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Casa de Oración Iglesia del Nazareno

Tema 01: Un llamado a la unidad

Base bíblica: Juan 17:20-23

Introducción:

Hablar de unidad en estos tiempos se ha convertido en un gran desafío. La diversidad


de pensamientos y la multitud de opiniones, parecen, cada vez más, alejarnos de la
posibilidad de mantener acuerdos entre los seres humanos, incluso, entre los hijos de
Dios.

De allí que la división no es un tema menor. Las familias son las más expuestas a ésta
amenaza. Desde tiempos históricos, las peleas en casa han generado grandes
cráteres de dolor. Es suficiente recordar la historia de Caín y Abel para reconocer que
una vez que se generan raíces de envidia, rencor o enojo, cualquier desgracia podría
venir, incluso, la muerte.

Dios bendice la unidad. Su habitación preferida es su pueblo que vive en unidad. Él


envía bendición a los que están unidos. De hecho, su carta de presentación ante los
incrédulos, es la unidad de los creyentes. Por esa razón considera estas verdades:

1. La unidad atrae el favor de Dios, la división lo aleja

Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna. Salmo 133:3. Hay un poder
sobrenatural que actúa cuando “habitamos juntos y en armonía”. Entiéndase por habitar
como “estar en el mismo lugar”. Por eso es importante congregarse. Cuando
participamos unidos de un servicio de adoración, tal vez nuestros ojos físicos no lo
noten, pero lo cierto es que nuestro espíritu está recibiendo el favor de Dios.

La armonía se puede explicar de manera sencilla si pensamos en un arcoíris. Como


sabes, tiene varios colores, pero todos son de igual manera necesarios. Vivir en
armonía consiste en apreciar la belleza de cada quien. Somos distintos, pero juntos
hacemos del “cuadro” una excelente pintura. Ser parte de una Casa de Oración es
permitir que la bendición y la vida eterna que Dios da, te alcance.

2. Dios habita donde hay unidad

Jesús dijo: Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy
yo en medio de ellos. Mateo 18:20. El Señor no está donde lo necesitan, está donde
lo invocan. No envía a un ser celestial en representación suya, no, él se hace presente
por el Espíritu Santo para prosperar la fe de nuestros corazones. A veces nos
preguntamos ¿Por qué no siento a Dios? Pues bien, sentirlo no es el todo de la fe
cristiana, pero te aseguro que lo sentirás cuando en unidad, lo anheles de todo
corazón.
Tu grupo familiar o ministerial, nunca será tan efectivo como cuando perseveran en
mantenerse unidos amando al Señor. Quienes integren ese equipo, deben ir en pos de
los mismos objetivos, sobre todo, el de hacer del Señor su invitado permanente. La
unidad puede cambiarlo todo, porque la unidad provoca al Señor.

3. La unidad es la muestra fiel de la madurez

La unidad es la más auténtica evidencia de que el amor de Dios se ha perfeccionado en


nosotros. Esta es una verdad comprobable el los matrimonios. Las parejas maduras no
son aquellas que piensan y actúan exactamente igual, sino aquellas que viven
conscientes de sus diferencias y aun así, se aman.

Este es el año de crecer en el Señor y la madurez cristiana es una clara muestra de que
estamos creciendo espiritualmente. Otra evidencia de la madurez, es la eliminación de
la dañina actitud de “jueces”. Mientras nos sentemos en la silla de jueces para juzgar a
otros, alguien más se sentará en su silla para juzgarnos a nosotros.

Conclusión

Determina mantenerte unido(a) a tu familia, a la iglesia y a tu Casa de Oración. Vive de


acuerdo a los estándares de una familia en la fe que ama y sigue los pasos de Jesús. El
crecimiento de tu carácter está ligado al desarrollo de tus relaciones con los demás, por
eso recuerda que cuando vives en unidad, glorificas al Señor.

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