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Salvacion de las repúblicas

sud-americanas : solucion del


problema social / por Arsène
Isabelle,...

Source gallica.bnf.fr / Bibliothèque nationale de France


Isabelle, Arsène (1806?-1879). Salvacion de las repúblicas sud-
americanas : solucion del problema social / por Arsène Isabelle,....
1872.

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SALVACION
DE LAS

~P(!BUM SMEmNAS

SOLUCION DEL PROBLEMA SOCIAL

POR
ARSÈNE ISABELLE

MtE~BBOHELf<ST)Tt.TO DE !?fSTRUCCtO?)
PLiCHCAnE HOITEYtaEO
~T~TOB DEVt!)tASOBBASSOBBEELiïM DELAfLATA

MONTEVIDEO
Imprenta a vapor de EL StCLO,calte 2S de Mayo~un~erot6
1872
SALVACION
MHS

REP6BLICAS SUD-AMERICANAS

StmCtM C:L PROBLEMA SOCIAL


Menoa Ooctorss menos Coroncics
mas Ingenieros;-mas Comerdantes:–
mas Agricuttores sobre todo, edu-
cacion liberal, gratuita y obllgatoria, a)
Puebio Soberano.

Fenclon dice en su divino TELÉMACO, libro inmortal, dig


no de la constante meditacion de gobernantes y gobcrna-
dos, que el mejor amigo de un soberano, no es el que !c
adula y lisonjea siempre, sino et que le dice atrevidamente
la verdad. Luego, como el pueblo de las repubMcas Sud-
americanas es tambien SOBERANO, al menos en sus consti-
<MCM)MM, no tomarâ à mal que un estrangero que cucnta yà

cnarenta anos de residencia en ambas màrgenes del Rio de


la Plata, y es una de tantas victimas de las guerras y revo-
luciones sin fin de estos paises,-mas siempre amigo de los
americanos del Sud y de sus instituciones politicas CM)'
-le diga algunas verdades amargas, pero justas, sobre !os
desaciertos de los hombres cuya nociva influencia en los ne-
gocios pùblicos, ha prepaïado su triste destino. Y no es con
la intencion de denigrarlos ni ridiculizarlos, sino para con-
tribuir con nuestros consejos desinteresados à mejorar el es-
tado social; à hacer de las instituciones rcpublicanas una
VERDAD y no un embuste, perjudicial à ellos mismos; asi co-
mo à los estrangeros, que han llamado ~~cf«7o para ayu-
darles à avanzar mas ràpidamente en las hermosas vias de
la civilizacion moderna.
Ai ver la solucion que proponcmos, algunos doctores iras-
cibles, de aquellos que crecn que el pensamiento y la facui-
tad de cspresarlo son inhérentes al doctoral bonete, y miran
con soberano desden todo lo que no sale de su doctoral plu-
ma, la trataràn tal vcz de paradôgica; y al autor de atrevido
é insolente, de infelizpedagogo.echàndole ademas en
cara que viene à fastidiarlos con cosas que hasta los chicos
~or~No
~c escitela $a6c~ Je lo estrauariamos no hay
peor sordo que el que no quiere oir y se sabe que los sor-
dos crcen que todos los oyentcs adolecen de la misma cn-
fcrmedad que ellos.
Pero los doctores y coroneles de recto juicio, los verda-
dcros patriotas, lo que no esplotan las situacioncs, pensa-
ràn de distinto modo. Dospucs de haber leido nuestra dc-
mostracion, la encontraran tan exacta como una ecuacion
algcbràica, y en su sabio criterio vcràn en c!la lo que no-
sotros vemos claramente, la ùnica solucion razonable del
embrollo social; -el ùnico medio de srivacion de lasRepu-
blicas Sud-americanas; sumidas desde su emancipacion en
una anarquia dévorante, cspanto de la civilizacion, y por
consiguiente de todo progrcso moral y material.
Sin mas préambule entramos en materia.

Cuando se abrc cl mapa de América para cstudiar la geo-


grafia y la historia modcrna de este inmenso continente, cl
pensador imparciat csperimenta dos scnsacioncs diametral-
mcnte opuestas: una de admiracion y de placer alentador al
mirar al Norte; la otra de làstima y de desaiicnio al mirar el
Sud.
El Norte présenta el magniuco cspcctàculo de un pueblo
viril, inteligente, ilustrado, activo, emprendcdor, cuyo vasto
territorio contaba apenastres millones de habitantes en la
época de su emancipacion, y boy tiene mas de treinta y ocho
millones, formando cuarenta estados independientes; pero
constituidosenrepublicafederativa,l!amada los EsTADOS-
UNIDOS Ô la UNION ÂMERICANA.
Ninguna nacion del Globo, antigua ni moderna, ha hecho
cosas mas grandiosas en menos ticmpo. Es que ella quiere
gozar hoy )nMwo de loque otros pueblos dejan para
~a~, ô para las generaciones venideras 1
Pero su mayor timbre de gloria, lo que debc excitar so-
bre todo la admiracion del mundo entero, es de haber rea-
lizadoelbeHo ideal de la filosofi a humanitaria:–EL GO-
BIERNO DEL PUEBLO POR EL PUEBLO.
Paraconscguirlo ha cmpezado por eJ~Mr/o, haciendo,
desde el principio de su emancipacion, toda clase de sacri-
ficios, tan.o de parte de los gobiernos como de los habi-
tantes.
Asi es que la DEMOCRACiA es alli una vcrdad practica, y
no unâ vana teoria à tal punto que un hombre nacido en
los rangos mas inOmos del pueblo, si es dotado de inteli-
gencia.puedc aspiraràlos mas altos empleos; -hasta la
primera magistratura de la Union. No faltan ejcmplos de
este milagro: LINCOLN y su succsor no habian cursado en
ninguna universidad no recibieron mas que una educacion
primaria: pero ellos mismos la completaron con el estudio,
con la practica de los négocies pûblicos y de las formas par-
lamentarias pues empezaron por ser diputados.
Lincoln, huérfano y pobre en su adolescencia, se hizo le-
uador en las selvas del Ohio; comprô libros con el fruto de
su penoso trabajo, estudiô, en las horas de descanso, la
hermosa constitucion y las leyes gcnerales de la Union,
lo mismo que las del Estado al cual pertenecia; puso una
escuela y se hizo pedagogo como muchos doctores y jô-
venes de las primeras familias se honran en'serlo.
Finalmente, el pobre lenador lieg~ à la presidencia de la
Union americana, no por intrigas, m por efecto de una aso-
nada, no como caudillo, sino à fuerza de virtud civica, de
honradez y de sabiduria adquirida por la meditacion. Pero
traia una grande idea, largo tiempo meditada, y la energia
necesanaparaponerlaenejecucion:esaidea fu6~ aboli-
cion de la ~c/au~i~ en los once Estados del Sud. Esta re-
dencion de la raza negra le costô la vida; pero su generosa
idea triunfô y le inmortaliz6. ~No es esto un magni&co
ejemplo del poder de la democracia?
En el Sud, al contrario, vemos, desde Méjico hasta Mon-
tevideo, veinte y ocho republicas (contando los 14 Estados
argentinos) cuyos habitantes son igualmente intelijentes,
pero indolentes, poco emprendedores, dispuestos à dejar
para ~ta~~o! lo que se puede hacer hoy, y cuya poblacion
no ha hecho, desde su emancipacion del poder espanol, los
progresosque se debia esperar de las instituciones politicas,
de la feracidad del suelo, de la variedad de productos,
de la salubridad del clima,-y de otras ventajas que pue-
den brindar à la inmigracion europea.
Es evidente à todas luces que sin los incesantes esfuerzos
de los comerciantes, de los capitalistas, de los ingenieros, de
los arquitectos y de los agronomes estrangeros, no se verian
todavia los progresos materiales que enorgullecen algunas
de ellas.
No se debe juzgar del estado de civilizacion de estos pai-
ses por las ciudades del litoral, donde la afluencia de la in-
migracion les dà la ~ar:~c~ de ciudades europeas. Es
preciso ver el interior, y no tarda el obscrvador en conven-
cerse que en cuanto à agricultura, industria y riqueza 6 bicn-
estar, los Hispano Americanos son muy inferiores à los
Mejicanos y Peruanos del tiempo de los Aztccas y de los
Incas.
Pero et espectàculo mas desconsolador que estas repùbii-
cas prcsentan, es la ignorancia profunda en la cual sus go-
biernos han dejado y dejan todavia la masa del puebio à tal
punto que los cn~~<m<M, sobre todo los de la campaua, no
sabicndo leer ni escribir, no pueden tener voz deliberativa,
ni participar al gobierno de su patria, ni menos tomar la
iniciativa en lo que mas les intcresa.
De donde resulta que la ~c~ocroc~, de que se hace tanto
alarde, es completamente ficticia; existe en el estado de teo
rfâ abstracta, cuya aplicacion prâctica se doja~'Œ ~a~~a.
Lo que en realidad existe es la OLiGARQUiA, que frecuente-
mente degenera en o~er~!f!'a.
El circulo vicioso en que giran estas repùbticas no es
cl rcsultado de las instituciones politicas, que en general
son buenas; procède ùnicamente de la educacion de las cla-
scs superiores, que se resienté aun de los antiguos habites
del régimen colonial, como lo vamosà demostrar.

II
En los benditos iiempos de los Vireinatos y de las inten-
dencias, la ambicion,-la gloria,–de las familias pudientcs
ô acomodadas, era de tcner un hijo doctor, otro coro~, otro
cond~~o ô /r~c. Los otros, si los habia, cran estancieros,
mincros, ô comerciantes por mayor y menor. Estos ultimes
recibian una éducacion primaria, impcrfecta; apenas sabian
las primeras reglas de la aritmética aneja. Los demàs sùb-
ditos de S. M. Catôlica estaban sumidos en la ignorancia y
la supersticion. Eran contadas las mujeres que sabian leer y
escribir; estaban sometidas al intlujo de los frailes y de las
monjas: à tal punto que creian urmemente que los ingleses,
como herejes que son, tenian cola; lo que no contribuyôpo-
co à la herôica defensa de Buenos Aires, cuando estos here-
jes la atacaron; pues las mujeres combatieron como leonas
desde las azoteas de sus casas (histôrico).
Creian con el mismo candor que los santos de madera te-
nian la milagrosa virtud de responder à sus fervientes ora-
ciones con un signe de cabeza, un movimiento de ojos, ôun
jesto esclamativo con los brazos,-como lo ha visto y palpa-
do el que esto escribe, no pudiendo creerlo, en la mision de
San-Borja, del Uruguay, fundada por los Jesuitas. Imita-
cion del BRAMANiSMO, é ingenioso medio de per~m~~ à los
cristianos. El edificante ejemplo no tardô en encontrar imi-
tadores en las corporaciones de frailes; todos quisieron ha-
ccr milagros.
Los doctoresestudiaban en las universidades la legislacion
cspaûola; particularmente las famosas Leyes de 7~ta~.
Aprendian en esta la edificante doctrina de que cazar y ma-
tar à un cs~c~ro t~fi~o era no solo accion santa, sino aun
obligatoria. E! minimun de la pena era la prision por tiem-
po indeûnido, en una fortaleza bien guardada y vigilada.
La prohibicion de penetrar en los dominios de S. M. Catô-
lica era tan absoluta como en el Celeste imperio. Cuando, à
principios de este siglo, los sàbios naturalistas Humboldt y
Bonpland quisieron viajar en la América espanola, los emba-
jadorc~ de Francia y Prusia tuvieron que solicitarlo como un
gran favor; y efectivamente debia serlo, cuando el ingeniero
y naturalista espanol Feliz de Azara no pudo publicar sus
obras en su patria. Tuvo que hacerlas traducir y publicar en
Francia. La parte bistùrica de estas importantes obras fué
vertida del francés al espariol por D. Bernardino Rivadavia,
ex-presidente de la RepùblicaArgcntina, y publicada por
primera vez en el Co~crc<o P~ redactado por et Dr.
D. Florencio Varcla, en Montevideo.
Semejante régimen, agravadopor el despotismo, la vena-
lidad, las exaccioncs de los Intendentes y de las autoridades
subalternas -las contribuciones indirectas de los frailes de
misa y olla, que hacian un pingiie negocio con la venta de
reliquias, bulas, escapularios,y un sin fin de otras cosas ben-
ditas;-se hizo odiosc é insoportable paralajuventud inte-
ligente, âvida de libe?tad. Los doctores leian à escondidas
las obras impias de Voltaire y de Volney, el contrato social de
Rousseau; sobre todo los elocuentes discursos de Mirabeau
y de los otros grandes oradores de la revolucion francesa.
Estudiaban tambien la constitucion de losEstados-Unidos,
inspiràndose en el geniodc Washington.
Todo esto innamô el ardor patriôtico de la juventud sud-
americana y produjo el gran movimiento de independencia
iniciado en Buenos Aires el 25 de Mayo de 1810, y seguido
como una corriente eléctrica por todos los otros paises so-
ïpctidcsàladominacion espanola.
Desde luego se abrieron los puertos de América à los es-
trangeros, con entera libertad para viajar y establecerscen
el interior. Se les ~~d co~ instancia por medio de ~ccrc-
tos, y sobre todo por agentcs activos, despachados ad hoc.
Muchas personas de distincion acudieron aillamamiento, jun-
tamente con una multitud de artistas, profesores, artesanos
y trabajadores.
Mientras duraron !as herôicas luchas de la independencia,
hubo acuerdo tàcito entre los doctores de todasiasrcpu-
blicas porque cra necesario atraerse las simpatias de las
naciones maritimas, para obtener recursos bélicos, apoyo
morai y efectivo. Pero el régimen colonial habia echado
hondas raices: apenas hubo terminado la lucha con Espana,
cuando empezô la divergencia de vistas y opiniones entre
los sàbios americanos del Sud.
Los liberales, como Rivadavia y Florencio V~ef.-que
tomamos como tipos entre muchos,-querian el progreso
ràpido, el progreso Norte-Americano; libertad àmplia para
nacionales y estrangeros, la libre navegacion de los rios,
la inmigracion y colonizacion en grande escala, por com-
panias, como en los Estados-Unidos; el fomento de la edu-
cacion primaria y segundaria, puesta al nivel de las insti-
tuciones democràticas.–Elles fueron victimas de su noble
ardor patriôtico y humanitario.
Bernardino Rivadavia muriô lejos de su pàtria, en el
destierro;-Florencio Varela fué asesinado, a la puerta de
su casa, durante cl sitio de Montevideo, por un sicario de
Rosas.
Los retrôgrados, los oscurantistas, mas numcrosos, y par-
tidarios del famoso sistema llamado AMERICA.NO, bien carac-
terizados en Rosas, Arana, Anchorena y muchos doctores de
nombradfa, que mas tarde cantaron la palinodia, querian
las balandras en los rios,-libres solamentc para los patos
estrangeros,-las carretas de bueyes en las Pampas, y cuan-
do mas las diligencias, galeras y sopandas en las provincias.
La educacion del pueblo (~M~re ~o&c~yK),) debia limi-
tarse al catecismo del P. Astete y à saber gritar bien alto:
w~tuct la Santa Fc~Yïcto~/B–~t/era~ los salvajes Mm~-
?'<o~'
Los diplomas de los doctores en medicina Ilevaban esos
lemas; estaban impresos en letras co~r de M~rc, y no
acrcditaban la ciencia del médico, sino su fé y su adhesion
à la Santa Federacion f/i~M'/c')
En cuanto à los estrangeros se les permitia establecere
en el interior, con la condicion implicita de ser tratados
como Ilotas; es decir sometidos al capricho de los mando-
nes de la campana, y aun de las ciudades (1).
Muchos estrangeros que seducidos por el bdio ideal del
gobierno de Rivadavia, habian formado establecimientos
ùti!es para el pais, fueron victimas en sus personas, ô en
sus bienes, del odio creado contra los estrangeros por las
Leyes de vigentes aun en la mayor parte de las re-
pûbticas Sud-Americanas. Citaremos solamente al Sr. Ca-
hours y nuestro leal é infortunado amigo el conde Anatolio
de Chatenoy (2) en Mendoza; Bacle y Lavie en Buenos-Aires,
yel Sr. Bonpiand en Corrientes.

(<) Et doctor don E. Lahitte, uno de los oradores de la Camarade dipuhdos de


Rosas, dijo en la sesion del 12 de Noviembre de tM3:–<S)', un dia Me);ar<; no M-
U distante: y entôncea nosotros, <<McAot del suelo que nos tid naeer, uot se<t0-
rearemot «.are gozaremos <imp~antett<<ios derechos que nos di nuestra na-
cionalidad y la naturaleza, mientras los estrangeros sean en nuestro pais )o que
nosotros en el tuyo; es dear, MtSEBABtES MTRitCEHOS, [yëase la Gaceta .V<t'can<</
de Buenos Aires, num. 577<t–CALFtJCtJBÂ no hubiera hablado mejor en un parla-
HMn~o de Indios Pampas; pues para estos verdaderos americanos, los M~rtMO~ son
los Argenticos.
(2) Anatolio de Chatenoy cra hijo mayor del conde de Chatenoy, coronel de ca-
balleria, en tiempo de Napoleon t, y sobrino del conde de Lalande, que fué ma«e
~gobemador civi)) de Versalles. Hizo sus estudios en una escuela militar, fué secre-
tario del almirante francés Hamelin, durante et bloqueo de cadiz. Vino i Buenos
Aires con el senor Cthours, capitan de caballeria y compauero de armas del conde
de Chatenoy, en Waterloo. Establecieron en Mendoza una fahrica de aguardiente
y Ucores, que pfosperô mucho durante el bloqueo de Buenos Aires por los BMsite-
ros. Cuando el fraile Aldao se apodcrô del gobicrno de Mendoza, hizo ccrrar el
destilatorio y persiguiô a los duenos; Cahours pudo escaparse à Chite, pero de
Chatenoy fué encarcelado y maltratado. Satie de prision mediante un rescate de
<«< mil pMOt./«er<M. El coronel Videla Castitto, que era su amigo, le ofreciô et
mando de h artilleria del ejercito nacional, y como se esperaba llegar a Buenos
Aires sin combate, Anatolio aceptô. Pero ocurriô la captura del générât Paz y ta
desmoratizacion del pjërcito. Los restos de este se retirjron a Tucuman, bajo et
mando del general Lamadrid. Fna vez compromctido, aunquc t'o~MM<anot!)<n<<
El célebre botanista, el compai7lero de MumboLdt, el intcn-
dente de la emperatriz Josefina habia vuc!t.o à America dcs-
pues de la caida de Napoléon 1 para formar en la isla de
Apipé, en la provincia de Corricntes, un establecimiento
agricola, especialmente para la cultura del àrbol con las
hojas del cual se hace !o que impropiamcntc se Hama ~r~
del Paraguay, de Misioncs y de Paranaguà.
El doctor Francia, dictador del Paraguay, mas amoricano
que Rosas, pues conserve en toda su pureza el régi men co-
lonial y josuitico de aislamiento absoluto, hizo prcnder at
Sr. Bonpland, y le guardô preso <c? <7~, en la mision de
Santa Maria de Fé, sin permitirlc salir de alli. Era tal el sis-
tema de terror y de espionaje establecido por el Dr. Francia,
que cuando le plugo permitir à Bonpland de bajarà Bucnos-
Aires,cl excelente naturalista evitaba de responder à los que
le dirijian preguntas sobre su cautividad, ô lo hacia casi at
oido, en voz baja, como los Paraguayos ~~drtco~.
La isla de Apipé pertencce à la Repliblica Argentina, !o
mismo que el territorio de Misiones, vendido en ese tiempo
à D. Blas Despouy, con la condicion de formar alli colonias
francesas, ô de otras nacionalidades. No queremos ver una
perfldia en esas concesiones de tierras a estrangeros; pero
el gobierno Argentino cometiô una grave falta en haccrias

Anatolio de Chatenoy no quiso rétrocéder. Pcteô con valor contra el ejército de


Ftcundo Quiroga, fué herido, y antes de rendirse chrvô los canones. E) feroz
Quiroga, htxo rusHar en la p)aza de Tuc"man al vatientejoven. en medio del ttanto
de la poblacion, pues el conde de Chatenoy cra qucrido de todos y debia casarse
con la hija del gobernador. Este ofreciô indtilmente una fucrte suma para salvar-
le la vida. Quiroga no quiso permitir que c) infortunado joven eMribicse una carta
de adio:au familia, y prohibiô que se cstendipae la fé de mMerto. Cuando c)
Muor Courras pa~odexpUM por la ciudaddeTucuman.hizovanoscsfuerMapara
obtener una declaracion del hecho. ?<inguna autoridad quiso darla. Este triste
fpisodio es caractcristioo ~Quicn duda ahora de la funcsta innuencta de las Leyes
de Jnd<a~'
sin haber previamente arreglado c:<o~ de ~u~ con
ci Paraguay, que pretendia sor legitimo ducno de aquel
territorlo y deIaisIadeApipc. La falta de proteccion de
parte del gobierno Argentine hizo que todos los colonos que
intentaron formar establecimientos en esos parages, fueran
victimas de la imprudencia de csc gobierno.
No se crea que el~~(ï .-h~o'o fué croacion de Ro-
sas este tirano to exagcrô con sus crueldades y sus estra-
vagancias, digms de un Luis XI de Francia, en la Edad-Me-
dia pero no to invontô: cstaba en el espiritu de los viejos
doctorcs y de !os vi~os coroncles de milicias, en toda la
Américadel Sud.Losvatientes defensores de la independen-
cia, desde Bolivar, San Martin, Santa Cruz y Pacx, hasta el
general Paz, Lavalle y Lamadrid, fueron vfctimas de las
gucrras civiles los que escaparon al punat ô al veneno de
las mc:~crc<M, tuvicron que espatriarse y resignarse à mo-
rir lejos de su patria.
En cuanto al tratamicntodc los estrangeros, fué igual en
todas partes bajo este sistema: las estorsiones, las injusti-
cias y los malos tratamientos Hegaron d ser tan insopor-
tablesà las naciones civilizadas, que ellas se vieron obliga-
das, à pesar de su longaninudad, à hacer oir la voz del ca-
non, para daràtas relacioncs internacionales la regulari-
dad cxigida por el Dcrccbo de Gentes.
La Francia empezô por el bombardeo de Vera-C ruz y casi
al mismo tiempo por el bloqueo de Buenos-Aires. Los Nor-
te-Americanos invadieron Mejico la Inglaterra tuvo que pe-
dir reparaciones à la Columbia; la Francia juntamente con
la Inglaterra tuvo que volver al Rio de la Plata, para prote-
ger los intereses dcl comercio de ambas naciones, grave-
mente comprometidos por Rosas; que se oponia à la coma-
nicacion del Paraguay por el Rio Paranà.
Las escuadras combinadas dieron los combates de Obliga-
do y de San /~re~o, y protejieron el regreso de un convoy
de ciento y tantos buques mercantes, cargados de valiosos
productos, acumulados en Corrientes, y que se perdian por
el capricho del déspota. AI mismo tiempo un vapor francés
y otro inglés subieronhastala capital del Paraguay, abrien-
do asi las primeras comunicaciones con la ùltima China de
América
Finalmentc la Espana se viô tambicn en la necesidad de
enviar una escuadra al Paciflco y bombardear à Valparai-
so y al Callao.
Se quejan mucho los partidarios del Sistema Americano,
del abuso de la /'Mpr~, sin reflexionar que sus propias vio-
lencias sobre hombres honrados, trabajadores é inofensi-
vos, son mucho mas odiosas.
Se les ha impuesto la pena del talion, y de ellos dépende
qne cl canon estrangcro no ofenda mas sus oidos. Basta
para esto ser justos; que la seguridad individual y cl res-
petoà la propiedad, consignados en sus Constituciones,
entren en los habites de los mandones del interior y que se
ensene al pueblo ignorante, no solo la moral humana, la
moral universal de
« No hacer à otro <?/ que no quisiéramos que se nos hi-
cicse Sino tambien la moral divina de
« Hacer à otro todo el bien que quisiéramos que se nos
hiciesc. < Moral de CniSTNA, redcntor del Orientu, y de
CRISTO, redentor del Occidentc pero qne muchos de los
modernos discipulos de Jesus predican al rêves, sembran-
do en el'pueblo, fanatizado por ellos, scmillas de discordia,
de tolerancia y de ôdios nacionales.
III
AIguoas repùblicas han cambiado de sistema uan adop-
tado un sistema ~M"~) que no es ni el progreso rapide de
Rivadavia, ni labàrbara retrocesion de Rosas se parece mu-
cho al progreso cangrejuno dos pasos adelante en los
cortos periodos de paz, y uno grande para atràs en la
anarquia.
Los doctores de la nueva generacion pretenden implantar
un derecho de Ce~M ~~crM~~o, una especie de ley de Mon-
roe, ap!icab!c à las reclamaciones de los cônsules estrange-
ros. Es un progreso, no hay duda, en las sutilezas del dere-
cho internacional pero esto significaria que se desesperade
poder rcfrenar las exacciones y tropelias que tan frecuen-
temente se cometen en medio de la anarquia y de las guerras
civiles.
Se oye muy à menudo, à hombres que parecen racionales,
respondera los estrangeros que se quejan de eso y de otras
cosas <ï Si ?:o les ~M~ u~y<i~~e Stt ~ats Porqué se
les Hamô entonces?–~ Porqué se mandan agentes de inmi-
gracion à Europa?–~Sera acaso para buscar criados que
reemplacen, en las ciudades, à los negros y à los indios que
van escaseando, ô~o~ para los magnâtes del campo?
Singular modo de hacer progresar el pais 1 No seria mejor
acabar de una vez con este triste modo de ser, entra&do
francamente en las anchas vias de la civilizacion ?
No de la civilizacion como la entienden los que fundan
periôdicos en Europa para santificar las quisquillosas repu-
blicas Sud-Amcricanas. No la civilizacion postiza, efimera,
deostt..ntacion,delu}oen los ediflcios particulares, en los
carruagcs, en los trajes europeos pero la civilizacion
verdadcra,s6!ida,queicsu!tade la cducacion de ~o el
~&/o, y no de ciertas clases privilegiadas. En una palabra,
la civilizacion que produce un Franklin y un Lincoln ;-gé-
nios salidos del seno de la ~oncc~cK~ ~ï'~mcf, que es el
pueblo ilustrado por la educacion y la prncHca de los négo-
cios pùblicos.
Se padeceria un grave error en querer juzgar del estado
social de las Repùbiicas Sud-Americanas por las ciudades
del litoral de! mar, y por las que cstàn situadas en las màr-
genes de tos grandes rios surcados por los vapores de las na-
ciones maritimas; porque es en ellas que la falta de segu-
ridad personal concentra la mayor parte de la inmigracion:
es précise recorrer, como ya lo hemos dicho, las provincias
6 departamentos del interior.
En esas ciudades del litoral, el viajero podria creerse en
Francia, enEspana ôcn Italia, segun el nUmero de inmi-
grantes de una û otra nacion que las habitan. Pero en el in-
tcriorIaHusionsedesvaneccpronto: no pucdc dudar que
esta en la América del Sur, largo ticmpo fanatizada por los
frailes y !osjcsuitas; y todavia bajo la funesta influencia de
las Leyesde Indias, en cuanto al modo de mirar à los t~'M-
sos. Podriamos citar muchos cjemplosde esta répulsion na-
tiva, sin contar las recientes matanzas de honradas familias
estrangeras, perpetradas en el Sud de la provincia de Bue-
nos Aires, à instigacion de un fanàtico, inspirado sin duda
por reminiscencias del régimen de la China espauola.
Otro obstàcuto al desarrollo de las fuerzas vitales de las
repùblicas Sud Americanas, es el estado de anarquia en que
se encuentran alternativamente. Esplicaremos lo mas brc-
vemente posible las causas que, en nuestra humilde opinion,
contribuycnà perpetuar tan lamentable estado de cosas.
IV

lia habido guerras inévitables, guerras de la civilizacion


contra la barbarie; es decir luchas contra el oscurantismo
amenazador y a~'c-sor; como la que sostuvo Montevideo en
su memorable sitio, que Alcjandro Dumas comparô con cl
sitio Je Troya. Con esta difcrencia que los sitiadores no
consiguieron tomar la heroica ciudad, por falta de un sabio
Uliscs. Pcro los nueve anos de este sitio contribuyeron à
modificar las idcas de la nueva gencracion del oscurantis-
mo, lo que fué un progreso en el dominio de las ideas de-
mocrâticas.
Dcspues de la caida de Rosas, se hubicra podido csperar
una larga cra de prosperidad, à la sombra de la paz, en las
rcpublicas del Plata, si las pasiones politicas no hubiesen
estraviado completamente los hombres capaces de dirigir
los negocios.
Aqui tocamos la llaga viva de todas las repùblicas Sud-
Amoricanas la escesiva abundancia de doctores y coroneles.
Ya hemos esplicado el origer- de esta enfermedad cstaba
dcsdc el régimen colonial en las vanidosas costumbres de
las familias ricas 6 acomodadas del pais.
La emancipacion de las antiguas colonias espanolas exigiô
naturalmcutc un mayor numéro de doctores, para ocupar
los puestos de la magistratura, los ministerios, las diputa-
ciones, y las misiones diplomàticas; pues cran los unicos
capaces para esto. ~t*~
Las guerras de la independencia exigieron también un
mayor numéro de coroneles; pero las promociones lejitimas
que se hicieron con este motivo, no son nada en compara-
cion de las quellovicrond~p~'l~~uerras civiles. Hay
l'Lipùbhcds que cucntan apcnas trcscicntos ô cuatrocicntos
mil habtt.a:~es, y que t~cnen estados mayores activos y pasi-
vos sudcicntes para formar los cuadros de un ejército de
cicn mil hombrcs.
La ncccsidad de crcar doctores en leyes hizo que los cstu-
dios universitarios fucron, con raras escepciones, esclusiva-
mentc dirigidoscn. este sentido.
La inlcligencia prccoz de los juvcncs americanos que se
dedican al estudio dcl derccho, y cl amor propio loable que
los distingue, BLinquo a!gunas veces escesivo, produjeron
abogados, tcgis~as y j jurisconsultes de primer ôrden; esto es
unavcrdadqucnoscomplaccmosen proclamar. Pero no es
menos cierto que la indulgencia 6 el compadrazgo de cate-
dràticos y cxaminadorcs confirieron a. menudo el tan anhe-
laJo bonetcdc doctor à niedianïas y nulidadcs. Estos abo-
gados improvisados no encontrando destine en su carrera,
se apodcraron de la prensa periôdica, y para hacerse una
posicion no repararon en medios atacaron à los otros con
mas ô menos vchonencia, y no tuvuron escrùpulo en tras-
tornar el ôrdcn social, con el auxilio de coroneles àvidos
de largas charreteras y anchos galoncs, como los que osten-
tan algunos gencrales y brigadieres.
En tesis général, los doctores, aun los de mayor talento,
no son los mas aptos para dirigir los negocios pùblicos
traen en la prcnsa periôdica y en las negociaciones diplomà-
ticas ese aliejo espiritu de chicana, de argucias, de sutilezas
que eternizan los pkito& esas incongruas personalidades
que deshonran la magestad del foro; esas polémicas y re-
criminacioncs sin fin entre los partidos y er~re los mismos
redactores.
Laespccialidadde sus estudios lesensena à defenderci
prô y~ co~cf; à haccrde un hombre honrado un criminal,
y de uu bribon un ange). Asi es que tienen siemprc que ale-
gar, sosteniendo que lo negro es blanco y vice-versa.-Es cl
privilégie de su noble ministerio, y no pretendemos censu-
rarlo nuestro pensamiento es otro: qacremos solamente
decir que, tolerabie y à veces aitamente honorable en el foro,
este talento es perjudicial en la prensa periôdica, porque
eterniza las polémicas, haciendo postergar, sin necesidad,
la solucion de cuestiones que pueden ser resueltas con las
luces de la recta razon y del buen sentido. Se prefiere intro-
ducir en la prensa esas especies de combatcs judicialcs, fru-
to del amor propio herido, ô simplemente fingidos, cuya
tendencia es sorprendcr la religion dcl Juez.
Las personalidades en los pleitos producen escenas tan
deptorables como las que acaban de suceder entre cuatro
abogados del foro de Buenos Aires, en que uno mata a.
otro à lasalidadel tcatro, y los otros se pelean como chan-
gadores en las gradas del templo de Ternis.
Las sutilezas en los negocios pùbticos producen ctàusutas
de doMcsentido, como en el misterioso tratado de la tnp!c
alianza; de donde pucde resultar una gucrra general en c!
seno del Rio de la Plata. Cuando la recta razon aconsejaba
estipular en el la reunion de un co~r~o para arreglar
las viojas cuestiones de limites; dando al mismo tiempo una
~d~o base d, las futuras relaciones comerciales entre las na-
ciones riberenas del Paraguay, del ParanA y del Uruguay
facilitando la comunicacion y el comercio de transite coa las
provincias mediterràneas de la Bolivia y del Brasil.
La misma falta de sinceridad produce los escàndalos de
la negociacion de paz entre blancos y colorados, eternizada
por doctores y prontamente concluida por legos.
Las recriminaciones diarias de los periôdicos entre los
partidos, el tono de acritud y de amenaza que domina en
el las; los cpitetos de ladroncs y de asesinos de que se grati-
fican mutuamentc,dan motivo de suponer que se trata mcnos
de los intcrcscs de la pATiu- que de los interescs persona-
les de los que han conquistado cl poder y gozan ampliamen-
k' de sus prerogativas.
La consecuencia que se deduce de este modo de ilustrar
la opinion dGipucbto, es que, apenas concluida una guerra
civil, se prépara tosclomcnf.os de otra;-porque los corone-
lcs,qucnocscrihcn(las ordenanzas se Io prohiben), pero
que ~c~ /~Mn~, csplutan habitmentc los desaciertos de
los doctorcs, para sublevar la gente ignorante del campo.
!Jna nueva asonada no tarda en producirse en un punto mas
6 mcnos distante de la capital.
De ahi naccn: la !<r~c~ de nuevos aprestos bélicos, de
nuevas contribucion~s, de nuevos empréstitos; y todo se
fundc, se ma!gasta sin provccho para cl pais, y en detrimen-
to del pueblo; cuya educacion se posterga sicmpre por falta
de para fomcntarla.
Ingrata tarca es la de los hombres de Estado de las rcpd-
blicas sud-amcricanas! -Los mas sàbios doctores gastan su
vida en hacer y dcsh~r'rlcycs efimeras, dccretos sobre de-
crctos; en ~<«c<ar )/ rcor~)u~r la màquina gubernamen-
tal:–trabajodchormigas, que los coroneles deshacen de
un puntapié.
Los comerciantes, los capitalistas y los propietarios cstan
condenados al suplicio de las Danàides: echan oro y mas oro
en cajas sin fondo, y se les dà papcl mas 6 menos ga-
rantido.
Los estrangeros pacfucos y laboriosos vejetan con la espe-
ranza nunca realizada de un porvenir mas lisonjero. Con-
tribuyen tambien à Ilcnar las arcas vacias del Estado; pero
la contribucion mayor es laque imponen los altaneros man-
dones de chiripa a los establecimientos ~c campo; cuyos
ducnos rccibcn en pago un papel sin valor, y muchas veces
groseros insultas. Los estancieros tienen ademas de eso,
que mantcner los matreros y los dcscriorcs que se ocultan
en los bosques.
Ahftcncis el cuadro fiel de la situacion creada, en primer
lugar, por la falta de educacion y de hàbitos de trabajo en
las campanas;–en segundo lugar por los defectos de la
educacion universitaria en la mayor parte de las repùblicas
Sud-americanas.
~Sabeisa lo que conduce csto?–Conduco nosoloàla
Oligarqufa, que ya existe de hecho, sino tambien al rcsta-
blecimiento de las castas
Andando asi, tendrfamos pronto: la casta doctoral u de los
letraclos, como en la China espanola la casta militar la
casta sacerdotal ;–la casta mercantil y pastoril y la casta
plebeya. No faltarian Ilotas yP~)' Es tos ultimes se compon-
drian principalmente de ~~o~M,y~s otros de estrangeros.
La casta plebeya mantenida c~ro~o en la mas cstùpi-
da ignorancia, seria perpctuamente esplotada, juntamente
con la casta mercantil, por las tres primeras castas. Estas se
disputarian la supremacia ô la preponderancia, con el cor-
tcjo de privilégies y abuses inhérentes à este cnvidiabic
cstado social; y la rcpùblica democràtica ya no existiria sino
en el estado de mito, ô de cspcculacion p!atônica.
Con cl poderoso auxilio de la ~M~mc!o~ t/o~M~,
la casta sacerdotal no tardarfa en dominarlo todo, como do-
mina yâ en algunas repùblicas.
En las ciudades del litoral, donde los /tcr~M y
son numcrosos, el clero es bastante libéral y prudente; pcro
en el interior, donde abundan los clérigos de misa y olla, cl
ultramontanismo se muestra lo que siempre ha sido por sis-
tcma:–fanâtico, intolérante, rctr<')grado;–yel fanatismo
religioso se comunica à las autoric~.dcs civiles y militares.
Daremos dosejemplos de fccharccicntc, para que no se diga
que calumniamos con gencralidadcs sin fundamento.
Primer ejemplo un francmasoncristiano mucrc en la ciu-
dad de Côrdoba, poco despues de la c~o~c~ M7nuc~M/,
que atrajo un concurso regular de estrangeros; atraidos
mas bien por la novedad del hecho que por su intcres pro-
pio el clero se opone obstinadamenteàque se entierre el
/!ere<ye en esa santa tierra, y los deudos ô amigos del difun-

to tienen que Hevarlo à tierra de paganos, para que de alli


baje à los infiernos (histérico)
El crimen del mason era de profesar la doctrina cristiana
de hacer el bien por el mal y no el mal por el bien.
Se intentô un escàndalo igual en Montevideo, hace ya doce
ô quince anos, no rccordamos la fecha pero la autoridad
civil intervino y no se repitiô el hecho. El clero se quedô es-
tupefacto cuando viô, en esa ocasion, en la multitud de ma-
sones que asediaban las puertas cerradas de la Iglesia Matriz,
los hombres mas conspicuos é ilustrados del pais. El pueblo
miraba, pero sin comprender la significacion de esa impo-
nentc manifestacion pacifica.
Segundo ejemplo -Este lo tomamos de EL SIGLO, de
Montevideo, con fecha 2 de Julio de 1872, y vicne de perillas
a nuestro asuuto. Hélo aqui
Un indio de la provincia de Riobamba, en la repùblica del
Ecuador, llamado FERNANDO DAGUILEMA, queriendo vengar
su hermana, seducida por el Cura de YMn~u~, quien se
jactaba de vivir con ella en concubinato y al mismo tiem-
po libertar alpueblo indio, de esa provincia, de la insoporta-
bletiraniaque el fanatismo religioso ejerceconmasfuror
que nunca, sobre los descendientes del inteligente y huma-
no pueblo de los Incas; ese valiente indio, decimos, se puso
a la cabeza de una grande insurreccion de indfgenas.
Este nuevo Tupac Amarù, despues de cien combates, cayô
en una cmboscada, en manosdel gobierno.
En el juicio declarô « que hacia la guerra à una religion
de cscandalos y Ilena de perdicion, que esprime la bolsa de
ios ind~gcnas crédulos, y corrompe à las jôvcncs inoccntcs. w
Fué fusilado en Yuruquics cl 28 de Abril de t872. En el
patibulo recbazô con un punctazo al sacerdote catôlico y le
dijo <dos que vienen os quemaran. Tremenda profc-
cia, agrega EL SIGLO, que acaso Ilegarà à cumpIirse en aque-
lia rcpùblica; dcnde aun es considerado el indio como en la
época de la conquista, y dondc es poco mcnos que un ani-
mal destinado al trabajo, etcrnamentc, en provecho dcl
fanatismo, que esplota su ignorancia desde la cuna hasta mas
allà de la tumba.

v
Ya es tiempo que los doctores se dignen bajar de las
altas esferas de la politica~cc~t/c~ para ocuparsc de
los verdaderos intereses del pueblo sobcrano.EMosdcbcn
persuadirse que el medio mas eficaz de acabar con c! cspf-
ritu anarquico que devora las RcpùbHcas Sud-Americanas,
con pocas escepciones, no es la predicacion continua de
doctrinas de derecho, que enjcndran polemicascnojosasy
fastidiosas para el puebio, que no las comprende.
Los senores doctores harian mucho mejor en propender,
con su talento y su ilustracion al mantenimiento de la paz
interior y exterior; -calmar en lugar de irritar las pa-
siones de los partidarios exaltados, inclinàndolcs à la con-
ciliacion, con el olvido de los cn'or~ rcc~roco~. Sobre
todonoestabtecerladoctrinaanti-bumamtanadc que los
hijos son responsables de las faltas o de los crïmcncs de sus
padres.
La mision mas noble del periodismo es de propcnder à la
moralizacion del pueblo de estimular constantemente à los
gobernantes para que en lugar de malgastar los dineros del
Estado, los cmpleen prefcrentomente en fomentar la edu-
cacion primaria en todo el àmbito de la Repub)ica, hacién-
dola obligatoria; la inmigracion y colonizacion; las
grandes empresas comerciales, industriales y agncoias
la ramificacion de vias férreas la navegacion à vapor en
todos los rios navegables, etc.
Las colonizaciones agricolas é industriales, hechas como
en los Estados Unidos y en la Australia, por grandes compa-
nias de accionistas nacionales y estrangeros, con la protec-
ct'o~e~con de los gobiernos, y situadas a la orilla de rios na-
vegables, 6 à proximidad de las vias férreas, contribuiràn
mas pronto que todo à cambiar las malas costumbres del
pueblo indolente y porezoso de la campana, siempre dispu-
csto à las revucitas. Su intcrés y su amor propio le mos-
traràn la ncccsidad de instruirse, para ponerse al nivel de
los colonos estrangeros, y obtcner asi, para él y su fami-
lia, el grado de bienestar que proporciona el trabajo. Estarà
tambicn mas dispuesto à mandar sus hijos à la cscucla.
No es menos importante fomentar el establecimiento, en
los campos fértiles, bajo la proteccion de las autoridades
locales, de Mc~c~ dect~o~oM~ y en las ciudades cscuc-
las segundarias;- sobre todo escuelas de comercio, donde
los jôvenes puedan aprender la teoria y practica de la Te-
neduria de libros por partida doble; de la aritmética comer-
cial, con el calcule métrico.
En las capitales, c~cMc~t~j~cc~o~dc las matemdticas
y ciencias naturalcs, para formar buenos ingenieros, arqui-
tectos, agrimcnsorcs, geôlogos, quimicos, mineralogistas etc.
Pero hasta que se consiga este progreso intelectual, fruto
de la verdadera c~t/~octo~ y de la paz, es de necesidad ur-
gente ampliar los Estudios M/nf~no~, creando, ademàs
de las matemàticas, que todas las universidades cnsenaa,
aulas de fisica, quimica, économe polltica, geografia é his-
toria universal, astronomta, hisforia natural, y sobre todo
de geologia, estudio indispensable hoy para conocer la rique-
za minéral del pais, y compictar la historia del Globo- que
habitâmes. Muchasnaciones han aumentado considerable-
mente su riqueza territorial, gracias à los ~Kï~f!~ geolôgicos
que hicieron levant?.r, y sirven de guia segura para las
grandes empresas industriales.
Estudios como los que indicamos son propios para formar
hombres aptos para todas las carreras, y no ùnicamente para
el foro,–lapolitica militante, -y los peligrosos juegos de
bolsa.
Hay en la América meridional universidades donde no se
ha querido admitir el estudio de la geologia, porquc cnseua
que el mundo no ha sido creado en J: sino en scis
épocas de muchos siglos, y que antes de la creaciondel hom-
bre ha habido crcaciones sucesivas, cada voz mas perfectas,
de animales distintos de los que Noé encerrô en su célebre
arca, para preservarlos dcl diluvio y propagar la especie.
Lo mismo sucediô en Espana, en ticmpo de Maria Cristina
y de su excelsa hija lsabel II; mascatôlica que su antcccsora
la bondadosa Isabel I, protectora del loco Colon'contra los sd-
bios de Salamancay de Sevilla, que no qucrian crccr en larc-
~o~c~de la tierra; porquc la Diblia la hizo chata é inmùbil.
Podriamos nombrar una Universidad que tiene en su pro-
grama un curso dejyco~M~'c~f< que se conviertc'cn
curso do astronomia. Asi es que los estudiantes saben lo
que pasa en los cspacios de la buvcda céleste, pero ignoran
lo que hay en el interior y en la superficie del Globo que ha-
bitan. Apenas conocen la geografia de su pais, y poco o na-
dade la de sus L'cc~o~, -que tanta influencia pucden tc-
ner, por su poblacion, sus productos naturales y su riqueza
sobre los destinos de su patria. Con esto salcnmuy ufanos
de esa universidad, con su tftulo de bachiller, y mas todavia
con el de doctor.
Cuando los sabios de la Grecia iban à Ejipto para consultar
à los iniciadores de Moises, estos les decian vosotros
soisunos en CMû~o ciencias, religion, legislacion,
historia y filosofia. B
No se hubieran atrevido à tantu con muchos doctores mo.
dernos de ambos hemisferios sopena de pasar por
unos insipides pedantes. Pero un Minos, un Licurgo, un
Thales, un Pitàgoras, un Solon, un Hérodote y algun otro
càndido ûiôsofo, recibia la leccion con humildad porque
iba alli para instruirse, para inquirir la VERDAD y con-
tribuir, con sus nue vas luces, à la felicidad ô al engrandeci-
miento de su amada patria.
Escuchaban con atencion y respeto, porque ellos sabian
de antemano que esos discipulos de Mânes cran deposita-
rios de las Leyes de MANU, primer legislador de la India, y
de Los VEDAS, Biblia de la India, fuentes de la sabiduria hu-
mana. Monumentos antiquisimos, escritos en lengua sans-
crita mas de i ,500 anos antes de Moises, y que la Sociedad
Asiâtica se ocupa de traducir, en Calcuta, desde algunos anos.
En ellos se encuentra la esplicacion de muchos misterios
que cl ultramontanismo ha esplotado en su provecho esclu-
sivo.
Los Letrados sabràn con asombro que el Côdigo de Jus-
tiniano, que ha servido de base à la legislacion civil de
las naciones de raza latina, contiene muchas disposicienes
de la legislacion de Egipto,- y que la patria de Sesostris las
recibiô de la India, por el intcrmedio de Manés, primer le-
gislador de Egipto (i).

(<) MAftt, MAftÉs, M08E8, Mises, son sobrcnombrcs derivados del MnMrfto, y
que, scgun un sabio tingtiista, signittcan te~M~dor hombre superior por esce-
convenceràn que todo trabajo de legis-
Con esta noticia se
lacion comparada es incompleto, si no remonta al origen de
la sabiduria humana. Hay en el Côdigo Civil francés dispo-
siciones que pareccn copiadas ~~«ï~M~~e del côdigo de la
Indiaa~~M~ (2)
Con su inteligencia viva é investigadora, los doctores Ame-
ricanos comprenderàn tambien, lo que las universidades
europeas no han comprendido aun, y es que la ensenanza de
la historia antigua no debe empezar por la de Asiria y Egip-
to, sino porla INDIA, la CHINA, el JAPON y la BACTRiANA, focos
de las brillantisimas civilizaciones de la antigüedad, inicia-
doras de las demas gigantescos faros que proyectan una
viva luz sobre toda la historia universal.
Es précise penetrarse bien de esta verdad que las cien-
cias se enlazan, se completan las unas por las otras y es
por esto que el estudio de la ~o~o~, ~ro~c~c~e es ~:c/
indispensable hoy porquc relacionandose con la geografia
y la historia antigua, aclara muchas dudas que ocurren at
que estudia con meditacion. Destruye errorcs absurdos que
hombres graves siguen ensenando con unaseriedadcômica~
cuando la ciencia ha hecho justicia de ellos, desde mucho
tiempo.
Hay todavia doctores que se burlan de los Titanes y ci-
clopes de la mitologia, pcro que creen firmemente en los Gi-

lencia. XuitA, primer legislador de los Ron:anos, es evidentemente ci anagrama


de Mi-Nu.
Se sabe que el sanscrito es la lengua madre del griego y dcl latin, como de ntu-
chM otras lenguas antiguas y modernas.
(3) No hay que hablar de la India M&dentQ, fanatizada y eorrompidaporta ~a~-
<a<accr<fo<a/;dcsdemuchossigtos. La que matuàCr~no, ci redentor de Orien-
te como otra cash sacerdotai.instituida por Moises (Moses) en la Judea, matôa a
Cr~<o, redentor de Occidente y como otra casta saccrdotal, prima hermana dcl
~amaHMnto, tcstituyô la Inquisicion, para torturar y quemar à tes libres pensa-
dores.
gantes de la Biblia; porquc los frailcs de la Edad Média tc-
nian en granveneraciona los huesos de esos pretcndi:'os
gigantes: los recogian en las Iglesias, !os bendecian, los
paseaban en procesion, hacian con ellos re~M~ que ven-
dian con pingüc ganancia y esos ~co~
santos re-
sultaron ser Elefantes antidiluvianos, mas grandes que los
del arca de Noe No estudieis la ~eo/o~, por Dios 1 es una
ciencia impia, digna de los Franceses, s dicen los uttramon-
tanos y los consejos universitarios de las Repûblicas Sud-
Americanas responden AMEN

VI

En rcsùmen, ci estado social de las rcpub!icas Sud-Amc-


ricanas es todavia muy imperfecto se resien te aun del ré-
gimen opresor de las Intendencias y de la teocracia brama-
nista de los Jesuitas. No esta en armonia con las institucioncs
politicas.
El lujo excesivo en las habitaciones, en los trajes y en los
carruajes no es una prueba de civilizacion prueba solamcn-
te que se y ~~a~a fàcilmentc la plata.
El género humano se divide eu cuatro clases con respecte
à su estado social à sabcr: iltlstrados, ctu~c~o~, medio-
c~cc~, y salvajes d &dr&~ro~. (!)
Las naciones que se Ilaman iLUSTRADAs, son las que han
alcanzado los mayores adelantos en las artes y ciencias, y
que han desplegado mayor habilidad é industria en la agri-
cultura, el comercio y manufacturas.

(<)Las deBnicionea que damos son copiadas textualmente de la GEMBAPtA DES-


CBtprnft 00. MUNDO, por D. Ramon Paez, publicada en Nucva-York, "para, dice et
autor, el M~o de las escuelas /K<p<)no-mer«'ana!, pM~~caï y pritadas."
Las naciones civiMZADAS, son las que han hecho progre-
sos considerables en las ciencias y artes, y manifestado al-
gun ingenio é industria en la agricultura, el comercio y las
manufacturas; pero no en tan grande escala como las na-
ciones ilustradas.
Las MEDio-civiLizADAs, son aquellas cuyo conocimiento
de las artes,las ciencias y la agricultura es imperfecto; cuyo
comercio es escesivamente limitado; y que tienen pocas ma-
nufacturas, ô de orden inferior.
Las BÂRBARAS 6 SALVAGES son aquellas que no tienen co-
nocimiento de las ciencias ni de las artes, ni demuestran
ingenio ni industria para la agricultura, el comercio 6 las
manufacturas sino que se dedican casi esclusivamcnte à la
caza ô à la pcsca para proporcionarse la mera sub~istencia.
A la cual de estas cuatro dasiGcacioncs pertenecen las
repùblicas Sud-Americanas?–Losdoctores militantes lo sa-
bran. poniéndose la mano en el pecho y meditando sobre la
vanidad de las cosas de este mundo.
Entre tanto les ayudaremos un poco à resolver el problema:
La civilizacion no existe sino en las capitales y en las ciu-
dadcs del litoral, donde afluyen los estrangeros.
La industria, la agricultura, las artes, las ciencias natura-
les (t) son en la mayor parte de ellas inferiores à las de los

(1) La historia natural era partictttsmtcntc estudiada po~' los Mejicanos y Perua-
nos, to mismo que en la China y el Japon, dondc los ~rs<foa tienen cl buen <eat!3o
de comprenderque todos )os c'cmcntos de las artes mecaaicas se sacan de la ffATuaA'
m~Hernaa Cortés y sus compauct n admiraron en la capital det vasto imperio
Aïtcca un verdadero~ard<ndep~a~M, en una época en que la Europa no to poseia
aun; attt se encontraban arrcgtadas metôdtcamentc todas las plantas notables por la
belleza de sus flores, (o excetente de sus trutos ô MM prop«aadMm<d<e<'tta<M. En-
contrabasc alli todo )o que en el reino animal y vejetal, podia escitar la curiosidad.
Todas las aves raras de M~jicovotaban,se holgaban, cantaban en una inmensa paja-
rcra cuyo cuidado ocupaba trcs cicntas personas.
Los conquistadores espaiioles no fueron mcnos sorprendidos al ver la magaificcn-
cia de tos Jardines de Cuzco.
Aztecas y de tes Incas, cuyos monumentos notables por su ar-
quitectura y solidez fucron destruidos por el fanatismo reli-
gioso de los conquistadores.
Los adelantos que se notan en algunas repùblicas son de-
bidos, con pocas escepciones, à la iniciativa, à la industria,
à la actividad y à los capitales de los estrangeros.
A pesar de las condiciones favorables del suelo y del clima,

la poblacion no aumenta sensiblemente, 6 sigue cl progreso


c~c;'tt7to, gracias à la mania dc dejar para w~Mt lo que
se puede hacer hoy.
La América es de los cuatro grandes continentes, el que
posee menos habitantes; y si de sus 75 millones de aimas se
deduce los 40 millones de activos pobladorcs, que hay en
los Estados-Unidos y Canada el resto no escede la poblacion
de la Oceania. (1)
La razon de este atraso es obvia
Apenas haconcluido una revolucion, que doctores y coro-
ncles preparan los clementos de otra.
Los gobiernos mas ilustrados de estas Repûblicas se vcn
f~orc~, como dicon los nombres de estado de Francia, por
cl ULTRAMONTANtSMO, que manda sin cesar nuevas legiones
apagadoras de frailes y clérigos de misa y olla, para resta-
blecer los conventos, y con estos cl pingûe negocio de bulas,
escapularios y reliquias del .S'eM~o mastodonte.
Estos refuerzos del oscurantismo, unidos à la indiferencia

(') Scgun los m~iorcs datos, la poblacion del gtobo ee ahora de <Ma millones, i
saber 700 millones en A<ia 273 en Europi MO en Afrtca 75 en América; y 35
en la Occania.
Se vé pues que ci continente Americano, cuya sui erficic total es algo mayor que
la del Asia, tiene apenas la décima piTte de la poblacion de eata; y que la América
meridionai puede alimentar 15 6 20 Teccs mas habitantes de to que tiene actual-
mente. La 2!ept<6Mca Oriental, cuya superficie es de <M920 kitômetroa cuadradoe
no tiene dos habitantes comptctos por kiiômctro cuadrado, cuando alimentaria tacit-
mentc 8 6 10 minonca en su fértil tcrritorio, libre de Indios Salvajes.
de los doctores militantes por todo aquello que puede dis-
traerlos de su tema favorito, hacen que la educacion popular
y los verdaderos intereses dcl pais se queden en el doctoral
tintero.
La educacion universitaria es insuûciente, rutinera;- la
segundaria poco generalizada,-y la primaria nula e~ las
campanas.
Hay Repûblicas que en sus estadisticas hacen figurar un
gran numéro de escudos y guarismos seductores de disci-
pulos de ambos scxos es précise ver de cerca la realidad de
todo eso se manda estableeer, es verdad, escuelas en los
centros de poblacion; pero sucede que se paga mal los prc-
ceptores, ô se deja de pagarles dcl todo, y estos tienen que
buscar otro medio de existencia para no morir en el hospital
ô en un miserable iancho.
Hasta que se encuentren otros maestros, lo que no es
siempre facil, las escuelas quedan cerradas. En fin viene una
revuelta, unaasonada de partidarios, que acaba con todo.
En cuanto al numéro de ninbs que reciben educacion, es
fàcil presentarlo liadmiracion del mundo no hay mas
que sumar los registros de matricula. Los padres 6 tutores
de los ni~os hacen inscribir sus nombres en el registro;
pero como la educacion no es obligatoria, aunque gratuita,
los padres dejan à sus hijos hacer lo que les da la gana, y
estos no van à la escuela, ô faltan la mayor parte del tiempo.
En realidad no aprenden nada.
e Qué me ~~or~ mi /B–<~Vo me d~ ~m~ son lo-
cuciones caracteristicas de los ciudadanos, grandes y peque-
nos, de estas dichosas Repûblicas;–las aplican à todo, à
las leyes y décrètes, à las escuelas, à las convcniencias so-
ciales é individualcs. Esto es, segun ellos, la suprema liber-
tad!–La suprema ~~ar~Mt~, decimos nosotros.
El pUEDLO, cl heroico, el magnanime pueblo, -pues es de
moda inccnsaric asi, hasta en los avisos de teatros.–queda
sumido en la ignorancia. No sabiendo leer ni escribir no
puede, segun la Constitucion, tomar parte en las elecciones,
ni menos en lao dip-itaciones, ni en nada de lo que consti-
ttiye las prcrogativas del ciudadano libre.
Luego la DEMOCRAciA tan decantada, tan ponderada, no
existe en estas Rcpùblicas, es una pura ficcion.
Lo que realmente reina soberanamente en ellas es la ~ir~-
~ocr~c~, en otros términos, la OLiGARQuiA ANÂRQUicA, con
tendencia al restablecimiento de las CASTAS, pues el ultra-
montanismoaprovccha consuconocidahabilidad los desa-
ciertos de los doctorcs y coroncles.
Todo hombre de sano juicio convendrâ que lo que decimos
es la pura verdad, y que con ocultarla ô disfrazarla con re-
tumbantes palabras de alabanzas, de clojios hiperbôlicos à
la ~<r6fc<o~ à la c~<7~6:C!'o~, à la M&«~r~ y à la demo-
c~c~ Sud Americana, no se consigue otra cosa que el pcr-
petuar la anarquia que devora estas Repùblicas; porquc los
intereses bastardos aplauden con frencsi, y se sigue andando
en la funcsta via, hasta caer en la trampa del ~Yï~o~
~o, que sabe mas durmiendo que el profane ~oc/ora~o
despertado.
Despues de haber mostrado con la ruda franqueza de un
verdadero amigo, el mal cronico, el cancer social de es-
tos paises, cuyas peripecias hemos bosqucjado, no diremos
como los grandes médicos en ticmpo de colora 6 de ncbre
amarilla, ciencia M <m~o~ 0 lo que ruborizaria
à Ilipôcrates, si lo oyesc, vicndo cl inmenso progreso que
ha hecho su ciencia en tantos auos y llenaria à Molière de
contento.
Al contrario, proclamamos bien alto y llenos de fc en cl
porvenir de las rcpùblicasSud-Americanas,qucIaciENciA
roLiTicA, auxiliada por las otras ciencias que hemos enu-
merado ex-profeso, opera los milagros que hacen de la
t/nto~ A~enc~t~ e) modelo de las repùbiicas que aspiran
a los altos destinos de la verdadera democracia es dc-
cir, al estado de civilizacion, de paz interior y exterior, de
jigantesco progreso, que todas las naciones del mundo ad.
miran y aplauden con justicia.
Dejamos a.Ioshomb''2s de estado Sud-Americanos la tarea
que les corresponde, de estudiary aplicar esa ciencia. To-
maran naturalmente la cosa con calma, dejàndota ~)~
mf!?~
Ëntretanto proponemos gratis nuestro remédie de curan-
dero, diciendo como al principio de este opùscuto
MEXOS DOCTORES,–MENOS CORO~ELES;–MAS I~GENIE-
MS,–MAS COMERCIAXTES,–MASAGRICULTORES;–Y SOBRK
TODO EDUCACIO~! LIBERAL, GRATUITA Y OBLIGATORIA Af.
PUEBLO SOBERANO'
Yagreganios, ahora en vozbaja (como nuestro amigo don
Amadeo Dompland, al salir del Paraguay) menos 7~u~.s.
~:<?7to~ /'r~~ ~~a y o~ mas ~c~o~ <7t~~c-
~o~ t/cr~~no~; es decir, penetrados de la verdadera doc-
trina de CRISTO, fundador de la DEMOCRACiA.
Los ingrcdicntcs del encrgico remedio son los cct(cc~)<io~
~'<~ct< puestosalalcance de las inteligcncias mas rebd-
des. La redaccion de ellos toca de derecho à los senorcs
LETRADOS dcben a~ pueblo que tanto aman este balsamo
del alma.
A los doctores in ~/ro<y:<c ~Mrc, acérrimos cnemigos de ta
geologia, no les pedimos mas que la reforma radical del
anejo catecismo del Padre Astete. Es obra de caridad dc-
mocràtica el emplear toda su elocuencia en persuadir a la
autoridad eciesiàstica de la Repùblica, que la educacion re-
ligiosa debc estar en armonia con la educacion civica; y
que las pràcticas ridiculas y supersticiosas, buenas para un
pueblo de siervos y mômias, no convienen a la dignidad del
ciudadano libre; cuyo credo ha de ser en un porvenir prô-
ximo DIOS Y LA coxciENCiA, ilustrada por la educacion. ÏE-
zEus dusT~A, en la India c~t~M~, y jEsus CRiSTO en la
Judea no ensenaron otra cosa; todo lo demases obra del
~/nn~mo europeûf~HK~nimo de ~o~~M~~o.