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Pablo Emilio Hernández Moreno

¿Es Posible un Buen Vivir en Medio de la Cosmovisión y Paradigmas Actuales?

En la actualidad y debido principalmente los procesos de globalización, e introducción de las


tecnologías de la información y las telecomunicaciones, existen sociedades occidentalizadas con
diversas complejidades, en las cuales interactúan personas con diferentes cosmovisiones y
paradigmas culturales; entre ellas están aquellas sociedades que se ubican históricamente dentro
de: La pre-modernidad, la modernidad y la post-modernidad; es así como la pre-modernidad hace
referencia al hecho de atribuirle a la fe y la tradición la interpretación de todas las esferas de la
vida, con una mirada siempre en el pasado, época que podría catalogarse desde los inicios de la
historia humana hasta la ilustración; por su parte la modernidad surgida a través de la ilustración,
trata de interpretar todas las esferas de la vida por medio de la razón y el progreso, con la mirada
puesta en el futuro y alejándose de las concepciones religiosas del pasado; por otra parte la post-
modernidad se fundamenta en la imaginación y el hedonismo, esta cosmovisión trata de interpretar
las esferas de la vida por medio de la imaginación con la mirada puesta en el aquí y en el ahora,
alejándose de la razón y de su precepto hacia el futuro; por último y como síntesis de la fe, la razón
y la imaginación, surge la trans-modernidad, que es una cosmovisión con la mirada puesta en la
construcción participativa de proyectos, de allí que sus fundamentos se basen en el consenso y la
participación.
Dentro de cada una de las anteriores cosmovisiones existen 4 paradigmas del bienestar,
estas son: La subsistencia, el desarrollo, el post-desarrollo y el trans-desarrollo; así pues la
subsistencia pre-moderna persigue la satisfacción de las necesidades inmateriales y materiales del
hombre, en una constante armonía, entre lo social, lo espiritual y lo ambiental; en contraposición
se encuentra el desarrollo moderno, el cual explica el paradigma del bienestar como el aumento de
la riqueza por medio del crecimiento económico y la inversión; mientras que el post-desarrollo,
post-moderno se basa en la resistencia de la sociedad contra las imposiciones económicas, políticas
y culturales. Surge de esta manera el trans-desarrollo, que agrupa los anteriores paradigmas, este
es aquel paradigma trans-moderno del bienestar que busca la satisfacción de las necesidades
materiales e inmateriales de la sociedad, bajo principios de equidad social, sostenibilidad
ambiental, por medio de procesos de participación social. Cada cosmovisión tiene su propio
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paradigma del bienestar, es así como a la cosmovisión pre-moderna le corresponde el paradigma


de la subsistencia, a la cosmovisión moderna le corresponde el paradigma del desarrollo, a la
cosmovisión post-moderna el paradigma del post-desarrollo y a la cosmovisión trans-moderna el
paradigma del trans-desarrollo.
Cada una de las cosmovisiones y paradigmas inmersas en diferentes épocas en el tiempo,
son separadas para explicar los ideales, comportamientos, preceptos, actitudes y filosofías de las
sociedades en esas épocas hasta la actualidad, haciendo cortes en los periodos de tiempo, pero no
se los debería considerar estáticos y como si tuvieran un inicio y un fin, ya que las sociedades se
encuentran en un proceso constante y dinámico de evolución; así mismo se pretende generalizar
estas concepciones a sociedades de países occidentalizados, si tener en cuenta las excepciones, es
decir aquellos países con características diferentes, o como dice Dussel, “Sociedades
subdesarrolladas”, considerando tal vez las actuaciones de las sociedades como mecánicas y a las
personas como maquinas inmersas en sociedades al parecer sin pensamiento y sin sentimiento.
Cabe decir que es posible que dentro de cada una de las cosmovisiones anteriores: Pre-modernidad,
modernidad, post-modernidad, existen rasgos de las otras cosmovisiones, y digo, existen, porque
hasta el día de hoy encontramos manifestaciones de estas clasificaciones, es decir que no han
muerto, ni únicamente es la trans-modernidad aquella que sintetiza el actuar de una sociedad
mezclando las anteriores tres cosmovisiones, sino que cada cosmovisión sintetiza en si misma al
resto de las tres; de esta manera la pre-modernidad tiene rasgos de modernidad, post-modernidad
e inclusive trans-modernidad y así mismo la modernidad posee rasgos, de pre-modernidad, post-
modernidad y trans-modernidad y la post-modernidad contiene rasgos de pre-modernidad,
modernidad y tras-modernidad; lo anterior debido a que no se pueden considerar estos periodos
como estáticos, ya que la misma naturaleza humana es impredecible y no es posible estandarizar
su comportamiento, pensamiento y creencias ya que siempre van a existir esas excepciones, que
son fruto de la misma capacidad y “libertad” de pensar por sí mismos y de pensar diferente a pesar
que los estereotipos digan lo contrario.

La trans-modernidad sugiere una “superación” de una cosmovisión por otra,


reemplazándola por una más actual o simplemente tomando de cada una aquello que se considere
más relevante, situación que eliminaría por completo la existencia de varias cosmovisiones a la
vez, que actúen por separado, al intentar agruparlas en una sola, es más ninguna cosmovisión con
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su paradigma es mejor que otra, ni siquiera ha perdido vigencia, de allí que tratar de desvirtuar una
u otra cosmovisión no sería correcto, lo anterior debido a que todo depende desde el lado en el que
se encuentre, por ejemplo para las comunidades indígenas su cosmovisión es, ha sido siempre y
será la misma, a pesar del paso del tiempo y la penetración y transgresión de culturas, e inclusive
con la incorporación de tecnologías, información y comunicaciones. Lo mismo ocurre con los
paradigmas ninguno es mejor que otro o desvirtúa al anterior ya que son vigentes todos hasta estos
tiempos.
Por otra parte en el llamado trans-desarrollo surgen dos versiones, el decrecimiento y el
buen vivir, es así como bajo estas concepciones el vivir bien o el bienestar común es fruto de un
decrecimiento económico, de la explotación de los recursos naturales y de la contaminación, de
allí que surjan propuestas como el circulo virtuoso de las 8 R: Reevaluar, Reconceptualizar,
Reestructurar, Redistribuir, Relocalizar, Reducir, Reutilizar y Reciclar, así mismo se encuentran
propuestas como la desmaterialización del consumo, el fomento de los bienes relacionales, la
potenciación de la economía colaborativa, social y solidaria, el cambio en la forma de vida con un
apuesta por la vía simple, la vuelta de la vida en comunidad, la autosuficiencia, la soberanía
alimentaria, el fomento de la ruralización.
Muchos pensadores en la actualidad se han dado cuenta que el modelo neoliberal, basado
en el egoísmo, la búsqueda insaciable de riqueza y la explotación desmedida de los recursos
naturales, está llevando a la destrucción misma de la humanidad, ya que cada vez se están haciendo
esfuerzos para no tener las condiciones básicas para un buen vivir, de allí que los anteriores
preceptos cuestionen el hecho de que más crecimiento, genere más desarrollo, entendiendo el
desarrollo como el bienestar de las sociedades, es así como ahora se está girando la mirada hacia
temas ecológicos y la vida comunitaria, van existiendo cada vez más intentos para aplicar
estrategias “amigables” con el planeta y hacia todos los seres humanos que dependemos de él,
como es el caso de la llamada eco-aldea de Findhorn, la cual está generando conciencia humana
sobre un futuro positivo sostenible, es volver nuestras raíces en donde la naturaleza nos
proporcionaba todo lo necesario para vivir en armonía con la sociedad y con una adecuada
utilización de los recursos naturales.
Los países “Subdesarrollados” en su momento se dejaron convencer por parte de las
potencias mundiales, de que algún día llegarían a ser como ellos, es decir “desarrollados”, con el
argumento que para conseguir desarrollo, se debían aplicar medidas al interior de los países y
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estrategias tendientes a generar riqueza a través de la explotación de los recursos naturales y de la


mano de obra; nos hemos dado cuenta, y ojala no sea tarde que la receta no fue la adecuada, ya
que la ilusión de llegar a ser países desarrollados se fue desvaneciendo con el paso del tiempo y
con graves consecuencias sociales y ambientales, nos faltó darnos cuenta que nuestros países
tenían un gran desarrollo, reflejado en su gente, en sus bosques, en sus ríos y mares, en sus
costumbres, en su cultura, en su gastronomía, en sus semillas, en la fauna, en su música etc., es
decir nos vendieron una falsa idea de desarrollo, el ahora considerado el maldesarrollo,
caracterizado por inequidades sociales, eliminación de identidades culturales, y destrucción del
medio ambiente.
Lastimosamente nuestros países latinoamericanos históricamente, han aplicado o lo que es
peor, los han obligado a aplicar políticas externas, que funcionan sí, pero para los intereses de otros
países, con características muy diferentes, e inclusive no para los intereses de sus gobiernos, sino
del capital que los patrocina, como es el caso de las multinacionales, pero la tras-modernidad y el
trans-desarrollo, en el que nos quieren hacer creer que estamos inmersos en la actualidad, deben
servir para hacer un análisis de las diversas cosmovisiones y paradigmas, respetarlas todas y
aceptar su existencia en búsqueda de un buen vivir para todos.