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Las limitaciones analíticas y el sesgo en el estudio de la política comercial que surge de los

manuales de Economía Internacional

Ramiro Luis Bertoni74

Resumen

En el ámbito de la Economía Internacional, y más precisamente en el referido a la


esfera comercial, la utilización de los Manuales más conocidos contiene un sesgo
ideológico al analizar las causas y consecuencias del intercambio de bienes entre
países, y esta perspectiva se torna más sesgada, e incluso con fuertes
contradicciones, cuando se aborda el funcionamiento e impacto de los
instrumentos de política comercial.

Así, aún en los casos de que estos manuales releven otras teorías del comercio, -
cuando tiene elementos heterodoxos generalmente es a modo ilustrativo y con bajo
rigor conceptual-, al momento de explicar los instrumentos de la política
comercial proporcionan un esquema analítico que sólo es congruente con el
modelo neoclásico, en su faceta más estrecha. De este modo, la formulación de la
política comercial queda atrapada, sin que sea explicitado claramente, en una
única visión del comercio internacional, y aún peor, incluso desdibuja elementos
centrales del mismo modelo de competencia que suele tener como sustento.

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bertoniramiro@hotmail.com . Docente por concurso (2008). Categoría: Asociado. Universidad
Nacional de Quilmes.

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Introducción

La aproximación que se realice a las Teorías del Comercio Internacional será crucial para
la enseñanza de la economía internacional, y quienes adherimos a los enfoques heterodoxos
creemos que le nivel de bienestar de una sociedad dependerá de lo que ella produzca, y así el
desarrollo económico se vincula indisolublemente a la industrialización y en especial a los
bienes con mayor contenido tecnológico o posibilidades de diferenciación, que permiten pagar
altos salarios. Por lo tanto, la apertura total solo es redituable para quienes ya han alcanzado una
maduración de su estructura productiva que les permite ser competitivos en bienes y/o servicios
que permitan pagar altos salarios a la mayoría de su población e integrar al resto de la misma a
un esquema sostenible de bienestar.

Por su parte, el camino al desarrollo, requiere de políticas públicas complejas y


articuladas en distinta esferas (industrial, tecnológica, comercial interna y externa, educativa,
social, territorial, ambiental, entre otras), que sin duda en la política comercial llevan a alejarse
de las recomendaciones ortodoxas, lo cual no implica desconocer de plano todos los aportes de
la teoría económica tradicional, sino tener la capacidad de identificar en qué grado y en que
contextos algunos de ellos resultan adecuados. En este sentido, más allá de legítimas y fundadas
aspiraciones a un cambio radical en la definición del ¿qué? y ¿cómo? respecto a la enseñanza de
la economía, en este trabajo nos centramos solo en un aspecto puntual de los manuales de
economía internacional.

Podríamos hacer una crítica general al uso de los Manuales en Economía Internacional, la
que coincidiría con las referidas al uso de este tipo de material en otras asignaturas de economía.
Sin duda la utilización desmedida del modelo de competencia perfecta conlleva un claro sesgo,
y claramente este se transfiere al análisis los instrumentos de política comercial, constituyendo
desde nuestro punto de vista un grave problema por el nivel de certezas de las conclusiones, y la
receptividad que tienen éstas entre los estudiantes. Esto es consecuencia de que ellas se
fundamentan en conceptos económicos muy arraigados, como es el funcionamiento de los
mercados, y al mismo tiempo permite interpretar fácilmente un aspecto parcial de los conflictos
de la política comercial. A su vez, a fin de poder realizar un aporte con mayor originalidad, me

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concentraré en, “el Análisis Estándar de los Instrumentos de Política Comercial”75 76
(en
adelante AEIPC) y apuntando a cuatro aspectos generalmente menos discutidos:

1. La falta de matices del enfoque de competencia perfecta implícito en el AEIPC


respecto, incluso, a las presentaciones que suelen ser desarrolladas en los manuales de
economía.

2. La pretensión de mostrar al AEIPC como el único modo de análisis de estos


instrumentos y ocultar que es sólo válido para el enfoque del modelo de ventajas comparativas
en su versión neoclásica pura.

3. Discutir a partir del rol que se le asigna a los flujos de comercio –


complementarios o competitivos- si el AEIPC brinda una comprensión general de los cambios
razonablemente esperables ante la aplicación de determinados instrumentos.

4. Señalar problemas en la supuesta consistencia y coherencia del AEIPC con todo


el marco de la microeconomía neoclásica.

5. Explicar cómo se tergiversa en el AEIPC el conflicto en la sociedad por el nivel


de protección, impidiendo el análisis adecuado de economía política, incluso basado en modelos
neoclásicos.

En el AEIPC está presente parcialmente el conflicto que puede suscitar la política comercial
entre los países. Este se focaliza en los efectos que tienen los instrumentos de política comercial
sobre los precios internacionales cuando son aplicados por países relativamente grandes en el
mercado analizado. Así la aplicación de un arancel a la importación podrá generar una baja en el
precio internacional del bien en cuestión, con lo cual existe un beneficio para el país que impuso
la medida vía un mejoramiento de los términos de intercambio. De acuerdo al AEIPC la
posibilidad de obtener ganancias a costa de los socios comerciales tendrá dos

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Me refiero al análisis que se presenta en casi todos los manuales, centrado en el análisis de la eficiencia
estática bajo un enfoque de equilibrio parcial y general, explicando con una apoyatura en gráficos partir
ciertos ejercicios de estática comparativa. Entre los autores de los manuales podemos citar: Chacholíades,
M.; Salvatore, D.; Appleyard, D. y Field, A; Krugman, P. y Obstfeld, M.
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Acotamos el concepto de instrumentos de política comercial a los impuestos aplicados en frontera, y no
hacemos referencias a los que restringen cantidades –en donde la elección del agente que asigna las
cuotas y el modo de hacerlo tiene fuertes implicancias en la apropiación de las rentas que éstas generan, y
por lo tanto en el análisis de economía política-, tampoco las dimensiones sectoriales, los aspectos sub-
nacionales, ni aquellas relacionadas a los aspectos discriminatorios o multilaterales, etc.

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demarcaciones: la posibilidad represalias mediante restricciones comerciales de otros
países, o de no existir éstas, el límite será autoimpuesto al alcanzar el arancel óptimo.

En este trabajo, haremos referencia exclusivamente a un país chico, es decir


descartamos la posibilidad de que la política comercial pueda incidir en los precios
internacionales. De todas formas, los argumentos vertidos en este artículo no se ven
afectados al restringir el universo de análisis, el cual se hace simplemente a fin de lograr
focalizarse en ciertos aspectos y así obtener una mayor claridad expositiva.

I. Desarrollo del trabajo

1. La falta de matices del enfoque de competencia perfecta en el AEIPC.

Dado que las ventajas derivadas del libre mercado suelen demostrarse a través del
equilibrio general y diversos teoremas, concluyendo que se optimiza la asignación de recursos y
al mismo tiempo se maximiza el bienestar, se presume que no resulta necesario un análisis
comparativo con otras alternativas. En este sentido, el enfoque comparativo solo es presentado
en equilibrio parcial, cuando bajo los supuestos de competencia perfecta se calcula el bienestar
como la suma del excedente de productores y consumidores, y en consecuencia cualquier
intervención que no permita que se alcance el precio de equilibrio implicará una merma en el
bienestar (sea ésta con precios máximos o mínimos, o con cupos a la oferta o la demanda). Con
lo cual, en términos didácticos, esta presentación contra-fáctica, y la posibilidad de utilizar
ejemplos históricos con efectos perjudiciales de regulaciones de precios o cantidades (escasez y
mercado negro con sobre precios) posee una fuerza de persuasión que pareciera reemplazar la
validez empírica y un análisis conceptual profundo.

En un modo análogo, la teoría del comercio internacional utiliza este contrapunto,


partiendo del extremo de la autarquía, y presentando como el libre comercio genera el mayor
bienestar. Para esto se recurre por un lado a presentaciones extremadamente simples como
tablas con producciones por bienes y por países, con las las cuales se demuestra que tanto para
el modelo de Ventajas Absolutas de Adam Smith como para el de Ventajas Comparativas de
David Ricardo la especialización y el intercambio generan más producción mundial, y por otro
lado a gráficos de frontera de posibilidades de producción, recta de posibilidad de consumo y
curvas de indiferencia social para el modelo neoclásico en general y el de Herkscher-Ohlin (en

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adelante H-O) en particular77. En todas estas presentaciones, el libre comercio es superior para
el conjunto de los países, no solo respecto a la situación de economía cerrada, sino también a
instancias intermedias con cierto grado de protección que permita niveles de comercio inferiores
al de la apertura total. Justamente como veremos a continuación, el estudio de los instrumentos
de política comercial será un modo de reforzar estas conclusiones, pero utilizando los gráficos
más convincentes de equilibrio de mercado con los consabidos ejes de precios y cantidades.

Puesto que el comercio internacional supone la existencia de intercambio de bienes, el


análisis de la política comercial se centrará en comparar la apertura, con diversas formas de
intervención que nos alejan del libre comercio, y no ya con la economía cerrada. De algún
modo, es un análisis paralelo al del equilibrio de libre mercado en forma alternativa al obtenido
cuando existen regulaciones, y por lo tanto no es casual que se utilice el mismo herramental del
excedente del consumidor y del productor a fin de evaluar los cambios en el bienestar de la
sociedad cuando se utilizan instrumentos de política comercial.

Sin embargo, hay una diferencia importante en la presentación que se realiza en manuales
introductorios de economía o de microeconomía y los de economía internacional. En efecto,
para una economía cerrada en todos los manuales de economía se hace una clara referencia a
que dichos resultados se condicionan al cumplimiento de los supuestos de competencia perfecta
y en pie de igualdad se presenta al menos el caso de monopolio y otras fallas de mercado (como
bienes públicos y externalidades), quedando claro para un lector atento las limitaciones y
pertinencias de cada análisis. Al contrario, en los manuales de comercio internacional, las
limitaciones implícitas sobre las conclusiones y los efectos del AEIPC no reciben un tratamiento
adecuado.

En general, se hace una breve mención a que se trata de mercados competitivos, debiendo
el lector entender que se refiere a competencia perfecta aunque estrictamente no sean sinónimos,
y sólo en ciertos manuales y bajo el formato de apéndice o anexo, se exponen los resultados de
algunos instrumentos bajo la situación de monopolio en el mercado local.

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Cabe señalar que en muchos manuales para mostrar las ventajas del intercambio en el modelo
ricardiano mediante el concepto de producción indirecta utilizan el mismo herramental didáctico señalado
para el modelo neoclásico A su vez, Krugman-Obstfeld (en adelante K-O) para al modelo de H-O utiliza
la caja de Edgworth, aunque considero que sin un aporte didáctico sustancial.

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2. Las ventajas comparativas con enfoque neoclásico como modelo implícito
del AEIPC.

El AEIPC es presentado como válido para todas las teorías del comercio internacional,
cuando estrictamente sólo lo es para el modelo de ventajas comparativas en su versión
neoclásica, en donde las fronteras de posibilidades de producción tienen costos de oportunidad
crecientes, y el comercio es únicamente inter-sectorial. Por lo tanto, los mecanismos y los
impactos que se presentan para los diversos instrumentos parecerían revestir una universalidad
de la que claramente carecen, y por lo tanto la certeza de sus conclusiones se puede convertir en
recomendaciones desacertadas para gran parte de los contextos en los que se realiza el comercio
internacional.

Así, se deja de lado el análisis del comercio intra –industrial, cuya relevancia empírica
aparece en los años 50’, y los primeros análisis surgieron en los años 60’ con los modelos de
Linder, y posteriormente fueron profundizados y ampliados por lo que se conoce como las
Nuevas Teorías del Comercio Internacional de los años 70’ y 80’78 . En cuanto a la posible
relevancia empírica del AEIPC, debería considerarse que aproximadamente 2/3 del comercio
mundial tiene como agente a una Empresa Transnacional, y a su vez 1/3 es realizado al interior
de estas firmas. Obviamente, tampoco incluyen otras perspectivas relacionadas a la heterodoxia,
ni a la corriente estructuralista ni a la marxista.

Se podría argumentar que, al acotar el AEIPC a los mercados competitivos, todas aquellas
teorías del comercio que no se inscriben en el marco de la competencia perfecta, quedan
automáticamente descartadas. Sin embargo, esto debería ser aclarado explícitamente, puesto que
la presentación de los capítulos sobre este tema suelen presentarse como una herramienta con
neutralidad valorativa y sólo de carácter instrumental. Es evidente que esto produce una visión
claramente sesgada, puesto que las conclusiones a las que se arriba con el AEIPC respecto a que
la apertura comercial es la mejor opción, en rigor son sólo válidas para el modelo de ventajas
comparativas neoclásico, aunque el modo de presentación pareciera justificarlas para el
conjunto de explicaciones acerca del intercambio internacional.

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En el contexto de la presentación de las Nuevas Teorías del comercio Internacional, el Manual de K-O
al presentar el modelo de dumping recíproco como una de las explicaciones del comercio intra-industrial,
hace referencia a la interacción de aranceles con flujos de comercio que no es explicado bajo las ventajas
comparativas. Sin embargo, este tema no se menciona ni se amplía en el contexto del capítulo de los
instrumentos de la política comercial.

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3. Qué rol tienen los flujos de comercio internacional ¿Compiten o
complementan?

Suponiendo que los manuales de economía internacional fuesen lo suficientemente claros


en advertir que el AEIPC tiene implícito al modelo de ventajas comparativas neoclásico, y por
lo tanto que sólo se ajusta a estructuras de mercado que se aproximan a la competencia perfecta,
de todos modos el análisis que se plantea en estos manuales, ante ciertos shocks pueden
brindarnos predicciones muy equivocadas79.

Así, podríamos coincidir en que ante la aplicación de un arancel a las importaciones y en


ausencia de otras regulaciones gubernamentales, es probable que las empresas del sector
incrementen los precios domésticos como respuesta al aumento del precio de las importaciones.
Al mismo tiempo, la mayor rentabilidad llevaría a ampliar la producción captando recursos del
resto de la economía, y también una reducción de la cantidad demandada, por lo cual al
achicarse la brecha entre el consumo y la oferta local, es esperable que las importaciones
disminuyan.

Recordemos que un país chico es tomador de precios, por lo tanto siempre están
disponibles las cantidades que hagan falta para cerrar la brecha entre oferta y consumo local, la
que tal como se explicó, dependerá del nivel del precio doméstico, el cual resultará del precio
internacional y el arancel aplicado.80. Así es claro que las importaciones se ajustan
automáticamente a esta brecha, no compitiendo por la cuota de mercado con la industria
nacional. En efecto, el precio de las importaciones simplemente fija el nivel máximo al que
venderá la industria local, determinando la brecha entre la cantidad demandada y la oferta local,
a la cual se adicionará como un complemento las cantidades importadas.

Esta explicación si bien en términos económicos es razonable, sólo sería estrictamente


correcta si quien realiza las importaciones es el Estado o representantes del conjunto de los
productores nacionales, en el sentido que no exista la figura de importadores y/o exportadores
compitiendo con los productores nacionales por apropiarse del mercado local. De todas formas
se debe reconocer que al colocar un arancel -o incrementar su nivel-, tanto a partir del

79
Es relevante que el modelo de ventajas comparativas neoclásico además de competencia perfecta
supone el pleno empleo de la capacidad productiva en la economía.
80
En teoría podría aplicarse un subsidio a la importación, a fin de abaratar el precio doméstico respecto
al internacional. Esta podría ser la medida espejo a una retención a las exportaciones que aplique un país
importador de alimentos si quiere que el precio de los mismos esté por debajo del internacional.

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razonamiento que se deriva del AEIPC como por lo que suele observarse en la práctica, las
importaciones tienden a reducirse, con lo cual la presencia en cuanto a competencia efectiva de
importadores/ exportadores podría llegar a considerarse poco relevante en el análisis.

Sin embargo, este modelo analítico nos indica que ante un shock que reduzca la demanda
local, los productores nacionales no se verán afectados (ni en precios ni en cantidades), puesto
que todo el ajuste sería automáticamente sobre las importaciones, que operan simplemente
como un cierre de la brecha entre la oferta y la demanda local. Aquí es claro que la presencia de
importadores/exportadores probablemente genere otro resultado, puesto que al no existir
ninguna regulación que empeore los precios relativos de las ventas externas en el mercado local
–como lo es un arancel-, existirá una puja entre los productores nacionales y quienes venden
productos extranjeros en la medida que ninguno querrá renunciar a los volúmenes de ventas
previos al shock adverso de demanda81.

Entonces, si bien puede ser entendible que las importaciones en el mercado local deban
reducirse cuando un arancel las encareció en relación a los productos locales, esto resulta menos
probable cuando el mercado tiende a reducirse, por lo cual la conclusión que se deriva del
AEIPC es claramente sesgado.

Nótese que hasta aquí hemos sido flexibles en cuanto a validar los supuestos implícitos en
el AEIPC, sin embargo suponer que no hay competencia entre agentes locales y extranjeros
parecería vaciar de contenido a cualquier análisis de comercio internacional en un contexto
capitalista, más aún cuando el resto de estos manuales están plagados de referencias a la
ventajas de la competencia externa como un sustento de la apertura comercial.

Un argumento que podría darse para resolver la indeterminación entre las cantidades
correspondientes a la oferta nacional y a las importaciones, sería señalar que el único modo en
que una reducción de la demanda sea consistente con el supuesto de pleno empleo es con un
ajuste exclusivamente sobre las importaciones. Sin embargo, esto implica que el pleno empleo
deja de operar como un supuesto que simplemente requiere la reasignación instantánea de
factores, y pasa a imponer como condición que las empresas extranjeras complementan a las
nacionales, anulando de este modo la competencia entre ellas.

81
Cabe destacar que Bianchi, P. (1997) introduce la figura de los importadores al explicar la economía
política de la política comercial.

168
Otra alternativa para explicar el problema señalado, sería considerar un supuesto
adicional que explicite que los consumidores siempre tienen preferencia por el producto local, lo
cual lleva a que las importaciones solo son demandadas una vez que fue vendida toda la oferta
nacional a los precios vigentes en el mercado doméstico, siendo así complementarias y sólo
parcialmente una competencia operando como un techo a los precios.

4. Inconsistencias entre el AIEPC y el marco general de las ventajas


comparativas neoclásicas.

4.1 La debilidad del análisis del bienestar mediante la suma de los excedentes.

La inconsistencia sobre la que nos enfocaremos se relaciona con el excedente de los


productores y el equilibrio general en el marco de las ventajas comparativas neoclásicas, pero
previamente señalaremos algunos problemas del análisis del bienestar que utiliza el AEIPC 82.

Intentar conocer cómo se modifica el bienestar de una sociedad a partir de cambios en las
regulaciones económicas además de ser una tarea conceptual y empíricamente compleja,
siempre estará teñida de subjetividad, puesto que requiere una definición del “bien común”, que
tendrá implícitamente ponderaciones de los efectos sobre diversos actores económicos y
sociales, que obviamente presuponen juicios de valor.

Idealmente, el responsable de diseñar las medidas económicas requerirá conocer los


efectos que tendrá la aplicación de una regulación, pero probablemente serán los representantes
políticos (poder ejecutivo y/o legislativo) quienes “construyen” la idea del “bien común”
ponderando, en el contexto de un proyecto político-económico, los impactos sobre los distintos
actores; y en función de esto, tomarán las decisiones que consideren adecuadas.

Sin embargo, el análisis económico en su afán de dar certidumbre, simplifica el concepto


de bienestar en el equilibrio parcial como la suma de los excedentes de productores y
consumidores, y en equilibrio general a través de las curvas de indiferencia social83. Ambas
representaciones del bienestar son objeto de innumerables críticas, desde que se consideran

82
Podríamos incluso discutir si es el bienestar presente o futuro lo que se debe maximizar, o si existen
otras dimensiones como la cohesión social o la equidad, el interés nacional, etc. que son más relevantes,
sin embargo dichas reflexiones van más allá de las pretensiones de este trabajo.
83
Sobre este punto la misma teoría neoclásica señala que es incorrecto pensar que pueden agregarse las
curvas de indiferencias individuales, y por lo tanto reconoce que se paga un costo en términos de
precisión y consistencia conceptual a fin de tener una herramienta analítica.

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neutrales las transferencias entre consumidores y productores, hasta que es indistinto que las
pérdidas o ganancias se den en consumidores de bajos o altos ingresos, entre otras.

Sin embargo, más allá de la validez de toda ellas, nos interesa destacar que en el contexto
del análisis estándar de los instrumentos de política comercial AEIPC, cobra particular atención
el concepto de excedente del productor.

4.2 El excedente de los productores y su relación con el equilibrio general.

Como señalamos, la idea del excedente de los consumidores puede estar sujeta a
importantes críticas, como no distinguir si el incremento de las cantidades demandadas es de
personas que acceden al consumo de dicho bien o simplemente lo incrementan incluso más allá
de tener satisfechas las necesidades básicas. Sin embargo, con ciertas aclaraciones, constituye
una herramienta coherente con el análisis individualista del modelo neoclásico. Así en este
marco es consistente que si una persona de altos ingresos está dispuesta a pagar 100 pesos por
un litro de leche y luego en el mercado lo consigue a 10 (independientemente de si aumentará o
no su consumo), ha gastado 90 pesos menos de lo que estaba dispuesto a pagar, y parece lógico
que se considere que obtuvo ese nivel de “excedente”. Cuando esto se aplica a otros
consumidores –posiblemente de menor ingreso- hasta llegar a aquel en que lo pagado coincide
con su disposición a gastar; es razonable considerar que ese conjunto de consumidores han sido
beneficiados en forma decreciente, y el consumo del último no afecta el “excedente” del
primero.

Por su parte, el excedente del productor es razonado en forma análoga al del consumidor,
lo cual conduce a una aparente simetría y “objetividad” en el análisis del bienestar.

En efecto, al calcular el excedente de los productores, quien ofrece la primera unidad es


quien obtiene el nivel más alto una vez que se alcanza el precio de equilibrio de mercado. Este
excedente sería como una especie de rentabilidad (los productores se guían por el lucro y no por
la satisfacción), y por lo tanto con el incremento de las cantidades ofertadas ante mayores
precios el primer oferente mantiene su situación privilegiada de un mayor excedente respecto a
quienes se suman posteriormente a integrar la oferta de mercado.

Este razonamiento podría interpretarse como que tengo una serie de productores con un
nivel de eficiencia decreciente, y a medida que se incrementa el precio de mercado, estos
encuentran la posibilidad de incorporarse efectivamente en la oferta, por lo cual al precio de

170
equilibrio del último que se incorporó tiene un excedente nulo, mientras que el que ofertó la
primera unidad mantiene una especie de ganancia especial. Intuitivamente, esto se asimila al
modelo de David Ricardo de la renta diferencial de la tierra, en el cual las de menor fertilidad se
iban incorporando a la producción en la medida que se incrementaba el precio de los alimentos,
obteniéndose una renta extraordinaria en las de mejor rendimiento. Sin embargo, este no es el
andamiaje conceptual del modelo neoclásico de ventajas comparativas implícito en el AEIPC, el
cual descansa en mercados competitivos sin rentas extraordinarias, y en donde la concurrencia
lleva a que los productores de todos los bienes en equilibrio tengan la misma rentabilidad84.

Ahora bien, el incremento del precio de un bien que lleva a que se produzcan más
cantidades, y sea decreciente el excedente de los nuevos productores, en el plano de la FPP es
un cambio de precios relativos que lleva a desplazar recursos de un bien al otro. Por su parte, los
puntos de equilibrio de la producción sobre la FPP, en una economía con cualquier grado de
apertura, implican que la Tasa Marginal de Transformación se iguale a los precios relativos de
los bienes, lo cual garantiza que se iguale la rentabilidad de los productores en ambos bienes.
Esto ocurre con un cambio simultáneo de los costos marginales, (costos de oportunidad
crecientes) y por un cambio en el precio de los factores.

Por lo tanto, al existir una interacción para el conjunto de los productores entre costos y
cantidades fabricadas, la rentabilidad se iguala entre ellos y desaparece la idea del mayor
excedente obtenido por aquel que ofreció la primera unidad. Así, se desdibuja la idea de los
excedentes de los productores como una réplica contra-espejada del de los consumidores, entre
los cuales sí podemos suponer una independencia y un escalonamiento a medida que vamos
hacia el punto de equilibrio. Por lo tanto, suponer excedentes decrecientes de los productores a
mayores cantidades ofertadas presenta contradicciones incluso con la igualación de la
rentabilidad entre todos los productores implícita en el modelo neoclásico de ventajas
comparativas, por lo tanto el AEIPC carece de la consistencia que generalmente se le asigna.

Más allá de la discusión microeconómica, es importante señalar que la idea de que los
productores obtienen rentas con la protección es utilizada para explicar que su poder de lobby –
por son más organizados y con más influencia que los consumidores- lleva al Estado a aplicar

84
Considerando el modelo H-O como una de sus versiones más estilizadas y completas, el mismo supone
que todos los productores tienen disponible una misma tecnología, y dado que los factores son
homogéneos, ante un determinado precio relativo de éstos, todos los empresarios maximizarán con la
misma técnica (proporción en la relación capital –trabajo) y tendrán la misma tasa de beneficio.

171
aranceles a pesar que van en contra del interés general. Sin embargo, esta idea de “rentas” es
coherente con el análisis de los excedentes, pero no parece consistente con el resto del esquema
de equilibrio general, a partir del cual se garantiza que la eliminación de los aranceles nos
llevará sobre la FPP a un equilibrio de producción e intercambio con mayor bienestar85.

5. La tergiversación en el APEIC del conflicto social frente al nivel de


apertura.

5.1. Somos todos consumidores con ingresos garantizados.

Una crítica conocida y reiterada a los análisis de estática comparativa del AEIPC es que
cuando se parte de un equilibrio con aranceles, se supone que su eliminación mejora el bienestar
simultáneamente con la retracción de la producción local y un incremento del consumo, sin
explicar cómo los individuos mantienen el ingreso si se redujo la producción. Este punto es
contestado con el enfoque de equilibrio general, donde se demuestra que al cambiar los precios
relativos se modifica el mix de producción y por lo tanto los recursos liberados del sector en el
que se retrajo la oferta (incluidos sus trabajadores) pasarán a ser utilizados en el bien que
aumenta su producción y se exportará, lo cual se visualiza en un desplazamiento sobre la FPP.

Sin duda la mirada neoclásica reconoce que los mecanismos de mercado no operan
instantáneamente, y en la recomendación de políticas sugieren determinados plazos,
modalidades y apoyos del Estado para realizar la reasignación de factores y reconversión de
sectores. Con estos recaudos para un manejo adecuado de la transición a una economía más
abierta, el enfoque ortodoxo afirma que el resultado final será de mayor bienestar que el de una

85
Incluso si se pensara que el punto de equilibrio donde la Tasa Marginal de Transformación iguala a los
precios relativos, y de esta forma las rentabilidades obtenida en la producción de ambos bienes solo
representa al último productor que se agregó (o que se mantuvo), mientras que quienes son los
responsables de las primeras unidades ofertadas mantienen una rentabilidad más alta y ligada a su mayor
productividad, entonces serían relevantes las expectativas de precios futuros para la elección de la
actividad presente. Si se sabe que el precio de un bien en el futuro subirá, y por lo tanto al ampliarse la
producción aparecerán rentas para los primeros productores, dicha información sería relevante y no
exclusivamente los precios presentes como se considera en el modelo estático (sea de equilibrio parcial o
general). Una explicación alternativa, es que la forma cóncava de la FPP se relacione con la existencia de
factores (capital o trabajo) que no son homogéneos, y al interior de cada uno de ellos en el corto plazo
algunos son relativamente más aptos para un bien y otros para otros. Por lo tanto la ampliación de la
producción de un determinado bien presentará un costo de oportunidad creciente dado que absorbe
factores que tendrán una menor productividad. En el extremo, el modelo de factores específicos no
permite la reasignación de un determinado factor, y los cambios en la FPP se obtienen solo reasignando
trabajo, sin embargo este modelo se plantea como una excepción y no forma parte de todos los manuales.

172
economía con restricciones al comercio. Incluso, como prueba de que la reconversión lleva
tiempo y tiene costos, en muchas ocasiones los procesos de apertura han sido apoyados con
créditos para la reconversión por parte de varios Organismos Internacionales que comulgan
genéricamente con el pensamiento ortodoxo.

Por lo tanto, la crítica que se realiza, generalmente bajo la pregunta: ¿Cómo hacen los
consumidores que se quedan sin ingresos para disfrutar de la reducción del precio de los
bienes?, estaría fácilmente contestada con la citada referencia al equilibro general, y por lo tanto
la discusión se derivaría a cómo suavizar los procesos de reconversión y garantizar que se
mantenga el pleno empleo de los recursos. Ahora bien, es importante señalar que en los
manuales de Economía Internacional simplemente se considera que basta con la presentación
del equilibrio general reforzando al AEIPC, y desde lo instrumental no se menciona el problema
de la secuencias entre sectores, los tiempos necesarios, los posibles problemas por la volatilidad
de los precios, el riesgo de una contracción del PBI por perder valor económico ciertos factores
productivos, etc.86

5.2 Los consumidores son siempre beneficiados por el libre comercio.

El AEIPC sintetiza el conflicto de la sociedad frente a la elección del grado de apertura de


la economía en los intereses opuestos entre consumidores y productores. A su vez, suele
centrarse en la distorsión de los aranceles a la importación (o la aplicación de cuotas) con el
consabido conflicto entre productores y consumidores, beneficiándose los primeros con la
protección y los segundos con la apertura. A su vez, como consumidores “somos todos”,
deberíamos identificar nuestro interés con el del libre comercio, incluso antes de calcular la
suma de los excedentes, y más aún cuando bajo estos modelos el pleno empleo está garantizado.
En este marco, obviamente la reducción o eliminación de aranceles me permitirá acceder a
precios más bajos gracias a la presencia de los productos extranjeros que tienen menores costos
por sus ventajas comparativas.

86
Una excepción la constituye el Manual de French Davis, R. (1979), que hace referencia a la posibilidad
de que la economía nacional no esté con pleno empleo (situada sobre la FPP), y este tema se profundiza
en una trabajo en el marco de la CEPAL de este mismo autor en 1990.

173
Sin embargo, cabe recordar que el libre comercio implica eliminar todos los impuestos al
comercio, tanto a la importación como a la exportación, y de esta manera el país tomará como
señal para la asignación de sus recursos los precios internacionales. En contraposición al caso
del arancel a la importación, si partimos de la intervención estatal sobre el producto exportado
mediante un impuesto a las ventas al exterior, la apertura comercial generaría adhesiones
opuestas a las expuestas para el arancel. En efecto, si se avanza hacia la apertura comercial
retirando los impuestos a las exportaciones (llamados también retenciones) se beneficiaría a los
productores y se perjudicaría a los consumidores, puesto que el bien se subirá de precio hasta
venderse al valor internacional sin ninguna deducción87.

En consecuencia, desde el análisis de equilibrio parcial, la apertura generará beneficios o


perjuicios a los consumidores, según analicemos el bien que se exporta o importa, y lo mismo
cabe para los productores. Por lo tanto, del equilibrio parcial no resulta obvio que los
consumidores estarán mejor con la apertura, sobre todo si los bienes que se exportan y que
indefectiblemente subirán de precio, son una parte importante de su canasta de consumo, y no
generan un aumento en sus ingresos (excepto para aquellos consumidores que sean productores
de dicho bien).

Una primera respuesta es que desde el equilibrio general se deduciría que el país como un
todo estará mejor, alcanzando sus habitantes curvas de indiferencia superiores, aunque nada se
dice de los mecanismos que deberían arbitrarse para que efectivamente la mayoría de los
consumidores se beneficien con la apertura88 . El hecho que un gran número de manuales de
economía internacional no presente el caso de los impuestos a la exportación y centre su análisis
en los aranceles, si bien puede deberse a que los primeros son menos frecuentes, de todas
formas tiende a opacar y simplificar los conflictos, y afianza la idea que los consumidores
indudablemente se benefician del libre comercio89.

87
Recordemos que en estos modelos si un país exporta un bien es porque el precio internacional es mayor
al que predomina en autarquía. Por lo tanto, el precio interno será máximo con apertura comercial e irá
decreciendo en la medida que se aplican impuestos encontrando un piso en el equilibrio de autarquía.
88
En este marco, también estaría mejor todo el mundo, puesto que la especialización según ventajas
comparativas permite una mayor producción mundial con los mismos recursos, y mediado por los
términos de intercambio, todos los países obtendrán alguna parte del beneficio.
89
Incluso, si se parte de una economía protegida exclusivamente con aranceles, el retiro de los mismos
también incrementará el precio relativo de los productos exportados, lo cual puede ocasionar un impacto
negativos en los consumidores. Sin embrago, la clave será que ocurre con el ingreso real.

174
5.3 ¿Dónde quedó el conflicto entre propietarios de diversos factores que es central
en diversos modelos de ventajas comparativas?

El planteo del punto anterior implica que no es indistinto el peso del bien exportable e
importable en la canasta de consumo, ni tampoco en qué medida el ingreso que obtienen los
consumidores se deriva de uno u otro bien. Así, podemos tener situaciones extremas, por un
lado que el bien exportado tenga un peso ínfimo en la canasta de los consumidores y a su vez su
ingreso esté relacionado a dicho bien (por ejemplo siendo propietarios de un factor relevante en
su producción), con lo cual sin duda los consumidores estarán mejor con la apertura. Por otro
lado, en el extremo opuesto, cuando los bienes exportados tienen mucho peso en la canasta de
consumo de la población, y su ingreso no depende del precio del bien exportable (por ejemplo
un producto agrícola con poca mano de obra y en un país con concentración de la propiedad de
la tierra), entonces la apertura tenderá a perjudicar a los consumidores.

Estas observaciones no cuestionan que con un esquema de especialización por ventajas


comparativas en el corto plazo se obtenga una mayor producción mundial y cada país como un
todo pueda estar mejor, pero nos remite a las miradas sobre los conflictos distributivos que
ocasiona la apertura comercial de un país, que incluso forman parte de varios de los modelos de
ventajas comparativas, y casualmente se encuentra ausente en el AEIPC.

Así, es claro que diversos modelos de ventajas comparativas advierten sobre los efectos
en la acumulación del excedente social u otras formas de distribución del ingreso que derivan de
distintas opciones de política comercial. Es más, el modelo de ventajas comparativas de David
Ricardo surge como una forma de legitimar la apertura comercial a fin de evitar que el alza de
los alimentos ocasione que el excedente social sea apropiado por la nobleza mediante la renta
extraordinaria de la tierra. Por su parte, el modelo de H-O, una de las versiones neoclásicas de
las ventajas comparativas, señala que con la apertura ganarán los propietarios del factor
relativamente abundante, y viceversa para los del factor relativamente escaso, sin ser relevantes
las canastas de consumo 90.

90
Se supone que se cumple la Ley de Euler y el valor del producto se agota en el pago a los factores, con
lo cual si el precio de uno de ellos baja el del otro debe subir más que proporcionalmente al incremento en
el precio del bien. Por lo tanto, el factor que mejora su remuneración lo hace incluso en términos del bien
que se exportará.

175
Por su parte, en el modelo de factores específicos, que es una variante del de dotación de
recursos en el cual se restringe solo al trabajo la posibilidad de ser reasignado entre la
producción de los bienes, también identifica efectos en la distribución del ingreso. En efecto, el
factor específico relacionado al bien exportado se beneficiará, y viceversa con el que se vincula
estrechamente al bien importado, quedando en situación ambigua el trabajo, dependiendo del
peso que tengan los bienes en su canasta de consumo. De alguna forma, todos los modelos de
ventajas comparativas plantean que más allá de los conflictos distributivos, existe la posibilidad
de que todos estén mejor con el comercio, para lo cual deberán arbitrarse mecanismos de
redistribución por parte del Estado.

Así, llama poderosamente la atención que, sin necesidad de recurrir a teorías heterodoxas
del comercio, los conflictos distributivos de las ventajas comparativas que aparecen en los
mismos manuales, y que establecen con mucha claridad que hay ganadores y perdedores, luego
sean totalmente dejadas de lado. Así, el AIEPC centra su interés en productores y consumidores
genéricos, desconectados del proceso productivo, y por lo tanto independizados del conflicto
que ocasiona las modificaciones del grado de apertura comercial sobre los propietarios de
distintos factores.

Por lo tanto, el reconocimiento de los diversos modelos de ventajas comparativas de que


la política comercial tiene aspectos conflictivos, y que por lo tanto pueden necesitarse de
transferencias por parte del estado para que todos se beneficien de la apertura comercial, implica
que el libre comercio no va necesariamente de la mano con el libre mercado en todas las esferas.
Sin embargo, esto es suplantado en el AEIPC por una versión sesgada e interesada de la cual se
desprende que la liberalización beneficia a todos los grupos o clases sociales –representada por
consumidores- y solo se oponen los productores proteccionistas.

Por lo tanto, al presentar el AEIPC los beneficios de la apertura comercial de modo tan
concluyente, esto implica que se invierte la carga de la prueba para justificar alguna
intervención del Estado que aleje a la economía del libre comercio, más allá que los manuales
aclaren que se trata simplemente de un ejercicio de eficiencia estática91. En este sentido, para
contrarrestar las conclusiones del AEPIC fundadas en un marco tan simple y ligado al sentido

91
Otra de las consecuencias del análisis exclusivamente desde la eficiencia estática, es no tomar en cuenta
la particularidad de los recursos naturales agotables o procesos de learning by doing.

176
común como es el funcionamiento del mercado, se necesitarán explicaciones muy convincentes
para poder justificar la necesidad de diversos niveles de protección92.

II. Algunas reflexiones a modo de conclusión.

Consideramos que a partir de los cinco puntos desarrollados queda claro como el AEIPC
detrás de la aparente neutralidad instrumental, y apelando a conceptos arraigados en el acervo
de la mayoría de los estudiantes de economía y otras disciplinas relacionadas, nos conduce a
conclusiones fuertemente distorsionadas respecto a las consecuencias de elegir diversos grados
de apertura comercial. Como se señaló, no solo el sesgo es aún mayor que en los manuales de
economía, al no presentarse en pie de igualdad algunas de las conclusiones que surgen cuando
se analizan las principales fallas de mercado, sino que adicionalmente existe una selección
tendenciosa de ciertos instrumentos que tiende a identificar la apertura indefectiblemente con el
bienestar de los consumidores. Por otra parte, en el AEIPC se tergiversa el conflicto social que
los mismos autores neoclásicos reconocen como co-constitutivo de la política comercial,
exponiendo una visión simplista que tiende a ocultar cualquier análisis serio de economía
política. Por último, también identificamos que existen contradicciones entre el AEIPC y el
resto del modelo neoclásico de ventajas comparativas, con lo cual se erosiona la pretendida
consistencia interna de este análisis.

En síntesis, la presentación que se realiza en los manuales tradicionales de los efectos de


los instrumentos de política comercial no ayuda a la comprensión de la complejidad que esta
encierra, y conduce a preconceptos que tiñen otras discusiones que exhiben los mismos
manuales en temas como el debate de protección y libre comercio, o sobre las políticas
comerciales en países desarrollos y no desarrollados.

Cabe señalar que esto no implica desconocer las dificultades y el desafío de generar
materiales didácticos pare el estudio de economía internacional, y sobre la política comercial en
particular, para un curso de grado. Sin duda, sería imposible presentar en un modelo las

92
En otras palabras, el análisis de la eficiencia se incorpora como uno de los ítems para la economía
política de la política comercial, y los temas de industria naciente, escalas, etc. sólo aparecen
cualitativamente en el debate de protección y libre comercio, quedando como que el único análisis
estrictamente económico, cuantificable y objetivo es el de la eficiencia de los instrumentos, que concluye
que en todos los casos para los países pequeños se recomienda el libre comercio.

177
múltiples interrelaciones, la sensibilidad a cambios de diversos supuestos (rigideces de precios,
productos diferenciados, externalidades, etc.) o la incorporación de diversos parámetros (como
ser grado de concentración en la propiedad de los factores, tiempos necesarios para la
reconversión, etc.), o incluso poder explicar modelos complejos ya desarrollados como el GTAP
(Global Trade Analisis Projetc).

Sin embargo, creemos que el AEIPC no es la estrategia correcta frente al desafío de cómo
abordar aquellos temas que por su complejidad no pueden ser abarcados en profundidad en un
curso de grado. Consideramos que no deberían darse falsas certezas bajo el pretexto de brindar
ciertas herramientas analíticas para el futuro profesional. En realidad, con el enfoque
actualmente utilizado se corre el riesgo de incrementar la ignorancia al crear la expectativa de
que pueden emitirse opiniones muy fundadas sobre temas complejos como el de la apertura
comercial, cuando éstas en una gran cantidad de situaciones carecerán de fundamento. Entre
estas podemos mencionar la existencia de rendimientos crecientes a escala, coyunturas en donde
exista capacidad ociosa, existencia de competencia imperfecta –monopolios, monopsonios,
oligopolios u oligopsonios, el análisis de bienes intermedios insertos en cadenas de valor, etc.

Esto no implica que sostengamos que los conceptos de microeconomía utilizados para
entender el funcionamiento del mercado en autarquía carezcan de sentido para analizar el
proceso de apertura de un país, sino simplemente que se debe aclarar debidamente lo acotado de
las circunstancias en la que estos son valederos, y especificar claramente que en el marco de
otras teorías del comercio, por ejemplo las que explican el comercio intra-industrial, el AEIPC
tiene escasa o nula aplicación, puesto que no contempla la posibilidad que un país importe y
exporte el mismo bien.

También somos conscientes que un material de estudio no puede ser la suma de


innumerables estudios de casos que reflejan la realidad y la complejidad de cada sector, y que es
necesario cierto grado de abstracción para poder elaborar conceptos, y contribuir a explicar la
trayectoria de ciertas variables económicas en el marco de cambios en las regulaciones públicas
u otras variables exógenas.

En este sentido, en forma complementaria a los análisis de equilibrio parcial y general


que aparecen en los manuales, creemos que es necesaria la presentación de esquemas en forma
de árboles donde se abren distintas posibilidades, o tablas en las cuales se combinen los

178
resultados de diversos instrumentos con una mayor cantidad de dimensiones económicas,
incluso aunque abunden casilleros con resultados ambiguos, creemos que contribuye a una
mirada más amplia y profunda sobre la complejidad de los instrumentos de la política comercial

Cabe aclarar que si bien queremos señalar el sesgo modo en que los manuales explican
los efectos de los instrumentos de la política comercial , reconocemos que a cierto nivel de
agregación de datos y para ciertos sectores en particular, ante ciertos cambios en variables
relevantes (precios internacionales, cambios en el grado de apertura, etc.), el AEIPC es capaz de
indicarnos el sentido que tomarán ciertas transformaciones de la estructura productiva, la
distribución del ingreso y el patrón de especialización.

Así, nadie discutiría que en la Argentina ante una mayor apertura comercial, al alinearse
los precios relativos domésticos con los internacionales llevará un cambio en las rentabilidades
relativas (y en la viabilidad de sectores industriales) que conducirá a que las manufacturas de
origen industrial industria pierdan peso relativo respecto a las actividades primarias. Esta
interpretación se deriva del análisis neoclásico, sin embargo, lo que sugiere este modelo y que
probablemente no suceda, es que se mantenga el pleno empleo de todos los factores, y tampoco
que el patrón de especialización en función de a las ventajas comparativas mejore el bienestar
de la sociedad.

En razón de todo lo señalado, constituye un desafío para mejorar un área de la enseñanza


de la economía la elaboración de material didáctico alternativo y/o complementario a los
manuales tradicionales, al menos en lo referente a los instrumentos de política comercial. Cabe
recordar que en este trabajo solo consideramos un aspecto acotado, los impuestos en frontera,
mientras que en función de las necesidades de los países en desarrollo, sin duda exige la
profundización del estudio de la política comercial desde múltiples perspectivas, considerando
la necesidad de su contribución al cambio estructural a fin de reducir la brecha con los países
desarrollados, y al mismo tiempo disminuir la heterogeneidad estructural que caracteriza a estos
países.

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