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MODELOS DE CÁLCULO EN

ESTRUCTURAS METÁLICAS
El método habitual de análisis de los modelos de cálculo de las estructuras
metálicas se basa actualmente en dos grandes familias de programas
basados en el método de la matriz de rigidez, primero, y como evolución de
éste, en el MEF, método de los elementos finitos.

Dada la potencia de cálculo de las actuales plataformas digitales, y del software comercial al uso, los
usuarios, deben ser, mucho más que antes, grandes especialistas y conocedores de la teoría de
estructuras, y de los métodos que, de acuerdo con la resistencia de materiales, informan dichos
programas. Es por ello que, la base teórica del usuario ha de ser necesariamente muy completa y
versátil. Este supuesto, en un ingeniero nobel, por razón de su corta experiencia es siempre un hándicap
importante. Si a esto le unimos que la rapidez de cálculo se ha multiplicado de manera exponencial, y
que los tiempos de análisis, son hoy cortísimos, podemos encontramos con una extraña paradoja: en
manos inexpertas, estas herramientas permiten al usuario equivocarse muchas más veces que antes por
unidad de tiempo, lo cual no deja de representar una grave incongruencia.
Tal vez, y de ahí el título de nuestro trabajo, un punto difícil de modelar, es aquel que hace referencia
a las“condiciones de contorno”, es decir como nuestra estructura, interactúa con los puntos de contacto
con el exterior, y también cómo se comportan las uniones de los elementos resistentes entre sí. De
estos detalles, sabemos que nuestra estructura tendrá uno u otro comportamiento, y que los resultados
pueden variar considerablemente.
Es bueno por tanto conocer cuáles son los parámetros de cálculo, para que mediante una acertada
evaluación de las condiciones de contorno, hagan que nuestro análisis sea lo más consistente posible.
Con ello podremos afinar más el diseño, y conseguir estructuras más ligeras y por tanto económicas.
Pongamos algunos ejemplos que nos permitan ilustrar lo que hemos comentado anteriormente.

Si una nave industrial se cimienta sobre un terreno de mala calidad, una solución aceptable seria
articular la base del pie del pilar para que solo pueda transmitir esfuerzos verticales, y horizontales,
pero no momentos flectores. Con ello lograremos una optimización de la cimentación. Pero
evidentemente, como el marco ha de ser rígido, la cabeza del pilar necesariamente ha de ser empotrada,
según las leyes de momentos.

Convendría en éste caso, sabiendo que el terreno es de mala calidad, aceptar algún asentamiento en la
cimentación. ¿Cómo modelarlo?

A través de la evaluación del módulo de balasto, podemos, a partir de la ley de Winkler, podemos
asimilar el terreno un material elástico con una rigidez equivalente, cuestión ésta que requiere, como
mínimo tener un orden de magnitud aceptable, y ser capaz, antes de calcular, que representa tomar un
valor de 2, 20 ó 200 kp/cm3, para el valor de K, y si esto tiene gran influencia en el resultado final.
Una manera de hacerlo seria mediante el método de prueba-error dada la rapidez del proceso.
Por otro lado, si se produce este asentamiento, ¿cómo repercute esto en nuestra estructura?

La respuesta, si tenemos conocimientos previos de teoría de estructuras es inmediata, ya que la matriz


de rigidez nos indica que si en una barra producimos un esfuerzo transversal en una barra, aparecen
en los extremos, fuerzas transversales y momentos de empotramiento, dependiendo de las condiciones
de contorno
Así, el asentamiento de un pilar vertical, según el modelo (d), se convierte en el dintel en un
corrimiento que produce dos reacciones transversales, y dos momentos de empotramiento, que serán
mayores o menores, según sea el asentamiento de acurdo con el modelo (b).
Si a la hora de calcular el modelo, tenemos eso presente, podremos evaluar mucho mejor, y de una
manera crítica, los resultados obtenidos.