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Manuela Gallón Hernández. Febrero 03 de 2014.

El
Renacimiento del Humanismo.

Mi opinión respecto al texto es que vi la gran importancia de la


iglesia frente a las problemáticas del mundo en la época del
renacimiento, ya que la comunidad se encontraba en una situación
que no era conveniente para nadie por su violencia, su intolerancia
y las ganas de que todos tuvieran un poder. Me parece que lo que
hizo el arte, la religión y la literatura tuvo mucho que ver con que los
países de una u otra forma salieran de esta crisis.

La forma en que el texto nos muestra la gran realidad en que


vivimos me asombra, ya que tiene las palabras exactas para
decirnos como estamos convirtiendo en maquinas, en personas que
no son útiles ya que todo lo hacemos por medio de aparatos que
nos facilita todo. Podemos ver hoy en día como esta desplazado el
trabajo hecho por nosotros mismos, porque nos gusta tener todo a
la mano y no hacer ni un poco de esfuerzo por conseguirlo, como
dice el texto “se ve a la persona como si fuera una cosa más”.

Sobre lo anterior es totalmente visible que los medios de


comunicación tienen gran culpa por decirlo así, ya que en nuestro
diario vivir solo se ve publicidad de lo que debemos hacer y como
hacerlo, hemos perdido decisión e identidad ya que queremos ser lo
que nos muestran, y de hecho lo somos. Porque estamos en una
sociedad donde lo importante es ser aceptado sin importar si
pasamos o no por encima de nuestros pensamientos, deseos y
gustos. Estamos guiados por unos estigmas sociales y prototipos
que el hombre de hoy en día esta dispuesto a lograr sin importar las
consecuencias que esto traiga.

El estudio también se ve perjudicado ya la enseñanza solo desgasta


el trabajo y esfuerzo de los docentes y profesores que los
desmoraliza, los deprime y los atemoriza por la actitud de grosería,
altanería y embrutecimiento de los alumnos que lo que suelen hacer
en un aula de clase es no estudiar pero tampoco dejar estudiar al
resto de sus compañeros.
El llamado Humanismo del Renacimiento se mostraba como luz
disipadora de la barbarie. Ante los preocupantes síntomas de
decadencia actual, este texto nos presenta el Renacimiento del
Humanismo. El gran dilema que se nos presenta en la actualidad
es: Humanidades o barbarie. Si nos vamos por el lado las
Humanidades, o por el Humanismo, nuestro entorno conocerá otro
Renacimiento. La Filosofía, tan aplazada hoy, es indispensable y
muy importante para derrotar la barbarie que nos amenaza.

Hoy en día escuchar el término humanismo no nos resulta para


nada extraño, puesto que lo escuchamos de forma muy común en
el ambiente en el que nos desenvolvemos y en el espacio que
rodeamos, pero, esto no quiere decir que tengamos conocimientos
concretos de su real significado, características o alcances. Con la
decadencia de la escolástica, (cuyo centro de gravedad era la vida
religiosa y la inmortalidad ultra terrenal), a mediados del siglo XV,
por la invención de la imprenta y la caída del imperio romano de
occidente, surge un nuevo pensamiento ideológico basado en el ser
humano, el cual planteaba que éste debía ser visto como un ser
integral y verdadero.

Con la expresión “Renacimiento del Humanismo” se hace énfasis


también a la necesidad de crear muchos nuevos conceptos
filosóficos anquilosados, arcaicos utilizados hasta ahora, que
cosifican a la persona porque están pensados para entender las
cosas, y que no siempre tienen en cuenta la entera realidad del
hombre. Esta humanización de la Filosofía permitirá iluminar otras
disciplinas, incluyendo la Teología, y dentro de ella la Liturgia.

Muchos periodistas sin principios éticos ni estéticos, sin conocer


sobre responsabilidad, pontifican, adoctrinan arrogantemente sobre
una gran cantidad de lectores, televidentes u oyentes, cometen
faltas de ortografía y errores al redactar, nos enseñan su
descomunal ignorancia histórica, literaria o filosófica, pero se
aseguran de que nosotros entandamos que saben todo a la
perfección, ya que ellos opinan por nosotros, porque a este punto
ya perdimos la capacidad de opinar de hablar y hasta de ser
nosotros mismos.