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SUSTENTANTE

ESQUEL GUTIERREZ.

Matricula:

14-6287.

MATERIA:

Legislación Monetaria y Financiera.

TEMA:

Tarea VI.

PROFESOR:

Hidian Medina.

FECHA DE ENTREGA:

09/02/2018.
Distinguido participante:

Consulte la bibliografía básica de la asignatura y


demás fuentes complementarias del curso; luego realice
la actividad que se describe a continuación:

1-Elabore un reporte de lectura que contenga:

a-Las ventajas que ofrecen las empresas de ahorro


popular en relación a la banca comercial.

CAJAS DE AHORRO

Las instituciones de ahorro: Son sociedades financieras creadas


para fomentar el ahorro de individuos, familias y empresas, ofreciendo
una forma de incrementar los ahorros al pagar un tipo de interés. Las
principales instituciones de ahorro son las sociedades hipotecarias y las
cajas de ahorro.
Es importante tener una idea clara al respecto:

Las cajas de ahorro: Son instituciones financieras creadas —en


sus orígenes— por los municipios o los gobiernos regionales, residiendo
en éstos su ámbito de actuación. El principal objetivo de estas
instituciones consistía en reunir los excedentes de pequeños ahorradores
(individuos particulares y familias) remunerándolos con tipos de interés
reales positivos. Los fondos depositados debían destinarse a préstamos
—con menores costes que los ofrecidos por los bancos comerciales— a
los residentes del municipio. Por imperativo legal, un importante
porcentaje de los beneficios obtenidos debía reinvertirse en obras
públicas de interés social para la comunidad. Desde finales de la II
Guerra Mundial, la creciente competencia en el sector financiero ha
provocado que, tanto las sociedades hipotecarias como las cajas de
ahorro, hayan ido ampliando sus actividades para realizar prácticas que
en un principio eran exclusivas del sistema bancario: la legislación ha
sido reformada para permitir a estas instituciones ofrecer cuentas
corrientes remuneradas, emitir talonarios de cheques, tarjetas de
crédito, planes de pensiones y otros servicios financieros. De forma
análoga, los bancos han ido invadiendo el territorio de las instituciones
de ahorro, remunerando sus cuentas corrientes y ofreciendo servicios de
hipotecas, cuentas de ahorro y cuentas de ahorro-vivienda.
Las Cajas de Ahorro son una fuente del financiamiento para los
proyectos de inversión las cuales son para pequeños inversionistas
(Liquidez ). Son instituciones financieras que pertenecen a un amplio
número se socios, usualmente de bajos recursos, no considerados como
sujetos de crédito por la banca comercial. Reciben su ahorro y les
otorgan préstamos.

IMPACTO DE LAS CAJAS DE AHORRO.


Yo creo que debido a los grandes fraudes que ocurrieron en los últimos
tiempos en la Argentina con el tema del corralito la gente no confía en
las cajas de ahorro y mucho menos en los bancos, dado que esto privó a
los clientes y a los ahorristas el uso del dinero, ocasionando graves
problemas económicos y en ciertos casos de salud. Llevando al país al
estado de extrema pobreza y hambre.

¿Por qué usar una caja de ahorro en lugar de una Cuenta bancaria?

Una posible respuesta es que las personas que recurren a las cajas de
ahorro viven en pequeñas comunidades donde no existe una sucursal
bancaria, y además las esta se especializan en cantidades chicas a
diferencia de los bancos que se especializan en cantidades grandes.

VENTAJAS DE LAS CAJAS DE AHORRO


Llegan a pequeñas comunidades, incluso las que cuentan con menos de
12.000 habitantes, que en general no interesan a los bancos. La cercanía
con los socios es importante para que asistan a las asambleas
Son específicas en los préstamos de bajas cantidades para el público que
por su patrimonio e ingresos no es aceptado por los bancos

Las cajas populares ofrecen tasas de interés ligeramente mas altas que
los bancos.

Prestan parte de los ahorros a los socios que soliciten crédito e invierten
el resto en los bancos, obteniendo un buen rendimiento por el volumen
del depósito.

CONCLUSIONES

La gente prefiere tener su dinero estancado que tenerlo en una Caja de


ahorro o banco que no les garantiza ninguna seguridad. aunque se
hagan Organizaciones de Control y aunque el gobierno los Apoye,
siempre habrá fraude.

b-El origen, evolución y función de la caja de ahorros


para obreros.

LAS CAJAS DE AHORRO:

EL ORIGEN DE LAS CAJAS DE AHORRO:


El objetivo de este trabajo no es la descripción particularizada de la
historia de las cajas de ahorro. Remarcaremos sólo algunos aspectos
esenciales en su creación y evolución.

Hemos de constatar en primer lugar que el origen de las cajas de ahorro


está atado históricamente a las instituciones de tipo benéfico,
especialmente de los montes de piedad. Instituciones ya presentes en el
S. XV, generalmente apoyadas por la iniciativa eclesiástica. En el S. XVIII,
los montes de piedad están patrocinados por la iniciativa real,
manteniéndose la inspiración benéfico - religiosa de su funcionamiento.
El concepto más moderno de <<caja de ahorro>> aparece en Europa
(concretamente en Gran Bretaña) durante la segunda mitad del S. XVIII.
Este concepto tiene sus bases en el pensamiento de Jeremy Bentham
(1748-1832 ), la filosofía del cual consiste en considerar las cajas de
ahorro como un instrumento de mejora de las condiciones de vida de las
clases trabajadoras, mediante la remuneración del ahorro y creando un
nivel de seguridad económica superior. A finales del S. XVIII y principios
del siguiente se constata la expansión de estas instituciones por toda
Europa, destacando Gran Bretaña.

En España, la introducción de las ideas promotoras de las cajas de


ahorro empieza en el trienio liberal (1820-1823), especialmente con la
vuelta de los exiliados después de la muerte de Fernando VII.

Las sociedades Amigos de París son, en general, las que asumen la


promoción de las cajas de ahorro. Esta realidad es muy notable en
Madrid, donde se fundó una en el año 1838, poco después de que en el
año 1834 un concurso para la Sociedad Económica Matritense de Amigos
del País, premiando la memoria sobre el establecimiento y fundación de
una caja de ahorros.

El año 1834 funcionaba una caja de ahorros en Jerez de la Frontera;


echo que consta en la real orden del 3 de Abril de 1835. Este real decreto
exhorta a la creación de cajas de ahorro.

Como consecuencia de esta iniciativa oficial del año 1835 serán creadas,
a parte de la caja de ahorros de Madrid, las de Granada (1839),
Santander (1839), Sagunt (1841), Valladolid (1841), Sevilla (1842), la
Coruña (1842), Barcelona (1839-1844), Valencia (1851). En todos los
casos nombrados, las cajas de ahorro quedan vinculadas a los montes de
piedad, sean de creación anterior como la de Barcelona, o de creación
simultánea en la misma caja. La razón de esta vinculación, debajo de la
inspiración benéfica i filantrópica que las patrocina, está en la falta de
confianza en el crédito oficial. Este, en otros países europeos, era el
destino principal de las inversiones hechas con los fondos de las cajas de
ahorro.

La irregularidad en la gestión de la deuda pública i la desconfianza hacia


ella, impedía que este tipo de funcionamiento, fueran estímulos básicos
para el ahorro popular sobre todo cuando se afirmaba que una de las
principales características de las cajas de ahorro era la seguridad y la
confianza. Esta es la razón de la vinculación con los montes de piedad.
Esta vinculación, dificultaba la expansión de las cajas de ahorro, como le
pasaba a la de Madrid que encontraba muchas dificultades para colocar
sus capitales, ya que los montes de piedad sólo podían absorber una
parte.

Precisamente entorno este tema de la colocación de fondos de las cajas


para asegurar la remuneración al ahorrador, la Junta Promotora de la
caja barcelonesa había propuesto que el rendimiento del capital se
realizara mediante el préstamo a fabricantes y comerciantes. Esta
propuesta fue descartada seguramente porque no se encontraba dentro
del espíritu benéfico y el ambiente de confianza que caracterizarían las
cajas de acuerdo con la disposición del año 1835.

Desde un principio, la actividad de la caja barcelonesa, bajo la


vinculación inicial al Monte de Piedad de la Virgen de la Esperanza y
después a su propio monte de piedad, era realizar operaciones de crédito
a instituciones públicas y privadas. La caja barcelonesa mantenía
también depósitos remunerados en la banca.

El segundo impulso en la creación de las cajas de ahorro proviene del


decreto del 29 de junio del año 1853. Este decreto representa la primera
normativa de carácter reformista y de una rigidez excesiva, calidad
típica de la legislación española. El decreto pretendía una regulación
completa del funcionamiento y carácter de las cajas, obligándolas a la
adaptación de sus estatutos a la del modelo de la caja madrileña. Tal
decisión dejó patente un intento uniformizar e intervenir sobre las cajas
ya creadas y las de nueva creación. El decreto obligaba a la creación de
cajas en todas las capitales de provincia, a iniciativa del gobernador civil,
menospreciando la diversidad de cada provincia, tanto con relación a la
capacidad para crear cajas, como en relación de los que tenían que ser
los promotores.

La consideración legal de todas las cajas como establecimientos


municipales de beneficencia, remarcando su carácter público, manifestó
este carácter uniforme.

La disposición más importante del decreto está a escala práctica en el


artículo número 4, obligando a depositar en la Caja General de Depósitos
y Consignaciones el capital no invertido en los montes de piedad. Esta
Caja General era un organismo estatal que tenía la función de invertir en
títulos de déficit consolidado.

Por primera vez aparece la vinculación de las cajas de ahorro al


financiamiento del déficit público. Vinculación que provocó la protesta
de las juntas rectoras de las cajas de ahorro por desconfianza en la
solvencia financiera del Estado español.

Esta desconfianza se manifestó en la baja importante de las imposiciones


desde el año 1853 hasta 1855.

Como sucede normalmente con las disposiciones uniformes, alejadas de


la realidad, el decreto del año 1853 no fue aplicado al pie de la letra,
como le hubiese gustado a la administración central.

Ni fueron creadas cajas en todas las capitales de provincia, ni fueron


respetadas las normas de las inversiones a la Caja General de Depósitos y
Consignaciones. Hasta el año 1880, fecha de la nueva regulación de las
cajas de ahorro, fueron promocionadas las cajas de Málaga, Córdoba,
Alcoi, Zaragoza, la Coruña, Alicante, Segovia, Ávila, Linares, Oriola, San
Sebastián, Pontevedra y Santiago. En Cataluña fueron creadas las cajas
de ahorro de Sabadell (1859), Layetana de Mataró (1853), Manresa
(1865) y Terrassa (1877). Cualquiera puede observar que la nueva
creación de las cajas de ahorro no se ajusta a la intención de cubrir todas
las capitales de provincia, ya que se han creado en algunas que no lo
eran.

En cuanto a la colocación de fondos, la crisis financiera que afectó


parcialmente la cotización del déficit público a partir del año 1865
demostró la verdadera desconfianza en el mecanismo de la Caja General
y provocó dificultades a las cajas de ahorro, incluso la fallida de la Caja
de Valencia. El hecho de no respetar absolutamente la correspondiente
disposición oficial permitió a las cajas de ahorro catalanas de
sobrepasarse a las dificultades derivadas de la crisis financiera, aún y
sufrir un descenso importante en el volumen de imposiciones.

Las inversiones de las cajas de ahorro catalanas eran repartidas entre


los montes de piedad, la inversión obligatoria a la Caja General y los
préstamos remunerados a propietarios e industriales de la ciudad.
Incluso algunas cajas como la de Sabadell, no contaban con un monte de
piedad propio. Este hecho indica la lejanía del funcionamiento real de las
cajas respeto a su origen benéfico i de vinculación a los montes de
piedad.

La otra disposición importante en relación con las cajas de ahorro se


produce en el año 1880, durante el periodo de la restauración borbónica.
La ley del 29 de junio del año 1880 tiene un carácter totalmente opuesto
a la anterior de 1853: anula los aspectos uniformes y respeta la realidad
diversa en la gestión y promoción en las cajas de ahorro.

En este sentido, la aprobación de los reglamentos y estatutos de las cajas


no está sujeta a su homologación, ni a un modelo determinado. La ley del
año 1880 remarca el carácter benéfico de las cajas, pero sin someterlas
al régimen uniforme de las instituciones de carácter municipal, y
reconoce el origen privado de muchas de las cajas en funcionamiento.

Las similitudes más importantes entre la disposición del año 1853 y la


del año 1880 se refieren a la continuidad de voluntad de promover la
creación de cajas donde no existían y a la recomendación de vincular
cada caja a un monte de piedad. Como resultado de esta ley, el
movimiento de expansión en la creación de cajas de ahorro se concretó
en Cataluña con la nueva aparición de las siguientes cajas: Caja de
Ahorros y Monte de Piedad de Lérida (1880), Caja de Ahorros de
Palafrugell (1880), Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Figueras
(1884) y Caja de Ahorros de Manlleu (1896).

El movimiento de expansión d las cajas de ahorro catalanas se manifestó


también con la creación de un número considerable de estas
instituciones y en el crecimiento cuantitativo de sus recursos. En el
periodo de los años 1874-1900 los depósitos en las cajas catalanas
pasaron de 5.972 miles de pesetas a 26.600 miles de pesetas.

En este periodo el número de cajas pasó de 12 a 49, y en Cataluña de 4 a


9, hecho indicativo de la anterior implantación de las cajas de ahorro a
Cataluña con relación al conjunto de España.

La posterior evolución de las cajas está atada a la transformación del


concepto de beneficencia y la progresiva sustitución de este por el
concepto de seguro social. La introducción de sistemas de seguros
sociales tarda más en llegar a España que en el resto de Europa. El
Instituto Nacional de Previsión se creó en el año 1908 y el sistema de
seguros sociales cubría solamente una pequeña parte de los ricos y las
necesidades de los asalariados, fundamentalmente las pensiones para la
vejez. Paralelamente en el año 1902 nace, en Barcelona, la Caja de
Pensiones para la Vejez y de Ahorro, como intento privado de desarrollar
los seguros obreros.

El nacimiento de la Caja de Pensiones se produce después de los


movimientos revolucionarios del mismo año, como un intento de
integración social de los trabajadores y como fórmula que reste la
posibilidad de acciones revolucionarias, al dar una base más estable y
segura a los ingresos obreros promoviendo un sistema de seguro social.
Las instituciones promotoras de las cajas de ahorro son: l'Ateneu
Barcelonés, el Foment del Treball, la Sociedad Económica de Amigos del
País, la Cambra de Comerç, la Lliga Industrial i Comercial, l'Institut
Agrícola Català de Sant Isidre y el Cercle de la Unió Mercantil.

La constitución formal de la Caja de Pensiones se produce el 11 de abril


de 1904, y las oficinas se abren al público el mes de julio del año 1905. Si
primera concepción es la libre afiliación y privatización del sistema de
seguros de obreros. Se ha de destacar la absorción por parte de la Caja
de Pensiones de un gran núme

ro de cajas locales y de mutuas en toda Cataluña y las Islas Baleares. La


vinculación de la Caja de Pensiones al Instituto Nacional de Previsión
explica, en gran parte, el crecimiento de esta caja y su acceso al primer
lugar entre las cajas catalanas y españolas.

Desde entonces hasta nuestros días el número de cajas ha ido en


aumento, manteniéndose, más o menos, ceñidas al objetivo por el cual
nacieron, dar un servicio público al cual tenga acceso toda la población.