Vous êtes sur la page 1sur 15

Preguntas de los lectores

● ¿Qué se da a entender por “la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y
Egipto” que se menciona en Revelación 11:8?

La “gran ciudad” de Revelación 11:8 es Jerusalén, y por eso Revelación se está refiriendo
básicamente a lo que la Jerusalén antigua simbolizó.

El capítulo once de Revelación presenta la visión del apóstol Juan de “dos testigos” de Dios. Se
les menciona en un contexto de comentarios acerca de que Jehová Dios ha ‘tomado su gran
poder y ha empezado a gobernar como rey.’ Los testigos de Jehová entienden que eso
aconteció en 1914 E.C. (Rev. 11:17, 18) El lenguaje figurativo de Revelación dice que a los dos
testigos se les vence y mata “y sus cadáveres estarán en el camino ancho de la gran ciudad que
en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también el Señor de ellos fue fijado en
el madero.”—Rev. 11:8.

Esa gran ciudad, obviamente, quiso decir Jerusalén, pues Jesús fue condenado a muerte en
Jerusalén y fue fijado en el madero precisamente fuera de los muros de aquella ciudad. En
aquel tiempo los habitantes de Jerusalén reflejaban tanto las características de la antigua
Sodoma como las del antiguo Egipto. (Compare con Isaías 1:10, 21.) Los egipcios antiguos, por
ejemplo, estaban satisfechos con sus propias prácticas religiosas paganas y rechazaron al Dios
verdadero en los días de Moisés y la primera Pascua. De modo similar, los judíos del primer
siglo E.C. rechazaron a Jesús “el Cordero de Dios,” y se adhirieron en cambio a sus tradiciones
religiosas. (Juan 1:29; Mat. 15:3-9; 23:13-26) Como por mucho tiempo han indicado los
testigos de Jehová, la correspondencia moderna de la Jerusalén antigua es la cristiandad. La
mayoría de los miembros de ésta también alegan estar adorando correctamente a Dios pero,
en general, despliegan la misma actitud que los judíos que rechazaron a Jesús.

En armonía con eso, el libro “Entonces queda terminado el misterio de Dios” (1971) dijo, en
parte: “Debido a la opresión y esclavitud religiosas en que tenía al propio pueblo de Jehová, la
infiel Jerusalén podía en ‘sentido espiritual’ ser llamada Egipto. Tal como el primer cordero de
la Pascua fue muerto en Egipto en el día del profeta Moisés, así Jesucristo, como el antitípico
Cordero de la Pascua, fue muerto en la Jerusalén infiel.” Entonces, tocante a los tiempos
modernos, ese libro agregó que “la expresión ‘la gran ciudad’ tiene que significar la Jerusalén
infiel antitípica, a saber, la cristiandad.”—Pág. 298.
Pero ¿por qué remitió La Atalaya del 1 de octubre de 1977 a Revelación 11:8 tocante al
sistema político mundial que existe ahora?

La nación de Egipto de la antigüedad fue una sobresaliente potencia política en su tiempo. El


capítulo 31 de Ezequiel contiene una advertencia dirigida a “Faraón el rey de Egipto y a su
muchedumbre.”* Al considerar el capítulo 31 de Ezequiel, La Atalaya del 1 de octubre de 1977
remitió apropiadamente a Revelación 11:8. Lo hizo principalmente para mostrar que es
bíblicamente correcto atribuir un significado espiritual a “Egipto.” La tierra literal de Egipto no
es lo que se da a entender en el cumplimiento antitípico moderno del capítulo 31 de Ezequiel.
Esto aplica, más bien, al sistema de cosas político mundial de nuestro día. ¿Por qué? Porque el
Egipto de la antigüedad era una prominente potencia militar que, como un árbol colosal,
estaba tratando de esparcir por todo el mundo su influencia dominante con el fin de afectar a
todos los pueblos. Comparablemente, hoy existe una organización política mundial que se
puede asemejar a un cedro alto en la pendiente de monte del Líbano, y bajo ésta se refugian
muchas naciones.

Por eso, aunque el contexto de Revelación 11:8 manifiesta que en tiempos modernos eso se
cumple específicamente en la cristiandad, se puede aludir apropiadamente a este versículo
para mostrar que es adecuado buscar una aplicación espiritual moderna para el “Egipto” al
que se alude en el capítulo 31 de Ezequiel.

[Nota]

En parte Ezequiel 31:3 dice: “¡Mira! A un asirio, un cedro del Líbano.” Vale la pena notar que
algunas traducciones (Mod, Val, etc.) dicen aquí: “He aquí que el Asirio era [o: “era el Asirio”] .
. . un cedro en el Líbano . . .” Esto había resultado en que se entendiera que el “árbol” colosal
representaba a la antigua Asiria. Pero “era” no se encuentra en el hebreo original. Y el
contexto muestra que la advertencia se daba a Faraón y su muchedumbre, de los cuales se
dice que se asemejan a “un asirio” y también se asemejan a “un cedro del Líbano.” Es patente,
entonces, que la referencia a “un asirio” se hizo simplemente para transmitir la idea de una
gran potencia militar, que es lo que fue el Egipto antiguo. ¿Qué hay de los “hombres-monos”?

¿Descendió usted de un animal parecido a un mono que vivió hace millones de años, o creó
Dios al hombre directamente y no por un proceso de evolución?

¿Sabe usted? ¿Ha examinado usted personalmente la evidencia? Léala en el libro ¿Llegó a
existir el hombre por evolución, o por creación? Solo 35c de dólar, porte pagado.
Sírvanse enviarme el libro de 192 páginas y cubierta dura ¿Llegó a existir el hombre por
evolución, o por creación? Adjunto 35c de dólar. “Hogar dulce hogar”... en tiempos críticos

EL HOGAR es el refugio o abrigo donde la familia vive, reposa y trabaja junta con
contentamiento. La familia feliz que tiene un espíritu gozoso hace que el “hogar” sea un lugar
deleitable. Con el transcurso de los años hay experiencias familiares inolvidables, incidentes
jocosos y actividades efectuadas en unión que se acumulan en memorias acariciadas del
“hogar.” Cierta es la expresión de antaño —la expresión lírica de días en que las cosas
marchaban a paso más lento— intitulada “Hogar, dulce hogar.” Rítmicamente la expresión
lírica dice: “Placer palaciego pudiera halagar, mas aunque modesto, no hay como el hogar.”

Sí, “el hogar” es lo que lo hacemos. ¿Tiene usted recuerdos acariciados del hogar de su
juventud? ¿Contribuyó usted en los días del pasado a lo placentero del hogar y su espíritu de
felicidad? ¿Es su hogar un hogar feliz hoy? ¿Qué está haciendo usted hoy para que su hogar
sea un lugar de paz y unidad? ¿O es su contribución, por otra parte, una que produce división,
hasta alboroto y desintegración?

La Biblia muestra que toda familia en la Tierra debe su nombre al magnífico Creador de las
familias, Jehová Dios. A él, apropiadamente, se doblan las rodillas en reverencia y oración. (Efe.
3:14, 15) Es el proceder de la sabiduría el seguir la senda que marca la Biblia hacia mantener
unida nuestra familia en estos ‘días críticos.’ La Biblia señala claramente cómo hacer del
“hogar” un lugar feliz donde todos los miembros cooperen en unidad con un espíritu sano,
saludable. Esto contribuye al gozo familiar. Las familias felices y unidas atribuyen gloria y
fortaleza a Jehová su Dios.—Sal. 96:7.

Una familia es en realidad un círculo de amigos unido por lazos de parentesco. El padre y la
madre son las personas nombradas por Dios para la dirección de este círculo, en el cual están
incluidos menores, los hijos. El círculo de la familia hoy está bajo ataque, un asalto o
acometimiento intenso. Es un blanco al que se dispara como en el tiro de arcos, en el cual las
flechas vuelan en tiro concentrado para dar en el mismo centro del blanco. Al asalto de él
vienen el relumbre del materialismo y el deseo de comprar cosas nuevas cuya obtención está
más allá de lo que permite el presupuesto familiar. Papá quisiera comprar un auto nuevo y
brillante. Mamá quiere los aparatos más adelantados para la casa. Los niños desean controlar
la televisión y pasan largas horas viendo nuevos programas de TV, con la alegación de que
estos espectáculos no son perjudiciales. Dicen que sus amigos han visto los programas y que
los padres de éstos los han aprobado. Los hijos exigen libertades peligrosas y se descuidan en
cuanto a con quiénes se asocian.—1 Cor. 15:33.
Además, las malas interpretaciones o desavenencias entre los padres destrozan también la paz
doméstica. Las esposas se quejan de que sus esposos no les hablan suficientemente y que se
van por su propio camino. A los esposos les parece que las esposas son demasiado agresivas,
de modo que a veces parece que están usurpando la jefatura del cabeza. En algunos casos los
esposos hasta han abdicado su posición de cabeza. (1 Cor. 11:3) A los hijos les parece que se
les regaña con demasiada frecuencia. (Pro. 22:15) El círculo familiar se atiranta con tensiones
que finalmente causan rompimientos.

Esta es la clase de bombardeo constante que puede continuar día y noche contra la familia
moderna en este mundo inestable. Habiendo llegado las familias al punto de rompimiento, de
disolución, nuevos problemas surgen que amenazan toda la estructura social humana. ¿Ha
llegado la situación a tal punto que sea imposible el funcionamiento de una familia unida? ¿Es
demasiado difícil crear y mantener el saludable espíritu de familia, la actitud de lealtad y unión
familiar? ¡De ninguna manera! TODOS nosotros los que estamos dentro del círculo familiar —
el padre, la madre y los hijos— tenemos un interés común en el bienestar de la familia. No se
le debe dejar al padre el ser el único responsable. El círculo familiar tiene un interés común en
alimento, ropa, abrigo, salud y crecimiento. Todos participamos en las bendiciones familiares y
los reveses familiares. Sobre todo, es necesario que la familia entera mantenga una relación
espiritual saludable con Jehová Dios. Aunque el padre lleva la delantera, los demás deben
participar y cooperar en todos estos asuntos. Es verdad que el padre es quien principalmente
sostiene o mantiene a la familia, pero puede ser que a veces los demás tengan que participar
en llevar la carga.

En estos días de alza en los precios, inflación, es práctico que la familia tenga un presupuesto.
Es necesario que los miembros de la familia desarrollen un punto de vista correcto. Los hijos
no deben estar exigiendo cosas e insistiendo en salirse con la suya. Es necesario que todos
cooperen por medio de dar ayuda amorosa. Con este espíritu correcto, todos los miembros
ejercerán cuidado para vivir dentro de lo que permite el ingreso total de la familia. Que todos
estén contentos con el sustento familiar básico. (1 Tim. 6:8) Eviten meterse en deudas
innecesarias. La Biblia dice: “No deban a nadie ni una sola cosa, salvo el amarse los unos a los
otros.” (Rom. 13:8) Jovencitos, cuando ustedes se sientan a la mesa, ¿saben “dejar el plato
limpio”? ¿Se sirven en el plato sólo el alimento que pueden comer, de modo que no queden
sobras para la basura? Sí, debemos evitar el desperdicio. Ejerzamos cuidado para que
gastemos nuestro dinero primeramente en necesidades, no en lujos.

Pues bien, jovencitos, ¿qué están contribuyendo ustedes materialmente al espíritu familiar
feliz? ¿Cuántos de ustedes participaron en trabajar en el jardín durante la primavera o el
verano pasado y ayudaron a cultivar alimento para su familia? Es un proyecto de mérito el
aprender a producir alimento, porque en el futuro pudiera haber días más difíciles y pudiera
ser necesario que todos participaran en obtener alimento básico para la subsistencia. ¿Dices
que vives en la ciudad, donde no hay jardín en el cual trabajar? Pues bien, muchachos
adolescentes, ¿cuántas reparaciones han hecho en la casa para sus padres durante los pasados
seis meses? Siempre hay reparaciones que hacer en la casa, y no se debe dejar que siempre
sea el padre quien las haga. Quizás su padre pueda darles entrenamiento y ayuda en hacer
reparaciones básicas en el hogar y en mantener en buenas condiciones el auto.

Ustedes las muchachas adolescentes, ¿se han interesado en preparar comidas para su casa?
¿Cuántos bizcochos y pasteles han aprendido ustedes a hacer? Estos son deberes placenteros
que las madres pueden compartir con sus hijas. No se debe permitir que los niños lleguen a ser
holgazanes, como si siempre estuvieran “solo de adorno,” simplemente malgastando su
tiempo. En vez de eso, nuestros hijos deben recibir acogida como miembros participantes del
feliz círculo familiar. Desarrollemos en todo miembro de la casa el espíritu de hacerse útil.

De este modo nuestro círculo familiar realmente llegará a ser un grupo de amigos felices...
asociados amorosos. Es necesario que los hijos lleguen a ser íntimos amigos de sus padres, que
se comuniquen franca o abiertamente con ellos acerca de todo problema. Ustedes como
padres no deben tener una relación dominadora, como de jefe mandón, en la casa. En vez de
eso, el padre debe ser como Jesús, el “Padre Eterno,” quien hizo a sus discípulos sus amigos.
Jesús acogió a sus discípulos en una relación de confianza. (Isa. 9:6; Juan 15:14) Por eso, de
manera similar, ustedes los padres, gánense la confianza de sus hijos. Es un buen plan el que
los miembros de la familia se recreen juntos como familia, que hagan arreglos para las
vacaciones que sean del agrado de todo miembro de la familia. Hagan que esta recreación sea
un cambio de actividad, saludable, refrescante, educativo y poco costoso. La clave al desarrollo
del espíritu familiar correcto es dedicar tiempo a hacer cosas juntos. El compañerismo genuino
edifica la unidad familiar.

LIMPIEZA EN EL HOGAR

El hogar feliz siempre se refleja en la casa. La casa debe mantenerse limpia y cómoda. Todos
los miembros del hogar pueden contribuir a mantener el hogar feliz en esa condición limpia,
cristiana, de modo que la casa esté en orden, lista para recibir huéspedes y visitantes.
Entonces ningún miembro de la familia se avergonzará de recibir a sus amigos cuando visiten.
Una casa limpia, presentable, refleja la limpieza espiritual de los cristianos verdaderos.

La familia cristiana unida también se encarga de que los terrenos alrededor de su hogar se
mantengan limpios y hermoseados. Algunas familias, para que no les tome mucho tiempo y
esfuerzo el cuidado de su patio, se encargan de que su diseño consista en solo arbustos y
despliegues florales básicos. Evitan jardinería ornamental complicada cuyo mantenimiento
podría consumir considerable espacio de tiempo. Al tener un lugar de diseño modesto, los
grupos familiares pueden trabajar juntos una o dos horas a la semana para mantener el
exterior de su casa en condición de honra para el vecindario. Así los vecinos no podrán
levantar la acusación de que las muchas actividades que la familia cristiana tiene fuera del
hogar han hecho que se descuide la casa. Al mismo tiempo, todos los miembros de la casa
pueden mantener amigabilidad con los vecinos. Recuerde, los patios mal cuidados y las casas
mal atendidas en el interior pudieran llegar a ser “causas de tropiezo” a vecinos que, si las
cosas fueran distintas, quizás prestaran atención a nuestro mensaje cristiano. Que el espíritu
de un hogar feliz y bien ordenado irradie hacia los vecinos alrededor.—1 Cor. 10:32.

LA BIBLIA AYUDA AL ESPÍRITU DE FAMILIA

La lectura de la Biblia en la familia se hizo común en Europa y el continente americano durante


los siglos dieciocho y diecinueve. La consideración del mensaje bíblico trajo guía espiritual a la
familia y permitió que principios fundamentales de justicia se grabaran en corazones
acogedores. En muchos hogares, la Biblia llegó a ser un poderoso factor en la edificación de un
saludable espíritu de familia.

En este siglo veinte, los testigos de Jehová han recalcado la importancia del estudio de la Biblia
en los hogares. Consideraciones diarias de textos bíblicos y un estudio semanal ampliado de las
Sagradas Escrituras han suministrado la base para una familia cristiana unida. No solo ha
habido un leer y oír con relación a la Regla Áurea (Mat. 7:12) y los frutos del espíritu (Gál. 5:22,
23), sino que de hecho se ha movido a familias a hacerse “hacedores de la palabra.” (Sant.
1:22) Bajo la dirección del padre, la consideración de verdades bíblicas fundamentales ha
movido el corazón de todo miembro de la familia. Esto, en cambio, ha ayudado a las familias a
hacerse fructíferas en la gozosa ejecución de buenas obras por los miembros de la familia unos
para con otros, y para con extraños. Al manifestar altruismo, las familias han llegado a
compartir el contentamiento al que Jesús se refirió cuando dijo: “Hay más felicidad en dar que
la que hay en recibir.”—Hech. 20:35.

El dar prominencia a la Biblia en el hogar demuestra un reconocimiento del hecho de que


Jehová Dios es el gran Padre y Proveedor para la casa. (Sant. 1:17; Sal. 145:16) De este modo
no solo se estimula y mantiene una saludable relación familiar, sino que lo mismo sucede
respecto a la relación personal de cada uno con Dios. La devoción piadosa con contentamiento
llega a ser una gran ganancia en la familia. (1 Tim. 6:6) En todo miembro de la familia se crea el
sentimiento de que se le desea y necesita, y esto estimula a todos a servir a Jehová juntos de
todo corazón. El hogar se siente verdaderamente seguro y tranquilo.
En el pasado, en las casas en las cuales había un espíritu cristiano saludable había oración
diaria como familia. No solo se ofrecía oración a la hora de las comidas, sino también al fin del
día, cuando la familia se arrodillaba junta reverentemente en oración. El padre hablaba a Dios
a favor de la familia entera, expresando agradecimiento por los gozos del día y pidiendo
perdón por los errores. De manera similar, en nuestros tiempos, los hogares de testigos de
Jehová se muestran “vigilantes en cuanto a oraciones.” (1 Ped. 4:7) Ayuda a moldear un
saludable espíritu familiar el que la familia se mantenga cerca de Dios por medio de la oración.

LA HUMILDAD Y EL HOGAR

Los padres humildes que tienen buen sentido cristiano están prestos a escuchar las
expresiones de sus felices hijos. Tanto el padre como la madre están alerta para dar encomio y
para expresar confianza en las buenas cualidades de sus hijos. Los padres deben ser lentos en
cuanto a criticar, particularmente en público, y siempre deben esforzarse, con firmeza y
bondad, por edificar un buen espíritu y relación, y por mantener accesible para sus hijos la
comunicación con ellos. Los padres nunca deben dar la apariencia de que creen que nunca se
equivocan, puesto que esto en sí mismo pudiera crear una barrera. El padre no abandona su
papel bíblico de dar guía como cabeza, pero todavía puede ser humilde. (Sant. 3:2) Puede que
haya ocasiones en que se le haga necesario rectificarse delante de la familia entera y hacer
ajustes en algunas de sus decisiones.

Los padres no deben estar esperando demasiado de sus pequeñuelos ni machacando en las
debilidades de éstos. Por medio de conversación objetiva y útil a la mesa, se puede estimular
mejora en el comportamiento de manera bondadosa y humilde. Al encargarse de problemas y
asuntos familiares, es bueno que los padres se esfuercen por ser positivos y de espíritu
animoso. Hay que recordar que en segundo lugar en la lista de los frutos del espíritu está el
“gozo.” (Gál. 5:22) Además, los hijos no deben estar esperando demasiado de sus padres. Es
necesario que ellos también sean humildes y considerados, y esperen que sus mayores tomen
la dirección.—Efe. 6:1-3.

En los casos en que las oportunidades que tengan los hijos para estar con otros niños cristianos
sean limitadas, los padres mismos deben tratar de hacerse buenos compañeros de sus hijitos.
Donde los hijos sí tienen muchos amigos, los padres hacen bien en llegar a conocer a estos
amigos de sus hijos y hacerse amigos de ellos también. Los padres pueden ayudar a sus hijos a
tener amistades edificadoras por medio de invitar a su hogar a niños que tengan buena
actitud, sea que vengan con sus padres o sin ellos.
¡“Hogar, dulce hogar”! Estas palabras describen aptamente los hogares felices del pueblo de
Dios hasta este mismo día. A medida que Jehová continúa bendiciendo a su pueblo con las
necesidades de la vida, y, sobre todo, con ricas provisiones espirituales, se equipa a los muchos
“hogares” de su pueblo en la Tierra para que reflejen la felicidad de Su gran casa universal.
(Sal. 104:1, 14, 15; Mat. 4:4) Estos hogares llegan a ser refugios o abrigos donde hay verdadera
paz y seguridad a pesar de las divisiones de estos “tiempos críticos.” (2 Tim. 3:1-5, 13) En
verdad, para hijos y padres que saben lo que es aprecio, ‘no debería haber lugar como el
hogar.’ A medida que los hijos van creciendo, los recuerdos gozosos y el amor a los padres que
envejecen los apremiarán a regresar al hogar en toda oportunidad que se les presente, aunque
sea solo por unas cuantas horas, para reflexionar mejor en la paz, seguridad y lo sano de sus
primeros años, y expresar agradecimiento. Sí, “Hogar, dulce hogar” —por humilde que haya
sido aquel hogar de nuestra niñez— siempre debe traernos a la memoria recuerdos
acariciados de excelente educación y un espíritu familiar sólidamente edificado sobre el
fundamento de la Palabra de Dios, la Biblia.

[Ilustración de la página 5]

La familia debe disfrutar junta de recreo poco costoso¿Los esenios los primeros cristianos?

● Muchos doctos religiosos alegan que el cristianismo primitivo brotó de la secta judía de los
esenios. Recientemente, Yigael Yadin, famoso arqueólogo, publicó en hebreo un gran estudio y
traducción de un Rollo del mar Muerto de 8,2 metros de largo. ¿Apoya éste la alegación que ya
se ha mencionado? Sorprendentemente, este rollo, según Yadin, mostró que los esenios eran,
“no solo los más extremados en su modo legalista de ver todas las leyes de pureza del templo,
sino que ardientemente creían que los sacrificios y todo lo que va con ellos son cosas
esenciales, como se prescribió en la tora [ley de Moisés].” Sin embargo, está claro que los
cristianos se destacaban por no observar aquellos ritos.

Aunque el Sr. Yadin cree que los esenios ejercieron influencia en el cristianismo, se vio
obligado a preguntar: “¿Cómo fue posible que una secta con puntos de vista tan extremados
ejerciera influencia en el cristianismo primitivo, que se apartó de esta misma ley de Moisés . .
.?” En respuesta, solo pudo suponer que “los cristianos primitivos se pusieron en contacto con
los esenios en una fase posterior,” cuando los esenios habían cambiado algunos de sus puntos
de vista.

Sin embargo, la Biblia hace que esas suposiciones infundadas acerca de cómo consiguió sus
enseñanzas el cristianismo no vengan al caso. Esas enseñanzas vinieron de Dios mismo.
¿Fuente de desunión mundial?

● ¿Por qué está tan desunido el mundo a pesar de los esfuerzos de muchos líderes mundiales
aparentemente sinceros y dedicados? El pedagogo filipino Primo L. Tongko comentó sobre un
factor en la revista “PHP.”

Él declara que los “himnos nacionales y las banderas nacionales con frecuencia han hecho que
surja un muy cuestionable motivo humano de amor extremado o ciego a la patria, han tendido
a hacer fanáticamente nacionalista a la gente; tanto, que a veces no se ha avergonzado
siquiera de decir: ‘Mi patria, tenga o no tenga razón.’”

“Las actitudes nacionalistas” han llenado las “páginas de la historia de continuas guerras de
conquista, colonización, explotación y opresión,” hace notar Tongko, “y así han dado raíz a
toda clase de prejuicios, sospechas y odio que ahora dividen al mundo.”

Entonces pregunta: “¿No es hora ya de que invirtamos el curso de la historia del de división al
de unión, por medio de eliminar o abolir estas prácticas que han causado la triste situación que
ahora tenemos en nuestro dividido y confuso mundo?”

Como resultado de su entrenamiento bíblico, hace mucho tiempo que los testigos de Jehová
de todo el mundo han hecho esto. Demostrando ya una singular unidad internacional, rehúsan
participar en tales prácticas nacionalistas y en los conflictos que éstas estimulan. Según lo
relató Eva Maria Carvalho

MI HERMANO se llama Adán. Yo me llamo Eva. Alguna información básica le ayudará a


entender por qué mi padre nos dio estos nombres.

Papá nació en 1879 en una comunidad católica muy conservadora, a 32 kilómetros al norte de
Lisboa. Él era agricultor y crió una familia de nueve hijos. Él era un hombre que temía a Dios.

Después de comer, papá solía orar a Dios mientras todavía estaba a la mesa, y le daba gracias
por el día. Porque mi padre rehusaba engañar a otros y aprovecharse de ellos, lo llamaban ‘el
pobre.’ Sin embargo, en toda la comunidad no había hombre más respetado que él.
Papá había oído a la gente decir que la verdadera palabra de Dios estaba escrita en un libro, la
Santa Biblia. Recuerdo que le oí decir: “Tiene que ser un libro muy costoso; no creo que yo
alguna vez pueda tener uno.” Le dijeron que Adán y Eva eran los nombres del primer hombre y
la primera mujer creados por Dios. Por eso, cuando nosotros nacimos, en su mente esto fue
excelente razón para dar a mi hermano y a mí esos nombres.

Papá murió sin haber visto jamás una Biblia. Según lo recuerdo, era un buen hombre. Lo poco
que conocía acerca de Dios le era importante. Este hecho, junto con el nombre que me dio,
tuvo tremenda influencia en mi vida.

OBTENGO UNA BIBLIA

Pasaron los años. Me casé y crié una familia aquí en estos mismos cerros donde crecí. Nosotros
vivimos en Serra de Alrote, una aldehuela diminuta de unos 35 hogares. Pero por algún tiempo
mi esposo estuvo trabajando en Lisboa.

Cierto fin de semana cuando llegó a casa me dijo que un compañero de trabajo le había
hablado acerca de la Biblia. Éste había dicho que podía obtener una por 25 escudos. Esta era
mi oportunidad para aprender algo acerca de aquel singular libro que tanto había deseado mi
padre.

Me las arreglé para ir a Lisboa poco después y conocer a este hombre. Fue emocionante
observar cómo contestaba mis preguntas, una tras otra, yendo directamente a las páginas de
la Biblia. El hombre era testigo de Jehová, y bondadosamente me invitó a una reunión.

Lamentablemente, solo pude hacer unos cuantos viajes a Lisboa, puesto que mi esposo se
retiró de su trabajo en 1961 y vino a casa a vivir. Aunque yo había obtenido una Biblia y el
pequeño folleto “Estas buenas nuevas del reino,” se me hacía difícil entenderlos. Aislada en
estos cerros, perdí el contacto con los testigos de Jehová por varios años. Entonces mi hijo,
quien se había casado y trabajaba en Lisboa, vino a casa con un libro publicado por los testigos
de Jehová, De paraíso perdido a paraíso recobrado.

Cuando mi hijo nos explicó a su esposa y a mí algunas de las promesas de Dios de las cuales
una Testigo le había hablado, nos emocionamos profundamente. Pedimos el nombre y la
dirección de la Testigo que había hablado con él. Sin embargo, la única información que pudo
darnos fue su nombre, María Julia, y la calle y el número donde creía que ella vivía.
BUSCANDO A LOS TESTIGOS

Con esta vaga información, escribimos una carta a María Julia. ¡Imagínese, ella la recibió,
aunque la dirección no era la suya, sino la de una señora con la cual ella estaba conduciendo
un estudio bíblico! De modo que fui a Lisboa, ¡y qué maravillosa tarde pasé con María Julia!
¡Fue tan alentador oír una explicación de las verdades de la Biblia!

Pero Lisboa parecía estar lejos de nuestro hogar en Serra de Alrote, especialmente cuando en
aquel tiempo era muy difícil conseguir transportación pública. Se me dio la información de que
la congregación más cercana a nuestro hogar estaba en Malveira, a 23 kilómetros de distancia.
En mayo de 1969 fui a Malveira a encontrarme con un Testigo y éste me dijo que alguien
vendría a vernos. Sin embargo, hubo gran demora en esto. Poco me daba cuenta yo entonces
de lo ocupados que estaban los pocos Testigos de esta zona atendiendo a las veintenas de
personas que mostraban interés y que, como yo, estaban muy deseosas de tener un estudio
bíblico en su casa.

SE MANTIENEN VIVAS LAS SEMILLAS DE LA VERDAD BÍBLICA

Mientras tanto, María Julia, en Lisboa, mantenía regularmente por correspondencia un estudio
bíblico con Argentina, mi nuera. En toda ocasión que se me presentaba, yo hablaba acerca de
la esperanza del Reino con nuestros muchos parientes. Sí, aquel libro Paraíso con el tiempo
entró en todas las casas de nuestros parientes que viven en estos cerros. Mi hermano, Adán,
junto con su familia, se interesaba ahora también. Y María Julia empezó más estudios por
correspondencia, con un número cada vez mayor de nuestros parientes.

Nunca olvidaremos la excitación que se produjo cuando mi nuera, Argentina, regresó de Lisboa
en octubre de 1969, con el libro La verdad que lleva a vida eterna. Se le dijo que la persona
que aceptara este libro tenía derecho a un curso de estudio de seis meses con la Biblia.
Entonces la persona podría decidir por sí misma si deseaba obrar según el conocimiento
recibido. Aquella noche, varios de nosotros hablamos acerca de lo urgente que era este
asunto. De hecho, nos quedamos despiertos toda la noche, agrupados alrededor de una
lámpara de queroseno hasta leer el libro La verdad casi de cubierta a cubierta.

COMIENZAN LAS REUNIONES REGULARES


Fue el 25 de enero de 1970 que un Testigo de Malveira vino a Serra de Alrote. Tengo que
admitir que no era fácil hallar este lugar. La única manera de llegar aquí es por un caminito
polvoriento que serpentea cerros arriba. Desde la carretera principal no se pueden ver las
casas, y en aquel tiempo no había ningún letrero o aviso que indicara que hubiera alguna
población. Pero acá arriba, internada en estos cerros, está nuestra pequeña población.

Al llegar, el hermano Basilio se sorprendió al hallar un grupito que verdaderamente tenía


hambre y sed de conocimiento bíblico. Algunos de nosotros ya habíamos llegado al capítulo 16
en nuestro estudio del libro La verdad. El hermano hizo arreglos con nosotros para tener un
estudio regular cada 15 días, puesto que el viaje de ida y vuelta a su hogar era de 44
kilómetros, y él estaba ocupado con varios otros estudios bíblicos.

Después de unos cuantos estudios, dijimos: “¡Dos semanas es un tiempo largo! Puesto que la
gasolina es tan cara, nosotros ayudaremos a pagar por ella. ¡Entonces quizás podamos tener
nuestro estudio cada semana!”

Pues bien, Basilio consintió gustosamente en esto. Como resultado de ello, los siete adultos
que estuvimos presentes en su primer estudio dedicamos nuestra vida a servir a Jehová, y
simbolizamos esto al bautizarnos el 16 de mayo de 1971. En poco tiempo, nuestro estudio
bíblico de casa se convirtió en un estudio de libro de congregación. Ahora mi nuera, Argentina,
estaba conduciendo siete estudios bíblicos de ella misma semanalmente, muchos de ellos con
parientes aquí en los cerros.

LA PERSEVERANCIA DA RESULTADOS

Sin embargo, no todos los parientes aceptaban enseguida lo que estaban aprendiendo. Mi
propio hijo, José Pedro, quien está casado con Argentina, es un ejemplo típico de esto. Él
primero quería ver el mundo, entonces casarse. Así que se unió a los marinos mercantes. Un
viaje que hizo a los Estados Unidos se convirtió en una verdadera bendición. Él visitó las
oficinas centrales de los testigos de Jehová en Brooklyn, Nueva York.

Allí vio a centenares de hombres y mujeres jóvenes saliendo de la fábrica y encaminándose al


hogar Betel para comer. Se dijo: “¡Hay que ver esto! Todos estos jóvenes de mi edad,
ocupados y felices en la obra de Jehová.”
Un Testigo que hablaba portugués lo llevó por los edificios, y el espíritu que José Pedro
observó entre el pueblo de Jehová en Betel lo conmovió profundamente. Poco después de eso
cambió de empleo, se bautizó y ahora es siervo ministerial en nuestra congregación.

Evaristo, el hermano de mi nuera Argentina, se disgustaba mucho cuando nosotras


hablábamos acerca de la Biblia con su esposa. Cuando Argentina empezó un estudio bíblico
con la esposa de Evaristo, él le advirtió: “¡Cuidado con lo que haces! Yo no quiero problemas
con mi esposa. Apreciaría mucho que dejaras de meterle ideas extrañas en la cabeza.”

La esposa de Evaristo le habló acerca de la advertencia divina sobre una destrucción mundial
que se acerca, que sería similar al diluvio del día de Noé. (Mat. 24:37-39) Esto hizo que Evaristo
pensara seriamente, porque de joven había leído en la Biblia acerca de Noé y la destrucción de
la humanidad inicua por el diluvio. Puesto que estaba en la marina de guerra y viajaba, decidió
llevar consigo el libro La verdad en un viaje. También obtuvo una Biblia católica para poder
investigar para sí mismo si doctrinas como las del infierno de fuego, la Trinidad y la
inmortalidad del alma se enseñaban en ella. Investigó cada texto bíblico mencionado en el
libro La verdad y después de un mes quedó convencido de que los testigos de Jehová
enseñaban la verdad. Los resultados fueron emocionantes.

Evaristo empezó a asistir a las reuniones cuando obtenía permiso de ausencia. Poco antes de
ser licenciado de la marina de guerra, empezó a participar en la predicación. En septiembre de
1972 se bautizó junto con el segundo grupo procedente de nuestros cerros, y ahora sirve
celosamente de siervo ministerial en la congregación.

El esposo de mi sobrina, Antonio, se oponía mucho al mensaje del Reino. Mientras servía en
las fuerzas armadas en Angola, su esposa empezó a escribirle cartas en las cuales le hablaba
acerca de las cosas maravillosas que estaba aprendiendo de la Biblia. Cuando Antonio averiguó
que ella estaba estudiando con los Testigos, solicitó permiso para ausentarse, expresamente
con el fin de ir a su hogar para “salvar” a su esposa. ¡Qué sorpresa le esperaba!

Todas sus acusaciones fueron contestadas tranquilamente con la Biblia y, dentro de un mes, él
también quedó convencido de que los testigos de Jehová estaban predicando la verdad.
Regresó a Angola hecho un hombre diferente. Sus compañeros pensaban que se había vuelto
loco, porque de noche se quedaba despierto y leía. Todos los esfuerzos que hicieron para
lograr que él participara con ellos en la vida inmoral que llevaban fracasaron. Antonio se
bautizó después el 15 de julio de 1973, con el tercer grupo procedente de esta zona. Él,
también, es ahora uno de nuestros siervos ministeriales.
PERSECUCIÓN

Durante todo este tiempo la actividad de los testigos de Jehová era ilegal en Portugal. Cuando
empezamos a celebrar reuniones en esta aldehuela, algunos vecinos reaccionaron
vigorosamente e informaron nuestra actividad a la G.N.R. (Guardia Nacional Republicana). Un
policía vino a visitarnos y nos dijo que sabía que en el hogar de mi hijo se celebraban reuniones
con regularidad. Nos ordenó que no nos reuniéramos allí de nuevo. Cuando llegó el tiempo
para la siguiente reunión, nos congregamos como de costumbre, pero en mi hogar. La policía
recibió informe de esto y rápidamente llegó y nos encontró a todos juntos en medio de un
estudio bíblico.

El policía dijo: “¿No les ordené antes que dejaran estas reuniones?”

Yo contesté: “Sí, usted dijo en la casa de José Pedro. Ahora no estamos en la casa de mi hijo.
Esta es mi casa, un hogar diferente.” El policía se quedó verdaderamente sorprendido y se fue
sin decir una palabra.

Nuestros vecinos no querían cejar en su determinación de detener nuestras reuniones


cristianas. Comprendimos que era sabio evitar careos innecesarios. Por eso, celebrábamos las
reuniones cada semana en días diferentes, a horas diferentes y en hogares diferentes. En
cierta ocasión, después de una reunión, Basilio descubrió que los dos neumáticos de atrás de
su auto estaban desinflados. Un examen más cuidadoso le mostró que habían sido punzados
en varios lugares.

Los vecinos querían vernos arrestados costara los que costara, y finalmente fueron a la
principal estación de policía para esta zona en Loures. Poco después de eso, en una noche de
reunión, un yip de la G.N.R. llegó a nuestra aldea acompañado por 15 soldados armados que
venían en otro vehículo. Por alguna razón nosotros habíamos celebrado nuestra reunión
aquella noche una hora antes de lo usual. Ah, ¡qué desilusionada quedó la policía cuando sus
planes quedaron frustrados! Vimos muchas cabezas de nuestros vecinos asomándose desde
detrás de los edificios cercanos, aparentemente a la espera de una victoria. Para gran
desilusión de ellos, la policía se fue con las manos vacías.

Los tiempos han cambiado aquí en la aldehuela. La persecución que venía de nuestros vecinos
se ha desvanecido. Entre nuestra familia y parientes, la Palabra de Dios ciertamente ha
demostrado estar viva. En total, ahora hay 28 Testigos del Dios Altísimo, Jehová; un total de 41
personas asisten a las reuniones y hay cinco siervos ministeriales. ¡Todo esto en una aldehuela
de unos cien habitantes! ¡De seguro, la Palabra de Dios ha ejercido poder aquí!—Heb. 4:12.

[Ilustración de Eva Maria Carvalho de la página 9]