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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO

Facultad de Química

TO XIC IDAD REN AL CAUS A DA PO R CO MP UES TOS N O MED ICAME N TOS OS

Toxicología (1614) Grupo 2

Profa. Sitlali Olguín Reyes

Rosas Álvarez Magdalena

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Contenido
Introducción ................................................................................................................................................................... 3
1.Mecanismos de toxicidad renal ................................................................................................................................... 4
Alteración de la hemodinámica intrarrenal .................................................................................................................. 4
Toxicidad directa ........................................................................................................................................................ 5
Obstrucción tubular .................................................................................................................................................... 5
Mecanismo inmunológico ........................................................................................................................................... 5
2. Factores de riesgo para nefropatías tóxicas. .............................................................................................................. 5
3. Particularidades de algunos compuestos nefrotóxicos ............................................................................................... 6
Contrastes radiológicos .............................................................................................................................................. 6
Plomo......................................................................................................................................................................... 7
Cadmio ...................................................................................................................................................................... 8
Paraquat .................................................................................................................................................................... 9
Tricloroetileno........................................................................................................................................................... 10
Ocratoxina A ............................................................................................................................................................ 12
Discusión ..................................................................................................................................................................... 12
Conclusiones ............................................................................................................................................................... 13
Referencias ................................................................................................................................................................. 13

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Introducción

El término nefropatía tóxica se utiliza para definir toda aquella patología renal derivada de la acción de agentes
químicos y físicos, fármacos y medios diagnósticos, cuya presentación clínica depende del segmento de la nefrona
afectado por el agente nefrotóxico. El riñón es un órgano altamente susceptible a la toxicidad debido a su
vascularización. A él llega aproximadamente el 25% del gasto cardiaco, con lo cual adquiere la capacidad de
concentrar sustancias tóxicas en la médula renal y en el interior de las células epiteliales tubulares y a presentar
una significativa capacidad para el metabolismo xenobiótico, transformando sustancias carentes de toxicidad en
metabolitos tóxicos. Además, existen factores que potencian la nefrotoxicidad, como la presencia de un volumen
circulante eficaz disminuido, sepsis, enfermedad renal preexistente o edad avanzada. (Paraíso, Fernández, &
García, 2007)

Las nefropatías tóxicas pueden ser: insuficiencia renal aguda, insuficiencia renal crónica, glomerulopatías y
tubulopatías. La insuficiencia renal es un padecimiento que consiste en la pérdida permanente e irreversible de
las funciones de los riñones. Existe la variante aguda, en la que la pérdida de la función es instaurada en un periodo
de tiempo que va de horas a días, y la variante crónica, que en la que dicha pérdida se lleva a cabo
progresivamente. Referencia

En México, la insuficiencia renal es un importante problema de salud pública, pues se registran arriba de 500
enfermos por cada millón de habitantes, cifra que nos sitúa en el primer lugar de incidencia en un estudio
comparativo con diez países más. (USRDS, 2015) La incidencia de las nefropatías ocasionadas por sustancias
tóxicas ronda el 10% de las Insuficiencias Renales Crónicas, y el 20% de las agudas. (Lardies & Cisterne, 1995)

La insuficiencia renal es un problema muy usual, en el cual los agentes nefrotóxicos son capaces de provocar
síndrome nefrótico y nefritis. El síndrome nefrótico se caracteriza por la excreción urinaria de más de 3 g de proteína
por día, debida a un trastorno del glomérulo, más edema e hipoalbuminemia. La nefritis se define como la
manifestación de la inflamación glomerular que puede provocar hematuria y proteinuria. (Navin, Generalidades del
síndrome nefrítico, 2018).

Las glomerulopatías, se definen como el conjunto de enfermedades caracterizadas por la pérdida de las funciones
normales del glóbulo renal, que son principalmente dos: mantener una filtración glomerular adecuada, de forma
que el organismo se pueda deshacer de los productos tóxicos generados en el metabolismo diario, y evitar que en
este proceso de filtración se pierdan por la orina elementos formes y macromoléculas circulantes necesarios para
el individuo. (Martínez & Rodríguez, 2007)

Los mecanismos implicados en la nefrotoxicidad son: la alteración de la hemodinámica intrarrenal, la toxicidad


directa sobre la célula tubular, la obstrucción intratubular y el desarrollo de una respuesta inmune. Cada compuesto
puede presentar uno o varios mecanismos simultáneos en el daño a nivel renal. La tabla 1 proporciona una
clasificación general de los nefrotóxicos no medicamentosos.

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Por otro lado, también existen agentes capaces de inducir la formación de tumores a nivel renal, y se tiene evidencia
de que la incidencia de cáncer renal es mayor en países industrializados. (Rimpela & Pukkala, 1987)

Así pues, este documento se propone documentar los avances en la investigación sobre los agentes nefrotóxicos
no medicamentosos, así como su mecanismo de acción y el nivel de exposición necesario para su toxicidad.

La hipótesis que se plantea es que una parte importante de la incidencia en daño renal es prevenible mediante las
precauciones adecuadas en la exposición a agentes nefrotóxicos.

Tabla 1. Clasificación general de agentes nefrotóxicos no medicamentosos.

Contrastes Metales Hidrocarburos Herbicidas No Otros


radiológicos pesados y pesticidas metales

Iohexol Plomo Tricloroetileno Paraquat Óxido de Ocratoxina


silicio A
Ioxaglato Cadmio Cloroformo Diquat Citrinina
Iodixanol Mercurio Bromobenceno Derivados Germanio
Gadolinio Uranio Tetracloruro de del ácido Bisulfuro
carbono fenoxiacetico de niquel
Cromo Arsénico
Bismuto Clorotrifluoroetileno Estricnina
2,2,4-trimetil-
pentano
Decalina
1,4-diclorobenceno
Etilenglicol
2,2,4-
trimetilpentano
Ácido
nitrilotriacético
Tolueno
(Paraíso, Fernández, & García, 2007)

1.Mecanismos de toxicidad renal


Alteración de la hemodinámica intrarrenal
En el adulto joven, en el glomérulo filtra aproximadamente 120 mL de plasma por minuto, que corresponde a la
tasa de filtración glomerular (TFG). El riñón logra mantener la TFG y el gasto urinario equilibrando la presión
glomerular, mediante la regulación de la presión de la arteriola aferente y la arteriola eferente, ya sea estimulando
la vasoconstricción de la arteriola aferente glomerular, o bien favoreciendo la vasodilatación de la arteriola eferente
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frente a situaciones de baja perfusión renal. Los agentes que actúan induciendo vasoconstricción de la arteriola
aferente provocan un descenso de la perfusión glomerular y, consecuentemente, una caída de la TFG, lo que se
traduce en fracaso renal agudo (FRA) prerrenal reversible tras retirar el tóxico. Sin embargo, si la isquemia es muy
intensa y prolongada, se sobrepasa la acción protectora de los factores vasodilatadores intrarrenales y se
consumen los depósitos energéticos celulares, lo que da como resultado una necrosis tubular aguda. Este es el
mecanismo utilizado por los contrastes radiológicos.

Toxicidad directa
Las células tubulares, particularmente las de la parte recta del túbulo proximal, son muy susceptibles a los efectos
de las toxinas, seguidas por la porción gruesa de la rama ascendente del asa de Henle. Esto se debe a la baja
tensión de oxígeno de estas zonas y a su poca capacidad glucolítica aunado a un alto requerimiento energético.
Además, particularmente en las células tubulares, la reabsorción del tóxico (función propia de esta porción) provoca
su mayor concentración, y en consecuencia aumenta su toxicidad En ocasiones también se afectan partes más
distales de la nefrona, alterándose el transporte de diferentes solutos, el mecanismo de concentración o la
acidificación de la orina. (Paraíso, Fernández, & García, 2007)

Obstrucción tubular
Estos agentes ejercen su toxicidad con la precipitación intratubular, y por tanto la obstrucción del flujo tubular. Esto
suele ocurrir en agentes de baja solubilidad en orina. La depleción de volumen y una orina ácida son factores
predisponentes para este mecanismo, debido a que una alta concentración de la sustancia y un pH ácido facilitan
la formación del precipitado. (Avellán, 2012)

Mecanismo inmunológico
En este mecanismo, el tóxico induce la respuesta inmune, actuando como hapteno, lo que desemboca en nefritis
tubulointersticial aguda. (Paraíso, Fernández, & García, 2007).

2. Factores de riesgo para nefropatías tóxicas.

El riesgo de desarrollo de nefrotoxicidad clínicamente significativa depende de condiciones clínicas preexistentes


y de la naturaleza de la función renal normal. Se piensa que algunas de las enfermedades que tienen la capacidad
de exacerbar la nefrotoxicidad son la hipertensión, la diabetes, enfermedad cardiovascular, entre otras. Por
ejemplo, las enfermedades en las que se presenta excreción de proteína de Bence Jones (Mieloma múltiple,
Macroglobulinemia de Waldenström, cáncer de médula ósea) incrementan el riesgo de la nefrotoxicidad causada
por contrastes radiológicos. (McCarthy & Becker, 1992)
Por otro lado, la naturaleza de la función renal normal también contribuye a la nefrotoxicidad. Por ejemplo, la íntima
asociación de la superficie endotelial capilar durante el proceso de ultrafiltración provee oportunidad de toxicidad
directa. Una contribución adicional a la vulnerabilidad capilar glomerular es la presión hidrostática positiva
requerida para producir el plasma ultrafiltrado. Se añade a esta vulnerabilidad intrínseca la lesión por hiperfiltración,

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que muestra que cuando una nefrona cesa su función, se aumenta la tasa de flujo por neurona funcional, lo que
aumenta la exposición al nefrotóxico.

Otro aspecto de la estructura de las células endoteliales glomerulares que puede conducir al daño renal es la carga
negativa de las membranas de filtración. Esto ocasionará que los ligandos cargados positivamente se vean atraídos
electrostáticamente y alteren el coeficiente de permeabilidad del glomérulo. Además, las proteínas catiónicas
pueden unirse al glomérulo y actuar como antígenos, lo que resulta en la formación de anticuerpos y nefropatías
de mecanismo inmunológico. Algunos hidrocarburos actúan de esta manera. (Ravnskov, 1985). La vulnerabilidad
de las células tubulares es intrínseca a su función natural de reabsorción.

Otro factor de riesgo es la edad, pues por encima de los 50 años, declina la función renal. (Anderson & Brenner,
1986) La enfermedad renal preexistente es un factor de riesgo obvio para la nefrotoxicidad que predispone a la
acumulación anormal del agente nefrotóxico. Por otro lado, aunque no está clara su influencia en humanos, se ha
observado que los roedores machos son considerablemente más susceptibles que las hembras a la nefrotoxicidad
y carcinogenicidad de muchos tóxicos. REFERENCIA

Otros factores de riesgo reportados para nefrotoxicidad son: perdida del parénquima renal, dieta alta en proteínas
y las diferentes causas de proteinuria.

3. Particularidades de algunos compuestos nefrotóxicos


Contrastes radiológicos

El uso de medios de contraste radiológicos generalmente es seguro, sin embargo, una pequeña proporción de
pacientes puede presentar un trastorno renal transitorio renal subsecuente o, muy raramente, una pérdida
permanente de la función renal. Hay varios factores que predisponen a que esto ocurra, tales como la dosis, la
edad, el uso continuo, deshidratación (Taliercio, Vlietstra, Fisher, & Burnett, 1986), diabetes (Weisberg, Kurnik, &
Kurnik, 1994), mieloma múltiple (McCarthy & Becker, 1992), hipertensión, ateroesclerosis, enfermedad previa de
hígado o de riñón, la administración concomitante con medicamentos nefrotóxicos(como inhibidores de la enzima
convertidora de angiotensina y los antiinflamatorios no esteroideos) y trasplante de riñón. Debido a la gran cantidad
de pacientes a los que se realizan procedimientos radiológicos cada año, el número de pacientes en riesgo de
sufrir efectos adversos por el uso de medios de contraste es significativo.
La nefropatía por medios de contraste se constituye como la tercera causa más común de falla renal aguda en
pacientes hospitalizados, explicando el 12% de los casos. En pacientes con factores de riesgo como pacientes con
diabetes, mala hidratación y enfermedad renal crónica aumenta hasta un 26%, mientras que para pacientes sin
factores de riesgo la prevalencia es de 3.3%. (Nash, Hafeez, & Hou, 2002) La tasa de mortalidad oscila entre el
3.8% para aumentos en niveles de creatinina sérica entre 0.5 a 0.9 mg/dL hasta el 64% para aumentos mayores a
3.0 mg/dL. (Brigori, Tavano, & Colombo, 2003)
Son muchos los factores implicados en el mecanismo de toxicidad renal de los medios de contraste, debido a esto
no se conocen con precisión los eventos fisiopatológicos involucrados, sin embargo, se han descrito tres eventos
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claves: efecto nefrotóxico directo, presencia de microembolización ateroembólica a nivel renal desencadenada
durante el procedimiento, y vasoconstricción intrarrenal. Por otro lado, los contrastes iónicos de alta osmolaridad,
aunque más económicos, se ha reportado una mayor incidencia de nefropatía por su uso en comparación con
contrastes radiológicos hipo e iso osmolares. La nefropatía por medios de contraste se desarrolla usualmente
dentro de las 24 a 48 después de la realización del estudio contrastado. Se han desarrollado diversas estrategias
de prevención en pacientes con riesgo, que incluyen administración de fármacos inhibidores de la vasoconstricción
renal como teofilina, captopril, fenoldopan, etc., la hemofiltración, la administración de contrastes radiológicos de
baja osmolaridad, limitación de la cantidad de agente de contraste administrada y la hidratación profiláctica.
(Aguirre, 2007)

Plomo
El plomo ha sido una causa común de falla renal aguda o crónica en el pasado. Se ha descrito necrosis tubular
aguda causada por la absorción accidental o intencional de altas dosis de plomo. Se han documentado casos de
falla renal crónica en adultos que ingirieron grandes cantidades de pintura con plomo durante su infancia, en gente
que consumió alcohol ilegalmente destilado con trazas de plomo, y en trabajadores con exposición crónica
ocupacional a plomo. (Bennet, 1985) Varios estudios epidemiológicos han reportado consistentemente que los
trabajadores con alta exposición a plomo tienen un riesgo incrementado de muerte por falla renal crónica.

El plomo es absorbido mayormente por vía intestinal y respiratoria y, en menor medida, a través de la piel. Una vez
en la circulación, el 99% del plomo se une a proteínas del eritrocito y se distribuye en tejidos blandos y hueso;
siendo este último el principal reservorio de plomo en el organismo, lo que ocasiona que, en períodos de mayor
recambio óseo, como la adolescencia y el embarazo, el paso de plomo a circulación se incremente. La orina es la
principal vía de excreción del organismo. (Sabath & Robles, 2012)

En adultos, la nefropatía por plomo se manifiesta como una enfermedad progresiva e insidiosa, caracterizada por
la ausencia de proteinuria, albuminuria, y déficit de la concentración urinaria en fases tempranas. Solo ha sido
posible detectar el daño en etapas tempranas utilizando como marcador la enzima lisosomal N-acetil-β-D-
glucosaminidasa (Veschoor, Wibowo, Herber, van Hemmen, & Zielhuis, 1987).

El plomo tiene diversos mecanismos por los cuales causa daño renal, los cuales se resumen en la figura 1. La
nefropatía aguda por plomo es caracterizada por la disfunción del túbulo proximal con un desarrollo de síndrome
de Fanconi, alteraciones en la estructura mitocondrial y desarrollo de cuerpos de inclusión citosólicos y nucleares.
Usualmente es una nefropatía irreversible y típicamente acompañada de fibrosis intersticial, así como hiperplasia
y atrofia tubular, glomerulonefritis, y finalmente, falla renal. (Nolan & Shaikh, 1992)

Aunque el daño renal causado por plomo no es reversible, se suelen tratar los niveles altos de plomo usando al
agente quelante EDTA, que, si bien disminuye los niveles de plomo en tejidos suaves, no es eficaz en la
disminución de los depósitos de plomo en huesos, lo que favorece la exposición crónica. (Sanchez-Fructuoso,
Cano, & Arroyo, 2002)

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Figura 1. Mecanismos fisiopatológicos de lesión renal por plomo

cGMP: cyclic guanosine monophosphate; NFκβ: factor de transcripción nuclear-κβ. (Sabath & Robles, 2012)

Cadmio
El cadmio es un contaminante ambiental y ocupacional. Las principales fuentes de exposición a cadmio son la
quema de combustibles, residuos domésticos e industriales, aguas residuales, humo de tabaco, mariscos, verduras
y cereales almacenadas en áreas contaminadas y hierbas medicinales indias. Para la mayor parte de la población,
la mayor fuente de exposición al cadmio es alimentaria. Una importante característica toxicológica del cadmio es
su excepcionalmente larga vida media en el organismo humano, que va de 10 a 30 años. Una vez absorbido, el
cadmio es eficientemente retenido en el organismo y se acumula a lo largo de toda la vida. En un recién nacido, el
cadmio está presente en niveles muy bajos, pero a la edad de 50 años la carga corporal de cadmio puede alcanzar
los 20-30 mg, y en individuos con exposición ocupacional puede alcanzar valores de 200-300 mg. Además, el
cadmio se concentra en órganos vitales, particularmente en riñones. En niveles bajos de exposición tales como los
que prevalecen en el ambiente general, del 30 al 50% de la carga de cadmio en el cuerpo se encuentra solamente
en los riñones. (Nomiyama, 1980) El periodo de latencia para observar clínicamente daño renal, dependiendo de
la intensidad de la exposición. La exposición crónica a cadmio está asociada con disfunción renal tubular
progresiva. Los primeros indicios de daño renal por toxicidad por cadmio son niveles de cadmio urinario mayores
de 4mg/g de creatinina N-acetil-B-glucosaminidasa (NAG) y albumina elevadas en orina, disminución en la TFG y
proteinuria tubular microscópica. En etapas finales de nefropatía por cadmio se presenta glucosuria, pérdida de
calcio y fosfato, metabolismo de calcio alterado que desemboca en osteoporosis y osteomalacia. Hay discrepancia
sobre si el daño renal ocasionado por cadmio es irreversible a ciertas dosis, sin embargo, se sabe que sus efectos
tóxicos son dosis-dependientes. (Tucker, 2008)

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El cadmio se une a metalotienina 1(MT1) y glutatión, particularmente el complejo Cd-MT1 es filtrado a través del
glomérulo, para posteriormente ser reabsorbido en su totalidad en el túbulo contorneado proximal por endocitosis.
Posteriormente el complejo Cd-MT1 es almacenado y degradado en los lisosomas, lo que libera al cadmio, que se
acumula en la mitocondria inhibiendo la cadena respiratoria en el complejo III, lo que provoca disfunción
mitocondrial y formación de radicales libres, para finalmente activar las enzimas caspasas y el desarrollo de
apoptosis de las células del túbulo contorneado proximal. Además, el cadmio afecta la funcionalidad de proteínas
al unirse a sus grupos sulfhidrilo, interfiere en las actividades enzimáticas del complejo calcio-calmodulina, inhibe
la acción de la bomba Na/K/ATPasa y estimula la actividad de las MAPcinasas. Asimismo, el cadmio produce
nefrotoxicidad mediada por la formación de anticuerpos a la MT, ya que se aumenta su producción como
mecanismo de defensa a la presencia de cadmio, mas, al excederse la capacidad de estas para almacenar cadmio,
la forma libre tiene la capacidad de inducir la formación de autoanticuerpos a las MT, que provocan daño en el
túbulo contorneado proximal. No existe tratamiento para la toxicidad por cadmio. (Sabath & Robles, 2012)

Paraquat
Paraquat (PQ) (Dicloruro de 1,1'-dimetil-4,4'-bipiridilo) es un compuesto usado como herbicida cuaternario de
amonio. Existen otros compuestos de la misma familia utilizados como herbicidas que presentan igual toxicidad
(como Diquat, Ciperquat, etc.) Los riñones y los pulmones son los principales órganos blanco de estos compuestos.
Frecuentemente la nefrotoxicidad es el primer efecto sistémico observado en la intoxicación por PQ, lo que conduce
a menor eliminación de PQ y mayor toxicidad en otros órganos, como toxicidad pulmonar aguda, falla multiorgánica
y muerte. PQ actúa primariamente en el túbulo proximal. Se ha evidenciado que el mecanismo de captación de PQ
en células del túbulo proximal de mandriles es vía el transportador polivalente de cationes orgánicos, lo que
conlleva que compita por el transportador con compuestos como cimetidina (Machaalani, Lazzaro, & Duggin, 2001).
Los pacientes intoxicados con PQ desarrollan necrosis tubular aguda, lo que provoca incremento en nitrógeno
ureico en sangre y disminución del aclaramiento de la creatinina. PQ produce toxicidad en las células túbulo
proximales a través de la generación de especies reactivas de oxígeno, hecho evidenciado por la inducción de la
síntesis de metalotienina, una proteína importante en el control de estrés oxidativo. (Nakagawa, Suzuki, Imura, &
Naganuma, 1998) Las especies reactivas de oxígeno causan la lipoperoxidación membranal que conduce a la
pérdida de la integridad de la membrana, y por tanto a la muerte celular. Las especies reactivas de oxígeno
producidas también alteran nucleófilos celulares como las proteínas, que conducen a enzimas disfuncionales, y
provocan la modificación de bases en el DNA. La observación de que la depleción de glutatión intensifica
significativamente la toxicidad de PQ evidencia su acción sobre los nucleófilos celulares. Una vez identificada la
intoxicación por PQ, se realizan diversos tratamientos destinados a evitar su absorción y acelerar su eliminación.
(Bonavía, y otros, 1991)

Etilenglicol

El etilenglicol (EG) es un constituyente habitual de los anticongelantes, del líquido de frenos, reactivo en síntesis
química y solvente. Causa toxicidad en cerebro y riñones. Provoca necrosis tubular aguda, seguida de fallo renal.
La mayor parte del etilenglicol se excreta sin ser metabolizado, pero una pequeña parte de este sí lo es. La toxicidad
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renal de EG requiere de su transformación metabólica, que se realiza principalmente en el hígado, vía la alcohol
deshidrogenasa, que transforma el EG en glicoaldehído, ácido oxálico y en ácidos glicoxilicos orgánicos. El ácido
oxálico se concentra en la orina, se forman cristales de oxalato de calcio que provocan cristaluria y nefrolitiasis,
(Jacobsen & McMartin, 1986) lo que se traduce en nefritis intersticial abacteriana, atrofia tubular y fibrosis
intersticial. La deposición de cristales provocada por EG ha sido detectada en el lumen del túbulo proximal y en la
superficie de las células epiteliales del mismo, así como en células del túbulo distal y túbulo colector (de Water, y
otros, 1999).

Tricloroetileno
El tricloroetileno (TCE) es un solvente ampliamente usado en la industria y un contaminante ambiental común. La
mayor parte de las exposiciones a este compuesto son de motivo ocupacional. TCE es metabolizado por dos vías
metabólicas generales: una vía oxidativa cuyo paso inicial es catalizado por P450(figura 2), y la vía GSH
dependiente (figura 3), cuyo paso inicial es catalizado por glutatión S-transferasa. Los metabolitos que pueden
estar implicados en la toxicidad y tumorogénesis incluyen al tricloroacetato (TCA), dicloroacetato (DCA) y al hidrato
de cloral (CH). A pesar de que la formación de estos metabolitos por P450 y otras enzimas oxidativas es
generalmente enfatizada en el daño a hígado, las células túbulo proximales también poseen muchas isoformas de
P450 que también se encuentran en células del parénquima del hígado, como CYP2E1, que se cree que es la
isoforma principal encargada de catalizar la oxidación de TCE, por lo que estos metabolitos se pueden formar en
los riñones y jugar algún papel en el daño renal inducido por TCE. Se cree que la mayor parte de metabolitos
tóxicos para el riñón, se producen mediante la vía de la conjugación con GSH: S-(1,2-diclorovinyl)-L-cisteína
(DCVC) y su sulfóxido. (Lash, Parker, & C.S, 2000) La conversión de TCE a DCDV es realizada por glutatión S-
transferasas, que conjuga el TCE con glutatión, produciendo S-(1,2-diclorovinil)glutatión. La biotransformación
subsecuente puede ocurrir en el hígado, el tracto gastrointestinal o en el riñón. Finalmente, el S-(1,2-diclorovinil)-
GSH, la cisteína, o los conjugados de cisteína N-acetilada se transportan dentro de las células epiteliales del túbulo
proximal renal. Dentro de las células túbulo proximales, DCVC es sustrato de la actividad de -liasa, que produce
el electrófilo reactivo S-(1,2-diclorovinil)tiol. (Elfarra, Jakobson, & Anders, 1986) Se piensa que este último
compuesto se une covalentemente a los nucleófilos celulares como proteínas o DNA, lo que provoca daño celular
y muerte. La nefrotoxicidad mediada por DCDV produce síntomas típicos de la falla renal aguda, como niveles
elevados de nitrógeno ureico en sangre y excreción urinaria de glucosa. Estudios en ratones administrados con
DCVC han mostrado retraso en el crecimiento, citomegalia, cariomegalia, hipercromatismo nuclear, y nucléolos
múltiples tras 21 semanas. También se ha observado atrofia y fibrosis intersticial luego de la exposición a DCVC
en ratones. Otros estudios han mostrado la formación de tumores en ratas tras la exposición a TCE, sin embargo,

10
se ha sugerido que es poco probable que TCE cause mutaciones que conduzcan a tumores en humanos. (Lock &
Reed, 2006)

Figura 2. Metabolismo y bioactivación de TCE


dependiente de P450: Tricloroetileno (1); Óxido de
tricloroetileno (2); Cloral (3); Hidrato de cloral (4);
Tricloroetanol (5); Glucurónido de tricloroetanol (6);
Ácido tricloroacético (7); Clururo tricloroacético (8),
Ácido dicloroacético (9); Ácido monocloroacético
(10); Ácido oxálico (11); N-hidroxiacetil-
aminoetanol (12) (Lock & Reed, 2006)

Figura 3. Bioactivación de TCE dependiente de


glutatión s-transferasa y conjugación de -liasa.
Tricloroetileno (1); S-(1,2)diclorovinil)-glutatión (2);
S-(1,2-diclorovinil)-L-cisteína (3); 1,2-
dicloroetenotiolato (4); clorotiocetena (5); S- (1,2-
diclorovinil)-N-acetil-L-cisteína (6); cloruro de
clorotionoacetilo (7); GSH, glutatión; -GT, -
glutamiltransferasa; NAT, N-acetiltransferasa.
(Lock & Reed, 2006)

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Ocratoxina A
La Ocratoxina A (OTA) es una micotoxina producida por hongos de los géneros Aspergillus y Penicillium, cuya
principal vía de ingreso al cuerpo es la ingestión, debido a su alta distribución en alimentos. OTA es absorbida en
el tracto gastrointestinal hasta en un 50%. Los principales metabolitos son el producto de la hidrólisis del enlace
amida, los derivaos hidroxilados 4-OH-OTA y 10-OH-OTA y los productos de conjugación, entre otros. Además de
ser nefrotóxica, OTA es neurotóxica, inmunosupresora, genotóxica y teratogénica. Se ha relacionado con la
nefropatía endémica de los Balcanes. Es altamente afín a proteínas plasmáticas. La nefrotoxicidad por consumo
de OTA provoca poliuria, glucosuria, proteinuria y enzimuria. Los síntomas sugieren nefrotoxicidad por daño el
túbulo contorneado proximal y túbulo colector, debiéndose este último al bloqueo de la conductividad de aniones a
través de la membrana plasmática. Tanto por exposición aguda como crónica, OTA alcaliniza a la orina al inhibir
la reabsorción de carbonato monoácido en los túbulos y modifica el pH en el intersticio de la papila renal. También
se han sugerido mecanismos que implican procesos oxidativos. La OTA se ha asociado a la nefropatía endémica
de los Balcanes debido a la similitud de los síntomas de esta enfermedad con los de la toxicidad por OTA en
nefropatía porcina, y porque en las zonas de mayor incidencia de la enfermedad se han encontrado altos niveles
de OTA en alimentos, plasma y orina. (Lopez de Cerain, Jiménez, Ezpeleta, & Bello, 2000)Debido a la naturaleza
de la exposición a este tóxico, y a que los niveles de OTA en alimentos están estrechamente relacionados con las
condiciones de producción y conservación, se recomienda fomentar el uso correcto de prácticas agrotecnológicas
sobre las materias primas y productos transformados con el objetivo de reducir la concentración de OTA presente
en alimentos y evitar la toxicidad consecuente. (Ravelo, Rubio, Gutierrez, & Hardisson, 2011)

Discusión

Existe una amplia gama de compuestos no medicamentosos que causan toxicidad renal, con fuentes principales
de exposición diversas, algunos de uso necesario como los contrastes radiológicos, en cuyo caso la investigación
para disminuir la incidencia de su nefrotoxicidad es actual, y aunque se han realizado recomendaciones al respecto,
enfocadas principalmente a la población con factores de riesgo, la incidencia de nefropatías tóxicas por contraste
radiológico aún es considerablemente alta. En cuanto a nefrotóxicos como metales pesados, su exposición es
principalmente ocupacional y alimentaria, y dado que los daños causados son irreversibles y el tratamiento poco
eficaz, la manera más efectiva de disminuir la incidencia de nefrotoxicidad causada por metales pesados es regular
su contenido en alimentos y eliminar el consumo de tabaco en el caso del cadmio, así como minimizar (o eliminar)
su contenido en productos cosméticos, alimentos, objetos de alfarería para el caso del plomo, siendo importante
también la regulación de la exposición ocupacional. En el caso de Paraquat, aunque la mayor parte de los casos
reportados son por ingesta deliberada con fines suicidas, también es importante vigilar la exposición ocupacional
por inhalación para prevenir intoxicaciones accidentales. En el caso del etilenglicol y del tricloroetileno, el riesgo de
toxicidad es mayormente ocupacional, por lo que la regulación compete a las autoridades correspondientes.
Finalmente, la Ocratoxina A es un tóxico producido por un microorganismo, por lo que su presencia debe ser
controlada asegurando la calidad microbiológica de los alimentos.

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Conclusiones
La mayor parte de nefropatías tóxicas por compuestos medicamentosos son prevenibles regulando la exposición
ocupacional, la calidad microbiológica y química de los alimentos consumidos por el humano y administrando
tratamientos profilácticos en poblaciones de mayor riesgo en el caso de nefrotoxicidad por contrastes radiológicos.

Referencias
Aguirre, C. M. (2007). Nefropatía por medios de contraste. Acta Medica Colombiana, 32(2):68-79.

Anderson, S., & Brenner, B. (1986). Effects of aging on the renal glomerulus. Am J Med., 80(3):435-442.

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