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Rodríguez Gómez Alba

Resumen del artículo "Estrategias y técnicas de traducción para el ajuste o adaptación en el


doblaje" de Frederic Chaume

Los tres tipos de ajuste que deben realizarse para conseguir el efecto realidad son la sincronía
labial, la cinésica y la isocronía. También se consigue este efecto mediante la utilización de un
discurso oral natural y la buena interpretación de los actores de doblaje.

Para el análisis de estos tipos de ajuste, se necesitan una serie de estrategias y técnicas de
traducción que ayuden a la hora de traducir.

Según Hurtado, una estrategia se entiende como un procedimiento orientado a la consecución


de una meta, que sirve para resolver problemas encontrados en el camino y son elemento
esencial de todo saber operativo o procedimental. La propuesta general de clasificación de
estas estrategias son las siguientes:

-Estrategias de documentación

-Estrategias para la comprensión del texto origen

-Estrategias específicas para la reexpresión del texto meta según el método de traducción

-Estrategias nemotécnicas

En el caso de la traducción, se extrapolan los recursos estilísticos y se convierten en técnicas de


traducción, como la repetición, el cambio de orden, la sustitución, la omisión o la reducción.

En el ámbito de la traducción, al querer conseguir el efecto realidad, los problemas de


traducción que plantea la interacción de movimientos físicos y las palabras o gestos que los
acompañan exigen estrategias de traducción concretas. En este caso, nos centraremos en la
cinésica y la articulación bucal.

En la sincronía cinésica cuando aparece un comportamiento cinésico compartido por ambas


culturas, no suele traducirse, pues el espectador entiende por el contexto qué quiere decir el
personaje, aunque a veces puede ser un problema, pues hay signos cinésicos asociados como
el caso del sí y el no.

Para la consecución de una traducción naturalizada, se debe :

-Ser coherente con los movimientos corporales del personaje.

-Realizar las técnicas de traducción natural, la sustitución del texto origen por elementos
oracionales, como adverbios o frases con el mismo contenido semántico; o la repetición del
texto origen inglés, si lo permite la lengua meta, o si el término ha penetrado ya en la lengua
meta.

En el caso de la isocronía, esta modalidad obliga al traductor a hacer coincidir la longitud de su


traducción con la duración de los parlamentos de los personajes de pantalla, pues ambos
deben tener la misma duración para que sea natural y parezca que en realidad no hay doblaje.
El reto del traductor consiste en ampliar o reducir su propuesta, para que el actor de doblaje
sea capaz de enunciarlo al mismo ritmo que el actor original, por lo que implica cambiar a
veces una frase entera y reformularla.

Para la ampliación, el traductor dispone de recursos estilísticos o técnicas como la repetición,


los anacolutos, las glosas, los sinónimos, etc. Para la reducción, el traductor puede omitir
vocativos, apellidos y nombres propios, modalizadores, interjecciones, redundancias,
sinónimos, etc.

Por último la sincronía labial o fonética implica elegir la técnica adecuada de traducción
priorizando que las palabras del texto meta contengan fonemas idénticos o similares a los
fonemas pronunciados por los actores y actrices de pantalla en planos de detalle de cara o
planos muy cerca. Para ello se utilizan técnicas como la repetición de la palabra en VO, el
cambio de orden para hacer coincidir la palabra que presenta el problema en lengua origen
con otra palabra de la traducción en lengua meta que sea parecida; la sustitución del
equivalente sancionado por un sinónimo, metáfora o cualquier recurso; y por último los
recursos de reducción o ampliación del segmento textual, así como la omisión o adición de un
elemento.