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5 Evidencias de la resurrección Mt.

27: 57- 66

Es bastante fácil aceptar que Jesús realmente existió y vivió entre nosotros hace unos dos mil
años. La realidad es que la evidencia sobre esto es abrumadora, y si negáramos la existencia de
Jesús en la historia de la humanidad, sencillamente tendríamos que negar la existencia de
cualquier otra persona, porque hay más evidencia sobre el Señor que sobre cualquier otra persona
(por ejemplo, Alejandro Magno, César, Napoleón, etc). Sin embargo, nadie duda que estos
personajes vivieron hace muchos años. Entonces, ¿por qué dudaríamos de Jesús?
El problema principal surge cuando se le pregunta a alguien quién fue Jesús. Ahí es donde está
el principal problema: las respuestas pueden ir desde un hombre común y corriente, hasta un gran
maestro, un profeta o, efectivamente, el Hijo de Dios. Durante toda su vida, Jesús afirmó ser el
Mesías; afirmó ser quien derrotaría a la muerte. Sin embargo, fue crucificado. En ese momento,
muchos pensaron que, al final, era uno más de los tantos que afirmaron ser el Mesías, pero
terminaron siendo impostores.
La gran diferencia que nos marca la historia de Jesús, es que a diferencia de cualquier otro, el
resucitó. Es a partir de esto que él muestra su autoridad sobre la muerte y refiarma el hecho de
que es el Hijo de Dios. La cuestión es que a muchas personas creen en la vida y muerte de Jesús,
pero no creen en su resurrección. Es por eso que, a continuación, vamos a poner a prueba esto.

1- El sepulcro vacío
Esta es la más clara de las evidencias acerca de la resurrección de Jesús, y por ende, la más
atacada por aquellos que se rehusan a creer en la resurrección.
Jesús había sido puesto en la tumba que José de Arimatea proveyó. Ésta había sido sellada con
una roca, y una guardia romana había sido apostada delante de ella, debido a que los fariseos
temían que los discípulos de Jesús robaran el cuerpo para simular su resurrección. Sin embargo,
a pesar de todos estos recaudos, la tumba estaba vacía.
Podemos confirmar que la tumba estaba vacía, debido a que cualquier intención de los seguidores
de Jesús de crear un mito en base a la resurrección podía ser acallada fácilmente si los fariseos
mostraban el cuerpo dentro de la tumba. No hay dudas sobre esto; ¡el sepulcro estaba vacío!

2- La guardia romana
Lo que muchos usan para justificar el hecho de que el sepulcro estaba vacío es que, de alguna
manera, los seguidores de Jesús habían logrado violar la guardia romana. Esto resulta totalmente
improbable porque cuando él fue arrestado, sus discípulos huyeron y protegieron su vida
cobardemente. Esto lo vemos, por ejemplo, cuando Pedro niega tres veces ser seguidor de Jesús.
Él tenía miedo de que si confesaba haber estado con el Señor el pueblo quiera matarlo a él
también, por lo que se hizo el tonto, afirmando que él no tenía nada que ver con aquel a quien
habrían de crucificar.
Por otro lado, la guardia romana no se trataba de un par de muchachos improvisados puestos a
vigilar una piedra. ¡Eran los soldados mejores instruidos de la época! Además, de ser hábiles para
combatir contra cualquier intruso y de contar con el mejor equipamiento, también se caracterizaban
por tener una gran disciplina. De hecho, el quedarse dormido en un guardia era penado con la
muerte.
Los fariseos podrían haber dicho que los guardias romanos se durmieron y que los seguidores de
Jesús robaron el cuerpo, tal como se afirma hoy en día. Pero claramente no lo hicieron, ya que de
otro modo el mensaje de la resurrección no seguiría vivo en nuestro tiempo. Ellos conocían a las
tropas romanas y sabían que no había forma en que la guardia hubiera podido ser violada.

3- El cambio de actitud de los apóstoles


Los apóstoles pasaron de ser un grupo de hombres miedosos y faltos de fe, a ser un conjunto de
valientes predicadores que estaban dispuestos a todo con tal de anunciar el mensaje del
evangelio. De hecho, hasta donde sabemos, todos excepto Juan murieron por predicar a Cristo.
¿Qué pasó en el medio que los llevó a cambiar su actitud? La respuesta es clara: la resurrección.
Ellos nunca hubieran arriesgado sus vidas por una mentira. ¿Qué sentido tenía hacerlo? Quienes
acusan a los apóstoles de haber inventado todo no están teniendo en cuenta que sus vidas no
mejoran en absoluto una vez que reconocieron a Jesús resucitado, sino que fueron perseguidos
hasta la muerte. Ellos verdaderamente vieron a Cristo resucitado y actuaron conforme a eso.

4- Los testimonios
Hay quienes dicen que, en realidad, la resurrección se trató de una alucinación que tuvieron
algunos, y que en realidad nadie vio al Cristo resucitado. El problema con esto es que, entonces,
en el lapso de cuarenta días, unas 500 personas tuvieron la misma alucinación, cosa que parece
improbable. Hubo muchas personas que vieron verdaderamente a Jesús vivo después de que
fuera muerto, y esto los llevó a cambiar sus vidas tal como sucedió con los apóstoles.
1 Cor 15: 6

5- El poder de Jesús hoy en día


Una última evidencia de que Jesús vive es el hecho de que el cambió y sigue cambiando vidas
hoy en día. Yo y cada uno de los creyentes que formamos parte de su iglesia somos la prueba de
esto. Por distintos medios todos llegamos a conocer a Jesús en algún momento vimos que él
empezó a obrar en nuestras vidas y llegamos a conocerlo, a tal punto de que, como los apóstoles,
entregamos nuestras vidas en servicio a él.

Conclusión
La única manera de negar la resurrección es analizando la evidencia con una rotunda idea previa
de que ésta no fue real. Cualquier persona que se acerque a las pruebas con la verdadera
intención de saber la verdad, terminará encontrando que Jesús venció a la muerte y que vive hoy
y para siempre.
¡Dios te bendiga!