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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE CAMPECHE, FACULTAD DE DERECHO “DR.

ALBERTO TRUEBA URBINA”

INVESTIGACIÓN
MATERIA: JUICIOS ORALES
ALUMNO: JORGE CARLOS SONDA CACH, GRUPO: 7B
14/09/2017

BREVE INVESTIGACIÓN DE LAS RAZONES DEL CAMBIO DE SISTEMA DE JUSTICIA


PENAL MEXICANO Y LA REFORMA DEL 18/06/2008
Razones por las cuales México cambia al sistema acusatorio

Es posible identificar ciertas causas generales que justifican e impulsan la reforma


al procedimiento penal. Entre dichas causas pueden señalarse las siguientes: a) el
proceso de democratización; b) la crítica a sistemas políticos obsoletos; c) las
presiones para modernizar al Estado en general; d) la reevaluación del papel de
los derechos humanos; e) la percepción negativa sobre el sistema judicial y, en
particular, sobre los juzgados penales, f) los tratados internacionales.

Creo que todas estas razones generales, presentes en buena parte de América
Latina, son aplicables al caso mexicano. Es obvio que si no se hubiera dado la
apertura democrática que hemos presenciado en los últimos años hubiese sido
imposible plantear una reforma del proceso penal. Es igualmente obvio que la
reforma penal debe ubicarse en un proceso de más largo alcance, por medio del
cual se está intentando alcanzar una modernización del Estado mexicano en su
conjunto. De la misma forma, también es cierto que la mayor presencia de los
derechos humanos en el debate público nacional supone una palanca de apoyo
para la necesidad de estas modificaciones en el que hacer de nuestros policías,
de nuestros agentes de Ministerio Público, de nuestros jueces y de los
responsables de las cárceles. Es importante, en esa medida, no perder de vista el
contexto político y social en el que se dio la reforma al procedimiento penal
mexicano.

Este cambio surgió porque el sistema mexicano se encontraba en un nivel de


pobreza, ninguno podría estar conforme con el sistema. Todas las estadísticas nos
permiten concluir que el proceso penal mexicano anterior tenía muchos vacios: a)
no servía para atrapar a los delincuentes más peligrosos; b) permitía la existencia
de un altísimo nivel de impunidad y corrupción; c) no aseguraba los derechos
fundamentales de las víctimas y los acusados; d) carecía de motivos para una
buena investigación del delito; y e) era sumamente costoso con resultados pobres.

Las estadísticas que avalan las anteriores conclusiones son las siguientes: el 85%
de las víctimas no acuden a denunciar los delitos; el 99% de los delincuentes no
terminan condenados; el 92% de las audiencias en los procesos penales se
desarrollan sin la presencia del juez, faltando el principio de inmediatez; el 80%
de los mexicanos cree que se puede sobornar a los jueces; el 60% de las órdenes
de aprehensión no se cumplen; el 40% de los presos no ha recibido una
sentencia condenatoria. El 80% de los presos nunca habló con el juez que lo
condeno.

Era especialmente preocupante el tema de la impunidad, pues ya Beccaria nos


advertía en el siglo XVlll que no hay mayor motivo para los delincuentes que el
saber que sus actos van a quedar impunes. En este aspecto, lo datos son
aterradores. La impunidad alcanzaba cifras impresionantes.

Un hecho notorio, es que los policías abusaban de la detención en flagrancia,


misma que usaban como excusa para no mostrar una orden de aprehensión.
Además que el sistema anterior era antidemocrático, había una falta de igualdad
procesal entre las partes, esto se da entender mediante la prueba tasada, la falta
de acceso a las carpetas de investigación que suponían un obstáculo para el
derecho defensa, en pocas palabras, el sistema anterior ya se encontraba por
demás obsoleto. Las penas se aplicaban a todo aquel que cometiera un hecho
que encuadre como delito, no importaba realmente si era de menor cuantía o no,
su punto era agotar todas las etapas procesales, la presunción de inocencia del
imputado se encontraba completamente menoscabada, no se respetaban los
derechos ni de las víctimas, ni del imputado. Es por ello, que el nuevo sistema de
justicia penal en México viene a dar un cambio radical, como un proceso más
democrático, mas garante en derechos humanos, con principios que suponen un
mejor desempeño en la impartición de justicia.

REFORMA CONSTITUCIONAL DEL 18/06/2008

Los propósitos que se buscaron cuando esta reforma se aprobó: la implantación


de un sistema, yo diría preponderantemente acusatorio, porque tiene una o dos
instituciones jurídicas que no le permiten ser un sistema absolutamente
acusatorio. La migración de un sistema preponderantemente inquisitivo a uno
acusatorio fue uno de los grandes propósitos y motivos de interés. Una de las
características del sistema acusatorio es el respeto a los derechos de las
personas, el llamado garantismo, se concluye que es posible respetar los
derechos de todos, porque respetar derechos no es generar un régimen de
privilegios, sino hacer en un marco de legalidad que una democracia, que un
sistema democrático al cual todos nos debemos atener, preponderantemente las
autoridades, al principio de legalidad, no haya atropello, no haya menoscabo de
los derechos de nadie. En un sistema de esta naturaleza el imputado no es, como
en el sistema preponderantemente inquisitivo, un objeto de investigación, sino un
sujeto de derechos y esto es muy importante, porque se da un equilibrio procesal,
se establece el trinomio procesal, en donde el juez aparece en el vértice de la
pirámide y las partes que litigan en término lato, el imputado con su defensor y la
víctima con el Ministerio Público en la base. Se quiere un Ministerio Público fuerte,
pero no un Ministerio Público todopoderoso, que se sirve con la cuchara grande;
que de acuerdo con el principio de la prueba tasada, las pruebas que el Ministerio
Público ofrece por sí ante sí, es decir, en ese ejercicio omnipotente de autoridad,
sin adversario al alguno, insisto, se tenía un valor probatorio pleno y el juez tiene
prácticamente que echar mano de un trámite procesal.

Pues bien, en la teoría del garantismo, el Derecho Penal debe ser un instrumento
de defensa y garantía de todos y muy importante, debe ser un Derecho de
carácter subsidiario. La razón que llevó a la convicción de tener que implantar un
sistema con las características mencionadas, fue carácter estadístico, más que
elocuente. Si se tuviera que poner alguna característica atribuirle a las policías de
México es que son razonablemente buenas para vigilar, pero muy malas para
investigar. El sistema de estas características tiene principios que abordaré muy
rápidamente, echando mano de la teoría del garantismo. Uno de ellos es la
proporcionalidad, es decir, que la gravedad de la pena sea directamente
proporcional a la gravedad del ilícito de la conducta tipificada. Que el Derecho
Penal sea de última instancia, del que se tiene que echar mano porque cualquier
otra rama del Derecho fue ineficaz para llevarlo a cabo. Otro principio que me
parece vital y afortunado que se haya incorporado en la Constitución es el de
presunción de inocencia, me parece importante, entonces, incorporar la
presunción de inocencia y hacer que los involucrados en la comisión de un delito
vivan normalmente desde la libertad en el proceso y no desde la prisión. Llevar
este principio de presunción de inocencia al extremo haría que el involucrado en
cualquier delito viviera desde la libertad el proceso. La oralidad es una de las
características, por supuesto, vital, pero no la única en un asunto de esta
naturaleza, que abona a la concentración y la continuidad de los juicios y fortalece
la inmediación. Hoy, la legislación de prácticamente todos los estados establece la
obligación del juez de estar presente en las audiencias, o sea, no es que el juez no
tenga obligación de hacerlo, la tenia, pero no la cumplía, nada más que el
incumplimiento no acarreaba ninguna consecuencia jurídica. El precepto
constitucional que se implanto es que la ausencia del juez en las audiencias
acarree la nulidad. Parece entonces que la oralidad, adicionalmente, sirve para
darle celeridad y evitar la opacidad, contribuye a otro de los principios de reciente
creación en la sociedad mexicana, que es el de la transparencia y la rendición de
cuentas, del que las autoridades judiciales no tienen por qué verse excluidas.

El principio de contradicción, que se debe entender como la facultad que tienen las
partes para conocer, controvertir o confrontar los medios de prueba, así como
oponerse a las peticiones y alegatos de la otra parte y así contar con la posibilidad
de defensa, así como también el hecho de la publicidad, donde las audiencias
serán públicas, con el fin de que a ellas accedan no sólo las partes que intervienen
en el procedimiento sino también el público en general, para asegurar una mayor
transparencia en el proceso.

Con el principio de continuidad donde las audiencias se llevarán a cabo de forma


continua, sucesiva y secuencial, que se relaciona directamente con el principio de
concentración, las audiencias se desarrollarán preferentemente en un mismo día o
en días consecutivos hasta su conclusión.

Esta reforma dio lugar de igual forma a una mejor protección de los derechos
fundamentales tanto de la víctima como del acusado.
BIBLIOGRAFÍA

Los juicios orales en México, Miguel Carbonell

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos