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LAS RELACIONES INTERNACIONALES

INTRODUCCION

Las Relaciones Internacionales Diplomático son una rama del Derecho


Internacional Público y regula el status diplomático, así como las relaciones que se
crean entre los Estados. También, establece y regula a los órganos y agentes
encargados de las relaciones exteriores de manera permanente o temporal.
Asimismo, establece las normas que regulan las negociaciones que estas
representaciones han llevado a cabo.

El derecho diplomático establece las normas y procedimientos que regulan las


relaciones de los mismos. Ahora bien, las relaciones diplomáticas y consulares
presentan analogías, ambas son un sistema de relaciones internacionales basadas
en acuerdos entre sujetos de derecho internacional público.

Fruto de estas diferencias existen dos convenios internacionales que se ocupan de


las regulaciones. La convención de Viena sobre relaciones diplomáticas (1961) y la
de relaciones consulares (1963). Estos convenios recogen las facilidades,
prerrogativas de dichas relaciones. Las diplomáticas. Es multilateral y bilateral. Se
rige por el Derecho Internacional Público.

Las Declaraciones generan consecuencias y obligaciones para el Estado.


Representan al Estado. Se Acreditan por cartas credenciales.

Las convenciones de Viena, si bien, marcaron las diferencias entre las relaciones
diplomáticas y consulares, también enmarcó algunos principios doctrinarios únicos
para ambas ramas, como el derecho de legación o jus legatio.

El derecho de legación es la facultad que tienen los Estados para enviar o recibir
emisarios oficiales en representación de sus gobiernos, tal derecho puede ser
utilizado libremente por todos los Estados con personalidad jurídica internacional,
ante otros Estados.

RELACIONES INTERNACIONALES

Los términos relaciones internacionales hacen referencia a la disciplina académica


que trata sobre el estudio de los asuntos extranjeros y de las grandes cuestiones
del sistema internacional en materia política, económica, jurídica y diplomática, el
papel de los Estados, el de las organizaciones internacionales, el de las
organizaciones no gubernamentales (ONG) y el de las empresas multinacionales.
Su campo de aplicación es amplio, destacándose el análisis y formulación de la
política exterior de los Estados. Asimismo, existen otros campos como el de la
economía política internacional, desarrollada desde los años setenta, el derecho
internacional, las ciencias políticas, la geopolítica, la sociología, la antropología, la
psicología, la geografía humana.

En la actualidad, destacan los siguientes temas revisados por esta disciplina: la


globalización, el Estado, la ecología y el desarrollo sostenible, el terrorismo y el
crimen organizado, el desarme y el control de armamento, el nacionalismo, el
desarrollo económico, las finanzas internacionales, los derechos del hombre, y
otros.

El término "relaciones internacionales" también se aplica al ámbito o espacio donde


se establecen y desarrollan dichas relaciones entre Estados y/o entre organismos
internacionales.

HISTORIA

Las relaciones internacionales han sido estudiadas desde la época de Tucidides.

Tucídides fue un historiador y militar ateniense, ha sido considerado como el padre


de la "historiografía científica" debido a sus estrictos estándares de recopilación de
pruebas y de sus análisis en términos de causa-efecto sin referencia a la
intervención de dioses, tal y como él mismo subraya en la introducción a su obra.

También ha sido considerado el padre de la escuela del Realismo Político, que


valora las relaciones entre las naciones en función de su poder, y no en razón de la
justicia. Su texto, el Dialogo de los Melios, todavía se estudia en academias militares
avanzadas de todo el mundo, este es un ejemplo del choque entre las ideas liberales
y realistas sobre las relaciones internacionales y continúa siendo una importante
obra en el estudio de la teoría de las relaciones internacionales. Sin embargo colmo
disciplina definida sucedió hasta el siglo XX.

En términos generales, la tradición sitúa el comienzo de las Relaciones


Internacionales en los tratados de Westfalia de 1648, momento en el que surge el
Estado Moderno.

Anteriormente, la organización política de la Europa Medieval reposaba bajo un


vago orden religioso jerarquizado. Los tratados de Westfalia son instituidos bajo el
concepto legal de soberanía, es decir, las legislaciones nacionales son la última
autoridad en el interior del territorio nacional, no tienen parangón entre los
conciudadanos ni normas de superior rango en el exterior. Si en la Antigua Grecia
o Roma la autoridad de las ciudades estaban en torno a ellas, solo hasta el sistema
de Westfalia se desarrolla la noción de soberanía nacional.

Los tratados de Westfalia impulsaron la construcción de los Estados Nación


independientes a través de la institucionalización de la diplomacia y de los ejércitos.

Este sistema europeo fue exportado hacia América, África y Asia a través de la
colonización. El sistema actual resulta de las descolonizaciones que tuvieron lugar
durante la Guerra Fría.

Si el Estado Nación es considerado “moderno”, varios Estados no lo han adoptado,


mientras que otros que lo han hecho podrían ser calificados como “posmodernos”.
La Relaciones Internacionales modernas intentan explicar las relaciones entre estos
diferentes tipos de estados en cuestión.

Los “niveles de análisis” constituyen un modo de abordar el sistema internacional e


incluyen: un nivel individual; el Estado, un nivel internacional; el de los asuntos
trasnacionales e intergubernamentales, y un nivel mundial global.

Paz de Westfalia El término de Paz de Westfalia se refiere a los dos tratados de


paz de Osnabrück y Münster, firmados el 15 de mayo y 24 de octubre de 1648,
respectivamente, este último en la Sala de la Paz del Ayuntamiento de Münster, en
la región histórica de Westfalia, por los cuales finalizó la guerra de los Treinta Años
en Alemania y la guerra de los Ochenta Años entre España y los Países Bajos. En
estos tratados participaron el emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico
(Fernando III de Habsburgo), la Monarquía Hispánica, los reinos de Francia y
Suecia, las Provincias Unidas y sus respectivos aliados entre los príncipes del Sacro
Imperio Romano-Germánico.

La Paz de Westfalia dio lugar al primer congreso diplomático moderno e inició un


nuevo orden en Europa central basado en el concepto de soberanía nacional. Varios
historiadores asignan una importancia capital a este acto, pues en Westfalia se
estableció el principio de que la integridad territorial es el fundamento de la
existencia de los Estados, frente a la concepción feudal de que territorios y pueblos
constituían un patrimonio hereditario. Por esta razón, marcó el nacimiento del
Estado nación.

Hasta la instauración de la Confederación del Rin en 1806, las reglas de Westfalia


pasaron a formar parte de las leyes constitucionales del Sacro Imperio Romano. Las
garantías del Tratado fueron asumidas por los países fronterizos con el Sacro
Imperio: Francia y Suecia. Sin su autorización no podía cambiarse ninguna
disposición. Así, los alemanes, que vivían en más de 300 Estados independientes,
sólo podían fusionarse con otro Estado si contaban con la aprobación de Suecia y
Francia. La Paz de Westfalia supuso modificaciones en las bases del Derecho
Internacional, con cambios importantes encaminados a lograr un equilibrio europeo
que impidiera a unos Estados imponerse a otros.

Este tratado supuso la desintegración de la república cristiana y el imperialismo de


Carlos V, y además se propugnaron principios como el de la libertad religiosa "inter
estados". Así, cada Estado adoptaba como propia y oficial la religión que tenía en
aquel momento, lo cual es visto como una concesión católica a los nuevos cismas
que, como origen político, habían roto Europa.

Mapa del Sacro Imperio en 1648. Frente a la visión española y del Sacro Imperio
después de la paz de Westfalia triunfaron las ideas francesas que exaltaban la razón
de Estado como justificación de la actuación internacional. El Estado sustituía a
otras instituciones internacionales o transnacionales como la máxima autoridad en
las relaciones internacionales.

En la práctica esto suponía que el Estado dejaba de estar sujeto a normas morales
externas a él mismo. Cada Estado tenía derecho a aquellas actuaciones que
asegurasen su engrandecimiento. Las consecuencias de la Paz de Westfalia fueron
la aceptación del principio de soberanía territorial, el principio de no injerencia en
asuntos internos y el trato de igualdad entre los Estados independientemente de su
tamaño o fuerza.

DIPLOMACIA:

Pacífica actividad inteligente de carácter político, técnico, científico y profesional,


desarrollada por agentes especiales responsables en forma centralizada y
descentralizada en la esfera internacional, a fin de lograr los propósitos de la política
exterior de la nación.

EVOLUCION HISTORICA DE LA DIPLOMACIA:

Los orígenes de las relaciones diplomáticas son tan antiguos como la historia de las
propias sociedades humanas. A medida que estas se fueron configurando como
unidades políticas autónomas, surgió la necesidad de relacionarse y comunicarse
con aquellas que les circundaban.

La diplomacia actual presenta sustanciales diferencias de aquellas "prácticas


diplomáticas" sustentadas por las comunidades primitivas. Sin embargo, hoy, como
ayer, las relaciones diplomáticas forman, junto con la guerra, el comercio y la
comunicación, el sustrato esencial de una sociedad internacional cuyo entramado
de relaciones y actores ha experimentado una constante y creciente complejidad a
lo largo de la historia. Los autores suelen dividir la historia diplomática en dos
grandes períodos:
Desde la Antigüedad hasta el siglo XV: Durante esta etapa, la diplomacia poseyó
un carácter ambulante. Las actividades diplomáticas carecían de organización
y de normas básicas que regulasen su funcionamiento.

Hubo que esperar a la Edad Media para constatar cómo la Santa Sede, potencia
religiosa y política de la Cristiandad, adoptaba la costumbre de enviar misiones
diplomáticas temporales ante los soberanos con el fin de resolver sus diferencias,
espirituales y temporales. Anticipaba así una práctica que se consolidaría, más
tarde, con la implantación de las Nunciaturas Apostólicas acreditadas ante las
Cortes y monarcas católicos, práctica que todavía perdura en nuestros días.

Desde el siglo XV hasta la actualidad: En esta segunda fase, la diplomacia se


convirtió en permanente. Lo que exigió que los países confiriesen un grado de
estabilidad y duración a sus relaciones diplomáticas mediante el establecimiento de
misiones diplomáticas permanentes.

Era una consecuencia directa de la concurrencia de nuevos factores internacionales


entre los que destacan: la emergencia de los modernos Estados europeos, el
nacimiento de un nuevo sistema de relaciones económicas capitalistas y la
expansión ultramarina, que puso en contacto a las principales potencias europeas
con los grandes imperios de Extremo Oriente y del continente americano.

Estas nuevas condiciones políticas y económicas del mundo internacional exigían


una básica institucionalización de la acción exterior de las monarquías, que
necesitaban unos órganos permanentes de representación y unos canales oficiales
de comunicación e información ante las autoridades de terceros países.

Aunque este análisis es útil por cuanto destaca la principal diferencia entre las dos
formas de diplomacia que han dominado cada una de las etapas históricas, resulta
oportuno precisar un poco más los diversos su períodos que han jalonado la historia
diplomática desde los inicios de la Edad Moderna, de este modo lograremos
comprender mejor las razones que han conducido a la diversidad y complejidad de
las relaciones diplomáticas que imperan en la sociedad internacional de nuestros
días. Desde mediados del siglo XV hasta el Congreso de Viena de 1815.

La diplomacia se convirtió en permanente, durante la primera mitad del siglo XV, en


el intrincado contexto de las relaciones políticas que imperaban entre los reinos y
repúblicas italianas.

Se suele citar a Venecia como la instauradora de la diplomacia moderna de carácter


permanente, con el establecimiento de misiones en Roma y Constantinopla. Sus
embajadores, denominados oradores, mantuvieron una intensa y periódica
correspondencia oficial.
En ella reunían cuanta información política, económica o social de los Estados y las
Cortes, ante las que estaban acreditados, lograban obtener. Estos informes
resultaron de extraordinaria utilidad tanto para la política exterior veneciana como
para el desarrollo de una nueva ciencia: la Historia Diplomática, de la que fueron
una de sus primeras y más importantes fuentes documentales de la época.

Entre las primeras misiones diplomáticas permanentes que se conocen figuran las
que instauraron, entre 1425 y 1432, el Ducado de Milán y Segismundo, rey de
Hungría. También se puede mencionar la embajada desempeñada por Nicodemo
da Pontremoli que en 1446 representaba al Duque de Milán, Francesco Sforza, ante
la ciudad de Florencia.

Por su parte, España contó con embajadores permanentes desde la época de los
Reyes Católicos, quienes nombraron a D. Alfonso de Silva, embajador en París en
el año 1464, y a D. Rodrigo González de Puebla, embajador en Londres, tres años
más tarde.

Con la consolidación del Sistema Europeo de Estados, tras la Paz de Westfalia


de 1648, la diplomacia permanente se generalizó entre todos los países y monarcas
de Europa. Surgió así la necesidad de constituir unas oficinas encargadas de
administrar las relaciones diplomáticas y la política exterior de los Estados.

Paralelamente va configurándose un cuerpo de funcionarios especializados en las


tareas diplomáticas que pasaron a depender de un Secretario de Estado,
nombrado por el monarca entre la nobleza de su confianza, constituyendo así el
antecedente remoto de los actuales Ministros de Asuntos Exteriores. Los rasgos
definidores de la diplomacia de este período eran los siguientes:

a).-Existían muy pocas normas de derecho diplomático. Los abusos y


violaciones de tales normas eran frecuentes y respondían a los cambios que
experimentaba una política exterior completamente personalizada.

b).-Habida cuenta del carácter patrimonialista del Estado que poseían los
monarcas absolutistas, el agente diplomático actuaba como un representante
personal del soberano, y/o de la correspondiente dinastía, mucho más que como el
representante del Estado.

c).-En sentido estricto no se puede, hablar de una carrera diplomática,


entendida como una profesión específica en el seno de una Administración estatal
muy embrionaria, el que responden directamente, y sus colaboradores son los
criados particulares de la persona elegida que les paga de su propio erario.
d).-Las funciones del diplomático no se limitan a la negociación e información
a su propio soberano. Con frecuencia interviene en la vida política interior de los
Estados ante los que se encuentra acreditado, apoyando a los grupos o facciones
cuyos intereses coinciden más estrechamente con los móviles políticos y
económicos de sus monarcas. Desde esta perspectiva, el agente diplomático es
también un agente político de su país, ámbito en el que gozaron de una apreciable
autonomía funcional.

e) De forma consuetudinaria, comienza a desarrollarse una jerarquía


diplomática y a imponerse unas normas protocolarias (Comitas Gentium) o de
cortesía internacional cuya importancia creciente llegará hasta nuestros días.
Desde el Congreso de Viena hasta el final de la Primera Guerra Mundial. Durante
esta etapa, el cambio más significativo que se produjo consistió en la implantación
de un auténtico derecho diplomático, cuyas normas eran obligatorias para todos los
países. La mayoría de ellas se habían convertido ya en una costumbre consolidada
durante los siglos precedentes. Se implanta también una incipiente jerarquía del
personal diplomático.

Las principales características de las relaciones diplomáticas de este período


son las siguientes:

a).-Como resultado de la evolución de los regímenes políticos estatales


(aparición de las Monarquías constitucionales y de las Repúblicas
presidencialistas),así como del reconocimiento del principio de la soberanía
popular, proclamado en las revoluciones americana y francesa ,los diplomáticos se
convirtieron cada vez más claramente en representantes de los Estados antes que
de los monarcas.

b).-Se comenzó a perfilar una carrera diplomática como parte sustantiva de la


Administración civil del Estado. Ello terminó confiriendo a los diplomáticos un
status funcionarial y burocrático, que les permitió independizarse, en el ejercicio de
sus funciones exteriores, de los criterios particulares de los monarcas.

c).-categorías de agentes diplomáticos (Ministros plenipotenciarios;


Secretarios de Embajada; etc.); los privilegios e inmunidades de la sede y los
agentes diplomáticos; los requisitos y el procedimiento de acreditación, envío y
retirada del personal diplomático; etc.

d).-Aunque las decisiones en materia de política exterior, pasan a ser cada vez
más claramente, una responsabilidad de los Gobiernos y de los Ministros de
Asuntos Exteriores, los diplomáticos siguen manteniendo un significativo grado de
autonomía en la ejecución de las directrices que les son encomendadas que, sin
embargo, la revolución en los medios de transporte y comunicación que se produjo
a fines del siglo XIX terminó erosionando.

e).-Finalmente, la diplomacia desarrollada durante este período poseyó un carácter


predominantemente secreto, propiciado por el restringido acceso a los asuntos
exteriores que quedó reservado a un reducido grupo de personas, integrado por los
miembros del Gobierno, altos funcionarios de la Administración estatal y miembros
de las Cámaras legislativas. Al evitarse el control popular, las negociaciones
diplomáticas pudieron mantenerse en la confidencialidad de las cancillerías. Desde
la Primera guerra Mundial hasta la actualidad. En el transcurso de esta etapa, la
diplomacia permanente experimentó una relativa decadencia en favor de nuevas
formas de diplomacia ambulante, poderosamente estimuladas por las modernas
tecnologías de los transportes (ferrocarril; navegación a vapor; aviación) y las
comunicaciones (telegrafía; telefonía; radiofonía; televisión, por ondas y por satélite,
etc.),de alcance mundial.

Los principales rasgos definitorios de este período son:

a).-La diplomacia pasa de ser secreta y restringida a ser abierta y pública. Este
cambio fue auspiciado por el Presidente norteamericano Woodrow Wilson, quien en
su conocido Programa de los Catorce Puntos defendía: "la adopción de Acuerdos
de Paz concluidos abiertamente, y según los cuales no habrá acuerdos
internacionales privados, cualquiera que fuese su naturaleza; la diplomacia
procederá siempre de forma franca y pública."

b).-La expansión de los medios de comunicación social, propició un mayor


control de la política exterior por la opinión pública. Naturalmente, también la
diplomacia pasó a ser objeto de una creciente preocupación de amplios sectores
políticos y sociales. De este modo, la diplomacia dejó de ser un asunto exclusivo de
los Gobiernos y los funcionarios diplomáticos. Se establecieron mecanismos
políticos, como los referéndums, para canalizar el control popular en la política
exterior.

c).-La independencia de los agentes diplomáticos, y también sus privilegiadas


funciones como observadores, informadores y representantes de sus países
ante otros Estados, se vio sustancialmente mermada a consecuencia de los
nuevos sistemas de transporte que facilitaron la ejecución directa, de una parte
importante de la diplomacia, por los propios Gobiernos y los más altos cargos del
Estado (Jefes de Estado y/o de Gobierno; Ministros de Asuntos Exteriores; etc.)

d).-La progresiva transformación, ampliación y especialización de las funciones


diplomáticas, unida al sustancial aumento del número de Estados y otros sujetos
del derecho internacional ante los que deben desempeñarse dichas tareas
(incremento del número de OIG.), ha debilitado el protagonismo de la diplomacia
permanente , de tipo clásico, y de sus agentes, propiciando la aparición de misiones
diplomáticas especiales, así como de nuevos diplomáticos constituidos por
funcionarios técnicos o especialistas (economistas ;militares; periodistas; etc.) que
desempeñan importantes actividades en el seno de las delegaciones diplomáticas
(agregados comerciales; militares; culturales; de prensa; etc.).

A pesar de todo lo indicado, las misiones diplomáticas permanentes siguen


desempeñando insustituibles funciones como canales privilegiados de
comunicación, información y negociación entre los Estados, al tiempo que sigue
actuando como instituciones protectoras de sus nacionales y de los intereses de sus
respectivos gobiernos, ante las autoridades de los Estados en los que se encuentran
acreditadas.

Desde esta perspectiva, se ha alcanzado una eficaz síntesis histórica surgida, por
una parte, de la creciente complementariedad entre la diplomacia permanente
clásica y las nuevas formas de diplomacia ambulante desempeñada por los
máximos responsables de la política exterior y, por otra, de la propia
interdependencia que impone la dinámica internacional y que obliga a los Estados
a coordinar sus actividades exteriores con objeto de poder abordar los principales
problemas que aquejan a la sociedad mundial.

Como se ala Sondermann: "No obstante, la diplomacia ha cambiado mucho en el


siglo diecinueve y especialmente en los últimos treinta a os. Como Gilbert Winham
se ala en la siguiente selección, la diplomacia hoy en día es menos un arte que un
proceso de gestión. Ello es debido a que los Estados y las sociedades son más
interdependientes y los asuntos poseen una creciente complejidad.

En los viejos tiempos, el resultado de las negociaciones era probable que tuviese
escasos efectos sobre la población doméstica salvo que condujese a la guerra.

Pero hoy en día hay un sin fin de problemas que sólo pueden ser resueltos en
conjunción con otras naciones, y no son problemas que puedan ser desconocidos
o fácilmente pospuestos.

El control de armas nucleares, los temas aduaneros y monetarios, los acuerdos


para regular el tráfico aéreo y las comunicaciones, evitar el peligro de polución,
terrorismo o colapso económico, todos ellos son menos una causa de conflicto
sobre las respuestas que una cuestión de encontrar soluciones a los problemas
comunes.
CONCEPTO Y FUNCIONES DE LA DIPLOMACIA

Satow afirma que la diplomacia es “la conducción de los negocios entre los Estados
por medios pacificos”. Pradier-Fodere afirma que la diplomacia es “ despierta la idea
de gestión de los asuntos internacionales, de conducción de las relaciones
exteriores, de administración de los intereses nacionales de los pueblos y de sus
gobiernos en sus contactos materiales sean pacificos y hostiles”. La diplomacia es
una actividad profesional cuyo objetivo es la representación de un país en el
extranjero debido a la necesidad de fomentar las buenas relaciones y el defender
los intereses legitimos de sus connacionales.

Con dos importantes aspectos:

a) La diplomacia puede desarrollarse en cualquier actor internacional con


independencia de su naturaleza jurídica internacional.

b) Las relaciones diplomáticas existen con independencia de los medios o técnicas


empleados o por ciertas categorías de actividades.

FUNCIONES DE LA DIPLOMACIA:

1. Aplicar las políticas y las orientaciones del Estado sobre el trabajo diplomático y
las leyes y disposiciones legales correspondientes.

2. Estudiar y analizar los problemas relevantes del trabajo diplomático.

3. Coordinar con los departamentos concernientes acerca de los importantes


problemas del comercio exterior.

4. Tratar asuntos diplomáticos en relación con seguridad global y regional, política,


economía, derechos humanos, temas sociales y refugiados en Naciones Unidas y
otras áreas multilaterales.

5. Organizar negociaciones sobre tratados y acuerdos correspondientes en el área


de control de armas. La función principal de la diplomacia es el manejo de las
Relaciones Internacionales a través de la negociación, con el objetivo de lograr
acuerdos de paz u otros que sean de interés para ambos Estados. Los individuos y
organizaciones con capacidad para participar en las relaciones diplomáticas son
aquellos que son reconocidos por la comunidad internacional como: LOS
EMBAJADORES, JEFES DE ESTADO, GOBIERNO, MINISTRO DE RELACIONES
EXTERIORES O AGENTES DIPLOMATICOS. La diplomacia no es autónoma, sino
voluntaria y dependiente de los intereses y deseos del Estado.
La subjetividad jurídica internacional de los actores: Desde el momento que la
diplomacia dejó de ser una relación arbitraria y ocasional para convertirse en una
relación internacional regulada jurídicamente, en la que se atribuyen derechos y se
asumen obligaciones entre los Estados, resulta ineludible admitir que sólo pueden
aceptarse como diplomáticas determinadas actuaciones entre aquellos actores que
gozan de subjetividad y capacidad según el derecho internacional. Bien entendido,
que la subjetividad jurídica internacional no atribuye automáticamente la capacidad
diplomática.

Esta es una condición necesaria pero no suficiente. En tal sentido, no sólo los
Estados sino también las Organizaciones intergubernamentales o los pueblos y
movimientos de liberación reconocidos como tales por la comunidad internacional,
son actores con capacidad para generar o participar en las relaciones diplomáticas.
Por el contrario, las ONG, las Empresas Multinacionales o cualquier otra categoría
de actores no reconocidos internacionalmente, carecen de competencias de
carácter diplomático.

Carácter ejecutivo e instrumental:

En realidad, la actividad diplomática constituye una parcela relevante de la


actuación exterior de los sujetos de derecho internacional y, de modo más exacto,
de la fase ejecutiva de la misma, por contraposición a las fases de decisión y control.
En la medida en que la mayor parte de la diplomacia se desarrolla entre los Estados,
podemos admitir que su dimensión ejecutiva se refiere a la política exterior. No
obstante y puesto que las relaciones diplomáticas también son establecidas por
otros sujetos internacionales no estatales, en una tendencia que cada vez está
adquiriendo mayor relevancia en el contexto internacional, resulta inadecuado
asociarlas a la política exterior que sólo puede predicarse de los Estados. Por esta
razón, sería más adecuado hablar de la diplomacia como una parte ejecutiva de la
actuación exterior de tales sujetos internacionales. Además, la diplomacia posee un
carácter instrumental. En cuanto tal, quedará supeditada en sus objetivos
inmediatos y en su alcance por los fines a los que debe servir, teniendo siempre
presente que existen otras muchas categorías de relación que no son diplomáticas
(comerciales; bélicas; etc.) y que también se configuran como instrumentos
alternativos para la consecución de los mismos fines.

Representatividad de los agentes u órganos diplomáticos:

Para que la relación diplomática goce de plena validez jurídica y efectividad política,
debe ser establecida entre aquellas personas u órganos que gocen de
representatividad del sujeto internacional. En consecuencia, no todas las
actuaciones, individuales o colectivas, de sus miembros constituyen verdaderas
actividades diplomáticas. Conviene destacar que la representatividad, debe
ostentarse respecto del sujeto al que pertenece el agente u órgano, pero también
debe ser admitida por aquel otro sujeto ante el que deberá desempeñarse la
actividad diplomática.

La diplomacia se desarrolla mediante la negociación:

La negociación constituye el medio esencial por el que discurre la actividad


diplomática. Gracias a ella, la diplomacia se singulariza de otras formas de relación
internacional. En efecto, cuando no hay negociación, entendiendo por tal la defensa
de los propios intereses mediante la búsqueda de un compromiso o acuerdo
aceptable para todas las partes afectadas, tampoco puede hablarse
verdaderamente de diplomacia, aunque formalmente pudiera aparentarlo.

En la vida internacional ocurre con mucha frecuencia que los Estados recurren a la
coacción o a la dominación, para tratar de imponer sus intereses a otros países.

También es frecuente que estos actos, de un descarnado despotismo, traten de ser


disimulados bajo formas de apariencia diplomática, lo que ha dado origen a la
aparición de términos y expresiones tan conocidas como las de "diplomacia del
dólar"; "diplomacia de las cañoneras";etc. Realmente no puede admitirse que estas
categorías de relaciones sean equiparadas a aquellas negociaciones mantenidas
por los agentes diplomáticos y desarrolladas sin coacciones abusivas ni atropello
de las partes más débiles por las más poderosas, aun cuando en las auténticas
negociaciones diplomáticas existirá siempre una desigualdad de poder entre las
partes que evidentemente incidirá en los resultados sin que quepa por ello negarse
la equidad y validez de los acuerdos alcanzados.

NATURALEZA NEGOCIADORA DE LA DIPLOMACIA:

Es el más conveniente, se basa en el contacto directo entre los Estados que motivan
la controversia. Siempre constituye el primer paso en todo proceso de arreglo
diplomático. Incluso la Carta de las Naciones Unidas determina que no puede
someterse un asunto a consideración del Consejo de Seguridad si de manera previa
no se ha hecho uso de la negociación. Consiste en la negociación directa en el
momento en que se presenta la controversia, los países manifiestan su posición
sobre un asunto específico que los enfrenta, procuran llegar a un arreglo en el que
sus intereses no se vean seriamente afectados por las concesiones que tienen que
otorgar; es un método informal y es el método diplomático más antiguo.
Desafortunadamente, es ineficiente para el manejo de controversias complejas.
FINALIDAD PACIFICA

Consiste en el arreglo de los conflictos internacionales por medios pacíficos de tal


manera que no se pongan en peligro ni la paz y la seguridad internacionales. La
prohibición del uso de la fuerza es considerada por la Corte Internacional de Justicia
un principio básico y estructural del Derecho Internacional contemporáneo.
Distinguimos dos tipos de acciones para la solución de conflictos: métodos
políticos o diplomáticos y el arbitraje internacional.

FUNCION DE REPRESENTACION

Corresponde a la Misión Diplomática, en primer término la representación del


Estado ante el Estado receptor, función que es ejercida por todos los miembros y,
muy especialmente por el jefe de la Misión esta representación tiene una
característica muy especial, en el sentido de que el Estado acreditante faculta a sus
propios órganos, La Misión Diplomática, para ejercer determinados actos frente a
otro Estado. Al no tratarse de un ente jurídico diverso. Los efectos de los actos de
la Misión Diplomática no se radican en esta. Esta representación se desarrolla en
cada momento, de día o de noche, incluso durante las vacaciones en lo importante
y en lo menos importante en las oficinas o durante las reuniones sociales. Lo que
exige es que sea bien atendida.

FUNCION DE COMUNICACIÓN E INFORMACION

Cuando examinamos el proceso de comunicación de cualquier lugar o Estado de la


comunidad mundial, observamos tres categorías de especialistas. Un grupo vigila
el entorno político del Estado como un todo, otro correlaciona la respuesta de todo
Estado al entorno, y un tercero transmite ciertas pautas de respuesta de los viejos
a los jóvenes. Diplomáticos, agregados y corresponsales extranjeros representan a
quienes se especializan en el entorno. En cualquier país, la diplomacia y la prensa
son adversarios incómodos. El diplomático cree que cuanto menos se dice, mejor.

La prensa se basa en las declaraciones públicas. Es evidente que seguridad


nacional no se compadece con los tiempos que la prensa comercial requiere para
vender su producto. Instrumentos diversos como televisión, las computadoras, son
utilizadas hoy en día para interferir o sacar provecho frente a una política estatal; un
grupo terrorista que siga paso a paso los acontecimientos a través de una cámara,
o que pida la presencia de la prensa para poner como condición a la liberación de
rehenes; la opinión publica haciéndose presente a través de encuestas, y el
elemento destructivo que todo esto significa, exponen al negociador a una posición
de examinación permanente. ¿Cuánto puede oponerse un embajador residente en
determinado país a la presión de la prensa para exponer alguna política exterior o
negociación que pongan en peligro el futuro prestigio de dicha nación?, ¿Cuánto
pierde en eficacia , esa política negociadora al hacerse pública y al llegar a oídos
del otro en un tiempo escaso con respecto a la maduración de esta política?, ¿Cómo
afecta la exposición pública del diplomático, antiguamente protegido por un aura de
profesionalismo y sofistica.

La Diplomacia en la cumbre:

Es la diplomacia que se realiza directamente por los máximos órganos estatales de


la política exterior: Jefes de Estado; Jefes de Gobierno y Ministros de Asuntos
Exteriores. Esta forma de diplomacia se practicó ya durante el siglo XIX mediante el
sistema de congresos periódicos que realizaron los más altos representantes de las
potencias europeas. Más tarde, durante la segunda guerra mundial, las
conferencias de Teherán; Moscú; Yalta y Potsdam, demostraron su importancia en
la búsqueda de acuerdos sobre la colaboración bélica de los aliados o la articulación
del sistema político mundial de la postguerra. Desde entonces ha ido adquiriendo
una frecuencia y un peso crecientes en la política internacional hasta el extremo de
que actualmente resulta difícil imaginar la negociación sobre alguna importante
cuestión, mundial o regional, en la que no intervengan directamente los máximos
responsables políticos del Estado.

La diplomacia "ad hoc":

La diplomacia "ad hoc", expresión utilizada por primera vez por la Comisión de
Derecho Internacional de las Naciones Unidas, es una diplomacia caracterizada por
su temporalidad y su excepcionalidad. En efecto, se trata de unas relaciones
diplomáticas establecidas con objeto de resolver problemas o cuestiones
internacionales que por su especificidad y/o su breve duración, son abordadas por
las misiones permanentes.

La diplomacia parlamentaria: Es la diplomacia que se desarrolla entre los Estados


miembros de las OIG y las propias organizaciones. En efecto, los Estados miembros
de una organización intergubernamental, establecen misiones diplomáticas
permanentes acreditadas ante ella con objeto de canalizar cuantas actividades les
corresponden como miembros.

Una parte sustancial de esta diplomacia es la que se realiza en el marco del sistema
de Naciones Unidas.
LA MISION DIPLOMATICA:

Podemos definir la misión diplomática como aquella persona o conjunto de personas


nombradas por un Estado, denominado acreditante, para desempeñar funciones
diplomáticas bajo la autoridad de un jefe de misión en el territorio de otro Estado
llamado receptor.

A diferencia de períodos precedentes, el actual Convenio de 1961 sobre relaciones


diplomáticas, ha renunciado a considerar el derecho de legación como un atributo
exclusivo y unilateral de cada Estado, pasando a considerar el establecimiento de
relaciones diplomáticas como el resultado del mútuo acuerdo entre los Estados
acreditante y receptor.

Aunque la misión diplomática posee unos elementos personales y otros materiales,


son aquellos y no estos los que verdaderamente definen a la misión como tal. El
Jefe de la misión: Se considera Jefe de la misión "la persona encargada por el
Estado acreditante de actuar como tal" .En virtud de este criterio corresponde al
Estado acreditante el nombramiento del máximo responsable de la misión
quedando reservado al Estado receptor la concesión del "placet" o aceptación de
dicho nombramiento.

Entre los Jefes de misión, el Convenio establece tres categorías, que se


corresponden con las que se adoptaron en el Congreso de Viena de 1815, momento
en el que se regularon por primera vez los distintos rangos del personal diplomático
y los criterios de precedencia aplicables a cada uno de ellos.

Tras la consolidación del Estado moderno y el desarrollo de un incipiente Derecho


internacional público, se desarrolló la teoría de la extraterritorialidad, recogida por
Grocio en 1724, según la cual las leyes del Estado receptor no eran aplicables a la
misión diplomática en base a la ficción jurídica de que sus locales y su personal
formaban parte del territorio Estado acreditante a pesar de hallarse en el interior del
Estado receptor

En la actualidad se sigue el criterio de la funcionalidad, que considera que las


diversas inmunidades y privilegios se conceden para garantizar la función general
que cumple la misión diplomática en orden a mejorar las relaciones internacionales.

Así se afirma expresamente en el Preámbulo del Convenio de 1961,cuando se


ala que:

"tales inmunidades y privilegios se conceden, no en beneficio de las personas, sino


con el fin de garantizar el desempeño eficaz de las funciones de las misiones
diplomáticas en calidad de representantes de los Estados" y más adelante, el art.
25 establece que "El Estado receptor dará toda clase de facilidades para el
desempeño de las funciones de la misión." Como reiteradamente ha se alado la
doctrina, el criterio de la funcionalidad sólo puede explicar la concesión de unos
privilegios e inmunidades básicos. No obstante, la práctica ha hecho que en
numerosas ocasiones los Estados se reconozcan, bien sea en tratados particulares
o mediante aplicación recíproca, privilegios e inmunidades que van más allá de lo
que exige el desempeño de las funciones de la misión diplomática. El Convenio de
Viena establece una distinción entre las facilidades; los privilegios y las
inmunidades.

L as facilidades más destacadas son las referentes a:

1. Obtención de locales para la misión y de alojamiento para sus miembros.

2. La libertad de circulación y tránsito del personal diplomático.

3. La libre comunicación de la misión en temas oficiales.

En lo referente a los privilegios, merecen destacarse los siguientes:

1. El uso de la bandera y el escudo del país acreditante.

2. La exención de impuestos sobre los locales de la misión.

3. La exención fiscal sobre los derechos y aranceles que perciba la misión por actos
oficiales.

4. La exención de impuestos y gravamenes reales o personales, ya sean estos


nacionales, regionales o locales, del agente diplomático. Finalmente, las principales
inmunidades varían según que recaigan sobre los elementos personales o
materiales de la misión diplomática.

Entre ellas destacan:

1. La inviolabilidad de los locales de la misión y de la residencia particular del agente


diplomático.

2. La inviolabilidad de los archivos y documentos de la misión, con independencia


de donde se encuentren.

3. La inviolabilidad de la correspondencia oficial.

4. La inviolabilidad del agente diplomático.

5. Inmunidad de jurisdicción penal absoluta e inmunidad de jurisdicción civil y


administrativa del agente diplomático, salvo para algunos supuestos menores
(acciones reales sobre bienes inmuebles particulares; acciones sucesorias y
ejercicio profesional o comercial al margen de sus funciones oficiales).

6. Exención de cualquier prestación personal, servicio público o carga militar del


agente diplomático. El personal administrativo y técnico de la misión que no posean
la nacionalidad del Estado receptor o tengan en él su residencia permanente, goza
de los mismos privilegios e inmunidades, salvo la inmunidad de jurisdicción civil y
administrativa, por cuantos actos realicen al margen de sus funciones oficiales.

Estas inmunidades y privilegios se hacen extensivas a las familias del personal


diplomático, administrativo y técnico, siempre y cuando no sean nacionales del
Estado receptor. Al personal de servicio que no posea la nacionalidad del Estado
receptor, ni tenga en él su residencia permanente, se le aplican las inmunidades se
aladas pero sólo para los actos realizados en el desempeño de sus actividades
oficiales. Gozan, en cambio, del privilegio de exenciones fiscales y gravamenes
sobre los salarios percibidos por sus servicios a la misión diplomática. Los criados
particulares de los miembros de la misión que no sean nacionales del Estado
receptor, ni tengan en él su residencia permanente, gozarán de las exenciones
fiscales sobre sus salarios y de aquellos otros privilegios e inmunidades que les
reconozca el Estado receptor. Ciertamente estos privilegios e inmunidades, pueden
ser objeto de abusos por parte del personal de las misiones diplomáticas.

La Convención de Viena de 1961 sobre relaciones Diplomáticas Vino a regular


a nivel mundial el establecimiento de las relaciones Diplomáticas entre los países y
muchos otros aspectos de importante trascendencia, como lo son los privilegios e
inmunidades que gozan los agentes diplomáticos.

Desde la antigüedad hay una costumbre internacional, la cual se conoce como


consuetudinaria, misma que se aplicaba y se sigue aplicando en términos del
establecimiento de las relaciones diplomáticas. Podemos por consiguiente hacer
algunas menciones de estas costumbres, por ejemplo en la antigüedad los
mensajeros dejaron de serlo, y pasaron a convertirse en negociadores con ciertos
privilegios muy limitados, hoy en día esto es un hecho; todo embajador es un buen
negociador.

Sin embargo, desde la Paz de Westfalia ya se venía tratando de darle cierta


formalidad a estas relaciones diplomáticas consuetudinarias con el fin de
formalizarlas. La Convención de Viena de 1961 constituye el principal acuerdo
multilateral de envergadura incalculable en las relaciones diplomáticas, su base fue
formulada por la Comisión de Derecho Internacional de las Naciones Unidas, esta
comisión bajo la resolución de la ONU No.885 que fue adoptada en el VII periodo
ordinario de sesiones de la Asamblea General, realizó un proyecto que fue sometido
a finales de 1957, el cual tenía como fin regular las relaciones diplomáticas entre los
países del mundo.

Finalizadas las consultas y las observaciones, la Asamblea General aprobó la


resolución 1450 en la cual se pedía al Secretario General de la ONU que convocara
a una conferencia que tendría lugar en Viena en 1961. Esta conferencia se celebró
del 2 de Marzo al 14 de Abril de ese año y participaron 81 delegaciones de todo el
mundo. La convención entró en vigor el 24 de Abril de 1964, cuando se depositó el
vigesimosegundo instrumento de ratificación, ya para 1975 habían sido parte de
esta convención 117 estados.

Es de gran importancia que hoy contemos con este instrumento jurídico que vino
de manera formal a regular el envío de embajadores y los diferentes tipos de
misiones entre estados. Ha sido estudiada en diferentes escenarios y ha dado lugar
a múltiples discusiones, pero ante todo enfoquémonos ahora en escudriñarla y
mostrar los aspectos que regulan una gran parte de la vida internacional, la cual
codifica de alguna manera las relaciones interestatales.

Establecimiento de relaciones diplomáticas y las funciones de esta: En su


segundo artículo establece que las relaciones diplomáticas y él envío de misiones
permanentes se establecerán por mutuo acuerdo. En cuanto a las funciones de la
misión esta menciona; representar al Estado acreditante ante el Estado receptor; de
igual manera proteger en el Estado receptor los intereses del Estado acreditante y
los de sus nacionales, dentro de los límites permitidos por el Derecho Internacional;
otro aspecto es negociar con el gobierno del Estado receptor; también enterarse por
todos los medios lícitos de las condiciones y de la evolución de los acontecimientos
en el Estado receptor e informar sobre ello al gobierno del Estado acreditante, esta
también debe fomentar las relaciones amistosas y desarrollar las relaciones
económicas, culturales y científicas entre el Estado acreditante y el Estado
receptor.

Nombramiento de los Jefes de Misión:

Los Estados deben antes de acreditar a una persona en un Estado receptor


cerciorarse de que la persona es aceptada en el Estado al cual se acreditará. Un
jefe de misión puede ser acreditado ante dos o más Estados siempre y cuando se
cuente con el consentimiento de estos. Si esto sucede el Estado podrá nombrar un
encargado de negocios Ad Interim en la sede donde el jefe de la misión no tenga
asiento permanente. También se le da facultad al jefe de la misión o a cualquier
miembro del personal diplomático a representar al país ante Organismos
Internacionales.
Requisitos de Nombramiento:

Se establece que los miembros del personal diplomático en un principio deben tener
la nacionalidad del Estado acreditante, pero también se expresa que los miembros
del personal diplomático no se podrán elegir de personas que tengan la nacionalidad
del estado receptor, a excepción de que el Estado receptor tenga conocimiento de
eso, el cual en cualquier momento puede retirarlo. El Estado receptor puede
reservarse este derecho en el caso de que los nacionales fueran de un tercer
estado.

Declaración Non Grata de un Diplomático:

El estado receptor puede dar termino a las funciones del jefe de la misión u otro
miembro del personal diplomático, esto sin declarar los motivos del porque lo ha
declarado non grata, en el caso que el Estado que envía no ejecute la decisión del
país que recibe este puede no reconocer a dicha persona como miembro del
personal diplomático, sería algo como no reconocer su inmunidad al igual como
empezar a evaluarlo como una persona normal en cuanto a términos civiles se
refiera.

Respecto al Ministerio de Relaciones Exteriores y el establecimiento de


nuevas oficinas:

Debe de notificarse al Ministerio de Relaciones Exteriores o a otro que se convenga


el nombramiento de miembros de la misión y se detallará su llegada, salida y el
término de sus funciones también deberá notificarse la entrada y salida de un
familiar del personal diplomático así como de los criados. El Estado receptor podrá
limitar la cantidad de los miembros del personal de la misión a una cantidad que
considere razonable y normal, de igual manera el Estado receptor puede negarse a
recibir algunos miembros de la misión de ciertas categorías. También el Estado
acreditante no podrá establecer nuevas oficinas sin el consentimiento previo del
Estado receptor.

División de los jefes de las misiones, cartas credenciales y entrada en función:

Los jefes de la misión tienen tres divisiones las cuales son en primer rango la de
Embajador o Nuncios acreditados ante los jefes estados u otros jefes de misión de
rango equivalentes, en segunda parte tenemos los enviados, ministros o
internuncios los cuales se acreditan ante los jefes de estados y por último se
presentan los encargados de negocios acreditados ante el Ministerio de Relaciones
Exteriores. Los jefes de estado se pondrán de acuerdo a la clase en que
pertenecerán los jefes de las misiones. Se considera que el jefe de la misión ha
asumido sus funciones al momento que ha presentado sus cartas credenciales ante
el jefe de estado o haya anunciado su llegada una vez presentadas sus copias de
estilo.

Este orden de la presentación de la carta credencial está determinado por la fecha


y hora de llegada del jefe de la misión así también se determinará su precedencia.
A falta del jefe de la misión podrá ejercer su cargo un encargado de negocios ad
interim previa comunicación del nombre de esta persona.

Uso de Símbolos, Banderas y la inviolabilidad de los locales de la misión así como


de sus documentos:

El jefe de la misión tiene el derecho de colocar en su residencia y en los locales de


la misión la bandera y el escudo de su país, si la misión del país acreditante no tiene
local el Estado receptor debe facilitarles un local y en caso de no ser posible
brindarles alojamiento a los miembros de la misión. Estos locales de la misión son
inviolables, lo que deja dicho que los agentes del país receptor no pueden penetrar
en el sin el consentimiento del jefe de la misión.

El pago de impuestos esta exonerado para los locales de la misión así como para
los jefes de la misión, salvo en servicios prestados de forma particulares. Los
documentos que posea la misión son inviolables así como también lo son los
archivos; la valija diplomática la cual no podrá ser abierta ni retenida.

Para estos últimos si hay bultos usados como valijas, que deben de identificarse
con un signo que indique su carácter. La libertad de comunicación entre el Estado
acreditante y el consulado así como para los actos oficiales será permitida y deberá
de protegerse. Para dicha comunicación podrán utilizarse por ejemplo los correos
diplomáticos y los mensajes cifrados, pero solo con el consentimiento del estado
receptor se podrá instalar una emisora de radio.

Privilegios e Inmunidades:

Conforme el artículo 31, el agente diplomático gozará de inmunidad de la


jurisdicción penal del Estado receptor, no estará obligado a testificar y su persona
es inviolable (art. 29), no pudiendo ser objeto de ninguna forma de detención o
arresto.

El Estado receptor le tratará con el debido respeto y adoptará todas las medidas
adecuadas para impedir cualquier atentado contra su persona, su libertad o su
dignidad. Esta inviolabilidad se extiende a su residencia particular, sus documentos,
su correspondencia y sus bienes, que sólo excepcionalmente podrán ser
embargados (art. 30). La inmunidad de la jurisdicción civil y administrativa admite -
según el art. 31- algunas excepciones derivadas de los intereses particulares que el
agente diplomático tenga en el Estado receptor (acciones reales sobre bienes
inmuebles particulares, acciones sucesorias o referentes a actividades
profesionales o comerciales). Los miembros de la familia de un agente diplomático,
siempre que no sean nacionales del Estado receptor, gozarán de sus privilegios e
inmunidades (art. 37) y también están protegidos por la inmunidad de jurisdicción
(limitada al ejercicio de sus funciones) los miembros del personal administrativo y
técnico de las misiones diplomáticas, con los miembros de sus familiares que
formen parte de sus respectivas casas.

El Estado acreditante puede renunciar expresamente a la inmunidad de jurisdicción


de sus agentes diplomáticos (art. 32). Los locales de la misión diplomática son
inviolables, los agentes del Estado receptor no podrán penetrar en ellos sin
consentimiento del jefe de la misión. No podrán ser objeto de ningún registro,
requisa, embargo o medida de ejecución los locales de la misión, su mobiliario,
archivos o medios de transportes, que deberán ser protegidos por el Estado receptor
contra todo ataque o intromisión (art. 22). También están protegidas por esta
inviolabilidad las viviendas de los agentes diplomáticos.

Exenciones Fiscales:

La misión diplomática y los agentes diplomáticos tienen el privilegio de exención de


todo impuesto y gravamen del Estado receptor y de importación con franquicia
arancelaria de los bienes y objetos destinados a su uso el Estado acreditante tendrá
que pagar los costes de acarreo y servicios análogos. Los miembros de la familia
de un agente diplomático gozarán de algunos de los privilegios e inmunidades de
los agentes en cuanto a las exenciones fiscales y las inmunidades, pero para esto
deben no ser nacionales del estado receptor.

Cuando el agente sea nacional del estado receptor este solo gozará de inmunidad
de jurisdicción e inviolabilidad de los actos oficiales realizados en el ejercicio de sus
funciones, o de otras inmunidades y privilegios que el estado receptor le otorgue.
Estos privilegios e inmunidades podrán ser exigidos desde el momento mismo que
el agente diplomático pise tierra del Estado receptor y si está ya en el territorio desde
el momento en que se le comunique al Ministerio de Relaciones Exteriores.

Al término de sus funciones también cesaran los privilegios e inmunidades luego de


este haber salido del país o en el plazo convenido, en caso de guerra estos
privilegios e inmunidades continuarán hasta que este se retire del país receptor.

En cambio tampoco está inmunidad cesara en los actos realizados por el agente
diplomático en el desempeño de sus funciones. Estos actos no se aclaran en la
convención si son actos oficiales o actos comunes en carácter de su persona. Si el
agente falleciere los familiares de este continuarán con el goce de los privilegios
hasta que se cumpla el plazo convenido para que ellos abandonen el país.
Recordemos que sin prejuicio a sus inmunidades todas las personas que gocen de
estos privilegios e inmunidades deberán ser respetuoso de las leyes del país
receptor y no pueden inmiscuirse en los asuntos internos del Estado receptor.

Termino de las funciones Diplomáticas:

El agente diplomático no podrá ejercer actividades profesionales fuera de sus


funciones y sus funciones terminaran; primero cuando el Estado acreditante
comunique al ministerio de relaciones exteriores del país receptor el término de las
funciones del agente y segundo cuando el Estado receptor se niegue a reconocerlo
con el derecho de no expresar por qué no lo reconoce. El Estado receptor debe
conceder facilidades en caso, incluso de conflicto armado la salida de las personas
que gocen de privilegios e inmunidades y no sean nacionales del Estado receptor.
A la salida de estos ya sea por conflicto armado o por ruptura de las relaciones
diplomáticas el Estado receptor tendrá la obligación de proteger los locales y
archivos de la misión y el Estado acreditante podrá confiar estos a un tercer estado.

Firma de la convención y ratificación:

La Convención estuvo abierta a la firma de todos los Estados Miembros de las


Naciones Unidas o de algún otro organismo especializado, así como de todo Estado
parte en el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia y de cualquier otro Estado
invitado por la Asamblea General de las Naciones Unidas a ser parte en la
Convención, de la manera siguiente:

hasta el 31 de octubre de 1961, en el Ministerio Federal de Relaciones Exteriores


de Austria; y después, hasta el 31 de marzo de 1962, en la Sede de las Naciones
Unidas en Nueva York.

A modo de cierre:

La Convención de Viena Sobre Relaciones Diplomáticas ha sido muy importante en


cuanto a su función reguladora a nivel internacional. Ha sido bastante clara en la
mayoría de los aspectos tratados, por el contrario contamos con algunos puntos de
observación con los cuales podemos concluir encaminándonos, pues, a mostrar los
puntos donde ha mostrado debilidad.

Tal es el caso de cuando nos referimos a las ilimitadas inmunidades y privilegios de


los que gozan los Agentes Diplomáticos, no han sido una ni dos veces las ocasiones
en que estas inmunidades han sido utilizadas de forma desproporcionadas.
Debemos también saber que en nuestro país, la República Dominicana, han habido
ocasiones en las cuales se han usado estas inmunidades para escaparse del juicio
de las autoridades correspondientes.
Otro caso sonado ha sido el involucramiento de la embajadora argentina Teresa
Meccia de Palmas en el caso del joven José Rafael Llenas Aybar en el año 1996,
donde los testimonios contra Palmas y sus hijos incluyeron acusaciones de tráfico
de drogas y armas, prácticas sexuales con menores, y hasta ritos satánicos.

La historia nos enseña lo que el hombre es capaz de hacer cuando puede tener
tanto poder, inmunidades y privilegios sin contar con un contrapeso, para conocer
las hecatombes que han efectuado a la humanidad y las violaciones históricas de la
ley solo basta estudiar la historia y más aún las del siglo pasado. Por lo que
consideramos que deben de condicionarse estas inmunidades para que las
transgresiones a la ley disminuyan, ya que estos personajes se creen intangibles
debido a estas inmunidades.