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Universidad Abierta Para Adulto.

(UAPA)

Escuela de Derecho

Asignatura: Derecho Civil IV

TAREA VI

Presentado por:

Carlos Manuel Reví Sánchez

Matricula: 14-7889

Facilitadora: Xiomara Parra

Santiago de los Caballeros, República Dominicana.

28 de Marzo del 2016


TAREA VI DE DERECHO CIVIL IV.

a) Definición de liberalidades.

Artagnan Pérez Méndez define las liberalidades como un acto a título gratuito, donde una
persona manifiesta su voluntad de disponer de uno o más de sus bienes patrimoniales, en
provecho de otro sin recibir nada a cambio y con la intención de enriquecer el patrimonio
del gratificado. Es decir, el simple hecho de dar un bien o varios bienes a alguien sin recibir
provecho alguno. Por su lado, Capitán H., define liberalidades diciendo: “Toda disposición
a título gratuito, cualquiera que sea la forma de realización: donación entre vivos: directa,
indirecta o disfrazada, legado, institución contractual”.

b) Validez de las Liberalidades.

Para que una liberalidad se considere como válida en cuanto para que esta sea ejecutable
consta de cuatro condiciones que deben cumplirse en todas circunstancias.
 La manifestación de la voluntad del disponente, es decir, la persona que hará la
entrega del bien debe ser una persona capaz no puede ser un interdicto por
ejemplo. Este consentimiento no debe estar viciado.
 La causa constituye otra condición, y esta debe ser el hecho de entregar la cosa al
beneficiario sin recibir nada a cambio. El único fin que tiene esta acción es
enriquecer el patrimonio del otro, aunque no siempre es así. En la causa reside
esta intención.
 La capacidad de disponer a título gratuito, en el caso del donatario,

 La capacidad de recibir a título gratuito en el caso del beneficiado.

c) Interpretación del artículo 900 del código Civil. Condiciones imposibles, inmorales o
ilícitas.
Las disposiciones del articulo 900 sobre las liberalidades, constituyen una excepción a las
reglas establecidas en el artículo 1172 el cual indica claramente que: “Toda condición de
una cosa imposible, o que sea contra las buenas costumbres, o que este prohibida por la
ley, es nula y hace también nula la convención que de ella dependa”. La excepción a esta
regla se expresa en el hecho de que conforme al artículo 900: las condiciones contrarias a
las leyes y a las buenas costumbres, se tendrán como no escritas. Por lo tanto, la
liberalidad no es nula, sino que ella se ejecuta como si fuera simple, o sea, sin que se tome
en cuenta la condición imposible o ilícita.

d) Capacidad para disponer o recibir a título gratuito.

El artículo 902 del Código Civil Dominicano, establece: “Pueden disponer y adquirir, bien
por donación entre vivos, o por testamentos, todos aquellos que la ley no declara
incapacitados”. De aquí podemos deducir, que en materia de liberalidades la capacidad es
la regla y la incapacidad es la excepción, tal como ocurre en los contratos generales.

e) Incapacidades de goce.
Tienen incapacidad de goce y no pueden consentir las liberalidades los Enajenados y los
Interdictos:

Enajenados: El enajenado es el que sufre una alteración de las facultades mentales y no


tiene plena conciencia de los actos y los hechos.

En relación a los enajenados mentales se presentan dos situaciones: una es que se le haya
puesto una interdicción por decisión de la justicia y la otra es que no obstante no haberse
pronunciado judicialmente la interdicción, el individuo no tiene la plena capacidad de
discernimiento. En esta última eventualidad, el afectado puede estar o no, recluido en un
centro para enajenados.

De conformidad con las previsiones del Código Civil el sujeto a interdicción queda bajo el
control de un consultor judicial.

Interdictos: El declarado interdicto se considera menor de edad, en lo relativo a su


persona y bienes y se le aplican las disposiciones legales relativas a la tutela de los
menores, es decir, que el interdicto está bajo el régimen de la tutela.

Los interdictos no pueden consentir ningún tipo de acto jurídico, tienen que estar
representados por el tutor. Pero resulta que ni las donaciones ni los testamentos figuran
entre los actos que el tutor puede realizar en nombre de su representado. Los interdictos
legales son aquellas personas aun conservando sus facultades mentales, puede caer bajo
interdicción legal. Es la que temporalmente se sufre como consecuencia de la imposición
de una pena y mientras dura su ejecución. Hay sectores de la doctrina que admiten que
los interdictos legales pueden consentir una donación entre vivos con la autorización del
tutor y disponer de sus bienes por medio de testamento.

Menores de edad

Los menores de edad, no pueden consentir donaciones entre vivos. No importa que estén
emancipados ni que hayan sido autorizados por el consejo de familia. No pueden en
ningún caso. Un menor de 16 años sufre serias restricciones para consentir las
liberalidades. Cuando alcanza la edad de 16 años no tiene capacidad completa, pero de
conformidad con el artículo 904 del Código Civil puede disponer por testamento hasta la
mitad de los bienes que la ley permite disponer al mayor de edad
f) La porción de bienes disponibles. La reserva hereditaria.

Se entiende por porción o cuota disponible, la fracción de la herencia de que el De Cuyus


ha podido disponer libremente por acto a título gratuito, no obstante existir herederos
reservatorios.

Lo relativo a la reserva hereditaria está consagrado en el artículo 915 del Código Civil. De
donde se deduce que tratándose de ascendientes la reserva es de la mitad si hay
ascendientes en las dos líneas y de un cuarto, si solamente hay en una. O al revés, el
disponible es de la mitad si hay en las dos líneas y de las tres cuartas partes si solo hay en
una.

La porción que forma la reserva es indisponible. El de cuyus no puede disponer de ella, de


donde resultan las siguientes consecuencias:

 El de cuyus no puede privar a los herederos reservatorios consintiendo


liberalidades que hagan desaparecer totalmente la reserva o si las liberalidades
sobrepasan el disponible, ellas son reducibles.

 La reserva dejada a los reservatorios no pueden ser gravadas por el de cuyus, con
cargas que la hagan inajenable.

 El de cuyus no puede imponer, en cuanto a los bienes que constituyen la reserva,


modalidades tales que modifiquen su suerte jurídica normal.

 Las reglas del código, en relación a reserva, son de orden público y el de cuyus no
pueden atentar contra ellas ni directa ni indirectamente.

En lo que se refiere a la composición de la reserva, el legislador es claro al establecer que,


esta existe en partes. A veces es la mitad, a veces dos tercios y a veces unas tres cuartas
partes, del patrimonio del de cuyus. Cuando la reserva es la mitad, es obvio que el
disponible es la mitad, cuando la reserva es de dos tercios, el disponible es de un tercio, y
cuando el disponible es de un cuarto, la reserva es de tres cuartas partes. En todo caso, la
reserva nunca se refiere a tal o cual bien en particular, de modo que el de cuyus tiene el
derecho de componer como él quiera el disponible y la reserva. Él es libre de donar y legar
tal o cual de sus bienes, con tal que su valor no sobrepase la cuota disponible. Si el monto
sobrepasa el disponible, la liberalidad debe ser reducida en naturaleza.

g) Los herederos reservatarios.

En su Vocabulario Jurídico, Capitán define este término diciendo: Es el heredero a quien la


ley confiere un derecho de reserva en la sucesión. Son herederos reservatarios los hijos
legítimos, conforme a lo que establece en el artículo 913. También los descendientes de
cualquier grado, según el artículo 914, el cual expresa: “Están comprendidos en el artículo
precedente, bajo el nombre de hijos, los descendientes de cualquier grado, pero no se
contaran sino por el hijo que representen en la sucesión del testador”.
Hay ciertas condiciones que se deben cumplir para poder reclamar la reserva.

 El heredero debe ser llamado a la sucesión conforme a su grado de parentesco. Es


decir, que si un heredero está excluido por otro de grado más próximo, aquel nada
tiene que reclamar. Así mismo, un ascendiente es un heredero reservatario, pero si
el de cuyus deja descendientes, el ascendiente queda excluido y nada tiene que
reclamar.

 El heredero debe aceptar la sucesión. Si renuncia, no es heredero y en


consecuencia no puede ser reservatario.

h) Reducción de las liberalidades.

En razón de que el heredero reservatario tiene derecho a una parte de la herencia por su
condición de heredero no como acreedor, en ese sentido, cuando las liberalidades
consentidas por el de cuyus sobrepasan la cuota disponible, el reservatario tiene una
acción para hacerlas reducir hasta el monto de esta cuota.

La acción en reducción solo pueden intentarla los herederos reservatarios y sus


causahabientes. No pueden ejercerla ni los acreedores, ni los legatarios, ni los donatarios
del difunto. Asilo dispone el artículo 921. El orden a través del cual se realiza la reducción
de las liberalidades, está establecido en los artículos 922 al 927 del Código Civil. La
reducción siempre debe hacerse en naturaleza, con la excepción de los casos siguientes:

 Cuando la restitución en naturaleza es imposible. En este caso el donatario debe el


valor del bien. Tal sería el caso de la pérdida de la cosa, pero si la pérdida fue por
caso fortuito, el donatario queda liberado de la deuda.

 Cuando el bien donado ha sido enajenado por donatario y este es insolvente, pues
en caso contrario debe tenerse en cuenta lo que dispone el artículo 930.

 Cuando se trata de lo previsto en el artículo 924 en cual establece: “Si la donación


entre vivos que deba reducirse fue hecha a uno de los herederos, podrá retener en
los bienes donados el valor de la porción que le perteneciera como heredero en los
bienes no disponibles, si son la misma especie”.

 Cuando dentro de las disposiciones del articulo 866 el cual expresa: “Cuando la
donación de un inmueble hecha a una persona hábil para heredar, con dispensa de
colación, exceda la porción disponible, debe colacionarse el exceso en la misma
cosa, si la separación de este puede hacerse cómodamente. En caso contrario, si
exceso es de más de la mitad del inmueble, el donatario debe aportar aquel en
totalidad, sin perjuicio de su derecho, de deducir de la masa el valor el valor de la
porción disponible, si esta porción excede la mitad del valor del inmueble, podrá el
donatario retenerlo integro, con la obligación de tomarlo de menos en resto de la
herencia, y resarcir a sus coherederos en metálico o en otra forma”.