Vous êtes sur la page 1sur 9

Castellani, A. y Gaggero, A.

: “Estado y grupos económicos en la Argentina de los noventa”

Las estrategias de los grandes agentes económicos son claves para entender los rasgos centrales del proceso de
acumulación de k en Argentina. Al ser una economía altamente concentrada, las grandes empresas inciden
significativamente en la generación del valor agregado total y sus decisiones microeconómicas suelen influir
sobre el conjunto de la actividad. A su vez, las políticas implementadas desde el Estado van condicionando
esas decisiones, reorientando las estrategias de acumulación de los agentes económicos privados (esto es
importante sobre todo en países con alta inestabilidad económica, donde los virajes en las políticas públicas
son recurrentes).
La dinámica micro/macro a nivel económico no es unidireccional. Las empresas se desenvuelven en contextos
socialmente construidos determinados por diversos factores:
- Cambios en el mercado mundial y en el contexto internacional;
- Cambios en el sistema y el régimen político;
- Virajes en la orientación de la intervención económica estatal;
- Relaciones que los diversos actores sociales establecen entre sí;
- Decisiones microeconómicas de las propias firmas (en especial, de las más grandes), etc.
La problemática relación e/ lo micro y macro es fundamental a la hora de interpretar tanto los
comportamientos económicos agregados como los desempeños particulares de los agentes económicos.
Las políticas públicas desplegadas desde mediados de los ’60 hasta fines de los ’80 señalan un creciente
proceso de transferencias de recursos públicos hacia las grandes empresas privadas a través de diversos
mecanismos: la fijación de $ diferenciales en las compra-ventas de las empresas y reparticiones públicas, y las
políticas de financiamiento preferencial a la industria encuadradas en el régimen de promoción industrial.
Los diversos ÁMBITOS PRIVILEGIADOS DE ACUMULACIÓN1 generados durante esos años en torno
a la intervención económica estatal (c/ vez más heterónoma y de baja calidad) facilitaron la expansión y/o
consolidación de algunas grandes empresas que operaban en el mercado local. La vigencia de estas
transferencias de recursos públicos fortaleció a la fracción empresaria vinculada a las actividades del complejo
económico estatal-privado2, integrada en su mayoría por empresas industriales que formaban parte de grupos
económicos nacionales (GEN) 3.
Como las transferencias continuaron incluso en momentos de fuerte deterioro de los recursos públicos, se fue
erosionando la calidad operativa de las empresas estatales y se profundizó hasta límites impensados la crisis
estatal y la puja distributiva en torno a los cada vez más escasos recursos fiscales, cuya expresión más
acabada fue la HIPERINFLACIÓN de 1989 (produjo un significativo cambio en la orientación de la
intervención económica estatal y en el papel del Estado como agente económico). El desmantelamiento de las
funciones empresarias del Estado, y la apertura y desregulación de los mercados fueron los principales ejes del
nuevo consenso que orientó la actividad económica en los ’90.
Aquí se analiza el período que se abre con la implementación de las reformas estructurales y del Plan de
Convertibilidad con 3 objetivos complementarios para comprender la dinámica micro/macro en esos años:
1) Caracterizar el “modelo de la Convertibilidad” identificando sus propios límites estructurales y la
incidencia del “nuevo contexto” (construido a partir de la aplicación de las reformas estructurales) sobre el
perfil y desempeño de las grandes firmas privadas en general;
2) Identificar las principales estrategias de acumulación desplegadas por los GEN ante el cambio en la
orientación de la intervención económica estatal, especialmente porque esta fracción había sido la más
privilegiada por el accionar del Estado en los años previos, y además porque (en parte gracias a esos
privilegios) había logrado un crecimiento considerable durante los ‘80 y se convirtió en la fracción más
dinámica de la cúpula empresaria local (empresas privadas y estatales de mayores ventas).
3) Analizar la manera en que las estrategias desarrolladas por los GEN condicionaron la sustentabilidad del
propio modelo económico

1 Ámbito privilegiado de acumulación: Es un espacio virtual articulado por diversas prácticas que permiten la generación de ganancias extraordinarias para un
conjunto de empresas privadas, beneficios que se sostienen en la existencia de múltiples y diversos privilegios (que pueden o no estar institucionalizados).
2
Complejo económico estatal-privado: Alude a las articulaciones existentes entre el sector público y el privado en torno a un conjunto de actividades económicas:
siderurgia, petroquímica, construcción de grandes obras de infraestructura, provisión de servicios claves, etc.
3
Se llama “grupos económicos” a la administración de varias empresas que se desempeñan en distintos sectores de actividad. El grupo es una empresa de gran escala
que invierte y produce en varias líneas de productos que involucran integración vertical u otros tipos de complementariedades económicas o tecnológicas. Los GEN
son empresas integraas en complejos empresariales que controlan el capital de múltiples empresas que actúan en diversas actividades económicas (industriales,
agropecuarias, financieras, contrucción, etc.) y que suelen tener una presencia oligopólica en al menos un sector. Es común que un GEN controle algunas firmas y
tenga participación minoritaria en otras, lo cual suele dificultar conocer con exactitud la estructura de grupos más complejos.
EL NUEVO PLAN Y SUS LÍMITES ESTRUCTURALES

El régimen de Convertibilidad (abril/1991) significó la imposibilidad de utilizar la política cambiaria para


modificar los $ relativos y de intervenir directamente en el proceso de asignación de recursos. Ante las
reiteradas situaciones hiperinflacionarias de fines de los ’80 y ppios de los’90, el gobierno consideró que la
fijación por ley de la paridad nominal, la convertibilidad monetaria plena y la subordinación de la emisión a
los resultados obtenidos en el balance de pagos, era la mejor forma de generar confianza e/ los ppales agentes
económicos sobre la continuidad de la política económica en general, y la pauta cambiaria en especial.
Sin embargo, esta situación limitó mucho la posibilidad de mejorar la competitividad de la producción
nacional: al no poder modificar el tipo de cambio, restaba  la productividad del capital (invirtiendo en
tecnología) y del trabajo (explotando más a la FT).
Para los defensores locales del neoliberalismo, la confianza de los inversores podría sostenerse en 3 pilares: 1)
la credibilidad del compromiso gubernamental de mantener las políticas implementadas; 2) la factibilidad de
financiar los desequilibrios en el corto plazo, y 3) la posibilidad de producir transformaciones estructurales
(sobre todo en inversión y exportaciones) que permitieran un financiamiento genuino en el largo plazo.
El plan de estabilización tuvo éxito en lo inmediato en el control de la inflación y el  en los niveles de
actividad. Además, los ingresos provenientes de la privatización de empresas públicas permitieron mantener
equilibradas las cuentas fiscales en los primeros 3 años. Ante estos éxitos iniciales, el gobierno desestimó
debatir la posibilidad de retomar el control de la política cambiaria y monetaria.
La reestructuración productiva fue orientada por 3 programas de reformas sustanciales basados en las leyes de
Reforma del Estado y Emergencia Económica y en sintonía con los lineamientos propuestos por el Consenso
de Washington: apertura comercial y financiera, privatización de las empresas públicas y desregulación
de los mercados de bienes y servicios.
Si bien la estrategia antiinflacionaria resultó exitosa, produjo al mismo tiempo fuertes distorsiones en los $
relativos locales (por ej., los $ al consumidor  a tasas más elevadas que los mayoristas –en gran parte por el
aumento de las tarifas de los servicios públicos privatizados– , los agropecuarios más que los industriales, los
nacionales más que los importados). Hubo también fuertes modificaciones de las rentabilidades relativas de
los sectores productores de bienes no transables (los que se consumen sólo al interior de la propia economía) y
de los transables (los que se pueden intercambiar internacionalmente), ya que los primeros, al no estar
sometidos a la competencia, presentaron rentabilidades operativas mucho mayores (en muchos casos, de las
más elevadas tanto en el plano nacional como en el ámbito internacional).
Mientras la expansión del PBI se pudo sostener con ingreso de capitales extranjeros y privatización de
empresas públicas, se mantuvieron los éxitos iniciales del plan, pero luego de la crisis mexicana de diciembre
de 1994, y ante el reflujo de los capitales financieros hacia mercados más seguros, se hicieron evidentes las
limitaciones propias del modelo y sus adversas consecuencias sobre el tejido social, que se fueron agravando.
Lejos de reconocer estos primeros límites, los gobiernos que se sucedieron e/ 1995 y 2001 terminaron por
agudizarlos, deprimiendo cada vez más el consumo interno, recurriendo al endeudamiento externo y
favoreciendo la propagación de mecanismos de valorización financiera del k, sobre todo al final de la década.
Sin ignorar las profundas limitaciones de carácter social y político que condicionaron el derrotero del modelo
de convertibilidad, algunas limitaciones macroeconómicas fundamentales impidieron sostener el crecimiento
registrado e/ 1991 y 1994.
Los autores analizan 3 variables macroeconómicas en las que se puede apreciar con claridad el derrotero
general del plan de estabilización y transformación estructural de ppios de los ‘90. Desde la puesta en vigencia
del Plan de Convertibilidad hasta el abandono del tipo de cambio fijo a comienzos de 2002, el comportamiento
de las 3 variables ayudan a explicar el fracaso de la alternativa neoliberal para el desarrollo.
» PBI: Si bien se expandió notablemente durante los primeros años, entre 1999 y 2001 registra una fuerte
declinación, dando lugar a una aguda fase recesiva. Significativamente, los años 1991-1994 explican la mitad
del crecimiento registrado en el total del período, vinculada ppalmente a la recuperación de la capacidad
ociosa del aparato productivo tras la crisis hiperinflacionaria. Lo mismo se observa a partir de la crisis de fines
de 1994, cuando el producto volvió a crecer sostenidamente hasta 1998, incluso superando el nivel de
actividad previo al estallido de la crisis financiera de fines de 1994.
En términos agregados, el comportamiento del PIB estaría verificando una expansión de la oferta vinculada a
una serie de factores que no lograron sostenerse en el tiempo y que resultaron insuficientes para generar el
esperado “efecto derrame”: a) la recuperación de la capacidad ociosa existente en el aparato productivo; b) el
 del consumo interno por la extensión del crédito y la recuperación salarial posterior a la estabilización de
precios; c) el  de las inversiones productivas (internas y externas) como consecuencia del programa de
reformas estructurales iniciado que abría la posibilidad de realizar rentables negocios (ej.: privatización de
empresas públicas y desregulación de mercados muy atractivos, como el supermercadista y el de producción
de alimentos), y d) el ingreso de capitales financieros facilitado por la alta liquidez inicial de la plaza
internacional y las altas tasas de interés del sistema financiero local.
» Ventas de la cúpula empresaria: el efecto positivo fue aún mayor, sus ventas crecieron un 124% durante la
década. La diferencia de comportamiento e/ la evolución del PBI y las ventas de la cúpula muestran un
significativo  en la concentración económica del conjunto de la economía argentina en torno a estas pocas
grandes firmas que se expandieron sostenidamente a una tasa 3 veces mayor que la de la economía en su
conjunto.
Esta cúpula sufrió grandes transformaciones durante la década. Más allá del excelente desempeño logrado e/
1991 y 2001 en el agregado de sus ventas, las firmas que integraban la cúpula al comienzo del período no eran
las mismas que al final. Hubo un alto grado de rotación durante el primer quinquenio de los’90: avanzaron las
extranjeras por sobre las nacionales, las privadas por sobre las estatales, las empresas de servicios por sobre las
industriales y, entre estas últimas, las agroindustriales por sobre las de las demás ramas de la industria.
También disminuyó la cantidad de empresas pertenecientes a GEN (de 62 en 1991 a 43 en 2001) y de las
principales firmas del complejo económico estatal-privado. En el nuevo contexto que impuso la
Convertibilidad, los grandes agentes económicos optaron por desplegar diversas estrategias de acumulación
con heterogéneos resultados que terminaron modificando sustancialmente el perfil de la cúpula.
» Salario real: Como contracara del muy buen desempeño de las ventas de la cúpula y del crecimiento
(errático) del PIB, el salario promedio real cayó un 7%, proceso que se experimentó especialmente en la
segunda fase expansiva del ciclo económico (1995-1998) y que se mantuvo en la fase recesiva iniciada en
1999. La evolución decreciente del salario y la sistematicidad de su caída, reflejan el carácter disciplinador
que significó el alto nivel de desempleo. Los incrementos de productividad durante los’90, que le permitieron
a la economía argentina sostener su inserción en el comercio mundial a pesar del atraso del tipo de cambio,
estuvieron ppalmente vinculados con el  de la explotación de la FT más que con la innovación tecnológica.
Este nivel de caída del salario (agravado por el inusitado  del desempleo y el subempleo que generaba la
propia dinámica de acumulación) contribuyó a frenar la expansión de la demanda agregada y, por ende, el
crecimiento del PBI.
Sin el motor del consumo interno ni de la inversión pública, sin la posibilidad de incrementar las
exportaciones debido al atraso cambiarlo, y con la inversión privada estancada tras el auge del primer
quinquenio, el modelo sólo podía seguir funcionando mediante la incorporación de capitales externos que
permitieran sostener la paridad cambiada y el creciente déficit fiscal. Pero estos capitales exigían para
ingresar al país tasas de interés cada vez más altas, que tuvieron por efecto desalentar aún más las inversiones
productivas, favoreciendo el proceso de expansión del sector financiero vigente desde inicios de los ’90.
El ingreso de capitales vía endeudamiento (vital para el funcionamiento del modelo) se estancó a partir de
1998 y comenzó a caer en 2000, con el agravante de que la fuga de capitales (perfectamente factible dada la
apertura financiera casi irrestricta) empezó a incrementarse notablemente desde 1995.
El estancamiento en el flujo de ingreso de capitales se vincula con varios factores: alta volatilidad de los
mercados financieros; impacto de las sucesivas crisis de los países emergentes (México, Rusia, Turquía y
Brasil) sobre esos mercados; limitaciones del modelo de tipo de cambio fijo. Pese a esto, la corriente se
mantuvo estable en plena recesión (de fines de 1998 hasta 2000) para recién caer significativamente en 2001.
Sin embargo, esta última etapa fue cualitativamente distinta de la del primer quinquenio: los capitales
NO se destinaron a  la inversión privada sino a sostener la paridad cambiaria y los desequilibrios externos y
fiscales. El Estado quedó endeudado a altas tasas de interés en niveles inéditos, agravando la ya delicada
viabilidad del modelo.
El proceso de endeudamiento está fuertemente relacionado con la evolución de la 2da variable: la salida de
capitales. E/ 1991 y 2001, se incrementó en un 126,5%, mientras que el ingreso de capitales se expandió un
77,8%. El crecimiento más importante de este proceso de “fuga” se dio e/ 1994 y 1997, es decir, ante la
primera crisis de la Convertibilidad. El sector privado no financiero explica el grueso de esas transferencias, lo
cual permite inferir ciertas características propias del comportamiento de los grandes capitalistas locales.
Es posible suponer que estos agentes económicos “perdieron” la confianza en la solvencia y continuidad del
modelo antes que los agentes del sector financiero. En vez de aumentar las inversiones en activos físicos (para
ampliar el aparato productivo y mejorar la productividad), optaron por convertir parte de los activos fijos
existentes en activos líquidos que se volcaron afuera del país privilegiando una estrategia de acumulación
basada en la obtención de ganancias patrimoniales y en la realización de operaciones financieras en el
exterior. En menor medida, parte de los recursos generados por los grandes agentes económicos locales se
utilizaron para adquirir activos físicos fuera del país.
Si se analiza la evolución de los activos en el exterior del sector privado no financiero, se observa que las
inversiones en cartera (acciones y títulos) crecieron notablemente e/ 1995 y 2000. Lo mismo sucede con la
inversión directa en el exterior, que partió de niveles sumamente bajos en 1991 y aumentó alrededor del 350%
en los cuatro años posteriores. Durante el siguiente quinquenio volvió a , pero esta vez partiendo de una base
mucho más alta, con un aumento superior al 200%. La mayor parte de los fondos invertidos por las empresas
argentinas en el exterior se destinó a la instalación de nuevas plantas y a la participación en los procesos de
privatización de importantes empresas públicas en otros países de la región. Más allá de su importante
crecimiento, la proporción de activos fijos sobre el total de activos “fugados” por el sector privado no
financiero siempre fue menor a la de los activos financieros.
Puede inferirse que la expansión de los activos en el extranjero de una parte de las grandes empresas locales a
partir de mediados de los ’90 manifestó dos comportamientos:
 El incremento de la inversión directa (principalmente en América Latina)
 El aumento de las inversiones financieras en el exterior
Estas dos estrategias cumplieron un papel destacado a la hora de pensar la relación e/ lo macro y micro en el
análisis económico y para entender el derrotero del modelo sustentado en la convertibilidad monetaria, ya que,
aunque racionales desde el punto de vista micro, contribuyeron tempranamente con el persistente proceso de
fuga de capitales y con la pérdida de competitividad de la producción local, en tanto que restaron fondos para
reinvertir en el mejoramiento de los activos físicos dentro de las fronteras nacionales.
Para confirmar esta hipótesis, se propone analizar el comportamiento de los GEN, una de las fracciones
empresarias más comprometidas con las dos vías principales de salida de capitales del sector privado no
financiero. A través de ello, se podrá ilustrar con más claridad la dinámica micro/macro en contextos de
cambio estructural.

DESEMPEÑOS Y ESTRATEGIAS DE LOS GRANDES AGENTES ECONÓMICOS: EL CASO DE LOS


GRUPOS EMPRESARIOS DE CAPITAL NACIONAL

Hacia fines de los ‘80, los GEN eran la fracción más importante dentro del espectro de las grandes empresas
del país. Su poderío por aquel entonces se debía en gran parte a la privilegiada vinculación que habían
establecido con reparticiones y empresas estatales y con los beneficios derivados de diversas políticas públicas
destinadas al sector industrial.
Si bien la mayoría de estas empresas habían surgido al calor de la ISI, la mayor expansión de los GEN se dio
e/ los ’70 y ’80. A diferencia de otras experiencias mundiales, su crecimiento se dio en el marco de un mal
desempeño macroeconómico del país. Los conglomerados argentinos pudieron crecer gracias a la activa
intervención estatal, que los consolidó como actores oligopólicos locales, pero no los transformó en
organizaciones competitivas a nivel internacional.
El Estado tuvo un rol fundamental en el vertiginoso crecimiento de estos actores en esos años inestables en
términos macroeconómicos, mediante diversos mecanismos de transferencia de ingresos públicos: regímenes
de promoción industrial; precios preferenciales en las operaciones de compra-venta con empresas estatales y/o
reparticiones públicas; liberalización del sistema financiero; estatización de la deuda externa privada y
privatización parcial de empresas públicas.
Los GEN llegaron a los ’90 tras dos décadas de fuerte expansión que implicaron una notable diversificación de
sus actividades y un incremento de su grado de participación en industrias estratégicas para el país (Ej.: grupo
Macri controlaba la principal empresa automotriz (Sevel) y una de las principales firmas constructoras de
Argentina (Sideco); Bunge y Born era dueño de la ppal fabricante de alimentos (Molinos Río de la Plata);
Loma Negra controlaba la mitad de la producción de cemento del país; el grupo siderúrgico Acindar producía
casi el 90% de los aceros no planos; Techint era el ppal fabricante de tubos sin costura y de aceros planos).
Hacia fines de los’80, los GEN se caracterizaban por un alto grado de diversificación, el control de las
principales ramas de la industria, la articulación privilegiada con el Estado, y una escasa inserción externa.
¿Qué sucedió con estos grupos una vez producido el cambio en la orientación económica estatal? ¿Cómo
incidieron estas transformaciones en sus desempeños? ¿Qué estrategias desplegaron en este nuevo contexto?
¿Cómo incidieron, a su vez, esas estrategias en el funcionamiento del propio modelo económico?
DE LO MAGRO A LO MICRO: IMPLEMENTACIÓN DE UN NUEVO MODELO ECONÓMICO Y
REESTRUCTURACIÓN REGRESIVA Y HETEROGÉNEA DE LOS GEN

Las reformas implementadas en los primeros años de Menem transformaron la estructura macroeconómica e
institucional del país, afectando necesariamente el derrotero de los grupos al incidir sobre tres variables
centrales en el proceso de acumulación de estos agentes económicos:
a) el nivel y la estabilidad en el crecimiento del producto nacional;
b) las formas de intervención económica del Estado;
c) la relación entre el empresariado local y los mercados internacionales.
Estos factores llevaron a una profunda reestructuración del capital concentrado nacional que trajo aparejada,
por un lado, la disminución de su presencia en la economía argentina y, por otro, un cambio en los sectores de
actividad en los que estaban insertos.
La profundidad y el carácter de estos cambios no se hicieron evidentes inmediatamente. Hay un paralelismo
entre la performance de esta fracción del capital concentrado y la evolución de las variables macro del país:
durante un período inicial se ven los efectos positivos de las transformaciones (vinculados principalmente al
control de la inflación), mientras que en la 2da mitad de los ’90 afloraron sus limitaciones, que implicaron
cambios sustanciales en las estrategias y desempeños de los grupos.
E/ 1991 y 1994, los GEN incrementaron su importancia en la economía argentina, debido principalmente a la
combinación de tres factores:
1°) Crecimiento económico interno: e/ 1991 y 1994 el PBI aumentó alrededor del 30%, estimulando la
actividad de la mayoría de los GEN que destinaban su producción al mercado interno.
2°) Capacidad de intervención económica estatal: Al igual que en las décadas anteriores, el rol del Estado
fue fundamental para el crecimiento de los grupos durante el primer quinquenio de los ’90. Las privatizaciones
de las empresas públicas fueron el ppal hito que permitió la expansión de esta fracción, ya que una parte de
ellos participó activamente de este proceso, logrando acrecentar sus activos y su facturación. Si bien la
participación de los grupos fue importante a nivel agregado, los GEN desplegaron diferentes estrategias frente
a este cambio en la orientación de la intervención económica estatal: la mitad no integró ningún consorcio
adjudicatario porque optó por seguir operando en sus tradicionales sectores de actividad; otros participaron
pero siguiendo estrictamente una lógica de focalización con el fin de alcanzar su integración productiva; unos
pocos participaron muy activamente, orientados por una lógica más financiera que productiva, ya que
consideraron que las privatizaciones ofrecían la posibilidad de obtener rentabilidades extraordinarias en el
corto plazo.
El Estado también desempeñó un papel fundamental protegiendo a determinados grupos nacionales mediante
regímenes arancelarios especiales, como fue el caso del sector automotor o azucarero.
3°) Coyuntura internacional favorable: A partir de las reformas estructurales, el sector privado argentino
había aumentado su dependencia del mercado mundial. Debido al panorama a ppios de la década, este nuevo
tipo de inserción trajo beneficios vinculados al acceso al crédito y a la inserción en nuevos mercados.
Así, durante los primeros cuatro años de la década, el crecimiento macroeconómico coincidió con altos niveles
de liquidez y bajas tasas de interés en el mercado mundial. Esta situación facilitó el endeudamiento de los
grupos en el exterior, lo cual les permitió realizar las inversiones necesarias para enfrentar el aumento en la
competencia por la apertura comercial. Además, la gestación del Mercosur también implicó una oportunidad
para las inversiones y la exportación de ciertos productos a otros países de la región.
Finalmente, el bajo nivel de Inversión Extranjera Directa (IED) en los países periféricos en general, y en la
Argentina en particular durante los primeros años de la década, fue beneficioso ya que (exceptuando las firmas
que participaron en las privatizaciones) las empresas multinacionales no se instalaron masivamente en el país,
y por lo tanto no fueron una amenaza para los grupos locales productores de bienes transables. Tanto en la
Argentina como en el mundo, los flujos de IED se mantuvieron relativamente bajos y recién crecieron
aceleradamente desde mitad de los ‘90.
Tras la crisis mexicana, comenzaron a revertirse los tres factores. La crisis del Tequila fue la primera alerta
sobre la sustentabilidad del régimen de convertibilidad. Superado este episodio, y tras dos años de
crecimiento, en 1998 comenzó la larga recesión que desembocaría en una de las crisis más profundas de la
historia argentina. A lo largo de su trayectoria, la mayoría de los GEN había atravesado por severas
depresiones económicas (ej. 1981-1982 y 1988-1989), pero en esta oportunidad la situación presentaba
diferencias. Hacia fines de los ’90 se hizo evidente que las reformas estructurales le habían quitado al Estado
una parte de las herramientas que tradicionalmente había utilizado para “proteger” a los GEN de la
inestabilidad macroeconómica local y de los vaivenes financieros internacionales.
La nueva orientación de la intervención estatal a comienzos de los ’90 puso fin a buena parte del sistema de
promoción industrial y de subsidios al empresariado nacional. Los cambios en el sistema financiero, al mismo
tiempo, restringieron la intervención del sector público en la mejora de las condiciones de financiamiento. No
sólo el Estado contaba con pocas herramientas sino que las que aún quedaban disponibles (ej. la obra pública)
no pudieron ser utilizadas debido a la magnitud de la crisis fiscal que atravesó el país durante los últimos años
de la década.
La situación se fue agravando con los cambios en la coyuntura internacional hacia fines de los ‘90. Las crisis
financieras de impacto mundial (México primero, y luego Rusia, el Sudeste asiático y Brasil) provocaron un 
en las tasas de interés internacionales. A esto se sumó la devaluación de Brasil (ppal socio comercial de
Argentina) en 1999 que agravó la situación, disminuyendo las exportaciones y alentando las importaciones
desde ese país. Otro elemento fue el notable  de IED desde los países centrales a los periféricos (e/ 1994 y
1999 se triplicaron). En la Argentina, este proceso se tradujo en el ingreso creciente de empresas
multinacionales al país, especialmente interesadas en comprar firmas que ya funcionaban en el mercado local.
Estos factores macro resultaron centrales para entender por qué, en su conjunto, los GEN experimentaron una
gran transformación, cuyo aspecto más relevante fue la disminución de su presencia en la estructura
productiva argentina: entre 1991 y 2003 redujeron en más del 50% el número de sus empresas en el país. Sin
embargo, el análisis diacrónico nos muestra que el profundo proceso de reestructuración de esta fracción
empresaria se dio a partir de 1995, luego de un breve período de expansión que coincidió con los “mejores
años” de la Convertibilidad. Precisamente es en ese año cuando todos los indicadores relevados disminuyen en
forma considerable. Las causas de este desempeño hay que buscarlas en las estrategias que desplegaron los
GEN a partir de la crisis del Tequila.
Así como los cambios en el contexto macroeconómico tuvieron profundas consecuencias en el perfil de las
empresas pertenecientes a los GEN, es necesario analizar también cómo incidieron en su propio repliegue las
estrategias que desplegaron ante las primeras señales de agotamiento del crecimiento a comienzos de la
década, y en el funcionamiento del modelo centrado en la Convertibilidad.

DE LO MICRO A LO MACRO: LAS DIFERENTES ESTRATEGIAS Y DESEMPEÑOS DE LOS GEN Y


SU INCIDENCIA SOBRE LA SUSTENTABILIDAD DEL “MODELO ECONÓMICO”

Más allá de la profunda reestructuración regresiva que sufren los GEN durante la 2da mitad de los ’90, sus
estrategias y sus resultados no fueron homogéneos. Esta diversidad se relaciona con varios factores
estructurales propios de estas organizaciones: a) el grado de especialización/diversificación de sus
actividades, b) el tipo de inserción sectorial predominante, c) la vinculación mantenida con el mercado
mundial y d) el modo de articulación con el aparato estatal.
Se pueden identificar 4 tipos de estrategias centrales, definidas en función de la presencia y tipo de mercado en
el que operan los GEN, que implicaron consecuencias muy diversas sobre el derrotero de los propios grupos
que las implementaron y sobre el funcionamiento de algunas de las principales variables macroeconómicas:
estrategia de profundización de la inserción primario-exportadora; estrategia de reconversión productiva;
estrategia de profundización de la inserción mercadointernista; estrategia de retirada oportuna (presenta una
diferencia cualitativa fundamental con respecto a las tres primeras, ya que implica la desaparición del propio
grupo económico por decisión de sus propietarios).
Estas estrategias no fueron las únicas, pero sí las más importantes en función de la cantidad e importancia de
los grupos que las siguieron. Analizarlas permite entender el gran cambio que sufrió el perfil de la cúpula
empresaria (EXTRANJERIZACIÓN, REPRIMARIZACIÓN, MAYOR INSERCIÓN EXPORTADORA) y
brinda claves para explicar el creciente proceso de “fuga” de capitales que erosionó notablemente las bases de
la Convertibilidad al agudizar uno de sus principales límites estructurales: la dependencia de divisas. A su vez,
estas estrategias se relacionan con la situación que cada GEN presentaba a comienzos de los ’90 y con la
lectura hecha por sus ppales directivos sobre el derrotero del nuevo modelo económico, lo que evidencia la
importancia de analizar las dinámicas micro/ macro a la hora de entender los procesos económicos.
1) Estrategia de profundización de la inserción primario-exportadora: adoptada por los GEN que antes
de la crisis del Tequila se habían mantenido especializados en actividades con ventajas comparativas
naturales, y por ende, con un fuerte sesgo exportador. Estas organizaciones tuvieron el mejor desempeño
durante el período. Se destacan los grupos dedicados al procesamiento de granos (fabricantes de harinas y
aceites) que durante los ’90 aumentaron notablemente su capacidad exportadora. Además de contar con
ventajas dadas por los RRNN y el  de la productividad agrícola, estas organizaciones fueron incentivadas por
el Estado durante toda la década mediante un sistema de reembolsos y de derechos diferenciales a las
exportaciones de granos y productos industriales. También sobresalen aquí los GEN dedicados a la extracción/
elaboración de RRNN: productores de otro tipo de alimentos (carnes, lácteos y golosinas) e industrias
extractivas del sector petrolero que también mostraron un muy buen desempeño durante el período. A nivel
agregado, los grupos especializados con fuerte vinculación al mercado externo fueron los menos afectados por
el proceso de extranjerización de la economía, tuvieron una alta tasa de permanencia en las primeras 200
empresas del país (cercana al 75%) y  su participación en el conjunto de las ventas totales de la cúpula.
Si bien la estrategia desplegada resultó exitosa, a nivel macro significó una REPRIMARIZACIÓN DE LA
ECONOMÍA, especialmente del sector industrial. Las implicancias negativas de una producción centrada
básicamente en explotar recursos naturales o en transformarlos con escaso nivel agregado, son evidentes: alta
dependencia de las fluctuaciones de los $ de las commodities en el mercado mundial, escasa generación de
empleo y presión constante sobre el nivel de $ internos de los alimentos y sobre el tipo de cambio.
Ejemplo de esta estrategia: Grupo Arcor
2) Estrategia de reconversión productiva: adoptada por los GEN que a ppios de los ’90 estaban muy
diversificados, es decir que tenían empresas que operaban en distintos sectores de actividad. Promediando la
década, estos grupos decidieron revertir su alto grado de diversificación económica y optaron por insertarse
sólo en aquellos sectores de actividad que contaban con ventajas comparativas naturales, desprendiéndose del
resto de sus empresas industriales (Pérez Companc; Bunge y Born; Garovaglio y Zorraquín).
El proceso de reconversión tuvo su mayor intensidad e/ 1996 y 1998 y representó un hito en la historia de
algunas de estas organizaciones que, en cierto sentido, realizaron una apuesta similar a la de los grupos que
optaron por mantener su inserción primario-exportadora. Estos grupos reestructurados no sólo decidieron
orientar sus inversiones hacia el sector primario exportador dentro del país sino que salieron a comprar firmas
en el exterior para profundizar esa estrategia en la región. De esta forma, la mayoría de estos grupos se
convirtieron en empresas multinacionales, con fuerte presencia en los países del Mercosur.
La performance de este segundo grupo fue ambigua: si bien se especializaron en el sector de mejor desempeño
durante la crisis (el agroindustrial), el proceso los llevó a vender sus empresas más importantes y a perder
presencia en distintos sectores de actividad. Bunge y Born, Pérez Companc y Garovaglio y Zorraquín poseían,
en 1993, 13 firmas en la cúpula empresaria, que explicaban el 8% de las ventas totales de la muestra. Diez años
luego, esos mismos grupos tenían sólo 5 empresas que representaban menos del 4% del total de las ventas.
La estrategia de reconversión desplegada ante la primera crisis del modelo tuvo importantes consecuencias
sobre el perfil de la estructura económica en tanto acrecentó el proceso de EXTRANJERIZACIÓN de la
producción local y contribuyó con la persistente salida de capitales del 2do quinquenio de los ‘90.
Paradójicamente, buena parte de los activos físicos transferidos al capital extranjero fue forjada gracias a los
recursos públicos, de manera que se dilapidaron los ingresos que el Estado había invertido en las décadas
previas precisamente para revertir el sesgo primario exportador de la economía y el alto grado de
participación del capital extranjero en el sector industrial.
Ejemplo de esta estretegia: Grupo Pérez Companc
3) Estrategia de retirada oportuna: Se trató de grupos industriales productores de artículos de consumo
masivo destinado al mercado interno, que durante la 1ra mitad de la década vendieron sus empresas al capital
extranjero. Las operaciones no estuvieron motivadas necesariamente por una mala performance de las firmas,
sino que podrían denominarse ventas estratégicas, orientadas a aprovechar la oportunidad de obtener un
excelente precio y, al mismo tiempo, evitar los riesgos de competir contra los gigantes multinacionales que
llegaban al país. Lo distintivo de estas operaciones fue que se concretaron en 1994 (un año de bonanza
económica) y que las firmas no atravesaban una situación financiera difícil. El factor decisivo en este caso
parece estar relacionado con la entrada inminente de los grandes competidores mundiales al país.
Ejemplo de esta estrategia: Terrabusi y Bagley
4) Estrategia de profundización de la inserción mercadointernista: La mayor parte de los que siguieron
este camino eran grupos que por la naturaleza de su producción (bienes o servicios no transables) o por la
relativamente baja competitividad internacional que tenían a ppios de los ’90, apostaron ppalmente a defender
las posiciones oligopólicas en el mercado interno que habían adquirido durante los ’70 y ’80.
Este grupo fue el más afectado por la crisis final de la Convertibilidad: de los 30 grupos de este tipo que
formaban parte de la cúpula antes de la crisis del Tequila, sólo 7 seguían integrándola una década más tarde.
A partir de 1999 se produjo una oleada de ventas de estos grupos al capital extranjero. A diferencia de los
casos de retirada oportuna, las operaciones se debieron a un mal desempeño empresario: los protagonistas
estaban fuertemente endeudados, con dificultades para obtener financiamiento a mediano plazo y afectados
por una importante crisis económica a nivel nacional. Este fue el caso de Acindar.
La pérdida de presencia en la cúpula empresaria de los GEN orientados casi en exclusividad al mercado
interno no se debió solamente a la venta de sus empresas. Muchos sufrieron una importante caída en su
facturación que los dejó afuera de la nómina de las firmas más importantes del país. Ese fue el caso de grupos
industriales centrados en ramas especialmente afectadas por la apertura comercial y la recesión que se instaló
a partir de 1998, como por ejemplo la textil y la del calzado (Alpargatas y Gatic).
Al analizar el mapa de “los caídos” y “los sobrevivientes", surgen dos variables claves para entender el
derrotero de los grupos que siguieron la estrategia de profundización de la inserción mercadointernista:
a) Actividad en la que estaban insertos: los GEN con eje en sectores muy expuestos al aumento de la
competencia externa prácticamente fueron diezmados durante el período final de la Convertibilidad, mientras
que los que se ubicaban en sectores no transables (servicios, por ejemplo) tuvieron mayor éxito.
b) Articulación con el Estado: los grupos que tuvieron una fuerte vinculación con el aparato estatal durante la
primera mitad de la década (a través del proceso de privatización o regímenes de promoción especiales)
muestran una tasa de permanencia en la cúpula mucho mayor que los que no la tuvieron. En muchos casos, la
participación en las privatizaciones fue determinante para consolidar su poder oligopólico y lograr transitar la
crisis en mejores condiciones.
Ejemplo de esta estrategia: Alpargatas y Gatic (industria textil); Loma Negra y Corcemar (industria
cementera); Clarín y La Nación (medios); Roggio, Eurnekian y otros (servicios); Acindar

Se pueden mencionar 2 casos importantes que no cuadran en esta tipología: el grupo Techint (luego de
diversificarse mediante las privatizaciones en la primera mitad de la década, apostó a convertirse en un líder
mundial en la exportación de productos siderúrgicos); el grupo Soldati (también participó muy activamente
del proceso de privatizaciones con la diferencia de que mantuvo una estructura diversificada en distintos
sectores de actividad, principalmente servicios, a lo largo de todo el período.
Las cuatro estrategias analizadas tuvieron dos importantes consecuencias sobre el conjunto de la economía:
1) Agudizaron el proceso de fuga de capitales (los montos obtenidos en la venta de sus firmas se colocaron
mayoritariamente en el sector financiero externo)
2) Incrementaron significativamente el grado de EXTRANJERIZACIÓN y CONCENTRACIÓN del aparato
productivo local.
Más allá de los derroteros singulares, las estrategias implementadas por los GEN se tradujeron en una
importante pérdida de peso de esta fracción empresaria sobre la economía real y sobre la cúpula local. En
1993, en la cúpula empresaria había 74 que pertenecían a alguno de los 51 GEN; en 2003, ese número se
redujo a menos de la mitad: sólo quedaban en la cúpula 27 firmas, pertenecientes a alguno de los 24 GEN que
aún operaban en la Argentina.

CONCLUSIONES

La experiencia argentina de los años noventa permite ilustrar con claridad la relevancia de la relación que se
establece entre los aspectos macro y microeconómicos a la hora de entender tanto el derrotero de un modelo de
acumulación como los desempeños de las empresas y las estrategias que despliegan. Al estudiarlas por
separado, se pierden de vista estas intersecciones fundamentales, como si las firmas se desenvolvieran
exclusivamente en mercados “puros”, libres de toda “contaminación” político-institucional y tomaran sus
decisiones basadas solamente en cálculos racionales de costo-beneficio; o como si el derrotero de las políticas
económicas dependiera exclusivamente del accionar de sus hacedores (o de los burócratas que las
implementan) o de los vaivenes externos.
La nueva orientación de la intervención estatal tras la crisis hiperinflacionaria y los efectos estabilizadores
del Plan de Convertibilidad modificaron las condiciones de acumulación de todos los agentes económicos, en
especial de los más grandes. En efecto, tras varias décadas de desenvolverse en ámbitos privilegiados de
acumulación anclados en la protección comercial, en los subsidios directos e indirectos y en las ventajosas
operaciones de compra y venta con las empresas y reparticiones públicas, estas firmas tuvieron que adaptarse
a nuevas condiciones de funcionamiento en los cuales este tipo de transferencias de recursos públicos y las
reservas de mercado de antaño se comenzaron a erosionar o directamente desaparecieron.
Las reformas estructurales se implementaron con el argumento de que la intervención económica del Estado
había sido una de las causas centrales del estancamiento macroeconómico del país en la década anterior. Ante
ello, para salir de las crisis recurrentes era necesario implementar una retirada estatal que abriera el paso a las
relaciones de mercado y la iniciativa privada. Este nuevo panorama transformaría al empresariado rentista de
los ‘80 en un actor dinámico, que gracias al  de la competencia se convertiría en un fuerte propulsor del creci-
miento económico. Desregulada la economía, las grandes empresas locales deberían llevar adelante
estrategias maximizadoras que les permitieran  su productividad para sobrevivir.
Sin embargo, la intervención del Estado siguió desempeñando un papel central en las estrategias de los
grandes grupos económicos durante la 1ra mitad de los’90. Las reformas estructurales no implicaron el fin de
los ámbitos privilegiados de acumulación sino su transformación, ya que junto a la estabilización
macroeconómica crearon numerosas oportunidades de negocios (al menos hasta mediados de los ‘90) y
nuevas transferencias de recursos públicos, regímenes de excepción y regulaciones específicas que
garantizaron las condiciones privilegiadas de acumulación para varias de las grandes empresas que ya
operaban en el país y para otras que se instalaron en la década. Esto explica en parte el apoyo que, en líneas
generales, los grandes empresarios dieron al gobierno a la hora de implementar esas reformas cuando
supuestamente significaban una grave amenaza para sus intereses, como también la evolución favorable de los
ppales indicadores macroeconómicos en los primeros años. Finalmente, despeja dudas sobre el papel de los
grandes empresarios en el proceso de transformación estructural: no fueron sus víctimas, sino sus impulsores.
Cuando uno de los principales límites estructurales del plan económico (la dependencia del ingreso de divisas)
se hizo evidente con la crisis mexicana de 1994, se modificó el tablero de las posiciones y estrategias
empresariales. Se produjo un avance del capital extranjero, que colocó gran parte de sus inversiones
productivas en la compra de activos fijos nacionales; como contrapartida, hubo un notable retroceso de los
GEN dentro de la actividad económica. La contracara oculta del aumento de la inversión extranjera directa en
los ’90 fue la venta de las más tradicionales empresas nacionales.
La retirada de los grupos nacionales a partir de 1995 fue consecuencia de un conjunto heterogéneo de
estrategias y desempeños. Sin embargo, pueden identificarse dos recorridos determinantes en la evolución del
conjunto de los GEN: 1) Los grupos industriales que apostaron a consolidarse en el mercado no pudieron
superar las limitaciones impuestas por la crisis de la Convertibilidad y vendieron sus empresas fuertemente
endeudadas (Acindar, Loma Negra) o directamente las perdieron a manos de acreedores (Alpargatas, Gatic);
2) Los grupos que estaban fuertemente diversificados (que habían crecido más en los ’80) optaron por
especializarse en la producción agroindustrial (Bunge y Born, Pérez Companc y Garovaglio y Zorraquín) y
por desprenderse de las firmas que poseían en otros sectores.
En 1995 comienza una persistente “fuga” de activos líquidos desde el sector privado no financiero. El proceso
está directamente vinculado con los cambios en las estrategias de las grandes firmas locales y agravó aún más
la limitación externa de la Convertibilidad. El producto de la venta de sus principales activos, conseguidos en
gran medida gracias a los recursos públicos transferidos por el Estado, se volcó principalmente al mercado
externo, en particular en colocaciones financieras e inmobiliarias.
Podemos afirmar que las estrategias desplegadas por gran parte de los GEN en los ’90 consistieron
básicamente en desprenderse de los activos físicos acrecentados al calor de la intervención estatal, obteniendo
importantes ganancias patrimoniales que fueron reinvertidas en el sector agropecuario o en colocaciones
financieras, o bien reorientar sus actividades a la producción agroindustrial buscando aprovechar las ventajas
comparativas que la rama presentaba a nivel internacional. Las heterogéneas respuestas que dieron los GEN
ante la construcción de un nuevo contexto macroeconómico NO fueron neutrales para el propio
funcionamiento del modelo: implicaron un debilitamiento de las cuentas externas y una pérdida del ahorro
nacional que se volcó hacia el mercado externo; agudizaron el grado de extranjerización de la estructura
productiva y contribuyeron a reprimarizar el perfil del sector industrial.
Al considerar las características de esta dinámica macro/micro, los grandes interrogantes planteados a
comienzos de los noventa se responden por la negativa. ¿Pudieron, estos grupos, mantener su gravitación en la
economía luego de la apertura externa y la desregulación de los mercados? ¿Lograron ser competitivos en un
mercado más abierto? ¿Fueron capaces de desarrollar las inversiones necesarias a pesar de los cambios en el
sistema de subsidios y privilegios estatales? Esta recurrente opción blanda de los grupos nacionales,
perfectamente entendible desde la lógica microeconómica, traza una serie de ¿nuevos? interrogantes sobre la
naturaleza del empresariado argentino y las dificultades para construir una “burguesía nacional” capaz de
impulsar un modelo de acumulación sustentado en el incremento de la productividad del capital, que deberán
abordarse en investigaciones futuras.