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PROGRAMA DE FORMACIÓN GENERAL:

FILOSOFÍA
GUÍA TEÓRICA PARA LA SESIÓN 05
El deseo natural de saber: Los grados
del conocer según Aristóteles.
Introducción.

Los textos que te presentamos pertenecen a una de las más importantes mentes de
la humanidad, como es Aristóteles (384 a.c – 322 a.c). Maestro de Alejandro Mago,
su búsqueda del saber fundado lo lleva a cuestionar las “ideas” de Platón,
formulando una nueva teoría sobre lo que es la conocer y sus niveles: la
experiencia, la ciencia, el arte, la filosofía.
El esfuerzo de todo filósofo no es afirmar sino argumentar sus ideas. Y Aristóteles
muestra con rigor esta actividad al sustentar de forma argumentativa su
pensamiento.
Si te presentamos dos textos Aristotélicos pertenecientes a su Ética a Nicómaco y
los escritos reunidos bajo el nombre de Metafísica es con la intención de que
siguas el devenir argumentativo del autor y converse con su pensamiento. Verás
cuan cercano esta a nosotros, a nuestra forma de pensar y entender la naturaleza
en nuestros días.

SESIÓN 5
TEXTO: Metafísica. Libro I. Capítulo 1 (980a-982a) y Ética a Nicómaco, 1139b y ss.
AUTOR: Aristóteles

Ética a Nicómaco, 1139b y ss.

Establezcamos que las disposiciones por las cuales el alma posee la verdad cuando
afirma o niega algo son cinco, a saber, el arte, la ciencia, la prudencia, la sabiduría y el
intelecto; pues uno puede engañarse con la suposición y la opinión.
 ¿Qué es la ciencia?, es evidente a partir de ahí – si hemos de hablar con precisión y no
dejarnos guiar por semejanzas –: todos creemos que las cosas que conocemos no
pueden ser de otra manera […] Por consiguiente, lo que es objeto de ciencia es
necesario. Luego es eterno, ya que todo lo que es absolutamente necesario es eterno, y
lo eterno es ingénito e indestructible. Además, toda ciencia parece ser enseñable, y todo
objeto de conocimiento, capaz de ser aprendido. Y todas las enseñanzas parten de lo ya
conocido […], unas por inducción y otras por silogismo. La inducción es principio de lo
universal, mientras que el silogismo parte de lo universal. […] Por consiguiente, la ciencia
es un modo de ser demostrativo. […]
 Entre lo que puede ser de otra manera está el objeto producido y la acción que lo
produce. La producción es distinta de la acción; de modo que también el modo de ser
racional práctico es distinto del modo de ser productivo. Por ello, ambas se excluyen
recíprocamente, porque ni la acción es producción, ni la producción es acción. […] serán
lo mismo el arte y el modo de ser productivo acompañado de razón verdadera. Todo arte
versa sobre la génesis, y practicar un arte es considerar cómo puede producirse algo de
lo que es susceptible tanto de ser como de no ser y cuyo principio están en quien lo
produce y no en lo producido.
 […] La prudencia es un modo de ser racional verdadero y práctico, respecto de lo que es
bueno y malo para el hombre. […]
 Puesto que la ciencia es conocimiento de lo universal y de las cosas necesarias, y hay
unos principios de lo demostrable y de toda ciencia (pues la ciencia es racional), el
principio de lo científico no puede ser ni ciencia, ni arte, ni prudencia; porque lo científico
es demostrable, mientras que el arte y la prudencia versan sobre cosas que pueden ser
de otra manera. Tampoco hay sabiduría de estos principios, pues es propio del sabio
aportar algunas demostraciones. Si, por lo tanto, las disposiciones por las que conocemos
la verdad y nunca nos engañamos sobre lo que no puede ser o puede ser de otra manera,
son la ciencia, la prudencia, la sabiduría y el intelecto, y tres de ellos (a saber, la
prudencia, la ciencia y la sabiduría) no pueden tener por objeto los principios, nos resta el
intelecto, como disposición de estos principios.
 […] La sabiduría es la más exacta de las ciencias. Así pues el sabio no debe conocer sólo
lo que se sigue de los principios, sino también poseer la verdad sobre los principios. De
manera que la sabiduría será intelecto y ciencia, una especie de ciencia capital de los
objetos más honorables. […] Por eso, Anaxágoras, Tales y otros como ellos, que se ve
que desconocen su propia conveniencia, son llamados sabios, no prudentes, y se dice
que saben cosas grandes, admirables, difíciles y divinas, pero inútiles, porque no buscan
los bienes humanos. […]

Metafísica. Libro I. Capítulo 1 (980a-982a)

Todos los hombres desean por naturaleza saber. Así lo indica el amor a los sentidos;
pues, al margen de su utilidad, son amados a causa de sí mismos, y el que más de todos,
el de la vista. En efecto, no sólo para obrar, sino también cuando no pensamos hacer
nada, preferimos la vista, por decirlo así, a todos los otros. Y la causa es que, de los
sentidos, éste es el que nos hace conocer más, y nos muestra muchas diferencias.

Por naturaleza, los animales nacen dotados de sensación; pero ésta no engendra en
algunos la memoria, mientras que en otros sí. Y por eso éstos son más prudentes y más
aptos para aprender que los que no pueden recordar; son prudentes sin aprender los
incapaces de oír los sonidos (como la abeja y otros animales semejantes, si los hay);
aprenden, en cambio, los que, además de memoria, tienen este sentido 1.

Los demás animales viven con imágenes y recuerdos, y participan poco de la experiencia.
Pero el género humano dispone del arte y del razonamiento. Y del recuerdo nace para los
hombres la experiencia, pues muchos recuerdos de la misma cosa, llegan a constituir una
experiencia. Y la experiencia parece, en cierto modo, semejante a la ciencia y al arte, pero
la ciencia y el arte llegan a los hombres a través de la experiencia. Pues la experiencia
hizo el arte, como dice Polo, y la inexperiencia, el azar. Nace el arte cuando de muchas
observaciones experimentales surge una noción universal sobre los casos semejantes.
Pues tener la noción de que a Calias, afectado por tal enfermedad, le fue bien tal remedio,
y lo mismo a Sócrates y a otros muchos considerados individualmente, es propio de la
experiencia; pero saber que fue provechoso a todos los individuos de tal constitución,
agrupados en una misma clase y afectados por tal enfermedad, por ejemplo a los
flemáticos, a los biliosos o a los calenturientos, corresponde el arte.

Pues bien, para la vida práctica, la experiencia no parece ser en nada inferior al arte, sino
que incluso tienen más éxito los expertos que los que, sin experiencia, poseen el
conocimiento teórico. Y esto se debe a que la experiencia es el conocimiento de las cosas
singulares, y el arte, de las universales; y todas las acciones y generaciones se refieren a
lo singular. No es al hombre, efectivamente, a quien sana el médico, a no ser
accidentalmente, sino a Calias o a Sócrates, o a otro de los así llamados, que, además,
es hombre. Por consiguiente, si alguien tiene, sin la experiencia, el conocimiento teórico, y
1
El oído
sabe lo universal pero ignora su contenido singular, errará muchas veces en la curación,
pues es lo singular lo que puede ser curado.
Creemos sin embargo, que el saber y el entender pertenecen más al arte que a la
experiencia, y consideramos más sabios a los conocedores del arte que a los expertos,
pensando que la sabiduría corresponde en todos al saber. Y esto porque unos saben la
causa, y otros no. Pues los expertos saben el qué pero no el porqué, los sabios, en
cambio, conocen el porqué y la causa. Por eso a los jefes de obras los consideramos en
cada caso más valiosos, y pensamos que entienden más y son más sabios que los
simples operarios, porque saben las causas de lo que se está haciendo; éstos, en cambio,
como algunos seres inanimados, hacen, sí, pero hacen sin saber lo que hacen, del mismo
modo que quema el fuego. Los seres inanimados hacen estas operaciones por cierto
impulso natural, y los operarios, por costumbre. Así, pues, no consideramos a los jefes de
obras más sabios por su habilidad práctica, sino por su dominio de la teoría y su
conocimiento de las causas. En definitiva, lo que distingue al sabio del ignorante es el
poder enseñar, y por esto consideramos que el arte es más ciencia que la experiencia,
pues aquellos2 pueden y éstos no pueden enseñar3.

Además, de las sensaciones, no consideramos que ninguna sea sabiduría, aunque éstas
son las cogniciones más autorizadas de los objetos singulares; pero no dicen el porqué de
nada; por ejemplo, por qué es caliente el fuego, sino tan sólo que es caliente.
Es, pues, natural que quien en los primeros tiempos inventó un arte cualquiera, separado
de las sensaciones comunes, fuese admirado por los hombres, no sólo por la utilidad de
alguno de los inventos, sino como sabio y diferente a los otros, y que, al inventarse
muchas artes, orientadas unas a las necesidades de la vida y otras a lo que la adorna,
siempre fuesen considerados más sabios los inventores de éstas que los de aquellas,
porque sus ciencias no buscaban la utilidad. De aquí que, constituidas ya todas estas
artes, fueran descubiertas las ciencias que no se ordenan al placer ni a lo necesario; y lo
fueron primero donde primero tuvieron vagar los hombres. Por eso las artes matemáticas
nacieron en Egipto, pues allí disfrutaba de ocio la casta sacerdotal.

Hemos dicho en la Ética cuál es la diferencia entre el arte, la ciencia y los demás
conocimientos del mismo género4. Lo que ahora queremos decir es esto: que la llamada
Sabiduría versa, en opinión de todos, sobre las primeras causas y sobre los principios. De
suerte que, según dijimos antes, el experto nos parece más sabio que los que tienen una
sensación cualquiera, y el poseedor de un arte, más sabio que los expertos, y el jefe de
una obra, más que un simple operario, y los conocimientos teóricos, más que los
prácticos. Resulta, pues, evidente que la sabiduría es una ciencia sobre ciertos principios
y causas. (…)

2
Los que poseen el arte.
3
Los simples expertos.
4
Aristóteles. Ética a Nicómaco, 1139 y ss.
VISUALIZADOR DE LA SESION

LOS GRADOS DEL SABER SEGÚN


ARISTÓTELES

FILOSOFIA

CIENCIAS

TECNICA -ARTE

EXPERIENCIA

SESACIONES

ACTIVIDAD APLICATIVA EN CLASE.

a. Lee las preguntas y contéstalas de forma grupal.

1. ¿La experiencia puede enseñarse? ¿Constituye conocimiento?


2. ¿Cuál es la diferencia entre la experiencia y el arte o saber técnico?
3. ¿De qué tipo de objetos se ocupa la ciencia? ¿Qué es la sabiduría?
4. ¿Qué diferencia puedes encontrar en la concepción de conocimiento de
Aristóteles con respecto a Platón?

b. De forma grupal sustenten sus respuestas ante sus compañeros de aula.