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Pontifica Universidad Javeriana

Escrito reflexivo para Seminario Metodológico


Juan David Zapata-8° semestre

¿Cuál es mi estilo propio como acompañante psicosocial?

Es difícil para mí intentar separar aquellos elementos que conforman mi devenir como
“acompañante psicosocial” de aquellos que me conforman en mi “actuar en cotidianidad”. Con
esto no quiero decir que cualquier conversación cotidiana quepa o calce en las lógicas que según
la bibliografía caracterizan una conversación “terapéutica”; sino que las claves de lectura que he
aprendido durante este seminario han permeado y modificado mi manera de aproximarme a otro,
más que todo mi forma de escuchar, en múltiples esferas.

Si bien tuviera que definir y explicar el “estilo” que me caracteriza, partiría por las bases
epistemológicas de mi proceder. Creo- como el constructivismo social-que somos seres
hermenéuticos y lingüísticos, que nuestros problemas y estructuras se crean, se modifican y se
solucionan dentro de sistemas lingüísticos atravesados por discursos y lógicas que operan en el
medio dentro del cual nos construimos como sujetos, y que la única manera de acceder a dichos
sistemas es a través de la comunicación (Anderson y Golishian, Andolfi ). Es por esto que a mi
parecer la principal herramienta que tiene para valerse un psicólogo al intentar acceder al
universo simbólico de una población o de un individuo en particular ha de ser la conversación. No
importa que tan sofisticadas sean las herramientas desarrolladas por la psicometría, en mi
opinión, nada puede ofrecer información más fructífera, compleja y vital que el ejercicio de
conversar, de dejar al otro enunciar libremente sus creencias y narrarse a gusto.(Pyne)

En este punto son especialmente útiles los postulados hechos por Echeverria sobre cómo
sacar el mayor beneficio de un ejercicio de dialogo. Las conversaciones para la coordinación de las
acciones, las conversaciones para las posibles acciones y las conversaciones sobre las
conversaciones son pautas claras que describen cómo es posible proceder frente a alguien que
busca nuestra ayuda, cómo visibilizar recursos y herramientas a corto y largo plazo, cómo
identificar aquellas disyuntivas en los relatos del yo con la potencia de generar quiebres
conversacionales y por último como supervisar nuestro propio proceder.

Ahora bien, teniendo en cuenta la alta incidencia de factores de riesgo (violencia,


pandillas, consumo, robo, abuso) que afectan la población con la cual desarrollo mi ejercicio
practicum y en general la gran mayoría del país; contar con textos que rastreen los discursos e
instituciones que se hallan a la base de dichas problemáticas es de suma utilidad. Al hacer hincapié
en los diferentes dispositivos que se ponen en marcha y reproducen las lógicas de exclusión (la
feminidad maternalizada e infantilizada, la masculinidad guerrerista, las negritudes hipersexuadas
y segregadas, el cuerpo como materia dócil y doctrinable, la adultez, la juventud etcétera) se
cuenta con elementos cuya carga simbólica es muy fuerte y por tanto cuentan con una gran
potencia para generar resonancias emocionales en quienes hacen parte del dialogo; en últimas,
son elementos que pueden propiciar con mayor facilidad la tan anhelada “experiencia
sentipensante” que es donde se reconfiguran todas las relaciones de poder que operan en
nuestro discurso personal. (Foucault, Davis,Theidon)

En conclusión, traer a colación la dimensión política de los elementos a discutir dentro de


una conversación en el marco de un acompañamiento psicosocial, no solo es potente; sino
también es un ejercicio ético en nuestra labor de acompañantes.

Finalmente, para mí, transitar este periodo como practicante, ha sido una reinvención de
la mirada, un proceso de deconstruir poco a poco ideas y prejuicios y la adquisición de un método
para hacerlo y para compartirlo. La experiencia con los chicos y chicas del Manuel Cepeda Vargas
ha actualizado mi versión de “juventud”, ha desdibujado los imaginarios que tenía sobre los
sectores más desfavorecidos de la sociedad y ha ido construyendo en mí una disposición física
hacia este grupo social (las juventudes) que al igual que el grueso de la sociedad colombiana,
consideraba un grupo sin mayor poder o importancia.

Bibliografía

Anderson y Goolishian 1988 “los sistemas humanos como sistemas lingüísticos”

Andolfi M 2003. Manual de psicología relacional: la dimensión familiar. capitulo 1: las raíces de la
psicología relacional y capitulo 6. el psicólogo relacional: la construcción del tercer planeta.

Echeverria. 2003 Ontología del lenguaje. Cap 7: el poder de las conversaciones.

Davis Angela 1998 “I used to be your sweet mama. Ideología, sexualidad y domesticidad.”

Michael Foucault 1975 “Vigilar y castigar” Los cuerpos dóciles.