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Voloshinov - “Lengua, habla y enunciado” en El marxismo y la filosofía del lenguaje.

En este capítulo, Voloshinov plantea una crítica a las conceptualizaciones


propuestas por el objetivismo abstracto que podríamos reconocer en los postulados
presentes en el Curso de Lingüística General. Su crítica parte de la siguiente
pregunta:
¿En qué medida es real el sistema de normas idénticas a sí mismas? es decir que
se pregunta en qué medida es real el sistema de la lengua tal y como se lo
entiende desde los los postulados saussureanos. Sobre todo, si se tiene en cuenta
que, como señala el autor, ninguno de los representantes del objetivismo
abstracto le atribuye al sistema de la lengua una realidad material y objetual.
Si bien es cierto que el sistema se manifiesta en un elemento material que es
el signo lingüístico, el sistema de normas es real únicamente en su calidad de
norma social.
Voloshinov hace hincapie en que para los representantes del objetivismo
abstracto el sistema de la lengua es un hecho externo y objetivo y que así se le
presenta a cualquier conciencia individual. Osea: el sistema de la lengua es, así
presentado, independiente de cualquier conciencia individual. Pero si se piensa que
el sistema de la lengua es un sistema de normas inmutables, según V., esto sólo se
presenta de esta manera a una conciencia individual y lo será desde el punto de
vista de esta conciencia.
Ahoa bien: ¿qué implica para V. enfocar a la lengua desde un punto
realmente objetivo? Observar la lengua independientemente de cómo se le presente
a su portador en un momento dado, implica observar que la lengua es, en realidad,
una generación permanente. Es decir que, para un punto de vista realmente
objetivo, no existe un momento real en cuyo corte se pueda construir un
sistema sincrónico de lengua.
¿Qué ocurre entonces con la dicotomía saussureana diacronía/sincronía?
Voloshinov plantea que el sistema sincrónico no existe como tal objetivamente ni se
corresponde con un momento real del proceso de generación histórica. Sí existe
desde el punto de vista de una conciencia subjetiva del individuo hablante que
pertenece a un grupo lingüístico dado en cualquier momento del tiempo histórico. El
ejemplo que propone es claro: sostiene que, un sistema sincrónico no existe
objetivamente en ningún momento real del tiempo histórico pero es innegable que
para Julio César, en el momento en el que escribía sus obras, la lengua latina era
un sistema inmutable, de normas idénticas a sí mismas. Sin embargo, para un
historiador del latín, en el mismo momento en que Julio César realizaba su trabajo,
en el latín se desarrollaba un proceso de cambios lingüísticos.

Voloshinov plantea que la lengua como sistema de formas no es manejada por la


conciencia subjetiva del hablante. Tal sistema es una abstracción obtenida mediante
un trabajo realizado para propósitos cognoscitivos y prácticos. El sistema de la
lengua es producto de una reflexión sobre el lenguaje, reflexión que no se
lleva a cabo en la conciencia del hablante nativo de una lengua X ni tampoco
con el propósito inmediato de hablar.
Al hablante no le interesa la forma linguistica como una señal estable y siempre
igual a sí misma, sino como un signo siempre mutante y elástico. La tarea de
comprensión del hablante y del oyente no se reduce al reconocimiento de una forma
aplicada, sino a su comprensión en un contexto dado y concreto, a la comprensión
de su significación en un enunciado dado, “al reconocimiento de su novedad
pero no de su identidad”. Un signo se comprende, no se reconoce.