Vous êtes sur la page 1sur 12

SEGUNDO PERIODO DEL PRESIDENTE FERNANDO BELAUNDE TERRY

(1980-85)
¿Cómo encontró el país al asumir el cargo?
Belaúnde juramentó la presidencia el 28 de julio de 1980. Se pusieron grandes
expectativas en este su segundo gobierno que se iniciaba. Se auguró una plena
restauración democrática. En el parlamento, su partido, Acción Popular, hizo un
pacto con el PPC, asegurando así una amplia mayoría parlamentaria, la que no
había tenido durante su primer gobierno.
Belaúnde cumplió una de sus promesas electorales: devolver inmediatamente
los medios de comunicación expropiados por los militares a sus reales
propietarios, poniendo asimismo fin a la censura. Mas no quiso revertir la
expropiación de las tierras hechas al amparo de la reforma agraria (que había
liquidado al feudalismo agrario en el país), presumiblemente para no ocasionar
un estallido social en el campo.
Se rodeó de un equipo económico liberal, liderado por Manuel Ulloa, director del
diario Expreso y ministro de Economía de su gobierno, que desplazó a varios de
los antiguos dirigentes de Acción Popular. Las reformas económicas propuestas,
sin embargo, no pudieron ser aplicadas en su mayor parte. Sin embargo, se
construyeron otros grandes complejos de vivienda en Lima y en varias ciudades
y se refaccionó la infraestructura urbana y rural en casi todo el país.
También empezó a desmantelar el tinglado construido por el gobierno de
Velasco, iniciado previamente por Morales Bermúdez, a excepción de las
expropiaciones hechas a los terratenientes conocidos en su tiempo como "Los
Barones del Azúcar".
La crisis en la Embajada del Perú en Cuba
Apenas tomó posesión del gobierno, Belaúnde se enfrentó a esta crisis, que se
originó en enero de 1981 cuando 24 cubanos que buscando escapar del régimen
impuesto por Fidel Castro en Cuba, ingresaron violentamente a bordo de un
autobús a la Embajada del Perú en La Habana. El embajador peruano Edgardo
de Habich Rospigliosi permitió el ingreso de las fuerzas especiales cubanas para
desalojar a los invasores, esta acción le costó el puesto al embajador por no
haber recibido la autorización del gobierno peruano.
El 28 de marzo fue el segundo ingreso de cubanos en la embajada y el 1 de abril
fue el tercer ingreso realizado bajo fuego por parte de la milicia cubana; en este
incidente resultó muerto un militar cubano. Fidel Castro exigió al gobierno
peruano que entregará a los cubanos refugiados en la embajada. Frente a la
negativa del Perú de hacerlo, Fidel Castro lanzó un comunicado de prensa el día
4 de abril, por el cual retiraba la seguridad a la sede diplomática por lo que "dicha
sede queda abierta para todo aquel que quiera salir del país". Ya para el domingo
6 de abril habían entrado 10.803 cubanos en la Embajada de Perú.
La crisis culminó en junio de 1981 cuando se concedieron visas humanitarias a
los refugiados, España dio 350 visas, Canadá 600, Costa Rica 250 y Perú 750.
Llegaron al Perú 450 cubanos, cifra que aumentó a 742 para agosto. La mayoría
fue instalada en un campo de refugiados en el Parque Túpac Amaru de San Luis.
La mayoría de los asilados en Perú volvió a emigrar.
¿Qué acciones realizo para mejorar la situación del país?
ASPECTO POLITICO
Relación del Gobierno con las fuerzas políticas
La principal parte de la democratización se dio durante el primer año del gobierno
de Fernando Belaúnde. Tres fuerzas políticas tomaron un papel significativo en
esa etapa: los partidos políticos, los movimientos sociales y las Fuerzas
Armadas.
 Partidos políticos
El partido presidencial, Acción Popular, presentó ciertos conflictos internos luego
de la elección de Belaúnde como mandatario. Específicamente, el partido se
dividió en dos: la facción que estaba del lado del primer ministro, Manuel Ulloa
Elías, quien defendía al capitalismo transnacional y a los personajes
involucrados con este, junto con la tecnocracia; y la otra facción que era liderada
por Javier Alva Orlandini (senador cajamarquino, que llegó a presidir el Seando),
que se preocupaba más por la administración del mismo partido y el control sobre
este. Estos apuros dentro de Acción Popular fueron muy notorios debido a que
el plano político estaba despejado por la ausencia de la oposición. En ese
sentido, Belaúnde tomó una postura arbitraria, dejando que ambas tendencias
lograran sus objetivos.
Acción Popular tuvo como aliado al Partido Popular Cristiano, el cual obtuvo dos
puestos dentro del gabinete ministerial y un papel particular en la política
industrial. A pesar de tratarse de un pequeño socio, su aprobación en las
elecciones municipales fue creciendo, lo que hacía presagiar que tomaría
conciencia de su importancia y se retiraría de la alianza; sin embargo, su
influencia no alcanzaba un nivel nacional.
Respecto al APRA, golpeado fuertemente por la pérdida electoral, y más aún,
por el fallecimiento de su líder máximo, Víctor Raúl Haya de la Torre, sufrió
también un resquebrajamiento dentro del partido en los primeros años del
gobierno. Este se dividió en dos grupos: los que apoyaban a Armando Villanueva
o “armandistas”, con tendencia social demócrata, y los que seguían a Andrés
Townsend (andresistas), quienes poseían una línea liberal.11 Este conflicto fue
el causante de que el APRA no pudiera organizarse y así formar una oposición
firme, dejándole un espacio a la Izquierda. Las dificultades por las que pasaba el
APRA eran de tal magnitud que Henry Pease menciona lo siguiente:
La crisis del APRA no sólo le ha impedido asumir un rol protagónico, sino que
está mermando su organizado y su arraigo en las masas. Aún si logra superar la
quiebra actual, queda desdibujado su perfil político-ideológico, que por otra parte
no ha sido cubierto por otra fuerza centrista.
A principios del gobierno, la Izquierda, liderada por la agrupación Izquierda
Unida, presentaba indicios de mejoría en su organización, al constatar que
estaba logrando su unidad. Sin embargo, surgió un debate sobre cuál debería
ser su orientación, tanto en ideología y en la manera de cómo llegar al poder.
Este problema fue acrecentándose hasta el punto de que la Izquierda no fue
tomada como una fuerza opositora importante, desaprovechando así el espacio
dejado por el APRA.
Como conclusión, el gobierno tuvo un ambiente muy favorable para realizar sus
planes, más aun, teniendo la mayoría en el Congreso.
 Los movimientos sociales
La llegada de la democracia también significó la llegada de nuevos movimientos
populares, al permitirse que la oposición actuara abiertamente.
Consecuentemente, todos los partidos políticos tuvieron la oportunidad para
rearmar organizaciones populares, tanto para hacerse notar más en la escena
pública y llegar al poder, como para mantenerse activos durante el nuevo
gobierno inminente.
Sin embargo, lo sucedido dentro de Izquierda Unida y del APRA también tuvo
como repercusión la mala estructuración de los movimientos sociales, lo cual
daba un ambiente de poca participación y movilizaciones. Empero, la entrada de
un nuevo presidente junto con la “apertura social” fue motivo para que las masas
se dinamizaran sobre todo varios de los sectores, como el manufacturero,
comercial, minero y público. En ese sentido, el número de huelgas realizadas el
primer año de gobierno de Belaunde aumentó notablemente. Se registraron 739
huelgas en todo 1980 y 553 en 1981 (desde enero hasta agosto).
Por último, es de importancia que se mencione que uno de los resultados que
conllevó la democratización fue la formación de organizaciones campesinas,
cuyo número se incrementó por toda la sociedad rural,12 gracias a las medidas
tomadas durante el gobierno militar, como la desaparición de los grandes
terratenientes por las expropiaciones y la ruptura de las relaciones señoriales,
que dieron las condiciones para que esto suceda. Como resultado se tuvo la
concretización de la ciudadanía del campesinado peruano y su participación en
movimientos para que lleguen a tener una representatividad digna que vele por
sus intereses comunes.
 Las Fuerzas Armadas
El papel de las FF.AA en el segundo gobierno de Belaúnde fue de suma
importancia por dos razones: permanecían los mismos altos mandos militares
que habían regido el país en el reciente gobierno militar; y porque el inicio de
este nuevo mandato coincidió con el inicio de la violencia terrorista desatada por
Sendero Luminoso, autodenominado Partido Comunista, de inspiración maoísta
En principio, las FF.AA. siempre estuvieron atentas a las acciones que los
gobiernos democráticos han realizado, sobre todos desde la segunda mitad del
siglo XX. Luego del régimen militar de 1968-1980, el poder de la institución quedó
intacto debido a ciertas estrategias legales que la dejaban intocable ante el Poder
Ejecutivo. En ese sentido, y con esas bases legales, Belaúnde entró al poder con
un carácter sumiso respecto a las acciones de las FF.AA. Como principales
ejemplos está la designación de tres militares retirados en cargos ministeriales,
con el fin de que el poder de la cúpula militar se reforzara; y la presencia de los
militares en varias de los eventos presidenciales o asuntos en los que no se
necesitaban a autoridades del Ejército. Sin embargo, no todo era sumisión del
Estado, sino que también hubo casos en los que las FF.AA le daban la razón y
apoyaban las decisiones que el presidente y las autoridades del gobierno
tomaban independientemente, como el caso del conflicto con Ecuador en 1981.
A pesar de lo anterior, era obvio que el nuevo gobierno democrático, que se
mostraba débil (al igual que los partidos y otras fuerzas políticas), necesitaba del
amparo de los militares,11 más aún cuando Sendero Luminoso empezó con su
expansión con miras al ámbito nacional (1982).
Respecto a la lucha contra Sendero Luminoso, Cotler señala que Belaúnde
definía al problema terrorista como un simple levantamiento, el cual podía ser
solucionado con el envío de policías a la zona de ataque. Sin embargo, la
situación empeoró y el presidente tuvo que aceptar la gravedad del problema.
Su solución inmediata fue darle las facultades a las FF.AA. para que se hagan
cargo de la subversión que había tomado carácter político y tengan el control
político en las zonas de emergencia que cubrían casi la mitad del país.
Sin embargo, los lazos con los militares se volvieron ambiguos luego de que la
intervención de estos se hizo incontrolable en asuntos que incumbía solamente
al gobierno. Como consecuencia, la autonomía institucional que las FF.AA.
tenían les fue cancelada, lo cual tuvo como resultado el resquebrajamiento de
los militares y la imposibilidad de que se organizaran para un golpe de Estado,
junto con su desmoralización y desorientación.11 Esto último, sumado a la ayuda
económica denegada a las FF.AA., también fueron causa de que la reacción ante
el terrorismo fuese paupérrima y lenta, permitiendo que Sendero Luminoso
avanzara con mayor facilidad.
Relaciones con el Poder Legislativo
El régimen democrático tuvo como característica especial el diálogo y la
coordinación entre los Poderes del Estado, especialmente entre el Ejecutivo y el
Legislativo, para tratar los grandes problemas del país y buscar en conjunto la
solución más adecuada. La actitud del Poder Ejecutivo fue de constante apoyo
para que las Cámaras Legislativas pudieran cumplir con su labor fiscalizadora.
Para ello, los ministros de Estado concurrieron no sólo al Senado y a la Cámara
de Diputados, sino también a las reuniones de las Comisiones ordinarias e
investigadoras tanto a invitación como por propia iniciativa.
 Senado
En la primera Legislatura Ordinaria de 1984, el Ministro del Interior, Dr. Luis
Pércovich Roca, asistió el 26 de agosto para informar sobre la muerte del
dirigente campesino Jesús Oropeza Chonta, asesinado en Puquio. El 13 de
septiembre de ese mismo año asistió el Ministro de Transportes y
Comunicaciones, arquitecto Carlos Pestana Zevallos, para informar sobre las
construcciones y reparaciones de carreteras, en especial de la red nacional. Y el
9 de octubre lo hicieron los señores Ministros de Energía y Minas, Ing. Juan
Incháustegui Vargas, y de Economía, Finanzas y Comercio, Ing. José Benavides
Muñoz. El Ministro de Energía y Minas explicó las negociaciones del proyecto
cuprífero Cerró Verde II entre el gobierno y el consorcio japonés Marubeni Mitsui
y sobre la recuperación de la inversión hecha en el yacimiento de Cuajone por la
firma Southern Peru Cooper Corporatio. Por su parte el Ministro de Economía
sustentó las razones que tuvo el Ejecutivo para promulgar los Decretos
Supremos Nos. 039 y 301 de 3 de febrero y 13 de julio por los cuales se reducían
los porcentajes de retención en petróleo crudo.
 Cámara de diputados
El 28 de agosto de 1985 el Ministro del Interior, doctor Luis Pércovich Roca,
asistió a la cámara de Diputados a una sesión secreta. Las Comisiones
Ordinarias e Investigación mantuvieron intenso diálogo con los Ministros de
Estado, habiéndose registrado.entre agosto de 1984 y enero de 1985 un total de
20 reuniones de trabajo.
 Comisión Permanente
La Comisión permanente del Congreso se instaló el 16 de diciembre de 1984.
Durante su funcionamiento hasta el 26 de marzo de 1985, no concurrió a sus
sesiones ningún Ministro de Estado.

ASPECTO ECONOMICO
La crisis económica que sumergió al Perú en la década de 1980 no fue un caso
aislado dentro de la región latinoamericana: fue un fenómeno socioeconómico
territorialmente extenso que se caracterizó por la agudización de la deuda
internacional y el estancamiento económico. Popularmente llamada década
perdida, fue el periodo económico más traumático a lo largo de la historia
sudamericana según José Antonio Ocampo, ex director de la Comisión
Económica para América Latina en el 2014 (CEPAL). La aparición de políticas
de ajuste ante el endeudamiento internacional, heredado de la década anterior
por una fuerte intervención del estado en la economía, abrió paso a diferentes
impactos a nivel social, económico y político en cada Estado.
Entre 1982 y 1983, como para llover sobre mojado, ocurrió el Fenómeno del
Niño, que golpeó fuertemente a la costa norte de Perú, ocasionando graves
daños en la infraestructura vial y en la agricultura. Los estragos del Niño
afectaron al PBI que disminuyó en −6 %. La inflación subió en un 135 % al año.
A partir de 1983, la caída de los precios de los metales desencadenó una
preocupante crisis económica, que se evidenció con las dificultades para el pago
de la deuda externa, un fuerte aumento de la inflación y la devaluación del sol.
El segundo gobierno belaundista, apoyado en el legislativo por el Partido Popular
Cristiano, apostó por tomar medidas orientadas a restablecer el orden
económico y la estabilidad política. Enfrentado a la crisis de la producción
agraria, la debilidad de la burocracia pública, el surgimiento de Sendero
Luminoso/MRTA y al fenómeno del Niño (1983), encaró un obstáculo mayor que
determinó la necesidad de ajustes económicos importantes en el país: la
agobiante deuda externa heredada del decenio anterior.
El endeudamiento externo fue tan voluminoso que en 1978 llegó a representar
más del 60 % de las exportaciones (…). Esta situación se agravó en los años
que siguieron. En la medida en que los préstamos se volvieron más costosos y
los plazos cada vez más perentorios, esas colocaciones, en lugar de apoyar a la
estructura productiva, reforzaron los patrones tradicionales de dependencia y
subordinación al mercado. Una muestra del extremo a que se llegó es el
presupuesto de la República para 1983, que destinó alrededor del 40 % para
cumplir con las deudas contraídas, y la balanza de comercio, que asignó más
del 50 % de las exportaciones al mismo fin.
 Gabinete Ulloa
El segundo gobierno belaundista inicia con Manuel Ulloa Elías como ministro de
Economía y Presidente del Consejo de Ministros. Ante la crisis económica
descrita, Ulloa aplicó una tímida reducción del gasto fiscal. Se reanudaron las
negociaciones con el Fondo Monetario Internacional tras las grandes sumas que
acumulaba la deuda externa nacional. En 1983, el FMI exigió por primera vez al
gobierno que aplique las cláusulas del Consenso de Washington, algo que no
haría efectivo hasta el gobierno de Fujimori, mientras que en países como
México ya se estaban aplicando.
 Gabinete Schwalb
Tras resultados negativos del programa económico guiado por el ministro de
Economía (crecimiento lento del Producto Bruto Interno y estancamiento de
diversos sectores de la economía – incluyendo el exportador–), Ulloa renunció
en 1982. Así Fernando Schwalb López-Aldana asumió como premier, cambió a
la mayoría de miembros del gabinete original y designó a Carlos Rodríguez-
Pastor Mendoza como nuevo ministro de Economía. Se intentó estabilizar la
economía a través de políticas de ajuste, sin dejar de lado las obras públicas. En
1983, el Fenómeno del Niño golpeó gravemente la economía nacional. «El
gabinete de Fernando Schwalb no logró detener la decadencia económica ni la
creciente sensación de descontento debido a las acciones armadas de
Sendero».18
 Gabinete Mariátegui
Con una inflación que superaba el 100 %, un endeudamiento nacional externo
trazando los diez mil millones de dólares y Sendero Luminoso ganando territorios
a través el país, Belaúnde decidió designar a Sandro Mariátegui Chiappe, hijo de
José Carlos Mariátegui, a la Presidencia del Consejo de Ministros.
En su informe al Congreso de 1984, Mariátegui se quejó de los plazos cortos y
los intereses altos de la deuda externa, así como exigía mayor justicia en los
precios de los productos de exportación y mejor recepción de los mismos,
criticando las medidas proteccionistas dictadas en Europa y Estados Unidos.
 Gabinete Pércovich
Luis Pércovich Roca fue el último primer ministro de Belaúnde Terry, designado
en octubre de 1984, nueve meses antes de la las elecciones de 1985. El nuevo
jefe de gabinete solo intentó pasar las riendas del poder, pues la economía
marcaba desde ya una tendencia negativa futura, irremediable a esas alturas del
gobierno.18 De esta forma, el Perú queda estancado en una crisis económica
cada vez más aguda; no obstante, Belaúnde lograría terminar los cinco años
correspondientes.
Se asumía que la elevada inflación era causada por el excesivo gasto público y
privado. Por ello, se quería reducir para volver a crecer de manera sana,
haciendo caja para pagar la deuda externa. Sin embargo, se generó una
profunda recesión con inflación elevada y el tramo final del segundo gobierno
Belaundista fue vivido como una pesadilla.19

ASPECTO SOCIAL
Como ya señalamos, el elevado endeudamiento externo afectó la precariedad
del sistema y desde 1982 el crecimiento económico descendió en gran magnitud.
Como consecuencia se presentó un enorme número de desempleados,
debilitamiento de la sociedad civil, crisis de los partidos políticos y la
informalización de las clases populares.
 Motín en el Penal El Sexto
Otro incidente de gravedad ocurrido en su gobierno fue la debelación del Motín
del Penal El Sexto, reclusorio ubicado en el centro de Lima. La mañana del 27
de marzo de 1984 un grupo de 60 reclusos tomó como rehenes a varias personas
que visitaban el penal para entregar donaciones, reclamando el fin de los abusos,
mejor alimentación y vehículos para salir del penal. Entre los rehenes se
encontraba la esposa del embajador de Venezuela. Enterado el presidente,
ordenó que se realizaran negociaciones para poner fin al problema; sin embargo
los reclusos se mantuvieron inflexibles y acrecentaron su violencia, asesinando
frente a las cámaras de televisión a dos de los rehenes.
Por la noche el motín fue develado por un grupo especial de la Guardia
Republicana que ultimó a 22 internos, hirió a 40 y dispersó al resto, este hecho
fue el más violento de ese año, incluso el Ministro del interior de aquella época
no dudó en declarar que el motín tuvo una inspiración directa de Sendero
Luminoso, debido a que varios de sus integrantes estaban recluidos en el viejo
penal, el mismo que fue desalojado y clausurado al año siguiente.
 Políticas barriales
El accionar terrorista de Sendero Luminoso, iniciado en Ayacucho y que luego
se extendió a gran parte del territorio nacional, incluido Lima, tuvo un gran
impacto en los social. Para Matos Mar (2012), la guerra armada entre Sendero
Luminoso y las Fuerzas Armadas, «alteraron profundamente el ritmo de las
migraciones de la sierra a la costa, sometieron a una profunda crisis a las
comunidades campesinas y a la población rural de la sierra. Despertaron y
alteraron la vida de los grupos amazónicos».
Las barriadas no tomaron partido por el segundo gobierno de Fernando
Belaúnde Terry, pero sufrieron un fuerte impacto por la crisis de vivienda que los
obligaba a invadir sin diferenciar si los terrenos eran de propiedad pública,
privada o en litigio lo que generó represiones.
Las elecciones municipales en noviembre de 1980 se dieron en un contexto de
intensas movilizaciones y marchas por la ciudad limeña. Comenzó, desde
agosto, con el surgimiento de la barriada Villa Violeta en Comas y 30 de agosto
en Villa Maria del Triunfo, mientras se celebraba la primera Convención de
Barriadas en Chaclacayo. Las barriadas del Cono Sur y la Federación Distrital
de El Agustino protestaban frente a la Empresa de Saneamiento de Lima,
demandando agua potable (Matos: 2012). El primero de noviembre, días antes
de las elecciones municipales, los pobladores del Cono Este, especialmente los
de Canto Grande y Huáscar, realizaron una marcha masiva hacia el Parlamento
con la finalidad de exigir agua potable, alcantarillado y luz eléctrica. Para enero
de 1981, surgieron cuatro barriadas en San Juan de Lurigancho, a la vez ocurría
un paro nacional y una marcha masiva de las barriadas del Cono Este a Palacio
de Gobierno.
El gobierno nacional y el Congreso presenta una política de “asentamientos
humanos”, en el cual la tarea de resolver los problemas estaba en manos de los
alcaldes y sus municipios. «El gobierno aprobó el Decreto Legislativo 51, Ley de
Municipalidades, mediante el cual se crea la Dirección Ejecutiva de
Asentamientos Humanos Marginales, con la finalidad de prestar asistencia a los
pobladores, y la Ley de Municipalidades 23853, que dispone formalizar la
propiedad de los terrenos a quienes acrediten su posesión hasta antes de 1980».
(Matos: 2012) Las municipalidades, sin embargo, se dedicaron a «titular sin
generar saneamiento de la propiedad y menos aún registro» (Matos: 2012); es
decir, dichos documentos servían para la entrega, pero carecían de valor.
Mientras tanto, crecían considerablemente las invasiones en terrenos urbanos,
llegando a 34 nuevas barriadas.
En las elecciones municipales siguientes ganó Alfonso Barrantes, líder de
Izquierda Unida, además de 20 alcaldes del partido en los distritos más
populosos de Lima. Para Matos Mar, ello significaba un giro nuevo a la evolución
del proceso del surgimiento de las barriadas. El proyecto de Vaso de Leche y la
formación de Cocinas Populares fueron los proyectos que promovieron un mayor
protagonismo del Estado en las barriadas populares.
Entre 1984 y 1985, se creó la Comisión de Asentamientos Humanos en un
intento de canalizar el desborde urbano. Sin embargo, las invasiones
continuaban intensamente, ocupaban áreas periféricas y resquicios de las
barriadas existentes, así como también terrenos cercados de propiedad privada
destinada a actividades industriales. La municipalidad de Lima reconoció 203
asentamientos humanos entre 1980 y 1985.
Por su parte, el gobierno central se encontraba en crisis debido al pago de la
deuda externa, que incapacitan su accionar en la política social. Su único
programa fue Cooperación Popular, creado durante el gobierno de las Fuerzas
Armadas y destinado con la finalidad de construir obras locales para dar
oportunidad laboral y mano de obra. También se creó el Banco de Materiales,
que prestaba dinero para materiales de construcción pagaderos en cuotas
mínimas.

Terrorismo
 La aparición de Sendero Luminoso
En 1980 empezaron las actividades armadas del Partido Comunista del Perú-
Sendero Luminoso. Para comprender los orígenes del mismo es necesario
explicar las diferentes divisiones que sufrieron las agrupaciones comunistas
peruanas durante ese periodo.
En 1964, el Partido Comunista se dividió en Partido Comunista del Perú-Patria
Roja (PCP-PR) y Partido Comunista del Perú- Bandera Roja (PCP-BR) ambos
de ideología maoísta. La diferencia se debía fundamentalmente a que el PCP-
Patria Roja entró a la legalidad y el PCP-Bandera Roja aprobó el uso de la
violencia para fines políticos. En 1970, el PCP-BR sufrió otra escisión debido a
diferencias entre Saturnino Paredes y Abimael Guzmán. Paredes estaba
«preocupado en la construcción de gremios campesinos» y Guzmán
consideraba de mayor importancia «la reafirmación de una ideología y la
definición de una línea política general».20 Este acontecimiento, generó el
surgimiento del Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso (PCP-SL),
encabezado por Guzmán.
Como podemos ver, Sendero Luminoso ya existía desde la época del gobierno
militar de los ‘70. Esperaron la ocasión propicia para iniciar lo que llamaban la
“lucha armada” o “guerra popular” y esa fue el retorno a la democracia. Un día
antes de las elecciones, en la localidad ayacuchana de Chuschi, un grupo
armado de cinco encapuchados irrumpió en el local donde se guardaban las
ánforas para las elecciones nacionales y quemaron las ánforas y el libro de
registro electoral. El ataque fue considerado por Sendero Luminoso como el
inicio de su guerra popular (17 de mayo de 1980).21
La respuesta del gobierno ante el creciente accionar de Sendero Luminoso fue
lenta. Para algunos voceros del gobierno se trataba solo de abigeos (ladrones
de ganado) o de personas insanas que necesitaban de tratamiento
psiquiátrico.22 Por lo demás, en un contexto de regreso a la democracia tras los
doce años de gobierno de las Fuerzas Armadas, donde las tareas de mayor
urgencia era la activación económica y apaciguar el descontento social, se
pensaba que la vía revolucionaria había desaparecido de la política peruana
debido a la participación mayoritaria de la izquierda en los últimos comicios.
La primera acción concreta por parte del gobierno se realizó en febrero de 1981,
cuando se promulgó el decreto legislativo antiterrorista 046, el cual establecía
responder «legalmente a los ataques del PCP-SL y en el cual se tipificaba el
delito de terrorismo».3
El 3 de marzo de 1982 los senderistas asaltaron la cárcel de la ciudad de
Ayacucho, para liberar a sus correligionarios presos, acción que fue planeada
por el mismo Abimael Guzmán desde Lima, y en la que murieron dos guardias
civiles. Este hecho, que fue muy resonante, originó la represalia de un grupo de
policías, que mataron a cuatro prisioneros senderistas que se hallaban
internados en un hospital público.23
La policía, que debía enfrentar tan inesperada amenaza, evidentemente no
estaba preparada para responsabilidad de tal magnitud. Fue entonces cuando el
gobierno decidió encomendar a las Fuerzas Armadas el restablecimiento y
mantenimiento del orden en las regiones afectadas.24
El 27 de diciembre de 1982, el presidente dio un ultimátum al PCP-SL para que
entregara las armas antes de la intervención de las Fuerzas Armadas.
Finalmente, el 29 de diciembre de 1982 se dio el decreto supremo que declaró
en estado de emergencia las provincias de Huanta, La Mar, Cangallo, Víctor
Fajardo y Huamanga en Ayacucho; Andahuaylas en Apurímac y Angaraes en
Huancavelica, asumiendo las Fuerzas Armadas el control del orden interno.25
Nunca se diseñó una estrategia tendiente a combatir a la subversión, sino
simplemente se declaró el Estado de Emergencia y se envió a las Fuerzas
Armadas y las Fuerzas Policiales a combatir a los alzados en armas. Este hecho
agravó mucho el conflicto, pues los uniformados, en la práctica sin control civil,
se entregaron a una brutal campaña represiva que costó miles de vidas, las que
se sumaron a las víctimas, más numerosas, de Sendero Luminoso. El historiador
Héctor López Martínez, que por entonces era viceministro del Interior, dice al
respecto: «Sería absurdo negar que hubo excesos aislados de parte de las
fuerzas del orden, pero en el gobierno del presidente Belaunde no hubo ninguna
directiva que diera luz verde a la llamada “guerra sucia”, es decir, a que se
procediera sin ningún miramiento y sin tomar en cuenta el costo social que, por
desgracia, terminó siendo muy alto.»26
Fue precisamente a partir de 1983, cuando Sendero Luminoso, en respuesta a
la represión militar, intensificó su campaña, imponiendo un terrorífico régimen de
violencia extrema en el sur andino y asesinando indiscriminadamente a miles de
campesinos, profesionales, comerciantes y autoridades locales.
Los hechos más graves sucedidos en este tiempo fueron:
La Masacre de Uchuraccay donde ocho periodistas y un guía del lugar, fueron
asesinados por los moradores de dicho distrito andino al confundirlos con
militantes de Sendero Luminoso.
La masacre de Huancasancos y Lucanamarca, perpetrada en abril de 1983 por
los senderistas sobre las poblaciones campesinas de dichos lugares, porque
estas se negaron a darles apoyo.27 Fue la primera de una serie de masacres
que los senderistas cometieron sobre poblaciones humildes de los Andes, a lo
largo de su “guerra popular”. Una de ellas fue la masacre de Soras, donde fueron
asesinados más de un centenar de campesinos.28
La matanza sistemática ocurrida en el cuartel Los Cabitos de Huamanga, entre
1983 y 1985, perpetrada por los militares. Investigaciones posteriores hallaron
las osamentas pertenecientes a 136 individuos, que habrían sido detenidos por
ser supuestamente miembros o colaboradores del senderismo.29
La masacre de Putis, ocurrida en diciembre de 1984, donde más de cien civiles
fueron masacrados por una unidad del ejército al ser confundidos con militantes
de Sendero Luminoso,siendo enterrados en un conjunto de fosas comunes
clandestinas.30
Belaunde parecía tener presente lo ocurrido en su primer gobierno, cuando
surgieron las guerrillas del MIR, que las Fuerzas Armadas liquidaron
rápidamente. Pero ocurría que Sendero Luminoso era algo distinto a una
guerrilla: era un grupo armado que aplicaba la táctica de la guerra sucia, esto es,
la de emboscar y matar de manera sorpresiva, para luego esconderse. A
diferencia de una guerrilla, rehuía a un enfrentamiento abierto con las fuerzas
armadas. Como se comprobaría en los años 1990, el punto clave era capturar a
la cúpula senderista, pero Belaunde dejó escapar, en más de una ocasión, la
gran oportunidad de atrapar a Abimael Guzmán. Este fue ubicado en Lima, en
1982, tal como lo cuenta el periodista Gustavo Gorriti. Muchos creían que el líder
senderista estaba en las serranías, dirigiendo la lucha armada; sin embargo,
como después se comprobó, siempre estuvo en la capital peruana, viviendo en
barrios residenciales. Fue en ese año de 1982 cuando los servicios de
inteligencia lo ubicaron en la casa de su suegro en la avenida Pershing, en San
Felipe; de acuerdo con los informes, se hallaba presumiblemente muy enfermo.
Informado Belaunde, no pareció dar mayor importancia al asunto (en esos
momentos se hallaba afanado en coordinar con el embajador estadounidense un
plan de paz para evitar la guerra de Las Malvinas) e increíblemente prohibió que
se capturara a Guzmán en esas condiciones, por considerar que, en caso de que
falleciera, fuera considerado mártir por sus seguidores y que su gobierno
quedara como «asesino» ante la comunidad internacional. Al margen de
cualquier excusa, es sin embargo notorio que Belaunde dejara escapar una
magnífica ocasión que hubiese determinado el fin de la lucha antiterrorista.31
Hay que destacar también el papel de primerísimo orden que tuvo la esposa del
líder senderista, Augusta La Torre, alias camarada Norah, que formó dos
organismos importantes para el accionar terrorista: la despiadada Milicia
femenina y Socorro Popular; ella fue quien encabezó los arrasamientos de
haciendas y poblados, y dirigió los asesinatos selectivos y los coches bomba.32
Las reiteradas violaciones de los derechos humanos en las regiones del conflicto,
los crímenes y abusos no divulgados de efectivos militares y policiales peruanos,
así como los de Sendero Luminoso, convirtieron al gobierno de Fernando
Belaúnde en uno de los más violentos de la historia de Perú.
 La aparición del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru
En 1982, facciones del Movimiento de Izquierda Revolucionaria y el Partido
Socialista Revolucionario formaron el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru
(MRTA), cuya organización postulaba por la necesidad de reanudar la lucha
armada en el Perú, uno de sus cabecillas era Víctor Polay Campos. Inspirado en
la victoria del FSLN en Nicaragua en 1979 y el creciente auge de la lucha armada
interna en Colombia, sus acciones se iniciaron el 31 de mayo de 1982 a partir de
un robo de un banco en La Victoria. Se fueron expandiendo por todo el país, pero
siempre serían vistos como una amenaza secundaria a comparación de Sendero
Luminoso.