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Michel Serres / Pulgarcita

Alex Axel Rivera Meléndez

El hombre es por naturaleza un hombre de técnica, la interacción con el medio y la


reestructuración del mismo es lo que permite su supervivencia en un medio salvaje
y proporcionarle un ecosistema propio, la tecnología es aquello que posibilita la
adaptación, cultura, arte, etc. Una vez claro eso, ¿Por qué éste es el momento en
el cual parece que el desborde de la tecnología tiene que tener una apología?
Intentar mediatizar o controlar el fluyo del desarrollo tecnológico será algo
sumamente estúpido como intentar detener el cauce de un rio, evolución y
adaptación, así se genera más y mejor tecnología proporcionando nuevos
paradigmas a distintas generaciones, la rueda permite la carroza a la vez que la
bicicleta, el automóvil o la motocicleta: que estúpido debe parecer plantear hace 600
años la posibilidad de ya no tener que caminar para desplazarse. Pulgarcita es ese
nuevo eslabón en la cadena tecnológico-evolutiva, si se tiene que realizar una
defensa de este nuevo homo, es porque no se está conforme con lo que éste es o
asusta en cierto modo los nuevos paradigmas que se propone, pero a largo plazo
el nuevo homo terminara eliminando a sus antecesores reafirmando más su
posición en la historia.

Podría pensarse que la sociedad del siglo pasado, aquella que se admiraba
por los primero automóviles y la recién invención del aeroplano no pudo prever una
generación tal, incluso a la filosofía parece habérsele escapado la anunciación de
este nuevo “Superhombre” que redefine valores y culturas; ahí donde todos aquellos
desviaron sus vistas hacia distintas reflexiones gran parte de la literatura se postro
y comentaba ya los problemas que surgirían, iniciando con Verne y Poe, la ciencia
ficción otorga discusiones que hoy todos se hacen y que al no haber prestado
atención se quieren resolver de manera inmediata: los antidepresivos que plantea
Aldous Huxley combinados con las inteligencias artificiales y ayudantes
personalizados (smartphones) de Issac Asimov, un montón de utopías que ya
habían hablado de cómo sería la educación, cultura y valores de estas nuevas
generaciones que avanzaban a pasos agigantados convirtiendo la ciencia ficción en
realidad en menos de 60 años, Pulgarcitas les llama Serres y son aquello que la
generación anterior no pudo hacer, pervertida por sus deficiencias y su incapacidad
para consolidar unión por medio de matrimonios, partidos políticos y demás formas
de manifestación compartida, Pulgarcita se vuelve individual al momento que
entabla vínculos un poco más reales que incluso la generación anterior, nadie podría
negar que el servicio de correos era igual de artificial que el actual Gmail.

¿el fin de la era de los profesores? ¿el fin de los expertos? ¿el fin de las
escuelas? Lo cierto es que esta nueva generación rompe con demasiados
paradigmas y no se pone a cuestionar si las instituciones aún pueden servir, las
derrumba sin más; cierto es que esto parece ser más un monstruo que un nuevo
hombre, con que horror debieron los pueblos indígenas mirar la tecnología española
y viceversa. Se tiene que educar a Pulgarcita, es más frágil emocionalmente a la
vez que el mundo se le ofrece a la velocidad de un millón de resultados en
0.0000001 segundos, ¿Cómo educar algo que parece tan lejano y es inmediato a la
vez? ¿se tiene que enseñar a utilizar la tecnología con responsabilidad? Tan solo
distintas formas de intentar detener el cauce del mismo rio, una presa que
eventualmente se romperá, ¿tendrá entonces que dejarse que Pulgarcita, con su
latente fragilidad y egoísmo irrumpa sin más eliminando a su ancestro más próximo?
Pensar en ello significaría firmar una auto aniquilación, se quiere seguir participando
de aquello que se llama cultura y tradiciones al momento que se suben
continuamente fotos y videos a las redes de aquellas manifestaciones. La Epidemia
de pulgarcitas es algo real, no se puede detener he intentar implementar distintas
medidas de control es absurdo, eventualmente se terminaran extinguiendo, no se
puede detener el avance humano y por ende la cultura, y mucho menos una
generación cuyo conocimiento depende de unos cuantos golpeteos en un cristal.
En vez de pensar en reinventar la tecnología o crear una conciencia para su uso,
se debería plantear la reestructuración de los valores tradicionales, de la forma en
la cual se enseña en las escuelas (si es que aún es necesaria una) la forma en la
cual procede la filosofía con todas sus vertientes, que en cierto modo lo hace Serres
haciendo una epistemología de Pulgarcita. No se debe satanizar a la tecnología ni
mucho menos a la generación que le ocupa, como en todo momento de la historia
hay un buen y mal uso de la tecnología por parte de distintas personas, cada
disciplina y cada persona encontrara la manera de reinventarse y saber atender al
nuevo paradigma, la filosofía ya se ha reinventado y puede compartir textos entre
distintas comunidades y entablar diálogos distintos, una era donde aparentemente
todos son expertos en todo, requiere la especialización extrema de aquellos que
tienden a una sola disciplina, una era sin profesores implica que cada quien sea su
profesor, ¿una era sin escuelas? Eso aún tiene que pensarse.