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norberto bobbio, nicola matteucci

y gianfranco pasquino

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ñop q r s t u v w x y z
siglo
veintiuno
Cámara de Diputados del S istema de B ibliotecas
editores
DICCIONARIO DE POLÍTICA

b ajo la direcció n de
N O R BER TO B O B B IO , NICOLA MATTEUCCI
y GIANFRANCO PASQUINO

nueva edición enteramente revisada y ampliada

redactores de la edición en español


JOSÉ ARICÓ, MARTÍ SOLER y JORGE TULA

traducción de
RAÚL CRISAHO, ALFONSO GARCÍA, MIGUEL MARTÍ,
MARIANO MARTÍN y JORGE TULA

siglo
veintiuno
editores
CÁMARA DE DIPUTADOS
grupo editorial
siglo veintiuno
siglo xxi editores, méxico siglo xxi editores, argentina
CERRO DEL AG U A 2 4 8 , ROMERO DE TERREROS, GUATEMALA 4 8 2 4 , C 1 4 2 5 BUP

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NACIONALSOCIALISMO 1035

revoluciones nacionales no han llegado a rea­ E n su form a m ás genérica es usado desde


lizar plenam ente. hace más de un siglo p o r varios movimientos
e ideologías políticas que propugnan un tipo
b i b l i o g r a f í a : J.E.E.D. Acton, Nacionalidad, en de socialism o diferente del socialism o in ter­
Ensayos sobre la libertad y el poder (1922), nacionalista y m arxista, o que son contrarios
Madrid, Instituto de Estudios Políticos, 1959; M. al mismo. Por una parte, el n. nació en el siglo
Albertini, Lo stato nazionale, Nápoles, Guida, xix como reacción a la sociedad industrial y
19812; M. Albertini, 11 Risorgimento e l ’unitá a la em ancipación liberal. Por o tra parte, los
europea, Nápoles, Guida, 1979; E.H. Carr, Nazio- m ovim ientos nacionalistas en los países en
nalismo e oltre (1945), Milán, Bompiani, 1946; vías de desarrollo, específicam ente en los
K.W. Deutsch, Nationalism and social commu- estad o s árabes (socialism o árabe), han pro­
nication, Cambridge-Nueva York, MIT-Wiley, pugnado hasta este m om ento nuevas form as
1953; L. Einaudi, La guerra e l ’unitá europea, de n. como alternativa al feudalismo y al colo­
Milán, Comunitá, 1948; R. Girardel, Autour de nialism o. Pero en todos estos ejem plos cual­
l'idéologie nationaliste: perspectives et recher­ q u ie r uso del térm ino lo torna confuso y se
ches, en Revue Franqaise de Science Politique, com plica por el hecho de que el n. como fenó­
XV, julio-septiembre de 1965; G. Goriely, Appun- meno político de dimensiones históricas mun­
ti per la storia del sentimento nazionale in Euro­ diales indica sobre todo el m ovim iento polí­
pa, Roma, Movimento Federalista Europeo, tico alemán fundado y guiado p o r Adolf Hitler
1953; C.J.H. Hayes, The historical evolution of después de la prim era guerra mundial (y polé­
modern nationalism, Nueva York, R.R. Smith, m icam en te conocido con el dim inutivo
1931; F.O. Hertz, Nationality in history and poli­ nazism o).
nes, Londres, Routledge and Kegan Paul, 1951; En consecuencia, com o en el caso del fas­
B.F. Hyslop, French nationalism in 1789 accor- cism o italiano, hay que tener presen te el ori­
ding to the General cahiers, Nueva York, Colurn- gen concreto y el significado político del n.
bia Universitv Press, 1934; R. Johannet, Le prin­ histórico, cada vez que se lo u sa en la term i­
cipe des nationalités, París, Nouvelle Librairie nología actual, y esto es im portante cuando
Nationale, 1923; E. Kedourie, Nationalism, Lon­ se piensa que térm inos como fascism o y n. se
dres, Hutchinson, 1960; H. Kohn, Historia del usan frecuentem ente en form a inadecuada
nacionalismo (1944), México, Fondo de Cultura com o m edios de polém ica activa co n tra el
Económica, 1949; E. Lemberg, Nationalismus, enem igo político, sin te n e r en cuenta el sig­
Reinbeck bei Hamburg, Rohwolt, 1964, ii ; F. nificado original y la exacta aplicación a la
Meinecke, Cosmopolitismo e stato nazionale realidad. En am bos casos el análisis del fenó­
(1908), Florencia, La Nuova Italia, 19752, ir; G.L. meno histórico —el n. alem án y el fascism o
Mosse, La nazionalizzazione delle masse (1974), italian o — rep resen tan el requisito indispen­
Bolonia, II Mulino, 1975; Nationalism: a report sable p a ra cualquier intento de definición y
by a study group of members of the Royal Insti- aplicación de estos térm inos.
tute of International Affairs, Londres, Oxford Como fenómeno histórico, el n. se debe defi­
University Press, 1939; B.C. Shafer, Nationalism: n ir en dos niveles principales: prim ero de
myth or reality, Londres, Gollancz, 1955; B.C. todo como reacción directa respecto de la p ri­
Shafer, Faces of nationalism, Nueva York, Har- m era guerra m undial y de sus consecuen­
court Brace, 1972; G.J. Weill, L'Europe du xixe cias, pero también com o resultado de tenden­
siécle et l ’idée de nationalité, París, A. Michel, cias e ideas con origen m ás lejano en el tiem ­
1938. po, vinculadas a los problem as de unificación
política y de la m odernización social, proble­
fL U C IO I .E V l] m as que dom inan el d esarro llo alem án des­
de com ienzos del siglo xix. Sin duda fueron
la inesperada d erro ta de 1918 y sus desastro­
sas consecuencias —m ateriales y psicológi­
n a c io n a ls o c ia lis m o cas— las que hicieron posible la fundación y
el ascenso político del n. Pero al mismo tiem ­
i. p r o b l e m a s d e d e f i n i c i ó n El té r m in o n. tien e po es im p o rtan te co n sid erar el hecho de que
m u c h o s sig n ific a d o s y v a ria s c o n n o ta c io n e s. las tendencias y las ideas políticas fundam en­
1036 NACIONALSOCIALISMO

tales del n. nacieron m ucho antes de 1918 y tir y elim inar no sólo el poder político sino
de la guerra, y de que el n. es m ás que un sim­ tam bién las raíces m ás profundas del n. en
ple m ovim iento de p ro testa de la posguerra Alemania, y a im pedir, después de 1945, una
guiado por un eficaz agitador de m asas como c o n tin u a c ió n o u n a rev iv ifica ció n del
Hitler. nazismo.
Ambos niveles —las raíces ideológicas y la Las raíces ideológicas del n., com o conse­
realización política— son igualm ente im por­ cuencia de los eventos históricos alemanes del
tantes en el análisis y definición de los facto­ siglo xix, están estrecham ente ligadas a tres
res principales del n. Sus cualidades dinám i­ fases principales del cam ino de Alemania h a­
cas y explosivas pudieron m aterializarse sólo cia el deseado estado nacional: la reacción
en la situación de profunda crisis de la Ale­ nacionalista ante la ocupación napoleónica
mania de la p rim era posguerra, pero los (1806-1815), el fracaso de la revolución libe­
aspectos más extrem istas del m ovim iento se ral de 1848 y la solución conservadora-m ilitar
deben explicar como el resultado de d iferen­ del problem a alem án d u ran te el dom inio de
tes posiciones ideológicas fundam entales con B ism arck a p a rtir de 1871. A m edida que se
profundas raíces históricas. É stas form an el desarro llab a el com plicado proceso de unifi­
m arco de la W eltanschauung nacionalsocia­ cación política y de m odernización, la idea
lista, que contiene los postulados principales nacionalista alem ana se d esarrolló con p a r­
y el vocabulario específico del sistem a de ticular intensidad superando los ideales libe­
valores del n., cuyas palab ras claves son: rales y constitucionales. La "nación ta rd ía ”,
nación, raza, espacio vital (Lebensraum ), la sentida com o la últim a en llegar en tre los es­
com unidad del pueblo {Volksgemein-Schaft), tados europeos, estab a lista p ara adecuarse
liderazgo, acción, autoridad, sangre y tierra, al im perialism o y al colonialism o de la épo­
frente y batalla. ca. En una situación muy sim ilar a la italia­
na, estos sentim ientos nacional-im periales
II. RAICES IDEOLÓGICAS Y POLÍTICAS DEL NACIONALSO­ allanaban el cam ino a los m ovim ientos p re ­
CIALISMO. Sobre las raíces históricas del n. fascistas m ucho antes de la gran g u erra. En
austro-alem án los expertos disienten mucho. el caso alem án, u n a antigua trad ició n de la
Algunos ven los orígenes ya en el im perio especial misión de Alemania en E u ro p a y en
medieval, en la reform a p ro testan te o por lo el m undo, según lo que sostenía el filósofo
menos en Federico el Grande de Prusia. Otros Fichte (1810), coincidió con la reivindicación
niegan toda continuidad de la precedente polí­ de la realización de un im perio pangerm áni-
tica alem ana con el desarrollo del n., d esta­ co que com prendiese no sólo A ustria y otros
cando la im p o rtan cia esencial de la p rim era te rrito rio s de lengua alem ana sino que se
guerra m undial y de H itler: el n. se define reconociese como potencia hegem ónica de la
como "m ovim iento hitlerian o " o "h itle ris­ E uropa central.
m o”, ju sta m en te en la m ism a m edida en que Las ideas pangerm ánicas y hegem onistas
el fascism o po d ría verse como "m ussolinis- estuvieron en el vértice durante los movimien­
mo”. M ientras las interpretaciones continúan tos anexionistas de la prim era g u e rra m un­
fluctuando e n tre estas posiciones extrem as, dial. Fue su d e rro ta en 1918 —nunca recono­
perm anece el problem a del grado en el que cida p o r los p artid o s de derecha de la rep ú ­
una-tradición intelectual y un com portam ien­ blica de W eimar— lo que llevó a la form ación
to político específicam ente alemán eran indis­ de grupos radicales antidem ocráticos y revi­
pensables a la form ación del n. La controver­ sionistas; uno de éstos fue el "Deutsche Arbei-
sia debatid a en m uchos libros ya desde los te rp a rte i”, que en 1920 se convirtió en el "N a­
años trein ta tiene un interés que no es sólo tional Sozialistische Deutsche A rbeiterpartei”
académico. Por un lado influyó la m ism a afir­ ( n s d a p ). Hubo una característica de continui­
mación del n., que fue visto, precisam ente por dad de las ideas de la p reguerra; p ero al res­
sus propugnadores e ideólogos como Joseph pecto la experiencia de la d e rro ta en la gue­
Goebbels y Alfred Rosenberg, como consum a­ rra y las crisis de la república dem ocrática
ción de un m ilenio de h isto ria alem ana. Por aum entaron la intensidad de sus efectos sobre
o tra p arte, el problem a era muy im p o rtan te la opinión pública alemana politizada. La crea­
por todos los esfuerzos tendientes a com ba­ ción y el ascenso del n. pueden explicarse así:
NACIONALSOCIALISMO 1037

a] En la situación existente en 1918-1919 se un estado p redom inantem ente m ilitar com o


podía fácilm ente m ovilizar un nacionalism o P ru sia ejercieron una notable influencia
agresivo co n tra el tra ta d o de paz. de V ersa­ sobre la estru ctu ra social y de poder del Reich
lles con sus pesadas im posiciones a la Alema­ bism arekiano. El ejército es considerado
nia de la posguerra. E n realidad, la c a rre ra como el cam po de adiestram iento p ara la
de H itler comenzó antes que nada con sus efi­ nación (“ Escuela de la nación”); un grado en
caces discursos co n tra la "esclavización” de el ejército de reserv a aum entaba el estatu s
Alemania en el tratad o de Versalles. Pero esto social de un civil. Las consideraciones m ili­
represen tab a m ás que el revisionism o de los tares determ inaron incluso las ideas políticas
tratados; el nacionalism o llegó a significar la de grandes estrato s de la población. La ideo­
expansión im p erialista de la gran Alemania logía "belicosa” del n. pudo surgir sobre estas
en su papel de potencia-guía m undial b asa­ bases; H itler enco n tró m ucho menos d ificul­
da en las cualidades superiores de la raza ger­ tades que M ussolini p ara m ovilizar el pueblo
m ánica o nórdica. y conquistar el ejército. Sin embargo, contem ­
b] Todo esto culm inó en la teoría del "espa­ plando el papel del pensam iento m ilitarista
cio v ital” necesario p a ra los alem anes. En su prusiano, las ideas populares de H itler sobre
actividad política cotidiana el n. tomó la acti­ los orígenes austro-alem anes no pueden igno­
tud de ferviente rep resen tan te de las fuerzas rarse. De este modo, la energía expansionis­
co n trarias a Versalles; en su ideología volvió ta de H itler se dirigió incluso contra la idea
a la vieja idea de la especial posición de Ale­ reductiva prusiano-alem ana del Reich b is­
m ania en E uropa y d esarrolló la d octrina de m arekiano que, excluyendo A ustria-H ungría,
la suprem acía cu ltu ral y racial de un fu tu ro excluía una gran porción de la nación
"im perio germ ánico de la nación alem an a” alemana.
(como una nueva form a del medieval Sacro d] No hay que sorprenderse por lo tanto del
Im perio Romano de la nación alemana). La hecho de que los verdaderos precursores del
personalidad y las ideas de H itler le dieron n s d a p en tre fines del siglo pasado y com ien­
a e s ta re iv in d ic a c ió n de h e g e m o n ía zos deL presente fueran originarios de A ustria
nacionalista-im perialista la ideología nacio­ y de Bohem ia, zonas en las que el n acionalis­
nalista típicam ente austríaca de una gran Ale­ mo antieslavo y antisem ítico de tipo socio-
m ania, y ésta se su perpuso a las com ponen­ p o p u lar y cristiano-nacional era muy sen ti­
tes prusiano-alem anas de la filosofía del do desde h acía m ucho tiem po. No hay ta m ­
expansionism o. Protegido por una estrategia poco que so rp ren d erse de que el p artido de
de revisión del tratad o , inteligentem ente H itler se fu n d ara en Munich, ciudad que,
m anipulada, que engañó a m uchos dentro y com o Viena, favorecía no sólo las ideologías
fuera de Alemania, H itler desde el comienzo de oscuras sectas ligadas a un fantasioso m is­
apuntó a un objetivo inm utable: am pliar el ticism o germ ánico sino tam bién el concepto
te rrito rio del estado nacional y am pliar el católico de la g ran Alemania m ás que el
Lebensraum alem án mucho más allá del p rotestante-prusiano del estado. Bajo la guía
"núcleo racial” del pueblo alemán. La idea de los nacionalsocialistas, los alemanes m eri­
fundam ental de H itler era la de revelar el dionales, los austríacos y los étnicam ente ale­
principio expansionista del estado nacional manes dominaron a los prusianos. Sin em bar­
por medio del principio imperialista de la p re­ go, si no hubiese sido por la tradición político-
valencia de los elem entos "su p e rio res” b io ­ m ilitar y estatal de Prusia, las ideas y la exis­
lógica y racialmente, dirigiendo el ataque con­ tencia del pueblo alem án bajo el im perio y
tra los eslavos, racialm ente "in ferio res”, en bajo la república de W eim ar no h ab rían sido
el este, y en el in te rio r co n tra los judíos, "el m ilitarizadas, ni el estado totalitario h ab ría
enem igo m undial n ú m ero u n o ”. consolidado su poder. La unión en tre tra n s ­
c] S uscita todavía controversias el p ro b le­ nacionalism o y m ilitarism o durante la p rim e­
m a del lugar ocupado por el m ilitarism o ale­ ra g u erra m undial tuvo un fuerte influjo
mán entre estos factores causales. Si por m ili­ sobre H itler y su supervivencia en la b atalla
tarism o entendem os la agresión, entonces el co n tra la rep ú b lica de W eim ar y en la a lia n ­
problem a no es crucial. Sin em bargo no pue­ za en tre los nacionalistas reaccionarios y los
de negarse que el ejem plo y la tradición de revolucionarios nacionalsocialistas hizo posi­
1038 NACIONALSOCIALISMO

bles los acontecim ientos de 1933. sus objetivos b árb aro s se convirtieron en
e] De las p articu lares cargas y ferm entos h is­ posibles sólo después de que había entrado
tóricos de la idea del estado y de la nación ale­ a form ar p arte de un m ovim iento antidem o­
m ana se dio la m ás am plia expresión en la crático de m asas.
ideología nacionalsocialista. Al m ism o tiem ­
po, es cierto que la Weltanschauung nacional­ III. FACTORES DEL ASCENSO DEL NACIONALSOCIALISMO.
socialista, d istin ta del m arxism o y del com u­ El ascenso del n. (1919-1933) fue posible g ra­
nismo, no derivó de una filosofía o teoría cias a la com binación de los defectos de la
coherente sino que fue un conglom erado de política alem ana desde comienzos del siglo
ideas y de principios, de concepciones, de xix con las fatales raíces y la h isto ria plena
esperanzas y de em ociones m antenidas u n i­ de crisis de la república de W eimar. La dem o­
das por un m ovim iento político radical en un cracia de 1918 fue considerada responsable
periodo de crisis. Alemania no tenía n ecesa­ de las consecuencias que derivaban de la
riam ente que encam inarse hacia el T ercer d erro ta sufrida en la guerra. El nuevo gobier­
Reich. El hecho de que eligiese ese cam ino, no se convirtió en el chivo expiatorio y el obje­
a diferencia de o tro s países, se debió tan to a to del odio de las fuerzas de la restau ració n
la naturaleza específica de las tendencias anti­ y de la reacción en el estado y en la sociedad,
dem ocráticas en Alemania como a las p a r ti­ incluso de los m ovim ientos revolucionarios
culares condiciones en las que se verificó el dictatoriales reunidos en los belicosos Frei-
nacim iento del n. en la república de W eimar. korps, en sectas populares an tisem itas y en
La causa final, sin em bargo, fue la profunda organizaciones param ilitares. El "fan tasm a
ru p tu ra entre el pensam iento político alemán rojo” de la revolución com unista term inó la
y el occidental y el nacim iento de un p a rtic u ­ o b ra de to rn a r el ejército y la bu ro cracia, la
lar sentim iento fatalista alem án con m atices clase m edia y los patrones, accesibles a estos
antioccidentales. sentimientos. Las fuerzas dem ocráticas exten­
f] Con respecto a la im portancia del an tise­ dieron a sus enemigos la tolerancia de un sis­
mitismo radical, es sin duda correcto afirm ar tem a ju ríd ic o co n stitu c io n a l. D ebieron
que los precu rso res antisem itas del n. no en fren tar el deseo de au to rid ad auspiciado
tenían ninguna posibilidad de éxito político por un estado autoritario y burocrático, y esto
antes de la gran guerra. Form aban grupos de provocó serios problem as organizativos en el
m ínim a entidad, divididos por lo que se refe­ in terio r de la república.
ría a los objetivos, e incluso en sus ideas sobre Fue sobre estas bases que el n. se form ó
el papel de los judíos: no tenían ninguna como un nuevo tipo de fuerza integrante.
influencia en el proceso legislativo y no eran Dado que e ra una m anifestación específica­
capaces de proponer leyes antisem itas ni de m ente alem ana de an tidem ocratism o euro­
controlar la em ancipación y la asim ilación de peo, se arm onizó con la situación alem ana y
los judíos, a pesar de la am plitud de sus m ani­ perm aneció como un fenómeno de ex p o rta­
festaciones en tre 18.73 y comienzos del siglo ción m ás difícil que el fascism o. Éste es un
xx. Y aunque los grupos conservadores en el ejem plo u lterio r de los límites de la concep­
poder utilizaban de tan to en tan to el an tise­ ción de un fascismo universal. Los fundam en­
m itism o a su favor, p rep aran d o de ese modo tos nacionalistas llevan a profundas d iferen­
el cam ino p a ra su afirm ación y su d e sa rro ­ cias de país en país y no es posible ninguna
llo, en la práctica, políticam ente, no le dieron explicación m onocausal que se base en p re­
m ucho espacio. Antes del surgim iento del m isas económicas, políticas o ideológicas. El
H itler las m anifestaciones de violencia an ti­ n., como H itler, fue el producto de la p rim e­
sem ita eran ra ra s en Alemania, a diferencia ra g u erra m undial, pero recibió su form a y
de E uropa oriental. N aturalm ente el an tise­ su fuerza de los problem as fundam entales de
m itism o estaba siem pre presente, esperando la histo ria alem ana m oderna que c a ra c te ri­
nuevas ocasiones, especialm ente en periodos zaron el difícil cam ino del movimiento dem o­
de crisis política y económica. Se inflamó con crático. E ntre éstos estaba la fragilidad de la
gran intensidad en los periodos 1873-1895, tradición d em ocrática y los potentes restos
1918-1923, 1930-1933, pero su influencia sobre de las instituciones au toritarias gubernam en­
la vida política y la trem enda realización de tales anteriores y posteriores a 1848; la recep­
NACIONALSOCIALISMO 1039

tividad a las ideas nacionalistas, im perialis­ clase m edia y a la clase o b rera de los p roble­
tas, un producto de la creación reta rd ad a y m as internos. La "com unidad nacional" fue
nunca realizada com pletam ente de un e s ta ­ elegida como panacea para la cura de los
do nacional alemán; los problem as que d e ri­ m ales económ icos y políticos, en lugar del
vaban de la d erro ta inesperada y de la fáb u ­ pluralism o dem ocrático y de la sociedad cla­
la subsiguiente de la "p u ñ alad a p o r la esp al­ sista. Las doctrinas m ilitaristas y racistas fue­
d a ”, y el am plio descontento p o r la paz de ron los instrum entos p a ra engañar y conquis­
V ersalles; la crisis perm anente de una rep ú ­ ta r a la población. En la cam paña co n tra el
blica que no consiguió n u n ca obtener el apo­ tratad o de Versalles se utilizó un nacionalis­
yo pleno de la m ayoría d e la población; las mo agresivo que se rem itía al tradicional sen­
explosivas consecuencias de la depresión en tim iento alem án de unicidad y a la visión de
este estado altam ente industrializado, dividi­ una gran Alemania unida. El siguiente paso
do en lo social y en lo religioso, con sus re s i­ fue la exigencia de expansión de los confines
duos feudales y tradicionalistas, y, finalm en­ nacionales y étnicos, p o r el espacio vital, al
te, el m iedo de la proletarización y del com u­ este, de los pueblos alem án y germ ano, con­
nism o sentido p o r la clase m edia y el resen ­ siderados superiores. Además del culto a
tim iento ulterio r y el pánico de u na población H itler, que apelaba al deseo a u to ritario de
ru ra l am enazada por la expansión de la tec­ orden, la versión social y biológica del an ti­
nología m oderna. No debería, en consecuen­ sem itism o se convirtió en una de las p rin ci­
cia so rp ren d er el hecho de que el n. tuvo sus pales características fanáticas del program a
m ayores éxitos electorales prim ero en la hitleriano. Este problem a se prestab a al con­
B aviera ru ra l y luego en las provincias ru r a ­ cepto de! enem igo absoluto que cualquier
les del Schlesw ig-H olstein y en la Baja movimiento totalitario debe ten er para poder
Sajonia. d irig ir y desviar la agresividad que ha movi­
E ntre los factores caracterizan tes de los lizado. La ideología nacionalsocialista y la tra ­
com ienzos del n. está la parte sum am ente gedia política se basaban especialm ente en el
im portan te sostenida p o r el esp ectacu lar derecho del m ás fu erte según las teorías del
ascenso y p o r la veneración casi religiosa del darw inism o social. La exaltación de la
Fiihrer. La estru ctu ra organizativa y las acti­ "acción" como m áxim o ideal, por encim a de
vidades de este nuevo tip o de m ovim iento se la razón y del intelecto, definió la n atu raleza
basaro n com pletam ente en el principio del fundam entalm ente irracional del n. Su obje­
líder. En el centro estab a la figura de Adolf tivo final fue la adquisición de poder ilim ita­
H itler. En térm inos de psicología social, él do mediante la opresión en el interior del país
rep resen tab a el hom bre de la calle en posi­ y la expansión en el exterior. La h isto ria del
ción subo rd in ad a con deseos de suplir sus T ercer Reich revela q u e el n. siguió los p ri­
sentim ientos de inferioridad mediante la mili- m itivos planes de H itler, a p esar de que los
tancia y el radicalism o político. Su nacim ien­ críticos de la época lo liquidaron a p re su ra ­
to austríaco, su fracaso en la instrucción y en dam ente. En efecto, la historia del n. es la his­
la profesión, y la experiencia liberadora del toria de su fatal subestim ación.
cam araderism o m asculino durante la g uerra Esto es válido tam bién p ara la victoria de
form aron tanto su vida como la ideología del H itler en 1933; el T ercer Reich se realizó gra­
nacionalsocialism o. cias a una serie de eficaces y engañosas
El n. se basaba en un darw inism o social m aniobras. Sin ellas H itler propablem ente no
nacionalista, racista y u ltrasim plificado que habría jam ás llegado al poder. Él afirm ó que
habían hecho popular los escritos de los radi­ la suya era una "revolución legal". M ezclan­
cales sectarios. Sin em bargo, al mism o tiem ­ do estos dos conceptos contradictorios, los
po, trató, p o r m edio de u n a ecléctica mezcla nacionalistas satisficieron tan to el deseo
de program as doctrinales y políticos, de d iri­ popular de o rden com o el deseo de un cam ­
girse a todos los estrato s de la población. Los bio total en un periodo de graves males eco­
prim eros eslóganes del n. m ediante su éxito nómicos. Después del fracaso de su putsch de
im p erialista y expansionista y m ediante su 1923, incluso del putsch reaccionario de Kapp
subordinación al gobierno dictatorial nacio­ de 1920, que d em ostró la aversión de la b u r­
nalista fueron proyectados para d istraer a la guesía y de los funcionarios estatales respecto
1040 NACIONALSOCIALISMO

de los golpes de estad o y de revoluciones con­ se d e sm o ro n ó fre n te a la ley so b re los p o d e ­


d u cid as a b ie rta m e n te , H itle r se lim itó a tá c ­ res, y los fun cio n ario s co lab o raro n en la leg a­
ticas seudolegales. E n vez de in te n ta r un lización de la rev o lu ció n nazi. In c lu so la
p u tsc h c o n tra la rep ú b lica , utilizó las o p o r­ izq u ie rd a se en candiló y p o r dem asiado tie m ­
tu n id a d e s que le o fre c ía n las m ed id as de po perm aneció casi p aralizada fre n te a la n u e­
em erg en cia de la C o n stitu ció n de W eim ar va situ a c ió n de u n a revolución " le g a l” y
p a ra a b ro g a rla . El c am in o de u n a d ic ta d u ra " n a c io n a l”.
presidencial siem pre ha tenido el apoyo de los En ú ltim o a n álisis, H itler llegó al p o d e r
a d v e rsa rio s c o n serv a d o re s de la d e m o c ra c ia com o co n sec u e n c ia de u n a serie de e rro re s
p a rla m e n ta ria y, d esp u és de 1930, fue s o s te ­ q u e se h a b ría n podido ev itar. Él no fue e le g i­
nido activam ente p o r el m ariscal H indenburg, do lib re m e n te p o r la m ay o ría del pu eb lo a le ­
e! a u to rita rio y filo m o n árq u ico p re s id e n te m án ni hubo razo n es im p rescin d ib les p a ra la
alem án. Fue él q u ien ayudó al p a rtid o n a c io ­ c ap itu lació n de la república. Sin em b arg o , al
nalso cialista a lib e ra rse de las cad en as de un fin, las fu erz a s d e m o c rática s e stu v ie ro n en
p a rtid o m in o rita rio que no h a b ía lo g rad o m in o ría re sp e c to de los p a rtid o s to ta lita rio s
nu n ca m ás de u n a te rc e ra p a rte de voto p o p u ­ y d ic ta to ria le s de los n a c io n a lso c ialista s y de
la r en n in g u n a elección. Los p a rtic u la re s lo s c o m u n ista s. Y en e s ta situ a c ió n un g ran
p o d eres q u e d a b a n al p re sid e n te el d e re c h o n ú m ero de los c u a d ro s d irig en tes a lem an es
a d isolver el R eichstag y n o m b ra r un c a n c i­ se colocó ju n to a H itle r después de 1933. La
ller hicieron posible la d ictad u ra legal del p re­ s u sc e p tib ilid a d de la c la se m edia te n ía ra z o ­
sidente. F ue el ejercicio de estas p re r r o g a ti­ nes ta n to h istó ric a s com o co n tin g e n te s. En
vas, y no la a clam ació n de un g o b iern o de tan to la h isto ria de la to m a del poder p o r p a r­
m ayoría, lo que llevó a H itle r al poder. te de H itle r p u e d e ser o scu ra, ni s iq u ie ra los
La lograda im posición de un gobierno a u to ­ re q u is ito s del n. se p re s ta n a las ex p lic ac io ­
m átic o fue a u m e n ta d a p o r la apelación a una nes lineales. M uchos factores y elem en to s no
"rev o lu ció n n a c io n a l’’. P o r lo que se refe ría bien d efinidos d e sem p e ñ aro n un papel, y
a H itler, la a lia n za con los p a rtid o s de d e re ­ o sc u ra s fu erz a s s u b te rrá n e a s d e riv a b a n de
cha, c írc u lo s in d u stria le s , in te re se s a g ra rio s las condiciones nacio n ales y so c ia les a le m a ­
y m ilita re s fue sólo u n a m a n io b ra táctica. nas y eu ropeas. El fatal ascenso de H itle r está
C uando la grave c ris is del p a rtid o se perfiló e s tr e c h a m e n te v in c u la d o a u n a f u e r te
en el h o rizo n te a fines de 1932, él hizo g ra n ­ c o rrie n te de sucesos a lem an es del siglo xix
des concesiones a los cam peones de una "con­ y del siglo xx, si bien el n. no p u ed e e q u ip a r­
c e n trac ió n n a c io n a l” de la d erech a, guiados se a la h is to ria alem an a.
p o r von Papen, c o n fid e n te de H in d en b u rg .
Pero si bien en su c a lid a d de c a n c ille r aceptó IV. CONSOLIDAMIENTO Y DINÁMICA DEL RÉGIMEN. El
u n a m ay o ría de m in istro s c o n serv ad o res, régim en nacionalsocialista alem án (1933-1945)
in sistió sin e m b a rg o en el d erech o de e je rc e r se c a ra c te riz ó p o r un veloz p roceso de s u p re ­
poderes p resid e n cia le s d icta to ria le s. H acien ­ sión y coordinación (Gleichschaltung) de todas
do p a s a r las reiv in d icacio n es de p o d e r de los las fu erz a s e in stitu c io n e s p o lític a s, sociales
n a c io n a lso c ialista s com o la lla m a d a a un y c u ltu ra le s. La " to m a del p o d e r” se e fe c tu ó
renacim iento cristiano-nacional, H indenburg con éxito en el esp acio de cin co m eses, y
logró el efecto e sp e ra d o ta n to en el go b iern o m ucho m ás netam en te que en la Italia fascista
com o en el p u e b lo y no in te rfirió con la s des­ a lo largo de seis años. El s iste m a to ta lita rio
piadadas m ed id a s rep re siv a s que H itle r apli­ m o n o p a rtid ístic o y con un solo líd e r se e s ta ­
có con la ay u d a de eso s p o d e re s d ic ta to ria ­ bleció fin a lm e n te en el verano de 1934, c u a n ­
les "le g a le s" en fe b re ro de 1933. Los aliad o s do H itle r con u n a s a n g u in a ria p u rg a del p a r ­
de H itle r p rim e ro h a b ía n so b re v a lo ra d o los tid o (y de sus o rg an izacio n es m ilita re s , las
p ro p io s p o d e re s y luego h a b ía n tra ta d o de s a ) obtuvo el apoyo com pleto del e jé rcito y se
re c o n d u c ir la rev o lu ció n d e n tro de can ales nom inó, a la m u e rte del p re sid e n te H in d e n ­
m ás d iscip lin ad o s. P ero fue ju s ta m e n te la b u rg , jefe del estad o , can ciller, líd e r del p a r ­
c o la b o rac ió n d e ésto s la que hizo p o sible la tid o y de la n ació n y d ic ta d o r ú n ico de Ale­
seu d o leg alid ad de e sa revolución. P o r raz o ­ m ania.
nes sim ilares, la o p osición de la clase m edia En los años p o ste rio re s, el régim en se p r e ­
NACIONALSOCIALISMO 1041

p a ró p a ra la realización de los fines ideológi­ c rím en e s seudolegales y mal e n c u b ie rto s.


cos ta n to en la p o lítica in te rio r com o en la H itle r tu v o una sola, eg o m a n iac a resp u e sta :
e x te rio r. El co n tro l to ta lita rio del p o d e r en el pueblo alem án h ab ía fra c a sa d o en la p ru e ­
el in te rio r de A lem ania fue u tilizad o p a ra la ba h istó ric a y p o r lo ta n to se h a b ía a rrie s g a ­
m ovilización de todos los re c u rs o s con el fin d o la ex isten cia n acio n al. Él, al final, e sta b a
de lo g ra r el so stén m ilita r de la hegem onía o b sesionado por una idea: que no hab ría ced i­
alem ana en E u ro p a y la anexión de un am plio do jam ás, que lo que había o c u rrid o en
te rrito rio , so b re to d o en E u ro p a o rie n ta l. Es noviem bre de 1918 no se re p e tiría nunca m ás
s o rp re n d e n te o b se rv a r h a s ta qué g rad o la en la h isto ria alem ana. E n su testam en to polí­
p o lític a del n. e sta b a d e te rm in a d a p o r p o si­ tic o del 29 de a b ril de 1945 rep itió las id eas
ciones id eo ló g icas, m ás q u e nada en el cam ­ fijas que habían g o b e rn a d o el ascenso y el
po del ra c ism o y del a n tise m itism o , com o lo d om inio del n., com enzando po r el odio feroz
dem ostró la crim in al elim inación de m illones h a c ia "el ju d a ism o in te rn a c io n a l y sus cóm ­
de ju d ío s y la ríg id a su p re sió n de las n a c io ­ plices”, que, en la visión del m undo de H itler,
nes eslavas. La p o lítica d e la ocupación del e ra n los resp o n sa b le s d e todo lo que e sta b a
n. d u ra n te la segunda g u e rra m undial fue u n a su ced ien d o .
te rrib le realizació n de las ideas de s u p e rio ri­ La c a íd a del n. fue s e lla d a ju ríd ic a m e n te
dad a le m an a y del d e re c h o al espacio vital. p o r la co m isión aliad a d e co n tro l que el 4 de
F ue incluso fu n d a m e n ta lm e n te d ife ren te del ju n io de 1945 disolvió fo rm a lm e n te el n s d a p
gobierno d icta to ria l, m ás trad icional, del fa s­ y ordenó el a rre sto y la in ternación de sus fun­
cism o ita lia n o , si b ien la a lia n z a e n tre Mus- c io n a rio s. Los re s u lta d o s del dom inio nazi
solini y H itle r fue la q u e a lla n ó el cam ino a fu ero n obvios com o su final. Incluso su s c ri­
las e x tre m a s co n sec u e n c ia s del te rro r, de la terio s de m ed ició n del éxito im p u g n a b a n la
g u e rra y de la d e stru c c ió n . eficacia de la p o lítica n azi. El precio p ag ad o
Al fin, las m a n ife sta c io n e s reales del rég i­ fue altísim o: m ás de 6 m illones y m edio de ale­
m en n a c io n a lso c ia lista im p u g n a ro n ju s ta ­ m an es m u erto s, el do b le de prófugos, la divi­
m ente a quellas ideas so b re las cuales se b a sa ­ sión y la re p a rtic ió n d e l país, el final de su
ba y el neo n azism o no tu v o m ay o r su e rte en e x iste n c ia com o estad o : éste e ra el balance
la A lem ania de la p o sg u e rra . El com pleto f ra ­ alem án del T ercer Reich. El balance europeo,
caso y la a u to d e s tru c c ió n del n. en 1945 s ir ­ q u e com ienza con el e x te rm in io de casi seis
ven tam b ién p a ra im p u g n a r la creen cia p o p u ­ m illones d e judíos, s u p e ró am pliam ente estas
la r de que u n a d ic ta d u ra to ta lita r ia que a n u ­ cifras: m ie n tra s que F ra n c ia tuvo casi och o ­
la todo co n tro l político y m oral y que, en c o n ­ c ie n tas m il víctim as y la G ran B re ta ñ a a lre ­
secuencia, pu ed e a c tu a r e s p e c ta c u la r y rá p i­ d e d o r de c u a tro c ie n ta s mil, en R usia los
dam ente, g a ra n tiz a o rd e n y eficiencia en u n a m u erto s fueron a lre d e d o r de veinte m illones,
m ed id a m ás a m p lia y u n a m ay o r se g u rid a d c u a tro m illo n es y m ed io en Polonia y un
y e sta b ilid a d q u e los com plejos siste m a s m illón s e te c ie n to s m il en Y ugoslavia. La c u l­
dem ocráticos. M ás allá del rígido seudoorden pa de Alemania, especialm ente respecto de los
del T ercer R eich h a b ía u n a enorm e riv alid ad pueblos de la E u ro p a o rie n ta l —y la e x p u l­
p ro fesional y personal, u n a ca n tid ad de ó rd e ­ sión, p o r rep re salia , de los alem anes de estos
nes a r b itra ria s p o r p a rte del líd er e in se g u ri­ te rrito rio s —, q u e d a rá n com o la herencia p e r­
dad por la vigilancia y el te r r o r. El re su lta d o m an e n te d e ja d a por el nacio n also cialism o .
fue un te m p o ra l a u m e n to del poder, seguido
p o r una d ism in u ció n de la conciencia n a c io ­ : H. Arendt, Los orígenes del totali­
b ib l io g r a f ía

nal, que c u lm in ó en el cao s de la fase final. tarismo (1951), M adrid, Taurus, 1974; K.D. Bra-
Los excesos que a c o m p a ñ a ro n la declinación cher, La dictadura alemana (1969), Madrid, Alian­
del T ercer Reich m o stra ro n la verd ad era su s­ za, 1974; Die Auflóssung der Weimarer Republik,
ta n c ia de un s iste m a que, c o n tra ria m e n te a Villingen, Ring Verlag, 1971, 5a. ed.; Die natio-
la se d u c to ra te o ría de la d ic ta d u ra , no dio a nalsozialistische Machtergreifung, Colonia, West
sus ciu d a d a n o s ni o rd en p o lítico y g obierno D eutscher Verlag, 1974, 3a. ed.; La crisi
eficaz, ni m ay o r se g u rid a d y m ejo res p o sib i­ dell’E uropa (1976, 1979), Milán, Mondadori, 1978;
lidades de e x p re sa rse , sino q u e m ás bien se M. Broszat, D erS aat Hitlers, Munich, Deutscher
b asó so b re el d e sp o tism o o rg an iz ad o y so b re Taschenbuch Verlag, 1969; H. Bucheim (corap.),
1042 NEOCORPORATIV1SMO

Anatomie des SS-Slaates, Munich, Deutscher Tas- ¿Q ué tipo p u es de relaciones e n tre e s ta d o


chenbuch Verlag, 1965; A. Bullock, Hitler (\952), y so cied ad civil c o rre sp o n d e al c o n c ep to de
Barcelona, Bruguera, 1978, 2 vols.; J. Fest, Hitler: n.P En la lite r a tu r a esp ecializad a re c ie n te se
un estudio sobre el miedo (1973), Barcelona, h an ido a firm a n d o dos usos diversos d e este
Noguer, 1974, 2 vols.; K. H ildebrand, Das Dritte concepto.
Reich, Munich, Oldenburg, 1979; W. H ofer P ara los a u to re s que p arten de la definición
(comp.), 11 nazionalsocialismo (1958), Milán, Fel- de S c h m itte r (1974), el n. es u n a esp ecial for­
trinelli, 1964; E. Jaeckel, Hitlers Weltans- m a de in term ed ia ció n de los intereses e n tre
chauung, Stuttgart, W underlich Rainer, 1981, 2a. sociedad civil y estado, d istin ta o c o n tra p u e s ­
ed.; H.A. Jacobsen, Nationalsozialistische Aussen- ta a la co n o cid a com o p lu ra lis ta (v. p lu ra lis ­
politik 1933-1938, Frankfurt, A. Metzner, 1978; mo). Al c o n tra rio que en el siste m a p lu ra lis ­
G.L. Mosse, La crisi dell’ideologia tedesca (1964), ta, en uno de tip o n e o c o rp o ra tiv o los in te re ­
Milán, 1968; La cultura nazi, Barcelona, Grijal- ses que se generan en la sociedad civil se o rg a­
bo, 1973. nizan en un n ú m ero lim itad o de aso ciacio n es
(g en eralm en te en “ g ru p o s de p r o d u c to r e s ” ,
[k a r l d ie t r ic h b r a c h e r ] o sea sin d ic a to s de tra b a ja d o re s y de e m p re ­
sa rio s, aso ciacio n es de ag ric u lto re s, d ife re n ­
c iad as con base en las funciones que d e s a rro ­
llan y p o r lo ta n to sin c o m p e tir e n tre ellas.
neocorporativismo D ichas aso ciacio n es tien en u n a e s tr u c tu r a
in te rn a c e n tra liz a d a y je rá rq u ic a y la p e rte ­
I. d i v e r s o s c o n c e p t o s d e n e o c o r p o r a t i v i s m o . El n en cia a las m ism as es a m en u d o de hecho
co n cep to de n. se h a d ifu n d id o re c ie n te m e n ­ o b lig a to ria, a u n q u e no de derecho. P e ro su
te en la lite r a tu r a p o lito ló g ica in te rn ac io n al, aspecto m ás c a ra c te rístic o e stá en su relación
com o un in stru m e n to p a ra a n a liza r una serie con el a p a ra to e sta ta l. Es el e sta d o q u ie n les
de cam bios v erificados en la relació n e n tre concede rec o n o c im ien to in stitu c io n a l y el
e sta d o y o rg an iz ac io n e s de los in te re se s p r i­ m onopolio de la re p re se n ta c ió n de los in te ­
vados en los p aíses c a p ita lis ta s de régim en reses, así com o la delegación de u n a se rie de
dem o crático . El prefijo “ n e o ”, así com o ad je­ funciones públicas. Según Offe (1981), la "cor-
tivos tales com o " so c ie ta rio " , " lib e ra l" , p o rativ izació n ” de las organizaciones de inte­
" d e m o c rá tic o ” , " c o n tr a ta d o ”, " v o lu n ta rio ” , reses, en especial de los sindicatos, en los paí­
u sa d o s en su m o m en to p o r diversos a u to re s ses c a p ita lista s av an zad o s d e rég im en d e m o ­
(re sp e ctiv a m e n te p o r S c h m itte r 1974, Lehm - crático , co nsiste esen cialm en te en la " a tr ib u ­
b ru c h 1977, W ilensky 1977, C rouch 1977a y ción de un c a rá c te r p ú b lic o ” p o r p a r te del
1977b) in d ica u n a exigencia de d istin ció n de e sta d o . Sin em b a rg o el fenóm eno tie n e sus
este co n cep to re sp e c to del co n cep to clásico raíces en un hecho h istó ric o m ucho m ás a n ti­
de c o rp o ra tiv ism o (v. corporativismo), irr e ­ guo, en la " re fu n d a m e n ta c ió n de la E u ro p a
m ediablem ente identificado ideológicam ente b u rg u e s a ” (M aier 1975) que tuvo lu g a r e n tre
con el fascism o. El tip o de relacio n es e n tre las dos g u e rra s m undiales o incluso en el paso
e sta d o y so cied ad civil que se q u iere c a p ta r a n te rio r de u n c a p ita lism o lib e ral a u n c a p i­
con tales co n cep to s en re a lid a d no es m uy talism o organizado a p rin cip io s de e ste siglo.
d ife ren te . A m bos "se re fie re n a unos in te n ­ En a b ie rta p o lém ica con la visión p lu r a lis ­
tos p o r h a c e r rev iv ir algo de aq uella u n id a d ta, h eg em ó n ica en los países a n g lo sa jo n es
o rg án ic a de la sociedad m edieval fre n te al p ero in cap az de in te r p re ta r el s iste m a p o líti­
individualism o y atom ización p ro d u cid o s por co de los países de E u ro p a occidental, se seña­
el lib e ra lism o ” (Crouch 1977b). Sin em bargo, la el papel que han d esem p eñ ad o m u ch o s
existe u n a d ife ren c ia fu n d am en tal: que en u n e sta d o s en la fo rm a ció n y c o n so lid ació n de
sistem a neo co rp o rativ o las organizaciones de las o rg an iz ac io n e s de intereses, q u e m u ch a s
los in te re se s p riv ad o s son lib re s de a c e p ta r veces ap arecen d isp erso s e incapaces de u n ir­
o no sus relaciones con el estado, y p o r lo ta n ­ se en la so cied ad civil. "S o la m e n te la in te r ­
to c o n trib u y en a definirlas; al m ism o tiem po, vención c o e rc itiv a del e sta d o b u ro c rá tic o
en el co rp o rativ ism o clásico es el propio e sta ­ m o derno, so ste n ien d o la vida de la s o rg a n i­
do q u ien im pone y p la s m a d ich a s relaciones. zaciones, regulando su cam po de jurisdicción,