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A O JE Estela Falicov, Sara Lifszyc

PUT,I MoDAL

Sociologia
* i u ^ j v. i ci j u >- i \ . u u v j . i u n u a i u t i a ^ n j u i t o p u w i a ,

• ¡Qué beneficios personales y sociales proporciona conocer


los estilos de vida, las costumbres y los valores de otras
sociedades?
SOCIEDAD Los Gahuku-Kama, integrantes de una comunidad de Nueva Guinea,
Oceanía, aprendieron a jugar al fútbol. Fueron iniciados en ese depor­
Y CULTURA te por misioneros, pero sólo terminaban de jugar cuando los equipos habían
SON DOS alcanzado la igualdad de partidos ganados, lo que podía llevar varios días.
CARAS En lugar de usar el juego para reforzar el espíritu de competencia entre los
DE UNA equipos, transformaron este deporte en un ritual destinado a reforzar la so­
MONEDA lidaridad social.
La mecánica del juego, la disposición de la cancha y los elementos mate­
riales (pelota, arcos) eran compartidos por todos los que saben algo sobre
fútbol. Lo que diferencia al fútbol de los Gahuku-Kama del deporte como
se lo conoce internacionalmente es el significado social del juego, que se
evidencia en su objetivo final.
El significado del fútbol como mecanismo para reforzar la solidaridad so­
cial resulta muy extraño para quienes están acostumbrados a considerar a
este juego como una manera de reafirmar la superioridad de un equipo so­
bre otro, ya sea entre divisiones de un colegio, equipos barriales, clubes de­
portivos o países. Esta diferencia de significado social alude a un aspecto
de la cultura. En el caso de los Gahuku-Kama, su cultura privilegia el va­
lor de la solidaridad, y este valor se aplica a la práctica del fútbol. En otros
países del mundo, entre ellos la Argentina, la práctica del fútbol expresa la
importancia social otorgada a la competencia y al hecho de “ganarle al
otro”. De hecho, desde sus orígenes, el fútbol tuvo como objetivo ganar al
equipo contrario, lo cual representa de por sí un dato de la cultura donde se
desarrolló la versión actual de este juego.

C O M E N T A R IO S A L M A R G EN

BREVE HISTORIA DEL FÚTBO L


Los juegos con pelota se originaron en Egipto, como parte de un rito de fertilidad (siglo III a.C.). El primer
juego consistió en pasar la pelota de mano en mano. Los chinos, los hindúes y los persas también adopta­
ron la pelota para sus juegos.
Cuando la pelota llegó a Grecia fue llamada esfaira (esfera), en tanto que los romanos comenzaron a llamar­
la pila, y el vocablo se fue transformando en pilotta y luego en pelota. Los griegos y los romanos jugaron al
fútbol ( harpastum, para los romanos) con una vejiga de buey. Estos últimos, en época del imperio, lo llevaron
a las Islas Británicas, donde se convirtió en deporte nacional inglés. A principios del siglo X IX el fútbol dio
origen al rugby.
En la Edad Media hubo muchos caballeros aficionados a los juegos con pelota. Ricardo Corazón de León pro­
puso al caudillo musulmán Saladino resolver el problema de la propiedad de Jerusalén con un partido de pe-
lota.Tiempo después, también durante el medioevo, el juego se prohibió por su carácter violento.
El fútbol moderno se originó en Inglaterra en el siglo X IX . En 1848 apareció el primer Reglamento de Cam­
bridge, para unificar las reglas ya existentes. En 1863 se crearon nuevas reglas y el fútbol se separó del rugby.
En 1904 se fundó la FIFA (Federación Internacional del Fútbol Asociado) y se establecieron las primeras reglas
mundiales.
► Los conceptos de cultura y de sociedad

El concepto de cultura, junto con el de sociedad, es una de las nociones


más ampliamente utilizadas en sociología. Hace referencia a los valores que
comparten los integrantes de una sociedad, las regularidades normativas
(usos, costumbres, normas y leyes) mediante las cuales se rigen sus vidas, así
como a los significados sociales que las personas otorgan a los objetos, a las
acciones y a las relaciones sociales que se establecen entre ellas. El concep­
to de cultura también incluye a los objetos producidos en cada sociedad.

Aun cuando las manifestaciones


culturales particulares, como las
creaciones artísticas, científicas,
tecnológicas, sean obra de
individuos, su producción se
realiza dentro de un contexto
socio-cultural determinado.
Por ejemplo, Jorge Luis Borges
(1899-1986) y Julio Cortázar
(1914-1984) son escritores
argentinos del siglo XX, y su
obra se inscribe dentro del
contexto espacial, temporal y
social en el que vivieron.

Cada cultura en su conjunto es una producción colectiva, anónima, crea­


da a lo largo del tiempo, en estrecha relación con las circunstancias tempo­
rales, espaciales y sociales de la sociedad donde se realiza.
En la actualidad, casi todas las culturas nacionales son altamente hetero­
géneas, porque, por lo general, los países están conformados por grupos de
diversos orígenes y con estilos de vida diferentes, como sucede en la Ar­
gentina. A la heterogeneidad interna de cada país se debe agregar el dina­
mismo de las relaciones internacionales, acelerado en los últimos años co­
mo efecto de la globalización. La heterogeneidad interna de cada país y las
constantes interacciones internacionales producen manifestaciones cultura­
les muy diversas.
Por su parte, el concepto de sociedad alude a la red de relaciones socia­
les que se establecen entre los integrantes, grupos e instituciones de un
conjunto de personas.
Los conceptos de cultura y sociedad se diferencian teóricamente pero son
inseparables; son las dos caras de una moneda. Toda sociedad tiene una
cultura y toda cultura es puesta en práctica por individuos que se interrela-
cionan; es decir, la cultura se manifiesta en una sociedad. El mundo social
es también un mundo cultural porque está pleno de significaciones. En él
las personas actúan y se relacionan entre sí, comprenden sus acciones y las
de otros, explican sus interacciones. Por eso, al mundo social también se lo
denomina mundo socio-cultural.
En el proceso de socialización, los individuos internalizan la cultura del
mundo social en el que viven y el aprendizaje producto de sus propias ex­
periencias. A través de este proceso van construyendo su visión del mundo.
Esta incluye tanto el conocimiento e interpretación que tienen las personas
de sí mismas (su identidad personal) como los conceptos, las creencias, los
valores y las opiniones que poseen sobre el mundo social y natural en el que
desarrollan sus vidas (su contexto espacial, temporal y social).
Por ejemplo, cuando una persona acompaña a un amigo que está triste, no
lo hace sólo por el deseo de ayudarlo. También lo hace porque sabe cómo
hay que comportarse frente a los amigos: la acción de acompañarlo está ín­
timamente vinculada a su concepto de amistad. Además, puede ser una per­
sona que considera importante el valor de la solidaridad o que pertenece a
un grupo en el que se aprecia ese valor. Aunque a primera vista parezca que
esa acción está exclusivamente motivada por un sentimiento personal, se
puede analizar en qué contexto socio-cultural se despierta y se expresa ese
sentimiento.

► El término cultura y sus significados

Mariana le dice a Raúl, su amigo y compañero de división:


—Me encanta ir a tu casa porque me gusta mucho conversar con tu ma­
má... Es tan culta... Se ve que leyó muchísimo y siempre está al tanto de las
películas interesantes que están dando y de las obras de teatro... Cuando
hablo con ella aprendo un montón.
En el diálogo anterior, Mariana está utilizando el término “culta” como si­
nónimo de persona muy informada. Es el uso habitual que en nuestra socie­
dad se le da a la palabra cultura y sus derivados. En ciencias sociales, el sen­
tido de la palabra cultura es más amplio. La cultura abarca al conjunto de
las producciones materiales (objetos) y no materiales de una sociedad (sig­
nificados, regularidades normativas, creencias y valores).
Las ciencias sociales han tratado con profundidad el problema de la cultu­
ra como contexto necesario de la actividad humana y, fundamentalmente, el
problema de cómo conocer científicamente las culturas. El investigador so­
cial debe siempre tomar distancia de los criterios vigentes en su sociedad.
Estos no deben influir ni en el estudio de una sociedad ajena ni en el de la
propia. Debe aplicar su mirada sociológica con el fin de observar fenóme­
nos no advertidos mediante los criterios del sentido común.
Cuando un antropólogo realiza el estudio de la cultura de una sociedad di­
ferente de la suya, tiende a interpretar todo lo que observa según el sentido
que se le otorgaría en su propio medio social. Por ejemplo, al analizar el jue­
go de fútbol en la versión de los Gahuku-Kama, podría llegar a pensar que
es un juego tonto, sin sentido, “porque el fútbol tiene como objetivo ganar
al adversario”. En cambio, el sociólogo interpreta según el contexto tempo­
ral, espacial y social de la cultura que se propone estudiar y deja a un lado
el significado que se le otorga en su propio contexto social.
CULTURA: U N A PALABRA C O N HISTORIA
PARA L E E R Y R E F L E X IO N A R

“ Si bien el siglo X V III puede considerarse como el tras’, de la ‘cultura de las ciencias’, como si fuese ne­
período de formación del sentido moderno de la cesario precisar la cosa que se cultiva.
palabra, sin embargo, en 1700,‘cultura’ ya es una pa­ Progresivamente,‘cultura’ se libera de los comple­
labra antigua en el vocabulario francés. Proveniente mentos y termina por ser usada para designar la
del latín cultura, que significa el cuidado de los cam­ ‘formación’, la ‘educación’ de la mente. [...] subra­
pos o del ganado, a fines del siglo X III designa una yando por medio de esta expresión la oposición
parcela de tierra cultivada. conceptual entre ‘naturaleza’ y ‘cultura’.
A comienzos del siglo X VI,ya no significa más un es­ La primera definición del concepto etnológico de
tado (el de la cosa cultivada), sino una acción, el he­ cultura data de 1871 y fue formulada por Edward
cho de cultivar la tierra. Sólo a mediados del siglo BurnettTylor (1832-1917), antropólogo británico:
X V I se forma el sentido figurado, es decir, el hecho ‘Cultura o civilización, tomadas en su sentido etnológi­
de trabajar en su desarrollo. Pero este sentido figu­ co más extenso, es todo complejo que comprende el co­
rado es poco corriente y no tiene reconocimiento nocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las
académico, ya que no figuraba en la mayoría de los costumbres y las otras capacidades o hábitos adquiridos
diccionarios de la época. por el hombre en tanto miembro de una sociedad’.’’
La ‘cultura’ en sentido figurado comienza a impo­
nerse en el siglo XVIII. En esa época aparece en ge­ Denys Cuche: La noción de cultura en las ciencias so­
neral seguido de un complemento de objeto: se ha­ ciales, Buenos Aires, Nueva Visión, 1999.
bla de ‘cultura de las artes’, de la ‘cultura de las le­

La Cultura humana y las culturas

Las primeras investigaciones antropológicas sobre la cultura fueron realiza­


das en Europa y Estados Unidos a comienzos del siglo XX. Uno de sus prin­
cipales resultados fue la evidencia de que todo grupo social, toda sociedad, tie­
ne una cultura. Ello significa que sus integrantes, por un lado, interpretan de
un modo particular lo que sucede en el mundo socio-cultural al que pertene­
cen y, por el otro, crean y manipulan objetos y símbolos de diferente índole:
utensilios, herramientas, manifestaciones artísticas, objetos rituales, etcétera.
Esta característica general de las sociedades humanas fue denominada por
los antropólogos la Cultura. La c mayúscula señala que su existencia es un
rasgo común a todas las agrupaciones humanas y que las diferentes cultu­
ras particulares desarrolladas por los distintos conjuntos sociales presentan
grandes variaciones en sus estilos de vida.

Los universales de la cultura

Los antropólogos encontraron en sus investigaciones algunas característi­


cas comunes a todas las sociedades, los llamados universales culturales.
Los científicos sociales realizaron gran cantidad de estudios para identifi­
car estos componentes comunes a todas las culturas, pero no existe un to­
tal acuerdo sobre ellos. Una lista mínima de elementos universales de las
culturas sobre la que existe acuerdo entre los antropólogos incluye la exis-
tencia de un lenguaje, de alguna forma de organización familiar que asegu­
re la reproducción física y socio-cultural (el nacimiento y la socialización
de nuevos miembros), de un conjunto de objetos materiales que facilita las
acciones de la vida cotidiana y la transformación de la naturaleza (formas
de vivienda, utensilios para comer, vestimenta, herramientas), de rituales y
ceremonias, así como de alguna forma de propiedad privada.

Las manifestaciones artísticas son parte de la cultura humana y se hacen presentes en las
diversas culturas. El uso de los materiales, las técnicas y las temáticas expresan las
particularidades de las obras, que a su vez se relacionan con el contexto en el que fueron
producidas.

TENDENCIAS s Una visión histórica y forzosamente esquemática de los estudios reali­


EN LOS zados durante el siglo XX por los científicos sociales sobre la cultura
permite observar la siguiente tendencia centrípeta. Al comienzo, las investi­
ESTUDIOS gaciones estudiaron sociedades distantes de la sociedad a la que pertenecían
SOBRE LA ' los investigadores, considerada el centro. Luego los estudios fueron dirigidos
CULTURA hacia el interior del propio mundo socio-cultural de los investigadores.
El interés de los científicos sociales por el estudio de la cultura se originó a
fines del siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX. Su finalidad era
conocer la cultura de comunidades aisladas, entonces llamadas “sociedades
primitivas”, que mantenían pocos contactos con otras sociedades. Estas co­
munidades estaban alejadas de las sociedades occidentales a las que pertene­
cían los investigadores. Por ejemplo, se realizaron estudios sobre culturas
africanas, generalmente sobre la base de relatos formulados por viajeros.
En etapas posteriores, el interés de antropólogos y sociólogos se fue vol­
cando hacia el estudio de las diferencias culturales dentro de las socieda­
des a las cuales ellos pertenecían. Este nuevo interés buscó comprender el
intercambio cultural entre grupos de la misma sociedad, diferenciados por
su origen o por otras características socio-económicas y culturales. Por
ejemplo, el estudio realizado en los Estados Unidos en la década de 1920,
con el fin de comprender el efecto del nuevo contexto social sobre los in­
migrantes polacos y sus hijos, criados en América.
►El relativismo cultural

En las primeras décadas del siglo XX muchos intelectuales europeos sos­


tuvieron que la cultura, como sinónimo de civilización, sólo existía en Eu­
ropa, y que el resto del mundo estaba ocupado por formas de vida bárbaras
o incivilizadas. Como respuesta a esta concepción, en la década de 1920,
los científicos sociales, en especial los antropólogos, desarrollaron la no­
ción de relativismo cultural para oponerse a esa suposición.
La contraposición entre cultura, como sinónimo de civilización, y la forma
de vida de los pueblos “primitivos”, como equivalente a barbarie, se basa en
una concepción lineal de la evolución social. Esta concepción supone que la
historia de la humanidad sigue una trayectoria progresiva y que las distintas
sociedades se van ubicando en distintos lugares de esa línea de evolución so­
cial y cultural. Las sociedades más adelantadas, según esta concepción, son
las europeas, ubicadas en la cima de la civilización y tomadas como patrón
de referencia. Los pueblos más atrasados son considerados bárbaros. Esta
concepción se denomina evolucionismo y tuvo una amplia difusión entre los
pensadores europeos de finales del siglo XIX y principios del XX.
El concepto de relativismo cultural pone de relieve que cada conjunto social
tiene manifestaciones culturales propias y que no existen culturas superiores a
otras, como sostenían los evolucionistas, sino que cada cultura debe ser estu­
diada e interpretada dentro de su propio contexto histórico, espacial y social. Caricatura de Charles
Darwin publicada en
En la historia argentina del siglo XIX se encuentran personalidades que Francia en 1874.
sostuvieron la oposición entre “civilización y barbarie” y defendieron la in­
migración europea como la mejor manera de transformar a la Argentina en
un país moderno. Entre estas personalidades se destacan Juan Bautista Al-
berdi y Domingo F. Sarmiento.

C O M E N T A R IO S A L M A R G EN

EL EVOLUCIONISMO, LA EXPANSIÓN C O LO N IA L EUROPEA Y EL ESCLAViSMO


El evolucionismo social se origina en la teoría de la evolución de las especies del naturalista británico Char­
les Darwin (1809-1882) y en las formulaciones de Herbert Spencer (pionero de la sociología, británico, 1820-
1903). La formulación de estas teorías coincidió cronológicamente con la expansión colonialista de algunos
países europeos y con el traslado de grandes contingentes de africanos, sobre todo a América, donde eran
comerciados como esclavos. La concepción evolucionista consideraba que los no-europeos no estaban “ civi­
lizados” ; en consecuencia, no eran seres plenamente humanos y sólo eran tomados en cuenta como mano
de obra esclava y tratados como objetos de compra y venta. Los esclavistas, comerciantes y propietarios, te­
nían un poder total sobre la vida y el destino de los esclavos. Mediante el concepto de relativismo cultural,
los antropólogos se opusieron a la noción valorativa de la cultura, realizando investigaciones de campo sobre
las sociedades no europeas, y contribuyeron a combatir científicamente la idea de que existen algunos pue­
blos, o algunas razas, superiores a otros. Desde sus inicios, los estudios sobre la cultura ponen en evidencia
los estrechos vínculos entre la sociedad, la cultura y las relaciones de poder. Mediante estas relaciones, quien
ejerce el poder tiene la capacidad de influir sobre la conducta de quienes están sometidos a su dominio. Se
encuentran manifestaciones de poder entre individuos, entre grupos o sectores sociales y entre países.

89
► El desarrollo de la antropología cultural

Desde 1920 en adelante se consolidó la antropología cultural, una


rama de la antropología destinada al estudio de los fenómenos cultu­
rales, básicamente en las sociedades “primitivas”. La antropología
cultural se agregó a las ciencias sociales. Por su parte, los sociólogos
comenzaron a interesarse cada vez más por las interacciones de los
aspectos sociales y culturales de sus propias sociedades.
La antropología cultural tuvo gran desarrollo en Europa y sobre to­
do en los Estados Unidos. En esa época se realizaron estudios hoy
considerados clásicos sobre la relación entre la cultura y la persona­
lidad, la importancia del proceso de socialización para la transmisión
de la cultura, y se puso de manifiesto la gran variedad de las formas
culturales con respecto a la mayoría de los aspectos del funciona-
9 ' miento de las sociedades. Entre estos aspectos cabe destacar la defi­
Los grupos de inmigrantes nición de roles femeninos o masculinos, las diversas modalidades de orga­
trasladan a su nuevo país nización familiar, las pautas de crianza de los niños, la diferenciación de los

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las costumbres y
roles de los grupos de edad: niños, adultos y ancianos.
tradiciones de su lugar de
origen, que deben En esta fase del desarrollo de los estudios sobre la cultura resaltan, por ejem­
adaptarse al nuevo plo, las investigaciones destinadas a conocer el efecto de la migración sobre
contexto espacial, temporal la adaptación de los grupos de inmigrantes a un nuevo país. Debe recordarse
y social. En la imagen, una
que en esta época se produce uno de los mayores movimientos migratorios de
calle del barrio de
Belgrano, Ciudad de Europa hacia diversos países americanos, entre ellos nuestro país.
Buenos Aires. Por otra parte, se realizaron estudios de los efectos que producía, en las
colonias que los países europeos tenían en Africa, América del Sur y Asia,
la presencia de los colonizadores en los pueblos bajo la dominación euro­
pea, especialmente ingleses, franceses, belgas y portugueses.

► Los estudios actuales sobre la cultura y la sociedad

Los estudios sobre la estrecha interrelación de los aspectos sociales y cul­


turales en la sociedad a la que pertenecen los investigadores continúan rea­
lizándose en todo el mundo. Resaltan, en las últimas décadas, los aportes
provenientes de diversos grupos de investigadores de América latina, entre
ellos, de la Argentina.
Un tema de gran actualidad es la influencia de la globalización sobre di­
ferentes grupos de población, en especial el impacto de las nuevas tecno­
logías y los medios de comunicación social sobre las sociedades y los di­
versos grupos dentro de ellas. Por ejemplo, ocupan el interés de los soció­
logos y otros científicos sociales los fenómenos culturales de los jóvenes
en países, como el nuestro, donde coexisten sectores de población con ac­
ceso a las tecnologías más actualizadas y sectores que viven en condicio­
nes variables de pobreza y limitaciones en el acceso a la educación, al mer­
cado laboral y al consumo de bienes y servicios.

*—
90
Los medios por los cuales una sociedad asegura la unidad cultural que LA COHESION
permita su continuidad son diversos. Por una parte, la cohesión social SOCIAL Y LA
se refuerza diferenciando a los integrantes de una sociedad de los miem­
bros de otros conjuntos sociales. Por otra parte, se ponen en funcionamien­
UNIDAD
to mecanismos socio-culturales internos de la misma sociedad, por los cua­ CULTURAL
les se estimula entre sus integrantes una noción de identidad, mediante no­
ciones comunes y prácticas compartidas: el lenguaje, las tradiciones, las
costumbres, las manifestaciones folclóricas.
Ambos recursos socio-culturales, los externos y los internos, suelen actuar
en conjunto y se potencian entre ellos, sobre todo en épocas convulsionadas
por conflictos sociales, políticos, etcétera.

► El etnocentrismo

Uno de los mecanismos culturales utilizados por los conjuntos sociales


para estimular la cohesión entre sus miembros se denomina etnocentrismo.
Este término fue creado en 1906 por el sociólogo estadounidense William
G. Sumner para señalar una característica que parece universal: evaluar al
propio grupo como superior a los demás.
El etnocentrismo favorece el sentido de pertenencia de los individuos a su
sociedad y refuerza los mecanismos de integración social. Este sentido de
superioridad del propio grupo social ha sido exacerbado frecuentemente en
la historia de la humanidad y aún hoy sigue siéndolo en diversas partes del
mundo. Supuestos motivos raciales, sexuales, educativos o religiosos, en­
tre otros, conducen a la intolerancia extrema, la discriminación, el rechazo,
la violencia y la guerra.
Pueden presentarse ejemplos trágicos para la humanidad, como el nazis­
mo, que condujo al exterminio de millones de seres humanos por no perte­
necer a la “raza aria”, o el régimen del apartheid en Sudáfrica, que mantu­
vo a la mayoría negra de ese país en condiciones de exclusión y extrema
discriminación durante muchas décadas. En los últimos años, la guerra de
Kosovo o el rechazo y discriminación a los que son sometidos grandes gru­
pos de inmigrantes provenientes de países asiáticos y africanos en Europa
son muestras de este fenómeno.

O LA D E ATAQ UES CO N TRA M U SU LM A N ES Y Á R A B E S

Conmoción en España por


El etnocentrismo
------- ---------- _ ------- ataques racistas en Almería exacerbado da lugar a
expresiones de xenofobia,
enérgica condena del papa al racismo y la xenofobia es decir, el odio, el rechazo,
la intolerancia y la hostilidad
hada los extranjeros.
C O M EN T A R IO S A L M A R G EN

LA INM IGRACIÓ N Y LA ADAPTACIÓ N A U N N U EVO PAÍS

Muchos inmigrantes llegaron a los países de América escapando de la pobreza, las guerras o de persecucio­
nes políticas y religiosas. Ellos hicieron grandes esfuerzos por adaptarse rápidamente a las condiciones de
su nuevo país.
Quienes provenían de países donde no se hablaba castellano se propusieron aprender rápidamente el nue­
vo idioma. Muchos padres sólo hablaban el idioma del país de origen entre ellos y se comunicaban con sus
hijos en castellano.También dejaban de lado muchas costumbres arraigadas, agradecidos de encontrarse en
lo que para ellos era “ una tierra de promisión” , donde encontraron trabajo, posibilidades de educación pa­
ra sus hijos y mejores condiciones de vida que las que tenían anteriormente.
Lo que se identifica como “ identidad argentina” se construyó, en gran medida, gracias al aporte de quienes
decidieron adaptarse a una nueva realidad, aun a costa de dejar de lado su cultura de origen, comenzando
por su idioma materno. Este aspecto es válido también para otros países receptores de gran cantidad de in­
migrantes.
La identidad nacional está conformada por características que permiten a un argentino reconocerse como
tal y que sea reconocido por otras personas. Esta identidad es el resultado de la integración de personas y
grupos provenientes de diversos países, quienes aportaron muchos elementos de su cultura original para
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constituir lo que en la actualidad se llama “ cultura argentina".

► El concepto de habitus

En cada país predominan ciertos valores, tradiciones y costumbres, y to­


dos sus habitantes comparten algunos de ellos. Sin embargo, además de los
rasgos compartidos, entre los miembros de esa sociedad también se mani­
fiestan diferencias culturales. Las personas se identifican y aprenden códi­
gos de comportamiento y normas valorativas, tomando como referencia a
sectores o grupos dentro de la sociedad. Éstos pueden delimitarse por re­
giones, provincias, barrios, sectores socio-económicos o grupos de pares.
Los adolescentes de hoy en día, por ejemplo, tienen patrones de conducta y
valores distintos de los de sus padres o sus abuelos cuando fueron jóvenes.
Por su parte, el adolescente de un pequeño pueblo presenta rasgos culturales
que, en ciertos aspectos, difieren de quienes viven en una gran ciudad. Entre
los habitantes de una gran ciudad, también habrá diferencias de gustos y va­
loraciones de acuerdo con el sector social y económico al que pertenecen.
El sociólogo francés contemporáneo Pierre Bourdieu estudió la génesis
de ciertas disposiciones, gustos y prácticas entre los integrantes de un de­
terminado sector socio-económico. Para explicar estas diferencias entre los
integrantes de los distintos sectores socio-económicos, Bourdieu elaboró la
noción de habitus, que consiste en un conjunto de estructuras de pensa­
miento, de creencias y de opiniones existentes en la sociedad, que llegan a
formar parte del individuo como resultado de su proceso de socialización.
8ourdieu determinó que a Estas estructuras de pensamiento ayudan al individuo a crear su particu­
los empresarios, lar modo de interpretar la realidad en la que vive: esquemas y criterios de
comerciantes e industriales
clasificación y de percepción de los hechos que suceden a su alrededor y
les gusta la equitación y la
caza y tienen posiciones que le permiten hacer distinciones entre lo que para él es bueno y lo que es
políticas de derecha y, entre malo, entre lo que es distinguido y lo que es vulgar, etcétera. Así, por ejem­
los animales domésticos, plo, el mismo comportamiento o el mismo objeto puede parecer distingui­
prefieren a los perros.
do a un individuo, pretencioso a otro y vulgar a un tercero.
Los artistas e intelectuales
eligen a los gatos, el Mediante estas estructuras de pensamiento la persona define su criterio de
turismo en bicicleta y el gusto. El gusto le permite orientarse en su vida social, definir sus preferen­
ajedrez, y se inclinan cias y sus rechazos en todos los ámbitos de su vida, por ejemplo, la comi­
políticamente hacia la
da, la vestimenta, las actividades recreativas, sus preferencias políticas. El
izquierda. Los obreros
tienen preferencias habitas se forma como resultado de la socialización del individuo, le permi­
totalmente diferentes de te definir su gusto y por ello asegura la unidad entre las distintas opciones
las de los otros grupos. que se le presentan en el transcurso de su vida.
En su investigación, realizada en Francia en la década de 1970, Bourdieu en­
contró que individuos pertenecientes a distintos sectores socio-económicos
tienen distintos habitus. Estas diferencias, por una parte, le dan al individuo
un sentido de identidad con quienes comparten sus gustos y le permiten dife­
renciarse de quienes pertenecen a sectores socio-económicos diferentes y que,
por lo tanto, tienen habitus y gustos distintos. La noción de habitus permite
explicar esta unidad entre las prácticas y las valoraciones de las personas.

Las relaciones entre países

Las relaciones de desigualdad que existen entre los sectores económica y


socialmente más poderosos y los menos poderosos dentro de un mismo
país también se producen entre los países económicamente poderosos y los
países pobres.
En los países más ricos, fundamentalmente en los Estados Unidos, se en­
cuentran las sedes de las grandes empresas transnacionales propietarias de
las tecnologías de la comunicación y de los medios de comunicación. La in­
fluencia cultural que ejercen sobre la población de los países más pobres es
cada, vez más importante y se produce, en el terreno cultural, a través de la

S.

1104
exportación de películas y programas de televisión, que incluyen series, no­
ticias, videos musicales, documentales producidos en los países centrales.
Las diferencias entre los países más ricos y más poderosos, llamados “paí­
ses desarrollados” o “centrales”, por hallarse en el centro de las decisiones
cada vez más internacionalizadas, y los países más pobres, “subdesarrolla-
dos”, “en vías de desarrollo” o "periféricos” se hacen cada vez mayores co­
mo consecuencia de los problemas sociales, económicos y financieros que
afectan a estos últimos. Entre estos problemas resaltan el aumento de los ín­
dices de pobreza, las altas tasas de desempleo, el menor poder adquisitivo
y la exclusión de grandes grupos de jóvenes del sistema educativo y de las
oportunidades laborales.
La influencia que los países más poderosos del mundo ejercen sobre los
más pobres a través de la amplia difusión de sus producciones culturales,
películas, videos, programas de televisión informativos y de entretenimien­
to y de los avances tecnológicos se extiende también a otros campos de las
relaciones internacionales. Esta influencia incluye también aspectos co­
merciales, financieros, económicos y pone de manifiesto la estrecha rela­
ción entre los diferentes aspectos de la vida social.
La influencia cultural de los países centrales sobre los periféricos y su in­
terconexión con otras formas de poder en los terrenos económico, financie­
ro, político y social se encuentra actualmente en el centro del interés de los
sociólogos y otros científicos sociales de todo el mundo y es objeto de nu­
merosas investigaciones.

Susana y Marta están intercambiando opiniones sobre la ropa que van LOS BIENES
a usar para el casamiento de la hermana mayor de Karina, una compa­
CULTURALES
ñera de división.
— ¿Te vas a comprar un vestido?
— Te imaginarás que con lo elegante que es la mamá de Karina no me voy
a poner un vestido que ya usé.
— ¿ Vas a gastar un montón de plata para que te vea la mamá de Karina?
— No sólo eso. También va a estar el primo de Karina, Juan Pablo. Me
gusta tanto... Una nunca sabe...
— Te entiendo. Como dice mi mamá: “Un día de vida es vida”. ¿Querés
que te acompañe a comprarlo ?
—Dale, el sábado podemos ir al shopping...
En todas las sociedades se producen múltiples objetos. El uso de esos ob­
jetos, la elección de algunos de ellos y las formas de consumirlos tienen lu­
gar en un contexto socio-cultural. Esto quiere decir que, sea cual fuere la
función principal de cada objeto, su uso y circulación implican significa­
dos sociales. Por ejemplo, la elección de la vestimenta pone de relieve es­
tos significados. Aunque la ropa tenga la función básica de cubrir y prote­
ger el cuerpo, las personas le otorgan un sentido a cada prenda y a su uso
en distintos contextos, como se puso de manifiesto en el ejemplo anterior.

105
La ropa, así como los otros objetos utilizados en la vida cotidiana, es una
muestra del gusto de una persona, de su adhesión o falta de adhesión a lo que
está de moda, una expresión de su capacidad económica y otros significados
sociales. Todos los objetos tienen significados para las personas que los uti­
lizan y para quienes las rodean. Estos significados van más allá de la función
específica de los objetos y constituyen el componente cultural de éstos.

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Con el fin de promover el consumo, la publicidad apela constantemente a la significación


social y cultural de los objetos y servidos. Cuando las agencias de publicidad elaboran sus
campañas, realizan investigaciones de mercado para establecer las asociaciones que los
grupos de población a los que interesa llegar realizan entre los objetos que están en el
mercado y las significaciones y los valores positivos asociados a tales objetos. Por ejemplo,
ciertos productos alimenticios se relacionan con la familia y el cuidado de los niños, mientras
que algunos suplementos dietarios se publicitan asociándolos con la significación de fortaleza,
salud y belleza. En la campaña publicitaria de un nuevo modelo de auto se venden
simultáneamente automóviles y la imagen de juventud, rapidez y encanto personal. En otra
campaña, dirigida a otro sector de población, la compra de un automóvil representa una
pareja feliz, armonía familiar, así como niños bellos y saludables.

Hay otras producciones humanas que tienen una característica especial:


su fin principal es crear, reproducir o difundir interpretaciones y sentidos.
Estas producciones son bienes culturales propiamente dichos. Las pelícu­
las, los libros, los avisos publicitarios, las canciones, los textos rituales tie­
nen como fin principal hacer circular en la sociedad interpretaciones y sen­
tidos. Por eso, la función principal de un bien cultural es simbólica, porque
su objetivo principal es transmitir significados y valores culturales.


La presencia de la publicidad en todos los ámbitos de la vida cotidiana,
especialmente en las ciudades, diluye la diferencia entre los bienes cultu­
rales y los no culturales. Por ejemplo, vemos a un joven que usa una reme­
ra con el logo de sus fabricantes estampado, zapatos deportivos con su mar­
ca bien visible y jeans que no dejan lugar a dudas de su marca por el tama­
ño de la etiqueta. La importancia de las marcas que significan “juventud”,
“moda”, “estar en la onda” resalta sobre el valor funcional, es decir de uso,
de las prendas de vestir que está usando. Por lo tanto, este joven se trans­
forma prácticamente en un vehículo de bienes culturales.

► El concepto de ideología y la ideología dominante

Mariana y Facundo están en su primera cita. Se habían conocido la sema­


na anterior en la fiesta de cumpleaños de la prima de Facundo, compañera
de división de Mariana. El miércoles siguiente a la fiesta, Facundo llamó a
M ariana para invitarla a salir el sábado. Acordaron ir a comer una pizza y
después al cine, a ver la última película argentina. En la pizzería, Facundo
<l) Aiquc Grupo lidilor. Prohibida su reproducción.

mira el reloj y le dice a la joven:


— Tenemos que apurarnos para que no se nos haga tarde para el cine. ¡El
tiempo pasó volando!
—Cierto... No me había dado cuenta de la hora que es...
—¡Mozo!, la cuenta, por favor.
— ¿Querés que compartamos la cuenta?
—¿Compartir? No, el hombre siempre invita... Todo el mundo lo sabe...
—Bueno, no necesariamente...
— ¿Cómo que no? — dice asombrado Facundo.
— Un hombre no es más o menos hombre porque invite o no invite. A m í
me parece que podemos pagar a medias...
— Esta vez dejame pagar a mí. Me siento más cómodo. Después vere­
mos...
—Bueno, de acuerdo... Y me parece que tenemos que apuramos porque
el tiempo sigue pasando...
En este diálogo, se ponen de manifiesto dos posturas ideológicas sobre el
papel del hombre y el de la mujer. Según la concepción de Facundo, el
hombre debe asumir el papel activo, invitar, y la mujer debe asumir un pa­
pel más pasivo, ser invitada. Probablemente Facundo no se dé cuenta del

E l lo mlia pndldo. de aerado con su m ido común. Mariana ta n


fía la concepción ideológica del joven, que puede llamarse tradicional, y
propone nuevas reglas de juego, compartir el pago, el rol activo. Las accio­
nes de Mariana y Facundo son la manifestación de concepciones ideológi­
cas que todas las personas van construyendo a través de su proceso de so­
cialización y de sus experiencias personales.
El término ideología designa al conjunto articulado de informaciones, creen­
cias, valores que guían y se manifiestan en las acciones de las personas y los
grupos. Según este significado del término, todas las personas tienen una ideo­
logía, que van construyendo y aplicando en todos los ámbitos de su vida.
En las sociedades complejas, como la argentina, coexisten diferentes pos­
turas ideológicas. Es decir, existe pluralidad ideológica. Algunas personas,
por ejemplo, eligen vivir sin mirar televisión, ni leer diarios, llevando una
vida frugal, consumiendo lo que para ellas es imprescindible.
Sin embargo, existe una ideología dominante, que es la que producen y
difunden los grupos socio-económicos más poderosos a través de los me­
dios de comunicación social. Esta ideología realza el significado social del
consumo de bienes y servicios, asociándolo con valores tales como el éxi­
to material, la juventud, la belleza física. Se fomentan las necesidades de
consumo en la población creando, además, nuevas necesidades: lo novedo­
so, los últimos avances tecnológicos, lo que está de moda se asocia, a tra­
vés de la publicidad, con los valores antes mencionados.

Aique Grupo Editor. Prohibida su reproducción.


FU EN TE
La ideología
“ Entendemos por ideología, como hace Louis Althusser, un sistema (con su lógica y rigor propios) de re­
presentaciones (imágenes, mitos, ¡deas o conceptos, según los casos), que tiene una existencia y represen­
ta un papel histórico en el seno de una sociedad.
Así definidas, las ideologías representan cierto número de rasgos que conviene, ante todo, poner de relieve:
aparecen como sistemas completos y son, naturalmente, globalizantes, pretendiendo ofrecer a la sociedad,
de su pasado, de su presente y de su futuro, una representación integrada de una visión del mundo.
Las ideologías, que tienen por primera función la de dar seguridad, también son deformantes. La imagen
que procuran de la organización social se construye en un encajonamiento, dentro de una perspectiva, un
juego de luces que tiende a velar ciertas articulaciones proyectando luz en otras.
Resulta de todo ello que, en una sociedad dada, coexisten varios sistemas de representaciones.
Las ideologías además son estabilizantes, pues las representaciones ideológicas participan de las caracte­
rísticas de rigidez comunes a los sistemas de valores y a las tradiciones. El miedo del futuro hace que las
ideologías se apoyen en las fuerzas de la conservación.”

Georges Duby,“ Historia social e ideologías de las sociedades” . En J. Le Goff y J.-L. Flandrin: Orígenes de la
familia moderna, Barcelona, Crítica, i 979.

La ideología dominante
“ Las ¡deas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la
clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual do­
minante. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al
mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiem­
po, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritual­
mente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales domi­
nantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que
hacen de una determinada clase la clase dominante, o sea, las ideas de su dominación.”

Karl Marx y Friedrich Engels: La ideología alemana, Progreso, Moscú, 1973.

108
Para comprender las relaciones entre los individuos y su mundo socio- LOS CAMPOS
cultural, Pierre Bourdieu desarrolló el concepto de campo. Este concep­
CULTURALES
to permite explicar cómo llegan las personas a internalizar y poner en prác­
tica su particular visión del mundo, que impregna todas sus acciones.
Bourdieu parte de la idea de que las sociedades contemporáneas están
constituidas por grupos socio-económicos, las clases sociales, diferenciados
fundamentalmente por la posesión o no posesión de los medios de produc­
ción (empresas, maquinarias, herramientas, dinero). Las relaciones entre es­
tos sectores socio-económicos (propietarios de los medios de producción y
no propietarios) son de lucha, porque los primeros defienden su posición de
privilegio. Los propietarios son el sector más poderoso, no sólo en el aspec­
to económico, sino también en los aspectos social y cultural.
Este sector socio-económico maneja los principales medios de transmi­
sión cultural (la publicidad, los medios de comunicación social) y a través
de ellos transmite la información, las creencias y los valores que más
favorecen su posición de privilegio.
Aiquc Grupo liililor. i ’iohilmla su rep ro d u cá

► La teoría de los campos

Bourdieu pone de relieve la importancia de la cultura para entender las re­


laciones y las diferencias sociales. Sus categorías sociológicas permiten ana­
lizar la forma en que se organizan e interrelacionan las partes constitutivas
de la vida social. Por ejemplo, las relaciones que existen entre la investiga­
ción científica en un país en una época determinada y el sistema económico
que rige en el mismo contexto, o los vínculos entre la producción cinemato­
gráfica y el sistema político. En el primer caso, por ejemplo, los recortes en
los presupuestos oficiales, campo económico, pueden repercutir negativa­
(i.')

mente en el campo científico, en el desarrollo de los programas de investiga­


ción. En el segundo caso, los regímenes políticos dictatoriales limitan, por
medio de la censura, los temas que pueden ser desarrollados en las películas.
Para Bourdieu, los campos son espacios de acción organizados en tomo a un
interés específico e incluyen todos los aspectos de la vida de una sociedad, por
ejemplo, el educativo, el artístico, el político. Estos campos están definidos
por la existencia de ciertas posiciones o puestos, ocupados por personas, que
están en interrelación. Las posiciones dentro de los campos y las relaciones
entre ellas pueden estudiarse independientemente de las características de sus
ocupantes, aunque en parte están determinadas por quienes los ocupan.
Por ejemplo, dentro de un partido político existen posiciones directivas y
personas diferentes pueden ocupar esas posiciones; sin embargo, el estilo de
funcionamiento dependerá en parte de las características de las personas que
ocupen esos puestos. La existencia de los puestos de dirigentes y seguido­
res, así como sus relaciones mutuas, definen a esta situación como un cam­
po. Sin embargo, un dirigente autoritario establecerá un estilo de dirigencia
diferente del que podría establecer un dirigente democrático.
Los campos están constituidos por dos elementos:
un conjunto, denominado capital, de recursos considerados valiosos y
escasos, que pueden ser económicos o de importancia cultural o simbólica;
una lucha por tales recursos, entre quienes los poseen y quienes aspiran
a poseerlos.

Cada campo es relativamente autónomo, porque mantiene relaciones con


otros campos, como se ha visto en los ejemplos anteriores. La relativa au­
tonomía de cada campo depende de los contextos espaciales, temporales y
sociales. En algunas circunstancias, el grado de autonomía de cada campo
es muy limitado, como sucede cuando existen gobiernos dictatoriales, es
decir, cuando el poder político está altamente concentrado y controla la
mayoría de los ámbitos de funcionamiento de la sociedad. En otras circuns­
tancias, la autonomía de cada campo es mayor. En todos los casos, la in­
vestigación de las modalidades que adquieren las relaciones entre los cam­
pos en los diversos contextos sociales arroja información de gran impor­
tancia sobre el funcionamiento de la sociedad en ese momento.
La noción de campo se aplica a ámbitos de la vida social tan diferentes
como el arte, la religión, la cultura y la política; así puede hablarse del cam­
po de la alta costura del siglo XX en Europa, el campo de la religión en
Francia en la Edad Media, el campo cultural del Renacimiento italiano.
Los campos culturales están constituidos por un conjunto de agentes e
instituciones interrelacionados. Estas interrelaciones están definidas por el
papel que los agentes desempeñan en las distintas etapas del proceso de
producción, reproducción y difusión de los bienes culturales. Estos bienes
tienen un valor cultural o simbólico además de un valor económico. En las
sociedades contemporáneas suelen diferenciarse tres campos culturales:
• la cultura elitista o “cultura de elite” ;
• la cultura popular;
la cultura de masas o industria cultural.

► La cultura elitista o “ cultura de elite”

La cultura destinada al gusto, según el concepto de Pierre Bourdieu, de


los sectores socio-económicos más poderosos, también llamada “alta cul­
tura”, suele identificarse con las “obras únicas”, de alto costo de adquisi­
ción y, por lo tanto, económicamente inaccesibles para los sectores socio­
económicos de recursos más limitados.
Este campo cultural está conformado por los artistas (pintores, esculto­
res), los marchantes (marchands, comerciantes de obras de arte), las insti­
tuciones culturales y académicas, como los museos de arte y las academias
de bellas artes que dan legitimidad a los bienes producidos, y los consumi­
dores, conformados por los sectores de mayor poder adquisitivo.
Los bienes culturales producidos para el campo cultural elitista se identi­
fican socialmente como “las obras de arte”, y los sectores de menores recur­
sos económicos sólo pueden apreciarlos en las galerías de arte y los museos.
Los participantes en este campo cultural reivindican fundamentalmente el
valor estético de los bienes culturales producidos y se resisten a concebir­
los como objetos sometidos a las leyes del mercado, como bienes de com­
pra y venta, de circulación ciertamente restringida.
•U9 pr>npo.idoj ns np;q;i(ojr| i<>l!PH odn.if) onbiy

► La cultura popular

Hasta el siglo XIX se entendía que el término cultura designaba sólo ob­
jetos artísticos, lo que hoy se llama “alta cultura” o cultura elitista. Esos
bienes culturales eran producidos y consumidos por las elites dominantes,
(H)

como sigue sucediendo en la actualidad.


Los sectores populares no accedían a esos objetos culturales, pero sí pro­
ducían y consumían otros. A las expresiones culturales de los sectores po­
pulares se las denomina cultura popular- o cultura subalterna, porque son
manifestaciones culturales de los sectores que no ocupan posiciones de po­
der económico o político, en la disposición del capital cultural.
En muchas oportunidades, las producciones de la cultura popular no de­
jan rastros. Cuando se trata de sociedades premodemas, la reconstrucción
se hace aun más complicada porque los sectores populares no tuvieron ac­
ceso a la alfabetización. La cultura elitista, en cambio, deja testimonios de
su producción: estatuas, libros, arquitectura, partituras musicales.
La cultura popular se manifiesta a través de producciones locales, hetero­
géneas, creadas a lo largo del tiempo y asociadas a tradiciones. A causa de
su heterogeneidad y pluralidad de manifestaciones, algunos autores prefie­
ren hablar de culturas populares, en plural.
Las manifestaciones culturales populares suelen idealizarse y utilizarse en
cada país como recursos para reforzar la identidad cultural nacional.
► La industria cultural o cultura de masas

El desarrollo tecnológico de los medios masivos de comunicación provocó


una fuerte igualación cultural. De hecho, en el pueblo más pequeño de nues­
tro país donde llegue la televisión por cable, sus habitantes pueden estar vien­
do un programa de televisión producido en Nueva York que se transmite a la
misma hora en los televisores de todo el mundo. De este modo, las personas
van reconstruyendo sus interpretaciones sobre el mundo en que viven, en re­
lación con los códigos provistos por los medios de comunicación.
La masificación de la cultura produce una separación creciente entre quie­
nes producen y quienes consumen los bienes culturales: una película la pro­
duce y la filma un grupo de gente y es vista por millones de personas. Esta
masificación implica también convertir al éxito en un criterio valorativo. Se
juzga a los productos culturales por la dimensión de su consumo: las listas
de best-sellers, los libros más vendidos, la lista de los tops musicales, o de
las películas más vistas, las mediciones de audiencia son formas de esta va­
loración. Desde esta óptica, un producto cultural es considerado bueno
cuando cuenta con una gran audiencia o una enorme cantidad de lectores.

En la televisión y la radio comerciales, los


segmentos productivos son los espacios
publicitarios. El resto del tiempo, los espacios
dedicados a la transmisión de contenidos,
son considerados “fragmentos negros”.
La permanencia de los programas depende,
básicamente, de la cantidad de oyentes o de
televidentes que posea. Cuando ésta es alta, la
probabilidad de venta de espacios publicitarios
a anunciantes es mayor, por lo tanto también
aumenta la probabilidad de su permanencia
en el aire. La situación en las emisoras
radiales o canales de televisión educativos o
culturales, no comerciales, es diferente.
La selección de los contenidos se realiza de
acuerdo con criterios de calidad de la
información transmitida. Por lo general, estos
medios son emisoras o canales de televisión
patrocinados por organizaciones privadas
o por el Estado, como es el caso de las
radios oficiales, municipales o nacionales.

► Provistos de lápiz y papel, miren un programa de televisión que se transmita en “ horario central” (de 20
a 22 hs.) en un canal de aire.

•Anoten los tiempos que se dedican al programa y a las tandas publicitarias.


• Organicen la información en una planilla: canal, nombre y tipo de programa, productos y servicios ofreci­
dos en la tanda.
• Reunidos en grupo, comparen los resultados y saquen conclusiones.
L. A
C .W R IG H T MILLS: LA IM AGINACIÓ N
S O C IO L Ó G IC A
PARA L E E R Y R E F L E X IO N A R

“ Parece probable que el término de industria cul­ conscientes de ella; se esfuerzan por cerrar los ojos
tural haya sido empleado por primera vez en el li­ y aprueban, en una especie de desprecio por sí mis­
bro Dialéctica del lluminismo, que publicamos mos que soportan, sabiendo por qué se provoca.
Horkheimer y yo en Amsterdam en 1947. En Presienten, sin confesárselo, que sus vidas se hacen
nuestros bosquejos se hablaba de cultura de ma­ intolerables tan pronto como dejan de aferrarse a
sas. Hemos abandonado esta última expresión, pa­ satisfacciones que, para decirlo claramente, no son
ra reemplazarla por la d e ‘industria cultural’, con el tales. Pero hoy la hábil defensa de la industria cul­
objeto de excluir en primer lugar la interpretación tural glorifica como un factor de orden el espíritu
que gusta a los abogados de la cultura de masas; que puede llamarse sin temor ideología. Sus repre­
éstos pretenden, en efecto, que se trata de algo así sentantes pretenden que esta industria provee a
como una cultura que surge espontáneamente de los hombres en un mundo supuestamente caótico,
las propias masas. de algo así como señales para su orientación, y que
La idea de que el mundo quiere ser engañado se ha sólo por eso sería ya aceptable.”
hecho más real de lo que jamás pretendió ser. Los
hombres no sólo se dejan engañar, con tal de que Theodor Adorno y Edgar Morin: La industria cultu­
eso les produzca una satisfacción por fugaz que sea, ral, Buenos Aires, Galerna, 1967.
sino que incluso desean esta impostura aun siendo

Para que un producto cultural tenga mayores probabilidades de éxito, debe


funcionar sobre fórmulas que ya han sido exitosas. Las discusiones actuales
entre los científicos sociales giran sobre el modo como los medios de comu­
nicación reproducen formas culturales globalizadas, y tienden a desaparecer
las diferencias en el consumo cultural entre los países y las regiones.
Los resultados de las investigaciones, sin embargo, señalan que los con­
sumidores de los productos de la industria cultural no son tan pasivos co­
mo se suponía en los primeros estudios sobre el tema. Si bien la mayor par­
te de la población de los países recibe los mismos programas, las mismas
películas o productos similares (como los de la industria discogràfica, los
videoclips, los libros o las revistas), el público selecciona lo que consume.
Por ello, los investigadores diferencian entre la recepción de los mensajes,
que es generalizada, y el consumo, que es más selectivo.
La industria cultural ha producido un cierto grado de homogeneización
cultural mundial; al mismo tiempo ha creado segmentos de mercado espe­
cíficos, por ejemplo, el de los productos de la industria cultural dirigido a
grupos de edad, como los programas infantiles o para jóvenes.
Los jóvenes han representado en los últimos años un importante sector
del mercado de bienes y servicios en general y de la industria cultural en
particular. Entre los productos de mayor circulación resaltan los videoclips,
en los cuales el juego entre imagen y sonido permite superar las posibles
barreras idiomáticas entre los productores y los consumidores.
Una de las preguntas que despertó el interés de los científicos sociales
► desde el comienzo de los estudios sobre la cultura se refiere a las for­ LAS TRANS­
mas en que cambian las culturas. FORMACIONES
Algunos autores plantean que, en su evolución, las culturas atraviesan por CULTURALES
etapas de construcción, desconstrucción y reconstrucción. Este proceso só­
lo puede estudiarse en culturas originalmente homogéneas, como las lla­
madas “primitivas”, hasta la llegada de integrantes de otras sociedades, co­
mo fueron los procesos de conquista y colonización europeas en Africa y
Sudamérica. Como se ha podido observar en las páginas anteriores, las cul­
turas nacionales contemporáneas son heterogéneas; por ello no es posible
estudiar el proceso evolutivo y sólo es posible analizar los constantes cam­
bios que se producen en culturas que ya desde su conformación han sido
heterogéneas, como las de los países latinoamericanos.
El aporte producido por los científicos sociales latinoamericanos en este as­
pecto es relevante. Señalan como hechos significativos el debilitamiento de
las fronteras culturales nacionales, el surgimiento de los espacios urbanos co­
mo fuente de expresiones culturales multifacéticas, en los cuales se mezclan
manifestaciones culturales de origen popular, elementos de la industria cul­
tural, componentes tradicionales y modernos, provenientes del hemisferio
norte y del hemisferio sur, de las culturas orientales y las occidentales, dan­
do origen a lo que Néstor García Canclini denomina “culturas híbridas”.

Dos fotografías del mismo lugar tomadas en diferentes momentos históricos permiten apreciar los cambios que ocurrieron en
el lapso transcurrido entre ambas tomas. Por ejemplo, los cambios arquitectónicos, en los medios de transporte, en la forma
de vestir de las personas, etcétera. En ese sentido, las imágenes fotográficas, las filmaciones y demás medios de registro
constituyen un valioso testimonio histórico, social y cultural. En las fotos, el centro de la Ciudad de Buenos Aires, hacia 1900 y
en la actualidad.
llamar desigualdad
onvención, y

• C aractericen las dos clases de desigualdad que, según Rous­


seau, existen entre los hom bres.
• Expliquen, considerando el análisis de R ousseau, cuál es el ori­
gen de una y otra desigualdad.
EL ESTATUS Y |'sii, Natalia le pregunta a Susana por qué estuvo conversando tanto tiem-
EL ROL SOCIAL 1 po con la profesora de Matemática.
___________________ — Le llamó la atención que haya sacado tan baja nota en el último examen.
— ¿Te aplazó?
—No, pero vos sabes que mi promedio es ocho y me saqué cinco.
—¿Qu« te dijo?
—Primero me preguntó si estoy pasando por alguna situación difícil en mi
> casa y después me mostró todos los errores que cometí en el examen para
que no los vuelva a cometer... La verdad es que estaba muy distraída esa ma­
ñana. La noche anterior había discutido con mi papá y no dorm í muy bien...
— La profe es muy estricta, pero es una buena profesora, ¿no? Además, se
interesó por lo que te había pasado. Ojalá todos los profesores fueran así...
Eli la vida social, las conductas de los individuos suelen ajustarse a cier­
tas regularidades, definidas por la posición que éstos ocupan en determina­
da situación social y dentro de un contexto. En el ejemplo anterior, la pro­
fesora de Matemática ocupa la posición de docente dentro de la institución
educativa. Susana ocupa la posición de alumna. Estas posiciones, definidas
socialmente, se denominan estatus. Las personas ocupan posiciones dife­
rentes que, por un lado, varían de acuerdo con la edad, el sexo, el estado
civil, la profesión, etcétera, y, por el otro, dependen de la situación social
en la que participan en cada circunstancia de sus vidas. Por ejemplo, en el
colegio. Susana ocupa los estatus de alumna y de compañera; en su casa
ocupa los estatus de hija y de hermana, si tiene hermanos. Asimismo, en el
colegio, la profesora ocupa los estatus de docente y de colega; en cambio,
en su casa, ocupa el estatus de esposa, si está casada, y el de madre, si tie­
ne niños. A cada estatus corresponde un conjunto de conductas, también
definidas socialmente. Ese conjunto de comportamientos se denomina rol.
Estatus y rol forman una unidad: el estatus hace referencia a la posición y
el rol a la gama de conductas esperadas para cada estatus. Se puede afir­
mar que el rol es la puesta en práctica del estatus. Por tal motivo se dice
que la persona ocupa un estatus y desempeña un rol. Debido a la unidad
entre ambos conceptos es habitual referirse al estatus-rol.
Como en todas las instituciones sociales (familias, empresas, organismos
públicos, etcétera), en las instituciones educativas existen estatus diferen­
ciados e interrelacionados. Por ejemplo, en los colegios, existen los estatus
de directivos, docentes, administrativos y estudiantes, que se definen unos
en relación con otros y pueden considerarse complementarios. El estatus
de hijo o hija sólo adquiere significado social en relación con el de padre
o madre. Otros ejemplos de estatus complementarios son el de profesor y
el de alumno; el de tío y el de sobrino: el de vendedor y el de comprador.
El estatus se caracteriza por determinados derechos, obligaciones, funcio­
nes y expectativas de desempeño, es decir, por conductas esperadas. En el
ejemplo, el estatus de docente de la profesora también se define en relación
con sus colegas (otros profesores), con los empleados administrativos y
con los padres de los alumnos.
Desde su estatus docente, la profesora de Matemática desempeña su rol
docente. Sus conductas corresponden a su rol: tomar un examen, corregir­
lo, ponerle una calificación. Esta profesora desempeña su rol docente con
gran dedicación: evalúa cuidadosamente el examen, observa que el rendi­
miento de su alumna varió con respecto a su desempeño anterior, se inte­
resa por lo que le está pasando y le explica los errores cometidos.
Algunas de las conductas correspondientes a su estatus-rol son comunes
a todos los profesores. Otros comportamientos corresponden a las caracte­
rísticas personales de esa profesora, por ejemplo, su interés por saber qué
afectó al desempeño habitual de Susana. Todas las personas desempeñan
sus diversos roles según sus características personales. Por ejemplo, otro
docente podría haber entregado el examen sin mayores comentarios, sólo
asignando la calificación. Él también estaría desempeñando su rol docente
con otro estilo,

|^ t o ^ H ||H n i u i H i n w tm in w u M iu in H iiU ( H iu in n a H n iw u n n u n iin w n n iu iim tn u u u in u iin u m u iin n n ii ím m nH um w uuunuum K tiuuiniiH iiintiiuiiinm rim tij

IH S B lfl Los roles


“La palabra rol se refiere a unidades d e con d u cta que (I ) p o r su recurrencia, resaltan c o m o regularidades
y q u e (2 ) están orien tad as hacia la c o n d u cta de o tr o s a c to r es. Estas in teraccion es recu rren tes form an pa­
tr o n e s d e co n d u cta m u tu am en te orientadas. Los roles son interp erson ales, están o rien ta d o s hacia y por
las co n d u cta s d e lo s o tr o s . E stos o tr o s, q u e esp era n c o sa s d e n o s o tr o s, tam bién están d e sem p e ñ a n d o ro­
les: n o s o tr o s esp era m o s que actú en de cierta m an era y qu e s e abstengan d e actuar d e otra forma.
Gran p a r te d e n u estra c o n d u cta social, tal c o m o la c o n o c e m o s en n u estra e x p e rien cia directa, s e realiza
co n el fin d e cum plir c o n las e x p ecta tivas de o tr o s . En e s te sen tid o , n u estr o s e n e m ig o s a m en u d o n o s
co n tro la n ta n to c o m o n u estr o s am igos. La m ujer y los hijos de un padre, en una familia patriarcal, e s p e ­
ran q u e é s t e s e c o m p o r te d e c ie r to m o d o cu an d o s e enfrenta c o n cierta s situ a cio n es y, a su vez, él e s ­
pera q u e e llo s a c tú en d e cie rta fo rm a típica.”

H. G erth y C .W r ig h t Mills: Carácter y estructura social, B uenos A ires, Paidós, 1971. (A daptación.)

► Las personas y sus roles

A lo largo de su vida, las personas ocupan diferentes estatus y desarrollan


una variada gama de roles, que han aprendido e internalizado. A medida que
el niño va creciendo, la cantidad de estatus-roles que ocupa y desempeña va
en aumento. Inicialmente, sólo se desempeña como hijo, hermano, nieto, so­
brino, dentro de su familia: luego aprenderá a comportarse como amigo,
alumno, estudiante, novio, etcétera. Las personas también ocupan más de un
estatus-rol en una misma etapa de su vida: docente, madre, amiga, hija.
Por ejemplo, ios padres de Carolina esperan que se comporte frente a
ellos como hija, y sus hermanos, como hermana. En la fiesta de cumplea­
ños de una compañera de su grupo, se espera que Carolina sea divertida,
que baile y anime la fiesta como lo hace en todas las reuniones de amigos:
su rol es casi de animadora de fiestas.
Los diferentes comportamientos de Carolina están relacionados con los
diferentes grupos o situaciones en los que se encuentra. Son los comporta­
mientos que las otras personas esperan de la joven en cada una de las si­
tuaciones. Si Carolina se comportara frente a sus padres como si estuviera
en la fiesta de su compañera, o viceversa, llamaría ia atención. Su rol no
se: correspondería con su estatus.
Las personas interactúan desde un estatus-rol. Cada situación delimita los
comportamientos y las expectativas socialmente esperados y ayuda a anti­
cipar el desarrollo de las interacciones sociales.

COMENTARIOS AL MARGEN

EL ESTATUS Y EL PR.ESTiGtO
El te a tr o kabuki es una e x p r esió n artística que surgió a fines del
siglo XVI en Japón, p ro m o v id o p o r g ru p o s de c o m e rc ia n te s e c o ­
n ó m ica m en te p o d e r o s o s y so c ia lm e n te inferiores. El a r te kabuki
s e c o n v irtió en una vía d e e x p r e s ió n d e las e m o c io n e s y tos s e n ­
tim ie n to s que los m e r ca d er e s e x p erim en ta ro n en el Japón feudal,
una s o cie d a d co n fu er te s desigualdad es so cia les. P or e sta razón,
los tem as c en tr a le s d e e s t e tip o d e te a tr o so n io s c o n flicto s d e la
hum anidad, d e sd e el p u n to de vista de la so cie d a d jap onesa feudal.
O riginalm ente, en el tea tro kabuki lo s roles fem en in os eran rep re­
sen ta d o s por las m ujeres. A n te la popularidad y atracción que e ste
tea tro c o m e n z ó a ejercer en la vida cotidiana, a m ed iad os del siglo
XVII, las autorid ades prohibieron la actuación de las m ujeres, p or t e ­
m o r a p osibles d esv ío s m orales e n tr e las a ctrices y el público m as­
culino. D e sd e e n to n c e s y hasta el p resen te, los roles fem en in os son
actuados p o r hom bres, que se denom inan onagatas. Ésta e s una d e
sus características principales.
El te a tr o kabuki, adem ás, s e distingue p o r el refinam ien to de los
m o v im ie n to s d e los a c to r e s, lo s maquillajes a lta m en te ela b o r a d o s
y el c o lo r id o y la brillantez de su vestuario.

La edad y el sexo también definen el estatus de las personas en los grupos


y en la vida social en general: establecen lo que se espera y lo que no se es­
pera de ellas, las conductas permitidas y prohibidas en diferentes situaciones.
En la mayoría de las sociedades, los niños y las niñas poseen estatus-ro­
les diferentes. Además, los roles sociales que desempeñan las mujeres y los
hombres de todas las edades han ido cambiando con el tiempo. Por ejem­
plo. en la década de 1920, en nuestro país, se esperaba que las estudiantes
universitarias se vistieran de determinada manera para ir a clase, El uso del
sombrero era una costumbre extendida y las jóvenes que se rebelaban eran
criticadas por su informalidad y falta de seriedad. Por otra parte, el trata­
miento de las mujeres con sus compañeros varones no solía trascender el
trato de usted,

122
LOS ROLES FE M EN IN O SY M A SC U LIN O S
PARA LEER Y REFLEXIONAR

“El rep arto rígido de ta rea s p o r ro les fe m e n in o s o su lta d o s d e c o n str u c cio n es h isté r ic o -so c ia le s, de
m asculinos implica que por ser h o m b re hay que c o n v e n c io n e s q u e fu eron pautando lo qu e es p r o ­
com petir, sobresalir, p elear,conqu istar, p repotear. O pio de m ujeres y varones, Ideales e ste r e o tip a d o s a
que, p o r ser mujer, hay que se r m adre, dulce, intui­ los q u e las person as están som etid as c o m o sí fu e­
tiva, pasiva o ingenua. Este rep a rto d e las habilida­ ran una verdad revelada.”
d es p o r s e x o am puta a las p e r so n a s.Y e s t o n o im­
plica d e s c o n o c e r las diferencias, la singularidad de N o r b e r to lnda:“H om b res m irando su vida”, en Cla­
cada un o.T odo lo contrario, significa q u e n o hay na­ rín, I de oc tu b re d e 2 0 0 1. (A daptación.)
da previo a la experien cia. Q u e las p erson as so n re­

Los estatus adscriptos y los estatus adquiridos

Se consideran estatus adscriptos a las posiciones sociales definidas por la


edad, por la familia en la que ha nacido la persona, el sexo u otras caracte­
rísticas que se detraen a partir del nacimiento o son heredadas. Ser mujer
u hombre, niño, joven o anciano, padre, madre, hijo o nielo son ejemplos
de estatus adscriptos.
Los estatus adquiridos son aquellos en los cuales los individuos se ubi­
can como resultado de su experiencia de vida. En algunos casos, los esta
tus adquiridos son el resultado de la decisión y el esfuerzo personales y se
consiguen sólo luego de demostrar sus capacidades o su derecho para ocu­
parlos. Se liega a ellos por propia elección, competencia y aptitudes. Es el
caso de las profesiones,1 ser médico, maestro, etcétera.

i> Desde el punto de vista sociológico, cuando los estatus-roles se encuen- , (


i1*' eran ordenados jerárquicamente, organizados e interrelacionados. se di-
ce que conforman una red de relaciones denominada institución social, Los ;¡ ^ ■! >UCIOf'JES
valores y comportamientos usualmente esperados deben ser aceptados por SOCIALES
todos los que forman parte de ella. Además, toda institución social cumple ___________________
determinadas funciones importantes para la sociedad. Las instituciones so­
ciales también reciben el nombre de organizaciones. Por ejemplo, la familia
es una institución social cuyas principales finalidades son preservar la espe­
cie a través de la procreación, brindar cuidado, protección, educación y afec­
to a los nuevos miembros, es decir, socializarlos. Para desarrollar dichas fi­
nalidades deben coexistir diferentes estatus-roles institucionalizados: el esta­
tus-rol de autoridad ejercido por los padres y el estatus-rol de hijos.
También los hospitales son instituciones sociales. Los hospitales se en­
cuentran organizados en torno al cuidado de la salud. Existen diferentes ti­
pos de estatus-roles necesarios para su-funcionamiento, como direciivos-
médicos y otros médicos, enfermeras, técnicos, administrativos, cocineros,
mucamas, entre otros.

123
► Los órdenes institucionales

Las instituciones pueden clasificarse de acuerdo con las funciones socia­


les objetivas que cumplen en la sociedad. Según este criterio se definen di­
versos órdenes institucionales.
Un orden institucional está integrado por el conjunto de instituciones que
cumplen con los mismos fines o sirven a funciones similares. Pueden dife­
renciarse los siguientes órdenes:
• El orden político, integrado por las instituciones en las cuales los indi­
viduos adquieren, ejercen poder y autoridad o influyen en su distribución,
como el Estado o los tipos de gobiernos, como las democracias y las mo­
narquías.
• El orden económico, conformado por las instituciones en las cuales se
organizan el trabajo, los recursos y los instrumentos técnicos para producir
y distribuir los productos y servicios que se utilizan en una sociedad. Por
ejemplo, las familias en una economía de subsistencia; en la sociedad in­
dustrial, las fábricas, los supermercados, los bancos, etcétera.
• El orden militar, constituido por las instituciones en las cuales se orga­
niza el ejercicio de la fuerza legítima y se supervisa su aplicación en la so­
ciedad. Por ejemplo, la policía, las fuerzas armadas.
• El orden religioso, integrado por las instituciones en las cuales las perso­
nas organizan y supervisan el culto colectivo a Dios o deidades. Por ejem­
plo, instituciones pertenecientes a diferentes tipos de culto, el cristianismo,
el catolicismo, el judaismo, el islamismo y otros cultos reconocidos e iden­
tificados, con su organización institucional, sus jerarquías y sus templos.
■ El orden familiar, integrado por las instituciones que regulan y organi­
zan la procreación y la primera educación de los hijos. Por ejemplo, los
grupos familiares en sus diferentes modalidades, familias nucleares -e s de­
cir, padre, madre e hijos- y sus variaciones, como madre e hijos o padre e
hijos, y familias extensas, que incluyen a otros integrantes bajo el mismo
techo -abuelos, líos, etcétera-,

► Las esferas institucionales

Las esferas institucionales son los aspectos de conducta social caracterís­


ticos de todos los órdenes institucionales que contribuyen a cumplir las
funciones específicas de cada orden institucional. Para Gertli y Mills, las
esferas institucionales son: la tecnología, los símbolos, el estatus o presti­
gio y la educación.
1. La esfera tecnológica. Cada orden tiene su propia esfera tecnológica, que
incluye herramientas, instrumentos, aparatos que requieren destreza para uti­
lizarlos. Esta esfera incluye ambos aspectos, el material y el conocimiento pa­
ra utilizar los aparatos, herramientas, etcétera. En el orden familiar, por ejem­
plo, incluye todos los artefactos y utensilios para el hogar y el conocimiento
para usarlos: una lidiadora, un lavarropas. ios utensilios de cocina, etcétera.
2. La esfera simbólica. Se refiere al conjunto de signos de identificación,
emblemas, canciones, rímales, oraciones que identifican y dan sentido de per­
tenencia a los miembros de cada orden institucional. En el orden religioso, por
ejemplo, cada culto se caracteriza por ei uso de ceremonias, rímales que lo di­
ferencian de los demás y contribuyen a la cohesión de sus practicantes.
3. La esfera de estatus. Incluye la distribución diferencial de prestigio y
autoridad dentro de cada orden institucional. En el orden militar, por ejem­
plo, existe una clara jerarquía asociada a los derechos y las obligaciones:
oficiales, suboficiales, soldados rasos.
4. La esfera educacional. Cada orden institucional tiene sus propios pro­
cedimientos para transmitir conocimientos v valores a los nuevos miem­
bros y reforzar el aprendizaje de los integrantes anteriores, Por ejemplo, en
el orden político argentino, existe una escuda de formación para los nue­
vos funcionarios públicos y para actualizar los conocimientos de los otros
funcionarios.

En las sociedades occidentales se otorga tanta importancia a las activida­


des educativas que podrían incluirse como un orden institucional por sepa­
rado. Sin embargo, Gerth y Mills decidieron conservar estas actividades
como esfera y no formalizarlas corno un orden institucional, porque el mo­
delo de estructura social que proponen cubre muchos tipos de sociedades.

► Reunidos en pequeños grupos relean el te x to bajo el título Los órdenes institucionales.


• Elaboren una agenda cum ún d e actividades sem anales realizadas por ustedes, por día y franja horaria.
• Identifiquen las instituciones en las que desarrollan las actividades.
• Establezcan cuáles son los fines de las instituciones y a qué orden corresp on d e cada una.
■ C om paren las agendas con los grupos restantes.
■ Elaboren conclusiones que permitan caracterizar los estatus-roles que u sted es ocupan y explicar las activida­
des que realizan en las corresp ondientes instituciones.

lu „ Las instituciones sociales son conjuntos ordenados de diferentes esta­ LA


tus y roles dentro de una sociedad y constituyen el elemento artieula-
dor que interrelaciona y une sus diferentes órdenes. Las instituciones tam­
ESTRUCTURA
bién funcionan como mediadoras entre las personas y su sociedad, porque SOCIAL
la mayor parte de las acciones y las relaciones sociales son realizadas pol­
los individuos dentro de instituciones. Por ejemplo, las personas realizan
las actividades educativas, laborales, de participación política y recreativas
dentro de un marco institucional o en relación con alguna institución.
El concepto de estructura proviene del campo de las ciencias naturales y
fue utilizado en el siglo XVII para hacer referencia a la relación que exis­
te entre el todo y sus partes. Auguste Comte (sociólogo francés, 1798-
1857), Karl Marx (alemán. 1818-1883) y Herbert Spencer (inglés, 1820-
1903) fueron algunos de los autores que introdujeron el concepto de estruc­
tura en el campo de las ciencias sociales.
El término estructura es utilizado como una metáfora que considera el
funcionamiento de la sociedad como si fuera un organismo vivo. En este
sentido, la estructura de la sociedad es una trama de posiciones, de partes
ordenadas, diferenciadas y relacionadas entre sí; tal como sucede con los
órganos (el corazón, los pulmones, etcétera) y los sistemas (nervioso, car­
diovascular, digestivo, etcétera) de un organismo vivo complejo.

■ iüU i La estructura social


“La estru ctu ra social s e refiere al h e c h o de qu e las so c ie d a d e s no están form adas p or a c cio n e s azarosas
sin o q u e so n e sta b les y están organizadas. La estru ctu ra d e una so cied a d s e refiere a las regularidades que
m edian las rela cio n es so cia les en las qu e la g e n te s e v e inm ersa. La estru ctu ra social p u ed e d escrib irse c o ­
m o las vigas de un edificio o el e sq u e le to de un cu erp o , p ero d e b e m o s te n e r cuidado de no llevar esta ana­
logía d em asiado lejos. Las so cie d a d es s ó lo tien en pautas de organización distintas, en ta n to la g e n te repite
regu larm ente actividades en d iferen tes c o n te x to s de la vida social. Los rasgos estru ctu rales de la socied ad
tien en una gran influencia en n u estro c o m p o r ta m ien to c o m o individuos; al m ism o tiem p o, en nu estras ac­
c io n e s r ecrea m o s - y en alguna m edida tam bién a lte r a m o s - aquellas características estru cturales.”

A n th o n y G iddens: Sociología, Madrid, Alianza, 198 9 . (A daptación.)

► La estructura social según Karl Marx


Karl M arx describió a la sociedad como un inmenso edificio integrado
por dos niveles: uno básico y fundamental, la infraestructura, sobre el que
se erige la superestructura.
La infraestructura es la base material de la sociedad, el ámbito de la pro­
ducción de bienes materiales, que hace posible la existencia de los indivi­
duos. Está conformada por las fuerzas productivas y las relaciones de pro­
ducción. Estas últimas pueden ser relaciones de igualdad o desigualdad en­
tre los participantes en el proceso de producción.
La superestructura es la forma que adoptan la vida social, la organización
política, jurídica y social, las instituciones, la cultura, la ideología, la cien­
cia y el arte, entre otros ámbitos de la vida en una sociedad.
à
La base del “ edificio social" es la infraestructura, compuesta
vjjft por las fuerzas productivas y las relaciones de producción.
Se denomina fuerzas productivas a los medios de
producción, es decir, los elementos necesarios para producir
los bienes que se utilizan en la sociedad: las máquinas, las
herramientas, los conocimientos técnicos (la tecnología), más
el trabajo considerado como actividad y despliegue de
energía, es decir, como fuerza de trabajo. Las relaciones de
producción se establecen a partir de los vínculos que las
personas tienen con los instrumentos de trabajo y con el
producto del trabajo y se definen diferenciando a los
propietarios y no propietarios. Sobre la infraestructura se
erige la superestructura, constituida por el Estado, la política,
la ideología y las expresiones culturales. La infraestructura
condiciona la forma y las expresiones de la superestructura,
Infraestructura
porque, para Marx, lo que los hombres piensan y dicen está
(Fuerzas productivas
relacionado con lo que hacen y con la forma en que
+ relaciones de producción)
producen su vida concreta.
Editor. Prohibida su re p ro d u cc ió n .

► En sociología, es importante distinguir los conceptos de diferenciación


social y desigualdad social. La noción de diferenciación social señala
DIFERENCIAS Y
que cada persona es única, diferente de todas las demás, en el conjunto de DESIGUALDADES
todos sus atributos físicos, psicológicos y en las circunstancias y experien­ SOCIALES
cias vitales. Aun los gemelos llamados idénticos son personas diferentes
entre sí. La noción de diferenciación social hace referencia a las caracterís­
ticas variables por las cuales no existen dos personas iguales.
Las personas se diferencian entre sí por múltiples características, por la
<í.) Aique Grupo

edad, el sexo, el color de piel, de ojos, la altura, el peso. Estas son diferen­
cias naturales; algunas son congénitas, con las que han nacido o que se de­
finen a partir del nacimiento, como la edad, y otras son hereditarias, reci­
bidas genéticamente de los padres. Estas características son expresiones de
la diversidad de los tipos físicos que existen. Los individuos también difie­
ren entre sí por sus gustos, sus creencias, los estilos de vida que llevan, los
barrios en los que viven, el lugar de nacimiento, etcétera. Éstas son dife­
rencias sociales propiamente dichas.
El segundo concepto, la desigualdad social, se refiere a una noción valo-
rativa, construida socialmente, según la cual una persona es considerada
socialmente inferior o superior a otra. La pertenencia a un grupo social o
étnico, en un contexto temporal, espacial y social motiva, por lo general, la
desigualdad social. Debido a esta valoración, las personas consideradas in­
feriores ven limitadas sus oportunidades en muchos ámbitos de su vida:
educativo, laboral, de participación social, etcétera.
El concepto de desigualdad social, por lo tanto, hace referencia a las di­
ferencias que se expresan valorativamente en la sociedad, por ejemplo, de
aceptación (si la persona forma parte de los grupos considerados superio­
res) o de rechazo (si es integrante de uno de los grupos definidos social­
mente como inferiores).

,227
► Reunidos en grupo lean el siguiente texto.
"¿Es correcto hacer una diferencia entre grupos étnicos cuyo lenguaje, cultura o tradición son distintos, y hacer una
diferencia entre los que identificamos por la forma del cráneo o el color de la piel? Las aptitudes del orden intelec­
tual están condicionadas por la herencia genética, pero aunque el medio ambiente no cambia el color de la piel o del
cabello, sí sucede que las habilidades intelectuales florecen o se marchitan según cuál sea la situación familiar o los pri­
m eros años de escuela. Es imposible, en un caso concreto, asignar una importancia relativa a uno u otro de esto s fac­
tores. El hecho de que los niños de los estratos superiores cosechan más éxitos que los otros no demuestra que la
frecuencia de los genes que condicionan la capacidad intelectual varíe de un estrato social a otro.”

Raymond Aron: Progreso y desilusión, Caracas, M onte Ávila, 1969.


• Elaboren una lista de tres situaciones cotidianas en las que se manifiesten situaciones de desigualdad social. Por
ejem plo, a la entrada de una discoteca los guardias de seguridad dejan entrar a algunos jóvenes y prohíben el in­
greso de o tros.
• Analicen los c o m p o n en tes de la situación, es decir, los a ctores y el am biente, y los factores del c o n te x to social
que permitan explicar la desigualdad.
• C om paren los ejem plos elaborados y saquen conclusiones sob re los com p on en tes situacionales y contextú ales
que dan origen a las desigualdades sociales presen tes en cada situación.

► La diferenciación social y la división del trabajo

© Aique Grupo Editor. Prohibida su re p ro d u cc ió n .


La familia está reunida para cenar. El padre le dice a su hijo:
—Julián, trae el pan, por favor.
— ¿Por qué yo? Que lo traiga Ana, para eso es mujer.
Ana, la hermana menor, se pone roja de la rabia y le dice al hermano:
— Estás sumamente equivocado. Las esclavas ya no existen... Pobre la
mujer que se case con vos... Yo no pienso ir a buscar nada... Y mucho me­
nos por ser mujer.
Interviene la madre:
—¡Julián! Parecés un hombre de las cavernas. ¿De dónde sacaste esa
idea ? Yo no te la enseñé.
En esta situación se expresan dos posturas con respecto a la división de
tareas en la casa. Julián expresa una postura tradicional con respecto a los
roles de los hombres y de las mujeres que Ana desafía.
En todas las sociedades existe alguna forma de diferenciación y jerarqui-
zación de las tareas que se realizan. Esta diferenciación se denomina divi­
sión del trabajo. El concepto de división del trabajo también permite expli­
car los procesos de cambio social, pues a medida que las sociedades se van
volviendo más complejas, existe mayor diferenciación, pues las activida­
des que realizan sus integrantes se van diferenciando y especializando, sur­
gen nuevas herramientas y nuevos conocimientos para manejarlas, es decir,
nueva tecnología. En cambio, en las sociedades con tecnologías simples,
como las sociedades de los cazadores y recolectores, la división del traba­
jo era rudimentaria: por sexo y edad.
Las ocupaciones tienen distintos grados de importancia social, de los que
derivan diferencias de prestigio. Estas diferencias no se expresan necesa­
riamente en la obtención de mayores beneficios económicos. Por ejemplo,
un médico puede tener ingresos similares o menores que un técnico dental
o un plomero, pero goza de mayor prestigio social.

128
Las diferentes modalidades de la división social del trabajo que se han
LOS DIFERENTES
presentado a lo largo de la historia dieron lugar a la elaboración, por
parte de los científicos sociales, de una tipología de sociedades. Las carac­ TIPOS
terísticas, los tipos de actividad predominante y las modalidades de la di­ DE SOCIEDAD
visión del trabajo se presentan en el esquema de esta página. SEGÚN
Por ejemplo, en las sociedades del pasado, tecnológicamente simples, las LA DIVISIÓN
mujeres producían más alimentos que los hombres. En las sociedades de ca­
zadores y recolectores, las mujeres recogían frutas y vegetales, que era la
DEL TRABAJO
fuente de alimentación más segura. En las sociedades pastoriles y agrarias, las
mujeres se dedicaban a las tareas del hogar y del campo y los hombres sólo
ayudaban en las tareas del campo en la época de la cosecha. Las sociedades
pastoriles continuaron siendo nómades y las agrarias comenzaron a crear nú­
cleos de personas más estables, sedentarios. La posibilidad de obtener alimen­
tos en forma continua o previsible implicó la posibilidad de producir más pa­
ra almacenar y guardar alimentos, es decir, producir un excedente.

[ TIPO DE SOCIEDAD TIPO DE ACTIVIDAD TIPO DE DIVISIÓN DEL TRABAJO 1

Cazadoras y recolectoras Caza, pesca y recolección de plantas D ivisión por s ex o y edad, pocas desi­
(nómadas) com estibles silvestres. gualdades. Las mujeres cuidaban a la
prole, cocinaban y recogían frutos. Los
hom bres cazaban, guerreaban y c o n s­
truían las herram ientas.

Pastoriles y agrarias Crianza de animales dom ésticos y cul­ División por s ex o y edad; entre criado­
tivos para la subsistencia. Tecnología res, cultivadores artesanos y jefes polí­
elemental. ticos. Rudimentaria organización social.
Diferencias sociales.

Tradicionales Agrícola y urbana: com ercio y elabora­ Diferencias por estratos sociales según
ción artesanal de productos. Mayor de­ la riqueza; mayor desarrollo de la orga­
sarrollo tecnológico, de herramientas y nización política: figura del rey o del
de instrum entos de producción. emperador. Diferencias sociales por
nacimiento.

Industriales Producción industrial, población pre­ D iferenciación social en clases. Organi­


dom inantem ente urbana, bajo porcen­ zación política compleja. Existencia de
taje de población rural. Elevado desa­ desigualdades adquiridas.
rrollo tecn o ló g ico de maquinarias, he­
rramientas e instrum entos.
En las sociedades tradicionales, a partir del uso generalizado del arado, una
importante innovación técnica, y el comienzo de la producción agrícola a gran
escala ubicó al varón en una posición dominante, en cuanto a la producción
de alimentos, respecto de la posición de la mujer en la división del trabajo.
Las sociedades industriales se basan en la utilización de energía de diferen­
tes tipos. Al inicio de la revolución industrial, en sus primeras etapas, se ge­
neralizó el uso de la energía hidráulica, del vapor y del carbón. Son socieda­
des organizadas políticamente bajo la forma de Estados, con una población
mayoritariamente urbana y con sistemas de estratificación social más comple­
jos, fundamentalmente sobre la base de características adquiridas.

LA D IST RIBU C IÓ N DE LA P R O D U C C IÓ N
PARA LEERY REFLEXIONAR

“En la com un idad d o m éstic a el p ro d u cto se re ­ n o p r o d u ctiv o s);y o tr a p arte e s con su m id a p or los
parte d e la sigu ien te manera: una parte s e reserva ancianos, e x p r o d u cto re s.
para la rep ro d u cció n del m ism o p ro d u cto , e s decir, En c o n sec u e n c ia , cada p r o d u cto r d eb erá p rod u ­
va a co n stitu ir una reserva en sem illas; o tr a fracción cir m ás alim en tos, para q u e n o existan prob lem as
e stá reservad a a las actividades so cia les (r e c e p c io ­ d e su b sisten cia, te n ie n d o en cu en ta las fra ccio n es
n es, cerem o n ia s, cultos); o tr a parte está destinada m en ción ad as. Es decir, d eb erá produ cir un exceden­
al c o n su m o d e lo s m iem b ros d e la com unidad. te o p lu sp rod u cto (m ás p r o d u cto ). E ste plu sp ro-
E sos vív eres c o n su m id o s cum p len c o n las si­ d u c to es para to d o s y a to d o s p e r te n e c e .”
g u ie n tes fu n cion es: una parte r e p o n e la energía de
los p r o d u cto re s (p arte co n su m id a p o r lo s ad u ltos C laud e M eillaassoux: M ujeres, graneros y capitales,
produ ctivos); o tr a s e d estin a a alim en tar a ¡os fu­ M éxico, Siglo X X I, 19 8 1(adaptación).
tu r o s p r o d u cto re s (p a rte con su m id a p o r lo s niños

LA ► Liliana está ayudando a Tamara a preparar la lista de los invitados a


su fiesta de cumpleaños.
ESTRATIFICA­ — Tamara, ¿vas a invitar a las nuevas?
CIÓN SOCIAL —A K arina sí, se ve que es de m uy buena fam ilia. ¿Te fija ste la ropa que
usa? Siempre está a la últim a moda. Y me dijeron que vive en el chalet vie­
jo, el grande que está fren te a la plaza.
— Sí, yo la vi entrar una vez . Su p a p á tiene un auto últim o modelo. ¿ Y a

la otra? ¿C ómo se llama?


— M aría del Carmen. Ay, no sé. M e parece que son unos pobretones... Y
me dijeron que viven en una casita de lo m ás m odesta... Y la ropa que usa...
siempre la misma...
— ¡Q ué prejuiciosa! Parece m uy buena persona y, además, es una exce­
lente alumna... Dale, invítala, asi la conocem os mejor.
— La verdad es que no tiene ni una amiga. D ebe ser m uy tímida. Bueno,
sí, la voy a invitar, total, con la cantidad ele gente que va a venir...
En el ejemplo anterior, Liliana y Tamara están clasificando a “las nuevas”
según manifestaciones externas de su respectiva pertenencia a sectores so­
cio-económicos. La vivienda y la ropa son, para las jóvenes, las muestras
que necesitan para diferenciarlas. Aun cuando no conocen realmente a sus
nuevas compañeras, a los ojos de Tamara una de ellas es “aceptable” y la
otra joven no parece serlo. La actitud de Tamara es prejuiciosa. Emite opi­
niones sobre sus nuevas compañeras basándose en manifestaciones exter­
nas. Si no mediara la participación de su amiga, Tamara habría excluido a
María del Carmen de su lista de invitados sin conocer realmente a la joven,
por su supuesta pertenencia a una determinada clase social.
En algunas com entes del pensamiento sociológico se considera que las
desigualdades se originan en las diferentes actividades que las personas de­
sempeñan en la sociedad. En las sociedades modernas existen actividades
que requieren estudios especializados; existen otras que pueden ser desem­
peñadas sin una capacitación especial. Por ejemplo, no es lo mismo la ta­
rea de un médico que la de un barrendero.
El diálogo entre Liliana y Tamara hace referencia a las diferencias que
presentan las personas según el estrato social al que pertenecen; es decir,
según el lugar que ocupan en la jerarquía social. La estratificación social
es una forma ordenada que adoptan las desigualdades sociales, y en dife­
rentes sociedades existen distintas modalidades de ordenamiento social de
las diferencias, como se verá más adelante.

COMENTARIOS AL MARGEN

LOS DEPORTES Y EL MUNDO DEL ESPECTÁCULO


C a b e p reguntarse p o r qu é, p o r ejem plo, lo s ju gadores d e fú tbol fa m o so s o al­
g u n o s m iem b ro s d e la industria del e sp e c tá c u lo recib en rem u n e r a cio n e s m u­
c h o m ás altas q u e lo s d o c e n te s o lo s in v estig a d o res cien tíficos. La explicación
s e e n cu en tra en el c o n te x to social d o n d e e s t o o c u r re y en la valoración s o -
d o - e c o n ó m ic a y cultural de las activid ades relacionadas c o n los d e p o r te s p o ­
pulares o c o n el m u n d o del e sp ec tá c u lo .

^ R eunidos en pequ eñ os grupos lean el siguiente te x to .

D e los usos de los hom bres pequeños


“El mundo se com pone de hom bres pequeños. N o es más que un dicho, pero ¡qué cierto! Id a donde queráis y daréis
con ellos: constituyen la mayoría de las g e n tes.d e la nobleza, del ejército, de los oradores. ¿Puede haber ejército algu­
no sin soldados rasos? N o más que una casa sin ladrillos. Por cada hom bre grande hay 10.000 pequeños: sí, y con tra­
bajo que ningún gran hombre realizaría ¿Acaso no construyen nuestras casas y barcos, cultivan la tierra y proveen a
nuestras necesidades? ¡Pedidle al magno Alejandro que o s haga una empanada! ¡Ja! Pero la empanada debe ser hecha.”

Lewis Carroll: El paraguas de la rectoría, Barcelona, Ediciones del C otal, 1979.


• Infieran cuál es la posición social d esde la cual el autor em ite su opinión.
• Expliquen por qué las diferencias en las tareas que realizan las personas se convierten en fuente de desigual­
dades sociales.
, • Analicen quiénes determ inan en cada sociedad cuáles son las tareas más im portantes y las m en os im portantes.

131
Las actividades laborales que las personas realizan cotidianamente se or­
denan en posiciones inferiores y superiores, según la importancia que so­
cialmente se otorga a cada actividad. Las actividades están asociadas a re­
compensas sociales: las consideradas socialmente como menos importan­
tes, con menores responsabilidades, reciben recompensas menores. Por su
parte, las tareas consideradas en un determinado contexto social como más
importantes, con mayores responsabilidades, suelen recibir recompensas o
retribuciones mayores.
Por ejemplo, la posición de gerente de un banco y la profesión médica son
consideradas y evaluadas socialmente como más importantes que las de un
barrendero o un zapatero, porque la responsabilidad social de sus ocupa­
ciones es mayor. Si el barrendero no cumple bien su tarea, es probable que
las calles de la ciudad no estén muy limpias. Pero si un gerente no cumple
adecuadamente con su función, es probable que muchas personas se vean
afectadas en su situación económica. Algo similar sucede con los médicos:
si no se desempeñan competentemente, se verá afectado el estado de salud
de sus pacientes.

SISTEMAS DE : Los científicos sociales han caracterizado cuatro sistemas de estratifica­


ción que se corresponden, como tipos ideales, según la caracterización
ESTRATIFICA­
de Weber, con diferentes tipos de sociedad existentes en la historia de la hu­
CIÓN SOCIAL manidad: el sistema esclavista, los estamentos, las castas y las clases sociales.

► El sistema esclavista
La esclavitud era la forma más extrema de desigualdad y dividía a la socie­
dad en personas libres y en esclavos. Éstos eran considerados por derecho y
por costumbre como propiedad de otros individuos, igual que objetos, estaban
obligados a trabajar para el amo y a servirlo, carecían de derechos políticos,
no tenían derecho al voto ni mucho menos, a ocupar funciones públicas. Des­
de el punto de vista social, el esclavo era considerado un ser inferior.
Si bien estaban excluidos de cargos políticos y militares, en los sistemas
esclavistas de la antigüedad algunos esclavos accedieron a otras ocupacio­
nes y llegaron a ser comerciantes y artesanos. En la Roma antigua, muchos
esclavos incursionaron en actividades mercantiles, haciéndose muy ricos y
llegando a poseer, ellos mismos, esclavos. La propiedad de unos individuos
sobre otros generó fuertes resistencias y se suscitaron luchas por paite de
los subordinados. Pero, probablemente, la razón más contundente del fra­
caso de este sistema de estratificación social se haya debido a que este ti­
po de explotación dejó de producir los beneficios económicos esperados.
LA ESCLAVITUD EN LA LITERATURA
PARA LEERY REFLEXIONAR

En las sociedades donde


predominó la esclavitud,
como es el caso de los
países caribeños, muchos
escritores y poetas dedicaron
textos a denunciar las
condiciones de extrema
discriminación en las que vivían
los esclavos y o defender sus
derechos.

El siguiente p o em a es de N ico lá s Guillén (cuba­


no, 19 0 2 - 19 8 9 ), c rea d o r d e la p o esía afrocubana.

S U D O R Y LÁTIGO El v ie n to pasó gritando:


Látigo, — ¡Q u é flor negra en cada mano!
Su dor y látigo. La sangre le dijo: ¡vam os!
El sol d e s p e r tó tem p ran o, El dijo a la sangre, descalzo.
Y e n c o n tr ó al negro d escalzo. El cañaveral, tem b lando,
D e sn u d o el c u e rp o llagado, Le abrió paso.
So b re el cam po. D e sp u és, el cielo callado,
Látigo, Y bajo el cielo, el esclavo
Su dor y látigo. T in to en la sangre del am o.

N ico lá s Guillén: Antología clave, Santiago d e C hile, B iblioteca Popular N a scim en to , 19 7 1. (Fragm ento.)

► Las castas

Este tipo de estratificación es propio de la cultura de la India, aunque el


término casta deriva del portugués y significa “raza” o “estirpe pura”. Es
fruto de la organización e historia propias de dicho país y no se han encon­
trado manifestaciones similares a esta modalidad de estratificación social
en otras sociedades.
El sistema de castas es un sistema de estratificación rígido y cerrado. Las
personas nacen y mueren en una determinada casta; el matrimonio con in­
dividuos de otras castas está prohibido y, por lo general, los hijos están
condenados a desempeñar los mismos trabajos que sus padres.
La base de la estratificación en castas es religiosa, está ligada a la creen­
cia hindú de la reencarnación; según esta creencia, los individuos que no
se adhieren a los rituales y deberes que corresponden a su casta renacerán
en una posición inferior.
► R eunidos en pequeños grupos lean el siguiente tex to .
Las castas en la India
“Las primeras m enciones literarias al sistem a de castas se hallan en los Vedas, una
co lecció n de him nos, probablem ente com p u estos durante el segundo m ilenio a.C.
Representan los principales libros del hinduísmo y describen el origen divino de
una jerarquía de cuatro castas principales. Por sobre to d o s estaban los brahmanes,
sa cerd o tes y m aestros de las ciencias sagradas. Su d eber era m antener el orden s o ­
cial bajo la guía divina. Los chatrias, guerreros que formaban la aristocracia militar,
incluían a los gobernantes, y su función era proteger el orden social y las ciencias
sagradas.Tenían el d erech o de usar el cordón sagrado, signo de renacim iento espi­
ritual y de pureza ritual. Los vaisyas, la num erosa tercera casta, eran cam pesinos,
artesan os y com erciantes; eran, según el rito, puros, y compartían el d erech o de
usar el cord ón sagrado. Los sudras realizaban tareas manuales y trabajos serviles y
constituían la casta más baja; su d eber era servir a las tres castas más altas. N o eran
considerad os puros ritualm ente y no podían usar el cord ón sagrado. Ajenas a las
castas y por debajo de ellas, estaban las tribus no incluidas en la comunidad espiri­
tual hindú: los parias.
Esta clasificación presenta una imagen de la sociedad india según los brahmanes.
Es una racionalización m itológica llevada a cabo por los sacerdotes, que sirvió pa­
ra que las otras castas perm anecieran en el lugar que se les había asignado. El sis­
tem a social hindú nunca consistió, probablem ente, só lo en cuatro castas. D e cual­
quier manera, estas divisiones tradicionales se han ¡do com plicando d esd e hace
tiem p o y transform ándose, por innumerables subdivisiones, en un grupo de varios
miles de castas distintas, que caracteriza la estructura social de la India co n tem p o ­
ránea.”

Kurt B. Mayer:“Estratificac¡ón social”, en Gino Germani y Jorge Graciarena: Anto­


logía. De la sociedad tradicional a la sociedad de masas, en D epartam ento de S ociolo­
gía, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de B uenos Aires, 1964. (Adaptación.)
• ¿Por qué no se puede considerar científica la clasificación de las castas que se
transcribe en el texto?
• ¿Cuál es el s ec to r dom inante según la clasificación anterior?
• ¿Q ué beneficios obtenía e se s ec to r de tal clasificación?
L A

► Los estados o estamentos

Los estamentos o estados es el sistema de estratificación que se desarro­


lló en el mundo feudal europeo. Las características de cada estamento es­
taban relacionadas con las funciones de la división del trabajo en ese tipo
de sociedad. La nobleza era la encargada de defender a todos; el clero, de
rezar por todos, y el pueblo, de suministrar alimentos a todos.
El pueblo estaba compuesto por los siervos, los plebeyos, los campesinos
libres, los mercaderes y los artesanos. Todos ellos conformaban el tercer
estado. La movilidad social entre los estratos era mínima, aunque podía lo­
grarse por medio del matrimonio o por el acceso a títulos nobiliarios como
recompensa por servicios o favores realizados para la nobleza. Los plebe­
yos, en especial los mercaderes, podían acceder a estratos más altos me­
diante la compra de títulos nobiliarios, por lo general, como resultado de
haber prestado dinero a los señores feudales.
En la sociedad feudal dominaba la producción agrícola, que se desarrollaba
en grandes extensiones de tierra, llamados feudos. Los señores feudales, no­
bles y clérigos, eran los dueños de la tierra y disponían de manera directa del
trabajo de los siervos, que cultivaban la tierra. A diferencia de los esclavos,
que eran propiedad de sus dueños, los siervos no eran propiedad del señor feu­
dal, pero no podían abandonar la tierra ni su trabajo sin el consentimiento del
señor feudal; es decir, el siervo era semi-
libre. El siervo trabajaba para su propia
manutención y la de su familia y también
contribuía a la manutención de su señor.
Por lo tanto, debía producir más de lo ne­
cesario para su consumo y el de su fami­
lia, es decir, producía un excedente desti­
nado al señor feudal.
Entre los señores feudales y sus siervos
existían relaciones de vasallaje, que eran
relaciones de fidelidad y protección que
© Aique Grupo Editor. Prohibida su re p ro d u cc ió n .

se establecían mediante un contrato res­


paldado por un juramento ante testigos.
Mediante ese acto, el vasallo se transfor­
maba en subordinado del señor y debía
prestar servicios militares cuando así lo
exigiese el señor feudal. El señor, por su LAS RELACIO NES D E VASALLAJE
El vínculo personal entre hombre y hombre había nacido de las necesidades
parte, debía ayudar a su vasallo prote­
de defensa, frente al peligro constante que tenían los poseedores del poder
giéndolo a él y a su familia. Las relacio­ y de la tierra. El premio debía ser la tierra, y la relación personal se basaba
nes de vasallaje se tradujeron en im com­ en la necesidad recíproca de auxilio militar. El más débil necesitaba el
plicado sistema de estratificación social apoyo del más fuerte, y éste sólo llegaba a serlo si contaba con el brazo
eficaz de quien sabía usar las armas. La posesión de la tierra se vinculó con
integrado por una cadena de lealtades
el ejercido de las armas. Se luchaba para conseguirla y se conseguía si se
personales superpuestas; un vasallo po­ triunfaba en la lucha.
día ser a su vez señor de otros vasallos. José Luis Romero: La revolución burguesa en el mundo feudal, Buenos
Aires, Sudamericana, 1967. (Adaptación.)

► Las clases sociales


La división de la sociedad en clases sociales es el sistema que asume la es­
tratificación social en las sociedades modernas, surgidas en Europa a partir
del siglo XVIII. La pertenencia a una determinada clase social no está deter­
minada por el nacimiento ni por la herencia. Una persona puede nacer en una
clase social y a lo largo de su vida cambiar de clase.
En las sociedades capitalistas, la riqueza y la ocupación suelen ser los cri­
terios que determinan de manera más frecuente los límites entre una clase
y otra. Las diferencias entre las clases sociales suelen observarse en los es­
tilos de vida de las personas, en el vestido, en la comida, en el modo de ac­
tuar e interactuar con otros, en los lugares que frecuentan, las formas de
consumo. La pertenencia a una clase social condiciona las oportunidades
de desarrollo de las personas.

135
COMENTARIOS AL MARGEN

PATOS Y GANSOS

En el barrio d e Palerm o, en la ciudad d e B u en o s A ires, e x iste n d o s ed ificios q u e la tradición barrial id en ­


tifica c o m o el palacio de lo s p a to s y el palacio d e lo s g a n sos. El palacio d e los p atos es un edificio antiguo,
co n str u id o du ran te las prim eras décad as del siglo XX c o n m ateriales im p o rta d o s de Parts y q u e p o sib le ­
m e n te fu e se una réplica de algún edificio parisino. La mayoría d e sus p rop ietarios p e rten ecía n a las familias
ricas de e sta so cie d a d , la oligarquía, q u e fu e e m p o b r e c ié n d o s e con el tie m p o , d e ahí el n om b re del edificio,
los p a to s, es decir, aristó cra ta s c o n p restigio social p ero e m p o b r e c id o s. En cam bio, el palacio d e los g an sos
e s un edificio c o n str u id o a p o ste r io ri, a una cuadra del palacio d e los p atos, y sus p rop ietarios perten ecían
a lo s s e c to r e s m e d io s qu e s e habían en riq u ecid o , n o tenían ni prosapia ni alcurnia. N u e v o s ricos, p ero sin
el p restigio social de p e r te n e c e r a la aristocracia.

En el lenguaje cotidiano se hace referencia a la existencia de tres clases


sociales:
* Una clase alta, identificada como la de los ricos, compuesta por emplea­
dores, industriales, ejecutivos, quienes controlan la producción de bienes y
servicios en una sociedad.
* Una clase media, que incluye a los profesionales, comerciantes, emplea­
dos en el sector público y privado.
* Una clase obrera, cuyos integrantes son llamados los “trabajadores de
cuello azul”, por el overol que usaron durante muchas décadas.

Las clases sociales se caracterizan por ser grupos relativamente abiertos.


La pertenencia a una clase social puede modificarse a lo largo de la vida de
los individuos. Éstos pueden pasar de una posición a otra dentro de la je ­
rarquía social. Los movimientos dentro de la jerarquía social se denominan
movilidad social.
Al salir del colegio, mientras esperan el colectivo, Nacho conversa con
Martín.
EL NIVEL
—Anoche mi papá dijo algo que me llamó la atención. SO C IO ­
—Dale, contá... ECO N Ó M ICO
—Dijo que mis abuelos, cuando llegaron de Italia, querían que sus hijos
fueran profesionales y que lograran una mejor posición económica que la
que ellos tenían en Europa. Y que lo iban a conseguir porque la Argentina
era un país de clase media...
—Lo lograron, ¿no? Tu papá es abogado.
—Sí, pero trabaja como empleado público.
—¿Y? Tu fam ilia y la mía son de clase media, ¿no?
— Ese es el asunto. Mi papá dijo que la clase media argentina está desa­
pareciendo. Que nos estamos pauperizando...

—Y... no sé... Por eso te lo comento. A m í también me parece que somos


de la clase media. Vamos, ahí llega el colectivo...
La clase social a la que pertenecen las personas puede ser identificada de
maneras diferentes. Existen dos criterios básicos, uno subjetivo y uno ob­
jetivo. El criterio subjetivo considera cómo los individuos se autoubican en
una escala de posiciones, como en el diálogo anterior y se basa en la per­
cepción que las personas tienen sobre su condición social, más allá de que
coincida o no con la realidad. El criterio objetivo, más utilizado en los es­
tudios sociológicos para identificar la pertenencia de los individuos a una
clase social, considera algunos atributos que se traducen en valores numé­
ricos, como el ingreso, el nivel educativo, su patrimonio, que expresan su
nivel socio-económico.
El nivel socio-económico es un patrón
de medida para ubicar a las personas en
una posición dada en una escala. Quie­
nes obtienen un puntaje similar son ubi­
cados en el mismo nivel. Gino Germa-
ni (sociólogo italiano, 1911-1979)
construyó en nuestro país, donde desa­
rrolló la mayor parte de su carrera, el
instrumento para analizar la estructura
social argentina, que llamó Nivel Eco­
nómico Social, conocido entre los so­
ciólogos por su sigla, NES. Con modi­
ficaciones que resultaron de investiga­
ciones posteriores a la conducida por
Germani a comienzos de 1960, el NES
sigue siendo la base de los estudios so­ Los objetos existentes en una vivienda, como los muebles o los artefactos
bre estratificación social que se realizan domésticos, suelen utilizarse en los estudios sobre estratificación social
como indicios de los estilos de vida de sus habitantes, porque permiten
en la Argentina. inferir el nivel socio-económico de sus propietarios.

137
3T B puefcfcs. rx>- se* uno fuerzo de so
Rncuebto&pwserofXiMKc^ia ¡&Sfc*2
nor^cí-ezao--<á¡jj^*Que95agua naturcíéjá ¡gúcí c -é «tagua ñerib黡
Siguen Jo rnsmo iácíca. nxrcn O
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El N ES y los estudios de mercado y de opinión pública. La distribución de la población según los N ES se aplica en los
estudios de mercado, para conocer los gustos e intereses de las personas según el estrato social al que pertenecen.
Las empresas suelen encargar a agencias especializadas la realización de estos estudios para establecer políticas de
ventas y decidir el lanzamiento de nuevos productos.También se utiliza la distribución de las personas por nivel socio-económico
en investigaciones de opinión pública, que son los estudios que se realizan para conocer qué opinan los ciudadanos sobre
temas de interés colectivo, económicos, sociales o políticos. Estos estudios se realizan especialmente durante las campañas

Editor. Prohibida su rep ro d u cc ió n .


de los partidos políticos, antes de las elecciones, para conocer las preferencias políticas de la población.

► Las dimensiones para el análisis del nivel


socio-económico
Las dimensiones para establecer el nivel socio-económico de las personas
son:
• el nivel educacional, por ejemplo, educación primaria, secundaria, uni­

© Aique Grupo
versitaria;
• la ocupación, por ejemplo, por cuenta propia o en relación de dependen­
cia, desde obrero no calificado hasta cargos directivos;
• el ingreso económico que las personas reciben por su trabajo u otras
fuentes, por ejemplo, rentas por alquileres u otros conceptos;
• el patrimonio y el equipamiento del hogar, es decir, la posesión de bie­
nes, por ejemplo, vivienda, automóvil, artefactos domésticos.
Los criterios para definir el nivel socio-económico y los límites entre las
diferentes clases sociales se encuentran en permanente estudio, especial­
mente en las sociedades modernas, caracterizadas por el cambio social.
De la combinación de las diversas dimensiones surge una diferenciación
en siete niveles socio-económicos, con puntajes que varían de 0 a 100, co­
mo se observa en el cuadro de la página siguiente.
La subdivisión en siete NES suele resumirse en tres: los niveles AB y C1
corresponden a los sectores sociales más elevados, los niveles C2 y C3, a
los niveles medios, y los D I, D2 y E, al nivel socio-económico bajo. Con
fines prácticos, cada agrupación de niveles se considera un único nivel. Por
ejemplo, en la Argentina, en el año 1996, la población se distribuía así: el
12% en el nivel alto (AB y C l), el 43% en los niveles C2 y C3 y el 45%
en los niveles D I, D2 y E.

138
NES CLASE SOCIAL PUNTAJE NES AGRUPADO ”1
AB Alta 9 3 -1 0 0 N ivel alto

Cl M edia alta 6 3 -9 2

C2 M edia m edia 4 8 -6 2 N ivel m ed io

C3 M edia baja 3 5 -4 7

DI Baja su p erio r 2 7 -3 4

D2 Baja inferior 14-26 N ivel bajo

E Marginal 4 -1 3

La diferenciación y la desigualdad / CAPITULO 5

En su vida, lo s individuos ocupan m últiples esta tu s y d esem p eñ an los c o rr e sp o n d ie n ­


te s roles. C u an d o los e sta tu s-r o le s in terrelacion ad os form an una estru ctu ra estab le
c o n stitu y en in stitu cion es, qu e se distinguen e n tr e sí según las fu n cion es socia les que
d esem p eñ a n . Según sus fu n cion es sociales, las in stitu cion es s e agrupan en ó r d e n e s
institucionales. D e n tr o d e cada ord en social e x isten c ie r to s a sp e c to s qu e contribu yen al logro de sus fun­
c io n e s en la sociedad; e s t o s a sp e c to s s e agrupan en esferas sociales. La articulación d e los ó r d e n e s so cia ­
les co n stitu y e la estru ctu ra social.
Todas las p erso n a s s e diferencian e n tr e sí s o b r e la base de diversas características, naturales y sociales. Las
prim eras, pu ed en s e r co n g én ita s o heredadas, c o m o los rasgos físicos, el c o lo r de la piel, la p e rten en cia a
d eterm in a d o g ru p o étn ico , la altura, la edad, el s e x o . Las diferencias socia les s e refieren a las característi­
Lkliloi

cas de la familia, el gru p o social o el país en el q u e nacieron. Según el c o n te x to espacial, tem p oral y social,
dichas diferencias pu ed en dar lugar a desigualdades, es decir, a p o sic io n e s con sid erad as so cia lm en te su p e ­
© Aitjue Grupo

riores o inferiores, caracterizadas p o r una distribución inequitativa d e prestigio o d e ingresos.


La estratificación social es la form a en qu e s e organizan las desigualdades sociales, e s decir, las diferen tes
p o sic io n e s so cia les qu e ocupan las p erso n a s según una escala jerárquica so cia lm e n te definida. Se diferen­
cian cuatro sistem as de estratificación social: la esclavitud, las castas, los e sta m e n to s y las clases sociales.
Esta última es la form a que adop ta la estratificación social en las so cie d a d es m od ern as. El ingreso y la o c u ­
pación so n los ejes principales para definir las desigualdades sociales.
La estratificación p o r clases so cia les e s abierta; o sea, e x iste movilidad social, a sce n d en te y d e sce n d en te .
H asta la década d e 1970, la so cied a d argentina m ostrab a una ten d en cia hacia la movilidad social a sc e n d e n ­
te . D e s d e e n to n c e s , la ten d en cia s e ha invertido hacia la m ovilidad d e s c e n d e n te . La causa d e esta inversión
so n los cam bios so cia les, e c o n ó m ic o s y p o lítico s p rod u cid os a escala nacional e internacional, q u e afecta­
ron a la A rgentina y a la mayoría de los países latinoam erican os.
E xisten d o s c rite rio s b á sico s para ubicar a una p e r so n a en una cla se social: el su b jetivo y el ob jetivo. El
c r ite r io su b jetiv o s e basa en la o p in ió n del individuo s o b r e su p e r te n e n c ia a una cla se social. Según el
c r ite r io ob jetiv o , para e sta b le c e r la p o sic ió n d e lo s individuos en la e scala social s e utiliza un in stru m en ­
t o d e n o m in a d o N ivel E co n ó m ic o Social (N E S), q u e c om b in a a s p e c to s cuantificables rela cio n a d o s c o n la
ed u c a c ió n , el in greso, la o c u p a c ió n y el c o n s u m o de b ien es y se r v ic io s. D e la com b in a ció n d e e s t o s as­
p e c to s s e diferencian s ie te niveles s o c io - e c o n ó m ic o s q u e s e asim ilan a las c la se s alta, m edia alta, m edia
m edia, m edia baja, baja superior, baja inferior y marginal. Para fin es p rá ctico s lo s s ie t e s e c to r e s s e r esu ­
m en en tres: alto, m e d io y bajo.
Esta m edida de la p e rten en cia a e str a to s s o c io -e c o n ó m ic o s s e utiliza en investigaciones científicas y tam ­
bién tie n e amplia aplicación en los e stu d io s de m ercad o y en los d ed icad os a analizar la opinión pública.

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