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En el Departamento de Medicina Legal, los delitos sexuales, son atendidos para valoración médica

clínica y psiquiátrica psicológica, con la finalidad de determinar la presencia de lesiones físicas,


emocionales y la credibilidad de la víctima .Este estudio fue realizado con casos de Delitos
Sexuales, atendidos en el Consejo Médico Forense en el período 1997-1998, se registraron un
total de treinta y nueve casos, un 74% correspondió a víctimas femeninas, en el 69.22% de los
casos el rango de edad para ambos sexos fue entre 6 y 14 años. Los delitos sexuales que se
apelaron en un 87.15 correspondieron a violación y abusos deshonestos, que incluiría, "el
incesto"(no la definición legal tradicional). En el 24.13% fue el padrastro el imputado, en 14% un tío
y 10.34% el padre. La duración del abuso denunciado fue clasificado como "crónico" en el 66.08%
de los ofendidos. La sintomatología que predomina es la emocional y la conductual, presente en el
69% de los casos y la física en un 28% de los casos. El 42% de las apelaciones se dirigieron a
cuestionar la credibilidad de la víctima

Introducción

Los delitos sexuales protegen algunos bienes de manera primordial y otros de forma subordinada o
accesoria. La mayoría de estos delitos sancionan conductas que afectan de manera principal el
bien de la libertad de autodeterminación sexual, incluyen: la violación, estupro y abusos
deshonestos; el rapto; corrupción , proxenetismo y rufianería.

En este tipo de delitos son de mucha importancia los peritajes médico legales (clínico forenses,
psiquiátricos y psicológicos clínico forenses) para el establecimiento de lesiones físicas, secuelas
emocionales de las víctimas o en la valoración de la credibilidad de las mismas. En estos casos es
importante tomar en cuenta el contexto en que se da la denuncia, (en casos de divorcios o custodia
, se habla del Síndrome del alegato sexual en divorcio: "SAID" como causa de denuncias falsas de
abuso sexual infantil así como otras causas de denuncias falsas), se debe tomar en cuenta
también la cantidad de evaluaciones a las que ha sido sometida la posible víctima por la
probabilidad de contaminación del relato, o la manipulación de la historia por parte de uno de los
progenitores influenciando al/la menor contra el otro progenitor .

Con relación a las estadísticas sobre delitos sexuales en general e incesto, Florence Rush en su
libro El secreto mejor guardado: el abuso sexual de los niños, anota que el incesto y otras formas
de abuso sexual contra los niños está rodeado de mitos, contradicciones y confusiones, sin
embargo, hay consenso con respecto a las siguientes características que presentan; el que lo lleva
a cabo es un varón (de 80 a 90%), que el 80% de las veces es un miembro o amigo de la víctima y
de su familia, que estos incidentes no se reportan en la mayoría de los casos y que puede
pertenecer a cualquier clase social, económica o grupo racial. De acuerdo a esa autora, el que
abusa de los niños no es producto de una familia disfuncional o patológica, puede ser tan normal o
anormal como el resto de la población masculina. la razón por la cual busca al niño a diferencia de
la mujer, es que éstos tienen menos experiencia, menos fuerza física y es más confiado y
dependiente de los adultos y por lo tanto se puede coaccionar, seducir, convencer o forzar con
más facilidad. El hecho de que el abusador sea amigo o miembro de la familia dificulta el que se
denuncien estos casos. En Costa Rica se publicaron algunos trabajos iniciados desde 1988, tanto
a nivel de consulta de niños en la Caja del Seguro Social, como a nivel Forense y Psiquiátrico
privado, evidenciándose en este tipo de delito principalmente contra víctimas de sexo femenino ,
alertando sobre el parentesco de los ofensores, la corta edad de las víctimas, el contexto en que se
comete la agresión y las graves secuelas emocionales que causan. En un estudio de 12 casos
atendidos en Trabajo Social del Hospital de Niños por agresión de índole sexual (1988-1989) , el
76% de las víctimas fueron niñas, cuyas edades oscilaban entre los 6 y 8 años (7 menores) , y
entre los 10 y 12 años (4 menores), la restante contaba con 15 años, procedían de los diferentes
lugares del país, en la mayoría de los casos el agresor tenía relación estrecha con la víctima
(compañero de la madre, familiares cercanos.) (Monge,1989). En un estudio realizado en el
Departamento de Medicina Legal en 1988 sobre incesto (84 casos), el 94% correspondió a
víctimas femeninas y 6% víctimas masculinas, con edades más frecuentes entre los 6 a 11 años y
de 12 a14 años, tanto en uno como en otro sexo, el padre y el padrastro fueron los imputados
(32,56% y 31,40 % respectivamente) , en tercer lugar el tío (17,44%), la agresión ocurrió en la casa
de la víctima en un 66,67%. (Roldán,1990). En 1992, en un reporte de una investigación iniciada
en 1988 con cinco víctimas femeninas de incesto, con edades entre los 13 y 21 años, la Dra.
Batres anota que la menor edad de abuso reportada fue de cuatro años y la mayor edad fue de 18
años, el período promedio de silencio hasta que lo comentaron a sus madre fue de siete años,
todas ellas denunciaron el incesto a sus madres en su adolescencia, pertenecen a todas las clases
sociales. (Batres, 1992), menciona que en la documentación histórica de Costa Rica (Archivos
Nacionales) reportan casos de incesto desde antes de 1817, por ejemplo, el caso del Teniente
Matías H. quien fue acusado de sospechas de incesto con María Gertrudis, su hija de diez años.
En este proceso el padre advierte que fue provocado por su hija quien "tiene inclinación de ser
mala", el abogado acusa a la víctima de haber atentado contra la tranquilidad conyugal y familiar y
finalmente, el juez lo absuelve de toda culpa. En el libro Del Ultraje a la Esperanza. Tratamiento de
las Secuelas de Incesto, define Incesto como toda agresión de índole sexual, indirecta o directa
entre una niña o niño y un adulto o adulta, que mantenga con la niña o el niño lazos caracterizados
por la amistad, confianza, afecto, parentesco o autoridad. Si estos lazos tienen que ver con el
cuidado, protección y guía de la niña y niño los considera de características similares a los
consanguíneos. Esto incluye profesionales, amigas (os) de la familia, personas relacionadas con la
educación y orientación de niñas (os) y con sus cuidados físicos y afectivos, y que por su rango
representan para la niña o niño una autoridad y considera que por ser el incesto un delito definido
legalmente solo para relaciones entre miembros unidos por consanguinidad, el número reportado
es mucho menor que si se hubiese tomado otra definición más amplia. Esa misma autora encontró
que el 25% de las víctimas sufren esa condición de 1 a 3 años como mínimo y que en la mayoría
de los casos de abuso sexual contra mujeres éste se inició antes de los 12 años (Batres 1997)

El objetivo de este trabajo de investigación es conocer algunas características de las víctimas,


(sexo, edad, síntomas o signos más frecuentemente consignados, parentesco del ofensor), el
fundamento de la apelación ante el Consejo Médico y un seguimiento con relación al nivel en el
que se encuentra el proceso judicial (en los casos con sentencia revisar los fundamentos de ésta y
la importancia dada a los peritajes)