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10 La Felicidad

(Palito Ortega cantando La Felicidad por TV y en un bar lo observan. El chef Manuel, el Uru, encantado, el amigo
Mateo resistiéndolo. Más amigos llegan.) Cuando los griegos pensaban la felicidad la consideraban el fin de
todos nuestros actos. El bien supremo al que aspira todo hombre alcanzar la plenitud. Algunos pensaban la
plenitud como la posibilidad de realizarse. Otros como alcanzar el autodominio o la paz interior. Y otros como la
autonomía, la independencia plena. Pero la pregunta eterna siempre ha sido ¿Es posible alcanzar la plenitud?
¿Es la felicidad algo alcanzable o debemos considerarla como un horizonte siempre abierto, como una
búsqueda imposible de lo imposible?
(Hilda -La carne a la noche dicen que se pudre en el estómago. Yo a la noche no, no... Chef Uru-Bueno pero
tampoco seas tan paranoica. Hilda –No pero no es paranoica, simplemente es cuidarme. Hay cosas que no se
pueden hacer y… ¿Qué? Chef Uru -Así te mantenés. Ese es el secreto. Hilda –No, no eso es cuidarme. Santiago
Las Heras –Buenas, buenas ¿Cómo andan muchachos? Tanto tiempo. ¿Qué hacés filo? ¿Cómo va zurdito? ¿Todo
bien? ¿Qué hacés Uru? ¡Lindo boliche eh! ¿Qué hacés Hildita? ¿Cómo andás Linda? ¿Qué se cuenta todo lindo?
Mirá les voy a contar una cosa, me acaban de entregar mi nueva nave- Muestra las llaves de un auto. Alicia -¡Se
ve que la vida te sigue sonriendo a vos eh! Santiago Las Heras –Bueh, no me puedo quejar) Si acá hay un tipo
feliz ese es Santiago Las Heras: Dos departamentos en Punta del Este, veleros, mujeres, éxito en los negocios,
vacaciones en lugares paradisíacos, salud impecable. En fin, un tipo pleno ¿No? Pleno si asociamos felicidad a
consumo. Vivimos tiempos donde la felicidad parece indisociable de nuestra propensión a consumir y de la
propiedad de bienes materiales. Cuando la felicidad se convierte, únicamente, en nuestro acceso material al
consumo, no solo se establece una conexión entre felicidad y desigualdad sino, sobre todo, entre felicidad y
alienación. (Hilda -¿Qué modelo es? Es un… Mirá, prefiero mostrártelo porque no sabés, te vas a caer de culo je
je. Uru –Trajiste tu propio vino… Santiago -Sí, sí es un vinito francés, pruébenlo no, no, es una cosa increíble)
Primero porque en una sociedad capitalista como la nuestra, las personas tenemos un acceso desigual al
mercado de consumo. Y segundo porque al poner en los objetos y no en nosotros mismos la realización
personal, la felicidad se vuelve algo inestable y efímero tanto como en los objetos de la que depende. Pero el
principal y gran tema de la felicidad es su relación con el bien, ya que nos plantea dos problemáticas
importantes. Por un lado ¿Puedo ser feliz haciendo el mal? Y por otro ¿Puedo ser feliz yo solo habiendo a mi
alrededor tanta gente que sufre?
¿Y cómo entienden la felicidad mis amigos? En esta mesa les aseguro que cada uno tiene una definición
diferente sobre el tema. Por ejemplo Mateo, un socrático, en este momento debe estar pensando que Santiago
es un consumista superficial, que equivoca el camino. Porque la felicidad según el Sócrates platónico, pasa más
por el desarrollo del saber y jamás por las cuestiones materiales. Nada que esté basado solo en lo corpóreo, en
lo material como la fama, la riqueza o el placer puede hacernos verdaderamente felices. Lo importante está en el
desarrollo de nuestro intelecto, en la expansión de nuestro saber, conociendo la verdad se alcanza la felicidad. El
saber y la felicidad están íntimamente ligados. Por eso se trata como se leía en el oráculo de Delfos de saber
bien quienes somos y en que parte de la trama estamos situados. “Conócete a ti mismo” Esta es la forma de
alcanzar la felicidad.
(Mateo -¿Un poquito de vino no querés? Hilda -Bueno, un poquito de vino. Suficiente, está bien. Hoy puedo
tomar un poquito de vino por que es jueves) Hilda la aristotélica para ella el sentido de las cosas es que tienden
a una finalidad. (Hilda – Sí, además está comprobado que tomar un vasito de vino en las comidas hace bien
¿No?) ¿Pero cuál es la finalidad del hombre? ¿Para qué existimos? Aristóteles sostiene que la finalidad del
hombre es la felicidad. ¿Cómo la alcanzamos? Desarrollando nuestra areté, nuestra excelencia, nuestra virtud,
aquello que nos es más propio, aquello que nos hace ser lo que somos. ¿Y cuál es entonces la virtud del
hombre? La virtud del hombre es pensar ¿Y cómo la alcanzamos? Dominando a través de nuestros pensamiento
los instintos naturales. La razón busca siempre la prudencia, el equilibrio entre dos extremos, ni comer
desmesuradamente ni morirse de hambre. La felicidad está en encontrar, para vos Hilda, el punto medio entre
los extremos. Lo conveniente a lo que dicta tu razón.
(Llega José andrajoso, grita, se ríe. Santiago -¿Qué hace el loco José acá? ¿De donde lo sacaron? Gruñe, abraza,
es tosco, brusco, manosea. Le dice a Hilda - Tomando vinito. No te vas a poner en pedo. Canta –“Un amigo es
una luz brillando en la oscuridad”. Juega con la comida. Delfina comenta -¿Vos podés creer que me lo encontré
comiendo tela? El Uru -Yo también. Vive comiendo tela. José con un pan en la nariz dice eufórico -Ernesto ¿Qué
estamos haciendo? Y escupe el vino) A ver prestemos un poco de atención, esto se está poniendo interesante.
Observemos por un minuto a Delfina la Epicúrea. Toda le ética Epicúrea está basada en la máxima “Evita el dolor
y busca el placer”. Epicuro sostiene que el dolor se nos presenta sobre todo en aquellas cosas que nos generan
dependencia y tememos perder. Liberarnos de ese dolor es aprender a desligarnos de las cosas, entendiendo
que nada es para siempre, en especial nuestra propia vida. Y por eso Epicuro llamaba a no temerle a nuestra
propia muerte. El más grande placer y por ello la más grande felicidad es alcanzar la paz interior, la
imperturbabilidad del alma. Este es el modo en que hay que entender al hedonismo epicúreo ¿Qué es el
hedonismo? El hedonismo es el culto al placer, es alcanzar el placer por los mínimos detalles, por las pequeñas
cosas, como el placer por el mero caminar o el placer por la mera existencia.
¿Pero se puede llegar a ser feliz acá en la tierra o la felicidad es siempre un imposible? (Alicia –Bueno, al final lo
conocí en el barrio, me enamoré y me quedé trabajando. Y como que se hizo parte de mi vida y me quedé ahí.
Hilda –Está bárbaro. Bueno es que vos siempre tuviste un espíritu combativo. De la escuela ya… ¿No se
acuerdan de la pintada? ¡Por favor! Qué pinto algo que tenía 10 años. Es increíble.) ¿Pero se puede llegar a ser
feliz acá en la tierra o la felicidad es siempre un imposible? Esto es un estado en el que se arriba pero después
de esta vida. Muchas religiones insisten en esto pero para Alicia la felicidad es solo posible en la medida en la
que nos comprometamos con la construcción de un mundo nuevo. Realizando las acciones que nos
corresponden como ciudadanos comprometidos. O sea, se puede pelear por la felicidad futura pero alcanzarla
aquí, en la vida mundana. Alicia pelea por la idea de otro mundo venidero donde todas las miserias e injusticias
sean redimidas. La felicidad es una construcción utópica pero una utopia realizable por la que vale la pena
luchar. Parafraseando a Hegel no se puede ser feliz en un mundo infeliz. La pregunta que puede surgir
observando a Alicia es si la felicidad es un asunto privado o un asunto colectivo. En la modernidad con el
desarrollo del liberalismo la felicidad se volvió un asunto privado. Cada cual empezó a tener la libertad de elegir
el modelo de felicidad que quiera pero de la puerta de su casa para adentro. Ahora bien de la puerta de casa
para afuera ¿Qué pasa?
(Uru –No flaco en serio te digo. Hoy en día todo el mundo se caga en todo el mundo, es así) Para Manuel
Kantiano mas importante que la felicidad es cumplir con el deber. Para Kant la naturaleza de la ética no está en
la felicidad sino en el deber. La clave del sistema es que colectivamente existan reglas formales que garanticen
que ninguno con el fin de alcanzar su propia felicidad avasalle la persona del otro. Primero está el cumplimiento
de las reglas y después la felicidad privada. (Está el amigo José desaliñado en un tacho de basura comiendo tela
y el kantiano sentado cerca en un banco de plaza - ¿José? ¿José? ¿Flaco sos vos? ¿Que hacés Jose? (el otro
gruñe) -Flaco sos vos… ¿No me conocés? Soy el Uru, vení acá, soy el Uru vení a darme un abrazo) ¿Cómo saber
si actuamos correctamente? Muchas veces nuestras inclinaciones naturales nos desvían. Kant propone para ello
una fórmula, el imperativo categórico que dice así: “Obra según aquella máxima que puedas querer que se
convierta al mismo tiempo en ley universal”. (Uru –Vení flaco, abrazame ¿Qué hacés ahí parado?) Si yo voy a ser
indiferente con el otro debo pensar hasta que punto es posible una sociedad en la que impere el egoísmo. ¿Es
posible?
El cinismo es una filosofía que entiende que los grandes problemas humanos se encuentran en el abandono que
el hombre ha hecho de su naturaleza original. Nada hace más infeliz al hombre que la civilización y por ello
postula un retorno a la naturaleza y a las costumbres más animales de los hombres. El origen del nombre tiene
que ver con el comportamiento de Diógenes que vivía como un perro, comía carne cruda, decía malas palabras,
se masturbaba y defecaba en público, escupía a la gente. Su idea radical de libertad, su desvergüenza y sus
constantes ataques a las costumbres, a las tradiciones, a los modos de vida social (Tema de Sumo se mezcla
¿Referencia a Luca?) constituían su camino hacia la felicidad.
¿Qué es la felicidad entonces? ¿Alguno de los amigos podemos decir que es el más feliz de todos? No creo. ¿Qué
es lo que tienen en común? O mejor dicho ¿Tienen algo en común? ¿No será la felicidad la búsqueda del hombre
por poder resolver sus propias limitaciones? O dicho de otro modo ¿No será la felicidad el comenzar aceptando
que la condición humana es que no lo podemos todo? Tal vez la felicidad no trate más de saber quienes somos y
de saber que esta búsqueda no tiene respuesta.
Bibliografía: Capítulo 10 – La Felicidad
Aristóteles; “Etica a Nicómaco”. Epicuro; “Cartas Meneceo”. Kant; Fundamentación de la metafísica de las
costumbres”. Onfray, Michel; “Cinismos”. Platón “Apología de Sócrates”
Escuadras - Nacho y los Caracoles

Yo ando por el mundo


encantado por colores que no se el nombre
colores de almodovar
de frida kahlo, colores.

conozco el lado oscuro


y por eso presto atencion a mis amigos,
ellos son mi segunda piel,
mi capsula protectora.

y quiero estar acá, para cuidarlos,


estar en cada cosa, filtrar lo malo.

yo ando por el mundo,


divirtiendo gente, y llorando por teléfono.
y viendo morir de hambre
a los chicos que tienen hambre.

por la ventana del auto, la ventana del cuarto,


esta tierra, por la ventana,
que es esto, que es esto
todo encuadrado y bajo control.

yo ando por el mundo y los autos corren


para que,
y los chicos corren
para donde,

transisto entre dos lados,


de un lado apuesto a los opuestos,
me muestro me expongo,
yo canto para quien.

por la ventana del auto, la ventana del cuarto,


esta tierra, por la ventana,
que es esto, que es esto
todo encuadrado y bajo control.

yo ando por el mundo


y mis amigos donde estan,
y mi alegria y mi cansancio,
ei amor donde estas, hoy desperte,
no tengo nadie al lado.

por la ventana del auto, la ventana del cuarto,


esta tierra, por la ventana,
que es esto, que es esto
todo encuadrado y bajo control.

yo ando por el mundo


y mis amigos donde estan,
y mi alegria y mi cansancio,
ei amor donde estas, hoy desperte,
no tengo nadie al lado.

por la ventana del auto, la ventana del cuarto,


esta tierra, por la ventana,
que es esto, que es esto
todo encuadrado y bajo control.