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Escuela Normal Superior Nº 4 “Dr.

Estanislao ZEBALLOS”

Ciencias Biológicas I - 1er año 4ta división


Sobre los procesos característicos de la vida.

La recorrida que hemos hecho sobre la estructura de la materia (conociendo sobre átomos y
moléculas) y sus relaciones con la energía (para adquirir algunas nociones sobre las
transformaciones que ocurren en la naturaleza) nos van a permitir ahora comenzar el
aprendizaje de las actividades y cambios típicos de los seres vivos.

La obtención de materia y energía, necesarias para el mantenimiento de nuestras células y su


crecimiento (el que finalmente asegura el aumento del número de células que determina el
crecimiento de todo el cuerpo en los organismos pluricelulares) se denomina nutrición . Y hay
dos formas básicas:
• 1 – la autotrófica (“auto” = “por sí mismo”), como la conocida fotosíntesis
• 2 – la heterotrófica (“hetero” = “diferente”, “trofos” = “alimento”), cuando el alimento (ese
“paquete” de materia con energía guardada) es obtenido de otro ser.

Podríamos representar gráficamente estas dos variantes, a partir de un rectángulo que


simboliza al ser que se nutre. Para mostrar la materia que se incorpora usamos pequeños
triángulos, cuadrados y círculos. Y la energía la podemos presentar como esa flecha
zigzagueante que advierte el peligro de electricidad presente.

En cualquier caso, cada ser vivo termina acaparando en “alimentos”, la materia y la energía
que necesita. Ya sabemos que una sustancia especial termina por acumular energía en las
uniones químicas: el ATP.

¿De qué modo los seres vivos recuperan la energía guardada en las uniones químicas?. El
proceso más importante en este sentido es la respiración. Más precisamente, la respiración
química o respiración celular.

Si ahora representásemos cada célula de cualquier ser vivo (no olvidemos que algunos son
unicelulares –o sea que su cuerpo está formado por una sola célula-) con un rectángulo, ¿qué
ocurre con la energía guardada en los alimentos, gracias a la propiedad comburente del gas
oxígeno?. Usemos nuevamente la flecha zigzagueante para representar la energía.

Es importante realizar una aclaración. O mejor dicho, un par de aclaraciones:


- la primera sobre la nutrición heterotrófica. Los seres que se agrupan como animales
(más exactamente como Metazoos), somos holozoicos, porque incorporamos alimentos,
comiendo partes o la totalidad del cuerpo de otro / s. El ingreso de esos alimentos se da
por la boca y las posteriores transformaciones ocurren en un tubo, llamado tubo
digestivo. Los cambios son principalmente descomposiciones, que se denominan
digestión .
- la segunda tiene que ver con el significado complejo, variado, del término respiración. El
proceso que ocurre en cada célula (podremos ir investigando en qué partes de ella), es
la llamada respiración química o celular, pero para que esta pueda ocurrir, en muchos
organismos se presentan etapas previas, que tienen que ver con la entrada y
distribución del gas oxígeno.

Veamos de representar en esquemas sencillos algunas de las diferentes alternativas.


Pensemos en la obtención del oxígeno en peces, plantas y en nuestro propio cuerpo.
Acerca de los seres vivos y su diversidad.

Por aquí es por dónde podemos comenzar otro recorrido: el de la variedad de


formas que corresponden a los seres vivos.

Desde la antigüedad, con Aristóteles, el filósofo griego que por muchos siglos
representó el máximo saber en el mundo occidental, la vida fue diferenciada en
tres niveles:
- uno, el inferior, en el que ubicaba las plantas que hacen fotosíntesis (para él
eran todos “vegetales”, se reconocían las propiedades de crecer y
reproducirse (recuerdan lo que trabajamos al inicio del curso)
- otro, el intermedio, el de la vida animal, incorporaba las propiedades de
sensibilidad y movimiento
- el de mayor jerarquía, correspondiente a la vida humana, alcanza las
notables capacidades de comunicarse y de razonar.

Aristóteles y sus seguidores (y muchos de nosotros aún hoy en día) no lograron


comprender ciertos aspectos que llevaron a la ciencia a reunir primero, en sólo
dos grupos (plantas y animales) y a distinguir varios tipos más, organizando,
como prefieren muchos científicos hoy, más de seis reinos:

• el de los Arquetistas (los virus)

• el de las Moneras (principalmente las bacterias)

• el de los Protoctistas o Protistas

• el de los Hongos o Micota

• el de las Metafitas (o Plantas verdes)

• el de los Metazoos (o animales verdaderos).

Fue recién hacia el siglo XVIII, que con los avances de la microscopía óptica,
comprendieron que los seres vivos tenemos minúsculas unidades: las células.

Y solamente dos siglos después, con el microscopio electrónica, alcanzaron la


comprensión de que hay dos tipos de células, que se organizan en seres muy
diferentes: los procariontes (tienen una sola célula elemental: con un núcleo
apenas organizado) y los eucariontes (con una o más células con núcleo
separado del citoplasma por una membrana evidente; con variedad de
componentes: los organoides).

Comenzar a buscar ejemplos de seres de cada uno de esos reinos arriba enunciados, así
como de qué manera se nutren y si respiran o no, es nuestro próximo trabajo.
Profesor Edmundo Mario ZANINI