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Especialización en clínica de niños y adolescentes.

Docente:Lic. Donzino

Alumnas: Brissa María Lucia; Delle Donne María Soledad; Lamas Paola
Rosana; Web Carolina.

Año:2015.

Juego y Dibujo:

Descripción del caso:

Damián tiene siete años, llega a la consulta derivado por la escuela y la


psicopedagoga porque según refiere la madre en la primer entrevista “se nubla,
se bloquea y no puede resolver las tareas”. Las maestras le dijeron que le falta
autonomía, que depende mucho de su mamá. La psicopedagoga le señaló que el
niño no tiene ningún problema de aprendizaje sino que estima que es algo
emocional que debe evaluarlo una psicóloga.

Algunos puntos a considerar del discurso materno:

Sabe hasta dónde me puede…

Tiene un carácter terrible, se encapricha, cierra la puerta de un portazo y se


enoja…

Relata que su primer embarazo fue muy problemático debía guardar reposo y
vivían con los abuelos por lo cual la convivencia no era la optima. El embarazo de
D le cayó de sorpresa ya que no lo estaban buscando pero se mudaron a otra
casa lo que permitió que lo criara sola.
En otra sesión con ambos padres, el papá señaló que siempre le decía que debía
ponerle límites a D a lo cual ella siempre le respondía “no te metas que yo lo crío
sola”. La madre justifica esta actitud amparándose en la circunstancia de que su
marido se ausenta mucho de su hogar porque es dueño de algunos campos y ella
permanece mucho tiempo sola con sus hijos. Comenta que a veces se siente
sobrepasada.

En relación al crecimiento y desarrollo de D la madre relata que tomó el pecho


hasta los dos años y medio. Dejó los pañales al año porque padeció una fuerte
gastroenteritis en ese tiempo que la obligó a sacárselos inmediatamente y caminó
un mes antes del año sin mayores dificultades.

Sesiones con el niño

D se muestra como un niño tímido, bien predispuesto y siempre sonriente

Primera sesión:

Luego de charlar unos minutos, conocernos, explicarle mi función y preguntarle


porque creía que su mamá lo traía (a lo cual responde con vergüenza que no
sabía) lo invité a dibujar, modelar o jugar con los elementos presentes en las
cajas.

Se dirige hacia el sector de los juegos y escoge la torre de madera. Al armar la


torre, se atolondra, intenta ir armando de a tres bloquecitos. Yo hago mi parte,
pero coloco las piezas de a una, suavemente. El insiste con esta brusquedad, por
momentos se le caen pero continúa de la misma forma.

En este primer encuentro lo que hace es armar y desarmar la torre para luego
volverla a armar.

Segunda sesión:

Escoge los rastis. Arma una casa de campo, una tranquera y un vehículo, fuera de
la tranquera un hombre en forma de cuadrado con los ladrillitos (no utiliza los
muñequitos para representar a la persona). No hay diálogo, solo arma la escena.
Tercera sesión

Escoge la torre de madera. Me invita a jugar con él a sacar piezas. Disfruta viendo
como la estructura mantiene el equilibrio y no se cae. Transcurre toda la sesión
con este juego.

Cuarta sesión

Elige dibujar (se adjunta dibujo escaneado). Grafica tres monstruitos con orejas y
cola “tres diablos” dice. Uno de tamaño muy grande que ocupa casi toda la hoja y
los otros dos pequeños al lado y abajo.

Relato: este se chocó con este y se convirtió en el primero y estos dos se


fusionaron y se convirtieron en este gigante.

Mientras pintaba su dibujo me pregunta si tenía color “pielcita”

Quinta sesión

Elige los rastis. Arma una camioneta con un hombre que la maneja, un puente y
dos lanchas.

Hace que el hombre de la camioneta cruza el puente y se cae al agua y se sube


en una de las lanchas que se encuentran a ambos lados del puente.

Después agrega otros dos hombres, uno arriba de la lancha y otro al final del
puente con una lengua larga (burlona?), esperando que le vendan todo.

Luego quiso agregar a la escena una torre y mientras la armaba me pregunta


como había hecho la otra vez para que se mezclaran los ladrillitos (deseaba tomar
esos que son lisitos y que encastrados dan aspecto de un solo cuerpo)

Sexta sesión

Elige rompecabezas de los opuestos. Lo realiza con dificultad, por ensayo y error
pero porque se apura demasiado. Al finalizar los ordena sobre la mesa, los deja
armados y los va ubicando con mucho cuidado dentro de la cajita, así de a dos, no
quiere que se despeguen, si esto sucede los vuelve a unir y continúa.

En esta misma sesión vuelve a tomar la torre de madera. La comienza armar


como acostumbra y para mi asombro cuando me invita a jugar con él, empieza a
querer perder, sacaba piezas para que la estructura se le cayera. Estaba
fascinado con perder, repitió este juego varias veces y me decía “quiero perder”.

Frente a la presentación de este caso aportado por una del a integrantes


del grupo intentaremos, teoría mediante, articular conceptos e interrogantes.

En primer lugar nos preguntamos

Janin: Los niños dicen a su manera, con gestos, palabras, juegos, dibujos,
acciones...

Encontrar los hilos lógicos de esas producciones, descifrar qué funcionamientos


psíquicos están operando e intervenir con palabras, juegos, dibujos, gestos,
acciones... posibilitando complejizacion psíquica, es nuestra tarea. El

analista de be permitir que emerjan los estados psíquicos arcaicos para,


conectándose con ellos, permitir el pasaje a otros modos de representación.

Este es uno de los momentos que se dan en el trabajo terapéutico: un momento


en el que pre va le ce la construcción de un espacio psíquico, con intervenciones
que tienden a armar subjetividad.

El ana lis ta de ni ños tie ne mu chas ve ces una fun ción es truc tu ran te, que im
pli -
ca li gar aque llo que ha de ja do hue llas que in ci tan a la re pe ti ción del mo vi -

mien to de sins crip tor.

Donzino:

Dibujo: producción comunicante por la cual un niño puede plantear a lo largo de su


tratamiento los conflictos o las reestructuraciones que va produciendo.

Aún más, los padres, en la clínica con niños, suelen venir “mandados”; un
delicado trabajo es necesario realizar para reubicar la consulta que va a ser
sostenida finalmente por ellos, no por el pediatra, ni por la maestra que los
mandan.

En el espacio del mundo compartido es donde podríamos observar al niño

jugando-dibujando y preguntar nos a qué juega y con qué; si nos incluye en

el mismo y de qué mo0do, para qué; si puede ju gar-dibujar en ausencia de

su madre o necesita su presencia imprescindiblemente; si su producción se

despliega sostenida en imagos que son proyectadas en los juguetes o el papel; si


estos objetos mediatizadores no son susceptibles de libidinización, o

si acompaña su juego y su dibujo con re la tos que implican en la ces a las re -

presentaciones-palabra. Y todo ello remite siempre al nivel de estructuración


psíquico logrado.

la con si de ra ción teó ri ca del ju gar y di bu -

jar co mo fun cio nes es truc tu ran tes del psi quis mo tem pra no. A la luz de sus
fa llos, la in ter ven ción ana lí ti ca de be rá lle var al ni ño a res ta ble cer (o es ta -

ble cer), ese es pa cio po ten cial don de el ju gar y el di bu jar sean po si bles7. En

es ta mis ma di rec ción, que un ni ño pue da plas mar un tra zo so bre un pa pel,

su po ne una mar ca de su sub je ti vi dad y en su sub je ti vi dad.

Fun da men tal men te nos va a con du cir a pre gun tar nos so bre el

cuer po eró ge no, có mo se ar mó ese cuer po, por que el cuer po es el ele -

men to me dia dor en tre el in te rior y el ex te rior; la má xi ma ex te rio ri dad en

el en cuen tro con el otro y en ese in ter cam bio se van pro du cien do las

ins crip cio nes psí qui cas sos te ni das en la ero ge nei dad que la ma dre, a su

vez, pro mue ve.