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Reglamentando las Energías Renovables No Convencionales

En diciembre 2 de 2014, el Presidente Juan Manuel Santos, considerando, entre otras cosas, que la
ley 1715 de ese año definió el concepto autogeneración como “aquella realizada por personas
naturales y/o jurídicas para atender sus propias necesidades” y dispuso que “los excedentes de tal
actividad pueden entregarse en los términos que establezca la Comisión de Regulación de Energía
y Gas”, instituyó, por medio del decreto 2469, cinco artículos con los cuales se dio lineamientos
para la futura reglamentación del proceso de dicha entrega de excedentes.

El decreto en cuestión, expedido a través del Ministerio de Minas y Energía, ordena a la CREG
equiparar a los autogeneradores, en cuanto a derechos, costos, responsabilidades y
procedimientos, con las plantas de generación que entregan a la red cantidades similares de
energía. Así mismo, da a la CREG un plazo de tres meses para expresarse oficialmente a este
respecto.

A continuación, obliga a los autogeneradores a gran escala a suscribir un contrato de respaldo con
el operador de red o transportador al que se conecten, dando a los últimos la prerrogativa de
diseñar tales contratos, que deberán ser estándar y estar publicados en la página web de la
empresa. En este aspecto, la CREG dará lineamientos y fijará el contenido mínimo de los contratos
y la metodología para calcular los valores máximos que los operadores o transportadores podrán
cobrar por su servicio.

Da a la UPME un lapso de seis meses para determinar el límite máximo de potencia producida por
los autogeneradores a pequeña escala, así como la facultad de reformarlo si las variables
involucradas, que deben ser de carácter técnico y económico, cambian significativamente. Este
límite no podrá superar el límite mínimo establecido para que una planta de generación sea
despachada centralmente. Mientras la UPME, la CREG y el Ministerio de Minas y Energía no
expidan la reglamentación pertinente, todos los autogeneradores serán considerados como de
gran escala.

Antes de culminar expresando la necesidad de ser publicado en el Diario Oficial para que entre en
vigencia, el decreto dictamina los parámetros para que una persona, natural o jurídica, pueda ser
considerada un autogenerador. En primer lugar, la energía generada para uso propio no puede
hacer empleo de los activos del Sistema de Transmisión Nacional y/o de sistemas de distribución.
El “excedente puede ser superior en cualquier porcentaje al valor de su consumo propio”. La
propiedad y operación de los activos de generación podrán recaer sobre la persona natural o
jurídica o sobre terceros.