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Innovación social, cambio tecnológico y gobierno abierto: la coproducción

de políticas públicas
Entonces me parece limitado hablar de “gobierno abierto”. Pero en todo caso el
“gobierno abierto” implica la posibilidad de que los ciudadanos adquieran nuevos roles
en su relación con el Estado. En lugar de ser usuarios de servicios del Estado, o de
algunos programas gubernamentales, puedan actuar en un triple rol: primero en el
proceso de definición de políticas públicas, en segundo lugar en la coproducción de
bienes y servicios junto con el Estado y en tercer lugar como monitores o evaluadores de
la gestión pública. Esto se ve habilitado a través de las tecnologías, sobre todo de la web
2.0, que hoy permiten una relación fluida de comunicación entre el Estado y la
ciudadanía.

Asu vez considero que tanto el Estado como la ciudadanía pueden impulsarlo. Des de el
Estado los países de América latina han firmado acuerdos sobre participación ciudadana.
Donde se comprometen a impulsar desde el Estado el desarrollo de iniciativas que no
solamente promuevan la participación ciudadana, sino que además la promuevan e n los
sectores vulnerables de la sociedad. Es decir, es una responsabilidad del Estado, pero
al mismo tiempo con este tipo de iniciativas corre el peligro de que exista algún tipo de
manipulación política. Ha ocurrido en algunos casos incluso a través de g obiernos
militares, como en el caso de Perú con el Sinamos, que fue un proyecto de Velasco
Alvarado de movilización popular, pero claramente manipulado desde el Estado. Pero en
la medida en que sea genuino creo que es legítimo que el Estado promueva formas de
participación ciudadana. Naturalmente las organizaciones ciudadanas también tienen no
solamente la posibilidad sino también la responsabilidad, o casi el deber, de promover
esa participación. Lo que ocurre es que la gente no participa fácilmente. Es in teresante
que estas instancias inciten a la participación.

el poder ejecutivo declara la apertura de la información por parte del Estado y el derecho
de cualquier ciudadano a acceder a cualquier tipo de información con algunas
restricciones. No solamente eso, sino que fija condiciones muy severas respecto del
plazo, por ejemplo, que tienen los representantes del Estado a los que se les solicita
información para responder a las consultas de los ciudadanos o de las organizaciones
sociales. Solamente en caso de que sea información reservada por cuestiones
estratégicas o si se trata de información que hace a la intimidad de las personas, en ese
caso la información puede negarse. Pero incluso hay formas de apelación si se considera
que la información debe ser pública. Eso ha dado lugar a reclamos de organizaciones
sociales que han solicitado determinados tipos de información.