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Literatura de Chile

Monumento a la literatura chilena, ubicado en Santiago.

La literatura de Chile hace mención al conjunto de producciones literarias creadas por


escritores originarios de ese país; ha sido producida habitualmente en español, aunque
existen también autores autóctonos, principalmente poetas, que utilizan su lengua
indígena, en particular el mapudungun. Es además una de las prolíficas, relevantes e
influyentes del idioma español, sobre todo en el ámbito de la poesía, con escritores de
renombre como Vicente Huidobro, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Pablo de
Rokha Nicanor Parra, Gonzalo Rojas, Enrique Lihn, Jorge Edwards, Roberto
Bolaño, Antonio Skármeta, José Donoso, Raúl Zurita, Pedro Lemebel, Jorge Tellier, María
Luisa Bombal, Isabel Allende, entre otros.

Índice
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 1Antecedentes
 2Historia
o 2.1Romanticismo
o 2.2Sociedad Literaria de 1842
o 2.3Realismo
 2.3.1Criollismo
o 2.4Modernismo
o 2.5Grupo literario Los Diez
 2.5.1Literatura fantástica o imaginativa
o 2.6Poesía chilena (1900-1925)
o 2.7Imaginismo
o 2.8La Mandrágora
o 2.9Neocriollismo
o 2.10Literatura infantil
o 2.11Nueva narrativa chilena de los noventa
o 2.12Poesía mapuche contemporánea
 3Premio Nacional de Literatura
 4Véase también
 5Notas
 6Referencias

Antecedentes[editar]

Alonso de Ercilla.
Alonso de Ovalle.

Abate Juan Ignacio Molina.

La literatura en Chile se gestó primeramente a través de la conquista y colonización que


llevó a cabo el Imperio español durante el siglo XVI en los territorios pertenecientes en la
actualidad a Chile. Los conquistadores trajeron consigo a cronistas europeos que tuvieron
la función de describir los acontecimientos importantes acaecidos en estos procesos, para
posteriormente dar cuenta ante la corona española. En este contexto se destacó Alonso de
Ercilla con su poema épico La Araucana, publicado en España en 1569, 1578 y 1589, y
que describe la lucha entre los españoles y mapuches en la Guerra de Arauco.1 Otra obra
que también describió este conflicto fue Arauco domado, escrita por Pedro de Oña, el
primer poeta nacido en Chile,2 y publicada en 1596, y que más trade, en 1625, seria
llevada al teatro por Lope de Vega. A ellas se suma el Purén indómito escritra en el primer
cuarto del siglo XVII, escritra por Diego Arias de Saavedra. Estas obras fueron creadas
para el público lector español.
Destacan también escritores de crónicas, relaciones históricas, tratados científicos,
filosóficos y teológicos, entre los que se pueden mencionar a: Jerónimo de Vivar (Crónica y
relación copiosa y verdadera de los reinos de Chile; 1558), Alonso de Góngora
Marmolejo(Historia del Reino de Chile; 1575), Diego de Rosales (Historia general del
Reyno de Chile), Alonso de Ovalle (Histórica relación del Reyno de Chile;1646), José
Perfecto de Salas (Historia Geográfica e Hidrográfica del Reino de Chile; 1760), Francisco
Núñez de Pineda y Bascuñán (Cautiverio feliz; 1673), Miguel de Olivares (Historia de la
Compañía de Jesús en Chile; 1738, Vicente Carvallo y Goyeneche(Descripción histórico-
geográfica del Reino de Chile; 1796); escritores de temas científicos Juan Ignacio
Molina (Ensayo sobre la Historia Natural de Chile; 1782) y teológicos-filosóficos; Alonso
Briceño (Celebriores controversias in primum Sentenciarum Scoti; 1638) y Manuel
Lacunza (La Venida del Mesías en gloria y majestad).[cita requerida]
Más tarde, durante el período colonial y hasta el siglo XIX, sobresalió la labor literaria
realizada por las monjas de los conventos chilenos, quienes se caracterizaron por escribir
cartas espirituales, diarios, autobiografías y epistolarios.3 Descollaron Tadea de San
Joaquín, Úrsula Suárez y Josefa de los Dolores.3
La lectura fue, durante la época colonial, una práctica realizada por una minoría de la
sociedad chilena, situación que comenzó a cambiar a partir de la década de 1840, cuando
un grupo de intelectuales impulsaron la formación de una sociedad lectora.4n. 1 Este grupo
consideraba que la lectura era una herramienta eficaz para civilizar a una nación.5

Historia[editar]
Romanticismo[editar]

Mercedes Marín del Solar.

El romanticismo en Chile, conforme al análisis del crítico literario Cedomil Goic, puede
clasificarse en tres generaciones literarias: la de 1837, 1852 y 1867.6
La de 1837, denominada también generación costumbrista, se caracterizó por el desarrollo
de un costumbrismo con especial énfasis en lo pintoresco y lo realista, abordándolos
desde un punto de vista crítico y satírico.7 En esta generación destacaron Mercedes Marín
del Solar, Rosario Orrego, Vicente Pérez Rosales y José Joaquín Vallejo.7
La de 1852 o generación romántico-social tuvo una postura más radical a la visión liberal
que la generación anterior, presentando el pasado como ejemplo de rectificación del
presente.8 En esta generación sobresalieron José Victorino Lastarria, Salvador
Sanfuentes, Martín Palma, Eusebio Lillo, Guillermo Matta y Guillermo Blest Gana.8
La de 1867 o generación realista se caracterizó por poseer un enfoque más cercano
al realismo que las generaciones anteriores.9 Descollaron en ella Alberto Blest Gana con
su novela Martín Rivas, en la que retrató a la sociedad chilena de finales del siglo XIX,
incorporando a la vez el romanticismo característico de sus primeras obras;1011 Daniel
Barros Grez, Eduardo de la Barra, Zorobabel Rodríguez, José Antonio Soffia, y Liborio
Brieba.9
El romanticismo en Chile evolucionó desde los ideales neoclásicos del arte, hasta alcanzar
una concepción ligada a la expresión de la sociedad, siéndole añadida la función de
orientar el desarrollo ético y moral de la vida pública y privada.6
Sociedad Literaria de 1842[editar]
(De izq. a der.)José Victorino Lastarria y José Joaquín Vallejo, fundador e integrante,
respectivamente, de la sociedad literaria de 1842.

La creación de la Sociedad Literaria de 1842, cuyo discurso inaugural fue leído por José
Victorino Lastarria el 3 de mayo de 1842,12 tenía el objetivo de impulsar la formación de la
juventud y promover una literatura con identidad nacional, funcional al proyecto político
liberal de nación, que proponía la clase ilustrada chilena.13 También hizo hincapié en la
ilustración como factor fundamental del progreso, fomentó la originalidad e impulsó al
rechazo de los modelos extranjeros.14
Dos polémicas intelectuales que se dieron en la prensa de 1842 influyó en las
concepciones que abordó la citada sociedad: la primera, denominada controversia
filológica, tuvo relación con una serie de términos y palabras utilizadas en Chile que fueron
consideradas repugnables por escritores extranjeros como Pedro Fernández Garfias
o Domingo Faustino Sarmiento; la segunda, se dio en torno a diversas posturas adoptadas
por escritores como Vicente Fidel López, Salvador Sanfuentes, Jotabeche (José Joaquín
Vallejo), Sarmiento y Antonio García Reyes acerca del romanticismo.12
La Sociedad Literaria de 1842 duró poco más de un año, hasta el 1 de agosto de 1843,
periodo en el cual realizó un total de ochenta y seis sesiones (registradas desde el 5 de
marzo de 1842).14 Su principal logro fue la publicación del Semanario de Santiago, que
sería clave en la masificación de las revistas literarias en Chile.13
Entre los escritores y políticos que participaron de esta sociedad destacaron Sanfuentes,
Jotabeche, Francisco Bilbao, Manuel Antonio Tocornal, Antonio Varas, Aníbal
Pinto y Domingo Santa María.13
Realismo[editar]
Alberto Blest Gana en uniforme de embajador.

Baldomero Lillo.

Mariano Latorre.

El realismo se inició en Chile con la publicación, en 1862, de la novela Martín Rivas de


Alberto Blest Gana, y se extendió hasta 1947.15 Según el escritor y crítico
literario Fernando Alegría, tuvo dos corrientes: el realismo romántico y el realismo
naturalista, representados respectivamente por Alberto Blest Gana y Luis Orrego Luco.16
Estos dos escritores retrataron su época como un período de transición entre el inicio de la
emancipación de la herencia colonial y el fin de este proceso con el comienzo de la
sociedad capitalista.16 Sin embargo, respondieron antagónicamente respecto a este
cambio: Orrego Luco enfatizó en las consecuencias valóricas que traería consigo la
sociedad capitalista, que consideró mayoritariamente negativas,16 mientras que Blest Gana
acogió positivamente esta evolución, llegando a considerar inevitable este desplazamiento
de costumbres.15
Además de Martín Rivas, Blest Gana destacó por Los trasplantados, publicado 1904, obra
en la que analizó el comportamiento de los chilenos radicados en París.17 Por su parte,
Orrego Luco sobresalió por sus ciclos narrativos que describieron la sociedad chilena de
aquella época. El primero (1876 - 1929) se denominó Escenas de la vida en Chile e incluyó
las obras Playa negra, Un idilio nuevo, Casa grande, y El tronco herido;18 el
segundo, Recuerdos del tiempo viejo, está formado por En familia y A través de la
tempestad, publicadas en 1912 y 1914 respectivamente, en las que aborda la segunda
mitad de la década de 1880 y principios de la década de 1890.19
Otro relevante escritor del realismo fue Baldomero Lillo, que publicó en 1904 la
recopilación de cuentos Subterra, en la que describió las precarias condiciones de trabajo
en las minas del carbón en Lota durante el fin del siglo XIX y principios del XX.2021
Subterratuvo un gran éxito, su primera edición se agotó en tres meses y fue también
favorablemente acogida por la crítica de la época.20 En 1907 publicó Subsole, con cuentos
basados en la vida campesina y de los pescadores.22
Criollismo[editar]
El criollismo fue un movimiento literario nacido a fines del siglo XIX y que perduró durante
la primera mitad del siglo XX. Extensión del realismo, su objetivo era describir de manera
objetiva la vida rural para contribuir así a su conocimiento.23 El criollismo se desarrolló en
medio de una tendencia generalizada a privilegiar la ciudad como centro de desarrollo en
vez de la vida campesina23 e interpretó, en palabras de Mariano Latorre, "la lucha del
hombre de la tierra, del mar y de la selva por crear civilización en territorios salvajes, lejos
de las ciudades". Dotó a personajes de un carácter heroico, aunque su lucha siempre
terminaba en derrota.23 Entre los primeros escritores del criollismo descollaron Alberto
Blest Gana, Baldomero Lillo con Subterra y Subsole, y Latorre con Zurzulita, publicada en
1920.24
Modernismo[editar]
El término modernismo denomina a un movimiento literario que se desarrolló entre los
años 1880-1920, fundamentalmente en el ámbito de la poesía, que se caracterizó por una
ambigua rebeldía creativa, un refinamiento narcisista y aristocrático,
el culturalismocosmopolita y una profunda renovación estética del lenguaje y la métrica.
Tradicionalmente, se ha asociado su comienzo a la publicación, por primera vez
en Valparaíso el 30 de julio de 1888, de Azul..., de Rubén Darío, a causa de la innegable
repercusión del libro en la literatura de Hispanoamérica.[cita requerida]
Entre los exponentes nacionales del modernismo, podemos nombrar a: Ambrosio Montt y
Montt, Alberto del Solar, Luis Barros Méndez, Leonardo Eliz, Narciso Tondreau, Pedro
Antonio González, Clemente Barahona Vega, Julio Vicuña Cifuentes, Ricardo Fernández
Montalva, Alfredo Irarrázaval Zañartu, Augusto Winter, Gustavo Valledor Sánchez, Egidio
Poblete, Samuel A. Lillo, Abelardo Varela, Marcial Cabrera Guerra, Horacio Olivos y
Carrasco, Antonio Bórquez Solar, Zoilo Escobar, Manuel Poblete Garín y Miguel Luis
Rocuant, entre otros. Cabe destacar que muchos de los poetas mencionados, fueron
incluidos en la antología Selva Lírica.
Grupo literario Los Diez[editar]
Pedro Prado.

Eduardo Barrios.

Los Diez o «Los X» fue un grupo —conformado por arquitectos, escritores, escultores,
músicos y pintores chilenos— que protagonizó la escena cultural de Chile
entre 1914 y 1924. Fue uno de los grupos más destacados del arte nacional25 y uno de los
principales movimientos intelectuales chilenos del siglo XX.
El nombre «Los Diez» o «Los X» se originó en una conversación entre el escritor Pedro
Prado y el arquitecto Julio Bertrand. En 1914, pese a que Prado pasaba por una situación
económica difícil, era un hombre muy alegre y entusiasta. Su socio Bertrand le preguntó si
habría otras personas en Santiago que tuvieran esa misma actitud alegre y creativa. «Tal
vez buscando, deben haber unas diez», dijo Prado. Bertrand replicó que «[le] gustaría
conocerlas». Esto marcó el nacimiento del grupo, comenzando una serie de reuniones en
casa de Prado, donde se practicaban irónicamente una serie de rituales, con la simple
intención de reírse de ellos mismos y de cultivar la amistad.
Su primera aparición pública fue el 19 de junio de 1916, cuando se celebró la Primera
Exposición de Los Diez, con obras de Manuel Magallanes Moure, Alberto Ried y Pedro
Prado en el Salón de El Mercurio.
Integrantes:
 Pedro Prado (escritor, pintor y arquitecto) Premio Nacional de Literatura 1949
 Manuel Magallanes Moure (escritor y pintor)
 Juan Francisco González (pintor)
 Julio Bertrand Vidal (arquitecto, pintor y fotógrafo)
 Acario Cotapos (músico) Premio Nacional de Artes Musicales 1960
 Alfonso Leng (músico, compositor) Premio Nacional de Artes Musicales 1957
 Armando Donoso (crítico literario, periodista)
 Julio Ortiz de Zárate (pintor)
 Alberto Ried Silva (escritor y escultor)
 Ernesto Guzmán (poeta)
 Alberto García Guerrero (músico)
 Augusto D'Halmar (escritor) Premio Nacional de Literatura 1942
 Eduardo Barrios (escritor) Premio Nacional de Literatura 1946
Literatura fantástica o imaginativa[editar]
Una nueva generación de escritores ha incorporado la literatura fantástica o imaginativa a
la que pertenece Omar Pérez Santiago y su libro de cuentos Nefilim en Alhué (2011). Esta
corriente moderniza la vieja escuela de los asuntos existenciales góticos, lo terrorífico, lo
mágico, lo onírico y lo diabólico de la cultura popular, y que tiene su origen, en María Luisa
Bombal, autora de La Amortajada (1938), Elena Aldunate y su obra Juana y la
cibernética (1963) y Carlos Droguett y su libro Patas de Perro (1965). En esta corriente se
cuentan los libros Cuentos de gore, de locura y de muerte(2011) del autor Pablo Espinoza
Bardi, y Mente Suicida y otra muertes (2012) de Aldo Astete Cuadra.26
Poesía chilena (1900-1925)[editar]

Gabriela Mistral.

Vicente Huidobro.

 20Pablo-de-rokha1.jpg
Pablo de Rokha.

Pablo Neruda.
Durante el primer cuarto del siglo XX un conjunto de poetas lograron renovar la escena
literaria chilena, trayendo consigo el inicio del vanguardismo.27
La primera manifestación de este movimiento comenzó con la publicación de Flores de
cardo de Pedro Prado en 1908, poemario que introdujo en Chile el culto al verso libre y la
ruptura de las sujeciones métricas.28 Más tarde, Prado publicaría El llamado del
mundo y Los pájaros errantes, en 1913 y 1915 respectivamente;27 este último año fundaría
asimismo el grupo artístico Los Diez.28
En este período sobresalió también Gabriela Mistral con su poema Sonetos de la muerte,
que ganó el concurso literario de los Juegos Florales de Santiago, realizados el 22 de
diciembre de 1914.29 En 1922 aparece Desolación, poemario que —publicado a iniciativa
del directo del Instituto de las Españas, Federico de Onís, en Nueva York—, es
considerado su primera obra maestra. Gabriela Mistral obtendría el Premio Nobel de
Literatura en 1945, transformándose en la primera latinoamericana en recibir dicha
distinción.30
Destacó asimismo Vicente Huidobro, quien publicó en 1914 Arte del sugerimiento y Non
serviam, obras que fueron la antesala del creacionismo, vanguardia literaria fundada por él
y cuyo manifiesto fue publicado en su libro El espejo de agua en 1916:
El poema creacionista se compone de imágenes creadas, de situaciones creadas, de conceptos
creados; no escatima ningún elemento de la poesía tradicional, salvo que en él dichos elementos
son íntegramente inventados, sin preocuparse, en absoluto de la realidad ni de la veracidad
anteriores al acto de realización.
Fragmento de «Creacionismo», Vicente Huidobro.31

Luego de residir primero en Santiago de Chile y posteriormente en Buenos Aires, Huidobro


partió a París, donde en 1918 publicó una segunda edición de El espejo de agua, además
de Ecuatorial y Poemas árticos, que establecieron el creacionismo en la vanguardia
europea.32
Otro poeta de esa generación fue Ángel Cruchaga, quien se caracterizó por un énfasis
permanente en el mundo del amor y su predisposición a la tristeza.33 En este período
descolló su poemario Las manos juntas, publicado en 1915.33
Pablo de Rokha resaltó por su visión anárquica y contestataria, rupturista y polémica del
mundo.34 Entre sus obras sobresalieron: El folletín del Diablo y Los gemidos, publicados en
1920 y 1922 respectivamente.3435 En 1938 fundó y dirigió la editorial Multitud, cuyos libros
circularon en Estados Unidos, Rusia y Latinoamérica.36
Juan Guzmán Cruchaga publicó Junto al brasero, La mirada inmóvil, Lejana, La fiesta del
corazón y la antología Agua de cielo; en 1914, 1919, 1921, 1922 y 1925
respectivamente.37
Por último, y como antesala de su éxito en el siguiente cuarto del siglo XX, Pablo
Neruda —que comenzó su carrera literaria a finales de la década de 1910—
publicó Crepusculario en 1923 y, al año siguiente, Veinte poemas de amor y una canción
desesperada.38
Imaginismo[editar]
Artículo principal: Imaginismo chileno
El imaginismo chileno, nacido en 1925, se caracterizó por el hecho de que sus autores no
tomaron elementos directamente de la realidad nacional, ni descripciones de la naturaleza,
ni transcribieron el lenguaje de los campesinos propiamente tal;39 más bien rechazaron el
apego a los elementos naturales, cotidianos y convencionales, siendo opuesto al
criollismo.40 De acuerdo a los historiadores Luis Muñoz González y Dieter Oelker Link, las
principales diferencias entre el criollismo y el imaginismo se resumen en el siguiente
esquema:40

Criterio Criollismo Imaginismo

La realidad: observación, documentación y La imaginación: observación, fantasía y


Origen
temperamento. sensibilidad.

Descriptiva, heterotélica y arraigada en lo Narrativa, autotélica y de proyección


Naturaleza
nacional. universal.

Cognoscitiva y didáctica: comprometer al


Función Hedonística y recreativa: liberar al lector.
lector.

Uno de los mayores aportes de la generación imaginista fue la creación en 1928 de la


revista Letras, cuyo objetivo era fomentar un diálogo internacional acerca de las artes y la
literatura.41 Entre los escritores que formaron parte de este movimiento destacaron Ángel
Cruchaga, Salvador Reyes Figueroa, Hernán del Solar, Luis Enrique Délano y Manuel
Eduardo Hübner.41
La Mandrágora[editar]
Artículo principal: La Mandrágora

Gómez Correa en 1940.

La Mandrágora fue un grupo de poetas surrealistas chilenos fundado en 1938 por Teófilo
Cid, Enrique Gómez Correa y Braulio Arenas; aunque desde el inicio participó
también Jorge Cáceres.424344 Este colectivo poético surgió y se desarrolló en medio del
triunfo del Frente Popular y la llegada de Pedro Aguirre Cerda a la presidencia, lo que
explica que la propuesta poética de este grupo estuvo vinculada en un principio con esos
fenómenos sociales, desarrollando un proyecto radical de socialización con especial
énfasis en lo político.4243 Sin embargo, pronto abandonaron su discurso inicial para dar
paso a una interlocución con el surrealismoa través de textos personales y manifiestos
conjuntos, vínculo que ya había establecido Vicente Huidobro.4243
Entre los principales logros de la Mandrágora para promover el surrealismo en Chile
sobresalieron la publicación de la revista del mismo nombre (siete números, desde
diciembre de 1938 hasta octubre de 1943); la conferencia dictada en la Universidad de
Chileen 1939; una exposición surrealista en la Biblioteca Nacional en 1941; y una
exposición surrealista internacional en la Galería Dédalo de Santiago en 1948.44 Por su
parte, Arenas publicó la revista Leit-motiv (1942 - 1943), que contó con las colaboraciones
especiales de André Bretón, Benjamin Péret y Aimé Césaire, estableciéndose una
estrecha relación entre la Mandrágora y los surrealistas franceses.4344
La Mandrágora se caracterizó también por sus discusiones reprobatorias en contra de los
criterios establecidos en la poesía moderna, criticando además a varios escritores
chilenos, tales como Neruda y Huidobro.42
En total, salieron siete números de la revista, el último en octubre de 1943. Entre los
colaboradores, además de los fundadores, figuraron, entre otros, los poetas Gonzalo
Rojas, Fernando Onfray, Gustavo Osorio, Jorge Cáceres, Vicente Huidobro, Pablo de
Rokha, Ludwig Zeller (también artista visual), los pintor Eugenio Vidaurrázaga y Mario
Urzúa, los músicos Renato Jara, Alejandro Gaete y Mario Medina.
El grupo comenzó a dispersarse en 1949. En 1957 Arenas, Gómez Correa y Cáceres
publicaron la antología El AGC de la Mandrágora, que incluía un diccionario surrealista y
una bibliografía del surrealismo chileno.44
Neocriollismo[editar]

Francisco Coloane (izquierda) junto al escritor Mario Uribe Velásquez.

A finales del lustro de 1935 y la primera mitad de la década de 1940 se desarrolló


la generación neocriollista,n. 2 cuyo objetivo fue representar el mundo popular en su
dimensión social y humana, caracterizándose por plasmar en sus obras un marcado
acento regionalista.46 Un factor fundamental en el carácter ideológico de esta generación
fue el turbulento paronama político chileno en el cual se desarrolló y que la llevó a un
importante compromiso con el marxismo y con la militancia política de izquierda.4546
Uno de los escritores más relevantes de esta generación fue Nicomedes Guzmán, quien
se distinguió por tratar aspectos tales como "la injusticia social, la explotación, la vida
miserable de los suburbios, la degradación moral en la pobreza y la corrupción en el
poder".n. 3 Entre sus obras más importantes figuran Los hombres oscuros, La sangre y la
esperanza, La luz viene del mar, y Una moneda al río y otros cuentos, publicados en 1939,
1943, 1951, y 1954 respectivamente.47
Otro escritor importante fue Gonzalo Drago, con Cobre (1941), obra que retrata la lucha de
los mineros frente a la injusticia y la naturaleza;48 Surcos (1948), colección de cuentos
campesinos;49 y El purgatorio (1951), novela en la que describió sus experiencias durante
el servicio militar.50
Se destacaron Andrés Sabella y Volodia Teitelboim por Norte Grande e Hijo del
salitre respectivamente, obras que describieron la vida de los trabajadores salitreros en el
norte de Chile.5152 Asimismo resaltaron Nicasio Tangol y Francisco Coloane por sus obras
inspiradas en el extremo sur del país: el primero retrató las costumbres, creencias e
historias de Chiloé y la Patagonia chilena, destacándose su labor de describir la cultura de
los pueblos aborígenes extremo-australes,53 mientras que Coloane describió la lucha
constante del hombre en los mares del sur. Destacan sus obras Cabo de Hornos y El
último grumete de La Baquedano, ambas publicadas en 1941.54
Sobresalieron también Marta Brunet y Maité Allamand con sus textos inspirados en la vida
en el campo. En Montaña adentro, Brunet refleja el lenguaje rural de la época.5556
Allamand tuvo especial interés en la literatura infantil.57
Literatura infantil[editar]
Desde la década de 1930, la literatura infantil adquirió considerable importancia en la
escena chilena.58 Sus inicios datan de los primeros años del siglo XX, cuando se fundan
diversas revistas para menores, tales como Revista de los Niños, Chicos y Grandes y El
Peneca, de las que solo este última perduró varias décadas.59 Blanca Santa Cruz
Ossa recopiló desde 1929 varios mitos y leyendas de diversos lugares del mundo y de
Chile;60 Ernesto Montenegro se distinguió con Cuentos de mi tío Ventura (1930);61 Damita
Duende, con Doce cuentos de príncipes y reyes y Doce cuentos de hadas, ambos de
1938;61 Marta Brunet, con Cuentos para Marisol (1938).58 En la transición a la década de
1940, destacó Ester Cosani, con Leyendas de la vieja casa, Para saber y contar, Las
desventuras de Andrajo y Cuentos a Pelusa (1938 - 1943).62
Nueva narrativa chilena de los noventa[editar]
El movimiento llamado Nueva narrativa chilena de los noventa corresponde a un grupo
de escritores que alcanzan notoriedad en Chile al comenzar la década de 1990. Las
figuras que habitualmente se asocian al grupo son Gonzalo Contreras, Alberto
Fuguet, Arturo Fontaine Talavera, Carlos Franz, Ana María del Río,63 Carlos Cerda, Darío
Oses, Marco Antonio de la Parra, José Leandro Urbina, Sergio Gómez, Pablo Azócar,
entre otros. Obras emblemáticas del grupo son las novelas Santiago cero de Franz; La
ciudad anterior, Gonzalo Contreras; Sobredosis (cuentos) y Mala onda, de Fuguet; Oír su
voz, de Fontaine; Siete días de la señora K, de Ana María del Río; Morir en Berlín, de
Cerda y Gente al acecho (cuentos) de Jaime Collyer.
Poesía mapuche contemporánea[editar]
El pueblo mapuche cuenta con una dilatada literatura oral, alentada por el tradicional
aprecio de este pueblo por el uso estético del idioma y la capacidad oratoriacomo suprema
destreza social. Las principales formas de relato son el epew y el nütram.
Durante la segunda mitad del siglo XX numerosos poetas mapuches decidieron cruzar la
frontera entre oralidad y escritura. Muchos de ellos publican sus poemarios en
ediciones bilingües, en castellano y mapudungun, pero el uso de la lengua vernácula y los
tópicos literarios propios de la etnia, como las referencias al entorno natural, la simbología
y la cosmovisión mapuche, son características centrales de la mayoría de estos autores.
Entre los poetas mapuches contemporáneos se encuentran:

 Lorenzo Aillapán (1940 - ): Poeta y músico que se declara üñümche, hombre pájaro,
por su entendimiento del lenguaje de las aves. Ha trabajado circunstancialmente como
actor.
 Emilio Antilef: periodista y poeta.
 Elicura Chihuailaf (1952 - ): Uno de los más reconocidos poetas mapuches. En su obra
destaca el uso de elementos de la simbología tradicional de la etnia, como el culto a
los antepasados y el color azul. Ha traducido obras de Pablo Neruda y Víctor Jara al
mapuzugun.
 Rosendo Huenumán García (1935 - ): Poeta y recopilador de poesía tradicional. Fue
diputado por el Partido Comunista de Chile hasta 1973.64
 Jaime Luis Huenún (1967 - ): Poeta huilliche, que también ha editado antologías de
otros autores mapuches.
 Leonel Lienlaf (1969 - ): Se declara abiertamente un poeta bilingüe. También es
músico.
 Eliana Pulkillanca (1963 - ): Poeta autodidacta lafkenchen 1 de la zona de Comunidad
Indígena "Lonco Kashillahue" de Piutril, San José de la Mariquina.
 Graciela Huinao (1956 - ): Poeta y narradora huilliche. Se convirtió en la primera mujer
indígena en integrar la Academia Chilena de la Lengua.

Premio Nacional de Literatura[editar]


Artículo principal: Premio Nacional de Literatura de Chile

El Premio Nacional de Literatura es una distinción otorgada por el Gobierno de Chile a


través del Ministerio de Educación y, desde 2003, por el Consejo Nacional de la Cultura y
las Artes. Es entregada a quien ha dedicado su vida al ejercicio de las letras y haya
recibido la consagración por el juicio público.65 Esta distinción nació a través de la
preocupación de la Sociedad de Escritores por la orfandad social en la que vivían los
literatos y fue creada por la Ley número 7.368 durante la presidencia de Juan Antonio
Ríos el 8 de noviembre de 1942 en homenaje al centenario de la Sociedad Literaria de
1842.65 Consiste de un premio en dinero y una pensión vitalicia. Se otorgaba anualmente,
pero la Ley número 17.595 de 1972 determinó su condición de bianual. Forma parte de
los Premios Nacionales de Chile.

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