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FILOSOFIA DEL CRITICISMO

Por criticismo se entiende la doctrina de Kant, que sostiene la superioridad de la

investigación del conocer sobre la investigación del ser. Esta corriente está convencida

de que es posible el conocimiento para el hombre, acepta que puede llegar a poseer la

verdad, puede tener conocimientos que dan certeza, pero que hace indispensable

justificar racionalmente la forma cómo llegamos al conocimiento, es decir, cómo

llegamos al conocimiento y en qué forma se nos da la realidad.

“El criticismo examina todas las afirmaciones de la razón humana y no acepta nada

despreocupadamente. Dondequiera pregunta por los motivos y pide cuentas a la razón

humana. Su conducta no es dogmática ni escéptica, sino reflexiva y crítica. Es un

término medio entre la temeridad dogmática y la desesperación escéptica”

Sin dudas es el autor fundamental no del siglo de las luces, sino de la posterioridad y

sobre todo, de nuestro día a día. Todos, sin saber o sin darnos cuenta aplicamos su

pensamiento cediéndole al autor una vigencia por demás importante. Sus doctrinas

sobre la ética y la moral se destacan y sobre todo las solemos aprender en las aulas de

Filosofía durante nuestra adolescencia.

Pero incluso la ética y la moral kantianas se enmarcan dentro de su propia doctrina

denominada criticismo. Mediante el criticismo Kant lo que pretende es establecer los

alcances de nuestro propio conocimiento y por supuesto sus límites. ¿Cuál es la

intención final de todo esto? Que el hombre pueda alcanzar la mayoría de edad.

Características Generales
Normalmente, el criticismo tiene tres funciones básicas en cualquier sistema

epistemológico: primero una misión informativa en cuanto a la descripción y valoración

de la teoría o concepto; segundo, una función de análisis donde la crítica se toma como

un estudio para determinar las causas y comprender las modalidades de razonamiento; y

tercero, las valoraciones o conclusiones en relación a la viabilidad o posibilidad de la

razón en cuanto actividad cognoscitiva.

Desde esta perspectiva, en la Filosofía moderna Kant fue el pionero, para luego en la

contemporánea ser “criticado” por Hegel y éste, a su vez, por Schopenhauer, Marx,

Engels y, así, sucesivamente, en una cadena de investigación y conceptualización

histórica que se ensambla, se podría decir, hasta nuestros días.

El Criticismo es una postura intermedia entre el Dogmatismo y el Escepticismo.

El Dogmatismo es la creencia de que la razón humana puede llegar a tener certeza

absoluta y conocimiento de la realidad tal como es, existe una verdad y el conocimiento

es posible; y el escepticismo es la doctrina filosófica que no cree en la capacidad del

hombre para alcanzar el conocimiento.

El Criticismo comparte con el Dogmatismo la idea de la razón como fuente de

conocimiento; pero como el Escepticismo desconfía de todo conocimiento determinado,

El Criticismo no acepta afirmaciones de la razón sin ninguna objeción, necesita motivos

y fundamentos y tiene una actitud reflexiva y crítica, entre la audacia dogmática y el

nihilismo escéptico.
FILOSOFÍA DE BUNGE

La afirmación de que la filosofía ha muerto es falsa y su propagación es inmoral. La

idea es falsa, porque todos los seres humanos filosofan a partir del momento en que

cobran conciencia. Es decir, todos planteamos y debatimos problemas generales,

algunos de ellos profundos, que trascienden las fronteras disciplinarias.

La filosofía se halla lejos de estar muerta pero, en mi opinión, está estancada. De hecho,

casi nadie propone nuevas ideas filosóficas correctas, ni menos aún nuevos sistemas

filosóficos.

Causas de la crisis

 Profesionalización excesiva. En los viejos tiempos, la filosofía era unavocación:

sólo atraía a los aficionados amantes de problemas generales e ideasaudaces,

aunque a menudo vagas o, incluso, excéntricas. A partir de Kant, lafilosofía se

convirtió en una profesión más.

 Confusión entre filosofar e historiar. Sin duda, para el filósofo el conocimiento

del pasado de su disciplina es más importante que para el científico o el

tecnólogo. Mientras que estos últimos difícilmente vayan a consultar artículos

publicados veinte años antes, los filósofos consultarán libros escritos veinte

siglos atrás.

 Confusión de oscuridad con profundidad. El pensamiento profundo es difícil de

entender, pero puede comprendérselo con la debida aplicación. En filosofía, la

escritura oscura es, algunas veces, un disfraz para hacer pasar la perogrullada o

el absurdo por profundidad.


 Obsesión por el lenguaje. Sin duda, los filósofos deben ser cuidadosos con las

palabras. Pero comparten esta responsabilidad con los demás intelectuales, sean

periodistas o matemáticos, abogados o demógrafos.

 Idealismo. Aunque el idealismo es una de las filosofías académicas dominantes,

está tan agotado como el marxismo: no ha producido una sola idea nueva en

tiempos recientes. El idealismo objetivo, desde Platón hasta Leibniz, y desde

Bolzano hasta Frege, sólo es viable en la filosofía de la matemática y, aun aquí,

a condición de dejar de lado a los matemáticos y sus comunidades.

El falsacionismo o refutacionismo es una corriente epistemológica fundada por el

filósofo austriaco Karl Popper (1902-1994). Para Popper, constatar una teoría significa

intentar refutarla mediante un contraejemplo. Si no es posible refutarla, dicha teoría

queda corroborada, pudiendo ser aceptada provisionalmente, pero nunca verificada.

El problema de la inducción nace del hecho de que no se puede afirmar algo universal a

partir de los datos particulares que ofrece la experiencia. Por muchos millones de

cuervos negros que se vean, no será posible afirmar que «todos los cuervos son negros».

En cambio sí se encuentra un solo cuervo que no sea negro, se podrá afirmar: «No todos

los cuervos son negros». Por esa razón Popper introduce al falsacionismo como un

criterio de demarcación científica, es decir, como criterio que permite distinguir entre

ciencia y pseudociencia. Es decir, si una hipótesis es falsable es una hipótesis científica,


si no es falsable entonces no es científiva. Más adelante se detalla en mayor detalle

cúando una hipótesis es falsable en el apartado "falsabilidad de las hipótesis".

Para Popper la racionalidad científica no requiere de puntos de partida incuestionables,

pues considera que no los hay. El asunto es cuestión de método. Aunque la ciencia es

inductiva en primera instancia, el aspecto más importante es la parte deductiva. La

ciencia se caracteriza por ser racional, y la racionalidad reside en el proceso por el cual

sometemos a la crítica y reemplazamos nuestras creencias. Frente al problema de la

inducción Popper propone una serie de reglas metodológicas que nos permiten decidir

cuándo debemos rechazar una hipótesis.

Popper propone un método científico de conjetura por el cual se deduce las

consecuencias observables y se ponen a prueba. Si falla la consecuencia, la hipótesis

queda refutada y debe entonces rechazarse. En caso contrario, si todo es comprobado, se

repite el proceso considerando otras consecuencias deducibles. Cuando una hipótesis ha

sobrevivido a diversos intentos de refutación se dice que está corroborada, pero esto no

nos permite afirmar que ha quedado confirmada definitivamente, sino sólo

provisionalmente, por la evidencia empírica.

El falsacionismo', principio de falsabilidad o racionalismo crítico es una corriente

epistemológica fundada por el filósofo austriaco Karl Popper (1902-1994). Para Popper,

contrastar una teoría significa intentar refutarla mediante un contraejemplo. Si no es

posible refutarla, dicha teoría queda corroborada, pudiendo ser aceptada

provisionalmente, pero no verificada; es decir, ninguna teoría es absolutamente

verdadera, sino a lo sumo «no refutada». El falsacionismo es uno de los pilares del

método científico.
Popper resumió su modo de pensar en el concepto falsacionismo. La idea es así: una

afirmación es falsable si es que es posible (aunque sea sólo en teoría) diseñar un

experimento tal que uno de los potenciales resultados de ese experimento es que la

afirmación sea falsa.