas que debe cumplir la Superintendencia no se ejer-
cieron oportunamente frente a Interbolsa. Este es el reconocimiento tácito:
Hay una duda de si en todas estas operaciones que están cuestionadas la firma
cumplió con su deber de asesoría, es decir, si se les informó a los clientes sobre
los riesgos de las operaciones. Esa es una de las funciones principales y es un
tema de conductas que tendremos que ver.

Con esta admisión de responsabilidad, con este anuncio de que se ave-


riguará si falló el deber de asesoría, confiesa el gobierno que no se cumplió
con uno de los deberes del supervisor financiero, tal como lo definió el
magistrado Nilson Pinilla Pinilla en sentencia de 2012:
Cuidar que los establecimientos sometidos a su vigilancia provean suficien-
te información al público acerca de su situación y las características de sus
productos.12

12. Sentencia C-909/12, noviembre 7 de 2012, magistrado ponente: Dr. Nilson Pinilla
Pinilla, Corte Constitucional.

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Ese cuidado se debe ejercer a priori, no a posteriori. Sí, la omisión en que
incurrió Interbolsa se puede sancionar ex post facto. Pero ese solo hecho
ya indica que no se vigiló a tiempo, como debe ser, preventivamente, para
evitar las consecuencias del engaño a los clientes. Es un hecho notorio que
en el caso del fondo Premium, uno de los productos que ofrecía, Interbolsa
no dio suficiente información pues la concentración de las inversiones en
Fabricato –más de la mitad del portafolio– nunca se reveló a los clientes
que fueron embaucados a lo largo de mucho tiempo.
Aunque el Presidente Santos cree que la Superintendencia actuó oportu-
namente, ni muy tarde ni muy temprano, ¿Cómo calificar esta declaración
del superintendente Hernández sobre la información que descubrió después
de la intervención?:
Segundo tema: si a través de las compras de acciones hay un incumplimiento
de las normas del mercado de valores para adquirir una empresa. Otro tema:
si hubo una manipulación del precio. El otro tema es ya relacionado con ac-
tuaciones de orden puramente penal que se derivará de toda la información
que con la toma de posesión empezó a salir. Pero en este momento toda esta
cantidad de información, declaraciones, va a servir para que nosotros poda-
mos rápidamente mirar y actuar. Nuestra prioridad es estabilizar el mercado
de valores, proteger a los inversionistas preocupados y naturalmente al tomar
posesión y llegar nosotros a la firma recopilar toda la información (alguna
que ya teníamos) para poder llegar a concretar información, otra que en este
momento está saliendo, para las actuaciones que sean del caso llevar.

La Superintendencia anunciaba que iba a mirar y a actuar rápidamente,


pero después del desenlace fatal. Era cuando Interbolsa tenía salvación que
la mirada de la Superintendencia debía haberse enfocado sobre la comisio-
nista, para proteger a los inversionistas en ese momento, no cuando ya los
había arrastrado la corriente hacia el naufragio económico.

La responsabilidad del gobierno Santos derivada de la vigilancia laxa o


inexistente, adquiere una magnitud todavía más grave si se tiene en cuenta
que nueve años antes del cierre definitivo de Interbolsa los organismos de
supervisión financiera habían decretado el cierre temporal de la comisionista,
como sanción por las mismas conductas que en 2012 condujeron a la quiebra,

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a saber, apoderarse de la plata de los clientes sin permiso y sin contarles en
qué se iba a invertir, prometerles una cosa y hacer otra, manipular la bolsa.
Existía un antecedente que la Superintendencia Financiera estaba obli-
gada a conocer, pues la sanción la impuso una entidad que en 2005 fue
incorporada a la Superintendencia. Los accionistas y administradores de
2003 y de 2012 eran casi los mismos. Había motivo para sospechar de esos
administradores pues ya se habían hecho acreedores a la mayor sanción
aplicable a una sociedad comisionista de bolsa.
Una de las víctimas de Interbolsa en ese primer tiro fue la Asociación de
Padres de Familia del Gimnasio Moderno. Tenía $62 millones para inver-
tir. Por carta le dio instrucciones a Interbolsa para comprar bonos de una
entidad oficial. La comisionista sin permiso tomó el dinero para adquirir
acciones de Interbolsa.
Este abuso ocurrió en 1999 y no fue un caso aislado. Interbolsa realizó
desde ese año operaciones ilegales destinadas a conquistar una lucrativa
licencia del gobierno que le permitió entrar a un enorme negocio –sostén
de crecimiento de la comisionista– y consolidar el primer lugar entre todas
las firmas inscritas en la bolsa de valores.
Las operaciones ilícitas fueron detectadas y sancionadas por la Superin-
tendencia de Valores y las conoció personalmente en 2003 el ministro de
Hacienda, Alberto Carrasquilla Barrera.
Sin embargo, el Ministerio de Hacienda nada hizo entonces ni después
para excluir a Interbolsa como creador de mercado de los títulos TES de
deuda pública, que fue el negocio bandera de Interbolsa durante más de
diez años, gracias a la licencia que desde el año 2000 le otorgó la Dirección
General de Crédito Público de ese ministerio.
Se denomina creador de mercado a la entidad financiera que tiene licencia
para comprar en subasta bonos del gobierno y luego negociarlos en bolsa.
Se comprobó en 2003 que Interbolsa tomó sin autorización dinero de sus
clientes para poder cumplir un requisito esencial que se exige a los creadores
de mercado, la capitalización mínima.
Las mismas prácticas que llevaron al cierre definitivo de Interbolsa en
noviembre de 2012 –invertir la plata de los clientes sin permiso y sin con-
tarles en qué, prometerles una cosa y hacer otra, manipular la bolsa–, el
gobierno las detectó en la comisionista un decenio antes.
Esas actuaciones prohibidas se descubrieron tras una investigación que
adelantaron desde 2001 funcionarios de la Superintendencia de Valores,

163
adscrita al Ministerio de Hacienda, y que vigilaba las comisionistas. La Su-
pervalores se fusionó con la Superintendencia Bancaria para dar paso en
2005 a la actual Superintendencia Financiera, que tiene atribuciones sobre
comisionistas de bolsa, bancos, aseguradoras y otras entidades.
En 2003 el ministro Carrasquilla Barrera se reunió con el superintendente
de Valores, Clemente del Valle, y otros funcionarios.
Analizaron los resultados de la visita que agentes de Del Valle habían
iniciado dos años antes en Interbolsa. Según el expediente, la comisionista
no tenía al día los libros de órdenes y operaciones de los clientes. También
había operaciones no registradas en la contabilidad. La Universidad La
Gran Colombia, por ejemplo, figuraba con TES por $14 mil millones pero
el dinero pertenecía a Interbolsa. A la universidad le pagaron una comisión
de $54 millones por utilizar su nombre. En la jerga bursátil eso se conoce
como una “vuelta”.
Otra acusación fue la manipulación bursátil. Durante veinte meses Inter-
bolsa hizo operaciones no representativas del mercado con su propia acción.
Es decir, la acción no subió y bajó por la libre oferta y demanda sino por
manipulaciones ilegales. Además, esas maniobras se hicieron utilizando sin
permiso la plata de los clientes.
Pero hubo un hecho todavía más grave que los anteriores. Interbolsa
quería ser creador de mercado de los TES, designación que depende del
Ministerio de Hacienda y que permitía a los bancos, corporaciones financieras
y comisionistas de bolsa, comercializar la deuda pública, que es el negocio
más grande de la bolsa. El Ministerio exigía a Interbolsa una capitalización
mínima de $5.500 millones para participar en el programa. A Interbolsa le
faltaban $1.500 millones. Entonces emitió acciones por ese valor. ¿Cómo
las pagó? Tomando el dinero de las cuentas de los clientes para suscribir
las acciones, pero sin pedirles permiso.
Una de las víctimas documentadas por Supervalores fue la Asociación
de Padres de Familia del Gimnasio Moderno, a la cual sin autorización en
1999 le compraron $62 millones en acciones de Interbolsa, pese a que había
dado orden escrita de invertir esa suma en bonos del IFI (el desaparecido
Instituto de Fomento Industrial). Para justificar su conducta, Interbolsa
manifestó a Supervalores que las acciones mostraban una rentabilidad que
respaldaba la inversión realizada.13

13. Interbolsa demandó la sanción, pero el Tribunal Administrativo de Cundinamarca


sentenció que “cuando los dineros de los comitentes son destinados a fines diferentes

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Supervalores concluyó:
Los recursos de los clientes se invertían en renta fija por períodos de tiempo
relativamente cortos y fueron reinvertidos en acciones de la propia sociedad
comisionista, también temporalmente, sin contar con la autorización expresa
y escrita de los inversionistas.
En efecto, se estableció que Interbolsa S.A. invirtió recursos por cuenta de un
número plural de personas en acciones emitidas por la propia firma, pese a lo
cual no se encontraron en sus archivos las requeridas cartas de instrucciones
de los clientes con quienes la comisionista tenía suscritos contratos de admi-
nistración de valores, en las cuales dieran indicaciones precisas y escritas sobre
la venta de títulos de renta fija y la posterior reinversión de sus recursos en
acciones de Interbolsa S.A.14

Solicitada la explicación a la entidad investigada, esto alegó Interbolsa:


... lamentablemente la sociedad comisionista no encontró en sus archivos los
soportes escritos de algunas de las órdenes de compra que emitieron los clientes
de la firma, aun cuando continuamos buscándolas en nuestros archivos, en el
momento no nos es posible aportarlas.15

En la reunión con el ministro Carrasquilla se estudiaron las sanciones que


la Supervalores pensaba imponer. Las multas por las distintas infracciones
sumaban $160 millones. Además la resolución que se iba a dictar contem-
plaba un castigo nunca antes impuesto por la Superintendencia: el cierre
de Interbolsa por tres días. “Eso era como cerrar el Banco de Bogotá por
tres días”, dijo un funcionario que estuvo en la reunión. Se analizó el efecto
que pudiera tener sobre el mercado. “Interbolsa ya tenía una importancia
relativamente alta y la sanción de cierre era costosa para la firma en pres-
tigio”, indicó el ex funcionario. Al final de la reunión se decidió proceder
tal como lo planteaba la Supervalores. “No es usual cerrar una firma pero
los temores fueron vencidos”, dijo la fuente.
De parte del ministro Carrasquilla “hubo respaldo absoluto a la sanción”,
indicó el participante en la reunión. “La sanción era para darle una lección
conforme a derecho a Interbolsa”.

a los previstos en el mandato y, en consecuencia, se distorsiona la información sobre el


destino de los mismos, así se obtengan utilidades del manejo hecho por el comisionista,
no cabe duda de que tal circunstancia debilita la confianza como bien del mercado”.
Ver Expediente N° 25000-23-24-000-2004-00311-01.
14. Resolución 0679, octubre 22 de 2003, Superintendencia de Valores, hoja 20.
15. Ibidem.

165
La resolución se dictó el 22 de octubre de 2003 y quedó en firme el 5 de
diciembre, aunque las multas se rebajaron a $140 millones.16 Interbolsa tuvo
que cerrar sus oficinas el 22, 23 y 24 de diciembre y abtenerse de negociar
en bolsa. Fue como cerrar el Banco de Bogotá por tres días. La resolución
contra Interbolsa “es un hito”, indicó un ex funcionario de Supervalores.
El ex superintendente Clemente del Valle, hoy especialista en mercado de
capitales del Banco Mundial, señaló que “la sanción era un precedente que
no se había dado”.
El senador Juan Mario Laserna Jaramillo, del Partido Conservador, era
director de Crédito Público en 2000 cuando Interbolsa fue reconocida por
primera vez como creador de mercado para la deuda pública. El senador
Laserna dijo que nada sabía de las actuaciones ilegales que permitieron a
Interbolsa cumplir con los requisitos exigidos para ser creador de mercado.
Tiene razón. Esas operaciones solamente salieron a la luz pública en octubre
de 2003. Tampoco pudo haberlas conocido el entonces ministro de Hacien-
da, Juan Camilo Restrepo, ministro de Agricultura del gobierno Santos. Ni
las pudo conocer su sucesor, Juan Manuel Santos, ministro de Hacienda de
agosto 2000 a agosto 2002.
El primer ministro en enterarse de la trampa fue Alberto Carrasquilla
Barrera. Aunque la sanción se divulgó ampliamente ni él ni sus sucesores
–Oscar Iván Zuluaga y Juan Carlos Echeverry– tomaron medidas contra
una firma que accedió con ardides a un programa estrella del Ministerio de
Hacienda. Año tras año Interbolsa fue admitida como creador de mercado
de los TES. A fines de diciembre la Dirección General de Crédito Público
emite una resolución señalando cuáles entidades cumplen los requisitos
para ser creadores de mercado a partir del año siguiente. Interbolsa quedó
incluida todos los años hasta 2012. Hubo años en que Interbolsa figuró en
la lista como única comisionista de bolsa, al lado de Bancolombia, Banco
de Bogotá, Citibank y otras grandes entidades financieras.
El ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, canceló la inscripción de
Interbolsa el 2 de noviembre de 2012, fecha de la intervención. El negocio
de los TES que manejaba Interbolsa pasó a Bancolombia.
Alberto Carrasquilla, hoy banquero de inversión, escribió poco después
de la intervención de Interbolsa que “la actividad financiera consiste, preci-
samente, en tomar riesgos. En hacer apuestas, si se quiere, con dinero ajeno

16. La utilidad de Interbolsa ese año fue de $10.000 millones. Ver Jorge Gabriel Taboada,
“Informe sobre Ciegos”. Revista Dinero, noviembre 21 de 2012.

166
y eso, a veces, sale muy mal.” Agregó: “El telón de fondo del episodio de
Interbolsa es muy positivo”.
La sanción y la trampa de Interbolsa se conocieron públicamente y se
reflejaron en un artículo de la revista Semana: “El señalamiento más delicado
que hace la Supervalores a Interbolsa es haber usado plata de los clientes
para comprar transitoriamente acciones de la propia firma. Interbolsa bus-
caba convertirse en creador de mercado.”17
El Tiempo del 10 de diciembre de 2003 también mencionó la infracción:
Para la época en que la firma comisionista trataba de ser creador de mercado
necesitaba contar con un capital mínimo de 5.500 millones de pesos, y le
faltaban 1.500 millones. Se comprobó que la firma utilizó recursos de sus
clientes ... para comprar acciones de la propia comisionista ... sin contar con
la autorización expresa y escrita de los inversionistas.

El martes 23 de diciembre de 2003 Interbolsa estaba clausurada por


suspensión de la inscripción en el Registro Nacional de Valores e Interme-
diarios. No podía negociar TES ni comprar acciones para sus clientes. Ese
cierre lo había decretado un organismo adscrito al Ministerio de Hacien-
da. Pero en esa misma fecha un funcionario del Ministerio de Hacienda,
Carlos Alberto Rodríguez López, director general de crédito público, firmó
la resolución18 que designó a Interbolsa como creador de mercado para la
vigencia siguiente, la de 2004.
La Supervalores acababa de demostrar que Interbolsa entró al programa
de creadores de mercado de la deuda pública con una capitalización obte-
nida por medios ilegales. No obstante, el Ministerio de Hacienda hizo caso
omiso y le renovó a Interbolsa la licencia para continuar en el programa.
Cada mes las comisionistas de bolsa clasificadas como creadoras de mer-
cado tenían que reportar su patrimonio por medio de certificación del revisor
fiscal. La certificación presentada cuando Interbolsa ingresó al programa
tenía solamente valor formal, pues la capitalización fue producto de la vio-
lación de normas legales. Pero el Ministerio no cuestionó la certificación.
El requisito de la certificación mensual lo estableció en el Ministerio de
Hacienda César Alberto Mendoza Sáenz, como director encargado de crédito
público en 2002. Mendoza Sáenz fue luego suplente de la junta directiva
de Interbolsa. Gerencia la Compañía Colombiana de Capitales, a la cual el
fondo Premium, de Curazao, le dio un crédito por 1.995.000 dólares. Por

17. Revista Semana, noviembre 30 de 2003.


18. Resolución 2372, diciembre 23 de 2003, Diario Oficial de diciembre 31 de 2003.

167
uso de información privilegiada está inhabilitado por 5 años para ejercer
cargos de administración o dirección en el sector financiero, según sanción
confirmada por el superintendente Gerardo Hernández Correa.19
Rodríguez López, en 2013 vicepresidente internacional del Grupo Banco-
lombia, señaló que estaba enterado de la sanción en 2003 pero que Crédito
Público “no es un regulador ni es un supervisor, se dedica a financiar a la
Nación. Su función no es la de supervisar a la gente”. Para el programa de
creadores de mercado los “criterios son objetivos, no hay elección a dedo,
el que cumple los requisitos es aceptado, no hay subjetividad en la desig-
nación”, indicó.
En el 2003 ¿qué podía uno decir? El programa está abierto a todos, las caracte-
rísticas que definían si se incluye una entidad hacían referencia a patrimonio,
haber solicitado la inclusión, no había consideración de sanciones. Interbolsa
no incumplía con nada. En el 2003 estaban sobrados de patrimonio. Interbolsa
siempre tuvo capital suficiente.

Le pregunté si entonces no contaban los antecedentes de la firma y Rodrí-


guez López manifestó que habiendo criterios objetivos no se podía después,
por decreto, decir que se excluía si había sido sancionada. “Supervalores los
debió haber cerrado totalmente, era el regulador y el supervisor”.
En el mundo financiero fue vox populi el papel significativo que jugaba
Interbolsa en el mercado de los TES. En un artículo de 2006 sobre Inter-
bolsa, la revista Semana escribió que los TES “forman parte primordial de
su activo”. Era tan importante para la comisionista la designación que le
concedía anualmente el Ministerio de Hacienda que Interbolsa registró la
marca “Interbolsa Creadores de Mercado” con el número 78766276 ante
la oficina de marcas y patentes del gobierno federal en Washington, D. C.
El mercado de deuda pública es el más líquido del país y el más líquido
de cualquier economía, dijo el senador Juan Mario Laserna. “Los volúme-
nes son gigantescos”. El negocio de los TES en que se movía Interbolsa no
solamente es el más grande de la bolsa sino superior a la deuda externa de
Colombia, indicó.
El programa de creadores de mercado surgió en 1997 para financiar el
presupuesto nacional con deuda pública, y se consolidó en el año 2000. Los
creadores de mercado comercializan los TES, son un distribuidor mayorista
de la inversión considerada más segura de la bolsa, pues el que responde
es la Nación, que en teoría no se puede quebrar. “Los TES son cero riesgo”,

19. Resolución 0910 de 2011, Superintendencia Financiera.

168
expresó el senador Laserna. Entre 2001 y 2005 los promedios diarios de
deuda pública negociados en bolsa aumentaron 14 veces, según Planeación
Nacional. Interbolsa ganaba comisión cada vez que negociaba los TES.
Uno de los padres del mercado de los TES es Juan Carlos Ortiz Zárate,
accionista de Interbolsa y fundador del fondo Premium. El 8 de noviembre
en entrevista con Julio Sánchez Cristo se adjudicó la responsabilidad por
el ingreso de Interbolsa al programa:
Es un negocio gigante, es un negocio maravilloso. Durante los 15 años que
he estado vinculado con el Grupo Interbolsa hicimos algo que fue desarrollar
la deuda pública colombiana, hoy es la deuda interna, casi del mundo, más
líquida, más transparente, más perfecta. Cuando arrancamos en el año 97,
cuando yo pertenecía a Interbolsa, hicimos un trámite muy complejo para
ser creadores de mercado, sacamos esa licencia con tanto esfuerzo. Ese es el
negocio que se llevó Bancolombia ayer.

Cuando Interbolsa demandó las sanciones impuestas por Supervalores


ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca se puede decir que fue por
lana y salió trasquilada. El magistrado Luis Manuel Lasso Lozano confirmó
el castigo impuesto por Supervalores y además lanzó una especie de sanción
moral que, si la hubieran conocido, habría servido de alerta a los clientes
de Interbolsa que hoy lamentan la pérdida de su dinero.
“Hubo un manejo indebido de los dineros de los clientes de la comi-
sionista”, anotó el magistrado Lasso Lozano en la sentencia de 2008 y añadió:
Para convertirse en creador de mercado Interbolsa S. A. se vio en la necesidad
de incrementar su capital suscrito y pagado en $1.500 millones lo que la llevó en
diciembre de 1999 a la emisión y colocación de 1’500.000 acciones a un precio
unitario de $1.000.oo y los dineros para completar la mencionada suscripción
provinieron en parte de las cuentas de orden fiduciario de la misma sociedad en
las que se manejaban. La rentabilidad obtenida por Interbolsa S. A. entre el 10
de diciembre de 1999 y el 23 de agosto de 2001 no obedeció a un crecimiento
real, ella correspondió, en realidad, a los continuos e injustificados fondeos a
partir de la estructuración de operaciones, registrando a nombre de sus clientes,
en forma ajena a su voluntad, compras definitivas cuyo propósito fue facilitar
recursos para que sus propios accionistas suscribieran acciones emitidas por la
sociedad comisionista y, así, favorecer el proceso de capitalización adelantado
por la firma con miras a convertirse en creador de mercado.20

20. Sentencia de septiembre 4 de 2008, Magistrado Ponente: Dr. Luis Manuel Lasso Lozano,
Tribunal Administrativo de Cundinamarca, Sección Primera, Subsección A, Expediente
N° 25000-23-24-000-2004-00311-01.

169
Para el magistrado, Interbolsa incurrió en “maniobras que persiguieron
únicamente el interés de la comisionista y desconocieron el de los comitentes
y el de los demás agentes del mercado”.
Un abogado que trabajó en organismos de control financiero anotó sobre
las sanciones impuestas a la comisionista en 2003: “Los de Interbolsa ya
jugaban tute desde el útero”.
Otro abogado que trabajó en Supervalores cuando Interbolsa fue clausu-
rada, comentó: “Las actuaciones [de Supervalores] fueron impecables. En
cambio, en los últimos nueve, diez años, ha habido una convivencia feliz
de las autoridades con Interbolsa”.
Aunque la publicidad de Interbolsa proclamaba “Somos fruto de una
buena semilla”, al lado de la fotografía de un árbol frondoso, la conclusión
ineludible de la sanción impuesta en 2003 por la hoy muy significativa
Resolución 0679 es que el crecimiento de Interbolsa estuvo cimentado en
el fraude. No se sabe si se adelantaron entonces pesquisas para sancionar
a los administradores que realizaron las conductas sancionadas nueve años
antes del cierre final de Interbolsa. Pero no es exagerado afirmar que los
superintendentes financieros siguientes debían conocer la sanción más severa
jamás impuesta a una firma inscrita en la Bolsa de Valores de Colombia. Y
estar alertas.
Por lo demás, ¿No debía el Ministerio de Hacienda sospechar que una fir-
ma que violó la ley para cumplir con un requisito del programa de creadores
de mercado podía también hacer trampa en las subastas de los TES y que
estaría dispuesta a tomar cualquier atajo para triunfar, como obtener infor-
mación interna del Ministerio o acortar camino por otros medios indebidos?
El manejo de recursos de terceros es una gestión de confianza. Esa gestión
de confianza en cuanto al negocio de los TES se la ganó Interbolsa con una
trampa, no obstante lo cual el gobierno le permitió perpetuarse en el negocio.
Retrospectivamente, todo el programa de creadores de mercados está hoy
bajo sospecha. La participación de Interbolsa como contraparte del gobierno
desde 2000 debería investigarse internamente por parte del Ministerio de
Hacienda y externamente por parte de la Superintendencia Financiera, la
Procuraduría y la Contraloría. La confianza en el mercado más grande de
la Bolsa de Valores de Colombia, el de los TES, no es asunto de poca mon-
ta. Si se encuentra que Interbolsa no solamente hizo trampa para entrar
al programa sino cuando fue jugador estrella de ese onceno –al comienzo
los designados eran once–, son varios los ministros de Hacienda y los di-
rectores de Crédito Público que deben rendir cuentas y ser investigados.

170
En diciembre de 2012 el principal banco suizo, UBS, pagó una multa de un
mil quinientos millones de dólares (US$1.500.000.000) por hacer trampa
en la fijación de la tasa Libor, un indicador que afecta las tasas de interés
en todos los mercados financieros del mundo. No se puede confiar que el
mercado de los TES ha sido el más líquido, el más transparente y el más
perfecto solamente porque lo dice Juan Carlos Ortiz.
En Colombia, el gobierno puso el plante. Ya Interbolsa no es un operador
en el mercado de los TES. Pero ello no es razón para tender un manto de
olvido e impunidad sobre los posibles fraudes, ardides, argucias, engaños,
artificios y otras violaciones de la ley que Interbolsa haya cometido en los
13 años en que fue creador de mercado autorizado por el Ministerio de
Hacienda. Y si no infringió la ley, debe establecerse de manera fehaciente.
Cuando El Espectador21 publicó un informe sobre la sanción a Interbolsa
en 2003 titulado “Ministerio le premió la trampa a Interbolsa”, el ex ministro
Alberto Carrasquilla escribió un artículo titulado “Presuntas sagacidades”:
Antes de exponer las cinco principales razones por las cuales el argumento no
solamente es falso, sino que linda con el absurdo, alguito de contexto. Colombia
tomó la decisión, en parte a nivel constitucional, de desarrollar un mercado
de deuda pública, sustituyendo así las prácticas arcaicas mediante las cuales
el Estado se financiaba, hasta bien entrados los años noventa del siglo pasado,
por un esquema más alineado con la modernidad fiscal.
El mercado de deuda pública hoy en día constituye, de muy lejos, el componen-
te más importante del mercado de capitales, y su creación implicaba muchos
desafíos, entre los cuales se destaca una pregunta sencilla: ¿cómo hacemos,
operativamente, para recibir la plata que necesitamos que nos presten? La
decisión que se tomó fue muy atinada: se forma un grupo muy selecto de
entidades y se subastan TES solamente entre sus miembros. Estos “creadores
de mercado”, como se les vino a llamar, reciben, paralelamente, un manda-
to de distribuirlos entre los miles o millones de personas y entidades que
los necesitan. Para ser seleccionado creador de mercado es necesario, entre
otras muchas cosas, tener calificación AAA, tener un patrimonio alto, contar
con acceso al sistema transaccional del Banco de la República y, desde 2003
también, a sus ventanillas de liquidez, y demostrar agilidad y eficiencia en la
distribución de los títulos.
El esquema de creadores de mercado ha funcionado a la perfección durante
la década larga que lleva de vida y sin lugar a dudas es una de las razones por
las cuales los TES gozan de la confianza absoluta de inversionistas nacionales
e internacionales.

21. El Espectador, febrero 17 de 2013.

171
Ahora sí, a lo que vinimos. Primero, me gustaría mucho saber qué hubieran
opinado los accionistas de Interbolsa en su momento sobre la afirmación de
Donadio de que yo los premié en 2003. Al contrario, tras recibir un informe
de la entonces Supervalores sobre algunos incidentes que databan de 1999,
apoyé con convicción plena la decisión –que carecía, y creo que aún carece,
de antecedentes– de cerrar la empresa por tres días, además de clavarles una
multa. Hasta el mismo Donadio así lo reconoce en una mención difusa al final
de su informe investigativo.
Segundo, el propósito de una sanción es castigar para que el sancionado me-
jore su desempeño. La recomendación de Donadio de sustituir la figura de
la sanción –que es común ocurrencia aquí y en Cafarnaúm– por la del cierre
definitivo, además de ser completamente ilegal, fácilmente nos dejaría sin
sistema financiero. Lo cierto es que como creadora de mercado, Interbolsa no
volvió a ser sancionada jamás. Antes de que alguna mente retorcida plantee
la hipótesis de que eso se explica porque nos tenían sobornados a todos los
ministros y supervisores, quiero invitar a Donadio a que nos muestre una ac-
tuación concreta efectuada por Interbolsa que constituya una violación de sus
compromisos como creadora del mercado de deuda pública. Y que por favor
no incluya aquellos actos por los cuales recibió la sanción más fuerte de la
historia del mercado de capitales colombiano.
Tercero, contrario a las insinuaciones del sagaz autor, lo cierto es que entre las
actividades de Interbolsa como creadora de mercado y los hechos que llevaron
a su quiebra –relacionados con la iliquidez de acciones con las cuales efectuaba
repos– no existe ninguna relación. Los riesgos excesivos que tomó en 2012 y
las medidas desesperadas y posiblemente delictivas que tomó para cubrir sus
efectos son completamente independientes de su papel como creadora del
mercado de deuda pública en 2004.
Cuarto, como creadora de mercado, Interbolsa compitió duro y parejo con los
más talentosos y capaces operadores del mercado de renta fija de Colombia,
al amparo de reglas del juego transparentes y de un régimen sancionatorio
fuerte. Los márgenes y las ganancias obtenidos por esa participación reflejan
esta feroz competencia entre profesionales de primerísima línea y aseguran
que, lejos de haber perdido un centavo, el Estado ganó billones respecto de
mecanismos alternativos de colocación.
Quinto, en 2002, por la turbulencia internacional del momento y en línea con
lo que sucedió a otros países emergentes, el mercado de TES sufrió un remezón
que amenazó con deteriorar marcadamente los balances de numerosas enti-
dades. Desde ese momento, y bajo mi orientación, todas las medidas tomadas
en relación con los creadores del mercado de manera igualitaria fueron en la
dirección de endurecer las exigencias y los requerimientos, jamás de suavi-
zarlos para premiarlos.

172
A la luz de estos cinco hechos y de muchos otros, que se quedaron sin espacio,
es muy claro que el informe de marras es completamente falaz en su contenido
e inaceptable en sus insinuaciones.22

A las afirmaciones del ex ministro contesté con este texto:


El ex ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, señala que es “falso, absurdo
y falaz” afirmar que Interbolsa fue premiada por el Ministerio de Hacienda al
permitírsele su continuación como creador de mercado de la deuda pública
pese a que acreditó ilegalmente el capital mínimo que necesitaba para entrar
a ese programa.
En otras palabras, el Dr. Carrasquilla afirma que fue suficiente la actuación
estatal en 2003 cuando sancionó con multa y cierre por tres días a Interbolsa
porque tomó abusivamente fondos de los clientes para capitalizarse y que esa
trampa no debía tenerse en cuenta hacia el futuro en relación con la partici-
pación de Interbolsa como creador de mercado. Es decir, el Dr. Carrasquilla
cree que quienes hurtaban el dinero de los clientes de la comisionista podían
manejar la deuda pública sin ningún riesgo. Es admirable la franqueza del Dr.
Carrasquilla en la defensa de un exabrupto. La diferencia de interpretación y
de apreciación de los hechos es insalvable.
Afirma el Dr. Carrasquilla que a los creadores de mercado se les exigía una
calificación AAA y un patrimonio alto. ¿Entonces para las agencias calificado-
res no contaba que a Interbolsa se le impuso la sanción más alta? Parece que
para el Ministerio fue irrelevante cómo consiguió Interbolsa el patrimonio que
necesitaba para acceder al programa.
El Dr. Carrasquilla formuló cuatro observaciones que constituyen abierta exal-
tación de Interbolsa, una firma que, entre el mar de revelaciones recientes,
se sabe que le entregó más de $80 mil millones a un particular, Alessandro
Corridori, sin garantías, sin pagaré, con una simple anotación del nombre y de
la cédula de extranjería, como señaló el liquidador Pablo Muñoz en entrevista
con Yamid Amat.
1. Dijo el ex ministro: “Como creadora de mercado, Interbolsa no volvió a ser
sancionada jamás”.
2. Afirmó también: “Quiero invitar a Donadio a que nos muestre una actua-
ción concreta efectuada por Interbolsa que constituya una violación de sus
compromisos como creadora del mercado de deuda pública”.
3. Según el Dr. Carrasquilla: “Entre las actividades de Interbolsa como creadora
de mercado y los hechos que llevaron a su quiebra –relacionados con la iliqui-
dez de acciones con las cuales efectuaba repos– no existe ninguna relación”.
4. Finalmente aseveró: “Interbolsa compitió duro y parejo con los más talen-
tosos y capaces operadores del mercado de renta fija de Colombia, al amparo
de reglas del juego transparentes”.

22. El Espectador, febrero 24 de 2013.

173
Los medios de comunicación deben aceptar el reto que lanzó el ex ministro
e investigar si efectivamente en todos los años como creadora de mercado
Interbolsa se comportó con la pulcritud y la transparencia con las cuales re-
trospectivamente la absuelve el Dr. Carrasquilla. Pero como los periodistas no
tienen facultades de policía judicial, la última palabra sobre un tema de la
mayor importancia para conocer si los funcionarios del Ministerio de Hacienda
obraron debidamente, la tiene la Procuraduría.
Si la Procuraduría confirma que efectivamente Interbolsa no violó los compro-
misos como creadora de mercado y que ningún funcionario del Ministerio de
Hacienda ayudó a Interbolsa, por ejemplo, suministrando información reser-
vada, y que las subastas de TES estuvieron exentas de escándalos como el que
afectó a Salomon Brothers23 en Wall Street en 1991, habría que darle la razón
al Dr. Carrasquilla y aceptar que Interbolsa solamente actuó ilegalmente en
dos momentos de su vida, cuando se le descubrió, a saber, por los hechos que
llevaron a la sanción de 2003 y por los que condujeron a la quiebra en 2012.
Sería una conclusión improbable pero hipotéticamente posible. Vaca ladrona
no olvida el portillo.
Independientemente de lo anterior, la otra tarea fundamental que debe cumplir
la Procuraduría es deducir responsabilidades a los funcionarios encargados de
la vigilancia financiera, los cuales, pese a que sancionaron a Interbolsa en 2003
por apoderarse de la plata de los clientes, no tomaron en 2012 las medidas
necesarias para evitar que la reincidencia en esa conducta ocasionara la catás-
trofe de pérdidas que hoy experimentan miles de ciudadanos. En noviembre, el
magistrado Nilson Pinilla Pinilla dijo en una sentencia de la Corte Constitucional
que la Superfinanciera debe ejercer sus funciones “evitando que los maneja-
dores de las entidades vigiladas incurran en comportamientos criminosos, o
realicen operaciones de mercado irregulares, inseguras o inadecuadas”. Está
claro, más allá de toda discusión, que el gobierno no evitó ni unos ni otras.24

23. Para decirlo de manera muy provinciana, Salomon Brothers era el Interbolsa de Wall
Street. Se le reconocía como el más grande y poderoso creador de mercado o “primary
dealer” de los bonos del tesoro americano. Como estaba prohibido participar en subas-
tas por más del 35% de los bonos que se ofrecían, un ejecutivo de Salomon presentó
a la subasta posturas falsas con nombres de clientes de la firma. Tras el escándalo,
derivado de una trampa, el ejecutivo fue condenado a pena de cárcel, la plana mayor
de Salomon renunció y la firma pagó una multa de 290 millones de dólares. Warren
Buffet, el hombre más rico del mundo, como principal accionista de Salomon, asumió
la presidencia de la compañía para sanearla. En esa ocasión dijo que él necesitaba ban-
queros que se acomodaran a sus principios, no al revés, principios que se acomodaran
a sus banqueros. Ver Alice Schroeder, The Snowball, Warren Buffett and the Business of
Life (New York: Bantam Books, 2008), p. 609.
24. Publicado en el blog "Detrás de Interbolsa", www.elespectador.com, febrero 25 de 2013.

174
Cuando David Murcia Guzmán fue capturado en noviembre de 2008, el
ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, declaró:
Entre las propiedades de Murcia se hallaron tres yates, dos aviones, 12 lujo-
sos vehículos e innumerables inmuebles que demuestra un alto nivel de vida
propio de narcotraficantes.25

En un artículo en el principal diario del Ecuador se publicó:


El ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, indicó que Murcia
alquilaba pisos completos en hoteles de lujo, como el Marriott y el Hilton en
Panamá, para hospedarse. Dijo que la última cuenta que Murcia canceló en
un lujoso hotel fue de 57.000 dólares.26

Tiempo después un artículo en el periódico digital www.lasillavacia.com


fundado por Juanita León señaló:
Juan Manuel Santos salió a los medios a denunciar que había indicios de que
David Murcia tenía relaciones con delincuentes como alias "Macaco"y alias
"Chupeta" y el CTI filtró a los medios grabaciones en las que Murcia se mostraba
preocupado de que estos dos narcotraficantes revelaran sus relaciones con él.
Santos también reveló que Murcia tenía doce vehículos de lujo, tres yates y dos
aviones. “En esto es en lo que se gastaba la plata de los pobres en Colombia,
la plata de la gente que él desfalcaba”, dijo el entonces Ministro de Defensa.27

El Presidente Santos no ha mencionado la palabra desfalco en el caso


Interbolsa. No ha emitido una sola condena, ni de tipo genérico, contra
los autores de las pérdidas sufridas por los clientes de la comisionista. No
ha dado una voz de aliento a los pensionados, viudas y pequeños inver-
sionistas, y tampoco a los grandes, que no pueden recuperar la plata que
entregaron a la principal comisionista de la Bolsa de Valores de Colombia.
No ha comparado a los administradores de Interbolsa con ninguna profe-
sión, mucho menos con la de narcotraficante. No ha señalado ningún gasto
extravagante de los accionistas y directivos de Interbolsa. No ha emitido
ningún calificativo en relación con los repos de Fabricato, los falsos bonos
de Luxemburgo, el fondo Premium, el faltante en la cartera Credit, que hoy,

25. Agencia EFE, noviembre 21 de 2008.


26. El Universo, noviembre 23 de 2008.
27. Lina Marcela Marín Moreno, www.lasillavacia.com, agosto 6 de 2009.

175
pese a la revaluación del peso, suena más grave en dólares, 38 millones de
dólares, que en la moneda nacional, $70 mil millones. Santos no ha dicho
que su gobierno castigará a la delincuencia de cuello blanco.
El Presidente Santos no ha salido a los medios a afirmar que hubo indicios
de que los autores de la defraudación cometida en el seno de la primera
firma de la Bolsa de Valores de Colombia tuvieran relación con nadie, ni
siquiera con la propia defraudación.
En cambio, el Presidente Santos sí ha permitido que el Superintendente
de Sociedades, Luis Guillermo Vélez Cabrera, ante el fraude cometido contra
los inversionistas del fondo Premium formule declaraciones que exculpan
a los responsables de los faltantes, pese a que los inversionistas entregaron
la plata en Colombia a una firma que realizaba sus negocios y operaciones
a través de la Bolsa de Valores de Colombia. Por ejemplo:
Luis Guillermo Vélez resaltó que los inversionistas del Fondo Premiun eran
accionistas de una sociedad comercial en Curazao.
El superintendente de Sociedades recordó que ese tipo de actividades realiza-
das con el Fondo Premium se deben analizar bajo la ley de Curazao, ya que el
fondo está domiciliado y administrado por ciudadanos en Curazao e incluso
su contabilidad es llevada por una firma de ese país.28

El Presidente Santos ha tolerado la banalización del Superintendente


Vélez sobre la estafa cometida en Interbolsa:
Aunque el caso de Interbolsa y sus entes vinculados, o posiblemente vincula-
dos, aún está en evolución, es especialmente pertinente hacer un llamado para
que se usen prudentemente los precedentes analógicos cuando se formulen
decisiones, políticas públicas o incluso, juicios de responsabilidades.

Hay que tener en cuenta la gran distancia entre La Hormiga, Putumayo y la


Avenida 82 de Bogotá. (...).

Cabe insistir en la necesidad de abordar cada caso de insolvencia financiera


en su complejidad y características únicas. De lo contrario, se corre el riesgo
de confundir los hechos, los responsables y sobre todo los problemas, lo cual,
además de hacer mucho más difícil la solución de los mismos, oscurece las
lecciones que se deben aprender de estos.29

Sí hay diferencias entre la estafa de DMG en el Putumayo y la cometida


desde el edificio de Interbolsa en Bogotá, pero: ¿Acaso no abusaron unos y

28. Primera Página, agencia de noticias, enero 31 de 2013.


29. Columna de Luis Guillermo Vélez Cabrera, Portafolio, diciembre 19 de 2012.

176
otros de la confianza depositada por los clientes? Interbolsa estaba obligada
a cuidar los intereses ajenos cuya custodia le estaba encomendada.
No se corre ningún riesgo de confundir los hechos, pues las diferencias
las entiende cualquiera. David Murcia Guzmán empezó a embaucar a la
gente desde una remota localidad del Putumayo y luego amplió su radio
de acción por todo el país, mas no estaba vigilado por la Superintendencia
Financiera ni era miembro de la Bolsa de Valores de Colombia. Interbolsa
sí estaba vigilada, no operaba en la clandestinidad, o eso se creía, y capta-
ba fondos y confianza en buena parte gracias a que era la más importante
comisionista de la Bolsa de Valores de Colombia. Y gracias a que tenía al-
tísimos niveles de solvencia, como lo recordó Juan Luis Mejía, ex ministro
de Cultura y rector de Eafit, universidad de Medellín que tenía repos por
casi $4 mil millones en la comisionista:
Estamos absolutamente desmoralizados, desconsolados. Esto significa una
pérdida inmensa de confianza inversionista. Tenemos unos protocolos para
saber cómo invertir en empresas triple A y esta era la firma más reputada en
Colombia en su campo. La Superintendencia les exige a los corredores un 9%
de solvencia y ellos aparecían con niveles superiores al 21%. Esperamos que
los órganos de control nos digan qué pasó y por qué no alertaron a los que
invirtieron de buena fe estos recursos. No sé si hubo omisión del Estado, pero
esto sí quiebra todos los niveles de confianza.30

Con toda prudencia en la formulación de juicios de responsabilidades


cabe afirmar que la presencia de Rodrigo Jaramillo Correa como presidente
del consejo directivo de la Bolsa de Valores de Colombia fue un factor que
facilitó el fraude perpetrado por Interbolsa. Ante el conglomerado social,
la Bolsa es sinónimo de prestigio financiero. ¿Quién podía dudar de la ho-
norabilidad de una persona que presidía la junta del organismo rector del
mercado de valores? Por disposición constitucional la Bolsa es además un
organismo en cuyo funcionamiento está involucrado el interés público. Por
norma de gobierno corporativo los miembros del consejo directivo deben
gozar de buena reputación moral, social y comercial.31
No fue David Murcia Guzmán sino Rodrigo Jaramillo Correa quien tuvo
asiento en el consejo directivo de la Bolsa de Valores de Colombia, al lado
de ex ministros de Estado y junto a los presidentes de empresas muy recono-

30. El Espectador, noviembre 9 de 2012.


31. Principales lineamientos de gobierno corporativo de la Bolsa de Valores de Colombia,
Cartagena de Indias, 8 de noviembre de 2005.

177
cidas en Colombia. Estos fueron algunos de los miembros independientes32
del consejo directivo en los últimos años:
– Rodrigo Junguito Bonnet, ministro de Hacienda en los gobiernos de Betancur
y de Uribe.
– Hernán Beltz Peralta, ministro de Obras Públicas y Transporte en el gobierno
Betancur.
– Oscar Rivera Arbeláez, que fue presidente de Carvajal.
– Javier Jaramillo Velásquez, presidente de Inversiones Mundial.
– Juan David Vieira Fernández, presidente de Imusa.
– Javier Genaro Gutiérrez Pemberthy, ha sido presidente de ISA y de Ecopetrol.
– Julián Jaramillo Escobar, presidente de Alpina.
– Sergio Clavijo Vergara, fue miembro de la junta directiva del Banco de la
República.
– Bernardo Guzmán Reyes, presidente de Smurfit Kappa Cartón de Colombia.
El público confía en que las personas enumeradas y las empresas que
representan no tienen vínculos con el narcotráfico, con la guerrilla, con los
paramilitares. Con mayor razón, tiene derecho a creer que sus prácticas
comerciales no incluyen apoderarse indebidamente del dinero ajeno. El
aval tácito de honorabilidad comercial que la Bolsa de Valores de Colombia
otorgaba a Rodrigo Jaramillo Correa abrevió el camino al engaño.
Un juicio mucho más severo cabe contra la Bolsa de Valores de Colombia
que contra DMG. La BVC supo que Interbolsa fue clausurada durante tres días
en 2003 y no podía desconocer las razones que motivaron la sanción oficial.
No obstante, llevó a Rodrigo Jaramillo Correa a su consejo directivo y luego
a la presidencia del mismo. Durante casi ocho años Juan Pablo Córdoba y
Rodrigo Jaramillo Correa coincidieron en los vértices más importantes de
la BVC. Córdoba como presidente desde marzo de 2005, Jaramillo como
miembro del consejo directivo y presidente en algunos períodos. El consejo
directivo, no sobra aclararlo, nombra al presidente de la BVC y le fija la re-
muneración. La BVC sabía que la comisionista de Rodrigo Jaramillo Correa
había desviado sin autorización los dineros de los clientes con violación de las
disposiciones legales. No obstante ese antecedente, la BVC se solidarizó con
una conducta prohibida y enalteció a Rodrigo Jaramillo Correa nombrándolo
y manteniéndolo en el consejo directivo. Fueron los demás miembros del
consejo directivo los que lo nombraron presidente de esa junta.

32. El consejo directivo de la BVC tiene siete miembros independientes, es decir que no
trabajan en el mercado de valores, y seis miembros no independientes, vinculados a
comisionistas de bolsa.

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Cuando Interbolsa reincidió desde 2011 y durante el año 2012 en la
conducta censurable ya sancionada en 2003, que no otra cosa fue el gigan-
tesco endeudamiento con repos de Fabricato financiado por los clientes
incautos, la BVC no actuó para forzar a la firma a retornar a los cauces de la
prudencia financiera. Dejó avanzar la maniobra especulativa, que derivó en
descomunal lesión patrimonial para miles de inversionistas que confiaban
en la Bolsa de Valores de Colombia.

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