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TERAPIA DE AUTOCONTROL DE REHM

1. INTRODUCCION

La depresión mayor es uno de los trastornos mentales más frecuentes a nivel mundial,
causando gran sufrimiento a quien lo padece y a su entorno. Debido a su elevada
prevalencia y el elevado nivel de malestar vital e incapacitación que es capaz de
provocar, han sido múltiples los planteamientos que han intentado darle una explicación
y un tratamiento eficaces. Con el fin de tratar está condición se han elaborado
numerosas terapias.

Una de las formas de psicoterapia más efectivas en el tratamiento de la depresión es la


terapia de autocontrol de Rehm, a través de la cual se plantea mejorar la sintomatología
a través del trabajo en diversos aspectos vinculados al autocontrol y autogestión.

2. LA TERAPIA DE AUTOCONTROL DE REHM

Según Rehm este modelo, las personas deprimidas tienden a ser perfeccionistas y
excesivamente autoexigentes, creándose expectativas y metas muy elevadas que
tienden a no ser realizables. Por este motivo, no suelen conseguir alcanzarlos, con lo que
el incumplimiento de objetivos provoca que se auto-critiquen y castiguen.

La Terapia de Autocontrol de Rehm (1977) asume que la depresión se caracteriza por


déficits específicos en el manejo de la conducta de uno mismo. La terapia consiste en un
programa estructurado de 6 a 12 sesiones, centrado en cada uno de dichos aspectos,
disponible también para su aplicación en grupo.

La terapia de autocontrol de Rehm es un tratamiento psicológico proveniente del


paradigma cognitivo conductual y centrado específicamente en el tratamiento de la
depresión. Se trata de una terapia de eficacia bien establecida basada en el concepto de
autocontrol y la importancia que el autor le da a éste aspecto en la autogestión
conductual. Y es que en el modelo del que parte, el origen de los síntomas depresivos
puede encontrarse en un desequilibrio entre recompensas y castigos, por ello este
modelo reconoce la importancia del reforzamiento positivo para la mantención de la
conducta adaptativa, pero supone que tal reforzamiento puede ser tanto auto-generado
como derivado del ambiente. Los teóricos de este modelo señalan que además del
reforzamiento otra variedad de estímulos auto-generados pueden mediar las respuestas
afectivas de una persona al input ambiental (Espejo, C. 1984).

3. COMPONENETES DEL AUTOCONTROL

La terapia de autocontrol de Rehm se basa en el entrenamiento y fortalecimiento de


una serie de habilidades de autocontrol básicas: autoobservación, la autoevaluación y
el autorrefuerzo o autocastigo según la autoevaluación llevada a cabo.

 Automonitorización

En las personas deprimidas, se puede observar como en los procesos de


automonitorización se tiende a focalizar la atención en las consecuencias
inmediatas de la conducta, además de que generalmente prestan más atención
a la información negativa que a la positiva

 Autoevaluación
Desde el modelo del que parte la terapia de autocontrol de Rehm esta se suele
ver sesgada hacia lo negativo al crearse objetivos y metas exageradamente
elevadas, que por norma general no pueden cumplirse. Ello, junto con la fijación
en lo inmediato y en lo negativo, provoca que en general la persona se sienta
frustrada.

 Autorrefuerzo

Por último, debido a la imposibilidad de llevar a cabo los objetivos propuestos


las personas deprimidas tienden a autocastigarse o, en su defecto, no ver
reforzada su conducta ante la consecución de objetivos.

4. ESTRUCTURA DE LA TERAPIA DE AUTOCONTROL

 Fase de autoobservación

Esta parte de la terapia es fundamentalmente cognitiva. A lo largo de las


sesiones en que se lleva a cabo el terapeuta ayuda y entrena al paciente en la
toma de conciencia de la existencia de experiencias positivas y agradables, que
el paciente deberá registrar y intentar asociar al estado de ánimo.

La presente fase se pretende hacer ver al paciente aspectos positivos o


situaciones agradables y que disminuya la focalización en los aspectos
negativos.

 Fase de autoevaluación

Como hemos mencionado anteriormente, en la teoría de autocontrol de Rehm


los individuos tienden a fijarse objetivos con estándares muy elevados, en
general irrealizables, que acaban provocando sensaciones de impotencia y
frustración.

En esta fase de la terapia el objetivo va a centrarse en enseñar al sujeto a fijarse


metas más específicas, concretas y realizables de una forma realista. Con ello se
pretende que los individuos lleguen a tener una autoevaluación positiva de las
propias capacidades al poder alcanzar sus objetivos.

 Fase de autoevaluación

Como hemos mencionado anteriormente, en la teoría de autocontrol de Rehm


los individuos tienden a fijarse objetivos con estándares muy elevados, en
general irrealizables, que acaban provocando sensaciones de impotencia y
frustración.

REFERENCIA BIBLIOGRAFICA:

Rehm, L. P. (1977). A self-control model of depression. Behavior Therapy,


8: 787-804