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UNIVERSIDAD EVANGÉLICA BOLIVIANA

Carrera de Teología

Filosofía y Santidad

UNIDAD # 3. Base bíblica de la doctrina de la Santidad

Tema # 1. La Santidad. Una consideración de su terminología.

I. Introducción

La vida de santidad o la santidad en el creyente es un elemento medular y fundamental en la fe cristiana. Tanto en el antiguo testamento observamos la doctrina a través de la constitución de un pueblo santo para Dios (Deuteronomio. 7.3), específicamente un pueblo que vivía para Dios, como Dios lo disponía mediante los mandamientos divinos. En el Nuevo Testamento, no menos importante que en el antiguo, se revela la santificación mediante el Salvador y el Espíritu de Cristo. Jesucristo como mediador y sumo sacerdote (que oficia el sacrificio expiatorio y redentor) y el Espíritu Santo que, como vicario de Cristo, comanda la obra evangelizadora y santificadora.

La iglesia de Cristo, como el conjunto de creyentes en Cristo y justificados mediante él, es de quien se habla en 1 Pedro 2.9, el pueblo o nación santa y adquirida por Dios. Más, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento encontramos la sustancia de la vida de santidad: “Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1.16), no hay una razón más fuerte, la vida de santidad no tiene mayor fundamento que la misma santidad de Dios.

En la actualidad es menester adquirir un adecuado entendimiento de los conceptos que atañen a la santificación del creyente. Una correcta comprensión, a la luz de las Escrituras, es importante a la hora de desarrollar estudios y propuestas para la vida práctica del cristiano, el discipulado cristiano debe estar sumergido en los postulados del proceso de santificación de los hijos de Dios, hasta la perfección de Cristo.

de los hijos de Dios, hasta la perfección de Cristo. II. La piedra angular de la

II. La piedra angular de la doctrina de la santidad

La santificación del creyente es relacional, y nos referimos a que tiene como base y objetivo la persona de Dios. Es el fundamento puesto que Dios es Santo (Levítico 11.44, 45; 19.2; 20.26) y su pueblo, a diferencia de los demás pueblos, debe ser santo; es el objetivo ya que Dios se ha propuesto hacernos conforme a la a la imagen de su Hijo, y este fuesen(Romanos 8.29) nos implica una determinación divina y una aceptación por parte del creyente.

La santificación del creyente es relacional ya que le es imposible a él mismo producir algo de Dios en sí mismo, he aquí la relevancia de la agencia del Espíritu Santo, la divinidad santificadora (2 Tesalonicenses 2.13).

sí mismo, he aquí la relevancia de la agencia del Espíritu Santo, la divinidad santificadora (2

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Tal y cual Jesús señaló en la parábola de la vid y los pámpanos (Juan 15), separados de él nada podemos hacer pero unidos a él, Dios es quien hace la obra en nuestros corazones para la vida de santidad.

III. La santidad. Una consideración de su terminología

En el desarrollo de la historia de la doctrina de la Santidad (S. XVI XVIII) para su mejor entendimiento llegaron acuñarse cierto léxico que guardaba relación con los principios bíblicos y a la vez servía para mejor exposición de esta doctrina. Esta terminología no es para nosotros un vocabulario exquisito o la jerga evangélica respecto a la santidad como enseñanza, sino viene a ser conceptos reales y propuestos para una pronta vivencia y aplicación.

La base de lo que se ha de desarrollar es el término y expresión santificación, el cual es citado ocho (8) veces sólo en el Nuevo Testamento y no así en el Antiguo.

Se propone el siguiente significado de este vocablo, basado en 2 Ts. 2.13:

Ἁγιασμός - Jagiasmós

Propiamente purificación, i.e. (el estado de) pureza; concretamente (por hebraísmo) purificador:- santidad, santificación. 1

Este sustantivo tiene un verbo como raíz, el cual se presenta a continuación:

Ἁγιάζω - Jagiázo

Hacer santo, i.e. (ceremonialmente) purificar o consagrar; (mentalmente) venerar:- santificar, santo, -a, santificado, -a. 2

Las referencias neo testamentarias aducidas anteriormente son las siguientes: Ro. 6.19; 6.22; 1 Co. 1.30; 1 Ts. 4.3, 7; 2 Ts. 2.13; 1 Ti. 2.15; 1 Pe. 1.2)

a. Santificación general.

En términos generales, santificación se refiere al proceso total de llegar a ser cristiano y de seguir siéndolo. En su sentido más amplio, el término santificación incluye todos esos efectos que la Palabra de Dios produce en el corazón y la vida del hombre, que principian con su nuevo nacimiento de la muerte espiritual a la vida espiritual, y que culminan con la perfección espiritual en la vida eterna.” He aquí otra definición: “La santificación es la obra del Espíritu Santo de Dios, que libra a los hombres de la culpa y del poder del pecado, que los consagra para que sirvan y amen a Dios, y que les imparte, inicial y progresivamente, los frutos de la redención de Cristo y las virtudes de la vida santa.”

b. Santificación por posición.

Los teólogos luteranos y calvinistas generalmente han apoyado la idea de la santificación o santidad por posición. Un intérprete reciente de Lutero escribe:

1 Software Bíblico E-SWORD v. 2011.

2 Ídem.

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Se explica que “la perfección po r posición es revelada como la posesión de todo

Se explica que “la perfección por posición es revelada como la posesión de todo cristiano

la perfección absoluta que Cristo obró para nosotros en la cruz. Aquí no hay referencia alguna a la cualidad de la vida cristiana. El asunto de vivir sin pecado no está por delante. Todos los santos (los santificados) son partícipes de la perfección obrada por la muerte de Cristo”. La perfección por posición es un sinónimo de santificación por posición, la cual es “obrada por Cristo para cada creyente, y que cada

creyente posee desde el momento en que ejerce la fe salvadora”

Los wesleyanos aceptan esta posición, puesto que es un aspecto de la enseñanza bíblica. La santificación es la adscripción de la santidad a las personas por virtud de su relación con Dios. Es la acepción inferior del término, y es la que se le da cuando se dice que todos los cristianos son santos. La iglesia cristiana es una comunidad separada, cuya naturaleza es santa”.

Sin embargo, desde el punto de vista wesleyano, la santificación es más que una relación objetiva con Dios a través de Cristo. En el momento en que esta relación nueva es establecida por la fe en Cristo, el creyente justificado recibe el Espíritu Santo y experimenta el principio de la santificación Ética. A este principio de la vida espiritual nosotros lo llamamos santificación inicial.

c. Santificación inicial

Cuando se le preguntó a Wesley cuándo principia la santificación, contestó: “En momento en que somos justificados; la semilla de toda virtud es plantada en el alma. Desde ese momento el creyente muere gradualmente al pecado, y crece en la gracia. Sin embargo, el pecado permanece en Él; efectivamente, la semilla de todo pecado (queda en Él) hasta que es santificado en espíritu, alma y cuerpo.” Wesley cree que la santificación, en este sentido inicial, es la contraparte Ética de la justificación. “En el momento en que somos justificados”, explica el señor Wesley “en ese mismo momento principia la santificación. En ese instante nacemos de nuevo, nacemos de lo alto, nacemos del Espíritu: se efectúa un cambio verdadero tanto como un cambio relativo. Somos renovados interiormente por el poder de Dios.” Así que la santificación inicial es prácticamente equivalente a la regeneración. El ser vivificado para Dios por el Espíritu equivale a principiar el camino de la perfección.

d. Santificación progresiva

La enseñanza característica de Juan Wesley es que esta obra de santificación interior puede ser terminada o concluida “en un momento”, por la fe, cuando el corazón es purificado de la raíz interna del pecado el orgullo, la voluntad propia y terca, el ateísmo o la idolatría y perfeccionado en el amor de

Es, por lo tanto,

el orgullo, la voluntad propia y terca, el ateísmo o la idolatría y perfeccionado en el

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Dios. Como consecuencia de esta purificación más profunda del corazón, el cristiano es capacitado a crecer más normalmente hacia una semejanza perfeccionada a Cristo.

e. Entera Santificación

En su sermón titulado, “Obrando Nuestra Propia Salvación”, Juan Wesley sitúa la gracia de la entera santificación en su contexto debido:

la gracia de la entera santificación en su contexto debido: f. Perfección Este término ha causado

f. Perfección

Este término ha causado muchas críticas al movimiento de santidad, pero es un término bíblico; además, ha sido usado en la enseñanza de la santidad durante toda la era cristiana. En lo que toca a Wesley, Él usó el término diciendo que era bíblico, y Wesley estaba profundamente comprometido a (usar) el lenguaje de las Escrituras”.

comprometido a (usar) el lenguaje de las Escrituras”. Wesley mismo hace un resumen de sus enseñanzas

Wesley mismo hace un resumen de sus enseñanzas sobre la santidad en una obra pequeña titulada Una clara explicación de la perfección cristiana. En esto también se hace la siguiente atinada observación: “La definición de Wesley de la perfección todavía no ha sido superada, y aún conserva la esencia de lo que ese término significa tal como es usado en los círculos de santidad. Wesley prefería usar el término perfección cristiana, en vez del término más amplio, perfección.”

Al concluir Una clara explicación, Wesley hace un resumen de sus enseñanzas, con estas palabras: “Al usar el término perfección quiero decir el amor humilde, tierno y paciente a Dios, y a nuestro prójimo, gobernando nuestro temperamento, nuestras palabras y acciones.”

Wesley tuvo mucho cuidado en protegerse de una interpretación legalista o farisaica de la perfección, al insistir continuamente en que “no hay tal perfección en esta vida que implique una liberación completa, ya sea de la ignorancia o de los errores, en cosas que no sean esenciales a la salvación, o de múltiples tentaciones, o de un sinfín de flaquezas, con todas las cuales el cuerpo corruptible oprime más o menos al alma”.

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