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P.

Universidad Católica de Chile


Instituto de Ciencia Política
ICP0107 Formación de Políticas Públicas

Guía para elaboración de minutas y criterios de evaluación 2018

Las minutas deberán incluir una primera parte, equivalente a no más de un tercio de la
extensión total del trabajo, donde se expone el argumento o tesis principal del autor.
Luego en los dos tercios siguientes se debe presentar una interpretación, o aplicación del
mismo, o crítica del texto (fortalezas y debilidades), o una comparación con otro autor.
En la calificación no sólo se considerará la presencia de los elementos mencionados
(tesis del autor y análisis personal), sino que también la calidad de tales componentes.
Se evaluará también la lógica argumental; la pertinencia y conexión entre la tesis del
autor y el análisis personal; la redacción, presentación, ortografía y puntuación.
Los estudiantes deben plantear argumentos con plena libertad de pensamiento, sin
intentar concurrir al acuerdo con las opiniones del profesor, sino que entregando
evidencia empírica o razones fundadas para cualquier juicio que se plantee. Evite el
juicio gratuito e infundado. Cada juicio debe ir apoyado por lo menos con una razón
explicita. Por ejemplo, al juicio “Una política pública generada de manera participativa
es superior…” debe seguir su fundación “...porque la participación mejora la calidad del
diagnóstico del problema y ello induce soluciones pertinentes.”
Las minutas no deben en ningún caso exceder las 800 palabras (una página y media a
espacio simple, Times New Roman 12 pts.). Deberán entregarse en papel a los
ayudantes en las fechas indicadas. Se aceptarán minutas atrasadas, las cuales tendrán un
descuento de 0.5 puntos por cada día de atraso o fracción
Las minutas se calificarán por concepto (insuficiente, suficiente, bueno, muy bueno,
excelente), asignándose las nota asociada al concepto más un pequeño subsidio de
medio punto (3,5; 4,5; 5,5; 6,5 y 7). Notas inferiores a 3,5 aparecen como resultado de
eventuales descuentos por atraso. La no entrega de una minuta se califica con nota 1.
Los estudiantes deben ser extremadamente cuidadosos al entregar los créditos
correspondientes a las ideas ajenas. Minutas plagiadas total o parcialmente (basta un
párrafo), tanto en la redacción formal como en la argumentación, serán calificadas con
una nota 1, sin perjuicio de las eventuales sanciones que el Instituto de Ciencia Política,
la Facultad, o la Universidad estimen pertinentes de acuerdo a la reglamentación
vigente.
Se adjunta una minuta modelo calificada como excelente (7).
Minuta 1

Alumno :
Texto : Douglass North, “La Nueva Economía Política”.
Fecha :

El autor plantea que el modelo de la elección racional no es suficiente, por sí


solo, para entender el comportamiento de los mercados políticos, puesto que éstos
últimos son ineficientes en términos de medir lo que se está intercambiando y de hacer
cumplir los acuerdos. Además, estos mercados se caracterizan por la información
imperfecta de los actores, por el uso de modelos subjetivos para explicar su entorno, y
por los altos costos de transacción que impiden establecer soluciones eficaces, lo cual se
contrapone notoriamente a la racionalidad instrumental. Debido a esto, North propone
incorporar al enfoque de elección racional la teoría de los costos de transacción para una
mejor comprensión de los mercados políticos y del desempeño de la política a través del
tiempo.
Ahora bien, tal como lo explica North, en los mercados políticos se intercambian
promesas a cambio de votos, y la forma observable de estas promesas es a través de los
acuerdos entre los representantes y sus votantes, entre los distintos representantes, entre
los representantes y el ejecutivo, etc. Todo esto puede ser aplicable al caso de la
creación de la CORFO bajo el gobierno de Aguirre en 1939. Tras el terremoto de
Chillán, el gobierno propuso un proyecto de ley con la reconstrucción de la ciudad y la
creación de la CORFO, la que a su vez tendría la capacidad de crear empresas y otorgar
subsidios; sin embargo, la oposición de derecha no estaba de acuerdo con algunas de las
facultades que ésta tendría, ni menos en financiarla mediante el cobro de impuesto a las
empresas. Debido a esto, el gobierno debió llegar a un acuerdo ex ante con el congreso,
el mercado político más eficiente según el autor, para poder sacar adelante su proyecto.
El acuerdo consistió en que la oposición aprobaría la CORFO, con todas las
atribuciones que el gobierno tenía en mente, solo si se financiaba mediante un préstamo
en el extranjero y el cobro de impuestos a las cupríferas norteamericanas, y sí se ponía
fin a la sindicalización campesina.
Ciertamente, esta permuta de favores políticos se realizó sin problemas debido a
la existencia de instituciones políticas que creaban una estructura estable para el
intercambio, lo que disminuyó los costos de transacción. No obstante estas
características, de contar con una institución estable y formar acuerdos con el mercado
“más eficaz” en términos politicos, no se puede hablar de una eficiencia completa o de
costos de transacción cero, puesto que no se podía medir realmente lo que la oposición
buscaba.
Se sabe que la oposición contaba con su ideología propia, lo que el autor
considera esencial en un mercado político para disminuir los costos de transacción,
puesto que estas ideologías tienen elementos estructurales organizados que permiten
recibir e interpretar información a un bajo costo. Sin embargo, el autor aclara que las
ideologías, frecuentemente, son mecanismos cínicos mediante los cuales los candidatos
legislativos tratan de atraer votos, en vista de que los legisladores tienen sus propios
modelos subjetivos y actúan en base a ellos.
Fueron, precisamente, estos modelos subjetivos los que motivaron a la oposición
a actuar así, pues lo que en realidad buscaban con esta propuesta era que sus propias
empresas (debido a que la oposición era dueña de varias de las inversiones que se
habían hecho en el país) no tuvieran que pagar el financiamiento de la CORFO, es decir,
lo que ellos querían, por un lado, era proteger sus intereses y, por otro, retener un
electorado que se les estaba escapando de las manos con el nuevo proceso de
sindicalización que se estaba llevando a cabo en la época. Esto último entra,
precisamente, dentro del segundo marco de los costos de transacción que el autor
precisa para el estudio de la política: los que surgen de las instituciones políticas
específicas. Es decir, la oposición más que pelear por los intereses de sus votantes,
luchaban por mantener un electorado, que estaba en proceso de cambio, para poder
conservar una posición en la política, y así alcanzar el poder, que finalmente, es el
objetivo de los partidos políticos.
El autor considera que son estas imperfecciones del mercado político (los
modelos subjetivos y los costos de transacción de las instituciones políticas específicas),
las culpables del mal desarrollo económico de ciertos países; quizás también esto sea lo
que explique el desarrollo frustrado del país durante el siglo XX.
Finalmente, se puede decir que con este esquema de costos de transacción se
logra, efectivamente, comprender mejor el mercado político y las decisiones de los
actores en un momento determinado, y que también ayuda a entender los resultados que
se generan a largo plazo. A la vez, esta teoría ayuda a disminuir la ineficiencia del
sistema con la proposición de que las formas de gobierno se adaptan a un marco
institucional, aunque no hay que dejar de tomar en cuenta que los mercados políticos
están conformados por actores individuales que son difíciles de predecir y ante una
gama amplia de intereses individuales se hace complejo un análisis que comprenda
muchos de ellos.