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Programa

FAMILIAS FUERTES: AMOR Y


LÍMITES

EL TRABAJO CON FAMILIAS EN “FAMILIAS FUERTES”


Todos los padres y madres, incluso desde que sabe que dentro de algunos meses va a
llegar a serlo, tienen muchas preguntas sobre la crianza de sus hijos e hijas que pasan
por su cabeza. Algunas personas reciben acompañamiento de amigos o familiares que
los ayudan en el proceso de responder esas y otras preguntas; otros padres y madres
buscan en los medios de comunicación la información sobre los niños y la crianza;
algunos padres o futuros padres, reciben información valiosa de los profesionales de la
salud que acompañan el proceso de gestación y nacimiento de un hijo o hija, y luego la
obtienen del sistema educativo cuando el niño o niña se transforma en estudiante de
alguna institución.

Aunque suceda todo lo anteriormente mencionado, la mayoría de los padres y madres


sienten que desconocen y que nadie les ha enseñado cómo criar a un hijo y que
necesitan más espacios para conversar de este tema y de cómo enfrentar las
dificultades que la formación de un hijo representa. Familias Fuertes brinda a las
personas que tienen la tarea de criar hijos e hijas adolescentes, la posibilidad de
juntarse, contarse la vida y aprender de sí mismo y de los demás, algunas herramientas
que les hagan sentirse más preparados como padres y madres, y les permitan
enfrentar con éxito los desafíos de esta etapa en la vida de sus hijos.

¿Por qué un taller y no simplemente charlas? La crianza de los hijos no tiene una receta
que se escucha, se anota y se aplica. Todas las familias son distintas, cada hijo es
diferente, cada persona tiene una historia única y particular que influye en su manera
de criar. Es por ello que en el camino por intentar mejorar las habilidades como padres
es necesario que los participantes hagan una introspección mirándose a sí mismos,
reflexionando sobre su propia historia de vida, sus expectativas, miedos y deseos. Es
necesario también una mirada profunda de sus hijos, que permita conocerlos y
comprenderlos, así como acompañarlos en el proceso de desarrollar mejores
habilidades sociales, que serán un soporte en su relación con los demás y un escudo
protector cuando sea necesario.

Es cierto que algunos resultados sobre el mejoramiento de habilidades parentales y


psicosociales no se pongan en evidencia durante el taller, sin embargo, las
investigaciones han demostrado que cuando los participantes del grupo se vean
enfrentados a situaciones reales donde tengan que poner en práctica lo aprendido,
demostrarán las habilidades desarrolladas, mejorando las mismas con el pasar del
tiempo, produciéndose beneficios como producto de la intervención sin guardar
relación con el riesgo inicial de la familia.

Las intervenciones familiares son las más efectivas, así lo demuestra un estudio
español que comparó 17 programas de intervención, siendo el SFP, en el que está
basado Familias fuertes quien obtuvo ventajas sobre los demás programas familiares.

Sin lugar a dudas podemos afirmar que la familia juega un importante papel en la
prevención de las conductas de riesgo en los jóvenes y adolescentes. Los efectos de la
intervención en la familia se producen de forma directa, mediante el cambio de la
relación entre sus miembros y la educación y el control de los padres sobre los hijos, o
bien de forma indirecta, a través de la influencia que el control familiar ejerce sobre
otros factores de riesgo como los compañeros, el barrio o la escuela, el mejoramiento
de la autoestima y conducta de los adolescentes.