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1B.

Bibliologia

El termino Bibliologia (del Griego biblos que significa “libro”) se refiere al


estudio de la naturaleza de la Biblia como una revelación. Esto incluye temas
como la revelación, inspiración, infalibilidad, canonicidad, iluminación, e
interpretación.

IC. Revelación

Usamos el término “revelación” para traducir el término Griego ajpokavluyi”


apokalupsis, que significa “desvelar ó destapar.” Bíblicamente hablando,
revelación es el acto y proceso por el cual Dios se manifiesta a si mismo a los
hombres y a los ángeles. Esto lo ha hecho a través de milagros, visiones,
sueños, teofanías, control providencial de la historia, conciencia, y en una
historia orquestada providencialmente y una especial o particular revelación en
Cristo y la Escritura. (Salmo 19: 1-6; Rom 1:18-20; 2:14-16; Actos 17:24-34).

2C. Inspiración

La palabra inspiración es una palabra teológica usada para referirse al proceso


de Dios al supervisar a los autores humanos de la escritura para que lo que
ellos escribieran fueran sus propias palabras así como también la Palabra de
Dios mismo. Esto no estaba limitado al dictado mecánico, como lo tendríamos,
por ejemplo, en el recibimiento de los Diez Mandamientos, sino que hay una
variedad de procedimientos, siendo siempre el producto final la Palabra de Dios
para el hombre. (2 Tim 3:16; 2 Pedro 1:20-21). Técnicamente hablando la
inspiración se aplica al los manuscritos (no a las copias o traducciones).

3C. Infalibilidad

La infalibilidad, aunque no siempre propiamente definida, es un corolario lógico


a la inspiración y de ninguna forma disminuye la autoría humana de las
escrituras. Si lo que los autores de la Escritura escribieron era efectivamente
bajo la influencia supernatural y guía del Espíritu Santo (como es propiamente
afirmado), y ya que Dios es verdadero, lo que ellos escribieron y afirmaron es
en todas las formas verdadero también. De tal manera la infalibilidad se aplica
al los manuscritos y a las copias Griegas, Hebreas, y Arameas en el grado que
éstas reproduzcan fielmente a los manuscritos. Las Escrituras estan sin error
en todo lo que afirman (es decir, propiamente interpretadas), ya sean asuntos
geográficos, históricos, ó teológicos. De tal manera las escrituras son la
autoridad final en materias de fe y práctica y toman precedencia sobre la
tradición, cultura y credo. Esta doctrina también permite diferentes estilos
literarios, gramática deficiente, aproximaciones en números, etc. (Salmo 119).

4C. Canonicidad

Los sesenta y seis libros de la Escritura son doctrina ya que estos proveen la
ley de Dios para la fe y la vida. El proceso de canonicidad concierne el
reconocimiento de la iglesia, del origen y la autoridad de los sesenta y seis
libros de la escritura. Ella, así como la comunidad redimida de aquellos que
tienen una fe genuina en Jesucristo, está calificada para esta tarea. Es
importante notar, sin embargo, que ella no determinó cuales libros eran
canónicos, sino solamente reconoció aquellos libros que eran canónicos; la
escritura se autentiza a si misma. En el caso del Antiguo Testamento,
generalmente hablando, ella lo recibió como la Biblia autoritativa de su Señor y
sus apósteles, es decir, el mensaje profético de Dios que era ahora satisfecho
en y a través de Cristo. En el caso del Nuevo testamento, la iglesia, al aplicar
varias pruebas como la apostolicidad (¿fue escrita por un apóstol o autenticada
por un apóstol?), universalidad (¿fue ampliamente leída y aceptada?), y
carácter (suficientemente espiritual, dirigida a la santidad, contenido doctrinal
en acordancia con otros apóstoles) reconoció cuales libros eran “del Señor” y
cuales no lo eran, aunque el proceso de ningún modo fue terminado en el fin
del primer siglo. En 367 D.C, en la trigésima novena Carta Pascual de
Athanasius, encontramos una lista de 27 libros del NT que ahora tenemos. Esta
lista fue aceptada por las iglesias al este del Mediterráneo mientras que las
iglesias del oeste eventualmente aceptaron la misma lista aproximadamente 30
años después, en 397 D.C., en el Concilio de Cartago. Indudablemente hay
muchas razones las cuales impulsaron a los primeros cristianos a preservar los
escritos de los apóstoles, pero tal vez el fallecimiento de los apóstoles así como
el desarrollo de las herejías, fueron dos de las mas significantes razones vistas
negativamente. Protestantes y Católicos desde la añadidura de el Apócrifo en
el Concilio de Trento (1545-63 D.C). Cualquiera que haya leído estos libros los
encontrará espiritualmente alentadores, tanto como es la lectura de gran
literatura Cristiana, pero no deben ser considerados a la par con

Los 66 libros, un hecho que es reconocido inclusive por la iglesia Católica en su


referencia hacia ellos como los libros deuterocanónicos.

5C. Iluminación

La palabra iluminación se refiere al trabajo del Espíritu Santo en el creyente


permitiéndole a él/ella entender y aplicar la verdad de las Escrituras (1 Cor 2:9-
14). Esto, por supuesto, fue prometido directamente a los discípulos de Jesús y
resultó en la prédica (1 Tes 2:13) y los escritos del Nuevo Testamento (Juan
16:13-14). Nosotros, así como aquellos a quienes esas escrituras son
heredadas, también podemos esperar ser iluminados en torno a lo que
significan y conllevan.

6C. Interpretación

Si la iluminación es el trabajo del Espíritu para ayudar a los creyentes a que


entiendan y apliquen la Escritura, la interpretación es el método el cual uno
debe seguir en su propósito. La interpretación involucra, entonces, dos
elementos: (1) El entendimiento de lo que el autor quiso decir cuando el dijo tal
y tal asunto, y (2) el entendimiento de lo que el quiere decir cuando se aplica en
la actualidad. Por lo tanto, en el primer paso, uno está interesado en el
significado historico-gramatico del pasaje en la Escritura. En orden para
alcanzar esto, uno estudia las palabras de un texto en su contexto histórico, la
estructura del pasaje, su tono, y el tipo de literatura que es. Combinado con
esto está la comparación del texto con otros pasajes y ultimadamente la
enseñanza de la Escritura en su totalidad. De esta forma, y a través del trabajo
iluminador del Espíritu, la iglesia busca alcanzar el significado de la Escritura.

Pero esto es apenas la mitad del camino. Moisés no escribió el Deuteronomio y


Pablo no escribió Filipenses simplemente para ser entendidos (es decir,
superficialmente). Más bien, ellos escribieron para salvificar, guiar, instruir, y
orientar otros creyentes hacia la voluntad de Dios. En resumen, sus escritos
convocan una respuesta y esto implica primero dejar que la Biblia me hable;
condenando, educando, animando, y enseñándome hacia donde ir. Debo traer
my presuposiciones al pasaje de la Biblia y permitirle juzgarme y enderezarme.
2B. Trinitarianismo o Teología Propia

Trinitarianismo se refiere al estudio de la trinidad Dios. Esto incluye tales temas


como lo son los argumentos que sostienen la existencia de Dios, los atributos
de Dios, los Nombres de Dios, la trinidad, y el decreto o plan de Dios.

1C. Argumentos Racionales para la Existencia de Dios

Se necesita decir primeramente que en ninguna parte de la Biblia se arguye la


existencia de Dios en el modo vislumbrado en estas “pruebas.” La abrumante
orientación de los escritores Bíblicos es el asumir que Dios existe y parten
desde allí. También, la fuerza de estos argumentos ha sido diversamente
debatida; algunas personas los encuentran útiles y generalmente convincentes,
especialmente cuando se toman conjuntamente, mientras que otras no son ni
siquiera un poco convencidas. Es dudoso que pueda haber necesariamente
una culpa lógica concerniente en la negación de cualquiera de sus premisas ó
asertaciones. Mas aún, hay muchas otras variaciones (es decir, mas de un solo
argumento cosmológico) de éstos argumentos que no se enlistan aquí. Uno
debe consultar un libro de texto de filosofía religiosa para mayor discusión.
También, uno debe notar que estos argumentos han sido criticados por mas
que ateos. Muchos cristianos se han preguntado de viva voz acerca de su
eficiencia, valor, validez, e importancia. Lo que sigue es solo un preámbulo.

1D. El Argumento De La Creación

El argumento de la creación, conocido como el argumento cosmológico,


declara en su forma más básica, que todo lo que conocemos de la creación en
el universo tiene una causa. Pero no puede haber una regresión infinita de
causas. Por esto, el universo en sí tiene una causa incausada y esta Causa es
Dios. Un vencedor potencial de este argumento es la negación de que uno
debe ver afuera de la creación buscando una causa. Pero algunos responden
diciendo que esto es como decir que no hay respuesta; se debe postular una
serie infinita de causas, aunque esto sea lógicamente trivial o absurdo para
algunos. Una infinita serie de causas es una salida intelectual de último
recurso, ellos debaten, e infringe el principio de la razón suficiente.

2D. El Argumento del Diseño

El argumento del diseño, conocido como el argumento teleologico observa la


harmonía, orden, y diseño de las cosas dentro de la creación. Este argumento
sostiene que tal diseño y orden implica un propósito y que, por esto, debe
haber un Diseñador inteligente y ese diseñador debe ser Dios. Un argumento
potencialmente vencedor contra este argumento es el aparente aleatoriedad de
ciertas cosas en la creación y la aparente falta de diseño. Proponentes del
argumento del diseño frecuentemente sugieren que si surgen eventos
aparentemente aleatorios, y así por el estilo, pero esto no desvía el abrumador
sentido de diseño que experimentamos. Si esto no fuera así, es dudoso que los
seres humanos hubieran sobrevivido por tanto tiempo.
3D. El Argumento del Ser

El Argumento del Ser de Anselmo, conocido como el argumento ontológico,


declara que Dios es eso que “nada más grande que pueda ser pensado.” Ya
que la existencia es una propiedad necesaria del ser más perfecto, él
realmente debe existir, ya que si no fuera así, el no sería el ser más perfecto
que se pudiera concebir. Un argumento en contra es la aseveración que la
noción de Dios depende en las premisas del argumento ontológico. Entonces,
este argumento da por hecho lo que está tratando de probar.

4D. El Argumento de La Moralidad

El argumento de la moralidad debate a partir de la realidad de la moralidad, no


la existencia de lo que aparece ser morales variadas. Este argumento declara
que la realidad de la conciencia y la moralidad indican que debe haber un
Otorgante moral de la Ley. Un argumento en contra de este argumento es la
aseveración que la moralidad es un fenómeno evolucionario y que no se
necesita postular a Dios en orden para explicar su existencia. Otros tratan
también debatir que hay muchas moralidades diferentes, ellos alegan que este
hecho no lo encamina a uno a la convicción de que hay un solo Dios, como el
teísmo sostiene. Proponentes del argumento de la moralidad apuntan que el
evolucionista no es congruente en su línea de razonamiento. El mecanismo de
la evolución se toma generalmente como una forma en que “los más fuertes
sobreviven.” Si la moral fuera un fenómeno evolucionario, uno no esperaría que
los seres humanos cuidaran a sus ancianos, ayudaran a sus enfermos,
crearan, fundaran, y fomentaran hospitales e investigaciones médicas. Pero lo
hacemos, y nos encontramos con un sentido de culpa si no lo hacemos así.
También, de ninguna manera es seguro que haya muchas moralidades
diferentes entre los seres humanos del planeta. De hecho, los datos según los
sociólogos es que en términos de moralidad básica acerca del asesinato, robo,
mentira, etc., los humanos son muy similares. Esto no significa que mentir sea
algunas veces respetado; significa que no puede ser practicado en ninguna
cultura consistentemente y universalmente.

2C. Los Atributos de Dios.

Los atributos de Dios se refieren a aquellas cualidades o propiedades que lo


distinguen como Dios y por los cuales lo reconocemos como tal. Teólogos
tienden a distinguir sus atributos en aquellos términos que solo Él posee, y
aquellos atributos que Él comparte en un sentido derivado y finito con su
creación. Por lo cual ellos los distinguen como “Absolutos y Relativos”,
“Inmanentes y Transitivos,” y la mas popular división de teólogos Reformistas,
los atributos “Incomunicables y Comunicables”. Generalmente listada en la lista
Incomunicable son: Existencia propia, inmutabilidad, infinidad, y unidad. Los
atributos enlistados bajo el titulo de comunicables incluyen: espiritualidad,
intelecto, y atributos morales, así como atributos de soberanía y poder.
3C. Los Nombres de Dios

Dios se revelado a si mismo en muchas formas a través de la historia, ahora


grabada para nosotros en las Escrituras—un viviente e inspirado registro de
sus divulgaciones acerca de quien es Él, su propósito, plan, carácter y
voluntad. En muchas ocasiones el nos a dado un nombre por el cual Él revela
su naturaleza y por el cual consecuentemente nosotros lo entendemos a Él.
Algunos de sus nombres incluyen: Yahweh (el que Es) 3; Yahweh Shalom
(Yahweh es paz); Yahweh Raa (Yahweh es my pastor); Yahweh
Maccaddeshem (Yahweh tu santificador); Yahweh Raah (Yahweh que está
presente); Yahweh Rapha (Yahweh quien sana); Yahweh Elohim (Yahweh, el
poderoso); Adonai (Señor ó Dueño); Elohim (El poderoso o majestuoso); El
Olam (El poderoso, eterno); El Elyon (El poderoso mas elevado); El Roi (El
poderoso que observa); El Shaddai (El Dios Todopoderoso); Yeshua (Jesús;
Dios salva); Christos (Cristo; Mesías, El Elegido); Kurios (Señor); Soter
(Salvador), Abba (Padre), y Theos (Dios).

4C. La Trinidad de Dios

La doctrina de la trinidad es la afirmación basada en la evidencia de las


escrituras que dice que solo hay un solo Dios que existe eternamente en tres
personas diferenciables, es decir, el Padre, El Hijo, y el Espíritu Santo. Una
forma específica al hablar de este fenómeno es: uno es esencia, tres
subsistencias. La notable contribución del AT al Trinitarianismo, mientras que
va proporcionando lo que algunas personas consideran la evidencia de la
divinidad del Hijo y el Espíritu, es que repetidamente afirma la unidad de Dios,
tan numéricamente como cualitativamente. Esta unidad se desarrolla en el NT,
sin embargo, desde el punto de vista de la llegada y la enseñanza de Cristo, y
mostrando mas complejidad hasta ahora conocida o entendida. En el NT se
dice que las tres personas son divinas, que hacen las labores de Dios, y que
deben ser adoradas en conjunto como Dios. El Padre es claramente divino en
el NT. El Hijo toma parte de la esencia de la deidad (Juan 1:1 Tito 2:13), no
obstante constantemente se distingue a sí mismo del Padre y el Espíritu. Y se
dice que el Espíritu es Dios (Hechos 5: 3-5).

5C. El Plan de Dios

La mejor declaración del “plan” de Dios, o como se le refiere algunas veces


como el decreto de Dios, es aquel que se encuentra en el Westminster Shorter
Catecismo: “Los decretos de Dios son su propósito eterno, de acuerdo al
consejo de su voluntad, donde, por su propia gloria, Él ha pre-ordenado lo que
pueda suceder” (Q.7). Esta doctrina puede ser vista en varias partes,
incluyendo de manera mas notable, en Romanos 9 y Efesios 1:11: “en quien
nosotros somos llamados, al haber sido pre-ordenados de acuerdo a Su plan
quien trabaja todas las cosas conforme al consejo de su voluntad.”

Esto debe ser diferenciado de la voluntad de Dios como se entiende de


acuerdo a sus ordenes y prohibiciones que claramente se sitúan en el
Decálogo, extendidas y aplicadas por los profetas y traídas a un enfoque
Cristocéntrico en el NT. La caída de la humanidad, fue entonces, un decreto de
Dios, pero la directiva de no comer la fruta, fue claramente especificada por
Dios. Por lo tanto ahí se encuentra una relación misteriosa entre lo que ha
sucedido en la historia (es decir, la llevada a cabo del decreto) y los imperativos
morales que encontramos en la Escritura. Este misterio puede ser visto mas
claramente en el esencial evento de la cruz y su delineación en las Escrituras
sagradas.

Jesús enseño que su muerte no fue un accidente, sino un plan decretado o pre-
ordenado de Dios. En Lucas 22:22 el dice: “el hijo del hombre se encamina de
acuerdo a lo que se determinó” (ho„rismenon). Pedro dice, en torno a la
crucifixión y la intervención de la personas en esta, que Jesús les fué
entregado por “El propósito y precognición” (ho„rismene„ boule„ kaiprogno„sei tou
theou). No obstante en ninguno de estos casos las personas o sus acciones son
minimizadas ni son trivializadas las consecuencias morales o espirituales.
Jesús dice “gran pena” para la persona que lo traiciona y Pedro se refiere a los
hombres como “malvados”. En resumen, la iglesia antigua implicaba a
Herodes, Poncio Pilato, los Judíos, los Gentiles en este horrible acto,
declarando que habían hecho lo que “la mano de Dios y voluntad determinaron
con anterioridad que debía suceder” (he„ cheir sou kai he„ boule„ sou proorisen
genesthai).

La discusión acerca del orden de los decretos tiene una importancia teológica,
pero no se puede mantener aquí. Aquellos que alegan que Dios decretó
primero crear, después permitir la caída, después salvar algunos y condenar
otros, después proveer un redentor, etc., se les refiere como infralapsarianos y
constituirían la mayoría de los calvinistas. Aquellos que alegan que Dios
primero decretó salvar a los elegidos y condenar a los no-elegidos, después
crear a los elegidos y no-elegidos, y después permitir la caída y finalmente
proveer un redentor, se les refiere como supralapsarianos.
2
Anselmo no estaba discutiendo por el discutir en si, sino por la existencia de
Dios desde la idea del "ser'." En su Proslogion (1079) el solo estaba meditando
y alabando a Dios por su grandeza. Parte de su grandeza es que el
necesariamente existe, al menos hasta donde Anselmo le concierne.
3
Existen varias dificultades en establecer el significado propio del nombre de
Yahweh. Intentos por descubrir su significado de acuerdo a la filología
comparativa son tenues en el mejor de los casos, inclusive con la examinación
de su raíz verbal. Su uso en Éxodos 3:14 ha sido generalmente sostenido
basándose en la existencia independientemente propia de Dios, o al menos, en
Aquel que ha permanecido con la nación de Israel desde los patriarcas.
3B. Cristología

Cristología (del Griego christos que significa “el elegido” ó Cristo) se refiere al
estudio acerca de Cristo. Esto incluye tales temas como la preexistencia y la
eternalidad de Cristo, profecías del AT acerca de Cristo, la humanidad de
Cristo, divinidad, y encarnación, así como también el asunto acerca de sus
tentaciones y su falta de pecado, su muerte, resurrección, ascensión y
exaltación, su regreso, su triple oficio, y sus estados.

1C. La Preexistencia y la Eternalidad de Cristo

Hay varios textos en el NT que hablan de un modo ú otro de la preexistencia de


Cristo. Juan dice que la “palabra” se hizo carne lo cual implica que el ya existía
previamente a su encarnación (Juan 1:1,14). Jesús mismo sugiere su
preexistencia en algunos textos. Él dice que tenía gloria con el padre antes de
que el mundo existiera (Juan 17:5) y que el había venido del padre (Juan 5:43;
6:38). Lo anterior implica su preexistencia. Pable también, al referirse a Cristo
como el último Adán, implica que su preexistencia ya que los Judíos
frecuentemente mantenían que ambos Adán y Moisés eran preexistentes. Así
también cuando dice que Cristo era “rico,” pero después se hizo “pobre,” ya
que primero estaba en “la forma de Dios,” pero “se humilló.” Ambas referencias
se refieren a la humillación de la encarnación y por esto sugieren que Cristo
existía previamente a su llegada a la tierra (ver 1 Cor 15:45; y Fil 2:6).

2C. Profecías Acerca de Cristo

Tomadas desde el punto de vista de la doctrina entera, y con una perspectiva


de las hermenéuticas Judías, hay muchas profecías acerca de Cristo en el
Antiguo Testamento. Algunas profecías familiares incluyen: Su nacimiento (Gen
3:15; Gal 4:4); Su linaje (Gen 49:10; Lucas 3:33); Su lugar de nacimiento
(Miqueas 5:2; Lucas 2:4-7); Su ministerio Galileo de compasión y juicio (Isa 9:1-
2; Mateo 4:14-16); que el era el profeta esperado (Deut 18:15, 18-19; Hechos
3:20, 22); que el iba a funcionar como un sacerdote (Salmo 110:4; Heb 5:5-6);
la traición en su contra (Salmo 41:9; Lucas 22:47-48); su venta por treinta
monedas de plata (Zac 11:11-12; Mateo 26:15; 27:1-10); su muerte violenta
(Zac 12:10; Juan 20:27); su resurrección (Salmo 16:10; Lucas 24:7; Hechos
2:25-28); que fue exaltado a la diestra de Dios (Salmo 110:1; Hechos 2:33-34),
y que reina en cumplimiento de la promesa Davídica (2 Sam 7:12-16; Salmo
110:1; Isa 55:3; Hechos 2:33-34; 13:22-23, 32-34).

3C. La Humanidad de Cristo

Hay varias líneas de evidencia en las Escrituras que convergen para probar
desde una perspectiva Bíblica que Jesús era verdadera y completamente
humano. Jesús tenía nombres humanos (es decir, Jesús Hijo de David), fué
experimentado por otros como un ser humano (Juan 9:16), tenía un cuerpo (1
Juan 1:1), habló lenguajes normales humanos, se refirió a sí mismo como
hombre (Juan 8:40); otros se refirieron a el como hombre (Hechos 3:22);
experimentó la vida como un ser humano (Lucas 2:52), incluyendo tales
limitaciones como el hambre (mat 4:2), sed (Juan 19:28), cansancio (Juan 4:6),
tristeza intensa y angustia (Juan 11:35; Lucas 13: 34-35), e ignorancia (Marcos
13:32); el tuvo una alma humana (Mateo 23:46), y murió (Hebreos 2: 14-15).

4C. La Divinidad de Cristo

Hay varias líneas de evidencia en las Escrituras que convergen para probar
que los escritores Bíblicos se refirieron a Jesús como hombre, pero como más
que humano también. Ellos lo consideraban divino. Juan dice que Jesús era
divino ó Dios (Juan 1:1). Pablo dice que el es la mismísima forma de Dios (Filip
2:6) así también como nuestro gran Dios y salvador (Tito 2:13). A Jesús se le
refiere como Señor (Mateo 2:43-45) también como el Rey de Reyes (una
designación que un Judío como Juan solo se la daría a Dios mismo—Apocal
19:16). Él hace los trabajos de Dios, incluyendo el crear (Juan 1:3; Col. 1:15-
20), el sostener (Hebreos 1:3-4), el salvar (Mateo 1:23), el levantar a los
muertos (Juan 5:25); el juzgar (Juan 5:27), el mandar al Espíritu Santo (un
trabajo designado al padre también; ver Juan 14:26; 15:26), el crear de su
iglesia (Mateo 16:18). Él acepta. Como Dios mismo lo hace, la adoración de la
humanidad (Mateo 14:33) y de los ángeles (Hebreros 1:6) y algún dia todos los
hombres se hincarán ante el (algo que solo Dios acepta; Fil 2:10, Isa 45:23).

5C. La Encarnación y la Quenosis

Jesucristo nació de la Virgen María (Mateo 1:23; Gal 4:4) realizándose así la
profecía de Isaías (Isa 7:14). Desde un punto de vista más teológico, Juan dice
que la Palabra eterna y divina se hizo carne y que por lo tanto Dios habitó entre
nosotros (Juan 1:1, 14). La doctrina de la encarnación significa que la Segunda
persona de la Trinidad tomó forma humana. Jesucristo es al mismo tiempo una
irreducta deidad y unas humanidades perfectas; ambas unidas por siempre y
sin confusión de atributos. Una persona, dos naturalezas (divina/humana).

Dios se convirtió en hombre con objeto de redimir su creación y gobernarla. Por


lo tanto, como el Rey prometido el cumplió con la alianza Davídica (Lucas 1:31-
33). En su papel como Señor y Rey el revela al Padre a los hombres (Juan
1:18); salva a los pecadores (Gal 1:4), destruye las obras del demonio (1 Juan
3:8); juzga a los hombres (Hechos 17:31) y trae a todas las cosas de la
creación a someterse a Dios nuevamente (1 Cor 15:20-28; Efesios 1:10-11).

Ha habido muchos errores respecto a la naturaleza dual de Cristo.


Mencionaremos algunos aquí. Los Ebionitas negaron la naturaleza divina de
Cristo (el solo recibió el Espíritu en el Bautismo) así como los Arrianos
(compárese a los actuales Testigos de Jehová quienes afirman que Jesús es el
primer y el mas superior ser creado). Los gnósticos (es decir, docetismo), al
afirmar que Jesús solo aparecía ser humano, negaban que el tenía una
verdadera naturaleza humana. Nestorio negaba la unión de las naturalezas
divinas y humanas en una sola persona (lo divino completamente controlaba lo
humano) y el Eutiquianismo negaba en absoluto cualquier distinción real en las
naturalezas de Cristo (la naturaleza humana era engullida en la divina
resultando en una tercer naturaleza). Finalmente, Appolinario negó una faceta
en la humanidad de Jesús, particularmente, que el tuvo un espíritu humano (el
Logos divino tomó el lugar de el espíritu humano de Jesús).
Finalmente, ha habido muchos intentos de explicar el significado de la palabra
Quenosis en Filipenses 2:7, especialmente desde mediados hasta finales de
1800 y el surgimiento de la psicología. Se ha argumentado que el término
Quenosis refiere que Cristo voluntariamente puso a un lado ciertos atributos
esenciales como son la omnisciencia, omnipresencia, y omnipotencia con
objeto de redimir al hombre. Esta teología en sus diversas maneras se le ha
conocido como Teología Quenótica. 4 Pero es esto lo que Pablo dice en
Filipenses 2:6, que Jesús rindió el uso o la pertenencia de ciertos atributos
divinos? Esto no es probable. De hecho, el apóstol explica lo que da a entender
cuando él dice que Cristo se vació a si mismo al tomarla naturaleza de un
sirviente. Por lo tanto no es la puesta aparte de cualquier atributo divino que se
esté cantando5 en Filip 2, sino más bien la humillación del Hijo de Dios
tomando forma humana y la “de un sirviente.” Esto, por supuesto, es el punto
que Pablo esta tratando de hacer con aquellos de la iglesia Filipense. Ellos
también vivirán las humildes vidas de sirvientes, siguiendo el ejemplo de Cristo.

6C. La Impecabilidad de Cristo

En luz de la verdadera divinidad y genuina humanidad de Cristo, la pregunta es


si sus tentaciones fueron genuinas y si fue realmente posible para él cometer
pecado. Fue Cristo capaz de no pecar ó de no ser capaz de pecar? Algunos
dicen que su humanidad genuina incluye la idea que él pudo haber pecado.
Otros han alegado que su divinidad le hace imposible el haber pecado. Todos
reconocen la realidad de sus tentaciones y el hecho que él no pecó, pero más
allá de esto no hay mucho desacuerdo. El asunto principal en este debate es
que Jesús fue tanto Dios como hombre y que sufrió la tentación
victoriosamente. (Heb 4:15). Fuera de esto no sabemos mucho del todo.
Podemos decir que ningún hombre ha entendido la fuerza, vicio, y engaño de la
tentación mejor que él y esto precisamente porque él nunca cedió.

7C. Muerte de Cristo

Los cuatro evangelios registran la muerte de Cristo (bajo Poncio Pilato) la cual
es interpretada anticipadamente por Cristo mismo como una muerte por el
perdón de los pecados, el establecimiento de una nueva Alianza, y la derrota
de Satanás (Lucas 22:15-20; Juan 12:31; 16:11). La médula de la enseñanza
de Cristo en esta cuestión se convirtió en la enseñanza oficial de los apóstoles
(de acuerdo con aseveraciones del AT en tal cuestión). Hablaremos más
acerca de la interpretación correcta de la muerte de Cristo cuando discutamos
la doctrina de la salvación. Es suficiente por ahora el entender que la evidencia
respaldando su muerte por crucifixión es abrumadora.

8C. La Resurrección de Cristo

Los cuatro evangelios registran la tumba vacía y la resurrección de Jesucristo


desde los muertos (Mat 28; Marcos 16; Lucas 24; Juan 20). Él se apareció a
Maria Magdalena (Juan 20:11-18), a la otra Maria (Mateo 28:1-2), a Cepas (1
Cor 15:5), a los dos discípulos (Lucas 24:36-43), a Santiago (1 Cor 15:7), a
diez discípulos (Lucas 24-36-43), a Tomás y los otros diez discípulos (Juan
20:26-29), a siete discípulos en el Mar de Tiberias (Juan 21-1-14) a más de 500
personas (1 Cor 15:6), a once en su ascensión (Mat 28:16-29; Hechos 1:1-11),
y finalmente a Pablo (1 Cor 15:8). Él se apareció a los discípulos por un lapso
de 40 días (Hechos 1:3).

Recientemente los letrados han desacreditado la mayoría de las teorías


naturalisticas (es decir, desvanecimiento, alucinación) dadas para explicar la
resurrección y los datos concurrentes. Virtualmente todo literato concuerda que
“algo pasó,” y la mayoría concordaría que la resurrección es el punto de partida
el Cristianismo. La mas intensa pregunta expuesta, de acuerdo con Gary
Habermas6, es si el Kerygma (el mensaje de la resurrección de Jesucristo) en
si misma es suficiente para explicar los hechos o si una resurrección literal más
el kerygma es necesario para explicar los acontecimientos. Haber más esboza
las respuestas críticas de acuerdo a cuatro escenarios, señalando que este
debate no es solamente entre evangélicos y críticos de mucha altura sino
también entre los críticos mismos. Primero están aquellos como Rudolph
Bultmann que sostienen que la causa de la experiencia de los discípulos no es
confirmable; está enterrada en el texto del NT. Segundo, literatos como Karl
Barth y Søren Kierkegaard arguyen que la resurrección es literal, pero que no
está sujeta al estudio ya que yace afuera de la esfera de nuestra experiencia
de la historia. Debe ser aceptada por la fe solamente. El tercer grupo de
literatos, incluyendo a Jürgen Moltmann, alegan en base a una tumba
literalmente vacía y una explicación histórica para el cambio de los discípulos
del sufrimiento a la alegría, pero de nuevo la resurrección es un evento que
solo será finalmente vindicado/verificado en el futuro. Cuarto, están aquellos
que alegan que la evidencia histórica disponible sugiere que Jesús realmente
se levantó de entre los muertos. Wolfhart Pannenberg sería un ejemplo de esta
corriente, aunque él alega en contra de un cuerpo corpóreo en favor de un
cuerpo espiritual que fue reconocido cómo Jesús cuando habló a los discípulos
antes de retirarse al paraíso.

No hay, sin embargo, alguna razón a priori para rechazar la resurrección tal y
como se describe en las escrituras. Es usualmente el punto de vista de uno lo
que excluye si las resurrecciones pasan o no. De cualquier manera, la tumba
vacía, los testimonios de los testigos, la transformación de las vidas de los
antagonistas tales como Santiago y Pablo, la existencia de la iglesia, la
inhabilidad de los lideres Judíos para refutar la resurrección y las afirmaciones
de los apóstoles, la fecha temprana y el carácter sólido de la afirmación de la
resurrección (1 Cor 15:3-4), así también como el carácter sólido de la evidencia
circundando la existencia de Jesús, ministerio, muerte por crucifixión, y el
entierro. La explicación que posee el más grande poder explicatorio y la más
plausible es que Jesús de Nazaret realmente se levantó de los muertos y se
apareció a mucha gente. Su cuerpo fue un cuerpo realmente corporal hecho
para una existencia espiritual y no fue sujeto ya más a la muerte y limitaciones.

La interpretación teológica de su resurrección por los apóstoles incluye la


doctrina que es central a la vida y esperanza Cristiana (1 Cor 15), que
demuestra que el es Hijo de Dios (Rom 1:4) y que él regresará algún día a
juzgar el mundo entero (Hechos 17:31). En el área de la soteriología, la
resurrección es la base de nuestra regeneración
y vida ética y espiritual (Rom 6:4-5;1 Pedro 1:2), nuestra justificación (Rom
4:25; Ef 2:6), y el trabajo y ministro presente para el Señor (1 Cor 15:58), y
nuestros futuros cuerpos espirituales (1 Cor 15:12-28).

9C. La Ascensión y La Exaltación de Cristo

En Lucas 24:50-53 y Hechos 1:11, Lucas registra el hecho histórico y la


naturaleza de la ascensión de Jesús. El lenguaje parece implicar que Jesús
ascendió corpóreamente en alguna lugar en la continuación espacio-tiempo,
pero somos incapaces de ver o saber a donde.

Teológicamente, sin embargo, Lucas es claro en torno a lo que la ascensión


significa. No es solamente el ir de Jesús a algún lado. Ciertamente, su
ascensión trajo por consigo su exaltación al trono y su derecho a gobernar
sobre la creación, las naciones y la iglesia. Él fue exaltado a la diestra de Dios
(un lugar de poder y autoridad) correspondiendo con la esperanza Davídica
(Salmo 110:1; Hechos 2:34-35) y actualmente reina por sobre el universo (Ef
1:20-22a) y encabeza todo lo pertinente a la iglesia (Ef 1:22b-23; 1 Pedro 3:22).
Como fundador divino, líder, capitán, y objetivo de la iglesia el ha mandado al
Espíritu Santo (Hechos 2:33) para proveerla de vida, amor y poder y algún día
regresará para llevarla hacia donde él está, y para someter todas las cosas del
cielo y la tierra a su Señoría. Él ha recibido, y continúa recibiendo gloria,
alabanza y honor por quien él es y lo que él ha hecho (Rev 5:12). Toda rodilla
debe ser doblada ante el Cristo de Dios, el Señor exaltado del universo. Algún
dia, todos lo harán (Fil 2:9)!

10C. El Regreso de Cristo

La Biblia predice que algún día Jesucristo regresará, de repente, en cuerpo y


con gran gloria para todos visible (Mat 24:30; Rev 19:11ff). Entonces el juzgará
a Satán y sus ángeles, a los vivos y los muertos, y establecerá su reinado en
su totalidad. Discutiremos la naturaleza el tiempo del arrebato así también
como la naturaleza del reino bajo la Escatología.

11C. Los Estados de Cristo

Ha sido común entre los Reformistas y otros teólogos sistemáticos el hablar


acerca de dos estados de Cristo: (1) humillación, y (2) exaltación. La
humillación de Cristo se refiere a su encarnación, sufrimiento, muerte, y
entierro. Su exaltación también contiene cuatro aspectos: (1) resurrección, (2)
ascensión, (3) sesión (su estar sentado a la diestra de Dios, y (4) el regreso de
su gloria.

La encarnación de la segunda persona de la Trinidad, mientras que no


involucra el “rendir” cualquier atributo divino, conllevó a la voluntad de Cristo a
someterse a las limitaciones y las debilidades de la humanidad, encontrándose
inclusive como un servidor en medio de los hombres. Su sufrimiento en
términos de cargas espirituales, depravaciones físicas, o dolores emocionales
es toda parte de su sufrimiento en la humillación. Esta fue aumentada por el
enorme sufrimiento al tener una muerte injusta, cruel e innoble, cargando el
pecado en una cruz de una humanidad maldecida, aunque el no descendió al
infierno, el estuvo muerto por tres días. Desde el tiempo de su nacimiento en
Belén hasta su muerte, el pasó por la humillación en obediencia a su Padre por
la salvación de los elegidos y la redención del cosmos.

La resurrección de Jesús en un cuerpo físico y permanente perfectamente


equipado para una vida espiritual es un cambio radical en su humillación. Es
aquí donde él es vindicado y su derrota de todos sus enemigos es asegurada.
Él recibió la gloria en su ascensión y su derecho a gobernar como se
demuestra en su permanencia a la diestra de Dios en consumación del Salmo
110:1 (Hechos 2:34-36). Aunque el mundo espera la etapa final en
concordancia con la vindicación de Cristo, y la salvación y juicio del mundo,
Cristo regresará algún día corpóreamente (Hechos 1:11) y destruirá todos sus
enemigos, incluyendo la muerte. Él completará la etapa final de su exaltación
por sobre todas las cosas. 7

12C. Los Tres Oficios de Cristo

Mientras que en la iglesia de los primeros días los padres hablaron acerca de
los diferentes oficios de Cristo, fue John Calvin en sus Institutos (2.15) quien
sistematizó la idea de triplicidad del oficio de Cristo: (1) Profeta; (2) Sacerdote,
y (3) Rey.

En Deuteronomio Moisés predijo que Dios mandaría otro profeta como él a la


gente de Israel. Juan y Pedro entendieron que Jesús era tal profeta (Juan 6:14;
7:40; Hechos 3:22-24; ver también Mat 13:57, Juan 4:44). El titulo de “profeta,”
sin embargo, no se encuentra en las epístolas. No obstante, está claro que
cristo funcionó como el profeta perfecto—uno que fue tanto como una
revelación de Dios así como una revelación quintaesencial de Dios (Juan 1:18).
De este modo el es diferente a los demás profetas—un hecho que puede
explicar la notable ausencia de este titulo en las epístolas.

Cristo Jesús también funcionó como sacerdote. Mientras que el profeta era
representativo de Dios para la gente, el sacerdote es representativo de la gente
para Dios. Pero en contraste con los sacerdotes de la orden Levítica, Jesús no
ofreció ningún animal de sacrificio por nuestros pecados, se ofreció a si mismo,
un cordero sin mancha de valor eterno. Como sacerdote el ha entrado en el
sagrario, no hacia esa copia terrenal del templo, sino a un lugar divino y es
capaz de dirigirnos, en consecuencia, en la presencia de Dios—una función
distintivamente sacerdotal. Él no entra en el sagrario solamente una vez al año,
sino que vive en ese lugar por siempre. Finalmente, tanto como la carta a los
Romanos 8:34 asi como la carta a los Hebreos 7:25 nos enseña que su oficio
sacerdotal continúa inclusive ahora cuando el “por siempre vive para hacer la
intercesión por nosotros” en nuestra debilidad!

Finalmente, Cristo Jesús llevo a cabo su oficio como Rey. Pero en contraste
con los mas grandes reyes Israelitas, por ejemplo, David, Cristo gobierna sobre
el mundo entero, ciertamente el universo, incluyendo la iglesia (Ef 1:20-23). Él
es el Rey perfecto quien gobierna con sabiduría, atentamente y con autoridad
final y justicia (Salmo 2:8-9). Por lo tanto, el gobierna como Dios-hombre sobre
el cosmos entero y cuando regrese el se encargará en definitiva contra todas
las barreras y e impedimentos en su reino inmitigable. En ese tiempo a el se le
llamará “el Rey de Reyes” (Rev 19:16).

4
Ver S. M. Smith, “Kenosis, Kenotic Theology,” en el Evangelical Dictionary of
Theology, ed. Walter A. Elwell (Grand Rapids: Baker, 1984), 600-602. Estas
teorias especulativas de la encarnación tienen poco que ver con la exégesis de
Filipenses 2:7. Ver también B. E. Foster, “Kenoticism,” en New Dictionary of
Theology, ed. Sinclair B. Ferguson, David F. Wright, y J. I. Packer (Downers
Grove, IL: InterVarsity, 1988), 364.
5
Esta sección en Filipenses (es decir, 2:6-11) probablemente pudo haber sido
un himno antiguo. Esto también nos debe prevenir de sacar conclusiones
teológicas de estas afirmaciones ya que no son teología razonada per se, mas
bien, el llanto adorador del corazón hacia Dios—la teología del cual era
indudablemente bien conocida en la(s) comunidad(es) en las cuales tuvo su
expresión, pero que en algún grado están perdidas hoy en día.
6
Ver Gary Habermas, “Resurrection of Christ,” en el Evangelical Dictionary of
Theology, ed. Walter A. Elwell (Grand Rapids: Baker, 1984), 938-41.
7
Ver Wayne A. Grudem, “States of Jesus Christ,” en Evangelical Dictionary of
Theology, ed. Walter A. Elwell (Grand Rapids: Baker, 1984), 1052-54; Louis
Berkhof, Systematic Theology, 2nd rev. ed. (Grand Rapids: Eerdmans, 1941),
331-355.
4B. Neumatología
El termino neumatología viene de dos palabras Griegas, a saber, neuma que significa
“viento,” “aliento,” ó “espíritu” (usada para el Espíritu Santo) y logos que significa
“palabra,” “materia,” o “cosa.” En el estudio de la teología Cristiana sistemática,
“neumatología” se refiere al estudio de la doctrina del Espíritu Santo. Generalmente
esto incluye temas más pequeños como son la personalidad del Espíritu, la deidad del
Espíritu, y el trabajo del Espíritu a través de las Escrituras.

1C. La Identidad Personal del Espíritu Santo


La personalidad (y por eso “identidad personal”) del Espíritu Santo ha sido negada por
ciertos grupos a través de la historia de la iglesia. Algunos notan que el sustantivo
usado para “espíritu” en el NT es “pneuma” lo cual significa: “neutral”, y por eso, el
espíritu se le refiere más correctamente como “eso/esto” a que si se le refiriera como
“el”. Manteniendo esta idea, algunos se le refieren al Espíritu Santo (eso/el) como “La
fuerza activa de Dios,” casi en un sentido gnóstico de una emanación del Único Dios
verdadero. Antes de que veamos la evidencia Bíblica es importante notar que no hay
ninguna conexión en Griego Koine entre el género gramático y el género personal así
que es simplemente falso el decir que porque el sustantivo griego “pneuma” es neutral,
que al espíritu se le refiera como a un objeto (“eso/esto”).

Es importante, entonces, ver que dicen las Escrituras acerca de su identidad personal,
es decir, es el Espíritu Santo realmente una persona, aunque divina Esto ocurre
especialmente en esta cultura que se mueve cada vez más hacia un pensamiento de
tipo “Nueva Era” y hacia el panteísmo. El Espíritu Santo no es un “dios” dentro de ti al
cual obtenemos mediante nuestra propia naturaleza ni es él algún tipo de fuerza o
sentimiento amorfo.

Hay varias líneas de evidencia en el NT que favorecen la existencia de una


personalidad en el Espíritu Santo. Primero, Jesús dijo que mandaría a “otro” en su lugar
(Juan 14:16). La traducción para “otro” es “allos” en griego y se refiere a otro parecido a
Jesús. Es razonable concluir que el Espíritu es una persona ya que obviamente Jesús
es una persona. Además, Jesús se refirió a si mismo como “parakletos” (confortador,
alentador, posibilitador, etc.) lo cual requiere que él sea una persona ya que las
funciones de una persona son personales; Jesús funcionó como “parakletos” a sus
discípulos.
Segundo, el hecho de que el Espíritu haga decisiones (1 Cor 12:11), nos enseñe (John
14:26), nos guíe (John 16:13), nos revele a Jesús (John 16:14), condene (John 16:8),
asegure a los creyentes (2 Cor 1:21-22), que pueda sufrir, (Ef 4:30), que pueda ser
blasfemado (Mat 12:31), que posee una mente racional (Rom 8:26-27; 1 Cor 2:11-13),
se le pueda mentir (Hechos 5:3-4), extinguido (1 Tes 5:19), resistido (Hechos 7:51), y
en numerosas ocasiones diferenciado de, mas a la vez estando en directa comunión
con, el Padre y el Hijo como co-trabajador y co-recipiente de adoración, nos demuestra
en definitiva su identidad personal (Mat 28:19-20; 2 Cor 13:14).
2C. La Deidad del Espíritu Santo

Como se mencionó antes, el Espíritu Santo se le discierne de, aunque esté


estrechamente relacionado con, el Padre y al Hijo—y de una manera equitativa. Él
recibe la misma adoración que al Padre y al Hijo (2 Cor 13:14) y hace obras divinas,
incluyendo la inspiración de las Escrituras (2 Peter 1:20-21; Mat 19:4-5), la
regeneración de los corazones (Tito 3:5), y el crear, sustentar, y el dar vida a todas las
cosas (Gen 1:2; Job 26:13; 34:14-15; Salmo 104:29-30). Se dice que es eterno (Heb
9:14; solo Dios es eterno), omnisciente (1 Cor 2:10-11), y se le refiere a el como Dios
(Hechos 5:3-4; 1 Cor 3:16; 6:19-20). Hay muy poco espacio para la duda; el Espíritu
Santo es claramente divino.

3C. Metáforas Bíblicas para el Espíritu Santo

Las escrituras usan varias expresiones metafóricas importantes para referirse al


Espíritu, para su carácter soberano y sus obras inescrutables y manifiestas. Por
ejemplo, Jesús se refiere al espíritu como viento—una metáfora que parece subrayar la
naturaleza inescrutable de su actuación en los corazones de la gente para darles vida y
traerlos a la fe (Juan 3:8).

En conexión con su ministerio personal y glorioso a la gente, Jesús se le refirió a él


como agua en Juan 7:37-39. Este símbolo representa al Espíritu como Aquél que
puede llenar los más profundos deseos del corazón para conocer a Dios, es decir, para
disfrutar de la vid eterna (Juan 4:14; 17:3). Como tal, la metáfora habla de la bendición
mesiánica prometida y la presencia del reino en un nuevo y poderosa forma (Isa 12:3;
32:15; 44:3; Ezequiel 39:29; Zac 14:16-18; Joel 2:28-32; Sukk 5:55a).

En Mateo 3:16 (ver también, Marcos 1:10; Lucas 3:22; Juan 1:32) el texto se refiere al
Espíritu descendiendo del cielo como una paloma. El símbolo de la “paloma”
probablemente represente el principio de una era de bendición y el fin del juicio o tal
vez simbolice el principio de una nueva creación a través de la obra del prometido,
facultado por el Espíritu, mesías Davídico.

Otra metáfora para el Espíritu es vestimenta (Hechos 1:8). La idea concierne el ser
vestido por otra persona por lo cual uno es caracterizado por este nuevo ropaje. En el
caso del Espíritu, se refiere a su regalo de poder para nosotros para que podamos
predicar el evangelio al mundo entero.

Al Espíritu también se le refiere como garantía ó fianza de la glorificación Cristiana (Ef


1:14; 2 Cor 1:21-22). En este caso, el presente regalo el Espíritu es la garantía que la
totalidad de lo que ha sido prometido a nosotros será algún día realizado (Rom 8:30).
BAGD (el léxico estándar Griego usado en estudios del NT) se refiere al Espíritu en
estos pasajes como “la primer entrega, depósito, anticipo, fianza, que paga una parte
del precio de compra en anticipo, y por lo tanto asegura el reclamo legal hacia el
artículo en cuestión, o hace un contrato valido.”
Estrechamente relacionado a la idea de ver al Espíritu como “fianza” está la idea de
verlo como sello o como Aquel con quien los Cristianos están sellados por Dios. En 2
Cor 1:22 y Efesios 1:14, 4:30, se dice de los Cristianos que están “sellados” por el
Espíritu de Dios. A este “sello” en el mundo antiguo se le refería como “marca (con un
sello) como una forma de identificación, así que esta marca que denota propiedad
también lleva consigo la protección del dueño (ver Rev 7:3)…Esto forma una base para
entender la expresión simbólica que habla de aquellos quienes entran en la camarería
Cristiana como personas que son selladas con ó por el Espíritu Santo” Por lo tanto el
“sello” del Espíritu habla del cristiano como propiedad divina lo cual se traduce como
seguridad y protección.

Al Espíritu Pentecostés también se le asimila con lenguas de fuego en Hechos 2:3. El


fuego representa la presencia divina de Dios, como por ejemplo, en Éxodo 3:2-5 y el
“arbusto ardiente.” Uno podría recordar el pilar de fuego (Éxodo 13:2122), el fuego en
el Monte Sinaí (Éxodo 24:17) y el fuego asociado con el tabernáculo del desierto.
(Éxodo 40:36-38).

4C. El Trabajo del Espíritu Santo en la Revelación


El apóstol Pedro hace claro que el Espíritu Santo fue responsable por la producción de
las escrituras del AT (es decir, graphe,,s) al llevar a los hombres conjuntamente al ellos
escribir libremente el mensaje de Dios. Del mismo modo, Pablo avala la intervención
del Espíritu Santo en la producción de la Sagrada Escritura (2 Tim 3:16—
theopneustos). Cuando nosotros vamos al AT vemos este fenómeno en varios lugares;
un ejemplo claro es Ezequiel 2:2: “Al estarme hablando, el Espíritu entró en mi y me
levantó a mis pies y lo escuché hablar” (ver también 8:4; 11:1, 24). Otros ejemplos
donde el Espíritu habla a la gente incluyen Balaam (Num 24:2) y Saúl (1 Samuel 10:6,
10). También, Jesús dijo que David habló por el Espíritu Santo (Mateo 22:43; ver
también, Hechos 2:30).

5C. El Trabajo del Espíritu Santo en el Antiguo Testamento


El trabajo del Espíritu en el AT es mucho más extenso que solo la producción de las
Escrituras. El Espíritu estuvo involucrado en la creación del cosmos (Gen 1:2; Job
26:13). Él está intrincadamente involucrado en la sustentación de la creación (Salmo
104:29-30) y algún día, en un periodo de enorme bendición divina, la renovará
completamente. La naturaleza del ministerio presente del Espíritu testifica este trabajo
futuro (Isa 32:15; Rom 8:18-27).

El Espíritu se encontró con cierta genta para impartir sabiduría y habilidades prácticas,
fuerza y capacidad. Él hizo esto durante la construcción del tabernáculo, la arca de la
alianza, y todo el moblaje del tabernáculo (Éxodo 31:1-11). Él también era la fuerza y la
guía detrás de la construcción del templo (Zac 4:6).

El Espíritu también tuvo que ver con la administración de la nación de Israel al dar
regalos de administración y sabiduría (Gen 41:38; Num 11:25; Deut 34:9). Él también
levantó líderes nacionales durante el periodo dismal de los Jueces. Él dio fuerza, valor,
capacidad en la guerra y habilidades de liderazgo a varias personas (Jueces 3:10; 6:34;
14:19). Mas tarde el ungió a Saúl, David y Salomón para liderazgo al darles fuerza y
habilidad de profecía, pero en el caso de Saúl, por su desobediencia, el Espíritu
subsecuentemente se retiró de él. (1 Sam 10:10; 16:13).

El Espíritu Santo también estuvo implicado en la regeneración (Ezeq 36:26-28),


instrucción, y santificación de Israel en el AT (Nehemías 9:20; Salmo 51:11; 143:10);
Isa 63:10). También se dice que él producirá justicia y rectitud entre la gente de Dios en
la era mesiánica (Isa 11:2-5; 32:15-20).

6C. El Trabajo del Espíritu Santo en la Vida de Cristo

El Espíritu Santo se involucró en el nacimiento de Cristo, teniendo como resultado que


Cristo, mientras que fue llenamente humano, no tenía pecado (Matt 1:18; Lucas 1:35).
El Espíritu Santo también se involucró en la unción del servicio mesiánico (es decir, en
su bautizo [Lucas 3:21-22]), lo llenó durante sus tentaciones y subsecuentemente
(Lucas 4:1; Juan 3:34), y reveló el tiempo del comienzo y la naturaleza de ese
ministerio (Lucas 4:14,18). El Espíritu Santo también era responsable de la habilidad
que Cristo tenia para hacer milagros y echar demonios (Matt 12:28). También se
involucró en la muerte de Cristo así también como su resurrección (Heb 9:14; Rom 1:4;
8:11). Como el Cristo preencarnado, él probablemente también predicó por el Espíritu
Santo a Noé y su generación (1 Peter 3:18-20).

7C. La Obra del Espíritu Santo en la Iglesia

Discutiremos varios aspectos de la obra del Espíritu en relación a la iglesia bajo el


encabezado de “soteriología” y “eclesiología.” Es suficiente mencionar aquí que el
Espíritu esta involucrado en las obras de llamado, regeneración, la comunión del
creyente para con Cristo, moración, llenación, facultamiento, y santificación del
creyente. Su ministerio primario es la mediación de la presencia de Cristo y el
conocimiento de Dios al creyente (Juan 16:13-14).
5B. Antropología y Hamartiología

El término “antropología” viene de dos palabras Griegas, anthro,,pos que significa


“hombre” y logos que significa “palabra, materia, o cosa.” Usamos la palabra
“antropología” para referirnos al estudio del hombre y una antropología Bíblica es el
estudio del hombre tal y como se entiende en las Escrituras. “Hamartiologia” también
viene de dos palabras Griegas, hamartia que significa “pecado” y logos. De tal manera
esto tiene que ver con la doctrina bíblica del pecado incluyendo su origen, naturaleza,
transmisión, efecto, y juicio.

1C. La Creación del Hombre

Hay varios puntos que se pueden derivar de la narrativa del Génesis con respecto a la
creación del hombre (Génesis 1-2). Estas ideas se desarrollan y expanden en el resto
de las Escrituras. Primero, el origen del hombre no se encuentra en la evolución, sino
en la mente de Dios. El Hombre no fue una ocurrencia irrelevante de algún tipo, sino
fue creado con propósito, plan, y previsión de Dios. En Génesis 1:26 Dios dice
“hagamos al hombre…” Segundo, el hombre tiene un lugar particular en la creación
como una culminación de su obra. Estamos hechos en la imagen de Dios. Nada más,
incluyendo a los ángeles, se dice que esté hecho a la imagen de dios. Por lo cual
somos, en este sentido, únicos en el orden creado, dándonos como resultado un
privilegio y una responsabilidad (ver Gen 3). Conjuntamente los hombres y mujeres
reflejan la imagen de Dios. Más de esto en un minuto. Tercero, llevamos una relación
especial con Dios. En nuestra creación original, viniendo de la mano de Dios, somos
benditos, honestos, y perfectos y no hay ninguna hostilidad entre Dios y nosotros.
Cuarto, tenemos cierto rol en la creación. Fuimos creados para gobernar sobre la tierra
creada de Dios, esto es, para tener dominio sobre ella. Quinto, el hombre fue creado en
lo que aparece ser un hecho instantáneo de Dios trayendo en unión aspectos
materiales y el “aliento de la vida.” Hablaremos de esto en un minuto, pero es suficiente
decir que no fuimos tomados de ningún animal que previamente existía. De acuerdo a
Génesis 2:7, nuestra creación dio pie a la naturaleza dual de nuestra experiencia ya
que nos relacionamos tanto en una dirección espiritual como en una dirección material.

2C. El Hombre en la Imagen de Dios


La “imagen de Dios”—el referente al cual consideramos lo mismo con “semejanza de
Dios”—es una expresión difícil de entender con precisión. Ha habido muchos intentos
de reducirlos a varios aspectos del ser del hombre ó relacionarlo en alguna cualidad
particular del hombre como es su naturaleza racional, moralidad, o capacidad religiosa.
Otros, como los mormones, sostienen que la imagen de Dios es física. Hay otros que
sugieren que la imagen es más relacional en naturaleza, y se refiere a la experiencia
del hombre de estar en relación con Dios, con otras personas, y con la creación.
Algunos han colapsado el significado de la imagen en la función dada por Dios de
gobernar sobre la tierra. Por lo tanto, en esta ultima apreciación, “imagen” se refiere a
la habilidad del hombre para gobernar (ver Gen 1:26; Sal 8:5-6).
Cada una de estas perspectivas tiene una contribución que hacer, aunque es dudoso
so la perspectiva funcional ó relacional realmente conteste la pregunta de como es
realmente la imagen (no que hace). Estas describen, más bien, ciertas realidades que
fluyen del ser creados en la imagen de Dios, pero no describen por si mismas tal
imagen. La perspectiva substantiva, por largo tiempo sostenida a través de la historia
de la iglesia, es la mejor perspectiva en general, pero es tal vez muy estrecha para
restringirla al “conocimiento,” “rectitud,” “santidad,” “moralidad” o a nuestra habilidad de
pensar racionalmente, etc. Es más bien todas estas y cualquier otra cosa que nos hace
en la imagen de Dios, manteniendo, por supuesto, las distinciones necesarias entre la
criatura y el Creador Bíblico. (Opuesto al Mormonismo).

3C. La Naturaleza Constitucional del Hombre


La pregunta surge en la teología en torno a la naturaleza constitucional del hombre. La
mayoría de los naturalistas sostienen que el hombre es mónistico, esto es, que él es
puramente físico y que no tiene alma o substancia inmaterial en su ser. Esto, en bases
bíblicas, debe ser plenamente rechazada, aunque aquellos quienes viven una vida
Docética Cristiana, negando ya sea un involucramiento realmente humano en la
producción de las Escrituras, o negando el impacto de su humanidad en su propio
caminar Cristiano (casi siempre estos dos parecen ir juntos), ellos tal vez harían bien
en darse cuenta de las inseparables conexiones ordenadas por Dios que existen entre
sus naturalezas materiales e inmateriales.

Muchos teólogos Cristianos prefieren una perspectiva tricótoma del hombre, que el es
cuerpo, alma y espíritu, donde cada término se refiere a substancias separadas. Esta
perspectiva ha sido frecuentemente propuesta en base de pasajes como 1 Tesal 5:23,
Heb 4:12 y Cor 14:14. El problema principal con esta perspectiva, y la razón de que ya
no se le reciba bien, es el casi reconocimiento universal de que la Biblia usa “alma” y
“espíritu” intercambiadamente (Lucas 1:46-47; Juan 12:27; 13:21). Más aún, Marcos
12:30 enlista cuatro aspectos del hombre: corazón, alma, mente, fuerza. ¿Debemos
tomar cada uno de estos como constitución de una substancia diferente? Ese no fue lo
que Jesús dijo, ni tampoco esta en la Carta de Pablo en 1 Tesal 5:23. El punto en 1
Tesal 5:23 y Hebreos 4:12, no es informar a los Cristianos en cuanto a las substancias
precisas que forman su naturaleza inmaterial, sino más bien que la santificación debe
abarcar a la persona en su totalidad.

Tomando toda la evidencia Bíblica en consideración, parece ser que la mejor


perspectiva es alguna forma de dicotomía. En cualquier perspectiva acerca del hombre,
sin embargo, dos cosas deben ser mantenidas: (1) que el hombre es un ser compuesto
teniendo aspectos que son tanto como material complejo así también como inmaterial
complejo; (2) que al hombre se le representa en las Escrituras como un ser unificado,
así que lo que haga con su cuerpo también afecta su espíritu y lo que hace con su
espíritu también afecta su fisiología. De hecho, ambos aparecen estar involucrados en
todo lo que hacemos. Esta perspectiva del hombre lo relaciona bien con su Creador
que está en el cielo y su encargo aquí en la tierra. También interpreta los datos Bíblicos
en una manera que es un poco más consistente con el uso de los términos en las
Escrituras (donde dos ó más términos se refieren a la misma substancia incorpórea).

Finalmente, dada nuestra cultura actual, es necesario notar que cuando argumentamos
acerca de un aspecto inmaterial en el ser del hombre, usando términos como alma y
espíritu, no estamos diciendo como tantos lo han hecho en movimientos de la Nueva
Era, que todos poseemos a “dios” en nosotros. Lo que decimos es que hay más en
nosotros que solamente materia; también que somos seres espiritualmente orientados,
creados en imagen de Dios (pero no que somos “dioses” en cualquier sentido).
4C. La Caída del Hombre y la Imagen de Dios
Génesis 3 nos describe uno de los puntos mas diabólicos y tristes de nuestra historia
temprana. Adam había sido ordenado por Dios el no comer del fruto del árbol que
estaba en el centro del jardín. La orden fue concisa, pero clara, y la consecuencia de
esta desobediencia fue enfáticamente delineada: “ciertamente deberás morir” (Gen
2:16-17). Pero con la entrada de la Serpiente, quien nos damos cuanta ahora que era
el mismo Satán (2 Cor 11:3), vino la entrada del engaño y de la argucia. Él era mas
astuto que cualquier otro animal salvaje que Dios había creado, y le dijo a la mujer
(Gen 3:1). Bueno, ya saben el resto de la historia: Comimos de la fruta prohibida,
morimos espiritualmente (algo que el Diablo olvidó [descuidó?] mencionar), fuimos
inmediatamente juzgados por Dios (Gen 3:6-19), muerte por asesinato vino casi
instantáneamente (Gen 4), y eventualmente morimos físicamente (ver “y después el
murió,” Gen 5). De nuestros primeros padres recibimos la culpa de pecado así como
también una naturaleza corrupta (Rom 5:12-21).

La imagen de Dios, como resultado de la caída, se ha disuelto pero no borrado. La


alianza Noeíca, instituyendo una medida de autoridad entre los hombres para atender
el asesinato (Gen 9:6-7), la orden de procrear, y las prohibiciones en contra de tales
cosas como el favoritismo, son todas basadas en la existencia de la “imagen de Dios”
en el hombre, (Santiago 3:9), aún después de la caída; todas estas ordenes están
relacionadas con la imagen de Dios en un contexto posteriormente a la caída.

La imagen de dios, mientras que es severamente distorsionada en la caída, no


obstante sigue siendo renovada progresivamente para aquellos quienes están “en
Cristo) (en términos de “conocimiento” en Col. 3:10). Finalmente, cuando los santos
residen en el cielo, la imagen de Dios será completamente restaurada en ellos. En
resumen, Dios nos ha elegido para ser santos a su vista y ser totalmente conformados
en la imagen de Su Hijo (Ef 1:3-4; Rom 8:29; 1 Cor 15:49), quien se dice que es la
“imagen de Dios” (2 Cor 4:4; Col 1:15).
5C. La Doctrina del Pecado
Un repaso breve de la caída del hombre normalmente nos lleva a la discusión de la
naturaleza esencial del pecado, así también como a su origen, transmisión, efectos y
castigo.

Muchos teólogos correctamente definen al pecado como la preferencia de cualquier


deseo de conformidad—en la naturaleza, disposición, o acto—en vez de la ley moral de
Dios. De nuevo, en cuanto a lo que ésta definición abarca, es una definición exacta (ver
1 Juan 3:4), y tal vez mejor que referirse al pecado como una experimentación de una
finitud personal, angustia existencial, deseo de controlar a otros, egoísmo, o
inmoralidad sexual. Una deficiencia, sin embargo, es que realmente no captura la
naturaleza abominable, agresiva, y vil del pecado como tal. Bíblicamente representado,
el pecado es más que solo un “deseo de conformidad.” El pecado es una rotunda
rebelión, un plan insidioso de doblegar personalmente a Dios y su justa autoridad sobre
nuestras vidas. Es un intento absurdo de hacer un “golpe de estado”—un intento de no
solo extinguir Sus orden al deber, y sus prohibiciones sabias, sino también nulificar su
presencia y extinguir el conocimiento de el—y todo esto con cada golpe.

Por lo tanto, el pecado es de naturaleza ética y tiene como idea principal la idea de la
autonomía y la rebelión. Es ético de naturaleza, no ontológico; no es una privación de
algún tipo. Inclusive después de la caída, el hombre aún tiene todas las facultades con
las que fue creado, pero su naturaleza moral está retorcida por el pecado. Hay muchos
términos en el Antiguo Testamento que varían la idea del pecado de alguna forma.
Estos incluyen chata (“errar el tiro,” Éxodo 20:20; 522x); (2) ra (“malo” o “ruin,” Gen
38:7 444x), and (3) taah (“irse sin dirección,” Num 15:22). En el Nuevo Testamento hay
varios términos también. Algunos de los más importantes y más frecuentemente
usados incluyen: 1) hamartano (“errar el tiro,” Rom 5:12; 225+ veces); kakos
(“enfermedad” o “inmundicia moral”); (3) poneros (“maldad moral,” Heb 3:12); (4)
anomos (“anarquía,” 1 Juan 3:4).

El origen del pecado en el cosmos se encuentra en la desobediencia de Satanás y


ciertos ángeles. Aunque hay debate en Isa 14:12-15 y Ezeq 28:12-19, hay algunos
teólogos quienes debaten que en la escena en Génesis 3 (ver 2 Cor 11:3), el ya ha
caído y está lleno de pecado. Pero, en cuanto concierne a la entrada del pecado en la
raza humana, esto ocurre en la caída del hombre, también descrito en Génesis 3. El
pecado entra en la raza humana a través de la desobediencia de nuestros primeros
padres, tal como lo explica Pablo en Romanos 5:12ff.

No debería haber duda alguna entre los cristianos con respecto a las enseñanzas
bíblicas respecto a que todos los hombres son pecaminosos, aunque sea obviamente
verdadero que no todos los hombres han expresado o vayan a expresar su
pecaminosidad al mismo grado. Pero como nuestros primeros padres nos pasaron el
pecado a nosotros? Si es verdad que el pecado entró a la raza humana a través del
pecado de Adán, como fue transmitida a su descendencia y por eso a la humanidad en
su totalidad, dado que todos descendemos de un mismo hombre (ver Hechos 17:26)?

Algunos sostienen que no hay ninguna conexión entre el pecado de Adán y Eva y el
pecado de cada miembro de la raza humana; sino que, cada persona, tal vez siguiendo
el ejemplo de Adán, voluntariamente elije, por si mismo(a), pecar y corromper la
voluntad de Dios. Pero esta interpretación, mientras que tal vez concuerda, al menos
formalmente, con la idea de que “todos hemos pecado” (Rom 5:12), no justifica la
enseñanza de Pablo en Romanos 5:12-21. ya que ahí dice, al menos cinco veces, que
el pecado entró a la raza humana a través de un hombre (transgresión) y que toda la
raza humana fue afectada—no al pecar por si mismos, sino más bien a través del
pecado de Adán.

Por esto, hay una conexión directa entre el pecado de Adán y la caída de la raza
entera. Algunos dicen que esta conexión es realística mientras que otros debaten
basándose en líneas legales. El primer grupo sostiene que la raza en su totalidad
estaba originalmente presente en Adán y por esto todos pecaron cuando él pecó. Esto
parece hacer justicia al argumento de que “todos aquellos que pecaron” en
Romanos5:12 y es consistente con el paralelo con Abraham/Levi/Melquisedec en
Hebreos 7:10, pero el significado de “todos pecaron” debe ser mas determinado de
acuerdo con el primer énfasis puesto en Romanos 5:12-21 donde el pecado de Adán
parece ser la causa directa del pecado; ningún mecanismo mediador aparece en la
perspectiva de Romanos 5:12-21.

Tal vez la mejor perspectiva es entender a Adán como la cabecera central de la raza
humana y como tal su pecado fue imputado (es decir, cargado a nuestra cuenta) a
nosotros con el resultado de que las personas son legalmente culpables. Esto parece
hacer sentido en vista de lo que se expresa en Romanos 5:12-21. De nuevo, alrededor
de cinco veces la frase(o algo similar) “pues por la desobediencia de un solo hombre
muchos fueron hechos pecadores,” aparece en el párrafo.

Ahora, algunos se han opuesto a esta doctrina en base a que somos culpados por algo
que no hicimos. Esto se puede responder de varias maneras, pero finalmente debe ser
comprendido que todos los hombres, incluyéndonos a usted y a mi, somos pecadores y
seremos juzgados por nuestro pecado. Fue justo que Cristo muriera por nosotros para
que escapáramos la ira de Dios? Es justo que Dios nos atribuya la rectitud de Cristo
cuando nosotros simplemente creemos en Su Hijo? Si el asunto fuera acerca de lo que
es justo, visto humanamente, quién de nosotros podría permanecer en Su presencia?
No solo estamos en un estado de culpabilidad ante Dios, también recibimos al nacer
una naturaleza pecaminosa y por lo tanto estamos contaminados por el pecado
también. Y no es que algunas partes de nosotros hayan caído, sino que nuestra
persona en su totalidad, cada parte de nosotros, ha caído y se ha esclavizado al
pecado. Esto también es el resultado del pecado de Adán. Nosotros probamos el hecho
de que tenemos una naturaleza pecaminosa todos los días (ver Gal 5:19-21). La
negación del pecado, neurosis, alejamiento de nuestros seres queridos, enemigos en
nuestro lugar de trabajo, inhabilidad de amar y recibir amor de otros, mentir, hurto,
trampa, y una gama de otros pecados nos mortifican diariamente.

6C. El cristiano y el Pecado


La pregunta seguidamente surge en cuanto a los efectos del pecado en la vida del
cristiano. Algunas veces la pregunta puesta más agudamente es “Pierde el Cristiano la
salvación cuando (no si) peca? No podemos ir en gran detalle aquí, pero será cubierto
más completamente bajo soteriología. Es suficiente decir aquí, sin embargo que el
pecado del Cristiano es tan pecaminoso como el de aquellos no-Cristianos. El pecado
es pecado, sin importar quién lo comete; es tanto una ofensa como una violación a la
santidad de Dios. Pero el Cristiano permanece en una postura de ser justificado una
vez para todas las ofensas (Rom 5:1). Su permanencia o posición ante el Señor es
inmutable pero su compañerismo personal con Dios y Su gente será interrumpida, a
veces severamente. En algún punto el Señor probablemente lo amoneste, y en ciertos
casos, ultimadamente acortar su vida por el pecado (1 Cor 11:30; Heb 12:1-13).
Cuando el Cristiano comete pecado, sin embargo, el debe confesarlo inmediatamente
al Señor, y arrepentirse por ello, sabiendo que Él es fiel para perdonar y purificar (1
Juan 1:9). Y, en muchas circunstancias el deberá confesar su pecado a la persona
ofendida y hacer una restitución. La falla en confesar el pecado conocido lleva a un
endurecimiento espiritual y moral y a una falsa ilusión de la verdadera condición de uno
(Heb 3:12-13).

7C. El Castigo para el Pecado


La primera razón para Dios de castigar el pecado es para probarse recto y justo. Esto,
por supuesto, lo hizo en más plenamente en la cruz (Rom 3:21-26; 9:19-23). Una
segunda razón por la cual Dios castiga el pecado es para traer de vuelta al hijo errante
o para disuadir a otros de pecar.

La muerte espiritual, la muerte física, y la muerte eterna son todos castigos por cometer
pecado, así como ciertos sufrimientos en ésta vida. Pero más allá de esta pregunta, la
muerte eterna es el castigo más grave imaginable por cometer pecado. En este caso,
Dios le hace imposible al pecador que muere separado de la misericordia de Cristo de
poder reconciliarse con Él. El tormento será su suerte eterna; serán eternamente
separados de Dios, “negados por siempre de la presencia de Dios,” como Pable dice
en 2 Tesal 1:8-9 (ver Mateo 25:41,46).

El pecado siempre tiene consecuencias para la vida presente así como para la
siguiente vida. El cristiano no puede escapar de ciertas consecuencias del pecado en
esta vida o del juicio por el pecado en la siguiente, pero este juicio no cancela su
salvación. Él estará con el Señor por siempre, pero esto sí afecta la naturaleza de su
recompensa.
8
Algunos letrados se inclinan por la identidad personal del Espíritu al notar que en
Efesios 1:14 el pronombre relativo “quien” es masculino en el texto Griego y no como
una esperada neutralidad (es decir, que acuerde con “pneuma”). Pero hay una difícil
variante textual, es decir, el pronombre relativo neutral, ya que es muy difícil determinar
con gran confianza cual era el original. El punto es que no se debe poner mucho interés
en este pasaje. También, algunos sostienen que el pronombre demonstrativo en Juan
16:14 es masculino y se refiere de nuevo al “espíritu” en 16:13. El pronombre
masculino, entonces, usado en referencia al Espíritu, demuestra su identidad personal.
Este argumento, también, es precario en el mejor de los casos.
9
Ver Donald A. Hagner, Matthew 1-13, Word Biblical Commentary, ed. David A.
Hubbard y Glenn W. Barker, vol. 33a (Dallas: Word, 1993), en loc.
10
BAGD, s.v. ajrrabwn.
11
BAGD, s.v. sfragivzw.
12
Otros sostienen que “aceite” es un tipo de símbolo usado para el Espíritu Santo en el
Antiguo Testamento. Representa el poder, la puruficación, y la obra iluminadora de
Espíritu. Ver Paul Enns, The Moody Handbook of Theology (Chicago: Moody Press,
1989).
13
Ver Millard J. Erickson, Christian Theology (Grand Rapids: Baker, 1985), 867.
14
Este resumen acerca de la obra del Espíritu Santo en el AT se basa fuertemente en
el obra de Erickson, Christian Theology, 866-69. Ver también Louis Berkhof, Systematic
Theology, 4th ed. (Grand Rapids: Eerdmans, 1941), 95-99; y especialmente James I.
Packer, “Holy Spirit,” en el New Dictionary of Theology, ed. Sinclair B. Ferguson, David
F. Wright, y J. I. Packer (Downers Grove, IL: InterVarsity, 1988), 316-19.
15
Ver Buist M. Fanning, “A Theology of Peter and Jude,” A Biblical Theology of the New
Testament, ed. Roy B. Zuck y Darrell L. Bock (Chicago: Moody, 1994), 448-50.
16
J. I Packer, Keep in Step with the Spirit (Grand Rapids: Fleming H. Revell, 1984), 49.
17
No estoy sosteniendo ningún tipo de dualismo Gnóstico o Platónico, o algo parecido.
Simplemente estoy diciendo, como C. S. Lewis tuvo la oportunidad de decirlo, que
fuimos hechos para vivir en dos mundos simultáneamente.
6B. Angelología

La palabra “angelología” viene de dos términos Griegos, a saber, aggelos


(pronunciado angelos) que significa “mensajero” o “ángel” y logos que significa
“palabra,” “materia,” o “cosa.” En la teología sistemática cristiana se usa para
referirse al estudio de la doctrina bíblica de los ángeles. Incluye tales temas
como el origen, la existencia, y la naturaleza de los ángeles, clasificaciones de
los ángeles, el servicio y las obras de los ángeles así también como su
existencia, actividad, y el juicio de Satán y demonios (ángeles perversos o
caídos). Tales teologías, sin embargo, tratan a Satán y los demonios como un
encabezado aparte, a saber, demonología.

1C. La Naturaleza de los Ángeles

Un ángel es un espíritu creado por Dios y comisionado por Él para un propósito


en especial de acuerdo a la elaboración de Su obra (por ejemplo, Col 1:16; Heb
1:14). Tienen enorme poder y conocimiento aunque limitado. Se les refiere
como “mensajeros” en ambos Antiguo y Nuevo Testamentos y como tales
cumplen las obras de Dios. Aunque algunos letrados han negado su identidad
personal, es claro que sí tienen su propia personalidad; ellos piensan (1 Pedro
1:12), sienten (Lucas 2:13), y deciden (Judas 6), y ángeles santos dan
inteligentes y excelentes alabanzas a Dios. Son de una orden superior a los
hombres, somo el Salmo 8:4-5 explica, pero son inferiores a Cristo (2 Sam
14:20; Lucas 20:36; Heb 1). Aparentemente no pueden procrear (Mateo 22:30).

En el Antiguo Testamento a los ángeles se les refiere como a “anfitriones


celestiales,” “hijos de Dios,” “y los benditos” (1 Samuel 17:45; Job 1:6; 2:1;
Salmo 89:5, 7). La primera expresión, “anfitriones celestiales” se relaciona con
su numero infinito y poder para defender a la gente de Dios (ver Heb 12:22). La
segunda expresión, “hijos de Dios” resalta su estrecha relación con Dios, sus
cualidades similares a Dios, y la capacidad en la cual ellos funcionan ante Él.
La tercera subraya, “los benditos,” se refiere a su carácter moral puro.

2C. Clasificación de Ángeles

No hay mucha revelación en las Escrituras en torno a la clasificación de los


ángeles. Uno quisiera tener más información ya que lo que se tiene sí sugiere
que hay “rangos” o “clasificaciones” entre ellos, pero es difícil decir más fuera
de esto. Debemos decir de principio, sin embargo, que la afirmación que
algunos ángeles fueron confinados al abismo cuando pecaron y otros no, en
base a textos como 2 Pedro 2:4, es improbable. Todos los ángeles caídos
están detenidos en pozos de oscuridad hasta que llegue su día de
enjuiciamiento, pero son capaces desde ahí de elaborar estrategias malignas
en contra de Dios, su gente, y su creación.

A Miguel se le refiere como un arcángel en Judas 9--una designación que no


ha sido recibida por ningún ángel en las Escrituras (aunque por supuesto debe
haber muchos otros arcángeles). Esto parece indicar que él tiene autoridad
sobre muchos ángeles y lo hace así bajo la autoridad de Dios. Se le refiere
también como el “gran príncipe,” dónde el término “príncipe” también parece
connotar niveles de autoridad entre los ángeles (Dan 9:21;12:1). Están también
ángeles que gobiernan sobre ciertos países como podemos ver en la referencia
de Daniel al “príncipe del reino de Persia” (10:13).

Aunque hay controversia en cuanto a los ángeles guardianes, parece ser que
Jesús en Mateo 18:10 tal vez esté implicando esto.

Está también el Serafín mencionado en Isaías 6:2-4. Desafortunadamente, este


es el único lugar donde se les menciona en las Escrituras. El término serafín
significa “los que arden” y puede ser una alusión a su luminosidad, no obstante
que escondan sus pies y rostros de la luminosidad de El Bendito de Israel. Por
lo tanto parece que están profundamente preocupados por la santidad de Dios
y lo adoran en humildad. En el caso de Isaías ellos vinieron a él y de parte de
Dios le comunicaron que sus pecados habían sido perdonados. Al haber sido
purificado por la santidad ardiente de Dios, el profeta estaba ahora preparado
para hablar a un Israel desobediente en nombre de Dios.

También se menciona a los Querubines varias veces en el AT y una vez en el


NT (Heb 9:5). Ellos parecen estar ocupados en la protección de la santidad de
Dios y el acceso a el en interrelación. Por lo tanto están estacionados en el
Jardín del Edén haciendo imposible para el hombre regresar al jardín y comer
del árbol de la vida (Gen 3:22-24). Similarmente, están conectados con la
cubierta y la ley en Éxodo 25:18-22; es allí en el la cubierta donde Dios iba a
reunirse con el hombre pecaminoso. Ellos son los seres vivientes que Ezequiel
vio en su visión (Ezequiel 1:4-28; 10:15) y ellos parecen tener cuatro alas y
rostros como de leones, toros, águilas, y seres humanos. Ellos tenían manos
humanas, pies como de becerros, etc. Vea Ezequiel 1:4-14 para mas detalles.
Ellos también, como aquellos que Isaías vio, brillaban resplandecientemente,
como bronce pulido. Ellos están asociados con el fuego, relámpagos, y
adoración santa del Dios verdadero y misericordioso (ver Apocalipsis 4:4-8).

3C. Servicio de Ángeles

Es imposible describir todos los servicios los cuales los ángeles proveen al
Dios darles una orden, pero aquí están algunos que están relacionados con la
salvación, juicio, control providencial de Dios de la historia humana. En
términos de la salvación, los ángeles interpretaron un papel en la llegada,
muerte, y resurrección de Cristo. Ellos dieron este mensaje a María que ella iba
a tener al niño-Cristo (Lucas 1:26-38) y lo proclamaron como Salvador ante los
pastores (Lucas 2:13). Ellos fortalecieron a Cristo durante el periodo de las
tentaciones en el desierto tal como lo fortalecieron en las pruebas de
Getsemaní (Lucas 22:43). También estaban listos a su orden para luchar por el
(Mateo 26:53). Además, rodaron la piedra de su tumba y también proclamaron
su resurrección (Mateo 28:2,6).

El autor de los Hebreos sintetiza el papel de los ángeles en las vidas de los
creyentes en Hebreos 1:14: “No son todos los ángeles espíritus abastecedores
enviados para ayudar a aquellos quienes heredarán la salvación?” Como tal, no
están vitalmente interesados e involucrados en nuestro propio crecimiento
espiritual y la misión que tenemos de tomar el evangelio a los extremos de la
tierra. Ellos, cuando Dios desea, nos fortalecen y hasta nos rescatan de
peligros físicos para que podamos continuar con el trabajo de Dios de predicar
el evangelio (Hechos 12:7; 27:23-24). Están profundamente interesados en la
salvación de los descarriados y se alegran cuando un pecador se arrepiente y
se dirige a Dios (Lucas 15:10). Ciertamente, Felipe fue comisionado por un
ángel para ir y reunirse con el eunuco de Etiopía en el camino desierto para
que este hombre pudiera ser salvado (Hechos 8:26). Los ángeles también se
involucran en cuidar a los creyentes cuando mueren (Lucas 16:22).

A los ángeles también se les usa por el Señor en el juicio de los no creyentes.
Esto se puede ver en el Génesis 19:12-13 cuando los ángeles le dicen a Lot
que salgan de Sodoma; por la orden del Señor y por la maldad de esa ciudad,
estaban preparados para destruirla. Algunas veces infligen castigo (Hechos
22:23) y en el Apocalipsis 8-9, 16 ellos están íntimamente conectados con la
trompeta y el juicio.18 Al final de la era ellos serán los que junten a los injustos
para el enjuiciamiento (Mat 13:41-42).

En el sentido que los ángeles estaban involucrados en la llegada de Cristo, la


salvación, crecimiento, preservación de los cristianos, y el juicio de los no
creyentes ellos estaban involucrados en la obra providencial del plan de Dios
(envolviendo todas las cosas) en el mundo. Esto se puede ver en el control de
las naciones también (Daniel 10:13,20-21).

4C. Satán Como un Ángel Caído

El término “Satán” significa “adversario” en la biblia Hebrea y el Nuevo


Testamento los escritores trajeron el nombre al Griego sin ningún cambio.
Satán es un ángel caído, malvado, tal vez un arcángel, aunque esto no
totalmente preciso (ver Ezequiel 28:14).

Ha habido mucha especulación en torno a Satán (y sus demonios) lo cual pone


en duda su existencia e identidad personal. Primero, sebe ser mencionado que
el demonio o demonios son corroborados por todo escritor del Nuevo
Testamento y aparecen en varios libros del AT también. Segundo, Jesucristo
mismo enfrentó directamente a Satán y sus demonios en numerosas ocasiones
(por ejemplo, Mateo 4:1-11; Marcos 5:1-20). Tercero, ciertas maldades como el
Holocausto, por ejemplo, dan apoyo a la descripción de Satanás y los
demonios.

A Satanás también se le describe como una persona. Pero algunos alegan que
la idea bíblica de Satán y los demonios deben ser desmitificados. Esto es,
Satán y los demonios pertenecen a la perspectiva de los cristianos (aparte de
otros) del primer siglo, pero con el advenimiento de la perspectiva científica,
sabemos mejor. Enfermedades que eran atribuidas a Satán ahora sabemos
que son enfermedades causadas por bacterias y virus microscópicos. El
problema con esta perspectiva es que los cristianos (y otros más) en el primer
siglo no atribuían todas las enfermedades fisiológicas al demonio, solo algunas.
Por lo tanto no eran tan ingenuos como esta perspectiva implica. Además, es
simplemente arrogante, sin mencionar ingenuo, el atestiguar que porque ellos
vivieron entonces y nosotros en la actualidad, sus perspectivas eran infantiles,
aniñadas, e improbables. Tal vez no sabemos todo lo que debíamos saber,
además el paradigma de la ciencia es incapaz de dar un juicio en este tema ya
que la naturaleza de este caso, la realidad de las cosas tratadas no están
situadas dentro de sus métodos de cuestionamiento.

Se encuentran otros que dicen que el demonio es en realidad una forma de


hablar de fuerzas malévolas, en la cultura, por ejemplo. Esto está, sin embargo,
lejos de lo que la Biblia enseña con respecto a Satanás y sus emisarios.

Con respecto a Satán, la Biblia enseña que él es una persona (es decir, que
tiene una personalidad). Es muy astuto (Gen 3:1; 2 Cor 11:3), se enoja cuando
fracasa (Rev 12:17), y ejerce su voluntad en las personas que están
indispuestas a escuchar a la verdad (2 Tim 2:26). Todas estas son funciones
que una persona lleva a cabo y que él, por supuesto, será responsable ante
Dios por todo lo que ha hecho, esté haciendo, y haga (Juan 12:31; Rev 20:10).
Por lo tanto, él será moralmente responsable. Así que él no es solo una fuerza
en la cultura, o maldad o cualquier otra cosa; él es una persona que, aunque no
lo igualemos con la cultura, desempeña una representación perversa en los
eventos culturales y mundiales (1 Juan 5:19). Los demonios también tienen una
personalidad y no son las almas de gente muerta que pecaron lejos de la
gracia salvadora de Cristo.

En las Escrituras a Satán (“adversario”) se le da diferentes nombres y títulos los


cuales ilustran su actividad de oponerse a los propósitos, planes y gente de
Dios. Sus nombres incluyen: (1) el demonio (“calumniador” Mateo 4:1; 13:39;
Rev 12:9)19; (2) Beelzebú (“Señor del cielo”; Mateo 12:24; mientras que éste
era usado por los Fariseos para referirse a Satanás, el origen y asociaciones
del nombre son inciertos. Puedo haber sido usado originalmente para referirse
a la deidad Cananea de la fertilidad quien era el principal adversario de la
religión Israelita. En este caso, Baal significa “señor” y zebul se refiere al “cielo”
20
), y (3) Belial (“uno que se opone a Dios”; 2 Cor 6:15).21

A Satán se le conoce por muchos títulos los cuales revelan sus intentos de
oponerse a la obra de Dios y de dañar a los santos. Se le conoce como al dios
de esta era—una era caracterizada por el pecado y la oposición a Dios. Él se
opone al evangelio al cubrir las mentes de las personas a la verdad del
evangelio (2 Corintios 4:4). A él se le refiere como el príncipe de este mundo
(Juan 12:31). Por lo tanto en alguna manera el sistema mundial está bajo su
control (1 Juan 5:19). Él es el príncipe de las tinieblas (Efesios 2:2; Col 1:13) y
como tal gobierna sobre los demonios que hacen su voluntad y sobre los
incrédulos, los hijos de la desobediencia, como Pablo dice. Su nombre, el malo
sugiere su propia naturaleza y la naturaleza de su obra entre la gente
promoviendo maldad y oposición a la rectitud y a la verdad. También se le
conoce como (1) un ladrón cruel que viene a robar, matar, y destruir (Juan
10:10); (2) el tentador (1 Tesal 3:5); (3) asesino (Juan 8:44); (4) el padre de las
mentiras (Juan 8:44), y (5) el Gran Dragón que engaña al mundo entero
(Apocal 12:9). Que buenas noticias son que el ministerio de Jesús golpeó el
centro de su poder y ahora es un enemigo derrotado, esperando sentencia. Su
final será en un lago de fuego donde el será atormentado día y noche para
siempre (Apocal 20:10).
5C. Los Demonios como Ángeles Caídos

Satanás es un ángel caído y se le refiere como “príncipe de los demonios”


(Marcos 3:22). Por eso, los demonios son ángeles caídos también y bajo su
mandato. En veces se les refiere como “espíritus impuros” y “espíritus
malignos”, ambas atribuciones que se refieren a su maldad moral y espiritual
(Mateo 10:1; 12:43; Marcos 1:23). También se les refiero como “principados y
poderes en Romanos 8:38-39, 1 Corintios 15:24, y Colosenses 2:8-15. Son
capaces de morar en las personas y hablar a través de ellos (Marcos 1:34)
también pueden morar en animales (Marcos 5:12). Buscan causar enfermedad,
aunque no toda enfermedad es causada por ellos (Mateos 12:22-24). Ellos
desean engañar a los Cristianos (2 Cor 11:14) al punto de llegar a tener su
adoración (1 Cor 10:20) y por eso deben ser firmemente resistidos (Ef 6:12-18;
Santiago 4:7; 1 Pedro 5:8). No debemos permanecer ignorantes a los planes
de Satanás (2 Cor 2:11). El punto básico es que los demonios, como su padre
el príncipe de los demonios, quieren frustrar la obra de Dios al causar que la
gente de Dios peque o haga cualquier cosa que los haga menos útiles para Él.
También aman liderar al mundo entero lejos de la verdad en Cristo y destruirlos
si Dios lo permite (ver Juan 10:10). Su plan maestro es derrocar el reino de la
luz con el reino de las tinieblas y destronar a Dios.

6C. El Juicio a los Ángeles

Por lo que se ha dicho hasta ahora parece indicar que estamos advocando un
tipo de dualismo entre las fuerzas del bien y del mal. Esto no es así. El
demonio y sus ángeles están completamente bajo el control de Dios en todo
respecto. Su último fin será en el lago de fuego prueba esto (Apocal 20:10). En
resumen, su sentencia ha sido asegurada a través de la cruz y la resurrección
de Cristo ya que a través de ese gran evento ha mandado fuera al príncipe de
este mundo (Juan 12:31).

7C. En Referencia con Demonios y Guerra Espiritual

Virtualmente todos los cristianos dirían que tenemos al menos alguna medida
de autoridad sobre el Satanás. Después de todo, podemos resistirlo y no se
nos requiere que nos sometamos a su autoridad (Santiago 4:7). También, hay
veces en las que debemos luchar mano a mano contra Satanás y sus legiones
(Ef 6:12-18). Otros cristianos añaden que podemos, como nuestro Maestro lo
hizo, echar demonios fuera cuando somos confrontados por ellos. Esto también
parece bíblico y ciertamente necesario en veces. Estamos sentados con Cristo
en los cielos y compartimos su reino en el tiempo presente. Esto parece ser el
punto de Pablo en Romanos 16:20—una alusión al Salmo 110:1 y el reino del
mesias.22 El eschaton se ha roto dentro del presente y ahora poseemos la
autoridad en Cristo para superar las obras del demonio.

NOTA: Unas palabras acerca de la “posesión” demoníaca. El término no


aparece en las Escrituras pero es que ha sido una traducción infortunada. Hay
dos formas en que la Biblia habla acerca de la influencia de los demonios en la
gente. Se dice que la gente esta “demonizada” o “que tiene un demonio.” Esto
no es lo mismo que una posesión en el sentido moderno de ese término el cual
implica que el demonio tiene un control completo sobre la persona, usándola a
voluntad. Este es raramente el caso, inclusive en los evangelios. A menudo la
frase “tener un demonio” y “demonizado” parece hablar acerca de influencia
demoníaca de mayores a menores grados.

Hay un debate considerable en la comunidad evangélica en Norte América en


cuanto a si los demonios pueden morar en los Cristianos que poseen al Espíritu
Santo. No podemos responder a esa pregunta aquí, tan importante como es,
pero nadie en cualquier bando del debate puede permitirse ignorar la profunda
influencia que Satán y sus demonios pueden tener en los Cristianos, algunas
veces al grado de que la moración puede ser posible. En cualquier caso,
debemos estar firmes en nuestra posición en Cristo. Cuando el ataca, debemos
resistirlo usando la palabra de Dios y con la oración. Sobre todo debemos
perseguir una vida santificada para que no le demos un punto de apoyo.
También, debemos cuidarnos de no culpar todo pecado y enfermedad a Satán
y olvidarnos de nuestra propia participación en el mal. El síndrome de “el
demonio debajo de cada roca” es potencialmente tan devastador de la fe como
lo es la negación de su existencia.

18
Ver Sydney H. T. Page, Powers of Evil: A Biblical Study of Satan and
Demons (Grand Rapids: Baker, 1995), 255-61.
19
BAGD, s.v. diavbolo". Este nombre se usa en veces usado
intercambiadamente con Satanás (Matt 4; 1, 10; Mark 4:15; Luke 8:12)
20
Vea G. H. Twelftree, “Demon, Devil, Satan,” en Dictionary of Jesus and the
Gospels, ed. Joel B. Green, Scot McKnight, I. Howard Marshall (Downers
Grove, IL: InterVarsity, 1992), 164.
21
El origen preciso de este nombre es muy difícil de determinar.
Probablemente no se le use en conexión con cualquier “personaje” del AT, pero
se le encuentra mas tarde en escritos Judíos posteriores y en Qumran. Parece
indicar a alguien quien se opone a Dios y a sus propósitos.Vea Ralph P. Martin,
2 Corinthians, Word Biblical Commentary, ed. David A. Hubbard y Glenn W.
Barker, vol. 40 (Dallas: Word, 1986), versión electrónica, en loc.
22
El tiempo futuro “aplastará” se refiere al los últimos tiempos cuando Satanás
sea completamente derrotado, pero nótese que igual que antes, también ahora,
nosotros participamos en su derrocamiento. En romanos esto implica la derrota
de su poder en la tentación a causa de la moración del pecado y la muerte
7B. Soteriología
1C. La Naturaleza de la Expiación
A través de la historia de la iglesia varias perspectivas en respecto a la naturaleza de la
expiación han sido propuestas. La perspectiva de la Recapitulación fue propuesta por
Irenaeus (dc. 120-dc. 200). En esta perspectiva Cristo resume toda la humanidad ya
que el pasó a través de todas las etapas de la vida humana, sin sucumbir en la
tentación en cualquier forma, murió, y después se levanto desde los muertos. Los
beneficios de su vida, muerte, y resurrección están disponibles a todos aquellos
quienes participen en Él a través de la fe.

El ejemplo o la influencia Moral (o “subjetiva”) ha sido propuesta por tales teólogos


como Pelagius (dc. 400), Faustus y Laelius Socinus (decimosexto siglo), y Abelard
(1079-114223). Aunque ciertamente han habido perspectivas morales diferentes, 24 su
acuerdo esencial consiste en sostener que la cruz demuestra cuanto Dios nos ama y
esto, entonces, nos despierta una respuesta de amor en nuestros corazones; nosotros
vivimos entonces como Jesús mismo vivió. Mientras que hay evidencia bíblica
apoyando esta idea (por ejemplo, Fil 2:6-11; 1 Pedro 2:21), es incompleta ya que falla
en reconocer enseñanzas las mas cruciales en esta cuestión.

Otra teoría de expiación propuesta por la iglesia antigua—y realmente mantenida como
la perspectiva estándar en la iglesia antigua hasta Anselm—es la perspectiva del
Rescate a Satán. Origen (185-254) fue uno de los proponentes principales de esta
noción que asegura que la muerte de cristo fue un rescate pagado a Satán para
asegurar la liberación de sus rehenes, en otras palabras, hombres y mujeres
pecaminosos. Mientras que estas ideas se utilizan en las Escrituras para referirse a la
expiación (por ejemplo, Marcos 10:45), es probablemente incorrecto incluir en esto la
idea de que un “precio” fue pagado a Satanás, ya que en ninguna parte de las
Escrituras se sugiere una idea tal.

En su trabajo Christus Victo, el teólogo Suizo Gustav Aulén (1879-1977) argumentaba


a favor de una perspectiva de un Triunfo Divino o Perspectiva Dramática de la
expiación—similar a las teorías del rescate de Origen y la iglesia temprana—mientras
que a través de la cruz, Dios superó todos los poderes del infierno y la muerte e hizo
visible a los hombres el amor reconciliatorio de Dios. Este tiene mucho apoyo bíblico en
esto, pero es improbable que éste sintetice adecuadamente toda la revelación bíblica
en esta cuestión.

La Satisfacción o perspectiva Comercial de Anselm (1033-1109) sostiene que el


hombre ha deshonrado a Dios por su pecado y que a través de la muerte del hombre
perfecto, inmaculado Dios-hombre, Cristo Jesús, el honor y aún más—incluyendo la
derrota de Satán—ha sido restaurado a Dios. Esta teoría también tiene apoyo de las
Escrituras, pero aún más que el honor a Dios fue restaurado a través de la muerte de
su hijo.
La perspectiva Gubernamental de la expiación, propuesta por Hugo Grotius (1583-
1645), pone un alto valor en la justicia de Dios y la demanda de su ley divina. En esta
perspectiva, la muerte de Cristo respalda el gobierno moral de Dios ya que demuestra
su más absoluto compromiso a Su ley santa. Él pudo haber perdonado a los hombres,
sin embargo, sin la muerte de Cristo, pero esto hubiera dejado a los hombres sin el
verdadero conocimiento de Su compromiso a Su Ley. La muerte de Cristo no es un
substituto para nosotros, sino más bien la declaración de Dios de lo que piensa acerca
de la gubernatura moral del universo.

La perspectiva de la Substitución Penal de la expiación25—la perspectiva mas


comúnmente asociada con los Reformistas, en particular, Calvin—propone que Cristo
murió en lugar del pecador y así calmó la ira de Dios para con el pecado. Así que hay
un grupo de ideas en esta perspectiva que incluye la redención (rescate), sacrificio,
substitución, propiciación, y reconciliación. Aunque existen algunas tensiones en este
criterio, y aunque otros criterios ven cada contribución como importantes percepciones
en la idea de la expiación de Cristo, éste tal se basa tal vez en mayor soporte bíblico, y
une la santidad y el amor de Dios, la naturaleza y el sacrificio de Cristo, y la
pecaminosidad del hombre de una forma que todo está propiamente mantenido. Es
importante, sin embargo, que las percepciones válidas de otros puntos de vista no sean
perdidas o ensombrecidas por este criterio.

2C. La Magnitud del la Propiciación


La pregunta frecuente es, “Por quién murió Cristo?” Los Evangélicos generalmente dan
una o dos respuestas a esta pregunta. Ambas respuestas parecen disfrutar del apoyo
de las Escrituras, tradición, y lógica. Estas son: que “él murió por todos los hombres” (la
perspectiva general de la redención) y que “el murió solo por los elegidos” (la
perspectiva limitada o particular). Ningún evangélico cree que Cristo murió por salvar al
mundo entero en el sentido de que cada hombre irá al cielo en base a la muerte de
Cristo. Este universalismo es rechazado correctamente por cristianos bíblicamente
informados. Por eso, cada evangélico sí limita la aplicación de la expiación hasta cierto
grado; esto es importante notar.

Ambos lados en esta disputa concuerdan que el evangelio puede y debe ser
genuinamente ofrecido a todo hombre, que es suficiente para la salvación de todo
hombre, pero no todos los hombres serán salvados. En el final, sin embargo, parece
ser que la más consistente evidencia sumarizada de las Escrituras es que Cristo murió
solo por los elegidos. De esta forma, él pagó el castigo de los pecados de los elegidos
solamente y la demás gente pagará sus propios pecados en eterna destrucción. En
este plan hay unión en las obras de la Divinidad en que el Padre pre-elige ciertos seres
en el pasado eterno, Cristo muere por ellos en la historia (él no muere por toda la
humanidad, sino sólo por aquellos que el Padre eligió), y el Espíritu aplica esa muerte a
los elegidos y los guarda hasta el día de Cristo. Este es precisamente el panorama
descrito en Efesios 1:3-14 (ver también Juan 17:9). En este caso en particular de
expiación limitada, entonces, el término “mundo” en las Escrituras (por ejemplo, Juan
3:16) no significa todos sin excepción, sino todos sin distinción y el término “comprado”
en 2 Pedro 2:1 no significa “comprado” en una forma salvífica, sino solo que es Dios el
justo dueño de estos hombres aunque ellos nieguen esto por su enseñanza (ver Deut
32:6). ).26

3C. El Proceso de la Salvación

1D. Elección Incondicional


El término “elección” se refiere a la opción de Dios, antes de la Creación, de aquellos
individuos desde la multitud de la humanidad a quienes el bendeciría al librarles de la
condenación eterna y al obsequiarles vida eterna. Es una elección que no puede ser
frustrada de ninguna forma ya que está establecido en un entendimiento trinitario.

El término “incondicional” aunado con “elección” significa que la opción de Dios no tiene
nada que ver con cualquier merito vislumbrado de cualquier tipo en los objetos de su
elección. Los eligió incondicionalmente; el libremente eligió pecadores inmerecidos por
su amor no porque ellos en alguna forma meriten salvación.

Aquellos que enseñan una “elección incondicional” frecuentemente alegan que Dios
anticipa la fe de una persona y en esa base la elige. En este criterio la precognición es
neutral con respecto a los eventos del futuro. Pero aquí de nuevo tales términos como
yadaà en Hebreo y progino„sko„, en Griego no indican neutralidad, sino una relación
positiva a la cosa conocida (ver 1 Pedro 1:20). 27 Además, esta elección condicional
está seriamente defectuosa, sin embargo, ya que los hombres están muertos en el
pecado e incapaces de creer o de salvarse ellos mismos (Rom 3:9-11; Ef 2:1).

También, en ninguna la parte las Escrituras enseñan que porque el hombre cree, Dios
decide elegirlo. Más bien, es al revés: los hombres creen porque Dios los elige. Desde
el principio hasta el final, las Escrituras son claras en que Dios salva a los hombres y
que ellos, dejados a sus propios recursos, nunca recurrirían a el; ciertamente, ellos no
pueden (Juan 6:65; Hechos 13:48; Rom 9:15-16, 20-22). Tampoco hay alguna
enseñanza alguna en las Escrituras en torno una gracia que prevé que todos los
hombres sean capaces de creer. Aquellos que creen en Cristo, creen por su obra en
sus corazones.

2D. Llamado Efectivo

Generalmente hablando, existen dos “llamados’ en las Escrituras. 28 Existe un llamado


general en el cual las buenas nuevas se proclaman a toda creatura bajo el cielo. Esto
incluye la predicación del evangelio puro aunado con un mandato de arrepentirse y
creer. Así que Jesús llamó a todos los que estaban cansados y cargados a ir a el para
descansar (Mateo 11:28-30; Isaías 45:22). Muchos no fueron, pero algunos sí.

Está también lo que se le llama una llamada especial o efectiva en donde el Espíritu
Santo usa la predicación del evangelio para castigar al pecador y traerlo(a) a la fe.
Aquellos libremente elegidos (es decir, elección incondicional) por Dios reciben este
llamado especial. Un escéptico no puede frustrar la llamada efectiva de Dios en sus
corazones, pero esto no significa que la gente vaya al reino “pateando y gritando” en
contra de su voluntad. Mas bién, su elección es genuina, 29 pero es generada, llevada a
cabo, y traída a fruto por el Espíritu. Vemos este llamado especial en los elegidos en
los Romanos 1:7; 8:30; 11:29;1 Cor 1:9:2 Tim 1:9.

3D. Regeneración

Frecuentemente se le refiere a la regeneración como el “nuevo nacimiento” (es decir,


“nacer nuevamente”) y se nos delinea en tres principales textos, particularmente, Juan
1:12-13; 3:3, y Tito 3:530 (ver Santiago 1:18; 1Pedro 1:3). Es un acto absoluto (al paso
de Calvin) del Espíritu de Dios (ciertamente se dice de cada miembro de la trinidad está
involucrado de una manera u otra), no de la voluntad humana o de acciones de buena
fe, por lo tanto la persona es renovada espiritualmente y reanimada en cristo; ellos se
convierten en hijos de Dios y “nacen” en su familia y disfrutan de su paternidad
especial. Es una obra del Espíritu al mantener las promesas de la Nueva Alianza y es
inescrutable desde una perspectiva humana, aunque sus efectos son obvios: amor por
Dios que clama “Papá” Padre, oración en dependencia en Dios, odio al pecado, y amor
por otros Cristianos así también como por aquellos sin Cristo. La regeneración
lógicamente precede la fe salvadora, ya que aquellos que están muertos en el pecado
no pueden creer. Nadie puede entrar al reino de Dios, Jesús dijo, al menos que se haya
nacido de nuevo (ver Juan 3:5).

4D. Conversión

Si la elección, llamado efectivo, y regeneración (ver también justificación y glorificación)


describen aspectos objetivos de la salvación, esto es, la obra de Dios en la salvación,
entonces la conversión describe la respuesta humana ú objetiva a la obra de Dios. La
conversión envuelve el escuchar el evangelio puro mezclándolo con fe salvadora y
arrepentimiento genuino. Por lo tanto la conversión tiene dos aspectos relacionados
estrechamente: la fe y el arrepentimiento. La fe por sí misma involucra el entendimiento
del mensaje de la salvación a través de Cristo, acordando con el mensaje, y
personalmente confiar en él para salvarte. Un elemento esencial de ésta confianza es
el arrepentimiento de pecado sabido. Esto involucra un retorno del pecado a Cristo
para obtener perdón. Por lo cual la fe salvadora es un arrepentimiento penitente y
genuino; es el creer; no es solamente pena mundana (Hechos 20:21; Heb 6:1; 2 Cor
7:10). La fe no es solo un asentimiento mental ni tampoco un arrepentimiento bíblico.
No estamos aquí tratando simplemente con hechos histórico de el evangelio, aunque
ciertamente se basan en estos, sino que estamos tratando aquí con una persona, “un
fuego consumador” como un escritor lo puso.

Cuando uno ú otro elemento, ya sea fe o arrepentimiento, no se menciona en el texto


bíblico, no se debe inferir de esto que el autor piense que el elemento faltante no sea
esencial. Sino que, el puede estar enfatizando un elemento sobre otro, pero no la
exclusión del otro. En muchos pasajes el solo creer se menciona (por ejemplo, Juan
3:16; 5:24; Rom 3:22) y en muchos otros solo el arrepentimiento se menciona (por
ejemplo, Lucas 24:46-47; Hechos 3:19; 17:30; Rom 2:4). Una respuesta genuina al
evangelio involucra ambos elementos. Alguien alguna vez dijo que el arrepentimiento y
la fe son dos caras de la misma moneda. Ambas nos representan una respuesta
genuina a la gracia de Dios de la oferta del perdón en Cristo.

5D. Unión con Cristo

La expresión “en Cristo” (y sus derivadas) se usa en el NT para expresar nuestra unión
con Cristo como creyentes. Esto envuelve al rango completo de nuestra salvación de
su concepción en la mente de Dios para su consumación en los nuevos cielos y la
nueva tierra. Nuestra elección fue en “en Cristo” (Ef 1:4) y así también son todos los
beneficios consiguientes, principalmente, nuestro llamado, redención, regeneración,
conversión, justificación, adopción, santificación, y glorificación (Rom 8:29-30, 38-39; 1
Cor 1:30; Juan 15:1-11; 1 Juan 2:5-6). Nuestra experiencia entera presente y futuro
destino está “en Cristo”.

Nuestra experiencia de la muerte al pecado y la resurrección a la nueva vida es así por


nuestra unión con Cristo en su muerte y resurrección. Por lo tanto, no solamente
estamos “en Cristo” sino que el (así como el Padre y el Espíritu Santo) está también en
nosotros (Juan 14:23) y a través de Su Espíritu inhabitante estamos santificados en
Cristo y progresivamente conformados/transformados en su imagen (Rom 8:29; 2 Cor
3:18). Y todos los creyentes son “un cuerpo” en Cristo Jesús el cual en sí mismo es una
realidad espiritual que debe permitir esfuerzos afanosos de lograr una unidad (no
uniformidad) entre los verdaderos creyentes (Rom 12:5; 1 Cor 10:17; Ef 4:4).

6D. Justificación

La doctrina de la justificación es crucial para una perspectiva adecuada del evangelio y


no es simplemente una doctrina desarrollada en el calor de la batalla en Gálatas. 31
Varias Cosas deben ser señaladas brevemente acerca de ésta doctrina. Primero, la
justificación se refiere a la declaración legal de Dios que nuestros pecados—pasado,
presente, y futuro—son perdonado a través de Cristo y la rectitud de Cristo se nos
atribuye. Segundo, es una decisión hecha de una vez por todas para declararnos (no
hacer) justos en su presencia para que ya no permanezca ningún recurso legal o
acusación en contra de nosotros. Esto es los que Pablo quiere decir cuando pregunta
en Romanos 8:33-34: “Quién puede traer cualquier cargo en contra de los elegidos de
Dios? Dios es el que justifica.” Tercero, ya que la justificación involucra el perdón del
pecado y con la condenación literal, últimamente resuelve la cuestión de nuestra culpa.
Cuarto, poseemos, en la presencia de Dios, la rectitud de Cristo, y ya que Dios lo ve de
ésta manera, esta es ciertamente la realidad. No es ficción como algunos alegan, sino
que es real, aunque la doctrina de la justificación no trate directamente con la práctica,
sino con el estatus ante la ley santa de Dios. Nuestro estatus ha sido por siempre
cambiado y ya no somos culpables; la ley no tiene ningún recurso en nuestra contra.
Quinto, la justificación viene a través de la fe y no a través de las obras, tal como Pablo
clarifica en romanos 3:26-28; 4:4-5. No nos ganamos este estatus, son que se nos
pone a nuestra cuenta a través de Cristo. Sexto, es peligroso para la pureza del
evangelio de la gracia de Dios el introducir nuevas ideas de mejoramiento moral a la
doctrina de la justificación. Mientras que a la justificación se le relaciona
inextricablemente con la santificación, no son la misma realidad y no deben ser
confundidas. La justificación no significa que Dios nos inculque rectitud en orden para
prepararnos para recibir su gracia (la cual no es realmente una gracia del NT del todo).
De nuevo, la justificación trata con nuestro estatus legal y la imputación de la rectitud
de Cristo para nosotros; no se nos refiere directamente a nuestro crecimiento cotidiano
en el Señor. Séptimo, hay una escatología de la justificación. Tal como N. T Wright
dice, “el veredicto dado en el presente en la base de la fé (Rom 3:21-26) correctamente
anticipa el veredicto que será dado en el juicio final en base a la vida en su totalidad.” 32

7D. Adopción
La adopción se refiere a la decisión de dios de hacernos miembros de su familia y
ofrecernos todos los neficios y estándares (éticos) involucrados en el vivir “bajo su
techo”. Si la justificación trata con mi estatus legal ante Dios como un pecador,
entonces la adopción trata con mi relación familiar con el juez; Yo soy ahora uno de sus
hijos a través de la adopción (Gal 3:26) y el se ha convertido en mi Padre. En textos
distintos—muchos más de los que uno encuentra en el Antiguo Testamento, el Nuevo
Testamento asevera que Dios es nuestro Padre especial a través del evangelio y que
somos sus hijos. Es en este contexto de una nueva relación que recibimos muchas,
grandes bendiciones. Primero, Dios es nuestro Padre, el que a nosotros cuida y a
todas nuestras necesidades. A Él es al que Jesús nos ordenó rezarle, ya que “nuestro
Padre celestial sabe cuales son aún antes de pedírselo” (Mat 6:25-34). Segundo, Él
nos perdona cuando le confesamos nuestros pecados, ya que es tanto como un Padre
que es santo así como alguien quien entiende nuestras debilidades y nos toma de lado
para ayudarnos en tiempos de necesidad (Mat 6:12-14). Tercero, Él nos disciplina y
nos reprende por nuestros pecados para que podamos compartir de su santidad (Heb
12:10). Nos ama tanto que no nos dejará vagabundear por siempre, sino que nos
tomará de vuelta a su lado. Ciertamente, por Su Espíritu nos lleva a experiencias mas
grandiosas de su santidad y esto es esencialmente lo que significa ser un hijo o una
hija de Dios (Rom 8:14). Finalmente, es a través de nuestra relación a Él como hijos
que somos herederos de Cristo, y de Dios, y de todo aquella vida eterna que nos tiene
reservada, incluyendo el sufrimiento de la vida presente (Gal 4:7; Rom 8:17).
También notamos que esta adopción nos lleva a una nueva vida en la familia de Dios. 33
Debemos imitar a nuestro Padre que nos amó con tan grande amor. Debemos
comportarnos como el ejemplo que él nos puso (Ef 5:1; 1 Pedro 1:15-16). A través de la
regeneración somos transformados moralmente y espiritualmente para que podamos
vivir como hijos de Dios y no como esclavos que no conocen a sus amos.

8D. Santificación
La doctrina de la santificación puede ser dicha en tres tiempos. Con respecto al
pasado, se nos ha separado, tanto posicionalmente de pertenecer a Dios como de
servirlo. Fuimos santificados en el momento de la conversión y fuimos declarados
legalmente santos y pertenecientes al Señor (1 Cor 6:11). Con respecto al futuro,
seremos totalmente santificados algún día en nuestros cuerpos glorificados. Entonces
nuestra práctica completamente corresponderá con nuestra posición o nuestro estatus
ante Dios. En el tiempo presente estamos siendo santificados, esto es, cada vez mas
siendo transformados en la imagen del Señor (2 Cor 3:18). Por lo tanto la naturaleza de
la santificación es la transformación; estamos siendo progresivamente conformados en
la imagen del Hijo quién murió por nosotros. Este es el propósito estipulado por Dios
(Rom 8:29).

La santificación, entonces, es el proceso de transformación en la imagen de Cristo y la


causa eficiente de este cambio glorioso es el Espíritu viviendo en nosotros. Él intercede
la presencia de Cristo para nosotros y desenvuelve la voluntad moral de Dios para
nosotros. El Espíritu usa a la gente de Dios, la palabra de Dios, y las circunstancias que
Dios ordena para moldearnos y darnos forma. Estamos en su rueda de alfarero, no en
rueda que gire sin descanso como la de un molino; la relación y la transformación son
objetivos, no la extenuación.

Entonces el propósito por el cual el Espíritu apunta en nuestras vidas es que seamos
similares a Cristo y a tal grado en que seamos conformados a él, será el grado con el
que seremos santificados. El fruto que debe caracterizar nuestras vidas debe ser el
amor, la alegría, la paz, la paciencia, la bondad, la mansedumbre, la gentileza, la
fidelidad, y auto-control (Gal 5:23-24). La raíz de esta transformación yace en nuestra
co-crucifixión y co-resurección con Cristo (Rom ^:3-4), y el proceso nunca es
completado en esta vida (Fil 3:12-13). Sin embargo, debemos aspirar la perfección (1
Pedro 1:15-16), sabiendo que tal no será el caso hasta que el Salvador venga del cielo
para transformar nuestros cuerpos (Fil 3:20). Hasta entonces, el proceso está teñido
por una lucha en contra del mundo, la carne, y el demonio.

Nuestro papel en el proceso de la santificación se relaciona directamente al tiempo


presente y es para mortificar las deudas del cuerpo, esto es, para dar fin a aquellas
cosas que pertenecen a nuestras naturalezas terrenales (carnales) (Col 3:5). Si, por el
Espíritu, ponemos fin a las fechorías del cuerpo, ciertamente disfrutaremos de todo el
poder, confort, y alegrías de la vida espiritual (ver Rom 8:13). Debemos recordar
nuestra batalla en contra del pecado (y, por la rectitud) que vivimos en una interrelación
con Dios en la fundación sólida de la justificación. Aunque queremos agradarle, no será
así como Él será nuestro Padre y nos tome, sino que es porque Él ya a declarado su
Paternidad sobre nosotros como creyentes y porque el es Aquel que obra en nosotros
para este fin (Fil 2:12-13)
9D. Perseverancia
La doctrina de la perseverancia de los santos es realmente la idea de la santificación
tomada a través de la vida entera de una persona. Si Dios es el autor de su salvación,
Él también es al acabador de ésta. Como Pablo dice, el traerá la conclusión de la
buena obra que Él ha comenzado en Cristo (Fil 1:6). Ya que la fe en sí misma es un
regalo de Dios (Ef 2:8-9), Dios le permite a los creyentes por el poder del Espíritu a
perseverar en su confianza y a continuamente moverse hacia la similitud en Cristo, aún
si por un largo tiempo ellos erren en su pecado. Dios no revoca su llamado, ni anula la
justificación que Él ha puesto (Rom 11:32). Aquellos a quienes ha llamado…también ha
glorificado (Rom 8:30). Nunca dejará a los suyos perecer (Juan 10:28-30).

Pasajes tales como Hebreos 6:4-6 frecuentemente han sido usados para negar la
doctrina de la perseverancia de los santos. Pero estos pasajes no enseñan que la
gente puede perder la salvación (ver Heb 6:9). Mas bien, el escritor está haciendo
inferencias basadas en la evidencia (es decir, el comportamiento de la audiencia) que
él ve. Como un buen pastor él advierte a la gente de las consecuencias para aquellos
quienes viven con un desprecio para el sacrificio de Cristo ya sea a sabiendas o por
ignorancia. Él no sabe si cada uno será salvado, solo sabe que si se van a refugiar en
el Judaísmo retirándose de la Cristiandad y la persecución, entonces el autor se
cuestiona si conocen a Cristo y les advierte acerca de las consecuencias eternas de
una vida independiente de Cristo. El meollo del asunto es que estos pasajes “de
advertencia” así llamados, demuestran que uno de las maneras que Dios usa para
proteger a sus santos y permitirles perseverar es la predicación poderosa y su palabra
de amonestación.

Finalmente, su doctrina de la perseverancia de los santos, o como comúnmente se le


llama, la eterna seguridad de los creyentes, no lleva a comportamientos descuidados o
a una falta de empeño en la vida Cristiana. Primero que todo, incluye varias
advertencias severas en este respecto; vimos esto antes. Segundo, perseverancia
significa que el Espíritu está perseverando con nosotros en orden para traer el fruto del
Espíritu en nosotros. Él ha estado haciendo esto desde el principio ya que estuvimos
muertos alguna vez en el pecado cuando el respiró vida regeneradora en nosotros.
Porqué se iba a detener después de que nos salvó? No somos más pecaminosos
ahora, que cuando lo éramos antes. Tercero, nuestra elección es en la santidad y la
glorificación y el plan Trinitario no puede ser frustrado (Ef 1:4; Rom 8:30). Cuarto, el
argumentar que los creyentes pueden perder su salvación significa que se
malinterpretó muchos pasajes Bíblicos y posiciona la santificación ultimadamente en la
voluntad humana. Esto es antibíblico y contrario al principio de la gracia. Finalmente,
aquellos que argumentan de Hebreos 6:4-6 que los creyentes pueden perder su
salvación sino no viven propiamente, deben también aceptar que, una vez perdida, ya
no se puede recobrar—tal como dice el pasaje. Al contrario, sin embargo, la Biblia
enfatiza la seguridad eterna del creyente (Rom 8:38-39).

Debemos notar que no todo aquel que afirme ser un creyente será salvado. Muchos le
dirán en ese día, “Señor, Señor,” y Él les dirá, “Apártense de mi, ya que nunca les
conocí” (Mat 7:21-23). Por lo tanto solo porque una persona afirma creer en Jesús no
significa que sea así. La doctrina de la eterna seguridad se refiere a aquellos quienes
realmente han renacido y quienes por lo tanto perseveran hasta el fin.

10D. Glorificación
La glorificación es el momento en cual la vida de Dios es marcadamente manifestada
en nosotros cuando recibamos nuestros cuerpos resucitados y seamos perfectamente
adecuados para la existencia en un estado eterno. Habrá una similitud con nuestros
cuerpos mortales y nuestros cuerpos glorificados, como el ejemplo de Jesús después
de su resurrección lo demuestra (por ejemplo, Juan 21:4ff), pero habrá grandes
diferencias entre aquello que fue sembrado en deshonor y aquello que será levantado
en honor (1 Cor 15:35-49). Será un cuerpo similar a su predecesor, como una semilla
es a la planta de en la cual crece. Pero no será marcada en deshonor, desgaste,
debilidad, y sin vida espiritual. En vez, será un cuerpo material, específicamente
ajustado para una experiencia espiritual y será vestido con dignidad, poder y gloria.

Tomará forma en acorde a resurrección del propio cuerpo de Cristo (1 Cor 15:49). En
estos cuerpos glorificados habrá perfecta armonía entre el deseo y la realización en
términos de nuestra obediencia y servicio a nuestro gran rey. Así también en nuestra
experiencia de Dios. Ese día seremos realmente humanos y capaces de adorar y
alabar a Dios en la forma que Él se merece.