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Artículo 3 transitorio de la ley de ingresos de la federación.

Este artículo nos señala diversas formas por las cuales los contribuyentes se podrán ver sujetos a
una condonación de sus créditos fiscales y accesorios.

El primer y segundo supuesto que maneja dicho artículo es la condonación de las contribuciones
determinadas antes del primero de enero de 2007, en dos momentos, el primero de ellos,
consistente en la condonación de hasta un 80% cuando hubiesen incumplido con el pago de las
contribuciones, cuotas compensatorias, recargos y demás accesorios siempre que sean distintas a
la de cubrir el pago; en el segundo supuesto, se presenta cuando a pesar de un ejercicio por parte
de la autoridad fiscal de sus facultades de comprobación y el contribuyente se encuentre al
corriente de sus obligaciones éste gozará de un 100% de condonación de los mismos.

Ante estos supuestos, debemos precisar que si el contribuyente no ha cumplido con las
obligaciones que le corresponden de manera adecuada y no ha sido sujeto a las facultades de
comprobación de la autoridad, los créditos fiscales que pudiesen determinarle en algún momento
durante el transcurso de este año, no podrán ser cobrados por la autoridad fiscal, ya que los
mismos han caído en la figura de la prescripción que es regulada por el artículo 146 del Código
Fiscal de la Federación. Por parte del segundo supuesto es algo absurdo, ya que si el contribuyente
se encuentra al corriente en el cumplimiento de las obligaciones fiscales que le corresponden, no
hay crédito fiscal qué condonar.

A pesar de lo anterior, es necesario resaltar que a partir de la fracción II, tenemos verdaderos
beneficios para el contribuyente, ya que le permite condonar los créditos que han sido sujetos del
pago diferido o a parcialidades, suspender el PAE cuando se presente solicitud correspondiente,
etc.

Sin embargo, también dicho artículo muestra un pequeño inconveniente, además del establecido
en el primer y segundo presupuesto, ya que señala en su fracción III que se podrá condonar el
crédito fiscal que ha sido impugnado y el proceso ha terminado o cuando el proceso aún no ha
concluido. En el primer supuesto pues realmente es un beneficio para el contribuyente, ya que si
ha perdido en el proceso de nulidad y en el amparo, la cantidad a pagar será menor; sin embargo,
no pasa lo mismo con el segundo supuesto ya que aún no se tiene certeza de si el crédito tendrá
una validez legal confirmada por el tribunal o en su caso embestido de constitucionalidad, por lo
que sería algo riesgoso desistirse de la acción ejercida, cuando no se sabe aún si el asunto se
perdió o podría dejar sin validez la resolución.