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UNIDAD # 1

TEMA: Culturas mundiales, regionales y locales. Características y


evolución.

 Concepto de cultura, identidad y cosmovisión:

Cultura:

La cultura es el conjunto de formas y expresiones que caracterizarán en el tiempo a una


sociedad determinada. Por el conjunto de formas y expresiones se entiende e incluye a las
costumbres, creencias, prácticas comunes, reglas, normas, códigos, vestimenta, religión,
rituales y maneras de ser que predominan en el común de la gente que la integra.

Al mencionar la palabra cultura se está haciendo alusión a un conjunto amplio de


conocimientos referidos a un ámbito concreto. Se puede hablar de cultura desde un
enfoque personal, gremial o colectivo y también como idea referida a una globalidad de
valores compartidos por una comunidad.

Decimos que un individuo tiene una amplia cultura cuando manifiesta conocimientos
diversos en temas muy variados: deporte, literatura, derecho o medicina.

Por ejemplo, y para ilustrar con un ejemplo esto que comentamos más arriba, el festejo
que se sucede tras la obtención de un campeonato de fútbol, suele ser uno de los rituales
más observados en varias culturas latinas y europeas.

Respecto del origen de la palabra y como consecuencia también de la utilización que se


le dará al término, más o menos, se remonta a la Edad Media, cuando se lo usaba para
referirse al cultivo de la tierra y el ganado, ya que proviene del latín cultus que significa
cuidado del campo y del ganado, en tanto, cuando se esté ya en el siglo XVIII o Siglo de
las Luces como también se lo conoce a este, en el cual nacerá en muchos una profunda
vocación por el cultivo del pensamiento, inmediatamente el término mutará hacia el
sentido figurado de cultivar el espíritu.

La cultura tiene sus lugares propios; centros o instituciones en los que se desarrolla. Los
museos, las escuelas o las bibliotecas son lugares especializados en la cultura, donde las
personas aprenden y se ejercitan para alcanzar un determinado nivel de conocimientos.
El valor y la importancia de la cultura son indiscutible. Hay un consenso global sobre su
relevancia. De hecho, cuando un pueblo tiene un índice elevado de analfabetismo o falta
de escuelas, hay un evidente problema social. La ausencia de conocimientos o la pobreza
de los mismos es lo que se denomina como incultura. La frontera entre ambas es difícil
de precisar, al requerir de una valoración subjetiva y sujeta al debate y la discusión.

La cultura tiene un cariz sencillo y cotidiano cuando es de carácter popular. Y adquiere


un nivel superior si es una cultura especializada. En cualquier caso, no se puede prescindir
de la cultura, vivimos en ella.

(DefiniciónABC, s.f.)

Identidad:

Se define como identidad a la serie de características, rasgos, informaciones, que


singularizan o destacan a algo o alguien, ya sea, una persona, una sociedad, una
organización, entre otros y que además contribuyen a la confirmación de afirmar que es
lo que se dice es.

Por otra parte, identidad, se usa para expresar la igualdad o el gran parecido que observan
dos cosas o personas. El sinónimo que normalmente empleamos para este sentido es el
de igualdad.

Asimismo, la palabra identidad es empleada para referir la conciencia que un individuo


dispone sobre sí mismo y que entonces por ella se diferencia del resto de las personas. La
identidad de alguien está conformada por rasgos heredados e innatos pero también es
innegable que la experiencia y el contexto en el que se desenvuelve la persona también
presentan influencia en esa conformación de la identidad.

En el contexto de la cultura es habitual que se hable de identidad cultural, consiste en un


conjunto de valores, tradiciones, creencias, símbolos y maneras de comportamiento que
existen dentro de un grupo social y que actúan con la misión que quienes pertenecen los
reconozcan como propios, los respeten y los difundan.

En materia sexual es común que se exprese el concepto de identidad sexual a partir del
cual se designa el rumbo sexual que una persona decide tomar en la vida, por ejemplo,
heterosexual, que se inclina por personas del mismo sexo, u homosexual, que se interesa
sexualmente por las personas que pertenecen a su mismo sexo.
En tanto, en la política, también es algo corriente hablar de identidad, dado que la
identidad política denomina el sentimiento de pertenencia que presenta una persona
respecto de algunas agrupaciones políticas o la sintonía que siente por determinadas
posiciones adoptadas por políticos o partidos políticos, porque las mismas expresan sus
ideas e ideología.

Y la identidad nacional es el concepto que designa el sentimiento de correspondencia a


una comunidad. (Definición ABC, s.f.)

Cosmovisión:

A primera vista, el término cosmovisión sugiere únicamente una percepción general del
mundo, sin embargo, se trata de un fenómeno mucho más complejo. La cosmovisión es
un sistema de puntos de vista generalizados del entorno que nos rodea y el lugar que cada
quien ocupa en él, de la relación del hombre con la naturaleza y de la interpretación que
las personas tienen de esta imagen general de la vida: sus creencias, ideales socio-
políticos, morales y estéticos, los principios por los que se rigen y la evaluación de los
acontecimientos materiales y espirituales.

En otras palabras, la cosmovisión tiene que ver con nuestras creencias sobre la realidad y
el mundo, en particular en lo que respecta a nuestro origen y destino. Si bien ambos temas
son fundamentalmente filosóficos y religiosos, nuestro punto de vista de las respuestas a
las preguntas que de ellos se derivan, tiene un impacto en nuestra vida personal y en
nuestra cultura.

La visión del mundo es nuestra raíz

La imagen de un árbol puede ser útil para entender el concepto de cosmovisión. Sus raíces
son invisibles, pero generalmente dan estabilidad durante las tormentas, lo mismo sucede
en la vida, la cosmovisión tiene que ver con preguntarnos por qué existimos, cuál es la
naturaleza de Dios y su propósito para nuestra existencia. Esta, por lo tanto, no debe ser
elegida de manera arbitraria.

De nuestra visión del mundo surgen nuestras creencias fundamentales, que podemos
comparar con el tronco del árbol. El tronco se relaciona con nuestro propósito en la vida
y cómo respondemos a la resistencia a ese propósito, incluyendo el origen, la superación
de las adversidades, y la naturaleza del bien más alto que podemos alcanzar en la vida.
Nuestros principios rectores se derivan de nuestras creencias fundamentales y actitudes.
Estos pueden ser comparados con las ramas del árbol y expresarse en nuestro carácter o
la actitud que tenemos hacia las personas, el trabajo y la ética, y la creación misma.

Por último están los frutos del árbol, que en esta analogía estarían representados por las
decisiones prácticas, comportamientos, palabras y acciones que se guían por nuestros
principios. La fruta es lo que la mayoría de la gente ve y podemos decir que es lo que nos
caracteriza. La forma en que vivimos nuestras vidas está determinada en gran medida por
nuestra visión del mundo.

A partir de las raíces de la cosmovisión, fluye casi todo

Los fundamentos de la cosmovisión afectan profundamente nuestra vida personal, así


como todas las instituciones de la sociedad, los partidos políticos, las políticas sociales,
filosofías educativas, instituciones de filantropía- nada permanece intacto. Por este
motivo, entre otros, es importante elegir sabiamente lo que creemos y lo que regirá nuestra
manera de proceder en la vida. (Definición ABC, s.f.)

 Cultura y derechos humanos:


 Cultura y gobernanza:

La gobernanza cultural abarca los marcos normativos, las políticas públicas, las
infraestructuras, la capacidad institucional y los procesos destinados a fomentar el
desarrollo cultural inclusivo, la estructuración de sectores culturales dinámicos y la
promoción de la diversidad. La gobernabilidad cultural forja las condiciones propicias en
las que se ejercen los derechos culturales que son cruciales para el desarrollo de
sociedades pacíficas en las que los individuos tienen la oportunidad de llevar una vida
plena y creativa de acuerdo con lo que ellos valoran. Por lo tanto, la gobernanza cultural
desempeña un papel fundamental para que la cultura contribuya plenamente al desarrollo
humano inclusivo basado en los derechos.

La Dimensión Gobernanza examina el sistema nacional de gobernanza de la cultura


mediante la evaluación de los marcos políticos existentes para la protección y promoción
de la cultura, los derechos culturales y la diversidad cultural, la distribución de las
infraestructuras culturales seleccionadas que facilitan la participación en la vida cultural,
y el establecimiento de mecanismos institucionales para la participación de la sociedad
civil en la toma de decisiones. (unesco.org, s.f.)
 Cultura, sostenibilidad y desarrollo:
 Cultura e inclusión social:

La cultura como forma de inclusión social ha sido un tema discutido por expertos para
dar una mirada holística de la relación entre los conceptos cultura y desarrollo. Busca
formas para incluir a la población vulnerable en procesos culturales como las expresiones
artísticas y plásticas o actividades relacionadas con las artes o la música, para que se
desarrollen espacios de convivencia y de compartir en una comunidad.

Por lo tanto, la inclusión es el horizonte hacia donde se dirigen los programas de los
departamentos, buscando el logro de un desarrollo local sostenido, promoviendo el
desarrollo de industrias culturales, fomentando las artes populares. El emprendimiento
cultural se constituye en eje fundamental para promover estas actividades a partir del
planteamiento o la visión de la comunidad por medio de una expresión cultural.
(ocaribe.org, 2014)

 Cultura y economía:

El interés por el análisis del impacto económico de la cultura nace en Estados Unidos en
la década de los setenta y no llega a Europa hasta los ochenta. Sin embargo, no es hasta
años recientes que en España se destaca el papel de la cultura como motor de crecimiento
económico y ha aumentado el interés por los aspectos económicos de la cultura.

Además, la cultura es una actividad que genera importantes economías externas como
potenciador del capital humano (por ejemplo, el empleo) y como catalizador de otras
economías (por ejemplo, el turismo). De esta forma, han aumentado de forma exponencial
la literatura y los estudios que analizan no sólo las industrias culturales (todas aquellas
actividades artísticas o literarias susceptibles de ser objeto de derechos de autor), sino
también los impactos de las mismas sobre otros sectores de actividad.

La dimensión económica de la cultura puede analizarse desde distintos enfoques,


metodologías y puntos de partida. Sin embargo, existe dos puntos de vista enfrentados.
Uno, el que cree que las industrias culturales deben ser consideradas en sí mismas un
sector de actividad económica que, aunque con personalidad propia, comparte las mismas
características que los otros sectores económicos y como tal deben ser tratadas. El otro,
que considera que este sector aunque de gran importancia económica, no puede ser tratado
como los demás sectores, ya que tiene unas repercusiones de índole social y humano - de
carácter intangible e inmaterial- que deben primar sobre los aspectos meramente
crematísticos. De esta forma, existe una pugna permanente entre los defensores del libre
mercado aplicado a la cultura y los que defienden la gestión pública del mundo del arte y
la cultura, y la consideración de la cultura como patrimonio de la humanidad.

Desde otro punto de vista, el análisis de los impactos económicos de las políticas
culturales puede constituirse en una herramienta muy útil para evaluar los resultados de
una inversión en una determinada actividad, o en un territorio concreto y sirve tanto para
evaluar programas y políticas culturales determinadas, como para poner en marcha
nuevas estrategias de cara al futuro, tanto desde el ámbito público, como desde el privado.
(agetec, 2009)

A partir de un análisis detallado del propio concepto de cultura y su tratamiento desde las
distintas ciencias sociales -entre ellas, la economía- los autores desarrollan un estudio de
las relaciones entre ambas disciplinas. "El impacto de la cultura sobre la vida económica
es, aún hoy en día, un hecho socialmente ignorado, y por ello hay que destacarlo, pues,
incluso en los países más civilizados, se cree que el fin de la cultura es el clásico de educar
al hombre para que utilice de la mejor forma posible la producción material, no colaborar
a alimentarla".

El análisis de la economía sobre la cultura se realiza desde una doble perspectiva: la


microeconómica, es decir, el producto artístico, su oferta y demanda; y la
macroeconómica, esto es, la participación de la cultura como sector productivo en las
economías nacionales.

Una de las hipótesis de partida de los investigadores es que el crecimiento económico no


es únicamente fruto del cambio en el conocimiento científico y tecnológico, sino también
del cambio en el conocimiento artístico y humanístico. Para desarrollar dicha hipótesis,
la parte central del libro presenta un análisis novedoso sobre cómo influye la cultura en
la innovación, la inversión, el consumo y el capital social. La obra finaliza con una
revisión de la historia de las políticas culturales y una reflexión sobre la propiedad
intelectual. (Lasuén Sancho, 2006)

 Diferencias y características de la cultura:

Transmisión.- La cultura tiene la principal particularidad de ser transmitida y no requiere


de esfuerzo para su asimilación. Así en una localidad, al realizar festejos o rememorar
eventos pasados, van sugestionando al individuo convirtiendo en cultura ese
conocimiento. Podemos definir a esto como la naturalidad del aprendizaje; pondremos
como ejemplo el consumo del vino en Francia o la comida mexicana. Así existen aspectos
que son universales en la región, pero al extremarse la cultura aprendida, se puede crear
una cultura completamente ajena como sucede con la introducción de música o
costumbres de otros lugares, ejemplo sería el Rock en un lugar caribeño.

Imposición.- La Cultura se puede imponer, al establecerse un tipo de información


específica, lo que sucede en los medios masivos de comunicación.

Universalidad.- Un aspecto palpable de la cultura universal, son las religiones, pues éstas
son transmitidas por vía familiar y se convierten en información con efecto directo en la
conciencia. La justicia tiene una cualidad moral similar, y ésta es inculcada igualmente
mediante contacto directo aunque sea explicada con profundidad en el sistema escolar.

Simbolismo.- La cultura también es un símbolo, que puede diferenciar a un grupo de


otro, lo que permite una estereotiparían.

Identidad.- La cultura también es un símbolo de identidad, pues en una región se pueden


encontrar diferentes culturas o en una nación se pueden encontrar expresiones culturales
que los distinguirán. Así podemos ejemplificarlo con las culturas veracruzana y la cultura
Oaxaqueña, en donde es estilo de vida, alimentación, formación e incluso la forma de
culto se encuentran claramente diferenciables, aunque encierren algunas características
culturales universales.

Humanidad.- La cultura sólo se presenta en las personas, y aunque puede ser absorbida
o inculcada, siempre requiere de la sugestión y aceptación del individuo, facultad que no
tienen los animales, los cuales sólo pueden ser enseñados o domados.

Así, en conclusión, se llega a entender que la cultura siempre es aprendida, ya


sea inculcada o impuesta y que la cultura se adapta, va evolucionando con la sociedad y
está estrechamente ligada a la educación que finalmente es la herramienta de cultivo
idónea para la formación de las personas. (ejemplode, 2013)
UNIDAD # 2

TEMA: El género en la evolución cultural. Legislaciones nacionales,


mundiales y el género.

 Concepto de género:

Según la Organización Mundial de la Salud “El género se refiere a los conceptos sociales
de las funciones, comportamientos, actividades y atributos que cada sociedad considera
apropiados para los hombres y las mujeres. Las diferentes funciones y comportamientos
pueden generar desigualdades de género, es decir, diferencias entre los hombres y las
mujeres que favorecen sistemáticamente a uno de los dos grupos.
A su vez, esas desigualdades pueden crear inequidades entre los hombres y las mujeres
con respecto tanto a su estado de salud como a su acceso a la atención sanitaria.” (Salud,
s.f.)

El término 'género' está directamente relacionado con la biología y la identidad sexual de


los seres vivos, hoy en día es mayormente utilizada para hacer referencia a las diferencias
sociológicas que se establecen en los individuos de una sociedad de acuerdo al género
que pertenecen. Este término es por lo tanto de gran complejidad ya que importa tanto a
las ciencias naturales como a las sociales.

La noción de género es para las ciencias sociales la que establece pautas de


comportamiento, roles y actividades diferenciadas dentro de un conjunto social de
acuerdo al género al que cada individuo pertenezca. Estas pautas han implicado a través
de gran parte de la historia de la Humanidad la discriminación, ejercida de diversas
formas, del género femenino (también conocido como 'sexo débil') frente a su par
masculino. Esto se hace visible a través de las diferentes actividades socialmente
desempeñadas, hacia la inhabilitación histórica de la mujer para participar de numerosos
fenómenos (sobre todos los políticos) y hasta en la supuesta creencia establecida de que
el hombre es quien debe decidir sobre el futuro y el desenvolvimiento de la mujer en la
sociedad.
Actualmente, y sobre todo a partir de los cambios acaecidos en este sentido a lo largo del
siglo XX, la noción de género ha ganado gran importancia en lo que respecta a la
revalorización de la mujer, de su rol social, de su importancia no sólo como reproductora
si no también como trabajadora y pensadora, de sus derechos a recibir igual trato en
situaciones laborales y de la necesidad de recibir protección y defensa ante situaciones de
peligro, amenaza o agresión masculina. Al mismo tiempo, la complejización de las
sociedades actuales también hace necesario revisar la noción de género sobre todo en lo
que se relaciona con la popularización de nuevos géneros e identidades sexuales.
(Definiciones ABC, s.f.)

 Genes, evolución y comportamiento:

Las conductas universales que definen la naturaleza humana proceden de nuestro


parecido biológico. En general, los antropólogos piensan que hace unos cien mil años
todos los seres humanos éramos africanos. Por el impulso de "crecer y multiplicarse y
poblar la Tierra", muchos de nuestros antepasados salieron de África y desplazaron a sus
primos, como en Neandertal, en Europa. Al adaptarse a sus nuevos ambientes, adquirieron
diferencias que, medidas en escalas antropológicas, son relativamente recientes y
superficiales. Quienes se quedaron en África tenían la piel más pigmentada: "bloqueador
solar para los trópicos" (Pinker, 2002). Los que se fueron, por ejemplo, muy al norte del
ecuador evolucionaron con una piel más clara, capaz de sintetizar vitamina D con menos
luz solar directa. Pero, históricamente, todos somos africanos. En efecto, éramos africanos
hace tan poco, cuando nuestros antepasados se redu- óan a unos cuantos, que "no ha
habido tiempo suficiente para acumular muchas versiones nuevas de los genes", observa
Steven Pinker (2002, pág. 143). Así, si nuestros científicos extraterrestres estudiaran
nuestros genes, todos (incluidos Jan y Tomoko) les pareceríamos notablemente
semejantes, como miembros de una tribu. Somos más numerosos que los chimpancés,
aunque ellos tienen mayor variedad genética. Para explicar las características de nuestra
especie (y de todas las demás) el naturalista inglés Charles Darwin (1859) postuló un
proceso evolutivo. Sigamos a los genes, aconsejaba. Cuando un organismo varía, la
naturaleza elige a los mejor equipados para sobrevivir y reproducirse en un entorno
específico. Los genes que predisponen las características que aumentan las probabilidades
de tener descendientes se hacen más abundantes. Por ejemplo, en el nevoso Ártico, los
genes de los osos polares que ganaron la competencia genética, y que ahora predominan,
son los que programan un grueso pelaje blanco que es útil para el camuflaje. Este proceso
de selección natural -que desde hace mucho es un principio de organización en la
biología-, recientemente se ha convertido también en una base importante de la
psicología. La psicología evolutiva estudia cómo la selección natural predispone no sólo
las características físicas apropiadas para determinados contextos (el pelaje de los osos
polares, el sonar de los murciélagos, la visión cromática de los seres humanos), sino
también rasgos psicológicos y comportamientos sociales que favorecen la conservación
y propagan los genes. Las personas somos lo que somos, dicen los psicólogos evolutivos,
porque entre los descendientes de nuestros antepasados la naturaleza escogió a los que
tenían nuestras características; por ejemplo, a los que preferían alimentos nutritivos y
energéticos y que no gustaban de sabores agrios, amargos y a menudo tóxicos. Quienes
no manifestaban estas preferencias tenían menos probabilidades de sobrevivir para
heredar sus genes a la posteridad. A manera de máquinas móviles de genes, portamos el
legado de las preferencias de adaptación de nuestros antepasados. Preferimos lo que les
servía para sobrevivir, reproducirse y cuidar a sus crías, para que se perpetuaran y
reprodujeran. En términos biológicos, una de las principales finalidades de la vida es dejar
nietos. "El propósito del corazón es bombear sangre", afirma el psicólogo evolutivo David
Barash (2003), quien agrega: "La finalidad del cerebro" es regir nuestros órganos y
nuestra conducta "de forma tal que aumente al máximo nuestro éxito evolutivo. Así es”.
La corriente evolutiva subraya nuestra naturaleza humana universal. No sólo tenemos
ciertas preferencias alimentarias, sino que también compartimos respuestas ante
preguntas sociales como: ¿En quién confío y a quién le temo? ¿A quién ayudo? ¿Cuándo
y con quién debo aparearme? ¿A quién me someto y a quién puedo controlar? Los
psicólogos evolutivos afirman que nuestras respuestas emocionales y conductuales son
las mismas que les sirvieron a nuestros antepasados. Como estas tareas sociales son
comunes a la gente en todo el mundo, los seres humanos de todas partes coincidimos en
las respuestas. Por ejemplo, todos clasificamos a los demás por su autoridad y posición.
Todos tenemos ideas sobre la justicia económica (Fiske, 1992). Los psicólogos evolutivos
destacan estas características universales, que evolucionaron por selección natural. No
obstante, en cada cultura se fijan reglas particulares para normar estos elementos de la
vida social. (recursosbiblio.url.edu.gt, s.f.)

 Cultura y comportamiento:

Quizá nuestra semejanza más importante, lo que distingue a nuestra especie, es la


capacidad de aprender y adaptarnos. La evolución nos preparó para llevar una vida
creativa en un mundo cambiante, y para adaptarnos a medios que van de las selvas
ecuatoriales a las tierras heladas del Ártico. A diferencia de las abejas, los pájaros y los
perros bulldog, la naturaleza nos tiene amarrados con una correa genética más floja. Así,
curiosamente, nuestra biología humana común posibilita la diversidad cultural. Permite
que los miembros de una cultura valoren la presteza, reciban con agrado la franqueza o
acepten el sexo prematrimonial, al tiempo que los integrantes de otra rechazan estas
actitudes. Que equiparemos la belleza con la esbeltez o con unas formas bien
proporcionadas depende de cuándo y dónde vivimos. Que definamos la justicia social
como igualdad (que todos reciban lo mismo) o como equidad (los que produzcan más
recibirán más) depende de que sea el marxismo o el capitalismo lo que dé forma a nuestra
ideología. Que seamos expresivos o reservados, relajados o formales, tiene que ver en
parte con que vivamos en una cultura africana, europea o asiática. La psicología evolutiva
incorpora las influencias del ambiente. Los seres humanos hemos sido elegidos no sólo
por el tamaño de nuestro cerebro y nuestros bíceps, sino también por nuestras capacidades
sociales. Nacemos listos para aprender a hablar y a vincularnos y para cooperar con otros,
para conseguir comida, cuidar a los jóvenes y defendernos. Por consiguiente, la naturaleza
nos predispone a aprender, cualquiera que sea la cultura en la que nos criemos (Fiske y
otros, 1998). La perspectiva cultural, si bien acepta que toda conducta requiere de
nuestros genes evolucionados, destaca la adaptabilidad humana.
(recursosbiblio.url.edu.gt, s.f.)

 Diversidad cultural:

La variedad de nuestros idiomas, usos y comportamientos expresivos indica que buena


parte de nuestra conducta se programa a través de la sociedad, y no por medio de nuestra
constitución natural. Los genes no son planos fijos: su expresión depende del ambiente
(Lickliter y Honeycutt, 2003). De esta manera, nuestra correa genética es larga. Como
observó el sociólogo Ian Robertson (1987), Si todos viviéramos en grupos étnicos
homogéneos en regiones apartadas del mundo, como ocurre todavía con algunos pueblos,
la diversidad cultural sería menos importante en nuestra vida diaria. En Japón, donde
viven 127 millones de personas, de las cuales 126 millones son japonesas, las diferencias
culturales internas son mínimas, en comparación con las de Los Ángeles, donde las
escuelas públicas han tenido que lidiar con 82 diferentes idiomas (Iyer, 1993). La
diversidad cultural que nos rodea es creciente. Vivimos cada vez más en una aldea global
y estamos unidos a nuestros vecinos aldeanos mediante el correo electrónico, los aviones
jumbo y el comercio internacional. Los pantalones vaqueros "estadounidenses" fueron
inventados por el inmigrante alemán Levi Strauss, al combinar el genés -el estilo de
pantalones de los marineros genoveses- con tela para indumentaria de trabajo traída de
un pueblo francés (Legrain, 2003). Alguna autoridad anónima ha dicho que la muerte de
la princesa Diana ejemplifica la globalización: "Una princesa inglesa, con un novio
egipcio, se estrelló en un puente francés, a bordo de un coche alemán, con motor holandés,
manejado por un belga embriagado de whisky escocés y perseguido por fotógrafos
italianos, montados en motocicletas japonesas. La princesa fue atendida por un médico
estadounidense, con medicamentos de BrasiL" También dentro de las naciones hay
diversidad cultural. El Reino Unido, Canadá, Estados Unidos y Australia poseen una
cultura nacional con un idioma principal, medios de comunicación de cobertura local,
días de fiesta patrióticos y sistemas políticos democráticos. Pero también tienen culturas
regionales, caracterizadas por poblaciones aglutinadas de inmigrantes, idiomas diversos
y climas variados, dialectos y valores. Por ejemplo, en Estados Unidos, el valor que se
concede en Nueva Inglaterra a la liberalidad y la autonomía ("Vivir libre o morir" es el
lema de Nueva Hampshire) difiere del que dan los sureños a la cordialidad, la cooperación
y el honor (Plaut y colaboradores, 2002). Hoy las migraciones y las recepciones de
refugiados mezclan las culturas más que nunca. "Oriente es Oriente y Occidente es
Occidente, y nunca se reunirán", asentó Rudyard Kipling, escritor inglés del siglo XIX.
Pero en la actualidad, Oriente y Occidente, lo mismo que norte y sur, se encuentran todo
el tiempo. Italia es el hogar de muchos albaneses, Alemania de turcos, e Inglaterra de
paquistaníes, y el resultado son gestos de amistad y de odio. También, en el caso de
estadounidenses y lbs australianos, sus países son cada vez más una mezcla de culturas.
Uno de cada seis canadienses es inmigrante. Cuando trabajamos, jugamos y vivimos con
personas de otros orígenes, es útil entender cómo nos influye nuestra conducta y apreciar
las diferencias culturales importantes. En un mundo dividido por conflictos, la paz
verdadera exige respeto por las diferencias y apreciación de las semejanzas. Para darnos
cuenta del efecto de nuestra propia cultura basta confrontarnos unos a otros. Los hombres
estadounidenses se sienten incómodos cuando los jefes de los gobiernos de Medio Oriente
saludan al presidente de su país con un beso en la mejilla. Algún estudiante alemán,
acostumbrado a hablar poco con "Herr Professor" [el "señor profesor"], consideraría raro
que en mi institución las puertas de los cubículos de la mayoría de los catedráticos estén
abiertas, y que los alumnos se presenten libremente. Una estudiante iraní, durante su
primera visita a un restaurante McDonald' s, hurga en la bolsa de papel buscando los
cubiertos, hasta que ve que los demás clientes se comen sus papas a la francesa nada
menos que con las manos. En muchas regiones del mundo, los mejores modales de usted
y míos serían graves faltas a la etiqueta. Los extranjeros que viajan a Japón luchan para
dominar las reglas del juego social: cuándo quitarse los zapatos, cómo servir el té, cuándo
dan y abrir los regalos, cómo actuar con alguien de mayor o menor jerarquía social.
(recursosbiblio.url.edu.gt, s.f.)

 Normas, comportamiento esperado:

Como lo ejemplifican las reglas de buenos modales, todas las culturas tienen sus ideas
acerca de la conducta apropiada. A menudo vemos estas expectativas sociales, las normas,
como una fuerza negativa que restringe a la gente, en un esfuerzo ciego por perpetuar las
tradiciones. Efectivamente, ellas nos constriñen y controlan, y lo hacen tan bien y con tal
sutileza que apenas nos percatamos de que existen. Como los peces en el mar, estamos
tan inmersos en nuestra cultura que tenemos que saltar afuera de ella para comprender su
influencia. "Cuando vemos a otros holandeses comportándose de una forma que los
extranjeros llamarían 'a la holandesa' -dicen Willhem Koomen y Anton Dijker (1997),
psicólogos de Holanda-, por lo regular no nos damos cuenta de que esa conducta es
característica de los Países Bajos." No hay mejor manera de aprender las normas de
nuestra cultura que visitar otra y ver que sus integrantes hacen las cosas a su modo,
mientras que nosotros las hacemos al nuestro. Cuando viví en Escocia confesé a mis hijos
que, en efecto, los europeos comen la carne con el tenedor cara abajo y con la mano
izquierda. "Pero los estadounidenses consideramos que lo educado es cortar la carne y
pasar el tenedor a la mano derecha. Admito que es ineficiente, pero así lo hacemos
nosotros." A quienes no aceptan otras normas, éstas les parecen arbitrarias y restrictivas.
En la mayor parte de Occidente el velo de las musulmanas parece restrictivo y arbitrario,
pero no así en aquellos contextos. Pero así como una obra de teatro avanza sin tropiezos
cuando los actores se saben sus parlamentos, el comportamiento social se manifiesta sin
contrariedades si la gente está consciente de lo que se espera. Las normas lubrican la
maquinaria social. En situaciones desconocidas, cuando no están claras, observamos la
conducta de los demás y actuamos en consecuencia. Cuando un individualista visita una
cultura de tipo colectivo (o al contrario), al principio se sentirá ansioso y consciente de sí
mismo (véase el capítulo 2). En las situaciones conocidas, las palabras y los actos nos
salen sin esfuerzo. En las culturas también varían las normas de expresividad y espacio
personal. A alguien perteneciente a una sociedad relativamente formal del norte de
Europa, una persona cuyas raíces son de alguna expresiva cultura del Mediterráneo le
parecería "cálida, cordiat encantadora, ineficiente y divagadora". Al individuo del
Mediterráneo, el nórdico le resultaría "eficiente, frío y demasiado preocupado por el
tiempo (Triandis, 1981). Los ejecutivos de las empresas latinoamericanas que llegan tarde
a una cena de negocios se sienten perplejos por la obsesión de sus colegas
estadounidenses sobre la puntualidad. El espacio personal es una especie de burbuja
portátil o zona de amortiguamiento que queremos mantener entre nosotros y los demás.
El tamaño de la burbuja cambia con la situación. Con los desconocidos extendemos un
espacio personal grande y nos separamos a una distancia de más de un metro. En los
autobuses despejados, en baños o en librerías defendemos nuestro sitio y respetamos el
de los demás, y sólo dejamos que nuestros amigos se acerquen a 60 o 90 centímetros. Las
personas varían. Algunas prefieren un espacio mayor respecto de otros (Smith, 1981;
Sommer, 1969; Stockdale, 1978). Los grupos también difieren: los adultos guardan una
distancia mayor entre sí que los niños. Los hombres se apartan más entre ellos que las
mujeres. Por razones que no conocemos, las culturas cercanas al Ecuador prefieren menos
espacio y se tocan y abrazan más. Así, los ingleses y los escandinavos interponen más
distancia que los franceses y los árabes. Los norteamericanos prefieren estar más alejados
que los latinoamericanos. Para apreciar el efecto de la intrusión en el espacio personal de
otro, juegue al invasor de área. Colóquese a unos 30 centímetros de un amigo e inicie
una conversación. ¿Él se pone ansioso, mira a otro lado, retrocede o muestra otras señales
de incomodidad? Tales son los indicios de nerviosismo que han observado quienes
investigan la invasión del espacio (Altman y Vinsel, 1978). (recursosbiblio.url.edu.gt,
s.f.)

 Semejanza cultural:

Las culturas difieren a merced de la adaptabilidad de los seres humanos; pero tras la
superficie de estas variaciones, los psicólogos que estudian las culturas perciben una
"universalidad esencial" (Lonner, 1980). Como miembros de una especie, los procesos
en que se basan nuestras diferentes conductas resultan los mismos en todas partes. Los
seres humanos tenemos, incluso, reglas transculturales para conducir las guerras. En
medio de la masacre de los enemigos, hay reglas aceptadas. Hay que llevar uniformes
identificables, rendirse con un gesto de sumisión y tratar humanamente a los prisioneros
(si uno no puede matarlos antes de que se rindan, entonces hay que alimentarlos). Cuando
las fuerzas iraquíes infringieron estas normas, cuando mostraron banderas de rendición y
luego atacaron, y cuando los soldados se vistieron como civiles liberados para montar
emboscadas, un vocero del ejército estadounidense se quejó de que "estas dos acciones
son de las peores violaciones a las leyes de la guerra" (Clarke, 2003). Aunque las normas
varían con las culturas, los seres humanos tenemos algunas en común. La más
generalizada es el tabú del incesto: los padres no pueden tener relaciones sexuales con
sus hijos, ni éstos entre sí. Aunque parece que el tabú se rompe más veces de las que
creían los psicólogos, no deja de ser una norma universal y en todas las sociedades se
desaprueba el incesto. Dadas las consecuencias biológicas de la endogamia, los
psicólogos evolutivos entienden fácilmente por qué en todos los pueblos se da esta
predisposición contra el incesto. Igualmente, todos los pueblos comparten algunas normas
de amistad. A partir de estudios realizados en Gran Bretaña, Italia, Hong Kong y Japón,
Michael Argyle y Monika Henderson (1985) observaron diversas variaciones culturales
en las normas que definen el papel de los amigos (en Japón es muy importante no
avergonzar a uno con una crítica pública). Pero también hay ciertas normas que parecen
universales. Respetar la privacidad del amigo, mirar a los ojos al hablar, no divulgar lo
que se ha contado en confianza es parte de las reglas del juego de la amistad; si uno las
rompe, se termina. En todo el mundo la gente tiende a describir a los demás como más o
menos estables, sociables, abiertos, agradables y concienzudos (John y Srivastava, 1999;
McCrae y Costa, 1999). Si en una prueba se determina cuál es la puntuación de uno en
estas 11 cinco grandes" dimensiones de la personalidad, la prueba describe bien la
personalidad dondequiera que uno viva. Del mismo modo, los psicólogos sociales Kwok
Leung y Michael Harris Bond (2004), de Hong Kong, explican que hay cinco dimensiones
universales en las convicciones sociales. En los 38 países que estudiaron, varía el grado
en que se apegan y aplican estos conocimientos sociales: cinismo, complejidad social,
premio al esfuerzo, espiritualidad y control del destino (figura 5-2). La adhesión de la
gente a estas convicciones sociales guía su existencia. Quienes comulgan con el cinismo
están menos satisfechos con la vida, están a favor de las tácticas asertivas para ejercer
influencia y sus tendencias políticas son de derecha. Quienes están de acuerdo en premiar
el esfuerzo se inclinan a entregarse al estudio, planean y compiten. Roger Brown (1965,
1987; Kroger y Wood, 1992) observó otra norma universal. Cuando las personas
establecen jerarquías, también se dirigen a quienes tienen mayor posición con el tono de
respeto con que hablan a los desconocidos, mientras tutean a los de menor posición y les
hablan con las maneras más familiares con que se trata a los amigos. Los pacientes llaman
a su médico 11 doctor Fulano", y éste les contesta usando su nombre de pila. Estudiantes
y maestros se tratan del mismo modo desigual. Casi todos los idiomas tienen dos formas
para la segunda persona del singular, una de respeto y otra familiar (por ejemplo, Sie y
du en alemán, vous y tu en francés, usted y tú en español). Se usa la forma familiar con
íntimos y subordinados (no sólo el alemán eleva su autoestima cuando la gente comienza
a tratarlo de usted en lugar de tú. Este primer aspecto de la norma universal de Brown (la
forma de tratamiento comunica no sólo distancia social, sino también la posición) se
correlaciona con un segundo aspecto: generalmente quien sugiere un avance para intimar
es la persona de mayor posición. En Europa, donde la mayoría de las relaciones de pareja
comienza con un tratamiento cortés formal y con el tiempo pasa a la manera informal y
más cercana, es obvio que alguien tiene que tomar la iniciativa de acentuar la intimidad.
¿Quién cree usted que lo hace? En el momento conveniente, el mayor, el más rico o el
más distinguido de los dos propone el tuteo. Esta norma se extiende más allá del lenguaje
a todas las formas de avance íntimo. Es más aceptable tomar prestado un bolígrafo o
poner la mano en el hombro de los íntimos y los subordinados que hacerlo con
desconocidos o superiores. Del mismo modo, el rector de mi universidad invita a los
catedráticos a su casa antes de que ellos lo hagan. Así, en general, la persona de mayor
posición marca el ritmo en el progreso de intimidad de una relación. Por tanto, algunas
normas dependen de la cultura y otras son universales. La fuerza de ésta varía las normas,
así como las funciones que representan las personas. Todas las culturas influyen en las
personas porque las compelen a representar ciertos papeles. En el capítulo 4 ilustramos
un fenómeno poderoso: representar una función 'conduce a la gente a internalizar una
conducta. La representación se vuelve convicción. Entonces consideremos las variaciones
de los papeles sociales en las culturas. (recursosbiblio.url.edu.gt, s.f.)
UNIDAD # 3

TEMA: La educación Superior Politécnica con relación a la inclusión de


género.

 Educación superior y equidad de género:

La igualdad es uno de los principios esenciales en el desarrollo de los derechos humanos,


cuyo alcance y contenido ha estado en constante cambio y aumento de su complejidad,
pues no solo es el tratamiento uniforme a todas las personas, sino el ofrecer tratamientos
diferenciados de acuerdo a las particularidades de cada grupo social. Aparece entonces el
criterio de no discriminación, que está reconocido como uno de los derechos humanos
ratificados por el Estado ecuatoriano, y que consta en la Constitución como numeral 2 del
art. 11. La inclusión consiste en incorporar dentro de un ambiente a los diferentes
elementos, con criterios de igualdad. Al hablar de inclusión en los niveles educativos, se
debe “reunir los esfuerzos de los distintos sectores sociales para brindar una educación
sensible a las necesidades específicas de cada sector, compensando las desigualdades,
facilitando el acceso, la permanencia y el progreso a aquellos que más lo necesiten, desde
una lógica de la redistribución, en el sentido económico y del reconocimiento en un
sentido cultural”. Es decir que las IES deben trabajar la igualdad y la inclusión durante
los diferentes momentos del proceso educativo, ya que construimos personas y no solo
mentes y pensamientos.

La construcción de la identidad masculina o femenina se da desde lo simbólico, desde las


normas y las instituciones patriarcales, que van determinando los roles que hombres y
mujeres cumplen en las relaciones sociales y que en muchas ocasiones, colocan en
desventaja a las mujeres. En el modelo de relaciones de pertenencia y poder entre hombres
y mujeres, se determina que el rol del género masculino tiene rasgos de superioridad sobre
el femenino y a los hombres se les identifica con la fuerza, presencia social, capacidad
para el trabajo y poder de decisión. A las mujeres se las identifica con la abnegación,
docilidad, reclusión en lo privado, pertenencia al hombre; su ideal está centrado en el
cuidado de otros y en la maternidad. Es decir que las IES deben trabajar la igualdad y la
inclusión durante los diferentes momentos del proceso educativo, ya que construimos
personas y no solo mentes y pensamientos.
La construcción de la identidad masculina o femenina se da desde lo simbólico, desde las
normas y las instituciones patriarcales, que van determinando los roles que hombres y
mujeres cumplen en las relaciones sociales y que en muchas ocasiones, colocan en
desventaja a las mujeres. En el modelo de relaciones de pertenencia y poder entre hombres
y mujeres, se determina que el rol del género masculino tiene rasgos de superioridad sobre
el femenino y a los hombres se les identifica con la fuerza, presencia social, capacidad
para el trabajo y poder de decisión. A las mujeres se las identifica con la abnegación,
docilidad, reclusión en lo privado, pertenencia al hombre; su ideal está centrado en el
cuidado de otros y en la maternidad. La equidad de género es una aspiración social para
que hombres y mujeres accedan con justicia e igualdad al uso, control y beneficios de los
bienes y servicios de la sociedad; se puede ajustar a las necesidades de diferentes sectores.
Los roles de hombres y mujeres en los espacios laborales, han tenido un significado
diferente. Se han ido construyendo trabajos para hombres y trabajos para mujeres. En el
primer caso tiene que ver con actividades de uso de la fuerza corporal o profesiones donde
se requiere el uso de destrezas mentales y de razonamiento. En el caso de trabajo para
mujeres se consideran las supuestas funciones naturales de las mujeres como el servicio
doméstico, cuidado de enfermos. En este nivel laboral, pero en un contexto mundial; se
puede afirmar que en el pasado las luchas para eliminar la división del trabajo por sexos,
tuvieron resultados positivos al lograr la aceptación del género femenino en todos los
ámbitos laborales; en el presente es una realidad que hombres y mujeres pueden
desarrollar sus capacidades de modo que sus desempeños sean iguales frente a cualquier
tarea. En ciertos estudios sobre las dimensiones del género en la educación en América
Latina, se plantean ciertas teorías sobre la estratificación de los sexos basada en la división
del trabajo por sexos en la familia y fuera de ella; y que mantiene una estabilidad pese a
los cambios económicos y políticos que han mejorado la situación de las mujeres, pero
que luego han sido minimizados por las elites masculinas. A partir de 1950 el trabajo
fuera del hogar de las mujeres latinoamericanas se ha incrementado. Ciertos estudios
realizados en 1990 muestran que el porcentaje de la fuerza laboral femenina varía del
34% en Chile al 50% en Paraguay. También se reporta que las mujeres con edades entre
24 y 55 años participan en mayor proporción, y que el mayor incremento en la
participación laboral femenina ocurre en mujeres casadas que pese a recibir menores
sueldos que el sector masculino, aportan al presupuesto del hogar de una manera
importante.
Uno de los objetivos del Congreso Mundial Educación para Todos (Dakar, 2000)
estableció: “Suprimir las disparidades entre los géneros en la enseñanza primaria y
secundaria de aquí al año 2005 y lograr antes de 2015 la igualdad entre los géneros en la
educación, garantizando a las niñas un acceso pleno y equitativo a una educación básica
de buena calidad, así como un buen rendimiento”.

En el Ecuador, el plan Nacional de Desarrollo 2009-2013, establece en el objetivo 2:


Mejorar las capacidades y potencialidades de la población y concretamente en los literales
siguientes:

2.2.2.- Mejoramiento y equiparación de la educación inicial, básica y media a nivel


nacional para disminuir las desigualdades que limitan la inserción de los jóvenes a la
educación superior.

2.4.3.- Potenciación de la labor de las universidades en cuanto a su rol en la construcción


de “sentidos sociales” que conlleven al mejor entendimiento de los parámetros del “buen
vivir” y empoderar a las instituciones de educación superior a ser parte activa en los
procesos de diálogo de saberes que concilie conocimientos técnico-científicos con los
saberes ancestrales.

2.6.6.- Promoción de programas de extensión universitaria con enfoque intercultural, de


género y generacional.

En nuestro país se han cumplido esos objetivos parcialmente, aunque persisten ciertos
obstáculos que impiden empoderar a las mujeres de la equidad de género como: el
incremento en el número de hogares cuyo jefe es la mujer debido a los fenómenos de
migración, los embarazos precoces, el incremento de la inseguridad y la violencia, las
prácticas socio-culturales que desde el hogar y la familia discriminan a la mujer y
promueven la supremacía de los hombres. En el sector universitario, la información
oficial señala que el acceso a la educación universitaria se amplió considerablemente
sobre todo para los sectores menos favorecidos, ya que aumentó del 7 al 17,2% para la
población afro-ecuatoriana, y del 6,5 al 14% para los sectores indígenas. En el año 2006
un total de 180.305 hombres y 213.703 mujeres asistieron a la Universidad, dichos valores
aumentaron a 241.214 para los hombres y 289.636 para las mujeres en el año 2011. 11 Si
bien se observa un aumento en el número de estudiantes que acceden a la formación de
tercer nivel en las universidades y politécnicas, en la EPN se mantienen los promedios
históricos de acceso y también se mantiene en un 70% el ingreso de estudiantes hombres,
según datos de los últimos 10 años. Se considera que a nivel universitario, el género no
es una variable relevante para el trabajo académico, pero todavía existen factores que
impiden una verdadera igualdad entre hombres y mujeres durante ciertas fases de la
formación universitaria.

Situación de la equidad educativa a nivel mundial

La UNESCO menciona que las decisiones políticas tomadas por los países, afectan la
equidad de género en la educación, pues si bien aumentó el acceso de las mujeres a la
educación, persisten estereotipos sexistas, menor atención por parte de los maestros hacia
el género femenino y mayores exigencias para las mujeres. Un factor que contribuye al
éxito escolar de las niñas, es la presencia de profesoras que pueden servir de modelos de
roles y enviar mensajes poderosos a las jóvenes. Pueden lograr que sus clases parezcan
más seguras y alentarles durante el proceso educativo para que continúen con sus
siguientes niveles de estudio. La presencia mayoritaria de profesoras en el nivel primario
llega al 78% de los 171 países analizados y en el 9% de ellos constituyen virtualmente la
totalidad del profesorado. La proporción femenina se incrementó en las siguientes
regiones mundiales: Africa Subsahariana, Norteamérica y Europa del oeste, Asia del este
y el Pacífico, Estados Arabes, Asia del sur y del oeste, mientras permanece estable en
Latinoamérica y el Caribe y en Europa central y del este. En muchos países las labores
docentes son una importante fuente de empleo para mujeres que buscan tener tanto una
familia, cuanto una carrera profesional. La proporción de profesoras mujeres en el nivel
secundario está aumentando, aunque a niveles menores que en nivel primario. Ellas
representan la mayoría en el 68% de los 152 países analizados. A nivel mundial creció
del 48% en 1990 al 52% en el 2009. En nuestro país, el fenómeno de feminización en la
educación es evidente, pues más del 50% del personal docente está formado por
mujeres.13 A pesar de que las profesoras representan actualmente la mayoría tanto en el
nivel primario como en el secundario, siguen en desventaja para ocupar posiciones
gerenciales y de dirección en el sector educativo, frente al género masculino. La
proporción de gerentes de género femenino varía de un 26% en China hasta un 82% en
Argentina.14 La proporción de profesoras en un país es un indicativo del nivel salarial
del sector docente; la proporción tiende a aumentar en lugares de bajos salarios docentes
y en contraste los hombres tienden a dominar la fuerza docente en países donde los
profesores son relativamente bien pagados. En el Ecuador el porcentaje de profesorado
femenino en la primaria es del 67% y la relación entre los salarios de un profesor primario,
frente al ingreso bruto per cápita es de 0,7. En la educación secundaria el crecimiento de
la proporción de mujeres profesoras, es más bajo que en la primaria, ya que creció del
48% en 1990 a un 52% en 2009. En el Ecuador el porcentaje de profesoras está entre el
50 y el 70% y es superior a sus vecinos Perú y Colombia.

Equidad de género a nivel universitario

La tasa total de ingreso al nivel terciario, creció de 32 millones de estudiantes en el año


de 1970, hasta 165 millones en el 2009, siendo las mujeres las principales beneficiarias
de tal crecimiento que se observa en cada una de las 8 regiones mundiales que considera
el estudio. El porcentaje de incremento para los hombres fue del 11 al 26%, mientras que
para las mujeres subió del 8 al 28% en el mismo periodo. 15 El ingreso femenino a la
Universidad ha crecido casi 2 veces más rápido que el ingreso de los hombres, en los
últimos 40 años. Las mujeres pasaron de una posición de desventaja en 1970 a una
posición de mayoría en el 2009 en 3 regiones: Asia Oriental y el Pacífico, América Latina
y el Caribe y Europa Occidental. En 6 de 20 países de América Latina los ingresos
universitarios son mayores para las mujeres que para los hombres, aunque se observa
también que una mayoría de hombres abandona el sistema educativo. Esto último puede
deberse a una mayor presión para que los hombres tengan un ingreso económico
inmediato, para sostener su hogar y su familia. El índice de paridad de género (GPI) es la
relación entre el número de estudiantes de cierto género, frente al número de estudiantes
del otro género. Dicho índice cambió de 0,74 favorable a los hombres en 1970 a 1.08 en
el 2009 ligeramente favorable a las mujeres. El mayor cambio se produjo en América
Latina y el Caribe y fue de 0,62 a 1,21 en las últimas 4 décadas. Ecuador tiene un índice
de equidad o paridad de género de 1,15 que es superior al de Colombia, Perú, Chile, pero
que es inferior a Paraguay, Venezuela, Argentina y otros países latinoamericanos y del
Caribe. Se considera un rango de paridad de género a los valores comprendidos entre 0,97
a 1,03. Los valores extremos corresponden a Bolivia con 0,8 mientras que Uruguay es el
más alto con 1,45 en la región de América Latina y el Caribe. Entre los factores que
explicarían dichos cambios se puede mencionar:

1.- Los niveles de persistencia y dedicación de las mujeres, que son mayores que aquellos
de los varones, pues se observa que la repetición y el abandono son problemas
significativos para el género masculino.
2.- La movilidad social, el amplio potencial femenino y la presión internacional para
disminuir las brechas de género.

3.- La riqueza nacional es uno de los más importantes, en los países más ricos, hay un
mayor número de mujeres universitarias. De los datos obtenidos de la UNESCO, se
observa que las mujeres han alcanzado paridad con los hombres en conseguir el título de
Bachelor; tienen ventaja sobre los hombres del 56 al 44% en el grado de Master, pero a
nivel de Doctorado es exactamente lo contrario. Es interesante notar que Latinoamérica
es la única región en la que la participación de las mujeres es mayor en el Doctorado que
en los programas de Maestría. Sin embargo, el mayor acceso de la mujer a la Universidad
no siempre se traduce en un mayor acceso a las oportunidades laborales, incluyendo el
campo de la investigación, donde se mantiene la supremacía de los hombres. 16 Existen
importantes diferencias de género según los campos de estudio. En la EPN se observa que
las mujeres son mayoría en ciencias administrativas y en ciencias económicas y
financieras que son carreras del área social, mientras que en las ingenierías, los hombres
siguen siendo una mayoría El más alto porcentaje corresponde a Latinoamérica y el
Caribe con un 70% de mujeres graduadas en Ciencias Sociales. Se debe señalar el proceso
de feminización de la docencia, pues las mujeres se han incorporado masivamente, pero
en condiciones laborales inferiores a las de sus compañeros. Diversos estudios han
revelado sus bajos salarios y su mayoritaria concentración en la educación primaria, así
como las considerables diferencias entre las profesoras y los profesores en cuanto a
importancia profesional y prestigio social, materias o áreas que imparten, ocupación de
los puestos de mayor responsabilidad y promoción o ascensos. La educación es el campo
más popular para las mujeres, pues en 77 de 84 países para los que se disponen de datos,
las mujeres se gradúan más que los hombres en este campo. En contraste en el área de
Ingeniería, manufactura y construcción los hombres son mayoría en los 84 países que
reportan datos. Aún en países como EE.UU, Alemania, Japón, Suiza en los que las
mujeres han alcanzado una equidad o constituyen una mayoría de graduadas, solo
representan menos del 20% de los graduados en Ingeniería, tecnologías y otras carreras
afines. Se nota una disminución en el número de mujeres graduadas en la educación
terciaria según el nivel del programa, ya que al pasar del nivel de Maestrías al de
doctorados el porcentaje disminuye del 58% al 42% mientras que la caída es al 30% en
carreras de Investigación, mientras que los hombres representan el 70%
aproximadamente. Una posible explicación a los valores anteriores sería la posición
femenina que debe servir simultáneamente al hogar con esposo e hijos y a su trabajo, así
como a los menores salarios que reciben, frente a hombres de igual cualificación. El
progreso también ha permitido alcanzar la meta de la equidad de género. Las 2 terceras
partes de los países han alcanzado la paridad de género en el nivel primario, y un tercio
lo han conseguido tanto en el nivel primario como en el secundario. Finalmente si una
mujer accede a la educación superior, frecuentemente supera al hombre en niveles,
evaluaciones y terminación de los grados. (Bucheli Ponce, 2015)

 Composición de la matrícula en la educación superior:

 Diferenciación de género en las áreas de estudio: masculinización


Vs. feminización:
 Problema de la diversidad de sistemas morales:
 Problema de la libertad humana:
 Problema de los valores:
 El problema de la obligación moral:
 La libertad académica o libertad de cátedra:

El derecho de los académicos a la libertad de cátedra se origina formalmente como


exigencia jurídica en la doctrina alemana, como un modo de impedir que los gobernantes
intervinieran en lo que los profesores investigaban y enseñaban. Es, en consecuencia, un
derecho moderno; que podría acogerse a la denominación de "derechos de primera
generación", en cuanto busca limitar la actividad de la autoridad; en este caso, de las
autoridades civiles e institucionales para intervenir en el libre desempeño de los
académicos.

Por libertad de cátedra debe entenderse, en líneas generales, la facultad de que disponen
los académicos para investigar, enseñar y publicar sobre cualquier tema que consideren
de interés profesional; sin riesgo ni amenaza de sanción alguna; excepto mediante la
adecuada demostración de inexcusable incumplimiento de la ética profesional l2. Se trata,
pues, del derecho a seguir las propias investigaciones hasta donde ellas conduzcan; y el
de enseñar a los estudiantes de acuerdo con la mejor comprensión de la verdad 13. Otros
directamente sostienen que se trata del derecho fundamental, en la academia, para buscar
la verdad.

Los sujetos activos de este derecho son los profesionales de la enseñanza, sea cual sea su
nivel de docencia y sean o no miembros del profesorado público. Así lo ha entendido, por
ejemplo, el Tribunal Constitucional español en una sentencia de 1981, al afirmar que "el
objeto de este derecho viene constituido por la libertad, por parte del docente, para poder
transmitir, sin previa censura y sin ningún tipo de coacción, los criterios científicos,
artísticos y culturales, que aquel considera cómo válidos desde una metodología
determinada", y agrega que "la libertad de cátedra tiene un ámbito variable determinado,
fundamentalmente por: la naturaleza pública o privada del centro docente y el nivel o
grado educativo a que corresponde el puesto docente ocupado" (5/1981). El contenido del
derecho a la libertad de cátedra implicaría, el derecho a expresar las ideas y las
convicciones científicas que asuma cada profesor en el ejercicio de sus actividades
docentes. Esto supone:

a) Que el centro donde se imparte docencia no puede imponer al profesor la


obligatoriedad de transmitir a sus alumnos los criterios científicos e ideológicos, los
valores y conceptos que la dirección del centro establezca con carácter de uniformidad.
La libertad de cátedra supone fundamentalmente la posibilidad de expresar las ideas y
convicciones que cada profesor asume como propias, en relación a la materia objeto de
enseñanza, y por lo tanto violaría la libertad científica cualquier predeterminación de esos
conceptos o ideas. La aplicación de esta regla general debe matizarse, sin embargo,
cuando se trata de centros universitarios que tienen una inspiración religiosa, o que
declaran previamente los principios teóricos o éticos a los cuales la institución libremente
decide adscribirse, sin perjuicio del orden público, la moral y las buenas costumbres5.

b) La actividad docente misma no puede ser sometida a censura previa, ni tampoco a actos
correctivos a posteriori; salvo en el caso antes mencionado.

c) La posibilidad de determinar libremente no solo el contenido de la enseñanza, sino


también el método de exposición que se ha de utilizar. Lo cual, no supone negar la
potestad de establecer, por parte del centro educativo o por parte del Estado, orientaciones
pedagógicas. Pero esa potestad debe ser compatible con la libertad del profesor, de tal
forma que esta no quede anulada o coartada.
De un modo general, puede decirse que, al ser el derecho a la libertad de cátedra una
especificación o determinación del derecho a la libertad de expresión y del derecho a la
Educación, los límites a estos dos derechos son también los límites de aquella, pues
constituyen su marco de interpretación. Pueden considerarse como factores de
moderación de la libertad de cátedra, desde esta perspectiva, los siguientes criterios:

1) El respeto a los demás derechos fundamentales, especialmente: el derecho al honor, a


la intimidad y a la propia imagen.

2) El abuso del derecho. Así, puede considerase como un ejercicio abusivo de la libertad
de cátedra, aquella actitud del profesor que consiste en transmitir opiniones que no
guardan relación con la materia impartida o que son fruto exclusivamente de una opción
ideológica transmitida con una exclusiva finalidad proselitista o denigratoria.

La libertad de cátedra debe ser distinguida, también, de la "libertad de pensamiento", o


"libertad intelectual". Esta última es entendida como la posibilidad de seguir los caminos
mentales que el sujeto crea más apropiados para alcanzar la verdad; y abarca también la
posibilidad de dejar ese pensamiento en algún soporte corpóreo del mundo exterior,
aunque sean los signos fonéticos de la palabra hablada. La libertad de cátedra es siempre
un efecto de la libertad de pensamiento; pero no toda esta última llega a transformarse en
libertad de cátedra, porque no necesariamente toda la actividad intelectual se ejerce dentro
o a propósito de los centros universitarios. Esta distinción entre los tipos de libertad
vinculados ha sido aceptada también por la doctrina, en el sentido de que se trata, como
dice Dworkin, de tipos distintos de derechos6.

La mayor parte de la doctrina estima que el ejercicio de fundamentación de la garantía de


libertad de cátedra no se puede reducir a una única explicación7. La complejidad de las
sociedades y de los ámbitos en que se produce esta exigencia requieren de múltiples
perspectivas de análisis. Su justificación en sentido estricto, sin embargo, procede del
mismo principio general que da origen a la libertad de expresión, y que se encuentra detrás
de todas las garantías de libertad: la necesaria capacidad de elegir de los entes racionales
para obrar bien sin que ese bien sea impuesto desde el exterior. Si el bien es impuesto
desde el exterior de la estructura psicológica, resulta que el ente no es capaz del bien, y
por lo tanto debe ser llevado hacia él de un modo exterior o mecánico. Es lo que sucede
con los animales brutos, cuya capacidad de elegir se reduce o puede llegar en algunos
casos a los medios, pero no a los fines. La libertad, por lo tanto, es un signo de dignidad,
sustentado en la dignidad anterior y primaria de la inteligencia, entendida para estos
efectos como la capacidad de discernir los bienes.

La libertad para el bien constituye, por lo tanto, el género de la libertad de cátedra. Su


diferencia específica radica en el conjunto de elementos que integran su definición. Y
fruto de esta diversidad de elementos esenciales de la libertad de cátedra, es que puede
hablarse de otros "fundamentos" o "justificaciones" en sentido débil o secundario, que en
lenguaje escolástico serían conocidas como causas eficientes segundas. Por razón de su
incidencia esencial, estas concausas no son completamente independientes entre sí, sino
que entre todas configuran la especificidad de la libertad de cátedra; ordenadas siempre a
su causa principal: la posibilidad de elección de la acción recta. Estas causas secundarias
son lo que algunos llaman las razones para justificar la libertad de cátedra como algo
distinto de la libertad de expresión y la libertad de pensamiento; es decir, son su carácter
específico.

Esta dignidad que emana del uso adecuado de la potencia electiva, al hablar de libertad
de cátedra, consiste en la exigencia de responsabilidad relativa a todas las actividades
académicas propias del profesor y del investigador; no por razones institucionales,
sociales o económicas, sino exclusivamente por el estándar fiduciario propio de la
integridad profesional. De este modo, no es que la responsabilidad institucional carezca
de importancia para efectos del tema que nos ocupa; su importancia es secundaria para la
determinación de la esencia de la libertad de cátedra.

Nuestra opinión es que el derecho objeto de este trabajo, en cuanto garantía


constitucional, se encuentra íntimamente ligado a la noción de universidad que se utilice.
En otros términos: la misión u objetivo de los centros universitarios proporciona la
esencia y características específicas de la libertad de cátedra, en cuanto subespecie de la
libertad de expresión. Por ello, parece relevante determinar cuál es el objetivo de los
centros universitarios en cada modelo de justificación, con objeto de proporcionar los
elementos metodológicos necesarios para delimitar en concreto los derechos y deberes de
los académicos.

Parece razonable distinguir tres grandes corrientes en la historia de la cultura occidental,


con tres propuestas diversas para la misión de la universidad. Estos modelos explicativos
o cuerpos doctrinales están asociados a momentos históricos; pero no son en sí mismos
criterios históricos; sino más bien mentalidades o formas teóricas de comprender la
noción de "universidad", según las necesidades y la inspiración doctrinal preponderante
en cada momento. De hecho, hoy en día coexisten los tres, incluso en idénticas
coordenadas geográficas. Estos modelos o paradigmas están asociados a criterios
apócales, eso sí, en lo relativo a su aparición; y así los consideraremos en este trabajo,
con objeto de explicar con más claridad su aparición y mutua vinculación.

LA LIBERTAD DE CÁTEDRA Y LA UNIVERSIDAD MODERNA

En términos cronológicos, la universidad moderna comienza en el siglo XVI. Es difícil,


sin embargo, precisar cuándo comienza la modernidad como fenómeno filosófico y
cultural, al que va asociado en cierta forma esta segunda categoría histórica de la
institución universitaria. La modernidad se caracteriza por una disociación de ciertos
principios que en el tiempo clásico estaban unidos; como el ámbito de la naturaleza y del
espíritu. También es una conversión hacia el idealismo, de la mano de Descartes, y al
pragmatismo de corte nominalista, a la vera de los contractualistas británicos. Y, por
supuesto, consiste en un redescubrimiento de la razón, al estilo de la hipótesis grociana
del Etiamsi Daremus; una especie de desteologización de la condición humana que se
entrega en brazos de la razón liberadora, que promete alejar al hombre de la imperfección,
del sufrimiento y por supuesto de la muerte.

La modernidad también coincide con el surgimiento de los Estados nacionales:


agrupaciones soberanas, con fronteras definidas e integradas por individuos con un
sentimiento común de nacionalidad. Se produce un auge del humanismo que enfatiza lo
singular y las lenguas vernáculas (otra fractura del mundo unitario en torno al latín),
apoyado por el invento de la imprenta. Por esto, no es de extrañar que la relativa
autonomía de las universidades fuera sistemáticamente obstaculizada por naciones
emergentes como Francia, España e Inglaterra, o las ciudades-estado italianas. En
Alemania, las universidades fueron fundadas originalmente por legisladores seculares, y
fueron una valiosa ayuda para la unificación en el año 1871. En los tiempos del
neohumanismo de Weimar, con figuras como Goethe, Schiller o el romanticismo de
Schelling, la universidad era concebida como la institucionalización de la idea
de Bildung; es decir, del libre cultivo y desarrollo de las facultades humanas, de un modo
comprensivo y extensivo; tanto a través de las ciencias como más allá de ellas, y por
supuesto más allá de la fragmentación de la razón en las diferentes disciplinas. El objetivo
de la educación académica era formar sujetos integrales; abiertos de un modo fáustico a
todo el campo de la experiencia humana.
A partir del siglo XVI la nacionalización y el servicio a los gobiernos locales consistió en
la tradicional función de enseñar (en pregrado y postgrado); pero la investigación y lo que
hoy podríamos llamar "extensión" aumentaban su frecuencia e intensidad. Esta idea del
"servicio al Estado" se conservó, con algunas variaciones, hasta el tiempo presente, y se
extendió por todo el orbe de la mano del concepto mismo de universidad. Las
universidades ayudaron a expandir y consolidar los estados nacionales, a través de la
generación de personal calificado.

Fruto de la inspiración ilustrada, la libertad adquiere un valor central para la universidad


moderna, que es en parte la universidad alemana.

Muchos reformadores universitarios de los siglos XVIII y XIX suscribieron la idea de


que las instituciones humanas (entre las que se cuentan en grado eminente las
universidades) estaban compuestas por hombres que debían formarse en entera libertad;
abiertos a toda la experiencia humana; lo cual era abiertamente contradictorio con el ideal
de perfección medieval, del hombre que se somete voluntariamente a la ley de Dios.
Consecuentemente con ello, los alumnos debían ser considerados más bien colaboradores
en el desarrollo científico, antes que simples educandos; y por supuesto en ningún sentido
como almas sobre las que se debía derramar el apostolado. Esta fue una de las razones
para la creación de los seminarios en la moderna universidad alemana: para hacer más
autónomos a los seres humanos; estos –según el modelo que describimos– necesitan
grandes cantidades de libertad, en la medida en que su desarrollo depende de su capacidad
de expresarse libre y responsablemente. Esta es la razón de que, en la universidad alemana
del siglo XIX, fuera tan importante la Lernfreiheit, o libertad de estudio, que incluía la
libertad de escoger los cursos, incluso en más de una universidad; y de dar sus exámenes
finales cuándo y dónde quisieran. Con el tiempo, esta concepción fue perdiendo terreno,
a favor de conceptos más tradicionales en que se atribuía, como en la universidad clásica,
la capacidad de discernir lo adecuado para el alumno no a la mayor libertad, sino al mayor
conocimiento (es decir, a los profesores).

La universidad moderna se caracteriza también por la idea formal de que los centros de
estudio deben ser puntales en la investigación. Esta noción de la investigación como el
principal objetivo de la universidad surge en los estados alemanes antes de la Revolución
Industrial (alrededor de 1800), y antes de la unificación. La idea del publish or perish –
asociado a esta carrera por el desarrollo de las fronteras de investigación– es propia de la
universidad de la Ilustración, y puede llegar a ser una peligrosa limitación de la
investigación verdaderamente productiva, como es fácil constatar hoy en día en la
abundante publicación de papers; muchos de los cuales no contienen aportes realmente
significativos.

En nuestra opinión, el paso de la universidad medieval a la universidad moderna significó


en algunos aspectos significativos un decaimiento del dinamismo intelectual, el
cosmopolitanismo y la autonomía de su predecesora. El más relevante de estos
menoscabos fue, probablemente, la pérdida de la riqueza de la razón concebida como
incardinada en un mundo espiritual-trascendental, cuyo horizonte era proporcionado por
la teología. Como contrapartida, se puede sostener que las universidades de la primera
modernidad tenían ya una orientación de responsabilidad hacia la sociedad mucho mayor
que sus antecesoras; probablemente a causa del énfasis del profesorado en las virtudes,
tanto propias como del alumnado, lo cual, qué duda cabe, ha redundado a lo largo del
tiempo en beneficios para los ciudadanos y la comunidad civil.

Durante el período de la "universidad moderna" se realizaron sólidas contribuciones en


el plano de la investigación y de los hábitos de investigación. Por su parte, las autoridades
de los Estados recién establecidos comenzaron a interesarse por las universidades, a
intervenirlas, a regularlas (programas; materias que se enseñan, publicaciones permitidas,
etc.). Esto no necesariamente significó que las facultades perdieran su autoridad sobre los
académicos; el antiguo Estado moderno jamás alcanzó una jurisdicción exclusiva sobre
las universidades; ni sacó por completo a la Iglesia de esa autoridad. Mantuvieron, más
bien, una cierta autonomía, fundamentalmente porque el Estado era centralizado, todavía,
solo de una manera abstracta.

Es importante tener en cuenta que, mientras más características de la universidad antigua


se conservaran, más difícil era orientar los centros de Estudios Superiores hacia la
profesionalización, como después ocurrirá. El llamado "humanismo", sin embargo, fue
de a poco superando a la Escolástica. Surgió inicialmente desde fuera de la universidad,
con énfasis en la literatura y las actividades culturales; trayendo una búsqueda de la
individualidad, el libre albedrío y los valores "humanos" (como contrapuestos a los
valores "divinos", que eran el centro de la universidad de la Edad Media, su antecesora.
El impulso del humanismo fue muy fuerte, pero, al mismo tiempo, fue decididamente un
impulso secular.
Es muy posible que la universidad renacentista italiana haya sido la fuente de inspiración
para el surgimiento de la universidad humboldtiana, en la cual la investigación es ya un
objetivo claro y formalizado. La característica de este modelo de universidad es que da
paso a la especialización, así como a ver entrelazarse de un modo real los objetivos
considerados como propios de la institución: la investigación y la docencia. El
humanismo secular, al que hacíamos referencia antes, produce la llamada "revolución
científica" del siglo XVII, asé como la Ilustración del siglo XVIII. Este humanismo
dominará la universidad hasta finales del siglo XX. De hecho, los actuales programas de
artes liberales son descendientes directos de las ideas renacentistas; y contrastan
fuertemente con el programa de educación propuesto por los escolásticos, y descrito más
arriba.

La llamada universidad de investigación, o humboldtiana –como decíamos antes–, es


probablemente lo que identifica al período moderno, entre los siglos XIX y XX. En este
proceso desempeñó un papel muy importante la Universidad de Berlín, fundada en 1809.
El Estado prusiano, a través de un sólido poderío militar y de un servicio de expertos y
profesionales eficientemente formados (por sus universidades), tuvo a su cargo dirigir la
unificación alemana con posterioridad a 1880.

Las razones para fundar la Universidad de Berlín fueron (1) el deseo de los aristócratas e
intelectuales prusianos ilustrados de crear una nueva y poderosa universidad, como
reacción al estancamiento con que era percibido el resto de la universidad alemana. La
segunda razón era la derrota del ejército prusiano a manos de Napoleón, y el consiguiente
cierre de las Universidades de Jena y Halle. Fue Wilhelm von Humboldt quien lideró el
proyecto de creación de esta neohumanista nueva institución, estableciendo el principio
básico de que la nueva universidad tenía por objeto "conseguir a los mejores intelectuales
disponibles, y darles la libertad para llevar a cabo sus investigaciones hasta donde estás
los lleven". La doctrina de Humboldt estableció, a partir de aquí, otros tres principios, que
se convirtieron muy pronto en la base de las instituciones universitarias alemanas, y
delineó el modelo de universidad que lleva su nombre:

1) El principio de unidad entre investigación y docencia, que confirmaba la necesidad del


trabajo académico original;

2) El principio de la libertad de cátedra, que comprendía tanto la Akademische


Freiheit (libertad de los profesores para investigar y enseñar) como
la Lernfreiheit (libertad de los estudiantes para tomar cualquier curso). Este principio
estaba protegido por el Estado.

3) El principio de la centralidad de las artes y de las ciencias, que incluía astronomía,


biología, botánica, química, estudios clásicos, geología, historia, matemáticas, filología,
filosofía, física y ciencia política. Esto tuvo como efecto igualar el nivel de los estudios
humanísticos tradicionales (artes liberales) con las Facultades de Teología, Derecho y
Medicina, aumentando la investigación.

Ya a finales del siglo XIX, el modelo de universidad alemana de investigación se había


extendido e influenciado prácticamente a la academia de todo el mundo occidental (y no
occidental, como Japón). Las ideas germanas fueron exportadas fundamentalmente por
estudiantes extranjeros, visitantes y profesores que mantenían relación con los centros
alemanes.

El concepto de la universidad al servicio público constituye un resultado previsible de la


democratización iniciada por el College norteamericano en el siglo XIX. Basados en esto,
algunos consideran que esta concepción de la universidad al servicio de la sociedad es
fundamentalmente norteamericana. ¿En qué consiste este servicio? Básicamente, en
poner a disposición de la sociedad el conocimiento y la investigación académica que
puedan serle útiles. Se trata, pues, de una nueva forma de concebir los centros
universitarios, donde se combinan los ideales de investigación, enseñanza y servicio
público. Puede advertirse aquí el temperamento práctico de inspiración anglosajona: el
conocimiento debe servir para la industrialización de la sociedad moderna, a través de
investigación aplicada; cursos fuera de los recintos universitarios, y una amplia gama de
asistencia a la comunidad en todas las necesidades en que la universidad pueda prestar
auxilio. Esto ha traído como consecuencia que la universidad haya perdido algo de su
importancia contemplativa y espiritual en el mundo de la cultura, y sea mirada muchas
veces como una corporación más del mundo económico (grandes figuras del mundo de
las finanzas participando de ellas e integrando sus Consejos, etc.).

De este modo, la libertad de cátedra es entendida, dentro del modelo de la llamada


universidad moderna, como la capacidad jurídica de los investigadores y profesores de
investigar todo lo que deseen en términos de racionalidad deductiva o empírica, sin otra
restricción que la propia libertad de los centros universitarios y de los alumnos; sin
perjuicio del servicio a la comunidad a través de la formación de profesionales
competentes que ayuden al Estado a generar instituciones sólidas y eficientes. El único
límite de esta libertad consiste, pues, en el derecho ajeno, y en su destinación a colaborar
con los objetivos sociales. El contenido de que estaba dotado el conocimiento en la
universidad clásica, como un bien superior en su dimensión especulativa, al servicio de
una cierta trascendencia, ya no existe. Y la noción de libertad de cátedra se hace funcional
a esta nueva definición, otorgándole a dicha exigencia jurídica una dimensión puramente
formal, de la cual carecía en términos clásicos. (scielo, 2013)

UNIDAD # 4

TEMA: La interculturalidad local y nacional.

 Introducción:

En los últimos tiempos se ha discutido mucho sobre la interculturalidad. Ésta es una buena
noticia, porque quiere decir que la gente se interesa en el tema. Sin embargo, parece que
aún quedan algunos puntos que deben ser clarificados y ciertos aspectos que pueden ser
mejor tratados. Este trabajo se propone hacer un aporte al conocimiento de la
interculturalidad y de su vigencia en el Ecuador. Con un vocabulario sencillo, enfrenta la
problemática global en varias de sus dimensiones más complejas, con el fin de que los
lectores, especialmente quienes están al frente de las organizaciones sociales, tengan
mayores elementos de juicio para comprender la realidad de nuestro país. Como su
cuestión central no puede tratarse en forma aislada, este trabajo aborda también temas
como la nación ecuatoriana, las diversidades étnicas y regionales, los derechos colectivos
y la plurinacionalidad. Hace también algunas referencias a la situación internacional.
Concluye con una consideración sobre la unidad nacional y el futuro de nuestro país. La
diversidad del Ecuador es nuestra riqueza. Pero puede ser también nuestro peligro si no
la asumimos desde la unidad del país como fundamento y como objetivo. Por ello vamos
a pensar el país en su rica diversidad, pero vamos a descubrir al mismo tiempo su unidad
y su proyección al porvenir.

Hace dos décadas los sectores progresistas planteaba que la lucha por los derechos
indígenas implicaba hacer del Ecuador un país plurinacional. Con el avance del proceso
y una vez que se han definido mejor las realidades y los términos, está claro que una cosa
en promover la identidad de los pueblos indígenas y desarrollar a fondo sus derechos
colectivos, y otra muy distinta es promover la división del país a nombre de la
“plurinacionalidad”. El etnocentrismo hace mal al país y no soluciona sus problemas. Más
bien es causa de nuevos conflictos. Pero, a pesar de las situaciones de inequidad vigentes,
justo es reconocerlo, el etnocentrismo no es mayoritario. Los indígenas ecuatorianos
aman al país; se sienten parte de él. En las camisas primorosamente bordadas de los
indígenas de Angochagua y La Esperanza, el escudo y la bandera del Ecuador son
elementos centrales. Ellos consideran propios los símbolos nacionales. En el
enfrentamiento con el Perú, los soldados shuar tuvieron un papel descollante en la defensa
de la patria que consideraban suya. Podrían multiplicarse los ejemplos, pero en nuestra
experiencia diaria vemos cómo indígenas, con sus valores milenarios, son parte del país,
con una forma específica pero profunda y sentida de ser ecuatorianos. Igual se podría
decir de los negros que, pese a colocarse en el fondo de la injusta pirámide social y de ser
los objetos más directos del racismo, también dan muestras de amor a la patria. Sólo
recordar que una selección nacional de fútbol integrada en su mayoría por jóvenes negros
de origen muy pobre levantó, con su actuación en los campeonatos mundiales de 2002 y
2006, la autoestima de los ecuatorianos, venida a menos por la crisis económica y el
descalabro del sistema político. Los afroecuatorianos son una de las más sobresalientes
expresiones de la diversidad de nuestro país. El Ecuador les ha dado poco o nada, pero al
reclamar el reconocimiento de su identidad, han reafirmado su vinculación a un proyecto
nacional común. Las posturas etnocentristas entre los negros son marginales. Han sufrido
como nadie la explotación y el discrimen, pero son alegres a pesar de ello. Y esa alegría
contagia la cultura ecuatoriana, dándole una de sus caras más positivas. En la Asamblea
Constituyente de Montecristi se impuso la definición del país como plurinacional. La
decisión se tomó sin suficiente debate. Los directivos de la Constituyente se alinearon en
una postura fundamentalista y etnocentrista No permitieron siquiera que opinaran quienes
discrepaban de sus opiniones. Consagraron una fórmula legal contradictoria que no
corresponde a la realidad profunda del Ecuador. Pero en este momento no se trata de
cuestionar a la Constitución vigente, que debe acatarse, sino de avanzar en la lucha por
los derechos de los pueblos, y por la vigencia de la unidad en la diversidad. Por ello, más
allá de las ambigüedades, contradicciones y serios peligros de la visión etnocentrista de
la “plurinacionalidad”, debemos asumir una visión incluyente y positiva para nuestra
patria, que es la interculturalidad.
Ecuador es el escenario de una gran diversidad étnica y cultural. Este hecho, empero,
aunque pareciera evidente o incuestionable, no ha sido reconocido. A lo largo de nuestra
historia ha sido ocultado, sin que se diera un serio esfuerzo por conocer a los pueblos
indígenas y afroecuatorianos, por apreciar sus valores, por entender sus especificidades.
En realidad, ni siquiera la mayoría mestiza ha hecho empeño por entenderse a sí misma.
En los últimos tiempos las cosas han ido cambiando. Se han dado avances. Pero debemos
lograr que las acciones vayan más allá de los enunciados y del discurso, para constituirse
en elementos centrales del desarrollo, de la democracia y la justicia social, que promuevan
una integración surgida del equilibrio entre diversidad y unidad. Tenemos que ir más allá
de la aceptación de la realidad multiétnica y multicultural del país, para construirlo sobre
bases nuevas. Una de ellas es la interculturalidad. No es suficiente constatar la
heterogeneidad del Ecuador. Hay que realizar los cambios que permitan una relación de
equidad entre los grupos que lo componen. Aunque el término parezca inocente a primera
vista, debemos subrayar que la interculturalidad no es característica “natural” de todas las
sociedades complejas, sino objetivo al que deben llegar para articularse internamente. La
interculturalidad se construye mediante un esfuerzo expreso y permanente. Va mucho
más allá de la coexistencia o el diálogo de culturas; es una relación sostenida entre ellas.
Es una búsqueda expresa de superación de prejuicios, racismo, desigualdades, asimetrías
que caracterizan a nuestro país, bajo condiciones de respeto, igualdad y desarrollo de
espacios comunes. Es importante subrayar que el esfuerzo de interculturalidad no se da
entre sectores diversos de la sociedad que viven en condiciones de igualdad. Las
relaciones entre ellos, por lo general, se dan en medio de la vigencia del racismo, la
pobreza y la exclusión social. Por ello, un primer gran paso para avanzar en el camino de
la interculturalidad es reconocer esas contradicciones y diferencias, aunque ello no sea
ciertamente una tarea fácil. Una sociedad intercultural es aquélla en donde se da un
proceso dinámico, sostenido y permanente de relación, comunicación y aprendizaje
mutuo. Allí se da un esfuerzo colectivo y consciente por desarrollar las potencialidades
de personas y grupos que tienen diferencias culturales, sobre una base de respeto y
creatividad, más allá de actitudes individuales y colectivas que mantienen el desprecio, el
etnocentrismo, la explotación económica y la desigualdad social. La interculturalidad no
es tolerarse mutuamente, sino construir puentes de relación e instituciones que garanticen
la diversidad, pero también la interrelación creativa. No es sólo reconocer al “otro”, sino
también entender que la relación enriquece a todo el conglomerado social, creando un
espacio no únicamente de contacto sino de generación de una nueva realidad común. El
Ecuador del siglo XXI debe ser esa realidad común.

La unidad del Ecuador no se expresa en la opresión étnica, social o regional, sino en el


reconocimiento de la diversidad. Pero éste debe darse con un gran esfuerzo intercultural
que vaya más allá de la constatación de esa diversidad y la transforme en motor de la
consolidación de una verdadera comunidad nacional. Esa comunidad nacional, sin
embargo, no se consolidará nunca si no se asienta sobre la justicia social. Las
reivindicaciones étnicas y culturales no pueden ir al margen de la lucha contra la
exclusión y la explotación. La sociedad ecuatoriana está determinada por el capitalismo,
sistema socieconómico que caracteriza tanto su estructura interna como su inserción en
el mundo actual. Por ello, en nuestro país no solamente se distinguen grandes grupos
étnicos. Se han consolidado clases sociales antagónicas, cuya historia puede encontrarse
desde nuestras raíces, anteriores a la fundación del país. Por una parte está una gran
mayoría de trabajadores de la ciudad y el campo, que se empobrece día a día. Por otra
parte existe una elite dirigente que posee los medios de producción, las instituciones
financieras y comerciales, vinculados al capital internacional. Un sector social medio se
empobrece cada vez más y se acerca a la situación de la mayoría popular. La lucha por la
implantación de la justicia social trae consigo en primer lugar la conciencia de las grandes
diferencias que dividen y enfrentan a los ecuatorianos y latinoamericanos. En segundo
lugar, supone una lucha organizada contra un sistema injusto que perpetúa y agudiza la
explotación y la pobreza. En tercer lugar, demanda una acción conjunta de nuestros países
por lograr equidad y justicia en la esfera internacional. Construir el Ecuador no sólo
significa reconocer las diversidades étnicas, sino también tener conciencia de los agudos
enfrentamientos de clase que han marcado la realidad y buscar el camino organizado para
superarlas. Hay también una dimensión política y organizativa para la vigencia de la
interculturalidad. Por ello, la lucha por los derechos de los pueblos indígenas y negros en
nuestro país implica la lucha por los derechos de todas las clases pobres y por la
transformación social y el socialismo. La gran división entre ecuatorianos no es su
condición étnica.

Ecuador es un país pequeño pero complejo. No es un Estado-nación constituido de una


vez, con una sola identidad congelada. Es una realidad heterogénea donde la diversidad
es una clave definitoria, que se expresa en la geografía y en la gente. Se perciben las
identidades étnicas, regionales y locales; en la lucha por la democracia, en la libertad de
conciencia y la justicia social; en las demandas de igualdad de género y de respeto al
ambiente y a los derechos humanos. La tarea más compleja para el presente y el futuro es
articular las diversidades en un marco de unidad nacional. Tenemos que construir el
Ecuador más allá de sus componentes, con un gran esfuerzo de interculturalidad e
integración interna. Fuera de toda retórica; el ideal integracionista de Bolívar es ahora
más actual que nunca. La integración internacional ofrece un nuevo papel a los Estados.
En el futuro, al tiempo que nos sintamos ecuatorianos, estaremos identificados con
nuestras localidades, por una parte, y con lo andino y latinoamericano, por otra. Ecuador
debe adentrarse en este nuevo siglo replanteando su proyecto nacional con optimismo,
conociendo sus realidades, sin negarlas, sin ocultarlas, sin mentirse a sí mismo, pero
también sin el sentido de impotencia y fracaso que a veces ha sido nuestra tónica común.
Ser optimista no es ocultar o simplificar. Somos un pueblo pequeño, víctima del
subdesarrollo, la explotación y la miseria; pero rico en potencialidades y recursos,
especialmente humanos. Tenemos, por ejemplo, mayor cantidad de jóvenes que la
mayoría de los países del mundo. Los ecuatorianos que han emigrado a Estados Unidos,
España, Italia u otros países se fueron fundamentalmente porque aquí no hallaron
oportunidades. Pero precisamente los que han recibido del país poco o nada, cuando están
fuera sueñan en su Patria, levantan nuestro tricolor, oyen nuestra música, sienten que son
parte de algo que aquí casi no vemos ni sentimos. Desde lejos hablan con los suyos y
envían la plata que ganan. Esta actitud, por cierto, contrasta con la de los banqueros y
grandes potentados que sacan el dinero propio y el ajeno, fuera del país. Los ausentes
quieren volver, a veces luego de estancias cortas, otros al cabo de una vida entera. Valoran
el país que los que aquí vivimos, a veces despreciamos. Por algo será. Tenemos que
recobrar al Ecuador, nuestra Patria; la que hemos perdido por la explotación de nuestra
gente, el saqueo de nuestros recursos, la acción de los oscuros poderes internacionales, la
miseria, la corrupción, el enfrentamiento crónico, el conformismo, la viveza criolla, la
perenne incapacidad de ser positivos, la tendencia a culpar a otros de nuestros males, la
poca estima que tenemos por lo propio. Recuperar nuestra Patria supone un gran esfuerzo
por redefinir el proyecto nacional. Una de las claves para la construcción del futuro del
país está en desarrollar la unidad en la diversidad, profundizando nuestra democracia y
pensando que podemos engrandecer moralmente a nuestra Patria, si todos los
ecuatorianos, manteniendo nuestras múltiples diferencias, aceptamos unos cuantos
compromisos colectivos y bases comunes que nos unan y nos hagan sentir identificados
entre nosotros, sabiéndonos al mismo tiempo parte de América Andina, de Latinoamérica
y de la comunidad universal. Para reactivar al Ecuador hay que hacer muchas cosas. Una
de ellas es levantar una propuesta ética para la sociedad y revivir el genuino patriotismo.
Aunque muchas generaciones se han deformado por el patrioterismo o la ausencia de
valores cívicos, aquí y ahora el patriotismo es una urgencia para el presente y el futuro.

 La interculturalidad: una realidad diversa

Vista la realidad de nuestro país, es evidente que esta visión de la nación ecuatoriana
uniforme no es verdadera. El Ecuador es heterogéneo. Nuestro país es pequeño, sobre
todo si lo comparamos en el ámbito de América del Sur, pero no es simple ni sencillo. Es
una entidad social y política compleja. En muchos sentidos, lo es mucho más que la
mayoría de los países del mundo, algunos de ellos bastante más grandes y poblados. En
medio de una gran diversidad geográfica, aquí no hay sólo mestizos. Existen
compatriotas, individuos y pueblos indígenas enteros, que siendo ecuatorianos, tienen
costumbres, lengua, identidad diversa, asentada en la resistencia a la Conquista, la
Colonia y su continuidad republicana, o surgidos de la implantación de comunidades
negras que han logrado mantener su especificidad cultural. Aún más, es claro que
inclusive entre los mestizos hay una gran diversidad. Históricamente, siempre se dieron
manifestaciones de la diversidad étnica en el Ecuador, pero sólo en las últimas décadas la
idea del país mestizo homogéneo está siendo superada. También se ha levantado una
tendencia a la reivindicación de los valores regionales y se han generado demandas de
autonomía. Por otra parte, se han dado otras demandas de igualdad efectiva. Las de las
mujeres, por ejemplo. Aquí, como en otros lugares, se reconocía una diferencia de género
entre los seres humanos. Pero esa diferencia no se asumió en términos de igualdad. Los
hombres se consideraban superiores a las mujeres. Y así organizaron la sociedad y el
Estado. El machismo generó tremendas desigualdades y se empeñó en mantenerlas.
Aunque las mujeres han luchado desde hace mucho por la igualdad, sólo en los últimos
tiempos se ha comenzado a aceptar esta dimensión de nuestra realidad y todavía hay un
largo camino por recorrer. También hay mucho que hacer en lo que se refiere a la
tolerancia y garantía del derecho a la diversidad para minorías sexuales, perseguidas y
hasta criminalizadas aún en nuestros días. Hay también otras manifestaciones de la
diversidad. Ecuador es uno de los países de América con la más alta proporción de
jóvenes. Pero esta diversidad generacional ha sido muy escasamente tomada en cuenta.
Las visiones dominantes son de un país de adultos, en que los jóvenes son vistos como
adultos pequeños a quienes corresponde el “futuro” y no el presente. Pero la verdad es
que la juventud no solo tiene grandes valores, sino que ha generado una suerte de culturas
propias que deben ser consideradas como valores del país. Pero en nuestra realidad de
diversidades y diferencias, no todo son valores. Aquí, como en todo el mundo, en algunos
aspectos las limitaciones físicas y de salud hacen distintas a las personas. La falta de vista,
la imposibilidad de caminar, son realidades que diferencian a las gentes. Este lado
negativo de la diversidad nunca estará del todo compensado, aunque las sociedades
desarrollen garantías y programas para las personas con discapacidad. Un buen paso, sin
embargo, es hacer conciencia de esta realidad y comenzar a tomar medidas para
remediarla. La heterogeneidad y las diversidades se dan en una realidad de subdesarrollo
y de pobreza. Hay en el Ecuador grandes diferencias sociales de clase y en los últimos
tiempos la brecha entre ricos y pobres, lejos de reducirse, se ha agrandado, como ha
crecido también la distancia entre los países desarrollados y los subdesarrollados. Aunque
se han erradicado varias enfermedades, hay todavía otras que matan a gran parte de
nuestra población, especialmente a los niños.

 Reconocimientos de la diversidad étnica: raíces históricas

Desde hace doce mil años en las tierras que ahora son el Ecuador habitaron pueblos
indígenas procedentes, según se sabe, de Asia y Oceanía. Estos pueblos construyeron
grandes culturas, fundamentalmente a base del desarrollo de la agricultura. Esos pueblos
fueron conquistados por invasores europeos desde el siglo XVI. Se les impuso leyes,
costumbres y religión; se les sometió a la explotación y la muerte. Las leyes españolas
segregaron a la población y mantuvieron un “república de blancos” y otra “de indios”,
dentro de la misma realidad colonial. Los indígenas, sin embargo, aprendieron a resistir
y sobreviven como pueblos hasta el presente. En el país hay pueblos indígenas que
conservan su cultura, lengua, y organización. Son una parte fundamental de nuestra
población. Los colonizadores españoles se establecieron en estas tierras y trajeron aquí el
castellano, el cristianismo, sus formas de vida, valores y prejuicios. Pero estas realidades
no fueron asimiladas sin más por los pobladores locales. Del choque cultural y la propia
dominación fue surgiendo una identidad con elementos de las dos raíces. Fue surgiendo
así el mestizaje, no como una mera suma de lo indígena, lo hispánico y lo negro, sino
como una nueva realidad con caracteres propios, con una identidad distinta, muchas veces
contradictoria. El mestizaje no es un hecho racial, es ante todo una realidad cultural.
Aunque sin duda se ven rasgos indígenas junto a blancos o europeos y negros o
afroamericanos en nuestra población mestiza, su carácter fundamental está dado porque
sus ideas, sus costumbres, su religiosidad, incluso su lengua, reflejan una compleja
identidad cultural. Ahora, los mestizos son la gran mayoría de la población del Ecuador,
pero esa realidad no está exenta de ambigüedades y conflictos. Desde la Colonia los
españoles trajeron a la Real Audiencia de Quito contingentes de esclavos negros,
destinados al trabajo en la Costa y en los valles cálidos de la Sierra. Estas poblaciones de
origen africano sufrieron las peores degradaciones pero sobrevivieron y lograron
mantener algunos de sus rasgos culturales. En tiempos republicanos, los esclavos fueron
manumitidos, pero los pueblos afroecuatorianos no se libraron de la explotación y la
discriminación racista. Ahora son una importante parte de la población del país, pero se
encuentran entre los más pobres. La historia de los componentes humanos del país es
compleja. Pero a esa realidad compleja se han añadido, a lo largo de los años, migraciones
de diverso origen que, aunque en números más bien reducidos, no sólo han incrementado
la diversidad del país, sino que han tenido influencia significativa en la sociedad. Tal es
el caso de los migrantes de los países vecinos, o de aquéllos que vinieron de más lejos,
como los europeos, los chinos o los árabes.

 Organizaciones indígenas:

La base organizativa de los indígenas es la comuna, que en el caso de los pueblos


amazónicos puede también adoptar el nombre de centro. Esta base organizativa ha
existido por seis u ocho mil años y hasta el presente. Pese a esta realidad, sólo en 1938 se
reconoció legalmente a las comunas. A partir de allí, impulsadas por las organizaciones
de izquierda, surgieron uniones de comunas parroquiales o cantonales. A nivel nacional,
la pionera fue la Federación Ecuatoriana de Indios, FEI, fundada en los años 40. Desde
los años 60, la Federación Nacional de Organizaciones Campesinas, FENOC, tuvo un
gran desarrollo, fundamentalmente en la lucha por la reforma agraria. Aglutinaba
campesinos de la Costa y la Sierra, entre ellos muchos indígenas. Con el tiempo cambió
su nombre por FENOC-I, y luego por Federación Nacional de Organizaciones
Campesinas, Indígenas y Negras, FENOCIN, enfatizando su composición intercultural.
También se formaron organizaciones con énfasis étnico. La Federación Shuar fue una
pionera. Se formaron luego organizaciones regionales como el Ecuarunari en la Sierra y
la CONFENIAE en la Amazonía. En los años 80, cuando se aceleró el proceso
organizativo, se desarrolló la coordinación a nivel nacional, que se concretó en la
formación, en 1986, de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador,
CONAIE, que articuló no sólo la movilización de los indígenas, sino toda la resistencia
popular contra el neoliberalismo, en una etapa de reflujo del socialismo a nivel nacional
e internacional, y de disminución de la antigua fuerza del movimiento de trabajadores.
Además de las mencionadas, debe tomarse en cuenta la presencia de otras organizaciones.
Agrupados por motivos confesionales, los indígenas evangélicos formaron la FEINE, que
ha desarrollado en los últimos años posturas reivindicativas y críticas sobre la realidad
del país. La FENACLE, filial campesina de la CEOSL, agrupa también algunas
organizaciones indígenas de base y federaciones intermedias. En los años del despertar
indígena tuvieron papel destacado los grupos culturales, que reivindicaron uno de los
rasgos más fuertes de la identidad indígena, la música y las lenguas. Surgieron también
varias organizaciones indígenas deportivas, artesanales y comerciales de nivel local.
Desde los años 70 y 80 el movimiento indígena ha estado presente con gran fuerza en la
política nacional. Por años participó electoralmente en conjunto con el socialismo y otras
fuerzas de izquierda. Los primeros dignatarios indígenas de elección popular llegaron a
sus puestos en las listas del Partido Socialista y el FADI. En 1996, las tendencias étnicas
promovieron la formación del Movimiento Pachacutick, que ha logrado presencia política
y con el tiempo se consolidó como el “brazo político de la CONAIE”. En estos últimos
años se ha electo un creciente número de indígenas para la representación popular a nivel
local, provincial y nacional, en diversas fórmulas políticas.

 Diversidad indígena:

Desde el remoto pasado, los indígenas del Ecuador han sido reconocidos, pero se les dio
nombres acuñados en la cultura dominante: “colorados”, “jíbaros” o “aucas”. Solo en los
últimos años, gracias a la lucha de las organizaciones, se ha comenzado a usar sus
nombres propios. En la Sierra se asientan los quitchuas; en el Oriente los siona-secoya,
cofanes, huaorani, shuar-achuar y los quichuas amazónicos. En la Costa viven los chachis,
tsachilas y awas. Cada quien tiene su lengua y cultura. No es fácil hallar una definición
para los pueblos indígenas. Los casos típicos son claros, pero las fronteras con lo mestizo
son imprecisas. Podemos establecer, sin embargo, que pueblos indígenas son aquéllos
que se asientan en el territorio nacional y viven la continuidad social y cultural de
pensamiento y organización de las sociedades que poblaban América antes de la
conquista europea. Esto significa que los pueblos indígenas son sujetos históricos,
sociales y políticos, con organización y cultura; vinculados al territorio, con la capacidad
de reconocerse como tales. Tradicionalmente se denominaba “indios” a todos. A veces se
los identificaba por su vínculo local como natabuelas o chibuleos. En los estudios
antropológicos se utilizó el término “etnias”, pero se vio que era limitado y que tenía una
connotación racista. Luego, en medio de la lucha se generalizó la denominación
“pueblos”, adoptada en los documentos internacionales más progresistas. Una de las
claves más importantes del movimiento indígena en el Ecuador ha sido no sólo su lucha
por el reconocimiento de la diversidad, sino por su propia diversidad interna. En su
interior hay gran variedad de pueblos con identidades propias, de formas organizativas y
de posturas sociales, políticas y culturales diferenciadas. La presencia indígena en el país
tiene un peso fundamental y, una vez que irrumpió en la escena pública, no dejará de ser
un actor de gran peso en el futuro. Pero, pese a su importancia, no resulta fácil establecer
el número de los indígenas del Ecuador. Hay quienes dicen que no llegan al 5%, hasta los
que sostienen que superan el 40% de la población. Es difícil un cálculo exacto. Las
barreras de definición étnica son confusas. El censo del año 2000 hizo una pregunta
específica, y arrojó la cifra de 830.418 de una población total d 12’156.608, es decir
6,83%. Esta cifra es francamente reducida. Hubo varias causas para que en el censo
muchas personas no admitieran su identidad étnica. Es de esperar que en un futuro censo
se realice una campaña previa de información y orientación. Pero, de todas maneras, es
también claro que la gran mayoría del país tiene una clara opción por identificarse como
mestiza. Respecto al número de indígenas, estudios específicos sobre el tema elevan ese
porcentaje hasta un 12%. Esta es la cifra más creíble. Para ello hay algunas
consideraciones. En la Costa, que es la región más poblada, son unos pocos miles. En la
Sierra y el Oriente constituyen una parte considerable de la población. Pero las cifras
pueden ser innecesariamente polémicas. La importancia de los pueblos indígenas no está
dada por su número. Son elementos centrales de nuestra comunidad nacional. Los
indígenas, como ningún otro sector del país, han contribuido al desarrollo de la conciencia
de la diversidad.

 La lucha indígena:

Entre los años 20 y los 50 del siglo XX, la lucha del socialismo y la izquierda logró
insertar la cuestión indígena en el debate nacional y se registraron algunos avances. Desde
los años 60 se levantó una intensa lucha por los derechos campesinos e indígenas en el
Ecuador. A las antiguas organizaciones se sumaron otras nuevas. Los avances de
organización se dieron en la segunda mitad del siglo XX. La presión del campesinado y
las necesidades de modernización de las empresas agrícolas, impulsaron la reforma
agraria, que eliminó las relaciones precapitalistas y trajo un limitado cambio en la
propiedad rural. El incremento de la colonización y la presencia estatal en la Amazonía,
coincidieron con el desarrollo de sus organizaciones y la incorporación de buena parte de
los indígenas orientales al sistema educativo. En las últimas décadas del siglo XX las
organizaciones pasaron del reclamo por la tierra a un proyecto político más amplio, de
pertenencia étnica. Los indígenas se constituyeron en actores de la sociedad ecuatoriana.
Durante los 80 y 90 se movilizaron por el reconocimiento de sus demandas y para
enfrentar al modelo de ajuste. En ocasiones lograron revertir ciertas medidas e incidir en
la política, pero su mayor logro, además de su propia organización, fue el reconocimiento
de su personalidad política y sus derechos. En las décadas finales del siglo XX las
organizaciones indígenas priorizaron las demandas por el desarrollo de una educación
que usara sus propios lenguajes, como un mecanismo de preservar las identidades y de
garantizar sus derechos. Así surgió la propuesta de la “Educación Intercultural Bilingüe”
para los indígenas ecuatorianos. Este fue un paso decisivo, no sólo porque de este modo
se avanzó en el proceso indígena, sino porque de esta manera se afirmó la necesidad de
integrar la diversidad del país en un esfuerzo de unidad. Es notable mérito de los pueblos
indígenas y su lucha, haber dado este paso crucial en la identidad del Ecuador, que no
sólo representa la afirmación de derechos de un sector importante de la población, sino
un avance en el entendimiento del país todo.

En los años 80, en medio de la lucha por la organización y los derechos, algunas
organizaciones e intelectuales comenzaron a usar el término “nacionalidades” para
identificar a los indígenas. El origen de ese uso se encuentra en la tradición estalinista del
comunismo ecuatoriano. Se usaba los conceptos desarrollados por José Stalin para la
situación soviética de los años 20 y 30 para denominar a los conglomerados indígenas
como “nacionalidades”, entidades que tienen varios atributos de la nación y que pueden
coexistir en un mismo Estado. Llamarlos así reivindicaba la demanda por derechos y la
personalidad de los pueblos indígenas frente a los Estados y entre ellos mismos. De esta
manera, en forma correlativa, se comenzó a plantear que el Ecuador fuera declarado como
“plurinacional”. El reconocimiento de los pueblos indígenas como entidades culturales y
políticas con identidad y derechos fue un gran avance en el Ecuador y en América Latina.
En poco tiempo la tesis de los derechos colectivos, de las nacionalidades indígenas y de
la plurinacionalidad fue adoptada por varias organizaciones y sectores de izquierda. Los
términos nacionalidades indígenas y plurinacionalidad lograron respaldo en ciertos
sectores, pero al mismo tiempo enfrentaron dificultades. Una de las más notables ha sido
que nunca se ha definido ni aclarado su contenido. Se ha escrito mucho sobre el tema,
pero eso sólo ha traído mayores confusiones, crecientes reparos teóricos y dificultades de
aplicación. Los términos resultan ambiguos y con el tiempo su ambigüedad y confusión
han aumentado. Una segunda dificultad ha sido la creciente resistencia de la opinión
pública nacional a la adopción de la plurinacionalidad. Esto se debe fundamentalmente a
la idea muy generalizada de que debe consolidarse la unidad nacional y tal adopción se
ve como una amenaza a la integridad del país. La verdad es que mientras más se ha tratado
de promover los términos en la sociedad ecuatoriana, ha crecido el rechazo a ellos. Y esto
no se ha dado fundamentalmente en las elites, sino entre los ecuatorianos más pobres, los
obreros, los maestros y las amas de casa. Los sondeos de opinión pública muestran una
alta negativa a la aceptación de las propuestas de nacionalidades indígenas y
plurinacionalidad. Las ambigüedades y las indefiniciones sobre las dos palabras y su
contenido han aportado para esa actitud mayoritaria. Pero la dificultad más grande para
la aceptación de la plurinacionalidad surge del propio movimiento indígena. Hay un
creciente rechazo de muchas organizaciones, que no están de acuerdo con la
plurinacionalidad, aunque respaldan la consagración y ampliación de los derechos
colectivos indígenas y afroecuatorianos. De las cinco organizaciones indígenas y
campesinas más destacadas del país, sólo una, la CONAIE, se organiza a partir de
nacionalidades y promueve la plurinacionalidad. La FENOCIN, la FEINE, la FEI, la
FENACLE han expresado reiteradas veces su aposición a dichos términos, proponiendo
remplazarlos por “interculturalidad”. Este rechazo no sólo se basa en diversas
concepciones teóricas y organizativas, sino que destaca que la adopción de esos términos
ha sido causa de división de las organizaciones indígenas y la consolidación de un virtual
monopolio del manejo de instituciones del Estado y de representaciones por parte de una
sola organización, la CONAIE y sus filiales, que asumen la representación de las
“nacionalidades indígenas” y mantienen un manejo excluyente de instituciones públicas
como la DINEIB o el CODEMPE. (Ayala Mora, s.f.)
UNIDAD # 5

TEMA: Principales manifestaciones culturales, arte, religión, etnia, otros.

 Manifestaciones culturales concepto:

La manifestación es el medio de expresarse de una región determinada, puede ser por


medio de danzas, canciones, música, artes, etc. Cada comunidad o pueblo tiene sus
propias manifestaciones.

Esa síntesis o mestizaje cultural está presente en todas las manifestaciones de nuestra
cultura. (Mishell, 2014)

 Transcripción de manifestaciones culturales del Ecuador:

Ecuador es una nación multiétnica y pluricultural. Habría que considerar la diversidad


étnica y regional de Ecuador para analizar su cultura. Étnicamente esto está marcado por
la presencia de mestizos, indígenas, afroecuatorianos, y Blancos; así como regiones como
son la costa, la sierra, el oriente y la región insular, todas estas con especificidades muy
ricas.
Es el medio de expresarse de una región determinada, puede ser por medio de danzas,
canciones, música, artes, etc. Cada comunidad o pueblo tiene sus propias
manifestaciones.

Esa síntesis o mestizaje cultural está presente en todas las manifestaciones de nuestra
cultura.

MUSICA
La música ecuatoriana son las diversas manifestaciones musicales surgidas en el ámbito
de la república del Ecuador. Ésta incluye muchas clases de música tradicional y popular
que han evolucionado en muchos a lo largo de la historia en el actual territorio
ecuatoriano.

Es poco lo que se sabe de la historia de la música ecuatoriana hasta antes del contacto con
la cultura europea (1534), pero básicamente los ritmos tradicionales ecuatorianos
presentan influencia autóctona (andino-amazónico), europea y africana.

ARTES PLASTICAS
Debemos entender al Arte Contemporáneo Ecuatoriano como un fenómeno que rebasa
los límites de lo que hasta este momento la institucionalidad artística ha definido como
arte, lo cual a su vez permite reestructurar radicalmente tanto a la crítica como a la teoría
del arte, obligando a repensar sobre los cimientos de tales estructuras.
Entre sus máximos representantes tenemos a Oswaldo Guayasamín quien fue un
destacado pintor, dibujante, escultor, grafista y muralista.

LITERATURA
La literatura ecuatoriana se ha caracterizado por ser esencialmente costumbrista y, en
general, muy ligada a los sucesos exclusivamente nacionales, con narraciones que
permiten vislumbrar cómo es y se desenvuelve la vida del ciudadano común y corriente.
De manera muy certera podría decirse que el Ecuador no ha dado literatos cuyos libros se
vendan masivamente a nivel mundial. Tal vez el escritor más famoso a nivel mundial es
Jorge Icaza sobre todo debido a su novela Huasipungo. Esta trata de la explotación y
sometimiento de los indígenas en las haciendas serranas.

Otros escritores ecuatorianos han logrado ser medianamente conocidos en el contexto


internacional, especialmente en los países hispanohablantes o Ibero-Americanos. Entre
estos tenemos a:

 Juan Montalvo
 José de la Cuadra
 Joaquín Gallegos Lara
 Pablo Palacio
 Demetrio Aguilera Malta

(Mishell, 2014)

 El arte y la religión en el Ecuador:

Una ojeada histórica al Arte ecuatoriano del siglo XIX ha permitido colegir el afán del
país por conservar la tradición quiteña de afición a esta rama de la cultura. En el interés
de prolongar la visión al arte del siglo XX, procuraremos, antes que insistir en detalles
biográficos, insinuar puntos de vista nuevos, que faciliten la comprensión de las
manifestaciones artísticas de nuestro tiempo.

Factor decisivo en la promoción del arte ecuatoriano ha sido la creación definitiva de la


Escuela de BellasArtes, el 24 de mayo de 1904, por iniciativa del ministro entonces de
Instrucción pública señor Luis Martínez. La enseñanza comenzó con los artistas quiteños
Salas, Pinto y Manosalvas. Pero ya en el informe de 1906 el señor Julio Román hubo de
lamentar la muerte de los viejos maestros, que dieron las últimas muestras de su pericia
y experiencia.

El anhelo de poner al día la Escuela de Bellas Artes obligó a echar mano de un recurso,
que se convirtió en un factor nuevo del movimiento artístico ecuatoriano. Consistió en
comprometer en Europa a profesores que aclimataran en Quito las corrientes nuevas
del arte y también en enviar becarios a centros europeos a que asimilaran los últimos
adelantos de la técnica. Años más tarde, a este expediente se sumó la presencia en
el Ecuador de artistas europeos, que se sintieron seducidos por los motivos que ofrecía el
ambiente y enseñaron, con el ejemplo, a expresar en forma nueva las impresiones del
medio físico y social.

Hay que tomar también en cuenta el fácil intercambio de experiencias, mediante viajes,
exposiciones internacionales y publicaciones ilustradas, que los artistas de hoy pueden
aprovechar, para informarse de las modalidades que va asumiendo el arte en los diversos
sectores del mundo de la cultura.

La Escuela de Bellas Artes constituyó para el Gobierno un timbre de honor. En el


informe, presentado por el ministro señor Luis Dillon, el 30 de junio de 1913, ponderaba
el éxito conseguido en la Institución por la enseñanza del señor Raúl María Pereira,
profesor de Pintura; del señor León Camarero, profesor de colorido y composición; del
señor Paul Alfredo Bar, profesor de dibujo; del señor A. Dobe, profesor de Litografía y
del señor Juan Castells, profesor pinturista en la misma sección de Litografía.

Presto la Escuela de Bellas Artes comenzó a dar sus frutos. Muestra obligada de adelanto
constituyó la Exposición anual de los trabajos, con premios a los vencedores. El ministro
doctor Manuel María Sánchez, en su informe de 1915, dio cuenta de la II Exposición
anual de la Escuela de Bellas Artes, inaugurada el 10 de agosto de 1914. Entonces
obtuvieron premios Antonio Salguero, Eugenia de Navarro, Paul Bar y Juan León Mera,
en el tema de paisaje; Víctor Mideros, José Yépez y Enrique Gómez Jurado, en la pintura
de figura humana; Luis Salguero, en pintura de género; Roura Oxandabero, en la sección
de Dibujo y Jesús Vaquero Dávila, en la de Artes retrospectivos.
A la Exposición enviaron también trabajos los ecuatorianos que gozaban de becas en el
exterior y fueron: Manuel Rueda, Antonio Salgado, José Salas Salguero, José Moscoso,
Luis Aulestia, Luis Veloz y Nicolás Delgado.

El ministro Sánchez informó asimismo que había adjudicado a la Escuela


de Bellas Artes el kiosco de La Alameda, para los cursos superiores de escultura, pintura
decorativa, salón de exposiciones anuales y galería permanente de obras de arte.

La Dirección de la Escuela ha estado a cargo de personas que se han interesado en


mantener la orientación con que fue fundada. Frente a ella han figurado don Pedro
Traversari, don Víctor Puig, José Gabriel Navarro, Víctor Mideros, Nicolás Delgado,
Pedro León Donoso, Diógenes Paredes.

Como institución ha sido el centro por donde han pasado casi todos los artistas que han
dado prestigio al arte ecuatoriano, primero como discípulos y después como maestros.

Desde el punto de vista moderno, que tiende al desarrollo de la intuición creadora, cabe
anotar que en la Escuela de Bellas Artes se ha propendido de preferencia a la formación
academicista. La enumeración de motivos pictóricos, como el paisaje, la figura humana,
pintura de género, dibujo, arteretrospectivo, demuestra la insistencia en la clasificación
de temas y en el adiestramiento del aprendiz para producir una obra determinada de arte.
No cabe, sin embargo, desconocer el provecho que de esta formación obtenían los
alumnos. Al respecto, debemos recordar la observación de Baudelaire, a propósito de la
obra y vida de Eugenio Delacroix: «Es claro que los sistemas de retórica y prosodia no
son formas de tiranía arbitrariamente establecidas, sino una colección de normas exigidas
por la organización misma del ser espiritual: nunca los sistemas de retórica o de prosodia
impidieron que se manifestara claramente la originalidad de un artista. Más bien acontece
lo contrario, esto es, que hayan favorecido el florecimiento y la manifestación de la
originalidad».

Pedro León Donoso da testimonio de la transición, de la forma de enseñanza académica,


a la manera nueva introducida por Paul Alfredo Bar. El método antiguo consistía en
ejercitar al aprendiz en copias de modelos extranjeros, exhibidos ante el grupo de
alumnos, en el aula de la Escuela. Fue una suerte de revolución el hecho de obligar a los
aprendices a pintar al aire libre, trasladando al lienzo la impresión del paisaje natural, el
interior de un patio colonial o un episodio de vida campesina. De esta nueva orientación
de la Escuela brotaron los paisajes de Juan León Mera, los rincones coloniales de Sergio
Guarderas, los patios conventuales de Alfonso Mena y los cuadros impresionistas de Ciro
Pazmiño y Luis Moscoso. (artecuador.com, s.f.)

Ecuador se localiza en la costa pacífica de Sur América, entre Perú al sur y Colombia al
norte. Esta pequeña nación andina tiene un área de 109.483 millas cuadradas y la
población es de 14.6 millones (julio 2009), de la cual el 66 por ciento es urbana y el 34
por ciento es rural. Las famosas Islas Galápagos en el Océano Pacífico, también
pertenecen a este país, estando localizadas a 600 millas al Oeste de tierra firme. Es uno
de los dos países sur americanos que no limita con Brasil (Chile es el otro). El Ecuador
se divide en 24 provincias, cada una tiene una capital administrativa. El pico más alto del
país es el Monte Chimborazo (un volcán activo) a 20.565 pies sobre el nivel del mar, que
está completamente cubierto de glaciares. San Francisco de Quito, usualmente llamado
solamente Quito, es la capital y la segunda ciudad más grande, con aproximadamente 1.5
millones de habitantes en 2005. Está localizada a 9.350 pies en un alto valle montañoso
al pie del volcán Pinchincha (15.696 pies), y está rodeado de montañas altas. La plaza
central de Quito está más o menos a 15 millas sur del monumento y museo que marcan
el Ecuador de la Tierra (llamado “la mitad del mundo”). Santiago de Guayaquil, la ciudad
más grande (tenía una población de 1.985.379 personas en 2001) y el puerto principal del
país, está localizado en la rivera oeste del Río Guayas, que fluye al Océano Pacífico en el
Golfo de Guayaquil. Debido a su ubicación, Guayaquil es el centro de la industria
pesquera y manufacturera. La población de Ecuador es muy diversa y está compuesta por
muchas razas y grupos étnicos. En general, los orígenes de los ecuatorianos vienen de
cuatro fuentes: amerindios, europeos, africanos y asiáticos. Los mestizos (mezcla de
amerindios y descendientes españoles) es por mucho el grupo étnico más grande,
representando el 65 por ciento de la población actual. En segundo lugar están los
amerindios, quienes son aproximadamente el 25 por ciento de la población. Los blancos
son principalmente los criollos, quienes descienden de los colonizadores españoles, y son
cerca del siete por ciento de la población. Además, hubo olas de inmigrantes del Oriente
Medio, Italia, Alemania, Francia y de otros países europeos. La comunidad afro
ecuatoriana, descendiente de esclavos africanos y hombres libres, incluye a los negros,
mulatos y zambos; constituyendo el restante tres por ciento de la población. Un creciente
número de inmigrantes africanos ha establecido en Quito –sector Avenida de los Shyris-
- la Comunidad African Fellowship, que con carácter interconfesional se reúne bajo el
pastor Revdo. Iloh Cajetan Iloañuka, ministro anglicano de origen nigeriano. Desde
principios de los años 1900, Ecuador ha experimentado un aumento de inmigrantes del
Oriente Medio, Asia (especialmente de China y Japón), Norte América y Europa. Hoy
día, Ecuador tiene cerca de 95.000 expatriados estadounidenses y 30.000 expatriados de
la Unión Europea. Hay una comunidad diversa de medio-orientales que llegan a los diez
mil, mayormente de origen libanés, sirio o palestino. Muchos son prominentes
comerciantes e industriales, y se encuentran mayormente concentrados en las ciudades
costeras de Guayaquil, Quevedo y Machala; son principalmente cristianos ortodoxos
orientales. La comunidad ecuatoriana árabe ha creado muchas organizaciones culturales
para honrar y celebrar su herencia, aunque la mayoría que han nacido en Ecuador no habla
árabe. Ellos han asimilado bien la cultura local y usualmente se les llaman “turcos”, ya
que los primeros migrantes medio-orientales llegaron con pasaportes confeccionados por
el Imperio Otomán a inicios del siglo 20. Se estima que en Ecuador hay alrededor de
225.000 anglo parlantes y 112.000 germano parlantes cuya mayoría vive en Quito,
principalmente descendientes de inmigrantes que llegaron a fines de los años 1800. Hay
también pequeñas comunidades de italianos, judíos, armenios, franceses y griegos. La
comunidad judía, que tiene menos de 500 personas, son principalmente descendientes de
alemanes o italianos. La mayoría de los descendientes de inmigrantes europeos luchan
por la preservación de su origen. Como consecuencia, algunos grupos inclusive tienen
sus propias escuelas –escuelas alemanas en Guayaquil y Quito; Liceo La Condamine en
Quito (francés); Alberto Einstein School en Quito (judío); y British School en Quito –
organizaciones sociales y culturales, iglesias y clubs campestres. Ellos han hecho
importantes contribuciones para el desarrollo social, político y económico del país. La
mayor parte de las familias de origen europeo pertenecen a la clase alta de Ecuador y son
dueños de las compañías más grandes del país. También hay una pequeña comunidad de
ecuatorianos asiáticos orientales que se estima en 25.000; y la componen principalmente
descendientes de japoneses y chinos cuyos antepasados llegaron a fines de los años 1800
como mineros, trabajadores agrícolas o pescadores. Hasta fines del siglo 19, debido a la
incidencia de malaria y fiebre amarilla en la región costera, la población ecuatoriana se
concentraba en la Sierra Central (las Montañas de los Andes atraviesan el centro del país
y están alrededor de la Sierra Central), pero hoy día la población está distribuida de igual
manera entre las sierras y las costas bajas. La migración hacia ciudades –particularmente
ciudades grandes – en todas las regiones, ha aumentado la población urbana alrededor del
55 por ciento de la población nacional. La mayoría de la pequeña pero vibrante clase
media alta de Ecuador, está distribuida entre la capital Quito y Guayaquil, la cual tienen
una población de entre 1.5 millones a 2.0 millones de habitantes. La región Oriente,
compuesta por tierras bajas de la Amazonia al este de los Andes, cubre casi la mitad del
área total del país, incluyendo algunas cabeceras del Río Amazonas y mantiene una
población escasa. Tiene sólo cerca del tres por ciento de la población del país,
mayormente compuesta de amerindios que no han asimilado la cultura moderna y se
mantienen lejos de los recién llegados: mestizos y colonos blancos. En esta región habitan
nueve tribus de indígenas que sobreviven principalmente de la caza y las cosechas:
quechuas, shuar, achuar, waorani, siona, secoya, shiwiar, záparo y cofan. Todos estos
grupos están políticamente representados por la Confederación de Nacionalidades
Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana (CONFENIAE). En contraste, los indígenas
colorado (cerca de 2.300 en 2000) habitan la jungla noroeste al oeste de Quito, cerca de
Santo Domingo de los Colorados, en las tierras bajas del Pacífico. Durante y después del
periodo colonial español, se dieron visitas ocasionales de intrusos que llegaban a la región
Oriente en busca de oro, tierra, comercio y conversos. Estos primeros contactos entre
europeos e indígenas fueron desastrosos porque introdujeron nuevas enfermedades que
diezmaron la población tribal. Más tarde, la peste de hule de las Amazonas en el siglo 19
y principios del 20, trajo más contactos con europeos, causando epidemias de sarampión,
malaria y tuberculosis que redujeron aún más la población nativa. Los recientes
colonizadores en las tierras bajas de la Amazonia, son un resultado de una pequeña ola
de inmigrantes (principalmente mestizos migrantes de la Sierra Central) que empezó en
los 1960, cuando corporaciones multinacionales auspiciadas por el gobierno, empezaron
a explotar las reservas petroleras de la región. La fiebre de la industria petrolera llevó a
la creación de pueblos que crecieron descontroladamente y se dio una deforestación
sustancial, contaminación de lagos y humedales, y un mayor descenso de la población
indígena. El Ecuador es un país de ingresos medios, donde cerca del 38 por ciento de la
gente vive por debajo de la línea de pobreza. La economía estuvo tradicionalmente basada
en la agricultura que se apoyaba en la producción de coco y luego del banano para
exportación; el descubrimiento, producción y exportación de petróleo durante la segunda
parte del siglo 20, hizo que la economía subiera y beneficiara principalmente a la
oligarquía. Hoy día, la economía se basa principalmente en la producción de petróleo para
el mercado doméstico y extranjero, la manufactura especialmente para el mercado interno
y la producción agrícola para el consumo doméstico y la exportación. Ecuador se
mantiene siendo el principal exportador mundial de banano (cerca de $1.2 mil millones
en 2006) y es un exportador importante de camarón ($588 millones en 2006).
Recientemente se ha dado un aumento de la exportación de productos no tradicionales
como flores ($436 millones en 2006, un aumento triple en 10 años) y pescado empacado
($575 millones en 1006). Las operaciones guerrilleras y de narcóticos ilegales en
Colombia han penetrado la frontera con Ecuador, la cual ha sido cruzada también por
miles de colombianos para escapar de la violencia en su tierra. Ecuador tiene una
ubicación propicia para el tránsito de cocaína que se origina en Colombia y Perú, pasando
más de la mitad de la cocaína destinada para Estados Unidos por las aguas costeras.
Ecuador es un importante precursor de químicos empleados en la producción de
narcóticos ilegales y un lugar atractivo para el lavado de dinero proveniente de la venta
de drogas, debido a la dolarización de la economía y a las leyes blandas en contra del
lavado de dinero. La economía ecuatoriana ha sido más estable desde que se adoptó el
dólar estadounidense como moneda nacional en 2000. La situación religiosa actual La
Constitución del país establece la libertad de credo, y generalmente el gobierno ha
respetado este derecho. El gobierno, en todos los niveles, busca proteger por completo
este derecho y no tolera su abuso, ni por agentes gubernamentales ni privados. Los únicos
límites impuestos por el gobierno son “los prescritos por la ley para proteger y respetar la
diversidad, pluralidad, seguridad y derechos de los demás.” La Constitución prohíbe la
discriminación basada en la religión. La Conferencia Episcopal Católica, estima que el
85 por ciento de la población es Romana Católica, con 35 por ciento de católicos
activamente practicantes. Aunque no se ha realizado una encuesta científica, la
Conferencia Episcopal estima que la asistencia a la misa aumentó un poco durante los
2000. Algunos grupos etnolingüísticas, particularmente de gente indígena que vive en las
montañas, siguen un catolicismo sincretista que combina creencias amerindias animistas
y prácticas de la doctrina católica ortodoxa. A menudo, se veneran los santos católicos de
manera similar a las deidades indígenas. En base a investigaciones realizadas por
PROLADES, la afiliación religiosa en Ecuador puede ser descrita en 2000 tal y como
sigue: católicos romanos, 85 por ciento; protestantes, 12 por ciento; otras religiones, 1
por ciento; y ninguna / no responden, 2 por ciento. Esta última categoría incluye a los
ateos y agnósticos, pero no existen estadísticas confiables para estos grupos específicos.
Mientras que las conversiones tradicionalmente han sido grandes entre clases bajas, un
alto número de profesionales y gente de clase media se está convirtiendo al protestantismo
o a grupos cristianos marginales. De forma exitosa se han encontrado nuevos conversos
en diferentes regiones del país, particularmente entre los indígenas en las provincias
andinas de Chimborazo, Bolivar, Totopaxi, Imbabura y Pichincha, especialmente entre
personas que practican religiones sincretistas, así como entre los sectores de la sociedad
marginada en especial de zonas urbanas. Vista histórica del desarrollo religioso, político
y social Hay evidencia en el Ecuador de la existencia de culturas humanas desde ca. 3500
AC. Muchas antiguas civilizaciones se crearon y se desarrollaron por todo el Ecuador,
tales como las culturas Valdivia y Machalilla en la costa, la Quitus (cerca de lo que hoy
es Quito) y Cañari (cerca de Cuenca). Cada civilización desarrolló su propia arquitectura,
alfarería y características religiosas. Después de años de llevar a cabo una fiera resistencia
por parte de los cayambes y otras tribus, como fuera demostrado en la batalla de
Yahuarcocha (Lago Sangriento) donde miles de guerreros fueron asesinados y lanzados
al lago, la región sucumbió a la expansión de los incas y fueron asimilados libremente
por el Imperio Inca en 1453. La tribu conquistada más prominente era la de los quichuas
(o quechuas) cuyo centro estaba en Quito. Cuando los conquistadores españoles llegaron
del Norte, el Imperio Inca era gobernado por Huayna Capac, quien tenía dos hijos:
Atahualpa estaba a cargo de las áreas norteñas del imperio, cuyo centro estaba en Quito
y Huascar que administraba la parte sur de la capital inca de Cusco. Cuando Huayna
Capac murió en 1525, el Imperio Inca se dividió entre los dos hermanos. En 1530,
Atahualpa y sus guerreros, derrocaron a Huascar y conquistó todo el imperio. En 1531,
los conquistadores españoles llegaron bajo el liderazgo de Francisco Pizarro, encontrando
un imperio inca destrozado por la guerra civil y las luchas. En años posteriores, los
colonizadores españoles se convirtieron en la nueva élite de la región andina,
concentrando su poder en los virreinatos de Lima y Nueva Granada. Las guerras y las
enfermedades se extendieron entre la población indígena durante las primeras décadas
del gobierno español, cuando los nativos fueron forzados a pertenecer al sistema laboral
de las encomiendas de los patrones españoles. En 1563, Quito se convirtió en la sede de
la audiencia royal (el distrito administrativo) de España y parte del Virreinato de Lima, y
en 1717, se convirtió en parte del virreinato de Nueva Granada, que incluía Colombia y
Venezuela (en esa época Panamá era una provincia de Colombia). Después de casi 300
años de la colonización española, quito era todavía una pequeña ciudad de sólo 10.000
habitantes. Fue ahí el 10 de agosto de 1809 (ahora un feriado nacional), cuando se gestó
el primer llamamiento en América Latina para independizarse de España (Primer Grito
de la Independencia), bajo el liderazgo de los criollos de la ciudad, como Carlos Montúfar,
Eugenio Espejo y el Obispo Cuero y Caicedo. El sobrenombre de Quito, Luz de América,
viene de la idea de que este primer intento fue una inspiración para el resto de América
hispana. Quito también se conoce como La Cara de Dios debido a su belleza. El 9 de
octubre de 1820, Guayaquil se convirtió en la primera ciudad de Ecuador en ganar su
independencia de España. El 24 de mayo de 1822, el resto del Ecuador obtuvo su
independencia después de que el mariscal de campo Antonio José de Sucre derrocó las
fuerzas Reales Españolas en la Batalla de Pichincha, cerca de Quito. Después de la batalla,
Ecuador se unió a la República de Gran Colombia del Libertador Simón Bolivar (la actual
Colombia y Venezuela), pero se salió de ese país y se convirtió en un país independiente
en 1830. El siglo 19 fue marcado por la inestabilidad en Ecuador, con una rápida sucesión
de gobernantes. Entre 1833 y 1908, el país tuvo 19 presidentes. Los Conservadores (o
clérigos) y los Liberales pertenecían a los partidos opositores. El primer presidente fue el
venezolano Juan José Flores (1830- 1834, 1839-1843m 1843-1845), quien fue finalmente
depuesto y seguido por muchos líderes autoritarios. El Conservador Gabriel García
Moreno (1861-1865) unió el país en los años 1860 con el apoyo de la Iglesia Católica
Romana. A fines del siglo 19, la demanda mundial de cacao unió la economía a las
exportaciones de mercancías y causó las migraciones de la gente de las montañas hacia
la frontera agrícola de la Costa Pacífica. El país continuó bajo el liderazgo de la oligarquía
de los grandes terratenientes. Su monopolio hizo que no se realizara una reforma agraria
y su ineptitud causó la pérdida de parcelas de terrenos tomadas por países vecinos. El
Ecuador de hoy día representa aproximadamente el 20 por ciento del territorio original
ecuatoriano en la época de la independencia de España. La Revolución Liberal de 1895,
encabezada por José Eloy Alfaro Delgado (presidente durante 1895- 1901, 1906-1911),
redujo el poder del clero católico y de los terratenientes de las tierras altas Conservadores
y revocó el Concordato con el Vaticano. En Ecuador a él se le acredita la separación de
la Iglesia y el Estado y la implementación de muchos derechos civiles y políticos, tales
como la libertad de expresión y la legalización del matrimonio y el divorcio. Entre sus
logros también está la construcción del primer ferrocarril entre Guayaquil y Quito y el
establecimiento de las primeras escuelas públicas del país. El Partido Liberal Radical
Ecuatoriano (PLRE) es el partido político más antiguo de existir en Ecuador. El PLRE
emergió de divisiones entre los liberales radicales y moderados dentro del Partido Liberal
de Ecuador. Como en muchos países Latinoamericanos, Ecuador experimentó una gran
cantidad de conflictos, a menudo violentos, entre los partidos Liberales y los
Conservadores. Eloy Alfaro Delgado lanzó al poder el Partido Liberal durante la
revolución de 1895, el cual adoptó una política de secularización en asuntos eclesiásticos.
El PLRE fue fundado oficialmente en 1925 y durante los siguientes 50 años muchos de
sus miembros fueron presidentes de Ecuador. El PLRE estuvo en el poder de 1895 a 1911,
de 1921 a 1952, y de 1960 a 1970. Cada uno fue derrocado por un golpe militar. Los
Liberales mantuvieron el poder hasta la “Revolución Julián” de 1925, la cual dio a los
ecuatorianos el poder político sin interferencia política de la jerarquía católica. Los años
1930s y 1940s fueron marcados por inestabilidad y la llegada de políticos populistas, tales
como José María Velasco Ibarra, quien ocupó la presidencia cinco veces de 1934-1935,
1944-1947, 1952-1956, 1960-1961 y 1968-1972 (como dictador). Sin embargo, él sólo
sirvió uno de esos términos (1952-1956) sin ser sacado del poder por el ejército. El control
del territorio del Río Amazonas causó una larga disputa entre Ecuador y Perú. En 1941,
debido a las grandes y rápidas tensiones entre los dos países, hizo que estallara la guerra.
Perú adujo que la presencia militar de Ecuador en el territorio reclamado peruano, era una
invasión; por otra parte, Ecuador reclamó que Perú había invadido su territorio. En julio
de 1941, se movilizaron las tropas en ambos países. Durante la guerra, Perú ganó el
control de parte del territorio y algunas partes de las provincias de El Oro y Loja, y
demandó que el gobierno cesara sus reclamos de territorio. La marina peruana bloqueó el
puerto de Guayaquil, lo cual casi corta el abastecimiento a las tropas ecuatorianas.
Después de unas cuantas semanas de guerra y bajo la presión del Gobierno de los Estados
Unidos y de naciones Latinoamericanas, se paró la guerra. Ecuador y Perú llegaron a un
acuerdo, llamado Río Protocal (firmado el 29 de enero de 1942), que favorecía la unidad
del hemisferio contra la Potencia del Eje durante la Segunda Guerra Mundial. Perú, como
resultado de su victoria en contra de Ecuador, se le dio el territorio en disputa. La recesión
y los disturbios llevaron a una política populista y a intervenciones militares domésticas
durante los años 1960, mientras que empresas multinacionales desarrollaban fuentes de
petróleo en la cuenca ecuatoriana del Amazonas, con gran detrimento para la población
amerindia y para el medio ambiente. En 1972, la construcción del oleoducto andino se
terminó, el cual transporta petróleo del este de los Andes a la costa oeste, haciendo que
Ecuador sea el segundo productor más grande de Sur América, después de Venezuela. El
oleoducto en el sur del Ecuador, sin embargo, no resolvió las tensiones entre Ecuador y
Perú. En 1972, una junta militar “revolucionaria y nacionalista” derrocó el gobierno del
dictador Velasco Ibarra (1968-1972). El golpe de estado fue encabezado por el General
Guillermo Rodríguez y fue ejecutado por el Comandante de la Marina Jorge Queirolo. El
nuevo presidente exiliado Velasco Ibarra se fue para Argentina y sirvió como el jefe del
Supremo Consejo de Gobierno (de enero 1972 a agosto de 1979) hasta 1976 cuando fue
removido por otro golpe militar. La nueva junta militar estuvo encabezada por el
Almirante Alfredo Poveda, quien fue nombrado presidente del Supremo Consejo de
Gobierno; también había otros dos miembros del consejo, el General Guillermo Durán
Arcentales y el General Luis Leoro Franco. Después de que el país se estabilizó social y
económicamente, este Supremo Consejo de Gobierno llamó a elecciones democráticas y
entregó las riendas del gobierno al nuevo presidente electo. Las elecciones se realizaron
en abril de 1979, bajo una nueva Constitución que instituyó las leyes democráticas. Jaime
Roldós Aguilera (1979-1981) fue elegido presidente después de recibir más de un millón
de votos, lo máximo en la historia del Ecuador. Él tomó el poder en agosto como el primer
presidente electo constitucionalmente, después de casi cerca de una década de dictadores
militares y civiles; sin embargo, la estabilidad del país fue desafiada tanto por sus propias
fuerzas armadas como por la política exterior estadounidense. En 1980, Roldós Aguilera
fundó el Partido Pueblo, Cambio y Democracia, después de que abandonara la
Concentración de Fuerzas Populares y gobernó hasta mayo de 1981, cuando murió junto
con su esposa y el Ministro de Defensa Marco Subia Martínez en un accidente de avión
durante una fuerte tormenta de lluvia cerca de la frontera peruana. Muchos ecuatorianos
creen que Roldós Aguilera fue asesinado, dado a las múltiples amenazas de muerte que
tuviera debido a su agenda reformista y a los recuentos contradictorios del fatal accidente.
Roldós Aguilera fue sustituido inmediatamente por el Vicepresidente Osvaldo Hurtado
(1981-1984) quien fue seguido en 1984 por León Febres Cordero (1984-1988) del Partido
Social Cristiano. Rodrigo Borja Cevallos (1988-1992) del partido Izquierda Democrática
(ID) ganó la presidencia en 1988, compitiendo en la contienda electoral con Abdalá Jaime
Bucaram Ortiz, cuñado de Roldós Aguilera quien fundó el Partido Roldosista
Ecuatoriano, (PRE). El gobierno de Borja Cevallos se comprometió a mejorar la
protección de los derechos humanos, llevó a cabo algunas reformas necesarias y se dio a
conocer por introducir al Ecuador al comercio exterior. El gobierno de Borja Cevallos
concluyó un acuerdo que culminó con la disolución del pequeño grupo terrorista con el
nombre del ex presidente Liberal Eloy Alfaro Delgado. Sin embargo, los continuos
problemas económicos disminuyeron la popularidad del gobierno de ID y los opositores
ganaron el control del gobierno en 1990. Empezando a fines de los años 1990, hubo una
gran emigración de ecuatorianos debido al deterioro de las condiciones económicas y
políticas, lo cual llevó a una severa crisis económica y financiera en 1999. Se estima que
ahora viven en España cerca de 400.000 ecuatorianos y cerca de la misma cantidad en
Italia; alrededor de 100.000 viven en el Reino Unido, mientras que cientos de miles en
Estados Unidos, mayormente en el área de la Ciudad de Nueva York. Otros ecuatorianos
han emigrado a otros países latinoamericanos, decenas de miles se han ido a Japón y miles
más a Australia. El resurgimiento de la población amerindia como una parte política
activa importante, ha contribuido en años recientes a la volatilidad democrática del país.
La población quichua, en particular, ha estado motivada por la falla gubernamental al no
cumplir con la reforma agraria prometida, los bajos índices de desempleo y la
disponibilidad de servicios sociales y la detención de la explotación de los territorios
indígenas por parte de la élite terrateniente. El movimiento indígena, además de los
esfuerzos continuos por parte de la élite así como por los movimientos izquierdistas, han
llevado a que se deteriore el poder y la influencia del ejecutivo. El Presidente Lucio
Gutiérrez (2003-2005) sin capital político, fue incapaz de detener su partida gestada por
el Congreso en abril de 2005. El Vicepresidente Alfredo Palacio tomó su lugar y se
mantuvo como presidente hasta las elecciones presidenciales de 2006, en la cual Rafael
Vicente Correa Delgado derrotó al magnate de las bananeras Álvaro Noboa Pontón en
una segunda vuelta. A inicios de la campaña presidencial de 2006, Correa Delgado fundó
la Alianza PAIS (Patria Altiva y Soberana) un movimiento que une la soberanía nacional,
la integración regional y la ayuda económica para los pobres y masas marginadas del
Ecuador. Después de tener ocho presidentes nada efectivos durante diez años, la
población frustrada eligió al izquierdista Correa Delgado a fines de 2006 (amigo del
actual presidente venezolano Hugo Chávez) quien prometió importantes reformas
económicas y gubernamentales. El Presidente Correa Delgado, economista y auto
descrito “humanista” tomó el poder en enero de 2007. A pesar de las primeras promesas
de Correa Delgado de no hacerlo, en junio de 2009, el Ecuador se unió a la “Alternativa
Bolivariana para las Américas (ALBA) apoyada por Chávez, fundada en 2004 entre los
gobiernos de Venezuela, Cuba y Bolivia, que representa el primer intento para una
integración regional que no se basa principalmente en la liberación del comercio, sino
que en una nueva visión del bienestar social y la equidad, en oposición al Tratado de Libre
Comercio Norteamericano (TLC) entre el Gobierno de Estados Unidos de América y sus
socios latinoamericanos. Durante las últimas décadas, Ecuador usualmente ha enfatizado
los acercamientos multilaterales en asuntos internacionales. El Ecuador es un miembro
de las Naciones Unidas (y de la mayoría de las agencias especializadas) y miembro de
muchos grupos regionales, incluyendo la Organización de Estados Americanos (OEA),
Grupo de Río, el Sistema Económico de América Latina, Organización Latinoamericana
de Energía, Asociación de Integración Latinoamericana, y la Comunidad Andina de
Naciones. La Iglesia Católica Romana Los españoles introdujeron el catolicismo romano
en los años 1530 y el obispado de Quito se estableció en 1545. Tanto las autoridades
españolas como las católicas, haciendo uso de la infraestructura de los incas, se
establecieron a lo largo del territorio. Después del primer sínodo diocesano en 1595,
empezó un programa de evangelización en las tierras bajas del Amazonas a cargo de los
dominicos. Fue muy difícil el trabajo misionero entre las diferentes tribus amerindias en
los tributarios del Amazonas y las misiones de los dominicos fueron destruidas en 1599
por los salvajes Jívaros (Shuar y Achuar). Más tarde, sin embargo, los dominicos se
volvieron a establecer ayudados por los jesuitas quienes habían trabajado en Quito desde
1596. Al finalizar el siglo 17, el Ecuador estaba “bien evangelizado”, de acuerdo a los
historiadores católicos. Sin embargo, después de la expulsión de los jesuitas en 1767,
quienes sólo en el Río Napo habían establecido 33 misiones entre aproximadamente
100.000 habitantes, los dominicos no pudieron mantener el trabajo y los “nativos
conversos recayeron al paganismo”. Durante la época colonial, la Iglesia Católica fundó
instituciones de enseñanza tales como la Universidad de Quito, y en 1760 establecieron
una imprenta en el mismo lugar. Durante el siglo 18 prevaleció un continuo progreso de
cristianización en el país, sin embargo, la independencia del país de España en 1822 trajo
muchos problemas. La dependencia de la Iglesia en los sacerdotes españoles, religiosos
y religiosas y el apoyo financiero, causó un recorte en los servicios ofrecidos. Las
limitaciones de la Iglesia, especialmente en el liderazgo pastoral y el trabajo parroquial,
llevaron a un mayor desarrollo del Catolicismo popular, que integra muchos elementos
tradicionales de la cultura, creencias y prácticas amerindias (sincretismo). En 1848, la
Diócesis de Quito fue ascendida a arquidiócesis bajo el Arzobispo Nicolás Joaquín de
Arteta y Calisto, quien murió en septiembre de 1849 y fue reemplazado por el Arzobispo
Francisco Xavier de Garaycoa Llaguno en 1851. Entre 1786 y 1848, las siguientes
diócesis se establecieron: Ayacucho (Huamanga), Cuenca, Guayaquil, Maynas, Popayán
y Trujillo. La Iglesia Católica siempre ha jugado un importante papel en el gobierno
ecuatoriano y en la sociedad. La Constitución de 1869, aprobada por el gobierno
Conservador del Presidente Gabriel García Moreno (1859-1865 y 1869-1875), declaró la
Iglesia Católica Romana la religión oficial del país y sólo los católicos podían obtener la
ciudadanía. Bajo el nuevo presidente, se estableció un concordato con el Vaticano (1863),
una nueva diócesis y se les devolvió a los jesuitas, a quienes les fue permitido regresar,
las escuelas y misiones. Sin embargo, el Presidente García Moreno fue asesinado en
agosto de 1875 y su muerte no solamente puso fin al concordato sino que también causó
una ola de persecución contra la Iglesia bajo el nuevo régimen. En 1885, cuando el Obispo
Pietro Schumacher, C.M., se convirtió en Obispo de Portoviejo (establecido en 1870),
casi todo el clero nativo fue suspendido y reemplazado por sacerdotes europeos y
prácticamente se estableció una jerarquía Conservadora bajo el Arzobispo José Ignacio
Ordoñez (1882- 1893), quien participó en el Primer Concilio Vaticano (diciembre 1869
a octubre 1870) convocado por el Papa Pio IX. Parte del rencor que generó García Moreno
entre los Liberales, fue su amistad con la Sociedad de Jesús (jesuitas). Durante un periodo
de exilio, él ayudó a un grupo de jesuitas desplazados a conseguir refugio en Ecuador. Él
también abogó por una legislación que prohibiera las sociedades secretas. Esta acción y
algunas otras similares, animó a que los partidos anti católicos del Ecuador, especialmente
los masones, lo vieran como un enemigo odiado. Mientras la situación política en esa
época era “extremadamente enredada y tenebrosa”, el hecho de que García Moreno fuera
elegido para un segundo término (1869-1875), mostró su popularidad, tanto con la
jerarquía de la Iglesia Católica como con las masas. Su vigoroso apoyo a la alfabetización
universal y a la educación empleando el modelo francés, se consideró tanto controversial
como sobresaliente. Las fuerzas anti clericales en control del gobierno durante la
administración del presidente Liberal José Eloy Alfaro Delgado (1895 a 1901) repudiaron
el concordato en 1895. En 1899, el gobierno Liberal aprobó una nueva Constitución que
garantizaba la libertad de credo y respetaba todas las religiones. Estas acciones fueron un
fuerte golpe para la Iglesia Católica. Las órdenes religiosas incluyendo a los capuchinos,
salesianos, misioneros de Steyl y varias órdenes de hermanas religiosas, desaparecieron
y el Obispo Schumacher se exilió. En 1910, la religión del Estado era el catolicismo pero
se toleraban otros credos. El Estado apoyaba que la gente continuara con la fe católica y
se mantuvieran las instituciones educativas religiosas, tales como los tres seminarios de
Quito y uno en cada una de las seis diócesis. Al mismo tiempo, el gobierno pasó la ley de
que no se permitiría ninguna nueva orden religiosa extranjera en el país. El gobierno
ecuatoriano era controlado por Liberales anti clericales que daban libertad política y
religiosa a todos sin la interferencia política de la jerarquía católica. Los años 1930 y
1940, fueron marcados por una inestabilidad política y económica y la llegada de políticos
populistas tales como el Presidente José María Velasco Ibarra quien era el candidato del
Partido Conservador en 1933. Él fue presidente durante cinco veces entre 1934 y 1972
(algunas veces como dictador); sin embargo, él solamente sirvió uno de esos términos
(1952-1956) sin ser removido por el ejército. En 1952, él se describió a sí mismo como
un neoliberal que representaba “una tercera posición entre el capitalismo y el
comunismo”. Se generaron varias tensiones entre la Iglesia Católica ecuatoriana durante
los años 1960 y los subsiguientes, como resultado de los retos impuestos por el Concilio
Vaticano Segundo (1962-1965), la Conferencia Latinoamericana de Obispos realizada en
Medellín (Colombia) en 1968, la aparición de la Teología de Liberación Latinoamericana
y el movimiento de Renovación Carismática Católica. Estas fuertes nuevas corrientes
polarizaron en varias facciones a los obispos católicos, sacerdotes, (diocesanos y
religiosos), hermanos y hermanas laicas (miembros de órdenes religiosas), y legos en
general. Los tradicionalistas querían que la Iglesia se mantuviera como antes de las
reformas aprobadas por el Segundo Concilio Vaticano (a mediados de los años 1960),
con énfasis en la autoridad apostólica, la teología ortodoxa, los sacramentos y la fe
personal. Los Reformistas generalmente apoyaron la posición de la Iglesia después del
Vaticano II a favor de la modernización y la tolerancia de la diversidad basada en la
Doctrina Social oficial. Los Progresistas, inspirados por las reformas aprobadas por el
Vaticano II y las conferencias de Medellín, buscaban implementar la nueva visión
enfocada a “una opción preferencial hacia los pobres” a través de acciones sociales y
políticas dirigidas a transformar la sociedad ecuatoriana y a establecer la justicia social a
través de medios pacíficos. Los Radicales adoptaron la Teología de Liberación inspirada
en el Marxismo y hacían un llamamiento a la gente para que se demostrara de forma
violenta y derrocara a los militares derechistas dictadores y crearan un Estado Socialista
que estuviera al servicio de las masas pobres y marginadas. Los agentes Carismáticos
buscaban la transformación de la vida comunal y espiritual de los católicos por medio del
poder del Espíritu Santo (incluyendo el” bautismo del Espíritu Santo y el habla en
lenguas”), en vez de ser a través de activismo político y social. La Iglesia Católica se ha
identificado tradicionalmente con el gobierno élite español y por lo tanto no ha estado
preparado para enfrentar el programa radical introducido por el Obispo Leonidas Eduardo
Proaño Villalba (1055-1987) de la Diócesis de Riobamba en la Provincia de Chimborazo,
quien identificó su diócesis con los derechos de los quichuas y otros amerindios e
introdujo un amplio número de programas, no sólo para unirlos a la iglesia sino que para
llevar las reformas a la sociedad secular en las áreas rurales. A mediados de los años 1970,
el Obispo Proaño Villalba fue excluido de reuniones con otros obispos pero sí pudo
mantener el apoyo recibido del Vaticano. En Ecuador, hay un santuario nacional
importante dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, la Basílica Sagrado Corazón de Jesús,
Santo Patrón del Ecuador, localizada en Quito; y otros tres, se dedican a la Santísima
Virgen María. A la Virgen de El Quiché, ahora la Patrona del Ecuador, se le acreditan
muchos milagros y los indígenas le solicitan su intersección para conseguir varios
favores. A fines de noviembre de cada año, miles de personas caminan por los valles
alrededor de Quito para visitar la gruta en la capital; ellos cargan antorchas o faroles y
cuentan historias de las curaciones milagrosas. Esta gruta fue declarada santuario nacional
en 1985: Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Presentación de El Quinche. Setenta
kilómetros de la ciudad de Loja en las montañas al sur de Ecuador, hay un pueblo llamado
El Cisne, un sitio venerado por otra gruta Mariana de la Diócesis de Loja, en la Provincia
Cuenca. La Iglesia de Nuestra Señora del Cisne fue construida en 1742 tomando como
modelo una basílica similar en Harlungenber, Alemania. En 1594, los habitantes de El
Cisne deseaban tener su propia reliquia religiosa, parecida a la de la Virgen de Guadalupe
en Ciudad México. Los representantes de la localidad viajaron a Quito, en donde
solicitaron al escultor Don Diego de Robles, crear una estatua de la Virgen de El Cisne.
El resultado fue una escultura tallada en madera de cedro, que mide 62 centímetros de
alto, considerada como “la Señora del pueblo” protectora de los indígenas. La imagen fue
coronada por las autoridades eclesiásticas en 1943 y su fiesta se celebra anualmente en
noviembre. Otro santuario nacional es el dedicado a la natividad de la Virgen María,
localizado en la parroquia de Magdalena, Diócesis de Guaranda, en la provincia de
Bolívar: El Santuario Nacional de Nuestra Señora María Natividad del Guayco. En 2004,
la Iglesia Católica Ecuatoriana se dividió administrativamente en cuatro arquidiócesis
(Quito, Cuenca, Guayaquil y Portoviejo) y 19 diócesis con 1.151 parroquias que
prestaban servicio con 1.779 sacerdotes (1.019 diocesanos y 760 de órdenes religiosas),
ayudados por 69 diáconos permanentes, 1.360 religiosos y 4.759 religiosas. Entre las
órdenes católicas religiosas masculinas se encuentran los franciscanos, mercedarios
(Orden de Nuestra Señora de las Mercedes), dominicos, agustinos, carmelitas,
capuchinos, jesuitas, salesianos, lazaristas (San Vicente de Paul), oblatos y la
Congregación de San José. El actual Arzobispo de Quito es Monseñor Raúl Eduardo Vela
Chiriboga, quien fue nombrado en marzo de 2003. Además, hay dos denominaciones
ortodoxas orientales en Ecuador que están en comunión con el Vaticano. La Iglesia
Ortodoxa de la Santísima Virgen María (Rito Maronita) fue fundada en 1978 en La
Atarazana, Guayaquil, ahora es dirigida por el Rev. Flavio Alexis Alfaro, un antiguo
sacerdote católico romano. En 2002, la Santa Iglesia Católica Ortodoxa fue fundada en
Quito (Arquidiócesis de Ecuador y Sur América) para brindar servicio a los griegos,
eslavos y árabes cristianos ortodoxos; desde el año 2004 ha sido dirigida por Su
Eminencia Vladika Chrysóstomos (ecuatoriano) que supervisa el Monasterio de
Anástasis y el Seminario de San Basil en Quito. El movimiento protestante En medio de
una casi hegemonía católica en Ecuador, James Thompson (1788-1854), un presbiteriano
escoses y agente de la Sociedad Bíblica Británica y Foránea (British and Foreign Bible
Society, BFBS), inició su presencia protestante en el país en 1824. Esta iniciativa fue
seguida por el agente de BFBS Lucas Mathews en 1828. El Rev. Isaac Watts Wheelwright
, un agente de la Sociedad Bíblica Americana (American Bible Society, ABC) visitó
Guayaquil y Quito en 1835 donde él ayudó a establecer la educación pública a pedido del
Presidente Vicente Rocafuerte y Bejarano (1834-1839). No fue hasta en 1892 que otro
agente de SBA visitó Ecuador, el Rev. Francisco Penzotti y distribuyó las Escrituras en
Guayaquil. En 1896, la Unión Misionera del Evangelio no denominacional (Gospel
Missionary Union [GMU], ahora conocida como Avant Ministries) envió a sus primeros
tres misioneros, quienes aprovecharon el repudio que había en el país del concordato con
el Vaticano durante el gobierno Liberal de Eloy Alfaro (1895-1901, 1906-1911).
Empezaron a trabajar a lo largo de la Costa Pacífica y en las tierras bajas de la Amazonía
entre los amerindios shuar y achuar (jivaroan), conocidos como “cazadores de cabezas”,
quienes vivían en comunidades diseminadas a lo largo de los tributarios de los ríos Napo
y Paute, pero su máximo éxito lo tuvieron entre los quichuas en las alturas de los Andes.
Más tarde, su trabajo se organizó como Iglesias de la Unión Misionera del Evangelio
(1949), que ahora es la denominación protestante más grande del Ecuador. La Alianza
Cristiana y Misionera (ACM) empezó su trabajo en 1897, y hoy día sus iglesias afiliadas
se conocen como Iglesia Evangélica Ecuatoriana. La Iglesia Episcopal Metodista, ahora
integrada a la Iglesia Metodista Unida de los Estados Unidos, envió sus primeros
misioneros en 1900. La Iglesia Adventista del Séptimo Día empezó su trabajo en 1905.
Varios misioneros pentecostales independientes llegaron durante el periodo 1910-1930.
Después de la Segunda Guerra Mundial, el Ecuador se convirtió en un punto importante
para las misiones cristianas evangélicas en América del Sur, en parte debido a la atención
que produjo el trabajo de “World Radio Missionary Fellowship, Inc.” (hoy día conocido
como HCJB Global). En 1931, Clarence Jones y Reuben E. Larson, ambos con
antecedentes de ACM, empezaron en el Ecuador la primera estación de radio en Quito
con un trasmisor de 250-watt. HCJB o la “Voz de los Andes”, como mejor se conoce,
también fue la primera estación de radio religiosa establecida fuera de los Estados Unidos.
Después de la Segunda Guerra Mundial, conforme otros grupos desarrollaban sus propios
ministerios radiales, apoyaban a HCJB y la utilizaban para construir sus diferentes
actividades misioneras. El incidente más famoso asociado con la estación, ocurrió en los
años 1950, empezando con los asesinatos de 1956 de cinco misioneros evangélicos
quienes, con la ayuda de HCJB, habían sido pioneros en el trabajo entre los indígenas
auca (waorani), una tribu remota de cazadores y recolectores localizada en las tierras bajas
de la Amazonía. Las muertes de los misioneros fueron ampliamente divulgadas y
debatidas en círculos evangélicos, así como la reubicación de la esposa y hermana de dos
de los muertos en el territorio auca, donde valientemente trabajaron como misioneros, lo
cual llevó a la eventual “conversión” de la gente que había en realidad asesinado a los
misioneros. El único grupo protestante que empezó su trabajo misionero en el Ecuador
antes de 1945, fue la Iglesia de los Hermanos en 1935 y “Child Evangelism Fellowship”
(La Alianza Pro Evangelización del Niño) en 1941. Entre los grupos que empezaron
ministerios en el Ecuador entre 1945 y 1959 estaba La Iglesia Misionera (Fort Wayne, IN
– 1945), la Sociedad Misionera Oriental (OMS Internacional – 1946), la Iglesia del Pacto
Evangélico (1947), Misión Alas de Socorro (1948), la Convención Bautista del Sur
(1950), la Liga Mundial Misionera de Oración (1951, Luterana), Traductores de Biblia
Wycliffe (1953, Instituto Lingüístico de Verano, ILV), la Iglesia Menonita de la
Conferencia General (1953), Proyecto Internacional Heifer (1955), la Iglesia
Internacional del Evangelio Cuadrangular (1956), la Iglesia Luterana Evangélica del
Ecuador (Iglesia Luterana, Sínodo Misuri – 1956), la Iglesia Pentecostal Unida (1957), la
Iglesia Anglicana en Ecuador (1957) que llegó a ser la Provincia Anglicana de Ecuador
(1982, afiliada a la Comunión Anglicana Internacional; hay dos diócesis de la Iglesia
Episcopal en Ecuador que forman parte de la IX Provincia de la Iglesia Episcopal en los
EUA); la Misión Berea (1959), y la Iglesia Apostólica de Fe en Jesucristo (1959, Uni-
Pentecostal). Muchas antiguas denominaciones estadounidenses – la Iglesia Reformada
y Evangélica (ahora parte de la Iglesia Unida de Cristo), la Iglesia Presbiteriana de los
EUA y la Iglesia Presbiteriana Unida de los EUA (ahora ambas forman parte de la Iglesia
Presbiteriana EUA) y Hermanos Unidos Evangélicos (ahora parte de la Iglesia Metodista
Unida) – combinaron sus recursos en 1945 para crear la Misión Andina Unida en Ecuador.
Aunque ellos trataron de lanzar su trabajo en varios países, sus esfuerzos se limitaron al
Ecuador con un éxito parcial, aunque sus esfuerzos educativos, agrícolas y médicos han
sido bien recibidos. Históricamente, el establecimiento de las denominaciones
protestantes y las agencias de servicio en Ecuador, pueden ser descritas como sigue: antes
de 1900 (cuatro grupos), 1900-1944 (cuatro), 1945-1959 (15), 1960 (18), 1970 (22), 1980
(18) y en los 1990 (10). En resumen, el periodo 1960 a 1989 fue testigo del mayor
desarrollo de asociaciones eclesiales nuevas y organizaciones de servicio en el país. Han
aparecido una cantidad de iglesias evangélicas nacionales amerindias desde mediados de
los años 1960, incluyendo la Iglesia del Espíritu Santo (1967), la Iglesia Independiente
Universal de Cristo (1970) y la Iglesia Voz de Jesucristo, las cuales son grupos
pentecostales. La Asociación de Iglesias Evangélicas Indígenas de Chimborazo (afiliadas
a GMU) fue la asociación protestante más grande o iglesia libre del país en 1985: 235
congregaciones con aproximadamente 30.000 miembros, con un promedio de asistencia
de 80.000 personas y 130.000 seguidores (fuente: Directorio de la Iglesia Evangélica del
Ecuador, citada en la bibliografía como Hatch 1985). Otras iglesias relacionadas a GMU
en esta época, eran: la Asociación de Iglesias Unión Misionera del Evangelio (fundada
en 1896: 8.500 seguidores entre los mestizos), la Asociación de Iglesias Indígenas de
Cotopaxi (fundada en 1972: 2.000 fieles), la Asociación de Iglesias Indígenas de
Tungurahua (fundada en 1978: 2.000 seguidores), la Asociación de Iglesias Evangélicas
Shuar (indígena) (fundada en 1980: 2.000 seguidores), y la Asociación de Iglesias
Indígenas de Pinchincha (también fundada en 1980: 1.550 seguidores). La denominación
protestante más grande (o afiliada a grupos de asociaciones eclesiales) en Ecuador en
1985 (Hatch 1985) eran las siguientes: Todas las asociaciones eclesiales relacionadas a
GMU (348 congregaciones con 35.858 miembros y un estimado de 146.600 seguidores),
la Alianza Cristiana y Misionera (121 congregaciones con 9.400 miembros), la
Convención Bautista del Sur (101 congregaciones con 5.700 miembros), las Asambleas
de Dios (dos asociaciones: 71 congregaciones con 5.495 miembros), la Iglesia
Internacional del Evangelio Cuadrangular (70 congregaciones con 5.467 miembros), la
Iglesia Evangélica del Pacto (39 congregaciones con 2,135 miembros), todas las iglesias
relacionadas a la Federación Luterana Mundial (17 con 1.250 miembros). Todas las otras
denominaciones tenían menos de 1.000 miembros cada una. Debe recalcarse que la
Iglesia Adventista del Séptimo Día no se incluyó en este estudio. Las denominaciones
protestantes más grandes del Ecuador en 1995, basadas en World Churches Handbook
(Brierly 1997), eran las siguientes: todas las asociaciones eclesiales relacionadas a GMU
(560 congregaciones con 71.800 miembros y un aproximadamente 123.000 seguidores),
la Iglesia Pentecostal Unida (65 congregaciones con 15.000 miembros y 30.000
seguidores), la Alianza Cristiana y Misionera (190 congregaciones con 13.400 miembros
y 32.500 seguidores), la Convención Bautista (112 congregaciones con 12.300 miembros
y 35.000 seguidores), la Iglesia Adventista del Séptimo Día (37 congregaciones con
10.300 miembros y 17.800 seguidores), la Iglesia Internacional del Evangelio
Cuadrangular (110 congregaciones con 8.100 miembros y 26.400 seguidores), las
Asambleas de Dios (150 congregaciones con 5.410 miembros), y la Iglesia Evangélica
del Pacto (51 congregaciones con 3.880 miembros). Más recientemente, la Iglesia
Adventista del Séptimo Día reportó la siguiente estadística para el periodo 2001-2007: 84
iglesias con 42.377 miembros en 2001 y 150 iglesias con 74.096 miembros en 2007
(estadísticas de fin de año). Las organizaciones protestantes usualmente eran divididas
entre organizaciones indígenas predominantes, tales como el Consejo de Iglesias
Evangélicas Pueblos y Organizaciones Indígenas del Ecuador (FEINE) y organizaciones
de mestizos. En ciudades grandes, han continuado creciendo las mega iglesias
protestantes, algunas con más de 10.000 miembros. Hay un alto porcentaje de protestantes
mestizos en el área de Guayaquil. El trabajo interconfesional empezó con el
establecimiento de “Inter-Mission Fellowship” fundado en 1950, que incluía una variedad
de organizaciones misioneras protestantes. Fue reemplazado por la Confraternidad
Evangélica Ecuatoriana (CEE) en 1964, un reflejo de la aparición de denominaciones
autónomas ecuatorianas. En el año 2007, entre los miembros de la CEE se incluyó a más
de 150 denominaciones y asociaciones eclesiales independientes que representaban el
evangelismo conservador. La CEE está afiliada a la Confraternidad Evangélica
Latinoamericana (CONELA) y la Alianza Evangélica Mundial (WEF). Algunas de las
denominaciones protestantes ecuménicas están afiliadas al Consejo Latino-Americano de
Iglesias (CLAI), que estableció su sede continental en Quito en 1987. CLAI está asociada
con el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y está activo en un amplio escenario ecuménico
a nivel del continente. Los miembros de CLAI en Ecuador son: Consejo de Pueblos y
Organizaciones Indígenas Evangélicas del Ecuador / Fe, Integridad y la Esperanza;
Iglesia Episcopal de Ecuador; Iglesia Luterana Evangélica; y la Iglesia Evangélica Unida
del Ecuador. Otras religiones En Ecuador hay varias denominaciones Católicas
Occidentales que son independientes del Vaticano. La Fraternidad Sacerdotal del Ecuador
(afiliada a la Organización Internacional de Sacerdotes Católicos Casados, con sede en
EE.UU.), está dirigida por el Rev. Alonso Pérez de la parroquia de la Iglesia La Dolorosa
en Ambato. La Fraternidad Sacerdotal de St. Pius X (fundada en Suiza por Mons. Marcel
Lefevbre en 1970) administra una parroquia en Quito y solamente celebra la Misa en
latín; la Antigua Iglesia Católica ha estado dirigida por el Obispo José Javier Guanulema
en Saquislí desde 2005. La Iglesia Católica Reformada, fundada en 2002 en San Camilo,
Quevedo, es dirigida por el Obispo Vicente Ney Valero, un antiguo sacerdote Episcopal.
La Iglesia Católica Latina, fundada en 2003 en Barrio Guamaní en el sur de quito, está
dirigida por Luis Bolívar Lara, también un antiguo sacerdote episcopal; este es un grupo
espiritista que realiza ritos de saneamiento con la “intervención” de un médico
venezolano fallecido, Gregorio Hernández, conocido como un curandero. Finalmente, la
Iglesia Católica Ecuménica se fundó por Juventino Espinoza en Barrio La Cristianía al
Norte de Quito; su actual líder es el Obispo José Vicente García, abogado de profesión.
En el Ecuador también existen muchos grupos de cristianos “marginados” (no
protestantes): La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (LDS-Mormones,
fundado en 1965; un templo, 294 congregaciones y 185.663 miembros en 2007; el 1 de
agosto de 1999, el Templo Mormón de Guayaquil fue dedicado por el Presidente de LDS
Gordon B. Hinckley); La Sociedad de Tratados y Biblias Torre de Vigilia (conocida
también como Testigos de Jehová: 764 congregaciones y 64.792 seguidores en 2008); los
Hijos de Dios, también conocida como La Familia (localizada en el Valle de los Chillos);
la Iglesia de Dios de Filadelfia; los Israelitas del Nuevo Pacto Universal (también en Perú
y Bolivia); Misión Bíblica Cristadelfiana; La Escuela Unida de Cristiandad; la Voz de la
Piedra Angular (de Puerto Rico); Ministerios Internacionales Creciendo en Gracia (con
sede en Miami, Florida); Iglesia Luz del Mundo (de México); y la Iglesia Pentecostal
Dios es Amor y la Iglesia Universal del Reino de Dios (ambas de Brasil). Las religiones
no cristianas incluyen al hinduismo, judaísmo, budismo, baha’i, islam y subud. Los
grupos provenientes del hinduismo incluyen: la Sociedad Internacional para la
Conciencia Krishna (ISKON), Misión Vaisnava, la Comunidad Brashma Kumaris , la
Comunidad Singh Rajinder, la Misión Luz Divina, la Organización Internacional Sri
Sathya Sai baba, Centro de Meditación Osho-Bhadra, Srila Sridhar Swami Seva Ashram,
Misión de Ciencia de Espiritualidad Sawan Kirpal Ruhani, la Comunidad Maharishi de
Ecuador, y Meditación Transcendental ™. Hay una pequeña comunidad judía en
Ecuador, que tiene aproximadamente 1.000 miembros principalmente en Quito y
Guayaquil. Hay más de 5.000 chinos muchos de los cuales continúan practicando la fe
budista o taoísta. Entre los grupos budistas está la Comunidad Budista de Ecuador (la
pagoda Yuan Heng está en La Garzota, Guayaquil), la Asociación Internacional Zen, la
Comunidad Dahrma Budhi Susila, y la Comunidad Tibetiana Budista. La Fe Baha’i ,
introducida a mediados de los años 1900, ha tenido un crecimiento especialmente entre
algunos de los amerindios y descendientes africanos. También, los Musulmanes Sunni
(Centro Islámico de Ecuador) y la Asociación Subud tienen algunos seguidores. La
Tradición Antigua Sabiduría está representada por los masones (Logia Gran Equinoccio
de Ecuador); la Antigua y Mística Orden del Rosae Crucis (AMORC); La Gran
Fraternidad Universal, la Orden de Acuario (GFU, fundada en Venezuela); la Comunidad
Gnóstica de Ecuador; y el Movimiento Cristiano Gnóstico Universal. Las tradiciones
Psíquicas-Espiritualistas-Nueva Era están representadas por el Centro de Estudios
Esotéricos, Centro Espiritista Providencia, Centro Holístico Nueva Era, Técnicas Ishaya,
el Método Silva, la Iglesia de Cienciología (también conocido como Dianética), la
Comunidad Espiritista Oriental y la Iglesia Unificación (fundada en Corea por el Rev.
Sun Myung Moon). La religión Católica popular (sincretismo) se practica por la mayor
parte de la población hispana blanca y mestiza. Entre los practicantes de religiones
amerindias y de la “religiosidad católica popular” hay “especialistas” que practican la
brujería, chamanismo y curanderismo. La gente quichua representa en la actualidad el 40
por ciento de la población del Ecuador. Sin embargo, es entre los pequeños grupos
amerindios en las partes remotas de país, especialmente en las fuentes del Río Amazonas,
donde la religión animista tradicional se ha mantenido sin ninguna influencia de afuera.
Entre los quichua hay seguidores de Inti, el dios sol Inca tradicional. (Holland, 2010)

 Etnias importantes del Ecuador:

Historia de las Etnias ecuatorianas

En sus tres regiones continentales conviven 14 nacionalidades indígenas con tradiciones


diversas y su propia cosmovisión. Las nacionalidades indígenas
amazónicas: Huaorani, Achuar, Shuar, Cofán, Siona-Secoya, Shiwiar y Záparo.
Los Tagaeri, parientes de los Huaorani, conforman otro pueblo de la zona pero declarado
como “intangible” por el Estado, en respeto a su voluntad de vivir alejados de la
civilización.
En la Sierra, en los Andes y en el Austro, están los Quichuas de la Sierra con pueblos
como los Otavalos, Salasacas, Cañaris y Saraguros. En la parte norte se encuentra la
comunidad de los AWA. En la Costa del Pacífico están
los Chachis, Cayapas, Tsáchilas y Huancavilcas. En ciudades y pueblos viven
principalmente mestizos, blancos y afroecuatorianos, aunque también se dan importantes
migraciones del campo a la ciudad, lo cual ha generado problemas como el crecimiento
de los suburbios, falta de viviendas, escuelas y colegios, desempleo y delincuencia, entre
otros.
El idioma oficial del país es el castellano, pero hay lenguas indígenas como
el kichwa shimi, awapit, cha´palachi, tsafiqui, paicoca, a´ingae, huaotirio, shuar-chicham
y záparo. La religión predominante es la católica, pero muchos pueblos aún conservan
sus creencias centenarias, que rinden culto a la tierra, a los nevados o al sol.
Las comunidades indígenas del Ecuador están en su mayoría integradas dentro de la
cultura establecida a diferentes niveles, pero algunas comunidades todavía practican sus
propias costumbres particularmente en lo más remoto de la Cuenca Amazónica.
Por otro lado están los afro-ecuatorianos. Principalmente se encuentran dos
concentraciones fuertes de población afrodecendiente en el país. Por un lado está la que
existe en la costa norte en la provincia de Esmeraldas y por otro esta la que existe en
el Valle del Chota entre las provincias de Imbabura y Carchi. Los afro-ecuatorianos
habitan de todas formas en todas las regiones del país con especial concentración en las
grandes ciudades de la costa y de la sierra norte.
La mayoría de la población ecuatoriana se auto identifica como mestiza aunque existen
algunos que prefieren adherirse a un legado cultural básicamente blanco / europeo
principalmente en las grandes ciudades así también como existen mulatos, zambos y
diversos pequeños grupos de inmigrantes de otros países y continentes.

Tipos de razas o etnias del Ecuador

Ecuador es una nación multiétnica y pluricultural. Su población sobrepasa los 14 millones


de habitantes. De ella, más de cinco millones y medio viven en la Sierra. En la costa
del Pacífico la cifra se acerca a los seis millones y medio. En la Amazonía hay más de
600 mil habitantes, y en Galápagos cerca de 17 mil.

Habría que considerar la diversidad étnica y regional del Ecuador para analizar su cultura.
Étnicamente esto está marcado por la presencia de mestizos, indígenas, afro ecuatorianos,
y descendientes de españoles; así como regiones como son la costa, la sierra, el oriente y
la región insular, todas estas con especificidades muy ricas.
En sus tres regiones continentales conviven 14 nacionalidades indígenas con tradiciones
diversas y su propia cosmovisión. Los nacionalidades indígenas amazónicas más
conocidas son: Huaorani, Achuar, Shuar, Cofán, Siona-Secoya, Shiwiar y Záparo.
Los tagaeri, parientes de los Huaorani, conforman otro pueblo de la zona pero éste fue
declarado como “intangible” por el Estado, en respeto a su voluntad de vivir alejados de
la civilización.

En la sierra, en los Andes y en el austro, están los quichuas de la sierra con pueblos como
los otavalos, salasacas, cañaris y saraguros. En la parte norte se encuentra la comunidad
de los awa. En la costa del Pacífico están los chachis, cayapas, tsáchilas y huancavilcas.
En las ciudades y pueblos viven principalmente mestizos, blancos y afro ecuatorianos,
aunque también se dan importantes migraciones del campo a la ciudad, lo cual ha
generado problemas como el crecimiento de los suburbios y barrios marginales, falta de
viviendas, escuelas y colegios, desempleo y delincuencia, entre otros.
Las comunidades indígenas del Ecuador están en su mayoría integradas dentro de la
cultura establecida a diferentes niveles, pero algunas comunidades todavía practican sus
propias costumbres, particularmente en lo más remoto de la Cuenca Amazónica.

Por otro lado están los afro ecuatorianos. Principalmente se encuentran dos
concentraciones fuertes de población afro descendiente en el país. Por un lado está la que
existe en la costa norte en la provincia de Esmeraldas y por otro tenemos a la que vive en
el Valle del Chota, entre las provincias de Imbabura y Carchi. Los afros ecuatorianos
habitan de todas formas en todas las regiones del país, con especial concentración en las
grandes ciudades de la costa y de la sierra norte.
La mayoría de la población ecuatoriana se auto identifica como mestiza, aunque existen
algunos que prefieren adherirse a un legado cultural básicamente blanco/europeo,
principalmente en las grandes ciudades, así también como existen mulatos, zambos y
diversos pequeños grupos de inmigrantes de otros países y continentes.

GRUPOS ÉTNICOS EL ECUADOR

CHACHI-CAYAPAS

Viven en la selva de Esmeraldas. Conservan su lengua chaapalachi. El vestido femenino


es una falda-anaco; el masculino, camisa larga. Usan collares, aretes, cinturones. La canoa
chachi, tallada en un solo tronco, es cotizada en la Costa. Su atractiva cestería es obra de
mujeres.
TSATCHILA-COLORADOS

Habitan en la parte baja de la provincia de Pichincha. El tasfiqui, es su lengua. Ejercen la


medicina natural y mágica. El atuendo es una faldilla a raya horizontales. Pintan su cuerpo
con tintes vegetales. Con achiote y aceite, los hombres forman con su cabello un casco
rojo.
AFROECUATORIANOS

Atesoran la herencia africana, en el ritmo sensual de su música y danza. Los


afroecuatorianos se ubican en el límite de las provincias de Carchi e Imbabura y en
Esmeraldas. Su riqueza literaria oral se transmite en décimas y cuentos.
CHOPESCADORLO

Fruto de mestizaje indio-español, vive de la pesca a la orilla del mar. Su idioma es el


español. Posee una rica tradición oral. Fiesta principal es la de San Pedro Pescador.

MONTUBIO

Vive en el interior de la costa; le gustan los gallos de peleas y potros de doma; ama la
música y las tradiciones orales mágicas. La agricultura es actividad principal,
monocultivos para exportación: cacao, café y banano. Trabaja artesanías en paja,
alfarería, talabartería y mueblería.

OTAVALOS Y OTROS GRUPOS DE LA REGIÓN NORTE

Descienden de grupos indígenas, como los natabuela, caranqui, cayambe y otavalo. Su


economía se basa en agricultura y textilería. También trabajan madera, cuero y bordados.
Forman la vestimenta femenina dos anacos largos y blusa bordada, y el adorno: collares
(huallcas), pulseras, zarcillos y un paño alrededor de la cabeza. Y el vestido masculino:
pantalón blanco corto, alpargatas y sombrero de paño

TUMBACOS-CHILLOS.
QUITOS Y PANZALEOS

De los antiguos pobladores de la provincia de Pichincha, hay pocas huellas, por el


intenso mestizaje. (Andy, 2012)

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