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CURSO PARA CANDIDATOS

AL BAUTISMO

IGLESIA CRISTIANA PALABRA DE GLORIA


2018
QUE ES EL BAUTISMO

El bautismo cristiano es el acto simbólico mediante el cual una persona que ha recibido al Señor
Jesucristo demuestra públicamente que es un discípulo de Él. El bautismo, por lo tanto, es un
símbolo exterior de una transformación interior. Consiste en ser sumergido en agua y ser sacado
de allí, confesando que se ha muerto y resucitado con Cristo. El Bautismo es uno de los dos
Sacramentos u Ordenanzas instituidas por el Señor Jesucristo.

La palabra “bautizar” proviene del término griego “BAPTIZO”. Esta palabra griega, es un vocablo
compuesto por dos partes: “BAPTO” e “IZ” que significan lo siguiente: “ BAPTO”: “Sumergir o
hundir algo o alguien en un líquido”. “IZ”: “Es una sílaba que se usaba para dar a entender la idea
de: Hacer que algo o alguien lleve a cabo la acción del verbo”. Uniendo las dos partes de la palabra
BAPTIZO, el significado vendría a ser: “Que algo o alguien sea sumergido en un líquido”.

Entendemos, por lo tanto, que el bautismo simboliza una identificación estrecha. Al bautizarse, el
cristiano se ‘sumerge’ visiblemente en Cristo (Romanos 6:3) y en el Cuerpo de Cristo, que es la
Iglesia (1 Corintios 12:13). Esto quiere decir que el que se bautiza se identifica de forma visible
con el Señor y con su Iglesia.

¿QUÉ SIMBOLIZA EL BAUTISMO?

El bautismo es “un paso de obediencia”, porque el creyente que pide ser bautizado, está
demostrando amor al Señor y obediencia a su Palabra.

El Antiguo Testamento contiene un buen número de actos simbólicos o pequeños ‘dramas’ para
ilustrar verdades espirituales. Entre ellos encontramos la celebración de la Pascua y otras fiestas,
la circuncisión de todo varón judío, los lavamientos y sacrificios de los sacerdotes de Israel, y
muchos más. El Nuevo Testamento se refiere a estas actividades visibles como “sombras” de
realidades espirituales (Hebreos 10:1). En el Nuevo Testamento también encontramos unos
cuantos actos simbólicos, y debemos tomarlos con la misma seriedad. El bautismo es uno de ellos
que el Señor pide a todo cristiano hacer UNA SOLA VEZ después de creer, pues ilustra algo que
ocurrió en el momento de su conversión.

En el momento de la conversión nuestros pecados son perdonados, somos declarados justos,


nacemos de nuevo, recibimos al Espíritu Santo, somos hechos hijos de Dios, entramos a formar
parte del Cuerpo de Cristo (la Iglesia) y mucho más. El bautismo cristiano ha sido escogido por
Dios para representar o simbolizar esencialmente DOS de estos cambios. Estos son:

(1) Nuestra identificación con Cristo en su muerte y resurrección, y

(2) El fin del viejo hombre y el comienzo de la nueva vida.

Las Escrituras llaman “viejo hombre” a la naturaleza pecaminosa que heredamos de Adán.
También se le da el nombre de “la carne” y a veces sencillamente se le llama “pecado”. Esta es la
que produce en nosotros los pecados, las maldades, las transgresiones. La Biblia lo compara con
un árbol malo, el cual sólo da frutos malos. Así nuestro “viejo hombre” sólo produce pecados, no

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puede producir nada de provecho. El “viejo hombre... está viciado (corrompido) conforme a los
deseos engañosos” (Efesios 4:22). No puede hacer nada bueno, sólo produce maldad. Cuando la
persona recibe al Señor Jesús el “viejo hombre” pierde su dominio sobre esa vida. Para Dios esta
naturaleza perversa ya murió, ya fue juzgada definitivamente, ya tuvo el tratamiento que merecía:
ser castigada y condenada. ¿Cuándo? En la cruz del Señor Jesucristo, donde “nuestro viejo hombre
fue crucificado juntamente con Él, para que el cuerpo del pecado sea destruido” (Romanos 6:6).

¿Cómo es el “nuevo hombre”? El “nuevo hombre” es “engendrado” de Dios (Juan 1:12, 13). Es la
misma naturaleza de Dios implantada en nosotros a través de un nuevo ser. Es completamente
nuevo y completamente divino (2 Pedro 1:4). Cuando una persona acepta al Señor Jesucristo
como su Salvador y Señor, “nace otra vez”, pero no en una forma visible como la primera vez, sino
en forma espiritual (Juan 3:5-8). La Palabra nos dice: “si alguno está en Cristo, nueva criatura es”
(2 Corintios 5:17).

¿PUEDE EL BAUTISMO SALVAR?

Definitivamente NO, el único que puede salvar es Jesucristo, como dice la Biblia en Hechos
16:31:”Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo...”. Como consecuencia de esta fe, el carcelero y su
casa fueron bautizados. Su salvación, sin embargo, no estaba basada en el bautismo, sino en creer
lo que Jesucristo había hecho en la cruz. Solo la fe, la confianza en Jesucristo es la que permite que
Dios nos declare inocentes, nos perdone los pecados cometidos y nos regale la vida eterna. Otro
ejemplo: San Lucas 23:41 al 43. El ladrón de la cruz creyó en Jesucristo y Él lo llevó al cielo ese
mismo día. Ese ladrón no pudo pasar por las aguas del bautismo. Definitivamente usted debe
saber que: el bautismo es un acto exterior que muestra lo que ocurrió dentro de nosotros cuando
creímos en Jesucristo y nos entregamos a Él. Nada podrá salvarnos ni sustituir el requisito que
Dios ha puesto de creer en su Hijo Jesucristo para ser salvos (Hechos 4:12).

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¿QUÉ DEBO HACER PARA SER SALVO?

Hay muchos que con corazón sincero nos hemos hecho esta pregunta. Y gracias a Dios,
encontramos la respuesta en las Sagradas Escrituras. En desesperación, el carcelero de Filipos le
preguntó a Pablo y a Silas: “¿Qué debo hacer para ser salvo?” y el apóstol respondió: “Cree en el
Señor Jesucristo y serás salvo” (Hechos 16:30, 31). ¿Qué es creer en el Señor Jesucristo? ¡Es mucho
más que creer que Jesucristo existió! Sí, creer en Cristo significa reconocer que el sacrificio del
Señor Jesucristo vale para MÍ, que Él cargó todos MIS pecados, que sufrió MÍ castigo, y que sólo Él
puede salvarme. La verdadera fe en Cristo necesariamente va acompañada de un arrepentimiento
sincero, y un apartamiento de lo que desagrada a Dios (Hechos 3:19).

Si aún no eres salvo, Cristo está tocando a la puerta de tu corazón en estos momentos. Te está
hablando suavemente a tu conciencia animándote a que reconozcas tu pecado y que le invites a
entrar y gobernar tu vida. “He aquí, yo (Jesucristo) estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz
y abre la puerta, entraré...” (Apocalipsis 3:20).

¿Quieres nacer de nuevo? Te invito a que se lo digas al Señor en oración. Podrías decirle más o
menos lo siguiente: “Señor Jesucristo, reconozco que soy pecador y que te he ofendido con mis
hechos, actitudes y pensamientos. Gracias por morir en la cruz por mí. Gracias por llevar el castigo
que yo merezco. Ahora te invito a que entres en mi corazón y que gobiernes en mi vida. Gracias por
tu perdón. Ayúdame a apartarme de lo que te desagrada. Haz de mi vida lo que tú quieras. Amén.”

Si has expresado el contenido de esta oración con humildad y sinceridad, puedes decir con
confianza que ¡eres un hijo o una hija de Dios! Has recibido de Dios el regalo de la salvación.

¿QUÉ RELACIÓN HAY ENTRE EL BAUTISMO CRISTIANO Y LA SALVACIÓN?

El bautismo cristiano es un símbolo externo que refleja un cambio interno. Simboliza que hemos
nacido de nuevo. Las Escrituras prometen vida eterna al que pone su confianza en Jesucristo. Dios
en su Palabra nos asegura: “Mas a TODOS los que le RECIBIERON, a los que CREEN en su nombre,
les dio potestad (derecho) de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

Considere las instrucciones del Señor a sus discípulos en Mateo 28:19, 20. Los envió a hacer
discípulos (creyentes comprometidos con el Señor), a bautizarlos, y a enseñarles. Este mismo
orden se ve en diferentes ocasiones en el libro de los Hechos. El bautismo no te convierte en un
discípulo sino que demuestra públicamente que YA ERES un discípulo. Si la salvación dependiera
del bautismo, no habría esperanza para el que no encuentre quién lo bautice, o aquel que esté
muriendo sin acceso a un charco de agua. Aun en la Biblia encontramos un ejemplo de esto: El
ladrón que pidió a Jesús en la cruz que se acordara de él en su reino, recibió del Señor la seguridad
de que ese mismo día estaría con Él en el paraíso. Era ya imposible para el ladrón recién
convertido bautizarse, y sin embargo recibió la salvación (Lucas 23:42, 43). Es de esperar que, si
hubiera tenido la oportunidad, este ladrón arrepentido se hubiera hecho bautizar. Pero es un
ejemplo claro y concreto de un hombre salvo sin ser bautizado.

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¿POR QUÉ DEBES BAUTIZARTE?

 Sencillamente porque en las Sagradas Escrituras leemos que el bautismo es el deseo de


nuestro Señor y Salvador Jesucristo para cada creyente. Aún más, sus palabras en Mateo
28:19 expresan un mandamiento para ti y para mí. Cristo mismo desea y espera que cada
cristiano busque ser bautizado.
 El Señor Jesucristo no deja lugar para que un creyente, que ha experimentado ya el nuevo
nacimiento, no se bautice. Si eres un cristiano y no te has hecho bautizar, tu situación no
es normal.
 Los apóstoles y los primeros creyentes tomaron muy en serio estas instrucciones del Señor
Jesucristo. Ellos predicaban la Palabra de Dios, y “los que recibieron su palabra fueron
bautizados” (Hechos 2:41).
 Más adelante, en Hechos 8:35, 36, leemos que Felipe le explicó el “evangelio de Jesús” al
etíope que volvía de Jerusalén. Al terminar de hablar Felipe, el etíope le dijo: “Aquí hay
agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?” ¿Por qué hizo el etíope tal pregunta? Tenemos
que concluir que la enseñanza sobre el bautismo formaba parte del “evangelio de Jesús”.

Es decir, si no predicamos, promovemos y practicamos el bautismo cristiano, nuestro mensaje


es incompleto. Si miramos los ejemplos que encontramos en el libro de los Hechos, vemos sin
excepción que el nuevo creyente se bautizaba tan pronto como podía después de su
conversión. Concluimos entonces, que: El bautismo es la clara voluntad del Señor Jesucristo
para todo cristiano.

¿QUIÉNES DEBEN BAUTIZARSE?

Dice en el evangelio según San Marcos 16:16 que todos los creyentes en Jesús, deben ser
bautizados. Esto también se repite en el evangelio según San Mateo 28:19, allí dice: “...haced
discípulos... bautizándolos...” De estos pasajes vemos que hay una sola cosa que el candidato al
bautismo debe cumplir para poder ser bautizado:

CREER (TENER FE, CONFIANZA) en la persona de Jesús. Nadie puede ser bautizado si
antes no confiesa con sus labios y hechos de que es un seguidor de Jesucristo.

Y esta es la razón principal por la cual Dios no quiere que los bebés sean bautizados: un bebé no
puede decir con sus labios que desea amar y servir a Jesús. Ellos no hablan. Algunos preguntan si
hay una edad a partir de la cual un niño puede ser bautizado. La respuesta es que en la Biblia no
se establece una edad. Ella solo exige que la persona que desea bautizarse tenga la capacidad de
confesar públicamente su relación con Jesús. En otras palabras, la Biblia dice que el que desea
bautizarse debe estar consciente de lo que está haciendo.

En la Iglesia primitiva los que se bautizaban eran hombres y mujeres adultos, no se bautizaban a
los niños (Hch. 8:12). Entonces ahora tenemos una tercera razón por la cual no es correcto
bautizar a los bebés o niños: ellos no tienen la capacidad de creer o no están conscientes de lo que
están haciendo.

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¿DEBEMOS BAUTIZAR A NUESTROS BEBÉS O NIÑOS?

Cuando un niño sea suficientemente maduro para creer y entregarse al Señor de todo corazón,
puede ser bautizado. En el Nuevo Testamento encontramos cinco casos donde una familia
completa se entregaba al Señor: Cornelio y su casa (Hechos 10:44-48 y Hechos 11:12-18), Lidia y
su familia (Hechos 16:14, 15), el carcelero de Filipos y su casa (Hechos 16:30-34), Crispo y su casa
(Hechos 18:8) y la familia de Estéfanas (1 Corintios 1:16). Tomando los cinco casos juntos,
podemos concluir que en todos los casos: (1) Escucharon el mensaje (2) Se arrepintieron y
creyeron en Cristo (3) Recibieron el Espíritu Santo (4) Fueron bautizados Cada uno de los
miembros de estas ‘casas’ o familias tuvo edad suficiente para hacer estas cosas cabalmente.

Entonces, ¿qué hago con mi nuevo bebé?

Notamos que María y José presentaron al niño Jesús en el templo conforme a la ley de Moisés
(Lucas 2:22). Muchos años después leemos de aquellos que trajeron sus niños al Señor Jesucristo
para que Él pusiera sus manos encima y orase por ellos (Mateo 19:13). Como iglesia local
podemos pedir la bendición de Dios sobre el bebé, y sabiduría para los padres, con el fin de que
puedan instruir al niño en los caminos del Señor. Cuando el niño crezca, él mismo podrá tomar
una decisión responsable y voluntaria.

En todo caso, al considerar el bautismo de un niño, o de un adolescente, es sabio esperar un


tiempo prudencial, con el fin de comprobar que tiene cierto grado de madurez y que en él pueden
verse algunos frutos de la nueva vida (Mateo 7:17-21). Así, el paso del bautismo tendrá sentido,
pues será tomado a conciencia. “No impongas con ligereza las manos a ninguno” (1 Timoteo 5:22).

¿QUÉ REQUISITOS DEBO CUMPLIR PARA SER BAUTIZADO?

Como vimos en Marcos 16:16, el candidato al bautismo solo debe cumplir un requisito: CREER EN
JESUCRISTO.

Algunos piensan que no puede ser que Dios para perdonar nuestros pecados y darnos la vida
eterna, no exija nada más. Sin embargo, la Biblia nos enseña en Efesios 2:8 y 9, que la vida eterna
es “un regalo” (la palabra “gracia” significa: regalo inmerecido), que el hombre no puede ganar
(lea el versículo.9). De igual modo, la vida eterna (por ser un regalo de parte de Dios), tampoco el
hombre se lo merece, por más “bueno y correcto” que socialmente sea o aparente ser.

Nadie queda excluido de recibir gratuitamente este regalo de parte de Dios. No importa la
gravedad social del pecado cometido. Dios no hace “escalas de pecados”. Lo único que exige es
que tengamos fe, confianza en sus palabras. El regalo no se compra con buenas acciones,
donaciones o cumplimientos de rituales religiosos. Se recibe gratuitamente.

Sin embargo, toda persona para recibir la vida eterna debe:

 Reconocer que es pecador. Usted debe aceptar consciente y emocionalmente que hasta
aquí ha vivido de espaldas a Dios.

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 Arrepentirse de sus pecados. Esto significa tomar la firme determinación de cambiar de
actitud, de llevar (con la ayuda de Dios) una vida controlada por Dios.
 Pedir perdón confesando sus pecados. Eso implica pedir piedad por cada uno de los que se
acuerda que cometió en el pasado.
 Aceptar a Jesucristo como el único que puede salvar y mandar en su vida. Usted debe estar
convencido totalmente de que el único camino para lograr la salvación es Jesucristo. No
hay iglesia, “santo”, ritual que produzca la salvación de su alma. Solo la persona de Jesús
es el medio por el cual sus pecados han sido perdonados.

Si usted ha cumplimentado estos pasos entonces puede bautizarse. Su obligación como cristiano
es entender lo que está haciendo. De otra manera si usted no sabe lo que está haciendo ni por que
lo hace, éste acto se convierte en un rito más, en vez de ser algo que le sirva de crecimiento para
su vida cristiana.

¿POR QUÉ ES NECESARIO SER CREYENTE ANTES DE SER BAUTIZADO?

El bautismo en agua es sencillamente un símbolo, una representación de lo que sucedió el día de


tu conversión. Cuando una persona decide entregar su vida al Señor, le recibe en el corazón con
toda sinceridad. En ese momento la persona ‘muere’ con Cristo, es ‘sepultada’ con Cristo, y
‘resucita’ con Cristo. A esto se le denomina IDENTIFICACIÓN con Cristo. Cuando Cristo murió y
resucitó, Él cargó el castigo que yo merecía. Es como si yo muriera y resucitara con Cristo. A los
ojos de Dios, el creyente cuenta como un crucificado, muerto, sepultado y resucitado EN Cristo.

Por eso “No hay condenación para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1). ¿No es esto
maravilloso? Esta identificación ocurre por decreto de Dios para cada creyente en el momento de
su conversión, y nadie puede anularlo. En el mismo instante en que tú y yo nos rendimos al Señor,
Dios nos identifica con Cristo, pero también nos identifica con la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo.

La Iglesia no es una denominación, sino el conjunto de todos los verdaderos cristianos en todo el
mundo, en todos los tiempos. Estas dos identificaciones (con Cristo y con la Iglesia) son actos
espirituales, y ocurren por decreto de Dios en el momento de la conversión. Una vez que han
sucedido, nadie puede anularlas.

El bautismo representa lo que ocurre en la conversión: Es un símbolo visible de una


transformación espiritual e invisible. Simbólicamente la persona es “sepultada” en el agua, y sale
otra vez de allí “resucitada” . Es un pequeño “drama” de una realidad espiritual que ocurrió en el
día de su conversión.

Entendiendo esto, ¿qué razón habría para bautizar a una persona que aún no se ha entregado a
Cristo? El orden bíblico es: primero creer, luego bautizarse. Hacer discípulos y bautizarlos.
Evidentemente sólo los que han tenido la experiencia espiritual pueden representarla en las
aguas del bautismo. De otro modo estarían presentando ante Dios, la Iglesia y el mundo, una
mentira.

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Una pregunta personal En este momento cabe la pregunta: ¿Eres creyente? ¿Has tenido la
experiencia del nuevo nacimiento? ¿Has recibido la salvación eterna y el perdón de los
pecados por la obra del Señor Jesús en la cruz? Si tu respuesta es “sí”, damos la gloria a Dios
por su gracia, y te preguntamos: ¿Ya te bautizaste?

¿SI YO YA FUI BAUTIZADO ANTES, DEBO VOLVER A HACERLO?

Todo depende. La base para responder ésta pregunta, la encontramos en lo que vimos en la
pregunta anterior. Podemos responder así:

 Si usted se bautizó después de haberse arrepentido y creído en Jesucristo, no necesita


volver a hacerlo. Si se apartó del Camino, usted debe pedir perdón a Dios. Si lo hace
sinceramente, Dios lo restaurará a su familia con los mismos derechos y reconociéndole
todo lo que ya hizo, incluyendo el bautismo. Por eso no hace falta que se vuelva a bautizar.
 Si se bautizó sin saber lo que hacía, es decir, sin haberse arrepentido y sin creer en
Jesucristo, usted necesita bautizarse de nuevo. Lo que hizo antes, fue solo mojarse.
 Si usted fue bautizado de bebé, de nada le sirvió. Es importante que nos demos cuenta que
el bautismo debe ser un acto consciente, producto del deseo de obedecer a Jesucristo a
quien ha reconocido como su Salvador y Señor de su vida.

¿QUÉ CAMBIO DEBE HABER EN MI VIDA O EN MIS COSTUMBRES AL BAUTIZARME?

Bueno, en realidad el cambio debió comenzar a ocurrir desde que usted entregó su vida a
Jesucristo. Sin embargo, a veces por falta de conocimiento de lo que Dios quiere, seguimos
haciendo cosas o conservamos costumbres que no van de acuerdo con lo que la Biblia enseña.
Aquí presentamos algunas áreas para que examine su vida y de acuerdo con la Palabra de Dios,
decida lo que debe hacer. Es muy importante que vea esto como áreas que Dios quiere cambiar
en su vida y que está dispuesto a ayudarle a cambiarlas. Solo hace falta que usted se decida a
obedecer a Dios. No piense o diga que no puede hacerlo. Si usted confía en el Señor Jesús y está
persuadido de que Dios es fiel para guardar su palabra, entonces podrá libremente exclamar:
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13) y “...en todas estas cosas somos más
que vencedores por medio de aquel que nos amó.” (Romanos 8:37).

Veamos pues las áreas:

a) Lenguaje: Su forma de hablar refleja lo que hay dentro de usted Lea lo que dice Mateos
12:34. Por eso, la Palabra de Dios dice: “ninguna palabra corrompida salga de nuestra boca,
sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes”
(Efesios 4:29). Santiago 3:9 al 11 lo expresa así: “De una misma boca proceden bendición
y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así”. En otras palabras: no podemos bendecir
a Dios y maldecir a los hombres. Dios desea que nuestro lenguaje refleje el amor que Él ha
puesto en nuestras vidas y su presencia misma dentro de nosotros. Por tal motivo Dios nos
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aconseja que nos despojemos de nuestros malos hábitos de insultos, groserías, chismes,
murmuraciones, dobles sentidos, etc. (Colosenses 3:8 al 10). b. Comportamientos con
otros: El cristiano debe mostrar amor hacia otros. Dios es amor (1° Juan.4:8) y esa
naturaleza, El la puso en nosotros (Romanos. 5:5).
b) Nuestra relación con los demás debe reflejar el compromiso que hemos hecho con Jesús.
Los siguientes dos pasajes amplían esta idea: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria;
antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a el mismo; no
mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.”
(Filipenses 2:3 y 4). Efesios 4:24 al 28: “... Y vestios del nuevo hombre, creado según Dios
en la justicia y santidad de la verdad. Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad
con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis, no
se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte más,
sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga que compartir con
el que padece necesidad.” En general, la idea es actuar como lo haría Jesús en nuestro lugar.
Recuerde que aunque la situación se vea muy difícil, Dios está listo para respaldarlo en
cada paso que dé para mejorar su vida cristiana.
c) Su cuerpo: Usted es casa, templo del Espíritu Santo. Dios escogió su persona para hacer
su morada. Si tiene esto presente, se dará cuenta porque es importante que cuide su cuerpo
y lo mantenga en buenas condiciones. Evite cualquier cosa que pueda afectar la salud de
su cuerpo. Por ejemplo recuerde que si fuma, se droga, o es alcohólico, eso está dañando
el templo donde habita el Espíritu Santo. De igual modo acontece si usted no atiende a las
instrucciones del médico. Sea prudente y sabio al cuidar su cuerpo. Recuerde lo que Dios
dice en su palabra: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual
está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1° Corintios 6:19), “¿No
sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno
destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois
vosotros, santo es.” (1° Corintios 3:16 y 17).
d) Forma de vestir: En Deuteronomio 22:5 se hace referencia directamente al uso de la ropa
del hombre y la mujer y creemos que el énfasis está puesto en la homosexualidad. El
hombre y la mujer debían demostrar siempre por su vestimenta el género al cual
pertenecían; su vestimenta debía de hacer clara esta distinción. Al no vestir el hombre o la
mujer de acuerdo a su género sugería que existían inclinaciones homosexuales en la
persona y esto constituía en sí mismo un acto que era abominable ante los ojos de Dios.
Aunque la Biblia no hace mención específica en cuanto al tipo de moda o estilo que se ha
de usar, sí da ciertas reglas o principios que se deben seguir al vestir. Si leemos en Timoteo
2:9-15, encontraremos allí que como primer estos principios, decoro, pudor y modestia.
Tres principios son introducidos en cuanto a la vestimenta:
 Decoro: Apropiado; De pudor y buen gusto en conducta y apariencia;
ordenadamente
 Pudor: La calidad o estado de ser propio (apropiado); conforme a lo que es
socialmente aceptado en conducta o palabra; temor a ofender las reglas

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convencionales de la conducta, especialmente entre sexos; (En nuestro caso la
sociedad y las reglas de conducta cristianas)
 Modestia: Libre de orgullo pretensión o vanidad; vestimenta, conducta y hablar
apropiado
 No debe ser escandaloso, ni ostentoso: I Pedro 3:3-5 Ciertas mujeres del tiempo
del apóstol Pablo se eran dadas al extremo uso de prendas; entretejían adornos de
oro y perlas en sus peinados y vestían vestidos costosos para llamar la atención a
sí mismas y hacer una exhibición de su 'status' social, a lo cual Pablo ordena que
esto no sea practicado. Podemos ver que el apóstol no quiere que la norma sea la
ostentación sino el orden sobrio con modestia. Una persona que pone mucho
énfasis en la decoración exterior de su cuerpo, con exceso de cadenas demuestra
que es una persona segura de sí misma y además débil en la fe. Personas así deben
de buscar ayuda pastoral y dedicarse mas a la oración.

IMPORTANTE: Cualquiera sea la vestimenta, calzado o maquillaje que usen las


mujeres cristianas en cualquier cultura o sociedad, deben estar basados en estos tres
principios: El de ser decorosos (apropiado y de buen gusto), con pudor (apropiada,
aceptable de una mujer cristiana, que no sea sexualmente provocativa) y con modestia
( libre de orgullo, pretensión y vanidad) especialmente cuando se asiste a la casa de
Dios. Como cuestión de orden y respeto a la casa de Dios. La manera en la que se van
vestidos a la casa de Dios deja mucho que decir acerca de lo que sentimos por aquel
lugar, lo respetamos o no.

e) Relación con Dios: Esta es la parte más importante y fundamental para alcanzar todo lo
que Dios desea darle en su vida cristiana. Si la mencionamos al final de ésta pregunta no
es porque sea la menos importante, sino para que quede mejor grabada en la mente de los
que lean este apunte. La Palabra dice que el primer y más importante mandamiento es:
“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, y con toda tu mente y con
todas tus fuerzas” (Marcos 12:28 al 30). Así pues, el amar a Dios debe ser el centro de toda
su vida cristiana. Al entregar la vida a Jesús, ha hecho una decisión y un compromiso de
poner a Dios en primer lugar, por encima de cualquier cosa y, muy especialmente, por
encima de aquellas cosas que puedan ser desagradables a Dios. Como dice la Palabra de
Dios: “Fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros
padres, no con cosa corruptibles como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo...”
(1° Pedro 1:18 y 19), “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad pues a Dios en
vuestros cuerpos y vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”(1° Corintios 6:20). Por lo
tanto, quite todo aquello que se interponga en su relación con Dios. En primer lugar
elimine todas aquellas cosas que son abominables delante de Dios. Si usted desea andar
con Dios, debe hacerlo como Él dice que ande. 2º Corintios 6:14,“¿Qué compañerismo tiene
la justicia con la injusticia?¿y que comunión la luz con las tinieblas?”.

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¿QUÉ TIPO DE ROPA DEBO USAR PARA BAUTIZARME?

En realidad, no hay ninguna indicación al respecto en la Biblia. A Dios no le interesa tanto el


aspecto exterior de su vestimenta al bautizarse, como el aspecto interior de su vida. Ya vimos que
la única exigencia para el bautismo es que usted CREA EN JESUCRISTO como su único y suficiente
Salvador, y que le haya entregado su vida. Cuando usted tomó esta decisión, entonces Dios lo
vistió interiormente, como lo expresa la Biblia: “En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se
alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeo de manto de
justicia...” (Isaías 61:10).

En el Nuevo Testamento, los ejemplos de bautismos relatados en el libro de los Hechos, indican
que la gente era bautizada tal como estaba vestida. En la actualidad, en algunas ocasiones, se les
da túnicas blancas a los bautizantes, para que todo sea más uniforme y tratando de simbolizar la
purificación que Dios hizo interiormente en nosotros. Pero no es necesario, ni indispensable usar
la túnica, usted puede ser bautizado con la ropa que lleva puesta. A continuación permítanos
darles algunas indicaciones que le pueden ayudar en este aspecto:

 Use ropa que no encoja, ya que si encoge la va a echar a perder al meterse al agua.
 No use ropa que se transparente al mojarse. Si va a usar túnica, asegúrese de ponerse algo
debajo de la túnica que no sea transparente al mojarse con el agua.
 No use ropa de baño.
 Lleve una muda de ropa (completa) para cambiarse después del bautismo y también una
toalla y peine.

¿COMO DEBE ADMINISTRASE EL BAUTISMO?

La biblia enseña que debe ser “En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”

 El Señor Jesucristo fue quien pronunció esta frase con relación al bautismo (Mateo 28:19).
 Cuando el creyente se bautiza se identifica con el Dios de la Biblia, el único y sabio Dios,
quien se ha dado a conocer en tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Tres personas
en un solo Dios verdadero.
 Las tres personas de la Deidad estaban actuando en el bautismo de Jesús, realizado por
Juan el Bautista (Mateo 3:15-17). Jesús (el HIJO) fue bautizado en el agua. El ESPÍRITU
SANTO descendió sobre Jesús como paloma. Y el PADRE habló desde el cielo, diciendo
“Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”
 Es de notar que tanto el Padre, como el Hijo y el Espíritu Santo, están involucrados en el
proceso de nuestra salvación. Es Dios PADRE quien nos amó, tomó la iniciativa y envió a
su Hijo al mundo (Juan 3:16). EL HIJO Jesucristo cargó con nuestros pecados en la cruz (1
Pedro 2:24). Y el ESPÍRITU SANTO fue el que nos convenció de nuestro pecado, que
necesitábamos a Cristo, y luego nos hizo nacer de nuevo (Juan 16:7-11, 13; Tito 3:5).
Quizás por esta razón Jesucristo nos manda bautizar en el nombre del Padre, y del Hijo, y
del Espíritu Santo (no dice: “En los nombres” sino “en el nombre”, pues es un solo Dios,
manifestado en tres personas).

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CEREMONIA DE BAUTISMO
I. SALUDO DE BIENVENIDA: El pastor da la bienvenida y saluda a los presentes.
II. ORACION INICIAL: El pastor presenta a los candidatos al bautismo y ora por ellos
juntamente con todos los asistentes.
III. LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS: El Pastor lee una porción de la palabra de Dios y
explica brevemente el significado del bautismo
IV. DECLARACIÓN DE LOS CANDIDATOS: El Pastor pregunta a los candidatos:
1. ¿desea ser bautizado en la fe y la familia de Jesucristo? Candidato: Sí, deseo.
2. ¿Renuncias al poder del mal y deseas la libertad de la nueva vida en Cristo? Candidato: Sí,
renuncio
3. ¿Confiesas a Jesucristo como Señor y Salvador? Candidato: Sí, confieso
4. ¿Prometes, por la gracia de Dios, ser discípulo de Cristo, seguir el camino de nuestro
Salvador, resistir la opresión y el mal, mostrar amor y justicia y testificar las obras y la
palabra de Jesucristo conforme a lo mejor de tu capacidad? Candidato: Sí, lo prometo.
5. ¿Prometes de acuerdo con la gracia que has recibido, crecer en la fe cristiana y mantenerte
fiel como miembro de la iglesia de Jesucristo, al celebrar su presencia y continuar su misión
en todo el mundo? Candidato: Lo prometo.
V. DECLARACIÓN DE LA CONGREGACIÓN: El Pastor se dirige a la congregación diciendo:
Jesucristo nos llama a ser discípulos a todas las naciones y a ofrecerles el regalo de la gracia
en el bautismo.
Ustedes, testigos y participantes de este sacramento, ¿prometen su amor, apoyo y cuidado a
(estos) (estas) (este) (esta) que va (van) a ser bautizado(a)(s) a través de su vida y crecimiento
en Cristo? Pueblo responde: Prometemos, nuestro amor, apoyo y cuidado.
VI. AFIRMACIÓN DE FE: El Pastor se dirige a la congregación diciendo: Unámonos con la
iglesia en todo tiempo y lugar, confesando nuestra fe en el trinoDios.
1. ¿Creen ustedes en Dios? Congregación: Sí, creemos en Dios.
2. ¿Creen ustedes en Jesucristo? Congregación: Sí, creemos en Jesucristo.
3. ¿Creen ustedes en el Espíritu Santo? Congregación: Sí, creemos en el Espíritu Santo
Estas preguntas pueden ser reemplazadas con la recitación del credo de los apóstoles.
VII. ORACIÓN DE BAUTISMO: El pastor ora por las aguas bautismales
VIII. ACTO DE BAUTISMO: Dentro del agua, el pastor le pedirá al candidato que cruce las
manos sobre el pecho. Luego, con la mano derecha, el ministro tomará las manos cruzadas
del candidato y con la izquierda sostendrá el cuello del candidato, para facilitar el ser
levantado del agua.
 El Pastor le dirá en altavoz: Hermano/a (nombre y apellido), por cuanto has creído en el
Señor Jesucristo, y con la autoridad que me confiere Dios y su iglesia, yo te bautizo en el
nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén”.
 El candidato antes de ser sumergido dirá en altavoz: Muero para el mundo y vivo para
Cristo
 El Pastor sumerge al Candidato al agua
 Al sacarlo del agua el pastor dirá: El Espíritu Santo venga sobre ti ____________________,
hija/hijo de Dios, discípulo/discípula de Cristo, y miembro de la iglesia.
IX. HIMNO: Se cantan himnos de alabanza acorde con la ocasión
X. ORACIÓN FINAL: Después de que todos hayan sido bautizados, se hará una oración por
ellos y el pastor despedirá a la congregación.
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