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Argumentación Lic. Javier Núñez C.

Técnicas discursivas de Grecia clásica

Son tres: la retórica, la dialéctica y la ciencia. Las cuales giran alrededor de un mismo objetivo:
la construcción de una verdad, pero sobre la base de marcos institucionales diferentes.

I) La retórica

La retórica tuvo lugar en: la asamblea, las reuniones fúnebres o conmemorativas, los
tribunales, la escuela, es decir, en los sitios clave de la democracia, porque son aquellos en
donde los ciudadanos entran en contacto entre sí.
En la retórica, el orador trata de persuadir de tal o cual verdad al auditorio (el pueblo
reunido), que debe juzgar la verdad o falsedad de lo planteado.
Los tres tipos de reuniones y las tres modalidades de la palabra pública conforman tres
géneros:

a) Género judicial. En este caso, el tribunal o el jurado se reúne para juzgar las
infracciones a las leyes que han sido dictadas.

b) Género deliberativo. En este caso, el ámbito deliberativo es el sitio donde se toman


decisiones en torno del porvenir (futuro).

c) Género epidíctico. Se dan en las reuniones conmemorativas que sirven para


encontrarse y compartir valores comunes actuales.

FUENTE: Elaborado por Barthes.

Lo que define a la retórica son reglas institucionales referidas a instituciones públicas,


procesos a seguir, modos de debatir entre ciudadanos y oradores que se oponen entre sí. El
derecho igualitario de los ciudadanos para hablar debe realizarse bajo la forma de la
representación de una lucha política entre discursos opuestos, provistos cada uno de derechos
y de medios similares. Por ello la retórica está ligada estructural e históricamente a las
instituciones democráticas.

2) La dialéctica

La dialéctica es un método que sirve para discutir bien sobre cualquier argumento posible
partiendo de opiniones (compartidas por todos o por la mayoría) a fin de demoler una tesis o
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de defenderla. Eso quiere decir que no solo los filósofos, los sabios o simplemente los que
desean convertir una cosa en otra, sino todos los hombres ejercitan cierta forma de la dialéctica,
puesto que todos pueden un día encontrarse en una situación de tener que defender, atacar o
poner a prueba una tesis.
Naturalmente, mientras que el hombre común practica la dialéctica sin un método, el
verdadero dialectico lo hace según una técnica y una habilidad argumentativa adquirida y
ejercitada. Aristóteles produce el primer tratado dirigido a respetar las formas de la buena
argumentación.
En la dialéctica, el interrogador trata de refutar la tesis del interlocutor (el que responde
que trata de sostener una verdad) por medio de preguntas que lo ponen en contradicción.
Los posibles usos de la dialéctica son tres:
 La dialéctica sirve para adiestrarse en la práctica de la argumentación.
 Es útil en los encuentros, pues permite conducir de modo correcto las discusiones que
cada uno emprende.
 Es útil en relación con las ciencias filosóficas.

Es posible desenmascarar los engaños y brindar una ayuda para la defensa en las
discusiones. Hay cinco mecanismos que se emplean en los debates:
 La contradicción seguida de refutación.
 La falacia (demostrar que su oponente está cometiendo una falacia)
 La paradoja (conducirlo a una paradoja [aparentemente contradictorio])
 El solecismo (hacer que el que responde, como consecuencia de un argumento, se
exprese con barbarismos o sin sentido ni corrección gramatical).
 Hacer quedar como charlatán al oponente, es decir, hacer que diga una misma cosa una
y otra vez,

3) El discurso epistémico

Corresponde al discurso científico, que se define por la transmisión de un saber.


Aristóteles señala que el discurso de la ciencia es el discurso de la enseñanza.
En la ciencia, el docente trata de demostrar a su auditorio (un alumno, una clase) la verdad
de tal proposición que pertenece a un ámbito determinado del saber por medio de la relación
entre las proposiciones anteriores y las actuales o de aquellas proposiciones que el alumno no
puede desconocer (los axiomas).
Aristóteles habla de:
Tesis: proposición u opinión, especialmente de carácter científico, que se intenta
demostrar con razonamiento.
Axioma: Proposición o enunciado tan evidente que se considera que no requiere
demostración. Ejemplo: El todo es mayor que la parte.
Hipótesis: Suposición hecha a partir de unos datos que sirve de base para iniciar una
investigación o argumentación.
Postulado: principio que se admite como cierto sin necesidad de ser demostrado y que
sirve como base para otros razonamientos. Ejemplo: Los postulados de la ciencia moderna

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Formas de argumentación según Aristóteles

Aristóteles no tiene un concepto que corresponda exactamente al termino actual


argumentación. Sin embargo, en la medida en que emplea el concepto “prueba” (pistis)
limitándolo al empleo de “prueba a partir del discurso”, dispone de un concepto equivalente al
actual de argumentación.
Para él solo hay dos grandes géneros de “pruebas a partir del discurso”:

 La deducción (syllogismos)
 la inducción (epagoje).

Hacer un syllogismos es deducir alguna cosa de alguna(s) otra(s) cosa(s). En una situación
epistémica, es lo que Aristóteles llama una “deducción demostrativa”; en una situación
dialéctica, es una “deducción dialéctica”; en una situación retórica, es un “entimema” o una
“deducción retórica”.
Los tres modos de deducción deben distinguirse por la “naturaleza de las premisas”. Una
premisa científica es la que se sostiene como verdadera por un alumno en una situación de
aprendizaje de la ciencia (lo que es necesariamente ya conocido por él y ya fue demostrado).
Una premisa dialéctica es la que se trata de acordar con un adversario en una confrontación
dialéctica (no se podría rechazar porque ya fue admitida). Una premisa retórica es aquella que
supuestamente fue admitida por la multitud a la que se dirige (la que debería aceptar sin
dificultad y que es compartida por la comunidad).

Lectura

Todo discurso supone siempre un modelo y un dueño. Ambos son sus patrones. Cuando el
autor de una novela escribe, apela a un modelo que no se ve materialmente en el texto pero que
está presente bajo una forma implícita. Cuando un científico escribe un tratado acerca del
estudio que está realizando sobre la conducta de las hormigas, tiene en su mente un modelo de
cómo se deberán presentar sus investigaciones y conclusiones. Cuando un abogado decide
formular una presentación de la defensa de su cliente, también tiene en su mente la estructura
jurídica que deberá respetar para que pueda ser aceptada en los estrados judiciales. En todos
estos casos los textos tienen un modelo que les permite constituirse como tales: esos son sus
patrones.
El discurso supone un soporte que le da forma y poder, y que permite su reconocimiento.
Esa forma, a fuerza de ser obstinada, se individualiza y se recorta en el conjunto de la masa
indefinida de cosas dichas. Ese discurso esta
dotado por ello de un poder que oscila entre la institución que lo cobija y quien lo profiere.
Lleva un patrón implícito de reconocimiento. Un patrón que posibilita que, al reiterarse los
mecanismos, se repitan las operaciones que tendrán como resultado un éxito mayor o menor.
Asimismo, hay sujetos que se apropian de esas formas y les dan un color propio, un estilo
singular. Ellos también son los patrones de su propio discurso. En el caso que nos ocupa, de su
propia argumentación. Estos patrones de la argumentación tienen éxito si consiguen el objetivo

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de ganar las conciencias de los interlocutores. Fracasan si no logran atravesar las conciencias
de los otros.
Los patrones, las reglas sobre las que descansan los discursos, posibilitan iluminarlos y
reconocer en ellos un determinado campo argumentativo. Esos campos tienen cada uno sus
propios mecanismos. Permiten su reconocimiento entre los discursos socialmente atractivos,
impactantes, verdaderos o eficaces, admirables o autorizados. Algunos procedimientos están
institucionalizados, su eficacia ha sido comprobada y su poder puede codificarse en reglas; son
las técnicas discursivas que se convierten en modelos, en patrones, y pueden transmitirse como
cualquier otra técnica. El estudio de la argumentación supone el reconocimiento y la
comparación de este tipo de fenómenos.
Los griegos inventaron tres técnicas de verdad porque quizá hay solo tres modos de
argumentación autónomos y legítimos. Uno, la demostración que corresponde a la esfera de
transmisión ideal de los conocimientos desde la ciencia. Otro, el modo dialectico que
corresponde a la esfera de las convicciones personales y a las reglas ideales del debate de ideas.
El tercero, el modo retorico, que corresponde a la esfera del espacio público y a las reglas que
permiten compartir las verdades sociales y el debate jurídico o político.
El siglo XX produjo un conjunto de teorías acerca de la argumentación. Aquí se pasará
revista solo a dos de ellas. Es poco en un sentido, considerando la profusión de estudiosos que
han trabajado el tema, pero hemos decidido hacer una selección en función de dos criterios.
Uno de ellos tiene que ver con la profundidad con la que se encara a los dos autores
seleccionados. Se explora su pensamiento tratando de desentrañar la complejidad y buscando
las relaciones que ellos entablan con otras áreas del conocimiento. El otro criterio es que
conforman dos teorías lo suficientemente sólidas para permitir su traslado a textos
argumentativos siguiendo los patrones propuestos. Su eficacia estará en la riqueza de análisis
que las mismas produzcan. Las teorías valen y tienen entidad si resisten la prueba de la verdad
que siempre está en la realidad.

Adaptado de Patrones de la argumentación de Roberto Marafioti (marzo de 2003)