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Curso de Capacitación

Docente en Neurociencias

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Actividades prácticas - Ejercicios III

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Actividades prácticas - Ejercicios III

Inteligencia intrapersonal:

Hemos visto en la clase anterior varios pasos y ejercicios que hacen a la


primera habilidad de la inteligencia emocional intrapersonal: auto-observación o
auto-conciencia. Veremos el modo en que los mismos ejercicios se pueden
utilizar, en primera instancia, para desarrollar ciertas competencias y, luego,
otras.

Los puntos vistos hasta ahora han sido:

Primer paso: Identificar emociones y darles nombres.

Segundo paso: Identificar emociones propias.

Tercer paso: Relacionar emociones y situaciones.

Cuarto paso: Descubrir las respuestas cerebro-somáticas.

Quinto paso: Descubrir las relaciones entre situación, emoción y respuesta


cerebro-somática.

En esta clase aprenderemos otras competencias:

Correcta autovaloración de respuesta a un estímulo.

Niveles de graduación o compromiso emocional (componente cuantitativo).

Auto-regulación.

La auto-regulación se divide a su vez en:

Capacidad para regular la manifestación de una emoción;

Capacidad para modificar un estado de ánimo

Las emociones:

Las emociones alteran la atención (hacen que la misma esté atenta a un


estímulo) y la química cerebral; organizan rápidamente las respuestas de
distintos sistemas biológicos (incluidas las expresiones faciales), los músculos,
la voz, la actividad del SNA y la del sistema endocrino, a fin de establecer un
medio interno óptimo para el comportamiento más efectivo.

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Conductualmente, nos sirven para establecer nuestra posición con el entorno y
nos impulsan hacia ciertas personas, objetos, acciones, ideas, mientras que nos
alejan de otras. Las emociones actúan también como depósito de influencias
innatas y aprendidas, y poseen ciertas características invariables y otras que
muestran cierta variación entre individuos, grupos y culturas (Levenson).

Expresión de las emociones:

Las emociones se pueden expresar en forma de gestos faciales, actitudes


corporales, o por medio de palabras. Cuando las personas pueden ponerles
nombre a sus emociones las transforman en sentimiento, las concientizan y, si
puede hablar acerca de sus propios sentimientos, su autoconciencia aumenta.
Pero, en el caso de la expresión verbal exagerada de las emociones negativas,
el tema es complejo, pues la expresión de estas debería ir previamente
precedida de un acto reflexivo, ya que nos lleva a estados emocionales que
pueden no ser constructivos.

Como vimos la clase 11, a través del lenguaje expresamos nuestros estados
emocionales usando una escala que puede ir de positivo a negativo.

A la palabra que denomina una emoción solemos completarla según sea su


intensidad con: muy, poco, bastante, nada: así componemos lingüísticamente la
descripción más amplia de una emoción. De esto se puede deducir que una
emoción tiene dos componentes básicos: uno cualitativo (que determina si son
positivas o negativas) y otro cuantitativo (que determina el grado de intensidad
de éstas).

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Estoy feliz

Estoy muy feliz

Estoy extraordinariamente feliz

Estoy molesto,

Estoy muy molesto,

Estoy terriblemente molesto.

"Poder dar una apreciación y dar nombre a las propias emociones es uno de los
pilares de la IE, en el que se fundamentan la mayoría de las otras cualidades
emocionales. Sólo quien sabe por qué se siente y cómo siente, puede manejar
sus emociones, moderarlas y ordenarlas de manera consciente".
(MARTIN, DORIS Y BOECK, KARIN: 2001).

Toda la introducción anterior nos ayuda a repasar, integrar y comprender los


nuevos pasos y ejercicios de esta clase.

Sexto paso:

Correcta autovaloración de respuesta a un estímulo

42.- Valoración respuesta estímulo

Se presenta una situación: por ejemplo, Juan no hizo sus deberes y su mamá
no le permitió ir a jugar a la pelota. ¿Qué emoción o emociones siente Juan?
Marcar con flecha o X lo que se considere.

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Variable: A este simple ejercicio se le puede variar la historia de Juan, por
aquella que se considere importante de trabajar en determinado momento y
área. Por ejemplo:

En clase: Uno de nuestros compañeros nos empuja.

En el ámbito laboral: Alguien de nuestro equipo no realizó la parte de la


tarea a tiempo

43.- Valoración respuesta estímulo II

Utilizando un ejemplo como el anterior o creando el que se considere necesario,


se puede dejar un espacio o espacios libres para que se complete según lo que
cada persona piense, si no encuentra en las propuestas la o las que considera.

Se puede trabajar de forma individual primero y/o en grupo.

44.- Variables para Valoración respuesta estímulo I y II

a) Se pueden construir grillas con las respuestas de emociones básicas, para


aplicarlas cuando se las estudia, presenta en clase o curso de capacitación, con
ejemplos acordes a temas que se desean trabajar. Veamos un tema laboral:

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b) Se pueden construir grillas con emociones secundarias y con espacios para
respuestas frontalizadas (aquellas en donde la reflexión y uso de la corteza
prefrontal estén presentes).

45.- Valoración respuesta estímulo III

Reflexionar entre todos cuál sería la respuesta de emoción básica adecuada y


luego cuál la correcta de comprensión y aceptación de la situación. Por
ejemplo, Juan se siente triste pues deseaba estar con sus amigos, pero luego
comprende que debería haber realizado la tarea.

Este ejercicio permite ver también las consecuencias de las acciones.

Séptimo paso:

Detectar el nivel de compromiso emocional.

Estos ejercicios también pueden utilizarse para comenzar a observar qué


pasaría si la respuesta fuera otra o de otro nivel.

Si sólo notamos las emociones cuando son muy intensas, será muy difícil
modelarlas y podemos quedar a su dominio. Controlar nuestras emociones
siempre es más fácil cuanto menos intensas son. Por lo tanto, se trata de
aprender a prestar atención a los primeros indicios de una emoción, sin esperar
a que nos desborde. Hemos visto varios ejercicios que permiten descubrir este
tipo de respuestas en la clase anterior y en la clase 7. En el video de Marita y
en el apunte de Los misterios del cerebro emocional , se podrá trabajar el
detectar el nivel de respuesta emocional.

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46.- Detectando las respuestas cerebro-somáticas

Presentar videos, imágenes, leer cuentos, ver películas, etc., y registrar


emociones y respuestas corporales de las mismas: éstas pueden observarse en
el rostro o en cualquier parte del cuerpo. A Las emociones, como vimos en el
video de Marita, les damos un porcentaje para determinar la que más
predomina (si es que se reconoce más de una emoción); luego, anotamos, de
la más importante, la respuesta o respuestas corporales. Por ejemplo: “En el
cuello sentí una contractura fuerte” o “En el pecho sentí una presión, pero
suave”.

47.- Detectando las respuestas cerebro-somáticas diarias

Usar una grilla que permita registrar situaciones, emociones, sus porcentajes,
respuestas cerebro-somáticas y sus intensidades.

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48.- Detectando los niveles de respuesta emocional personales al ver
imágenes, videos, películas, leer cuentos, historias, reportajes, etc.

Registrar la emoción que más predomina en respuesta al estímulo y darle un


valor que puede ir de 1 a 10. Se puede utilizar una escalera, o pirámide, para
registrar el nivel. Al principio, con menos diferencias y, luego, se puede ir
aumentando, a medida que se va desarrollando la capacidad de detectarlos. En
los más pequeños se pueden usar caritas.

Acá va una escalera

Las caritas:

Situación: y al lado las caritas

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49.- Detectando los niveles en videos, películas, cuentos, historias,
reportajes, etc.

A través de estímulos como los nombrados anteriormente, se puede trabajar si


nos parece que el nivel de respuesta emocional del o de los personajes es
correcta, exagerada, muy baja, etc. Reflexionar sobre las consecuencias de las
respuestas y qué pasaría si fueran diferentes.

50.- Detectando los niveles en videos, películas, cuentos, historias,


reportajes II.

Luego de ver o leer historias, jugar a exagerar o minimizar las expresiones


emocionales y reflexionar qué pasaría en cada caso.

51.- Termómetro de las emociones:

Herramienta para trabajar los grados de intensidad y su relación con las


situaciones de forma individualizada. Se anota una situación según la intensidad
de la misma y, por ende, la intensidad de la respuesta. Luego, al lado se
trabaja en conjunto sobre cuál sería la respuesta adecuada a favor del
bienestar propio, de los otros y resolver la situación.

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52.- Dar un valor a la respuesta emocional.

A través de ver videos o leer cuentos, historias, etc., actuar o representar las
emociones detectando los niveles, y ponerles un grado o número. Reflexionar
sobre qué pasaría en cada caso.

Todos los ejercicios anteriores permiten ir aprendiendo a detectar los niveles de


respuesta emocional, saber cuándo los mismos son muy altos o bajos y no
corresponden con el estímulo, además de reflexionar y comprender sobre la
importancia de detectarlos y las consecuencias de otros niveles de respuesta.

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