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La norma de reciprocidad: un argumento preliminar*

Alvin W. Gouldner1
University of Washington at St. Louis

“No existe deber más indispensable que todo sin aventurarse en una definición de
aquel de devolver una amabilidad”, dice reciprocidad. Sin embargo, Becker señala:
Cicero, y agrega que “todo hombre descon- “No me propongo suministrar ninguna de-
fía el olvido de un beneficio”. Los hombres finición de reciprocidad; si tú produces al-
han estado insistiendo en la importancia de gunas, serán tus propios logros” (Becker,
la reciprocidad desde hace mucho tiempo. 1956:1).
Mientras muchos sociólogos concuerdan Becker no está solo en eso de haber falla-
con esta aseveración, hoy hay pocos con- do en estipular formalmente el significado de
ceptos como éste en sociología que perma- reciprocidad al tiempo que afirmaba su im-
nezcan tan oscuros y ambiguos. Howard portancia. Efectivamente, está en buenas
Becker, por ejemplo, ha encontrado tan im- compañías, de acuerdo con L. T. Hobhouse,
portante este concepto que ha titulado uno quien sostuvo que “reciprocidad… es el
de sus libros Man in Reciprocity y ha ha- principio vital de la sociedad” (Hobhaouse,
blado del hombre como Homo Reciprocus, 1951:12) y es una variable interviniente clave

* 1
Algunas secciones de este artículo fueron leídas en Publicado originalmente como “The Norm of
la reunión anual de la Asociación Americana de So- Reciprocity” en American Sociological Review
ciología, septiembre, 1959. El autor está en deuda (abril, 1960), reimpreso en Gouldner, A. W., For
con Robert K. Merton, Howard S. Becker, John W. Sociology, New York, Basic Books, 1973, pp. 226-
Bennett, Louis Schneider y George Stone por haber 259. Traducción al castellano de Florencia Malcolm
leído un borrador anterior, pero no conoce otra for- (Universidad de Buenos Aires).
ma adecuada de “reciprocidad” por sus sugerencias
valiosas.
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a través de la cual las reglas sociales compar- de consignarlo justificadamente a la historia


tidas pueden alcanzar estabilidad social. Sin intelectual de Valhalla, para eternamente ca-
embargo, Hobhouse no presenta una defini- sarse allí con los incontables incunabula de
ción sistemática de reciprocidad. Richard la inseguridad sociológica. Aunque conve-
Thurnwald –casi igual de claro que niente, tal disposición habría sido precipita-
Hobhouse– está igualmente seguro de la im- da dado que podemos notar la importancia
portancia central del “principio de reciproci- atribuida al concepto de reciprocidad por
dad”: este principio es casi un imperativo escolásticos como George Homans
primordial que “domina cada relación de la (1958:597-606), Claude Lévi-Strauss (1949) y
vida primitiva” (Thurnwald, 1932:106) y es Raymond Firth (1950), así como por escrito-
la base sobre la cual presumiblemente des- res tempranos como Durkheim, Marx,
cansa la totalidad de la vida social y ética de Mauss, Malinowski, y Von Wiese, por nom-
las civilizaciones primitivas (Thurnwald, brar algunos maestros.
1932:137).2 Los comentarios de Georg Simmel De acuerdo con lo anterior, los objetivos
dan un paso más, enfatizando la importancia de este artículo son: (1) indicar el modo en
de la reciprocidad no sólo para las civiliza- que el concepto de reciprocidad aparece tá-
ciones primitivas sino para todas las socie- citamente en la teoría funcionalista moderna;
dades. Simmel remarca que el equilibrio y la (2) clarificar el concepto y desplegar algunos
cohesión social no podrían existir sin “la re- de sus contenidos intelectuales diversos y
ciprocidad del servicio y retorno del servi- así facilitar su uso teórico y utilidad para la
cio”, y que “todo contacto humano descan- investigación; (3) sugerir formas concretas
sa en el esquema de dar y devolver la equi- en que el concepto clarificado provee nue-
valencia” (Simmel, 1950:387). vas posibilidades de análisis de los proble-
Confrontados con sólo un concepto os- mas centrales de la teoría sociológica, espe-
curo, el cual no teníamos razón alguna para cialmente aquella relacionada con la estabili-
asumir como importante, habríamos quizás dad e inestabilidad de los sistemas sociales.

Reciprocidad y teoría funcionalista

Mi preocupación acerca de la reciproci- comenzar con la identificación de algún pa-


dad se desarrolló inicialmente a partir de re- trón problemático del comportamiento hu-
examinar críticamente la actual teoría funcio- mano, alguna institución, rol o patrón de
nalista, especialmente del trabajo de Robert creencia compartido. Merton claramente es-
Merton y Talcott Parsons. Lo que sigue pue- tipula la suposición funcionalista básica, la
de ser mejor visualizado en este contexto manera en que el patrón problemático deber
teórico. El paradigma del funcionalismo fa- ser entendido: sostiene que la orientación
miliar a Merton subraya que el análisis debe central del funcionalismo es “expresada en

2
Ver también Richard Thurnwald (1916); entre otros “intercambio de mujeres”, que luego desarrolló Lévi-
puntos de relevancia para el análisis de la reciproci- Strauss.
dad, la discusión de Thurnwald abre aquí el tema del
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la práctica de interpelar el dato estable- teóricamente. La discusión de Merton impli-


ciendo sus consecuencias para las estruc- ca que ciertos patrones de comportamiento
turas en las cuales está implicado” (Merton, humano ya se sabe que son, o pueden en un
1957:46-47). El énfasis de los funcionalistas futuro aparecer como, vestigios sociales.
sobre el estudio de las consecuencias exis- Entonces, ¿cómo éstos pueden ser explica-
tentes, las funciones o disfunciones en cur- dos en términos de una teoría funcionalista?
so de un patrón social, puede ser mejor apre- ¿Puede la teoría funcionalista ignorarlos so-
ciado si se recuerda que esta preocupación bre la base de que no tienen consecuencias
se desarrolló en una polémica contra la tem- sociales? Tengan o no consecuencias, di-
prana noción antropológica de “vestigios”. chos vestigios sociales podrían en sí mis-
El vestigio era entendido como una costum- mos conllevar patrones sociales de compor-
bre que no podía ser explicada en términos tamiento o creencias que no son menos ne-
de sus consecuencias existentes o utilidad cesarios de ser explicados que cualquier otro.
y que, por lo tanto, debía ser comprendida El funcionalismo –repito– explica la per-
en referencia a sus consecuencias para los sistencia de patrones sociales en términos
arreglos sociales ya no presentes. de sus consecuencias en curso para los sis-
La postura de Merton hacia la noción de temas sociales existentes. Si los vestigios
vestigio social es tanto pragmática como sociales, que por definición no tienen estas
escéptica. Afirma que la pregunta por los consecuencias, pueden existir o son posi-
vestigios es una pregunta empírica; si la evi- bles, entonces pareciera que el funcionalis-
dencia demuestra que un patrón social dado mo es por su propia admisión incapaz de ex-
es disfuncional en un momento dado, en- plicarlos. Sugerir que los vestigios no nos
tonces simplemente debe ser admitido ayudan a comprender otros patrones del
provisoriamente como un vestigio. Contra- comportamiento humano está fuera del pun-
riamente, de no existir esa evidencia “enton- to. El punto decisivo es si las versiones exis-
ces la pelea mengua por motu propio” tentes de la teoría funcionalista pueden ex-
(Merton, 1957:33). Es en este sentido que su plicar los vestigios sociales y no si los ves-
posición es pragmática. Es también una po- tigios sociales existentes pueden explicar
sición escéptica en tanto sostiene que “aun otros patrones sociales.
cuando dichos vestigios sean identificados Pareciera que los funcionalistas no tienen
en las sociedades letradas contemporáneas, más que una de dos opciones: o deben ne-
parecen agregar poco a nuestra compren- gar dogmáticamente la existencia o posibili-
sión del comportamiento humano o la di- dad de patrones sin funciones (vestigios), y
námica del cambio social…” (Merton, asegurar que todo comportamiento social es
1957:34). Finalmente, se nos dice que “los explicable parsimoniosamente sobre la base
sociólogos de las sociedades letradas pue- de la propia suposición fundamental funcio-
den negar los vestigios sin aparente pérdi- nalista, esto es, en términos de sus conse-
da” (Merton, 1957:34). cuencias para las estructuras que lo rodean;
Esta resolución del problema de los vesti- o, de manera más razonable, deben conce-
gios no parece enteramente satisfactoria der que algunos patrones sociales son o
puesto que, a pesar de estar involucradas pueden ser vestigios, admitiendo que la teo-
cuestiones empíricas vitales, también hay ría funcionalista actual falla en su explica-
cuestiones que sólo pueden ser clarificadas ción. En este último caso, los funcionalistas
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deben desarrollar suposiciones básicas so- sistencia de A sólo si el teórico funcionalis-


bre el nivel requerido de generalización. Con- ta asume tácitamente algún principio de re-
sidero que una de las formas estratégicas en ciprocidad. Es en este sentido que algún
que estas suposiciones básicas pueden ser concepto de reciprocidad aparentemente se
desarrolladas es reconociendo la manera en ha infiltrado en los postulados básicos pero
que el concepto de reciprocidad se halla no establecidos de los análisis funcionalis-
tácitamente involucrado en ellas, y explican- tas. La demostración de que A es funcional a
do las implicaciones del concepto para la B ayuda a dar cuenta de la persistencia y
teoría funcionalista. estabilidad de A sólo a partir de dos suposi-
La implicación tácita del concepto de reci- ciones relacionadas: (1) que B es recíproco a
procidad para la teoría funcionalista puede A, y (2) que el servicio de B a A es contin-
ser ilustrada por el análisis de Merton sobre gente a la ejecución de funciones positivas
las funciones latentes de la maquinaria polí- de A hacia B. La segunda suposición es una
tica en los Estados Unidos. Merton indaga implicación de la definición de reciprocidad
cómo la maquinaria política continúa operan- como transacción.
do, a pesar del hecho de que frecuentemente Se puede asumir, como una primera aproxi-
rinden cuentas a ambas: las costumbres y la mación, que una unidad social o grupo tiene
ley. La forma general de explicación consiste más posibilidades de contribuir con otro que
en identificar las consecuencias de la maqui- le provee beneficios que con un grupo que
naria para las estructuras que lo rodean y no lo haga; sin embargo, existen ciertas con-
demostrar que la maquinaria lleva a cabo diciones generales bajo las cuales un patrón
“funciones positivas que no son al mismo puede proveer beneficios a otro a pesar de
tiempo adecuadamente llenadas por otros su falta de reciprocidad. Un caso importan-
patrones y estructuras existentes” (Merton, te de esta situación ocurre allí donde los arre-
1957:73). Sin embargo, parece evidente que glos de poder constriñen la continuidad de
simplemente establecer sus consecuencias servicios. Si B es considerablemente más
para otras estructuras sociales no provee res- poderoso que A, B puede forzar a A a bene-
puesta alguna a la pregunta por la persisten- ficiarlo con poco o nada de reciprocidad. Este
cia de la maquinaria política (Gouldner, arreglo social es menos estable que uno en
1959:241-270). La explicación falla porque no el cual la reciprocidad de B motiva a A a con-
se realiza un análisis explícito acerca de la tinuar brindándole servicios a B, pero es por
retroalimentación a través del cual las estruc- esta razón que carece de importancia socio-
turas o grupos sociales, cuyas necesidades lógica.
son satisfechas por la maquinaria política, le El problema puede ser abordado en térmi-
son recíprocos a la misma a cambio de los nos de la autonomía funcional (Gouldner,
servicios recibidos. En este caso, los patro- 1959:241-270) de dos unidades relativas la
nes de reciprocidad implicados en la noción una de la otra. Por ejemplo, B puede tener
de “corrupción” de la maquinaria son bien muchas fuentes alternativas para proveer-
conocidos y están completamente documen- se de los servicios que normalmente recibe
tados. de A. Sin embargo, A puede ser dependien-
Para exponer la cuestión de una manera te de los servicios de B y no tiene, o compa-
general: la demostración de que A es funcio- rativamente tiene menos, alternativas. En
nal a B puede ayudar a dar cuenta de la per- consecuencia, la continua provisión de be-
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neficios por parte de un patrón,3 A, hacia bilizan los patrones, no se puede deducir que
otro, B, depende no sólo de: (1) los benefi- una falta de reciprocidad es socialmente im-
cios que A recibe a cambio de B, sino tam- posible o invariablemente disruptiva de los
bién de (2): el poder relativo que B posee patrones involucrados. Relaciones con poca
sobre A y (3) de las fuentes alternativas de o nada de reciprocidad pueden, por ejemplo,
servicios accesibles para ambos, más allá ocurrir cuando las disparidades de poder
de aquellas que provee el otro. En suma, hacen posible que un partido coercione a otro.
una explicación de la estabilidad de un pa- Puede también haber mecanismos especia-
trón, o de la relación entre A y B, requiere de les que compensan o controlan las tensio-
una investigación de los beneficios contin- nes que surgen a partir de un episodio de
gentes mutuamente ofrecidos y de la mane- quiebre de los lazos recíprocos. En relación a
ra en que se sostiene esta contingencia estos mecanismos compensatorios, pueden
mutua. Lo precedente, a cambio, requiere la llegar a existir prescripciones de un-solo-lado
utilización de dos tradiciones teóricas y o generosidad incondicional culturalmente
orientaciones generales diferentes, una ha- compartidas, tales como la noción cristiana
ciendo énfasis en el significado de las dife- de “poner la otra mejilla”, la noción feudal de
rencias de poder y la otra enfocándose en al “la nobleza obliga”, o la noción romana de
grado de mutua dependencia de los patro- “clemencia”. Puede también haber prohibi-
nes o partidos involucrados. ciones culturales que veden la evaluación de
De este modo, la teoría funcionalista re- ciertos intercambios desde el punto de vista
quiere de algunas suposiciones concernien- de su concreta reciprocidad, como lo expresa
tes a la reciprocidad. No obstante, debe evi- el cliché: “Lo que cuenta no es el regalo sino
tar la “Falacia de Pollyana” que asume de los sentimientos”. El punto central aquí es
manera optimista que las estructuras que ase- que si el análisis empírico falla en detectar la
guran “satisfacciones” a otras invariablemen- existencia de reciprocidad funcional, o en-
te van a estar “agradecidas” y siempre serán cuentra que ha sido interrumpida, se torna
recíprocas. Por lo tanto, no se puede mera- necesaria la búsqueda y el análisis de los arre-
mente hipotetizar que la reciprocidad opera- glos compensatorios que pueden proveer me-
rá en todos los casos; su ocurrencia debe, en dios de controlar las tensiones resultantes,
cambio, ser documentada empíricamente. A permitiendo, de este modo, que el patrón pro-
pesar de que las relaciones recíprocas esta- blemático permanezca estable.

3
El uso de términos como “patrón” o “unidad” tucionales, interpersonales, de grupo y de roles, tra-
tiene la intención de indicar que la presente discu- tándolas bajo un único rubro por razones de espacio.
sión no hace distinciones entre reciprocidades insti-
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Una reconceptualización de los “vestigios”

Así, la reciprocidad ha sido largamente posible porque proveía recíprocamente al-


discutida como un intercambio mutuamente guna gratificación a sus benefactores. En el
contingente de beneficios entre dos o más curso de la polémica, se oscureció la cues-
unidades, como si fuera una cuestión de tión del grado de esa gratificación –la rela-
“todo o nada”. Sin embargo, una vez que el ción entre su output y su input–. Para los
problema se postula de esta manera, se hace primeros funcionalistas, el problema empíri-
evidente que la reciprocidad no está mera- co se convirtió en aquel que podía sacar a
mente presente o ausente sino que es cuan- luz las contribuciones escondidas realizadas
titativamente variable –o que puede ser tra- por un vestigio seminal y, de este modo,
tada de este modo–. En un extremo, los be- mostrar que no es un hecho disfuncional o
neficios intercambiados pueden ser idénticos sin función. En efecto, esto indujo a los fun-
o iguales. En el otro extremo lógico, un parti- cionalistas a esforzarse en la búsqueda de
do puede dar nada a cambio de los benefi- reciprocidades escondidas puesto que se
cios que recibió. Cada uno de estos extre- asumió que debía haber alguna reciprocidad
mos es probablemente raro en las relaciones en algún lado. En ciertos casos, esto llevó,
sociales; y el caso intermedio, en el que un como Audrey Richads afirma, a “buscar ex-
partido da algo más o menos igual a lo que plicaciones lejanas…” (Firth, 1957:19).
recibe, es posiblemente más común que cual- No obstante, muchos problemas fructífe-
quiera de los casos límite. ros habrían emergido si se hubiera compren-
Habiendo presentado el problema de la dido mejor que los mecanismos compensa-
reciprocidad en estos términos cuantitativos, torios pudieron haber sido sustituidos por la
emerge una importante consecuencia para reciprocidad, o que las disparidades de po-
la cuestión de los vestigios sociales. El pun- der pudieron haber mantenido el “vestigio”
to de vista cuantitativo de la reciprocidad. a pesar de su falta de reciprocidad. Por sobre
Estos funcionalistas realizaron un argumen- todas las cosas, los primeros funcionalistas
to convincente sobre la noción temprana negaron el hecho de que un vestigio es sólo
de vestigio. Se puede ahora ver que allí un un caso límite de una extensa clase de fenó-
vestigio era tácitamente tratado como un caso menos sociales, principalmente, relaciones
límite de reciprocidad, esto eso, uno en el entre partidos o patrones en las cuales la re-
cual un patrón provee nada a cambio de los ciprocidad funcional no es igual. Mientras
beneficios que recibe. que un vestigio, definido como el caso extre-
La oposición polémica de los funcionalis- mo de una completa falta de reciprocidad,
tas tempranos a esta visión de vestigio des- puede ser raro, la extensa clase de intercam-
cansa implícitamente en un principio de reci- bios desiguales, de la cual los vestigios son
procidad que no ha sido clasificado. Estos parte, es frecuente. La concepción tácita de
funcionalistas asumieron que un patrón so- vestigios en tanto no recíprocos condujo a
cial que persiste debe asegurarse la satis- los primeros funcionalistas a negar la exten-
facción de sus necesidades a partir de otros sa clase de intercambios desiguales. Es éste
patrones. Pero lo que se asumió posterior y problema por el cual los funcionalistas pole-
dudosamente fue que si este patrón conti- mizan contra los vestigios el que ha perma-
nuaba siendo “servido”, esto podría ser sólo necido oscuro hasta el día de hoy.
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El problema de la “explotación”

No sólo fue la polémica funcionalista con- nómica –seguro–, pero también religiosa,
tra el concepto de vestigio lo que oscureció “egótica” y sexual. Sin embargo, al tiempo
el significado e inhibió el estudio de los in- que el concepto de explotación se generalizó
tercambios desiguales. Un resultado similar y estuvo disponible para el análisis social,
es también producido por la sospecha con casi desapareció del uso sociológico.
la cual muchos sociólogos modernos abor- “Casi desapareció” porque permanece en
daron de manera equívoca el concepto de un área en la que los sociólogos usan el con-
“explotación”. Este concepto es central para cepto de una manera descarada y exhausti-
la tradicional crítica socialista del capitalis- va. Esto es en el estudio de las relaciones
mo moderno. En el ya casi olvidado lenguaje sexuales. Tal como Kanin y Orad remarcan:
de la política económica, “explotación” se “Ha sido la práctica de hablar sobre ex-
refiere a una relación en la cual un ingreso plotación cuando los hombres han comen-
no devengado resulta de ciertas formas de zado a tener contactos sexuales con las
intercambio desigual. mujeres de un estatus social menor” (Kanin
Comenzando quizás con la noción de “ex- y Howard, 1958:558). Kingsley Davis usa
poliación” de Sismondi, y posiblemente an- también la noción de explotación implícita-
tes con la crítica fisiócrata del intercambio mente en su discusión acerca del tabú del
como intrínsicamente improductivo, el con- incesto, remarcando que “…el incesto pa-
cepto de explotación puede ser rastreado dre-hija pondría a la hija en una posición
desde el trabajo de los Saint-Simonianos has- de subordinación. Mientras ella era aún
ta aquel de Marx y Proudhon (Gide y Rist, inmadura, el padre podía usar su poder
1918). Está también presente en la noción de para tomar ventaja sobre ella” (Davis
Veblen de Interés Encubierto que caracteriza 1949:403). Lo que Davis está diciendo es que
como “el derecho a algo por nada” o, en otras una de las funciones del tabú del incesto es
palabras, como explotación institucionaliza- prevenir la explotación sexual. Continúa di-
da. Aun después de la emergencia de la so- ciendo que “las relaciones sexuales legiti-
ciología como una disciplina separada, el madas comúnmente involucran un cierta
concepto de explotación aparece en los tra- cantidad de reciprocidad. El sexo es inter-
bajos de E. A. Ross (Ross, 1940:Cap. 9), Von cambiado por algo igualmente valioso”
Wiese y Howard Becker.4 No obstante, al (Davis, 1949:404). Éste es un comentario in-
pasar a la sociología, el concepto se genera- teresante; primero porque Davis es bastan-
lizó más allá de la aplicación económica origi- te claro al tratar la explotación en el contexto
nal. Ross y Becker-Von Wiese, por ejemplo, de una discusión sobre reciprocidad; y se-
hablan de varios tipos de explotación: eco- gundo porque usa explícitamente la noción

4
Al respecto puede verse el comentario de Wiese y fenómeno de la explotación. La destrucción del
Becker (1932:700): “Los marxistas rastrearon el capitalismo no va a significar el fin de la explota-
proceso social de explotación en el orden económi- ción, sino que solamente evitará la aparición de
co capitalista; sus tesis son que el capitalismo crea una de sus formas y abrirá nuevas oportunidades
explotación. Nosotros, en cambio, no negamos la para otras”. Pareciera que la historia del siglo XX
existencia de la explotación capitalista, pero es para confirma ampliamente este punto de vista.
nosotros una de las formas en que se presenta le
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de reciprocidad de una forma estratégica aun valor. Es importante garantizar que las impli-
cuando no es sistemáticamente explorada a caciones de valor ordinarias del término no
lo largo del volumen, una vez más ilustrando se entrometan con su uso científico. Es tam-
la tendencia de usar el concepto y asumir su bién importante, sin embargo, prevenir nues-
importancia analítica sin brindar una concep- tro disgusto hacia las consecuencias ideoló-
tualización acabada.5 gicas de la explotación a partir de inducir una
El continuo uso del concepto de explota- negación igualmente ideológica que su sus-
ción en los análisis sociológicos sobre las tancia cognitiva. Y es también importante
relaciones sexuales se enraíza en el trabajo prevenir nuestro disgusto hacia las conse-
brillante de Willard Waller sobre las dinámi- cuencias ideológicas de la explotación a par-
cas de la corte. Los comentarios ambivalente tir de inducir una negación igualmente ideo-
de Waller sobre el concepto sugieren por qué lógica que su sustancia cognitiva.
ha caído en una disrupción sociológica: “La Las implicaciones sin sabor del concepto
palabra explotación es bajo ningún medio de explotación no lo han excluido de los es-
una deseable… pero no hemos podido en- tudios de las relaciones sexuales, a pesar de
contrar otra que funcione como tal. La defi- que la mayoría del resto de las especializa-
nición de explotación que aparece en el dic- ciones en sociología la desechó. No puede
cionario en tanto ‘utilización injusta del ser explicado aquí por qué esto es un pro-
otro’ contiene un juicio de valor, y este jui- blema no resuelto de la sociología del cono-
cio de valor es realmente una parte del sig- cimiento. En este contexto, las implicacio-
nificado sociológico ordinario del término” nes importantes son las siguientes: si la ex-
(Waller , 1951:163). En suma, el concepto de plotación de la hija por el padre da pie, como
explotación puede que se halla convertido siguiere Davis, a mecanismos que sirven para
en disruptivo porque sus implicaciones de prevenir esto, entonces pareciera que otro
valor entran en conflicto con el esfuerzo de tipo de explotación puede ser controlado
la sociología moderna de posicionarse sobre también por otro tipo de mecanismos. Esto
la base de libre de valores, así como porque puede ser no menos importante y universal
es un concepto comúnmente asociado con que el tabú del incesto. Si la explotación de
la crítica a la sociedad moderna enfatizada la mujer por el hombre (o del hombre por la
por la izquierda política. Pero el concepto mujer) es digna de un análisis sociológico,
necesita no ser usado de esa manera ideoló- entonces vale la pena estudiar la explota-
gica; puede ser usado simplemente para re- ción de estudiantes por sus maestros, de los
ferirse a ciertas transacciones que involucran trabajadores por sus jefes o líderes sindica-
un intercambio de cosas que no tienen igual les, de los pacientes por sus doctores,6 y así

5 6
Obsérvese la tendencia de Davis a asumir que las El punto no está en enfatizar, como lo hace Parsons
relaciones sexuales legitimadas conllevan un inter- (1951:445), en la explotabilidad del paciente o en el
cambio de valores iguales aun cuando su oración poder peculiar del doctor, sino en ver la relación
anterior indicaba que no había más que “una cierta como un caso dramático de una extensa clase de
cantidad de reciprocidad” involucrada. Esto último fenómenos que son teóricamente significativos y
es una manera de hablar sobre intercambios des- que deben ser explicitados dentro de un teoría siste-
iguales y así implica que éstos ocurren en relaciones mática más que darles un tratamiento ad hoc en
institucionalizadas y no sólo ilícitas. Esto es un pro- contextos empíricos específicos.
blema importante que no puede ser desarrollado aquí.
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sucesivamente. Si la noción de explotación, cidad, no obstante los límites extremos de


en un sentido libre de valores, es útil para el su continuum.
análisis de las relaciones sexuales, entonces La tradición “comteana”, desde luego, se
puede ser de igual ayuda para el análisis de aproxima a la reciprocidad a través del énfa-
otro tipo de relaciones sociales. sis en la división del trabajo, vista como una
Sin duda, la “explotación” está a esta altu- fuente mayor de cohesión social. Caracterís-
ra tan cargada de resonancias ideológicas ticamente enfocado en el problema de la ines-
que el término en sí mismo difícilmente pue- tabilidad social y el cambio, antes que en la
da ser rescatado para propósitos puramente estabilidad y cohesión, la tradición “marxis-
científicos y será resistido por la mayoría de ta” enfatiza el lado opuesto de la reciproci-
los sociólogos americanos. Esto no tiene dad, principalmente, la explotación. Esto, sos-
importancia. Quizás un término menos emo- pecho, es una de las mayores convergencias
cional –aunque poco feliz–, como “recipro- en la historia de la teoría sociológica.
cidad desbalanceada”, sea suficiente para Esta convergencia latente se hace más
dirigir la atención una vez más a la cuestión evidente en las lecturas de Durkheim sobre
de los intercambios desiguales. Ética profesional y Moral civil (Durkheim,
En cualquier caso, el presente análisis de 1958:209-214). Durkheim argumenta que la
la reciprocidad establece cuestiones larga- existencia de clases sociales, caracterizada
mente negadas, cediendo el paso a una nue- por sus significativas inequidades, en un
va perspectiva en la relación entre la teoría principio hace imposible la negociación de
funcionalista y los conceptos de “vestigio” contratos “justos”. Este sistema de estrati-
y “explotación”. Además, en el último caso, ficación obliga a un intercambio desigual de
emergen intimaciones de alguna de las for- bienes y servicios, ofendiendo de este modo
mas en que dos tradiciones teóricas diferen- las expectativas morales de la gente en las
tes convergen de manera sorprendente. sociedades industriales. La explotación he-
Estas dos tradiciones son, en primer lugar, cha posible por las disparidades de poder
aquella que comúnmente (aunque cuestio- entre los partidos contratantes fomenta un
nablemente7) se sostiene que empezó con sentimiento de injusticia que tiene conse-
Comte, se desarrolló con Durkheim y llegó a cuencias sociales desestabilizantes. Así, tan-
su expresión actual con Parsons. La segun- to Durkheim como Marx usan el concepto
da tradición, aunque comúnmente distorsio- de “explotación” para analizar las inestabili-
nada ideológicamente pero de una sustan- dades sociales. Durkheim, sin embargo, le
cia sociológica significante, deriva de Marx agrega un elemento importante, sistemática-
y Engels, fue desarrollada por Kautsky y ter- mente negado por Marx, este es, que los in-
minó en Bukharin. La convergencia latente tercambios desiguales de bienes y servicios
entre estas dos escuelas se deriva del énfa- son socialmente disruptivos porque violan
sis implícito que cada una le da a la recipro- determinados valores.
100 Alvin W. Gouldner

Complementariedad y reciprocidad

Primero, la cuestión del significado del simetría de la reciprocidad. Nuevamente,


concepto de reciprocidad debería ser reexa- mientras que el concepto de “explotación”
minada. Considerar algunas de las formas asume una importancia central en el comen-
en que el problema de la reciprocidad es tra- tario de Parsons sobre la relación paciente-
tado por Parsons ayuda a distinguir recipro- médico, nunca es precisamente definido, exa-
cidad de otros conceptos afines. “Es inhe- minado y localizado en su teoría general.
rente a la naturaleza de la interacción so- Una razón de esta negación de la recipro-
cial (…) que la gratificación de las cidad por parte de Parsons es que él, como
disposiciones de necesidad de ego sea con- muchos otros sociólogos, no la distingue
tingente a la reacción de alter y viceversa” del concepto de complementariedad.
(Parsons, 1951:21). De este modo, presumi- Parsons usa los dos conceptos como si fue-
blemente, si la gratificación de las necesida- ran sinónimos8 y, casi todas las veces, cen-
des de cualquiera de los dos partidos no es tra su análisis en la complementariedad ne-
contingente a las reacciones del otro, la es- gando sistemáticamente la reciprocidad. El
tabilidad de su relación es indeterminada. término complementariedad, no obstante, es
Esto, en cambio, implica que si un sistema en sí mismo ambiguo y no es, en todos sus
social ha de ser estable, tiene que haber siem- significados, un sinónimo de reciprocidad.
pre “mutualidad de gratificación” (Parsons Complementariedad tiene al menos cuatro
y Shils, 1951:107). La estabilidad del sistema significados distintivos (Ross, 1950).
social, entonces, dependería en parte del in- (1) Complementariedad puede significar
tercambio de gratificaciones mutuamente que un derecho (x) de Ego sobre Alter impli-
contingente, esto es, en la reciprocidad como que un deber (-x) de Alter hacia Ego. Dado el
intercambio. frecuente uso vago del término “derecho”,
Sin embargo, no hay una exploración sis- es posible que esta proposición, en un as-
temática de las implicaciones de ello. Por ejem- pecto, sea sólo una expansión de alguna
plo, se niegan las implicaciones de las dife- definición del concepto “derecho”. En este
rencias en el grado de mutualidad o en la punto, claro está, esa es una simple proposi-

7
La tesis de que esto es más mitológico que real es ga del análisis de Parsons atiende a las condiciones y
desarrollada en mi “Introducción” al libro de Emile consecuencias de la complementariedad, por medio
Durkheim, Socialism and Saint - Simon (Gouldner, de la cual quiere decir que un actor requiere de él
1958). mismo lo que su compañero requiere de él. Es preci-
8
La tendencia de Parsons a adecuar complementa- samente por esta razón que Parsons enfatiza que los
riedad y reciprocidad puede ser ilustrada por su co- valores deben ser de común acuerdo por los actores,
mentario: “Las expectativas de rol organizan... las si sus expectativas tienen que ser compatibles. La
reciprocidades, expectativas, y respuestas a esas ecuación de reciprocidad con complementariedad
expectativas en el sistema de interacción específico no es peculiar a Parsons. Es evidente en el trabajo de
de ego y uno o más alters. Este aspecto recíproco otros sociólogos que a veces hablan de los derechos
debe ser tenido en cuenta ya que las expectativas de y obligaciones en un par de roles como “recíprocos”
un ego siempre implican las expectativas de uno o y otras veces como “complementarios”. Y, como
más alters. Es en esta reciprocidad o complemen- Parsons, otros afirman que los derechos y deberes, o
tariedad en donde las sanciones entran en juego...” expectativas de rol, son siempre complementarios.
(Ibídem, pp. 190-191; ver también p. 105). La car-
La norma de reciprocidad: un argumento preliminar 101

ción analítica. Sin embargo, las preguntas En estas cuatro implicaciones de la com-
sociológicas interesantes emergen sólo plementariedad –algunas veces llamadas de-
cuando aparecen cuestiones de sustancia rechos y obligaciones recíprocos– existen
empírica más que de implicación lógica. Por dos tipos de casos distintivos. Propiamente
ejemplo, cuando un grupo comparte la creen- hablando, complementariedad se refiere sólo
cia de que algún ocupante de cierto estatus a los dos primeros significados expuestos
tiene cierto derecho, digamos el derecho de arriba, donde lo que es un derecho de Ego
una esposa de recibir soporte (económico) implica una obligación de Alter, o donde un
de su marido, ¿comparte el grupo también la deber de Alter hacia Ego implica un derecho
creencia de que el marido tiene una obliga- de Ego sobre Alter. Solamente los otros dos
ción de soportar (económicamente) a su significados envuelven instancias verdade-
mujer? Es más, aun cuando los derechos ras de reciprocidad, por cuanto en estos
pueden lógica o empíricamente implicar de- casos lo que una parte recibe de la otra re-
beres, no se sigue que lo contrario sea ver- quiere alguna retribución, tal que dar y reci-
dad. En otras palabras, no se sigue que de- bir sean mutuamente contingentes.
rechos y deberes siempre sean transitivos. En suma, complementariedad connota
Esto puede verse en un segundo significa- que los derechos de uno son obligaciones
do de complementariedad. del otro, y viceversa. Reciprocidad, en cam-
(2) Complementariedad puede significar bio, connota que cada parte tiene derechos
que lo que es un deber (-x) de Alter hacia y obligaciones. Esto es más que una distin-
Ego implique un derecho (x) de Ego sobre ción analítica: es una generalización empíri-
Alter. En el nivel empírico, mientras que esto ca dándole a los roles del sistema la impor-
es frecuentemente verdad, desde luego, pue- tancia que como dato es tan elemental que
de ser muchas veces falso. Por ejemplo, lo es comúnmente negada y raramente
que puede ser visto como un deber de cari- problematizada. El filósofo inglés MacBeath
dad o resistencia, digamos el deber de “po- sugiere que esta generalización empírica
ner la otra mejilla”, puede no estar definido puede ser tenida en cuenta para el principio
socialmente como un derecho de quien re- de reciprocidad (MacBeath, 1952:127). Esto
cibe. Mientras un hombre puede ser visto sería posible en varios sentidos, uno de los
como aquel que tiene una obligación incon- cuales es que donde hay sólo derechos en
dicional de decir la verdad a todos, incluso una parte y deberes en la otra no necesaria-
declararse mentiroso, la gente en su grupo mente debe haber intercambio alguno. Di-
puede no reclamar que el mentiroso tenga cho de otra manera, pareciera que puede
derecho a que se le diga la verdad. haber patrones de reciprocidad estables qua
Los otros dos significados de complemen- intercambio solamente si cada parte tiene
tariedad difieren sustancialmente. tanto derechos como deberes. En efecto, re-
(3) Complementariedad puede significar ciprocidad es significativa para los roles del
que un derecho (x) de Alter sobre Ego impli- sistema en tanto que tiende a estructurar
que un deber (-y) de Alter a Ego. cada rol tal que incluya tanto derechos como
(4) De forma parecida, complementariedad deberes. Se hace evidente que reciprocidad
puede significar que un deber (-x) de Ego no es para nada idéntica a complementarie-
hacia Alter implique un derecho (y) de Ego dad y que ambas se confunden solamente
sobre Alter. conduciendo ello a un peligro teórico.
102 Alvin W. Gouldner

Malinowski sobre la reciprocidad

Para renovar el esfuerzo por clarificar los Una de las tesis centrales de Malinowski
diversos significados de la reciprocidad, nos sostiene que las personas deben obligacio-
enfocamos en la contribución seminal de nes las unas a las otras y que, de este modo,
Malinowski. Ésta se halla más elaborada en la conformidad a las normas es algo que ellas
su Crime and Custom (Malinowski , 1932), dan las unas a las otras. Nota, por ejemplo,
que comienza con la siguiente pregunta: ¿Por que casi todos los actos religiosos o cere-
qué es que se obedecen las reglas de con- moniales son considerados como una obli-
ducta en una sociedad primitiva, aun cuan- gación entre grupos e individuos vivientes,
do son severas y tediosas? Incluso en con- y no sólo a los dioses inmortales. De este
diciones normales, la complicidad del salva- modo, para Malinowski, uno de los signifi-
je con su código moral es a lo sumo parcial, cados de reciprocidad hace referencia a los
condicional y evasiva. Éstos, dice Mali- deberes de estatus que las personas se de-
nowski, son los hechos elementales de la ben la una a la otra. Así, habla de reciproci-
etnografía, y consecuentemente no podemos dad como teniendo lugar “dentro de una
asumir que la conformidad del salvaje se deba sociedad, o como asociada a lazos sociales
sólo a su intimidación y reverencia por las definitivos o emparentada con la mutuali-
costumbres, o a que se ve obligado a cum- dad en asuntos no-económicos” (Mali-
plir salvaje y espontáneamente con sus dic- nowski, 1932:39).
tados. La reciprocidad también conlleva una “de-
Sobre todas las cosas, Malinowski rechaza pendencia mutua y (se) realiza en arreglos
la afirmación que establece que la conformi- de servicios recíprocos equivalentes...”
dad hacia las reglas deviene de la autoridad (Malinowski, 1932:55). Aquí la reciprocidad
sagrada del código moral, o la “conciencia co- es concebida como el complemento de y fru-
lectiva”. Contra este punto anti-durkhemiano to del cumplimento de la división del traba-
dirige “el castigo” de su polémica. La confor- jo. Es el patrón de intercambio a través del
midad, dice Malinowski, no es sancionada cual se realiza la dependencia mutua de las
“por una simple fuerza psicológica, sino por personas, fruto de la división del trabajo. La
una maquinaria social definitiva...” (Mali- reciprocidad es, entonces, un patrón de in-
nowski, 1932:55). Así, él rechaza expresamen- tercambio de bienes y servicios mutuamen-
te un punto de vista psicológico de la confor- te gratificante.
midad y busca en cambio una explicación dis- Como se puede ver, Malinowski habla de
tintivamente sociológica,9 la cual encuentra reciprocidad como aquello que implica un
en el “principio de reciprocidad”. intercambio equivalente de servicios; más

9
Ello es la razón por la cual no puedo estar de tivas específicas y presenta una contribución gene-
acuerdo con el juicio de Parsons acerca de que Mali- ralizada y básica para la teoría de los sistemas socia-
nowski nunca desenredó un nivel de análisis siste- les cuando se refiere al problema de la reciprocidad.
mático desde un concepto enciclopédico de cultura. Parsons, en cambio, no menciona el significado de
(Ver Parsons, T. “Malinowski and the Theory of la reciprocidad en el trabajo de Malinowski y es
Social Systems,” en Man and Culture…, op. cit., pp. capaz de defender su afirmación sobre la ignorancia
53-70). Crime and Custom de Malinowski trascien- del sistema social en el trabajo de Malinowski sólo a
de el análisis de un caso clínico de sociedades primi- través de su omisión.
La norma de reciprocidad: un argumento preliminar 103

adelante enfatiza esto insistiendo en que “la no ayudan a quienes la ayudaron se le im-
mayoría, sino todos, los actos económicos pondrán ciertas penalidades; o que (c) aque-
pertenece a alguna cadena de regalos re- lla que ha ayudado puede esperar que se le
cíprocos y contra-regalos, que a largo pla- ayude; o (d) algo o todo esto.
zo, benefician a ambos lados de igual ma- Está claro que el “principio de reciproci-
nera” (Malinowski, 1932:39). Entonces, para dad” de Malinowski pudo captar básicamen-
él, el intercambio de bienes y servicios no es te dos elementos diferentes. Uno de ellos es
sólo mutuamente gratificante sino igualmen- un juego de sentimientos o creencias
te gratificante, “en el largo plazo”. existenciales sobre la reciprocidad. El otro
Haciendo referencia al intercambio recípro- es un intercambio de beneficios o gratifica-
co de vegetales y pescado entre las comuni- ciones mutuamente contingente. La última
dades que viven tierra adentro y los pue- concepción converge, aunque no es com-
blos pesqueros, este autor remarca que hay pletamente idéntica, con el concepto ecoló-
un “sistema de obligaciones mutuas que gico de simbiosis. No obstante, existe un
fuerza al pescador a retribuir cuando ha tercer elemento distinguible analíticamente
recibido un regalo de su compañero que que, implícito en Malinowski, permaneció
habita en la comunidad tierra adentro, y oscuro. Éste es un elemento de valor, el mis-
viceversa. Ninguno de los dos puede ne- mo valor que Durkheim, como mencionára-
garse, ni escatimar o retrasarse” (Mali- mos anteriormente, invoca pero no clarifica.
nowski, 1932:22). Esto guarda relación con Como Durkheim, Malinowski nunca los di-
las creencias existencial del grupo sobre la ferencia de otros elementos.
reciprocidad. Esto es, que los hombres no En los intercambios entre los pescadores
son vistos como involucrados ciegamente y las comunidades tierra adentro, citados
en transacciones recíprocas; son vistos arriba, podemos sugerir que cada lado acep-
como personas que tienen presentimientos ta sus obligaciones, no simplemente porque
de las consecuencias de la reciprocidad y su son impuestas por la división del trabajo con
quiebre. En este sentido, escribe: “Aunque sus dependencias mutuas, sino también por-
no nativo, no obstante inteligente, puedo que comparte un nivel más alto de norma
formular este estado de relaciones de una moral: “debes beneficiar a quienes te bene-
manera abstracta, o presentarlo como una ficiaron”. Es notable que esta norma no es
teoría sociológica. Sin embargo, todos son sólo un imperativo incondicional, digamos,
bien conscientes de su existencia y en cada para los pescadores dar pescado a los de
caso concreto cada uno puede adelantarse tierra adentro. Hago referencia aquí no a la
a las consecuencias” (Malinowski, obligación específica de dar pescado sino
1932:40).10 Más específicamente, pareciera más bien a una obligación general de retri-
que lo que está implícito es que las personas buir los beneficios.
creen que (a) el intercambio mutuo de bie- En suma, más allá de la reciprocidad como
nes y servicios tendrá un balance positivo un patrón de intercambio y más allá de las
en el largo plazo; o que (b) si las personas creencias de la reciprocidad como un hecho

10
No obstante, esto no quiere decir que Malinowski algo de lo cual están siempre conscientes. En suma –
considera la reciprocidad qua transacción como algo y concuerdo–, ambos están latentes y manifiestan
siempre intencionado por todos los actores o como reciprocidades.
104 Alvin W. Gouldner

de vida, existe otro elemento: una norma dad generalizada evoca obligaciones hacia
moral generalizada de reciprocidad que defi- otros sobre la base de su comportamiento
ne ciertas acciones y obligaciones como pasado. En el primer caso, las obligaciones
retribución de los beneficios recibidos. de Ego hacia Alter dependen del estatus de
Malinowski parece que frecuentemente Ego vis-a-vis Alter; en el segundo caso, las
confunde esta norma general con la existen- obligaciones de Ego hacia Alter dependen
cia de derechos y deberes de estatus com- de lo que Alter haya hecho por Ego. Existen
plementarios y concretos. Sin embargo, es ciertos deberes que la gente se debe la una a
teóricamente necesario distinguir los debe- la otra, no como seres humanos o como miem-
res de estatus específicos de la norma gene- bros de un mismo grupo, ni siquiera como
ral. Los deberes específicos y complementa- ocupantes de un estatus social, sino, más
rios son algo que los compañeros de rol se bien, por sus acciones pasadas. Le debe-
deben el uno al otro por los roles socialmen- mos a otros ciertas cosas por lo que previa-
te estandarizados que representan. Éstos mente han hecho por nosotros, o por la his-
pueden requerir una complicidad casi incon- toria de nuestra interacción. Es este tipo de
dicional en el sentido que son de incumben- obligación la que se encuentra implícita en
cia a todos los ocupantes de un estatus la norma generalizada de reciprocidad.
dado. En contraste, la norma de reciproci-

La norma de reciprocidad

Contrariamente a la posición de algunos todos los sistemas de valor y, en particular,


relativistas culturales, se puede hipotetizar como una dimensión entre un número de
que una norma de reciprocidad es universal. “Componentes Principales” universalmente
Tal como lo postuló Westermarck: “Reque- presentes en los códigos morales. (La tarea
rir un beneficio, o estar agradecido a quien del sociólogo, a este respecto, es paralela a
lo otorga es probablemente en todos lados, aquella del físico que busca identificar las
al menos bajo ciertas circunstancias, visto partículas básicas de una materia, las condi-
como un deber” (Westermarck, 1908:154). ciones bajo las cuales varían, y las relacio-
Una norma de reciprocidad es, sospecho, un nes entre ellas.)
elemento de la cultura no menos universal e Sugerir que la norma de reciprocidad es
importante que el tabú del incesto, a pesar universal no significa afirmar que es incon-
de que sus formulaciones concretas pueden dicional. En efecto, la incondicionalidad va-
variar en tiempo y espacio. riaría según el carácter básico de la norma
Específicamente, sugiero que una norma de reciprocidad que impone obligaciones
de reciprocidad, en su forma universal, reali- sólo contingentemente, esto es, en respues-
za dos demandas mínimas interrelacionadas: ta a los beneficios conferidos por otros. Más
(1) las personas deben ayudar a quienes lo aún, dichas obligaciones de retribución son
ayudaron, y (2) las personas no deben inju- contingentes al valor imputado por el be-
riar a aquellos que la ayudaron. Genérica- neficio recibido. El valor del beneficio y, por
mente, la norma de reciprocidad puede ser lo tanto, la deuda son proporcionales a y
concebida como una dimensión presente en varían con –entre otras cosas– la intensi-
La norma de reciprocidad: un argumento preliminar 105

dad de las necesidades de quien recibe al bre una cosa. Algunos teóricos, especial-
momento en que el beneficio es otorgado mente Homans, Thurnwald, Simmel y Mali-
(“un amigo con necesidades...”), los recur- nowski, afirman o insinúan que la norma de
sos del donante (“dio a pesar de que ape- reciprocidad estipula que la cantidad de la
nas podía”), los motivos del donante (“sin retribución es “casi equivalente” a aquello
pensar en la ganancia”), y la naturaleza de recibido. El problema de la equivalencia es
las constricciones que son percibidas como difícil pero importante. Si de hecho existe una
existentes o ausentes (“dio a voluntad...”). norma de reciprocidad que específicamente
Así, las obligaciones impuestas por la nor- esté requiriendo que la retribución por los
ma de reciprocidad pueden variar con el beneficios recibidos sea equivalente, es una
estatus de los participantes dentro de una cuestión empírica. De este modo, es también
sociedad. una cuestión empírica el problema de si di-
De manera similar, esta norma funciona en cha norma es parte de o se distingue de una
grados diferentes en culturas diferentes. En norma más general que simplemente requie-
las Filipinas, por ejemplo, el sistema de com- re que uno devuelva algún beneficio (ines-
padres atraviesa y domina las esferas políti- pecificado) a los benefactores. No obstante,
cas, económicas y otras. Los compadres lógicamente prioritario a estos problemas
están entrelazados por la norma de recipro- empíricos, aparece la cuestión de si el signi-
cidad. Si un hombre paga la cuenta del doc- ficado de equivalencia estaría en la norma
tor de su compadre en tiempos de necesi- de reciprocidad equivalente.
dad, por ejemplo, este último está obligado a La equivalencia puede tener al menos dos
ayudar a su hijo mayor a obtener un trabajo formas, el significado sociológico y el psi-
en el gobierno. De allí que la tendencia de la codinámico que son bastante diferentes. En
norma de reciprocidad a gobernar todas las el primer caso, reciprocidad heteromorfa, la
relaciones, minando la burocracia imperso- equivalencia puede significar que los elemen-
nal, es relativamente legítima, manifiesta y tos intercambiados pueden ser concretamen-
poderosa. En los Estados Unidos, en cam- te diferentes pero deberían ser de igual va-
bio, dichas tendencias son más débiles, en lor, en tanto definido por los actores en la
parte porque las relaciones de amistad están situación. En el segundo caso, reciprocidad
menos institucionalizadas. Sin embargo, aun homeomorfa, la equivalencia puede signifi-
en las burocracias en este país dichas ten- car que los intercambios deberían ser con-
dencias son endémicas, aunque menos legí- cretamente parecidos, o idénticos en su for-
timas y manifiestas. En los Estados Unidos, ma, tanto respecto de las cosas intercambia-
a excepción de las relaciones de amistad, de das como de las circunstancias bajo las
monarquía y vecinales, una norma de reci- cuales son intercambiadas. En el primer caso,
procidad no se impone sobre los america- equivalencia significa “tit por tat”; en el últi-
nos por el “perfil cultural dominante”, aun- mo, equivalencia es “tat por tat”. Histórica-
que se la encuentra comúnmente en todos mente, la expresión más importante de la re-
los sectores institucionalizados –incluso los ciprocidad homeomorfa se halla en la norma
más racionalizados– en las estructuras cul- negativa de reciprocidad, es decir, en senti-
turales latentes o “sustitutas”. mientos de represalias donde el énfasis está
En cualquiera de las discusiones acerca puesto no en la retribución de los benefi-
de la norma de reciprocidad se enfatiza so- cios, sino en la retribución de injurias, y un
106 Alvin W. Gouldner

claro ejemplo de ello es la lex talionis ( retribuciones sean equivalentes en valor y


Piaget, 1932:216).11 son estas empíricamente distinguibles de
Finalmente, debería enfatizarse que equi- aquellas normas que requieren que las retri-
valencia en los casos anteriores se refiere a buciones sean concretamente iguales? ¿Son
una definición que los propios actores ha- éstas unidimensionales o multidimensiona-
cen de los intercambiables en una situación. les? De forma similar, sólo la investigación
Por supuesto, esto difiere de sostener que puede resolver la cuestión de que, dada una
las cosas intercambiadas por la gente, en el norma de represalia en cualquier grupo de-
largo plazo, serán objetivamente iguales en terminado, ésta es uno de los aspectos de la
valor, como medidas por economistas u otros norma de reciprocidad, o es una norma dis-
cuentistas sociales. Nuevamente, aquí, la tintiva que puede variar independientemen-
adecuación de estas distinciones concep- te de la norma de reciprocidad. Estas distin-
tuales estará determinada en el último caso ciones conceptuales sólo sugieren una se-
por medio de una evaluación empírica. Por rie de posibilidades de investigación y tienen
ejemplo, ¿podemos encontrar normas de re- valor especialmente como guías de investi-
ciprocidad que, de hecho, requieran que las gación.12

Reciprocidad y sistemas sociales

Tal como mencionáramos, los sociólogos atribuible a la importancia de la complemen-


algunas veces se han confundido la noción tariedad en el mantenimiento de la estabili-
de complementariedad con la de reciproci- dad de los sistemas sociales. Claramente, si
dad y se han enfocado recientemente en la lo que una parte estima que su derecho es
primera. Presumiblemente, la razón de ello es aceptado por la otra parte como obligación,

11
El hecho de que aquello que Piaget llamaba “reci- tre actores motivados a cumplir con la norma de
procidad” era esto, siendo un indicativo de las difi- reciprocidad y cosecharía tensiones endémicas. Por
cultades terminológicas en esta área. Por ejemplo, el contrario, una noción de equivalencia “aproxi-
“…reciprocidad es vista como algo tan alto a los mada” sostenida por los actores habilita a un cum-
ojos de un niños que la aplicará aun cuando para plimiento de la norma de reciprocidad más fácil de
nosotros pueda bordear los límites de la cruda ven- llevar adelante y puede ser considerada como uno de
ganza”. los mecanismos que la sostienen. Reconocer que el
12
Un punto que va más allá de esta discusión debería requerimiento es de una equivalencia “aproxima-
preocuparse por los términos “aproximadamente” da”, sin embargo, no debería permitir que se oscu-
equivalentes. El uso del término “aproximadamen- rezca el hecho de que puede haber una reciprocidad
te”, por un lado, indica que un cierto rango de com- específica que llame a una equivalencia. Esto sería
portamiento concreto será visto por los actores un rasgo distintivo de la norma hipotetizada y debe-
como cumplimiento de la norma de reciprocidad y ría no ser ocultado haciendo referencia a una equi-
que más de una de las devoluciones será aceptable y valencia “aproximada” más que lo que debería ser
definida como equivalente. De allí que la norma de ocultado el contenido distintivo de cualquier otra
reciprocidad qua equivalencia es como muchas de norma por el hecho de que un rango variable de
las otras normas que también toleran un rango de comportamientos sea aceptado por quienes la sos-
variabilidad. La demanda de una igualdad exacta de- tienen.
bería ser vista como una carga insoportable aun en-
La norma de reciprocidad: un argumento preliminar 107

su relación será más estable que si falla esa tas, no obstante, una complementariedad de
definición de la situación. Pero si la base de derechos y obligaciones debería estar ex-
la importancia teórica de la complementarie- puesta a una tensión persistente, en la cual
dad son sus consecuencias estabilizadoras, cada parte está de alguna manera más pre-
entonces, la misma consideración garantiza ocupada en defender o extender sus propios
con el mismo potencial a la importancia de la derechos que los del otro. No hay nada en la
reciprocidad. Puesto que la reciprocidad tie- complementariedad como aquello que hicie-
ne un rol en el mantenimiento de la estabili- ra posible controlar el egoísmo.
dad de los sistemas sociales. Una salida puede obtenerse partiendo del
Notemos que existen al menos dos mo- supuesto de que la socialización internaliza
dos, y no solamente uno, en que la comple- en las personas derechos y obligaciones
mentariedad como tal puede averiarse. En complementarias, antes de que asuman com-
un caso, Alter puede rechazar reconocer los pletamente la participación responsable en
derechos de Ego como sus propios deberes. el sistema social. Aun si la socialización tra-
En el otro caso, en cambio, Ego puede no bajara perfectamente y entonces internalizara
considerar como derechos lo que Alter reco- dichos derechos y obligaciones, todavía
noce como deberes. El primer caso puede permanece la pregunta por qué mecanismo
ser comúnmente visto como lo que empíri- puede sostener y reforzar estos derechos y
camente sucede con más frecuencia y como obligaciones durante la completa participa-
el caso con mayor significado teórico. Que ción en el sistema social. El concepto de com-
esto sea tomado en cuenta como una cues- plementariedad toma como dadas las expec-
tión sugiere la presencia de ciertas suposi- tativas mutuamente compatibles; no explica
ciones sobre las disposiciones humanas ni puede explicar cómo se mantienen una vez
básicas. Parece asumir, tal como Aristóteles establecidas. Para ello necesitamos volcar
lo estableció, que la gente está más prepara- nuestra mirada a los procesos de reciproci-
da para recibir que para otorgar beneficios. dad porque éstos, a diferencia de la pura
En suma, se sugiere una tendencia común complementariedad, realmente movilizan
hacia lo que usualmente llamamos “egoís- motivaciones egoístas y las canalizan en el
mo”, una preocupación destacada (pero no mantenimiento del sistema social. El utilita-
exclusiva) por la satisfacción de nuestras rismo de Bentham ha entendido desde hace
propias necesidades. tiempo que el egoísmo puede motivar a un
Esto o algunas suposiciones afines pare- partido a satisfacer las expectativas del otro,
cen ser eminentemente razonables y empíri- si haciendo esto induce al otro a ser recípro-
camente justificadas. No puede haber nin- co y satisfacer sus propias necesidades. Tal
guna teoría sociológica sistemática adecua- como Max Gluckman pudo haberlo puesto
da que piense el problema; en efecto, una de con su afición por la paradoja hegeliana, hay
las tantas virtudes del trabajo de Parsons es un altruismo en el egoísmo, posible a través
que enfrenta el problema del egoísmo. Sin de la reciprocidad.
embargo, su solución parece fuera de lugar Es más, la creencia existencial en la reci-
porque su abrumador foco en el problema procidad dice algo parecido a “las personas
de la complementariedad lo conduce a des- generalmente ayudarán a quienes las ayu-
cuidar la reciprocidad. Si son válidas las su- daron”. De forma parecida, la norma de reci-
posiciones acerca de las disposiciones egoís- procidad sostiene que las personas deben
108 Alvin W. Gouldner

ayudar a quienes las ayudaron y, de este postulado una analogía con el principio físi-
modo, aquellos a quienes has ayudado tie- co de inercia, aparentemente la reciprocidad
nen una obligación de ayudarte. La conclu- es tenida en cuenta por Parsons, y también
sión es clara: si quieres ser ayudado por otros por Homans, como resultado del desarrollo
debes ayudarlos; en consecuencia, no es de un ciclo que se beneficia del mutuo refor-
solamente propio sino también oportuno zamiento. Esto es, la conformidad de Ego con
conformarse con los derechos de estatus las expectativas de Alter refuerza la confor-
específicos de otros y con la norma general. midad de Alter con las expectativas de Ego,
Tanto la creencia existencial en y la norma y así sucesivamente.
de reciprocidad conllevan motivaciones Esta explicación de la reciprocidad qua
egoístas al servicio de la estabilidad del sis- transacción es particularmente extraña en el
tema social.13 caso de Parsons dado que él suele enfatizar,
Un análisis completo de las maneras en pero acá niega, la importancia de valores
que el complejo de reciprocidades en su con- compartidos como fuente de la estabilidad
junto está involucrado en el mantenimiento de los sistemas sociales. Puesto que la cues-
de los sistemas sociales requiere considerar tión acá no es simplemente el porqué de la
las ligazones entre cada uno de sus varios conformidad de expectativas de los otros,
elementos, y su relación con las propieda- sino más bien, el problema más específico
des generales de los sistemas sociales. No de porqué los hombres se reciprocan bene-
hay espacio para tal consideración. En cam- ficios, una parte de la respuesta pareciera
bio, examino sólo una parte del complejo, ser que han internalizado de manera común
principalmente, la norma generalizada de re- alguna normal moral general. En síntesis, la
ciprocidad, y sugiero algunas de las formas sugerencia es que la motivación para la reci-
en que contribuye a la estabilidad del siste- procidad deviene no sólo de una pura grati-
ma social. ficación que Alter recibe de Ego pero tam-
Si, siguiendo a Parsons, suponemos que bién de la internalización por parte de Alter
los sistemas sociales son estables al punto de una norma específica de reciprocidad que
de que existe conformidad entre las expecta- lo obliga moralmente a otorgar beneficios a
tivas de Ego y Alter, estamos enfrentados al aquellos de quienes los han recibido. En este
problema de por qué los hombres recipro- sentido, la norma de reciprocidad es un me-
can gratificaciones. Parsons sostiene que canismo concreto y especial involucrado en
una vez que se ha establecido una relación el mantenimiento de cualquier sistema so-
estable de mutua gratificación, el sistema se cial estable.
autorreproduce; presumiblemente, no se ¿Por qué esta norma ha de ser necesaria?
necesita ningún mecanismo para mantener- ¿Por qué es que las consideraciones oportu-
lo. Dado que hasta el momento esto no se ha nas no son suficientes para movilizar moti-

13
Supongo que uno puede tomar dos actitudes dife- uno puede adoptar un punto de vista más antiguo y
rentes hacia esta transformación de la base del egoís- quizás más sociológico como, aquí, una vez más,
mo. Uno puede lamentar la situación y decir con “los vicios privados hacen beneficios públicos”, y
Elliot: “La última tentación es el tesoro más gran- proveer una base indispensable para la
de. Hacer lo correcto por la rezón equivocada”. O autorregulación espontánea del sistema social.
La norma de reciprocidad: un argumento preliminar 109

vaciones para cumplir con las expectativas estable será el sistema social. Pero aquí hay
de los otros, induciéndolos a proveer cum- algo más involucrado que conformidad y
plimientos recíprocos? Aquí una línea ma- desviación.
yor de análisis ciertamente indicaría las po- La idea de un complejo de reciprocidades
tencialidades disruptivas de las diferencias nos lleva a la dimensión histórica o genética
de poder. Dadas diferencias significantes de de la interacción social. Por ejemplo, Mali-
poder, las motivaciones egoístas podrían nowski, en su discusión sobre el Rey Kula,
buscar obtener beneficios sin retribuirlos. cuidadosamente nota que los regalos dados
(Es notable que Parsons halla fallado en de- no son inmediatamente retribuidos y la retri-
finir la situación de poder en su modelo bá- bución puede tardar tanto como un año.
sico de equilibrio Ego-Alter.) La situación ¿Cuál es la relevancia de este período? Es un
es violada, entonces, por la caída de reci- período gobernado por la norma de recipro-
procidad y por el desarrollo de una explota- cidad en un doble sentido. Primero, el actor
ción disruptiva para el sistema. Así, la nor- se encuentra acumulando, movilizando, li-
ma es un salvavidas para las personas po- quidando o destinando recursos tal que pue-
derosas que les impide tentarse con su da hacer una retribución apropiada. Segun-
propio estatus; motiva y regula la reciproci- do, es un período gobernado por la regla
dad como un patrón de intercambio, que establece que uno no debe dañar a aque-
inhibiendo la emergencia de relaciones de llos que nos han dado un beneficio. Es un
explotación que podrían socavar el sistema tiempo, entonces, donde los hombres están
social y los arreglos de poder que han he- moralmente constreñidos a manifestar su
cho posible la explotación.14 gratitud hacia, o por lo menos mantener la
Como hemos visto, Parsons afirma que la paz con, sus benefactores.
estabilidad de los sistemas sociales deriva Hasta el momento, mientras los hombres
en gran medida de la conformidad de rol vivan bajo tal regla de reciprocidad, cuando
hacia las expectativas del otro, particular- un partido beneficia a otro, se genera una
mente cuando realizan su tarea el uno al otro. obligación. Quien recibe está ahora en deu-
Esta formulación induce a enfocarse en la da con el donante, y permanece así hasta
conformidad y la desviación, y los grados y que retribuya el beneficio. Una vez que la
tipos de cada una. Presumiblemente, cuanta interacción es vista como teniendo lugar a
más gente pague sus deudas sociales, más través del tiempo, podemos notar que la nor-

14
Esta línea de análisis se fortalece aún más si con- caer, el sistema social puede experimentar un gran
sideramos la posibilidad de que la conformidad con- cantidad de tensión, tanto colapsando en apatía o
tinuada de ego con las expectativas de alter pueden siendo disruptivo por el conflicto. En esta conexión,
eventualmente llevar a alter a “dar por sentada” la la norma general de reciprocidad puede servir como
conformidad de ego y así llevar a alter a reciprocar un freno, disminuyendo el ritmo al cual las recipro-
en menor medida los actos futuros de conformidad cidades decaen o previniendo que ellas decaigan más
por ego. En suma, el valor de la conformidad de ego allá de cierto nivel (desconocido), y así contribu-
puede implicar un espiral inflacionario en el cual las yendo a la estabilidad del sistema. Eso está mejor
futuras acciones de conformidad valen menos que desarrollado en Gouldner, A. W. (1959, especial-
las anteriores, en términos de reciprocidades que mente 423).
ceden. Mientras que las reciprocidades tienden a de-
110 Alvin W. Gouldner

ma de reciprocidad estructura de tal manera Si esta conclusión es correcta, entonces


las relaciones sociales que, entre el tiempo no debemos solamente mirar a los mecanis-
en que la provisión de gratificación de Ego y mos que constriñen o motivan a los hom-
el tiempo de la retribución de Alter, aparece bres a realizar su deber y saldar las deudas.
la sombra de la deuda. De este modo, se re- Debemos también esperar encontrar meca-
quiere un análisis adecuado de la dinámica nismos que induzcan a las personas a man-
de la interacción social con el fin de superar tenerse socialmente en deuda para con otros
la cuestión de la desviación de o conformi- y que inhiban saldarlas. Esto sugiere la exis-
dad con las obligaciones de cada una de las tencia de otra función llevada a cabo por el
partes hacia la otra. Se necesita examinar sis- requerimiento de una equivalencia aproxi-
temáticamente una dimensión básica: el pe- mada de retribuciones que puede estar in-
ríodo de tiempo que trascurre cuando existe volucrada en una de las normas de recipro-
una obligación a llevar a cabo, cuando los cidad. Puesto que induce una cierta canti-
compromisos que se han hecho todavía no dad de ambigüedad de si la deuda ha sido
se han cumplido. saldada y, con el tiempo, genera incertidum-
Estas obligaciones fuera de lo común, no bre sobre quién está en deuda con quién.15
más que aquellas ya cumplidas, contribuyen Sin embargo, todo esto depende de una con-
sustancialmente a la estabilidad del sistema cepción compartida de la propiedad moral
social. Es obviamente inconveniente para los de la retribución, engendrada por la norma
acreedores romper toda relación con quie- de reciprocidad.
nes mantienen obligaciones con él. Puede ser Aún existe otra forma en la que la norma
también inconveniente para los deudores de reciprocidad está implicada en el mante-
hacer lo mismo puesto que sus acreedores nimiento de la estabilidad del sistema social
pueden no permitirle acumular una cuenta de que guarda relación con un atributo impor-
deuda social. Sumado a ello, es moralmente tante de la norma, esto es, su indetermina-
inadecuado, bajo la norma de reciprocidad, ción comparativa. A diferencia de los debe-
romper relaciones o ser hostil contra aque- res específicos de estatus y como otras nor-
llos a los cuales está uno endeudado. mas generales, esta norma no requiere de

15
Un caso interesante de un mecanismo que sirve a medida extra diciendo: “éstos son míos”. En la si-
la creación y mantenimiento de obligaciones fuera guiente ocasión, los recibirá de vuelta junto con una
de lo común es parte de Vartan Bhanji, una forma de medida adicional que después retribuirá, y así sucesi-
intercambio ritual de reglalos en Pakistan y otras vamente. Ver Eglar, Z. E. Vartan Bhanji (1958).
partes de la India. El estudio de Eglar de este patrón Otros mecanismos para el mantenimiento de obli-
clarifica que una regla fundamental del Vartan Bhanji gaciones fuera de lo común puede encontrarse en las
es la reciprocidad, que un regalo debe ser retribuido prescripciones culturales que requieren que los hom-
con otro regalo, y un favor por otro favor. Es tam- bres no san demasiado ansiosos por retribuir sus obli-
bién notable que el sistema previene la total elimi- gaciones sociales. Parece ser que todavía se entiende
nación de obligaciones fuera de lo común. Así, en la que existe una cierta inadecuación en esto, aun si no
ocasión de un matrimonio, cuando los invitados se vamos tan lejos como Séneca al sostener que “una
van, se les dan dulces como regalo. Al repartirlos, la persona que quiere retribuir un regalo demasiado
anfitriona debe decir “estos cinco son tuyos”, lo pronto con otro regalo a cambio es un deudor in-
cual significa: “éstos son una retribución por lo que voluntario y una persona desagradecida”.
formalmente me has dado”, y después agrega una
La norma de reciprocidad: un argumento preliminar 111

realizaciones altamente específicas y unifor- no simplemente porque los contrató para


mes de las personas cuyo comportamiento ello; puede también sentir que el trabajador
regula. Por ejemplo, a diferencia de los de- se ha ganado sus sueldos. Una ama de casa
beres de estatus de las esposas americanas, puede esforzarse con la comida de su mari-
no les exige a estas que cocinen y cuiden a do no simplemente porque cocinar puede ser
sus chicos. En cambio, las demandas con- algo que le incumba como esposa; puede
cretas que realiza cambian sustancialmente también tener una particular consideración
de situación en situación y varían con los hacia su marido. En cada caso, los deberes
beneficios que uno recibe del otro. específicos de estatus son cumplidos no
Esta indeterminación habilita a la norma sólo porque son inherentes al estatus y se
de reciprocidad a realizar alguna de sus fun- los cree derechos en sí mismos, sino tam-
ciones más importante de estabilización del bién porque cada uno es adicionalmente
sistema. Siendo indeterminada, la norma pue- definido como retribución. En suma, la nor-
de ser aplicada a innumerables transacción ma de reciprocidad requiere que si otros han
ad hoc, proveyendo así una sanción moral cumplido con sus deberes de estatus para
flexible por las transacciones que no serían con uno, uno a cambio tiene una obligación
de otro modo reguladas por obligaciones de adicional o de segundo orden (retribución)
estatus específicas. La norma, a este respec- de cumplir con sus deberes de estatus para
to, es una especie de filtro plástico, capaz de con el otro. De esta manera, el sentimiento
ser derramado en las movibles grietas de las de gratitud se refuerza con el sentimiento de
estructuras sociales, y de servir como una rectitud y adhiere un margen de seguridad a
especie de cemento moral multifunción. la motivación por conformidad.
No sólo la norma de reciprocidad juega un El asunto puede ser puesto de otra mane-
rol estabilizador en las relaciones humanas ra desde el punto de vista de la potencial
en la ausencia de un sistema de deberes es- desviación o no-conformidad. Todas las obli-
pecíficos de estatus, sino que contribuye a gaciones de estatus son vulnerables al desa-
la estabilidad social incluso cuando están fío y, deben ser justificadas. Si, por alguna
bien presentes y establecidos. Los deberes razón, las personas rechazan sus deberes de
de estatus moldean el comportamiento por- estatus, aquellos que demandan su cumpli-
que quien ocupa el estatus los cree vincu- miento pueden ser requeridos para justificar
lantes en su propio derecho; poseen una sus demandas. Obviamente, existen muchas
especie de legitimidad prima facie para los formas estandarizadas para hacer esto. Una
miembros de un grupo adecuadamente so- forma de justificar las demandas concretas
cializados. La norma general de reciprocidad, de obligaciones de estatus es invocando a la
en cambio, es una defensa de estabilidad de norma de reciprocidad. El hombre que deman-
segundo orden; provee una fuente de moti- da sus “derechos” puede decir: “bueno, si
vación adicional y una sanción moral adi- no harás esto simplemente porque es tu de-
cional para conformarse con las obligacio- ber, entonces, acuérdate de todas las cosas
nes de estatus específicas. Por ejemplo, el que yo hice por ti en el pasado y hazlo para
empleador podría pagarle a sus empleados saldar la deuda que tienes conmigo”. La nor-
112 Alvin W. Gouldner

ma de reciprocidad provee de esta forma, una y movilizar motivaciones auxiliares para la


defensa de segundo orden de la estabilidad conformidad con las demandas de estatus
de los sistemas sociales en tanto puede ser existentes.16
usada para superar desviaciones incipientes

Mecanismos iniciales o iniciadores

Se han realizado dos puntos distintivos la perspectiva tradicional de la teoría fun-


sobre las funciones sociales de la norma de cionalista. La teoría funcionalista se enfoca
reciprocidad. Uno es que esta norma sirve a comúnmente en sistemas ya establecidos y
una función estabilizante de grupo y, de en funcionamiento y en los mecanismos por
este modo, es bastante familiar en la teoría los cuales un sistema social establecido pue-
funcionalista. El segundo punto, en tanto, de mantenerse por sí mismo. A pesar de que
es que la norma no es solamente en algún la teoría funcionalista se preocupa por los
sentido una defensa o mecanismo estabili- problemas de cómo los actores individuales
zador sino también lo que podríamos llamar son preparados para asumir un rol en los
un “mecanismo inicial” (starting mecanism). sistemas sociales por medio de la socializa-
Esto es, ayuda a iniciar la interacción social ción, sus modelos teóricos generales pocas
y es funcional en las fases iniciales de cier- veces, si alguna, incluyen tratamiento siste-
tos grupos antes de que hayan desarrollado mático de los comienzos de sistema social
un conjunto diferenciado y acostumbrado como tal y, consecuentemente, no formula
de deberes de estatus. formalmente la pregunta acerca de la natura-
Considerando a la norma como “mecanis- leza de los mecanismos que se necesitan para
mo inicial”, aún más, concibiendo los meca- dar origen a ese sistema.17
nismos iniciales, nos encontramos fuera de Desde luego, todo sistema social tiene una

16
Una ilustración convincente de esto la provee orígenes planetarios sino que tomaba como dada
Whyte, W. F. (1945:256): “Cuando la vida en la existencia de relaciones entre los planetas.
grupo es tranquila, las obligaciones vinculantes Sin embargo, hoy, dos desarrollos de importan-
de los mineros no son explícitamente reconoci- cia global impulsaron y quizás requirieron un giro
das… Es sólo cuando se quiebra la relación que en las perspectivas sociales. En uno, ingeniería
las obligaciones subyacentes salen a luz. Mientras de cohetes, la pregunta formulaba giraba en tor-
Alec y Frank era amigos nuca escuche a ninguno no a cómo lo nuevos planetas hechos por el hom-
de ellos discutir los servicios que uno hacía por el bre pueden ser lanzados a órbitas estables. En
otro, pero cuando se pelearon… cada uno se que- segundo lugar, la política internacional requiere
jaba con el doctor que el otro no estaba actuando nuestra ayuda para ayudar a países “no desarro-
como debería en vista de los servicios que había llados” a comenzar un ciclo benéfico de acumu-
hecho por él”. lación de capital que será autosuficiente. En
17
El funcionalismo moderno surgió en un mundo ambas instancias, los problemas de la “ingenie-
en el cual la mecánica de Newton era el logro ría” práctica dirigieron la atención hacia la cues-
científico abarcador y un modelo básico para el tión de los “mecanismos originarios” y parece
desarrollo de la ciencia social. El punto de parti- probable que elevaran la insatisfacción con los
da Newtoniano no era, desde luego, una preocu- modelos generales sociológicos que largamente
pación cosmológica acerca de la cuestión de los los confinaron a sistemas ya establecidos.
La norma de reciprocidad: un argumento preliminar 113

historia, lo cual significa que ha tenido sus sugiero, la norma de reciprocidad provee uno
comienzos aun si éstos están envueltos en de los tantos mecanismos inicial.
la antigüedad. Garantizado que la pregunta Desde el punto de vista de un modelo pu-
por los orígenes puede de buena gana caer ramente económico o utilitarista,19 aparecen
en una discusión metafísica, el hecho es que ciertas dificultades en dar cuenta de la ma-
muchos sistemas sociales concretos tienen, nera en que comienza la interacción social.
de hecho, comienzos determinados. Los ca- Supongamos dos personas o grupos, Ego y
samientos no se hacen en el cielo, y si termi- Alter, cada uno posee valores buscados por
nan en divorcio o continúan en felicidad, tie- el otro. Supongamos que cada uno siente
nen orígenes que son identificables. De ma- que el único motivo que el otro tiene para
nera similar, las corporaciones, partidos conducir un intercambio es la gratificación
políticos, y cualquier forma de grupo tiene anticipada que obtendrá. Cada uno puede
sus comienzos. (Estudios recientes de la entonces sentir que sería ventajoso apro-
amistad y otras relaciones interpersonales piarse de los valores del otro sin renunciar a
han comenzado a explorar este problema.) los propios. Más aún, supongamos que
Las personas continuamente se juntan en cada partido sospecha las intenciones del
nuevas yuxtaposiciones y combinaciones, otro, quizás por la operación de mecanismos
acarreando consigo las posibilidades de proyectivos o empáticos. Al menos desde
nuevos sistemas sociales. ¿Cómo se reali- Hobbes, se ha reconocido que bajo estas
zan estas posibilidades? ¿Es tal realización circunstancias, cada uno probablemente
completamente un asunto azaroso? Éstos considerará el inminente intercambio como
son los tipos de preguntas que eran familia- peligroso y verá al otro sospechosamente
res a los primeros estudiantes del “compor- (Deutsch, 1955:25). Cada cual entonces pue-
tamiento colectivo”, que, enfocados en las de dudar dar sus valores antes que el otro
masas, peleas y rumores, estaban frecuente- haya entregado los suyos. Como participan-
mente preocupados por investigar la evolu- tes en una conferencia de desarme, cada uno
ción de los grupos en statu nascendi18. A le dirá al otro “¡Tú primero!”. Así, el inter-
pesar de que esta perspectiva puede pare- cambio puede ser confuso y la relación pue-
cer a primera vista extraña a los funcionalis- de no desarrollarse.
tas, una vez que se monta en él, puede sos- La norma de reciprocidad puede llegar a
pechar que ciertos tipos de mecanismos, pro- servir como un mecanismo inicial en tales
picios a la cristalización de los sistemas circunstancias previniendo o habilitando que
sociales fuera de contactos efímeros, serán cada uno rompa este punto muerto.
en alguna medida institucionalizados o de Internalizada en ambos lados, la norma obli-
otra manera estampados en cualquier socie- ga a quien primero ha recibido un beneficio
dad. A esta altura, él estaría considerando a retribuirlo en cierto momento; de allí que
los “mecanismos iniciales”. En este sentido, provea alguna base realista de confianza,

18 19
Estoy en deuda con Howard S. Becker por esto y Algunas indicaciones de un acercamiento utilitario
mucho de las otras miradas que parecen ser los im- al problema puede derivar del artículo estimulante
pulsos que guían a la “Escuela de Chicago” del com- de Schelling, T. C. (1956:281-306).
portamiento colectivo.
114 Alvin W. Gouldner

para quien primero da rienda suelta de sus duda en ser el primero y una mayor facilidad
valores, de que le otro va a retribuirle el be- para el intercambio y para que la relación
neficio. Consecuentemente, habría menos social comience a gestarse.

Conclusión

Limité esta discusión acerca de la norma comparación de lo que se da y lo que se


de reciprocidad a sus funciones y su contri- recibe. Además, la norma puede llevar a los
bución a la estabilidad de los sistemas so- individuos a establecer relaciones sólo o
ciales, omitiendo examinar sus disfunciones primariamente con aquellos que pueden
y la manera en que induce tensiones y cam- reciprocar, de este modo induciendo el re-
bios en los sistemas sociales. Que la norma chazo de las necesidades de quienes no pue-
comúnmente imponga obligaciones de reci- den ser recíprocos. Claramente, la norma de
procidad sólo “cuando los individuos son reciprocidad no puede aplicarse con toda la
capaces” de ser recíprocos no garantiza un fuerza en relaciones con niños, ancianos, o
acuerdo sobre las “capacidades” del indivi- con discapacitados mentales o físico, y se
duo. Más aún, puede haber ocasiones en puede inferir teóricamente que se desarro-
las cuales surjan preguntas acerca de si la llarán en los códigos morales otro tipo de
retribución del individuo es apropiada o su- orientaciones normativas fundamentales.
ficiente (aparte de si es equivalente) en vir- Espero explorar éstos y otros problemas re-
tud de la ausencia de patrones comunes de lacionados en discusiones subsecuentes.
La norma de reciprocidad: un argumento preliminar 115

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