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VIRUS DE VARICELA

La varicela es una enfermedad leve, muy contagiosa, que afecta principalmente a los niños y que se
caracteriza por una erupción vesicular generalizada de la piel y las mucosas. La enfermedad puede ser grave
en los adultos y en los niños inmunodeprimidos. Las dos enfermedades son causadas por el mismo virus. La
varicela es la enfermedad aguda que se presenta tras el contacto primario con el virus, en tanto que el zoster
es la respuesta del hospedador parcialmente inmune ante la reactivación del virus de la varicela presente en
forma latente en las neuronas de los ganglios sensoriales.
Propiedades del virus
El virus de varicela-zoster es morfológicamente idéntico al HSV. No tiene ningún reservorio animal. El virus se
propaga en los cultivos de tejido embrionario humano y produce cuerpos de inclusión intranuclear
característicos (fi g. 33-3B). Los cambios citopáticos son más focales y la diseminación es mucho más lenta que
la producida por el HSV. El virus infeccioso se mantiene muy relacionado con la célula y la propagación serial
se logra más fácilmente mediante el paso de las células infectadas que por los líquidos de cultivo de tejido. El
mismo virus produce varicela y zoster. Las cepas virales provenientes de las vesículas de los pacientes con
varicela o zoster no muestran ninguna variación genética importante. La inoculación del líquido de la vesícula
de zoster en los niños produce varicela.
Patogenia y anatomía patológica
A. Varicela
La vía de infección es la mucosa de las vías respiratorias altas o la conjuntiva (fi g. 33-5). Después de la
replicación inicial en los ganglios linfáticos regionales, la viremia primaria disemina
el virus y lleva a su replicación en el hígado y el bazo. La viremia secundaria que afecta a las células
mononucleares infectadas transporta el virus a la piel, donde sobreviene un exantema característico. El edema
de las células epiteliales, la degeneración hidrópica y la acumulación de líquidos hísticos da por resultado la
formación de vesículas (fi g. 33-6).
La replicación del virus de varicela-zoster y su diseminación se limitan por las respuestas inmunitarias tanto
humorales como celulares. También puede intervenir el interferón.

Manifestaciones clínicas
A. Varicela
La varicela asintomática es infrecuente. El periodo de incubación de la enfermedad típica es 10 a 21 días. Los
síntomas más incipientes son el ataque al estado general y la fiebre, seguidos poco después de exantema,
primero en el tronco y luego en la cara, las extremidades y la mucosa bucal y faríngea. Aparecen vesículas
nuevas sucesivas en conglomerados, de manera que pueden verse al mismo tiempo todas las etapas de
máculas, pápulas, vesículas y costras (fi g. 33-7). El exantema persiste por unos cinco días y la mayoría de los
niños presenta varios centenares de lesiones cutáneas. Las complicaciones son infrecuentes en los niños
normales y la tasa de mortalidad es muy baja. La encefalitis ocurre en casos raros y puede ser potencialmente
mortal. Algunos de los sobrevivientes de la encefalitis por varicela quedan con secuelas permanentes. En la
varicela neonatal, se contrae la infección de la madre inmediatamente antes o después del nacimiento pero
sin una respuesta inmunitaria suficiente para modificar la enfermedad. El virus suele diseminarse ampliamente y
en ocasiones es mortal. Se han descrito casos del síndrome de varicela congénita tras los casos maternos de
varicela durante el embarazo.

Diagnóstico de laboratorio
En los frotis teñidos de descamación o exudado de la base de las vesículas (frotis de Tzanck), se observan células
gigantes multinucleadas (fi g. 33-6). Éstas no se encuentran en las vesículas no herpéticas. Se pueden demostrar
antígenos virales intracelulares mediante tinción inmunofluorescente de frotis similares. Los procedimientos
diagnósticos rápidos son clínicamente útiles para el virus de la varicela-zoster. Se pueden detectar antígenos
específicos del virus o DNA viral en el líquido de la vesícula, en descamación de la piel o en material de biopsia.
Los herpesvirus pueden diferenciarse de los poxvirus por el aspecto morfológico de las partículas en los líquidos
de la vesícula analizados mediante microscopia electrónica (fi g. 33-9). El virus se puede aislar del líquido
vesicular en las primeras etapas de la evolución de la enfermedad utilizando cultivos de células humanas
durante tres a siete días. El virus de varicela zoster en el líquido de la vesícula es muy lábil y se deben inocular
con rapidez los cultivos celulares. Es posible detectar una elevación del título de anticuerpo específico en el
suero del paciente mediante diversas pruebas, como el anticuerpo fluorescente y el enzimoinmunoanálisis. La
selección del análisis dependerá del propósito de la prueba y de los recursos de laboratorio disponibles. Es
importante la inmunidad mediada por células, pero es difícil demostrarla.
Epidemiología
La varicela y el zoster se presentan en todo el mundo. La varicela es muy contagiosa y es una enfermedad
epidémica frecuente de la infancia (la mayoría de los casos ocurre en los niños menores de 10 años de edad).
Se presentan también casos en adultos. Es mucho más frecuente en el invierno y en la primavera que en el
verano en climas templados. El zoster se presenta en forma esporádica, principalmente en adultos y sin una
prevalencia estacional. Diez a 20% de los adultos experimentará por lo menos un ataque de zoster durante su
vida, por lo general después de los 50 años de edad. Se dispone de una vacuna contra la varicela de virus vivos
atenuados. En la época previa a la vacuna, la varicela era causa de casi cuatro millones de enfermedades, 11
000 hospitalizaciones y 100 defunciones por año en Estados Unidos. Desde el advenimiento de la vacuna en
1995, ha habido una reducción constante en la incidencia de la varicela; sin embargo, los brotes epidémicos
de varicela siguen presentándose en niños escolares, pues algunos niños no son vacunados y la vacuna tiene
una eficacia de 80 a 85% en las personas vacunadas.
La varicela se disemina fácilmente por las gotitas transportadas en el aire y por el contacto directo. Un paciente
con varicela probablemente es contagioso (capaz de transmitir la enfermedad) desde poco antes de la
aparición del exantema hasta los primeros días del mismo. La infección por contacto es menos frecuente en el
zoster, tal vez porque el virus no se encuentra en las vías respiratorias altas en los casos típicos. Los pacientes
con zoster pueden ser la fuente de la varicela en niños susceptibles. Se ha detectado DNA de virus de la
varicela-zoster utilizando un método de amplificación de PCR, en muestras de aire de salas de hospitalización
de pacientes con varicela activa (82%) e infecciones por zoster (70%).
Tratamiento
La varicela en niños normales es una enfermedad leve y no necesita tratamiento. Se debe tratar a los recién
nacidos y a los pacientes inmunodeprimidos con infecciones graves. La globulina γ del título alto de anticuerpo
contra el virus de varicela-zoster (inmunoglobulina de varicela-zoster) se puede utilizar para prevenir la aparición
de la enfermedad de los pacientes expuestos a la varicela que tienen un riesgo elevado de presentar
enfermedad grave. No tiene ninguna utilidad terapéutica una vez que ha comenzado la varicela. La
inmunoglobulina estándar carece de valor debido al bajo título de anticuerpos de varicela.
El laboratorio fabricante de la única inmunoglobulina de varicela-zoster autorizada en Estados Unidos suspendió
su producción en 2004; sin embargo, en 2006 se introdujo un nuevo producto en etapa de investigación (no
autorizado). Puede solicitarse para los pacientes con más riesgo de enfermedad grave. Varios compuestos
antivirales proporcionan un tratamiento eficaz para la varicela, entre ellos, aciclovir, valaciclovir, famciclovir y
foscarnet. El aciclovir puede prevenir la aparición de enfermedad generalizada en pacientes inmunodefi
cientes infectados con varicela y puede detener la evolución del zoster en los adultos. Al parecer, aciclovir no
evita la neuralgia posherpética.
JAWETZ
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BIOPATOLOGIA
Se cree que la replicacion del virus se produce inicialmente en las células epiteliales de la mucosa del tracto
respiratorio superior. Debido a que el VVZ produce un erupcion generalizada, se asume que se distribuye por el
torrente circulatorio, pudiendose aislar el virus de los globulos blancos desde 5 dias antes hasta 2 dias despues
de la aparicion de la erupcion. En la varicela sin complicaciones se produce un aumento de los niveles de las
transaminasas en suero. Esta observacion sugiere que tambien hay afectacion visceral en el curso normal de
esta enfermedad. Despues de la recuperacion clinica, el virus persiste en una fase latente con ausencia de
sintomas. Durante este tiempo, se puede demostrar la presencia de ADN y algunas especies de ARN mensajero
en las neuronas de los ganglios de la raiz dorsal. La distribucion segmentaria del herpes zoster, que por lo general
ocurre decadas despues del inicio de la infeccion por VVZ, es coherente con que un ganglio de la raiz dorsal
sea el sitio de localizacion del virus latente.
Las lesiones vesiculares de la varicela contienen un predominio de leucocitos polimorfonucleares, incluso
durante la primera fase de formacion de vesiculas. De vez en cuando se encuentran celulas multinucleares
gigantes en la base de las lesiones, que a menudo contienen inclusiones eosinofilicas intranucleares (Cowdry
tipo A). Mediante microscopia electronica se puede mostrar la presencia de grandes cantidades de virus en el
liquido vesicular, y el ADN del virus puede ser detectado por PCR.
Las descripciones postmortem de pacientes con varicela se refieren por lo general a pacientes
inmunodeprimidos. En estos casos, se encuentran cambios inflamatorios en varios organos, como pulmones,
higado, bazo y piel, junto con alteraciones anoxicas en el cerebro. Tambien se encuentran alteraciones similares
en el recien nacido. Es frecuente la existencia de areas focales de necrosis y de inclusiones eosinofilicas
intranucleares. Las alteraciones en personas sanas suelen incluir lesiones pulmonares y de miocardio. En un
examen microscopico, el cerebro ha mostrado presencia de edema con manguitos linfociticos alrededor de
los vasos cerebrales.

CECIL