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AMBITOS DEL PORFIRIATO

ASPECTO ECONÓMICO

Para promover el crecimiento económico del país durante su periodo el general promovió políticas
liberadoras de la economía nacional y México mostró una gran apertura al capital extranjero. Los
principales países que trajeron su capital al país fueron: Inglaterra, con concesiones mineras y
administrando el Istmo de Tehuantepec, España con la industria de hilados y tejidos, y por supuesto
nuestro vecino del norte al cual se le dieron las concesiones para la construcción de ferrocarriles.
Este crecimiento económico no favoreció a todas las regiones del país, era notorio que este
crecimiento solo llego a las grandes metrópolis tales como Guadalajara, Monterrey y por supuesto
la capital del país, era también notorio que las regiones del sur del país eran las que mostraban un
mayor atraso.

En cuestión de números el avance económico era basto, para 1880 el total de las inversiones
extranjeras era de 110 millones de pesos, para 1910 dicho monto era de 3400 millones.

El capital extranjero dominaba, casi de manera absoluta, la minería, la explotación petrolera, la


banca y los, ferrocarriles. En el sector minero, por ejemplo de las 1030 compañías que operaban en
1910, 840 eran estadounidenses, 148 nacionales y el resto de otros países. Cálculos
aproximados estiman que, para 1910, del total de las inversiones extranjeras 38% eran
estadounidenses, 29% inglesas y 27% francesas, mientras que el resto se distribuía entre otras de
menor importancia. En un lapso de treinta años, las inversiones inglesas pasaron de 9.2 a 90.7
millones de libras esterlinas; las francesas, de 15 a 1,675 millones de francos; en tanto las
estadounidenses pasaron de 30 a 1,008 millones de dólares. Como resultado de estas inversiones
diversos sectores registraron un extraordinario crecimiento: en veinte años se triplicó la producción
de plata; el valor de la producción de cobre pasó de 260 mil a 32 millones de pesos, la producción
de henequén paso de 3 mil pacas anuales al iniciar este periodo y a un millón de pacas al termino
del mismo, en contrate la producción de productos para el consumo interno disminuyo, un ejemplo
claro de esta paradoja es la baja en la producción de maíz.

Las exportaciones aumentaron durante el periodo 600%. Este modelo económico, apoyado en las
inversiones extranjeras y orientado a satisfacer las demandas del mercado mundial, es llamado por
los economistas “dependiente” con “crecimiento hacia a fuera”, es decir, que el resultado del
crecimiento económico no es resultado del proceso de maduración de las fuerzas productivas
nacionales, sino de factores externos.

MODERNIZACIÓN DE LA INFRAESTRUCTURA

El periodo en el cual el general Díaz estuvo al frente de la presidencia del país se caracterizaron por
la modernización de la nación; esto significa que arribaron los avances tecnológicos más
sobresalientes de la época. Este crecimiento se vio claramente marcado en dos ramas de la vida
nacional en lo económico y lo administrativo.

La modernización económica fue posible principalmente a la expansión del ferrocarril, que facilitara
el acceso rápido a todas las regiones distantes y el traslado de mercancías, otro avance que ayudó
al desarrollo de la economía fue el tendido de la red telegráfica y telefónica. El ferrocarril era
considerado la “palanca del progreso”.

En 1876 México tenía aproximadamente 580 kilómetros de vías férreas; para 1884 se había elevado
a 5,731, en tanto que en 1910 el tendido ferrocarrilero alcanzaba ya los 24, 288 kilómetros. Con el
ferrocarril las exportaciones a Estados Unidos se vieron notablemente favorecidas: al finalizar el
siglo XIX, alrededor del 70% del total de las exportaciones mexicanas tenían como destino el vecino
país del norte. Esto provocó una grave y notable dependencia económica hacía el país de las barras
y las estrellas, circunstancia que hizo que Porfirio Díaz exclamara “Pobre México, tan lejos de Dios y
tan cerca de Estados Unidos”

Las principales obras realizadas en México durante el mandato del General Díaz son las siguientes:
el gran canal del desagüe, el hospital general, el teatro general hoy bellas artes, el palacio de correos
entre otros. En esta época, la ciudad de México se confrontaba en belleza con las mejores ciudades
de Europa.

LATIFUNDIOS. BANCOS

Durante el Porfiriato se consolidaron los primeros bancos de emisión de billetes. El banco de Londres
y México y el Nacional de México, fueron los más importantes del periodo, contaban con sucursales
en las capitales con mayor importancia. En 1889 se aprobó la Ley de Instituciones de Crédito y en
1899 se creó el banco central Mexicano.

El primero y más importante sector social del Porfiriato era el que estaba formado por los
latifundistas. Para los hacendados se promovieron diversas leyes que tendieron a eliminar el límite
a la propiedad privada y la obligación de sus propietarios de cultivar toda la tierra poseída. En los
primeros años del régimen, por ejemplo, las leyes de colonización establecían un límite de 2,500
hectáreas a la propiedad individual, con el compromiso de colonizarlas; en 1893, estas restricciones
fueron eliminadas. A lo largo del tiempo las haciendas fueron favorecidas. Se ha calculado por
ejemplo, que en Chihuahua una persona poseía 7, 000,000 millones de hectáreas; en Oaxaca. Otra
persona poseía 2, 000,000 de hectáreas; en Baja California cuatro personas poseían 11, 500,000
hectáreas, entre otros.

ASPECTO SOCIAL

Al finalizar el régimen, hacia 1910, México tenía aproximadamente 15 millones de habitantes, de


los cuales 11 millones eran campesinos que sobrevivían con salarios que iban entre los 25 y 30
centavos diarios. En términos generales podemos distinguir cuatro clases de trabajadores en las
haciendas: los peones acasillados o gañanes, de residencia permanente; los trabajadores
eventuales; los arrendatarios y los medieros o aparceros.

Al igual que en la economía, las condiciones de los campesinos variaban dependiendo de las
regiones del país, por ejemplo, en el sur se llegaron a registrar condiciones de esclavitud disfrazadas,
esta situación se puede a preciar más claramente en el libro “México Bárbaro” del periodista
estadounidense John Knneth Turner el cual hizo un recorrido por toda la parte sur del
país, resaltado los lugares de Yucatán y Valle Nacional Oaxaca. En el capítulo IV de su obra llamado
“los esclavos contratado de Valle Nacional” donde menciona lo sig. “Valle nacional es, sin duda, el
peor centro de esclavitud en México. Probablemente es el peor del mundo. Cuando visite Valle
Nacional esperaba encontrar algo más benigno que Yucatán, pero resultó ser más lastimoso. En
Yucatán, los esclavos mayas mueren más rápidamente de lo que nacen, y dos tercios de los esclavos
yaquis mueren durante el primer año después de la llegada a la región; pero en Valle Nacional todos
los esclavos, con excepción de muy pocos –acaso cinco por ciento-, rinden tributo a la tierra en siete
u ocho meses.

Esta afirmación es casi increíble. Yo no lo hubiera creído; acaso ni después de haber visto la forma
como los hacen trabajar, el modo de azotarlos y de matarlos de hambre, si no hubiera sido por el
hecho de que los propios amos me dijeron que era verdad. Hay quince mil de estos esclavos en Valle
Nacional… ¡Quince mil nuevos cada año!

-Al sexto o séptimo mes empiezan a morir como las moscas durante la primera helada invernal y
después no vale la pena conservarlos. Resulta más barato dejarlos morir, hay muchos más en los
lugares de donde éstos vinieron.

Con estas palabras nos damos cuenta de la paradoja en la que estuvo envuelto el periodo de el
general Díaz, por un lado la ciudad de México compitiendo en belleza con las mejores ciudades
europeas y en el sur como ya lo he mencionado podía haberse hecho pasar por otra nación la gente
moría despiadadamente.

Una de las principales características del sector campesino es la siguiente, el pago a los campesinos
se hacía por lo general, en dinero y especie esto último mediante las llamadas tiendas de raya
propiedad del hacendado. Mediante estas tiendas de rayas el campesino tenía que recurrir al
endeudamiento, este endeudamiento obligaba a los campesinos a permanecer en las haciendas y
con ello los hacendados tenían la garantía de la mano de obra para su tierras. Además estas deudas
eran hereditarias.

EDUCACIÓN Y CULTURA

Durante el Porfiriato más de diez millones de habitantes no sabían leer ni escribir, aunque como en
todos los aspectos del Porfiriato este sector también tenía claros y oscuros, como se ha podido
notar el sur del país era el más afectado y las grandes metrópolis desarrollaron un gran índice de
alfabetización.

El gobierno trato de hacer algo por la educación y por ello creó una serie de instituciones que
enlistare a continuación:

En 1891 creó el Consejo Superior de Instrucción Pública y en 1905 fue elevado al rango de secretaría.

En 1910 Justo Sierra reunió las escuelas de especialidades y las organizó en una Universidad
Nacional.

John Kennth Turner México Bárbaro Estado de México, Ediciones Leyenda, 2006, p. 47