Vous êtes sur la page 1sur 12

Universidad Abierta Para Adultos

(UAPA)

Pioneros de la psicología en Estados Unidos

Presentado Por:

Carelin Paola Polanco 11-1092

Facilitador (a):

Licda. Fiordaliza Abreu

Santa Barbará, Samana. 10/06/2017


Pioneros de la psicología en Estados Unidos: La psicología estadounidense
en el siglo XlX.

Distinguidos participantes, esta unidad tiene como competencia


concreta distinguir los aportes de los pioneros de la psicología en Estados
Unidos, resaltando de manera significativa la psicología estadounidense en
el siglo XIX.

Para el logro de los resultados esperados debe realizar las siguientes


actividades.

1-Realización de una síntesis acerca de los pioneros de la psicología en los


Estados Unidos: La psicología estadounidense en el siglo XlX, con un
mínimo de 5 páginas, presentar al facilitador para realizar una exposición del
mismo. Utilizar el libro: Goodwin, J. (2009). Historia de la psicología
moderna. México: Limusa.

Los Estados Unidos de Norteamérica se hallaron durante el siglo XIX bajo el influjo
filosófico de Europa: primero de Inglaterra, después de Francia y Alemania. Como
es natural, esto se reveló también en la psicología. La primera producción original
e interesante, en psicología y filosofía de Norteamérica, fue la de William James,
que, sin embargo, se formó bajo diversas influencias europeas (de Renouvier, de
Lotze, de Wundt y otros). De los psicólogos experimentales norteamericanos ya
hablamos con motivo de la exposición de las corrientes que inmediatamente
enlazan con Wundt.

Dentro de las direcciones introspectivas que aspiran a comprender la vida psíquica


en su propia e inmediata esencia, ocupa un lugar preeminente W. James, y por
esto lo consideramos en un capítulo aparte. Además de su obra como psicólogo,
debe recordarse su creación de la filosofía pragmatista o que considera la
práctica, la acción, como la que decide del valor de los conocimientos, o sea de su
verdad. Verdadero es lo que lleva en la acción al resultado apetecido.
Naturalmente que no corresponde aquí tratar del pragmatismo, y basta, por lo
tanto, con esta breve indicación, necesaria a veces, para entender lo que sigue: de
todas las afirmaciones decidirá la experiencia, es decir, su realización en ella.

Lo importante y original de W. James está no tanto en el planteamiento del


problema de la psicología, como en los finos análisis introspectivos que ha llevado
a cabo en la psicología general y en la de la religión. En estos análisis ha tratado
de sorprender la actividad psíquica en su fluir vital, en sus palpitaciones,
expresándonos de una manera figurada; que la actividad mental es algo vivo y
fluyente, y no algo fijo y esquemático, es precisamente una afirmación capitalísima
de su psicología y de gran influjo.
En consecuencia de ello, ha tratado de exponer, con una brillante forma literaria,
este fluir y palpitar del espíritu. En resumen: también el espíritu es vida, y es
preciso sorprenderlo y seguirlo en este vivir.

Al ocuparnos de W. James, estudiaremos sucesivamente tres grandes cuestiones,


a saber: el planteamiento del problema de la psicología, las características de la
actividad mental y la psicología de la religión. Es de vital importancia la segunda
cuestión, tanto por radicar en ella lo capital de toda la psicología como por el
influjo que en este respecto James ha ejercido. Comenzamos con el problema
general de la psicología.

Dice James una vez que el asunto de la psicología «es, usando los términos de
Ladd, la descripción y la explicación de los estados de conciencia» . Para hacer
esto es preciso situarse en medio de la experiencia psicológica, de los hechos de
conciencia; pues en la experiencia física, en la esfera de los fenómenos físicos, la
conciencia, la conducta de los hombres y los animales resulta inexplicable, ya que
dicha conducta es irreductible a mecanismos reflejos; hay en ella, como factor, la
idea (representación) según nos lo muestra la realidad. Por consiguiente,
debemos dirigirnos a la actividad mental misma para estudiarla. Sin embargo, es
un dato de la experiencia, y que hemos de aceptar, el de la relación de la vida
mental con el cerebro en muchos casos. A veces, pues, lo cerebral, lo fisiológico,
nos dará la clave de fenómenos psíquicos por ser la causa de ellos.

Por otra parte, W. James considera a la psicología como una ciencia natural; pero
el sentido que da a dicho término es meramente metódico, es decir, expresa sólo
que la psicología procede de aquella manera general empírica y provisoria, propia
de las ciencias naturales, aunque tenga una experiencia distinta por objeto. Así,
James considera que la psicología, como ciencia natural, «es un cuerpo provisorio
de verdades relativas a los estados de conciencia». Toda ciencia particular o toda
ciencia natural, lo que para James parece ser lo mismo, es provisoria, a diferencia,
de la filosofía, ciencia general o universal y que pretende tener un carácter no
provisorio, sino definitivo. Este mismo carácter provisorio distingue, pues, la
psicología de la filosofía, ya que la psicología supone sin examinarlos, y para sus
ulteriores investigaciones, postulados de índole filosófica. Estos postulados son
dos, a saber: 1.º, existen estados mentales, cambiantes, de conciencia; 2.º, dichos
estados nos hacen conocer cosas o fenómenos físicos, que se hallan más o
menos remotos de nosotros, en el espacio y en el tiempo. Los estados mentales
pueden ser tanto los nuestros presentes y pasados como los de otros hombres. El
examen de estos postulados, que evidentemente exige la psicología, no pertenece
a esta ciencia, sino a la filosofía.
Según lo que acabamos de decir, es comprensible que James considere que
existe una estrecha relación entre la conciencia y su medio, hasta tal punto, que
sería una abstracción violenta considerar a aquélla fuera del medio en que se
desenvuelve. El tejido de sucesos que encontramos en el fluir de la conciencia, y
que se presenta en una expansión evolutiva, no se comprende si no se tienen en
cuenta todas las circunstancias en que la evolución se verifica, y esto porque la
vida mental es, ante todo, finalidad, es decir, tiende a conservar la vida total del
individuo. «Nuestras diversas maneras de sentir y pensar han llegado a ser lo que
son, porque nos sirven para modelar nuestras reacciones en el mundo exterior».
Por esto estima James como una fórmula de las más fecundas en psicología, la de
Spencer, quien afirma que la vida mental es una «adaptación de las relaciones
internas a las relaciones externas». Si la actividad de conciencia está mal
adaptada, puede llevar a la destrucción del sujeto. Precisamente las
enfermedades mentales consisten en esta desadaptación, que constituye su
característica. La psiquiatría, una «rama de la Psicología», estudia esta vida
mental no adaptada y perniciosa.

Ya por lo anterior se puede suponer que el método de la psicología para W. James


es esencialmente la introspección, la visión penetrante de lo consciente, de la
actividad psíquica. Es lo único que nos la puede presentar en su realidad
inmediata, que es precisamente a lo que aspiramos. Todo otro método tendrá sólo
un valor preparatorio, auxiliar, y por lo tanto insuficiente. De hecho, James ha
aprovechado las investigaciones experimentales de otros psicólogos, pero
basándose siempre en la introspección.

Después de estas breves indicaciones acerca del problema de la psicología, y


según nuestro plan anterior, pasamos a la segunda cuestión, o sea a la
descripción de la actividad mental, cuestión que, como se dijo, está tratada con
gran penetración y finura. Se quiere aquí lograr (como ya vimos también en Lipps)
una imagen de la vida del espíritu sin falseamiento alguno determinado por
equivocadas analogías. En algunos puntos indicaremos cómo en psicólogos,
cuyas ideas se han expuesto anteriormente, se halla la corrección de ciertas
afirmaciones de W. James. Pero antes debemos ver el sistema de la psicología de
éste.

Se ha criticado por no ser sistemático a James, quien ha replicado que la


exposición seguida en sus libros daba lugar a suponerlo porque estaba hecha con
un fin pedagógico, pero que el sistema no faltaba. Sin embargo, es difícil hallar en
él un lugar donde la cuestión del sistema sea tratada (5).
La actividad psíquica es toda ella conocimiento; sus diferentes aspectos son
diversos modos de conocer los objetos. Así, James representa un punto de vista
(superado ya) intelectualista. Hay un hecho fundamental de la conciencia: la
atención, que no es un modo de conocer, sino una ley general de todo
conocimiento. De aquellos modos de conocer enumera James los siguientes: 1.º,
sensaciones elementales y sensaciones de la actividad personal; 2.º, emociones,
deseos, instintos, ideas de valor, ideas estéticas; 3.º, ideas de espacio, de tiempo
y de número; 4.º, ideas de diferencia y semejanza y sus grados; 5.º, ideas de
dependencia causal entre los sucesos, de fin y medio, del sujeto y sus atributos;
6.º, juicios acerca de las ideas anteriores (afirmación, negación, suposición); 7.º,
juicios de juicios. Sería imposible buscar una raíz común de estos sucesos de
conciencia, pues James piensa que lo más exacto es considerar su origen común,
aun misterioso. Es esto conclusión lógica de su concepción de lo psíquico; ya que
no puede explicarse por síntesis, donde una diversidad cualitativa se presenta,
nos hallaremos ante elementos irreductibles. El empeño de ver tan sólo
conocimiento en el espíritu, le hace negar un contenido afectivo de la conciencia
como aspecto originario. Hay casos en lo mental que parecen deberse a enlaces
de ideas; tal, por ejemplo, la asociación de éstas en la memoria. No pudiendo aquí
encontrar una explicación psicológica, recurre a una fisiológica, en virtud de la cual
las leyes de asociación son leyes cerebrales, fisiológicas, que condicionan nuestra
actividad psíquica. Es esto posible para James porque admite una causalidad
psicofísica. En cuanto a su intelectualismo puede realizarse porque considera los
sentimientos como una especie de sensaciones orgánicas. Lo característico de la
emoción o del sentimiento es su expresión fisiológica; la percepción en la
conciencia de esta expresión es lo que constituye el hecho psíquico de la
emoción. Así dice: no lloramos porque estamos tristes, sino que estamos tristes
porque lloramos. Esta teoría ha sido refutada por análisis empíricos más
delicados.

Lo psíquico no es un agregado de partes. El asociacionismo ha intentado


considerar lo psíquico como una combinación (sucesiva o simultánea) de últimos
elementos. Modelo para esto fueron las hipótesis atomísticas de la química; como
todo fenómeno químico surge de la combinación de átomos, los fenómenos
mentales serían el resultado del entretejerse de elementos de la conciencia.

Primeramente discute James la base de la hipótesis asociacionista. Se pretende


en ella transportar las leyes halladas en la memoria (de asociación de ideas) a
todo el dominio de lo psíquico y se pretende que rigen aún en esferas tan
diferentes de las de la memoria como son las sensaciones, en las cuales se
muestra, al decir de algunos psicólogos, un agregado de partes. Así pensaba
Spencer, quien pretendía, partiendo del análisis de las sensaciones auditivas, que
toda sensación era una suma de shocks.
El interés capital de este punto de vista consistía en hallar un hecho que mostrase
que esto era exacto; pero tal hecho no existe, y si llega Spencer a su citada
conclusión es por hacer de la sensación una copia exacta del excitante, que es
efectivamente un agregado. A esto, sin embargo, no nos conduce la experiencia,
ni nuestro saber físico, ni el rigor lógico. Hay, en verdad, casos de pretendida
fusión de sensaciones, pero estos casos no lo son de fusión de elementos de
conciencia, sino siempre de elementos fisiológicos. La fusión es, pues, según W.
James, siempre fisiológica en último extremo (6). Lo mismo que sucede en el caso
particular de la sensación, sucede en el resto de la actividad mental; no hallamos
en ella nada que nos muestre la existencia de partes o de elementos aislados y
últimos. La observación interna no nos hubiera llevado por sí a suponerlas; hemos
podido únicamente hacerla orientándonos en la realidad física y tomándola por
modelo.

James mostrará ahora también que la hipótesis asociacionista es incapaz de


explicar la diversidad de la actividad mental. Los elementos, al combinarse
formando complejos, deben explicar la multiplicidad cualitativa o variedad de la
conciencia. Ahora bien; los elementos, al mezclarse, no producen jamás, ni en el
mundo de la naturaleza ni en el del espíritu, una nueva cualidad. Si decimos que
surgen cualidades diferentes en las combinaciones químicas es porque los
elementos que se combinan actúan de un modo diverso sobre los sentidos. Para
que algo análogo sucediese, habría que suponer un sujeto sustancial, sobre el que
actuasen los elementos psíquicos combinados, produciendo así nuevos efectos.
Mas ha de tenerse en cuenta que estos nuevos efectos psíquicos no serían ya
agregados de estados simples de conciencia. Por otra parte, como veremos más
adelante, nada en la experiencia justifica el supuesto de un sujeto substancial,
sustrato de los estados de conciencia. El alma es idéntica con éstos. La hipótesis
asociacionista no explica aún algo muy capital, a saber: el carácter unitario de todo
fenómeno de conciencia, de un pensamiento, de un concepto, de una sensación.
Si se tratase de un agregado en los fenómenos del espíritu, no habría en ellos
más que multiplicidad, pero nunca aquella unidad que el suceso mental nos
presenta.

La vida mental, por consiguiente, aparece, no como un agregado de partes, sino


como un algo unitario y meramente cualitativo.

La conciencia tiende a ser personal. «Todo pensamiento forma parte de una


conciencia personal. Esto quiere decir simplemente que no existen hechos de
conciencia aislados, sino que cada hecho de conciencia se presenta en un enlace
con otros hechos de conciencia, ofreciéndose como miembro de la conciencia de
un Yo. Estos sujetos se dan separados unos de otros. Así, pues, consiste la
concepción del mundo de los espíritus, mantenida por W. James, en un pluralismo.
No se trata de ningún supuesto, sino sólo de un hecho, porque el hecho general
que estudia la psicología no es la conciencia, sino la conciencia personal.

No obstante, W. James no dice que la conciencia es personal, sino que tiende a


ser personal. A esta afirmación es llevado por ciertos fenómenos patológicos. En
primer lugar lo es por los fenómenos de la doble personalidad simultánea
(personalidad subconsciente y escritura automática) que se presentan en las
histéricas y en los individuos sugestionados e hipnotizados.

2. Identificación de los pioneros de la psicología en Estados Unidos: La


psicología estadounidense en el siglo XlX psicológicas y aportes e
influencias que incidieron en la psicología moderna.

c- Concepciones d- Aportes e- Debates

Jonathan Edwards (1703-1758).

Teólogo puritano y filósofo, nació en East Windsor, Connecticut, y estudió filosofía,


especialmente el Essay de Locke, en Yale bajo la dirección de Samuel Johnson.
Antes incluso de su graduación en 1720, los intereses psicológicos de Edwards ya
le habían conducido a componer un pequeño escrito sobre "la Mente". En 1729
adquirió el ministerio en Northampton (para un interesante relato de la vida de
Edwards durante este periodo, ver Tracy, 1980); y allí, durante 20 años, escribió y
predicó un estricto calvinismo. En 1748, fue despedido de Northampton por una
disputa con sus feligreses y se trasladó a Stockbridge. En Stockbridge escribió A
Careful and Strict Enquiry into the Modern Prevailing Notions of that Freedom of
Will, Which is Supposed to be Essential to Moral Agency, Vertue and Vice, Reward
and Punishment, Praise and Blame, que apareció en 1754.

El Enquiry de Edwards, que fue muy leído y debatido, refleja el idealismo del
platonismo puritano y el empirismo de Locke en una mezcla no muy diferente a la
del inmaterialismo de Berkeley. Así como el intelecto humano es el recipiente
pasivo de las impresiones e ideas provenientes de Dios, será también el recipiente
pasivo de los motivos o causas morales que se presentan por medio del
entendimiento. La acción de la voluntad está completamente determinada por
estas causas; y dado que estas causas motoras están producidas por Dios, la
voluntad humana está determinada por la divinidad. La libertad es solo la ausencia
de impedimentos para la acción.
Joseph Buchanan (1785-1829).

Médico, educador, inventor, jurista y periodista, nació en Washington County,


Virginia, se trasladó a Tennessee en 1795 y a Kentucky en 1804. Su educación
formal consistió en 14 meses de escuela elemental y secundaria y un año en la
Transylvania University donde no obstante consiguió el título de bachiller basado
en su personal programa de estudios. En Transylvania, fue introducido en la obra
de Erasmus Darwin, Hume, Locke, y Hartley por el Dr. Samuel Brown, con el que
estudió medicina (ver Adams y Hoberman, 1969, para una breve narración de la
vida y la obra de Buchanan).

Thomas Cogswell Upham (1799-1872).

Filósofo y educador, nació en Deerfield, New Hampshire, y se educó en el


Dartmouth College y en el Andover Theological Seminary. En 1824, tres años
después de graduarse en Andover, Upham fue nombrado profesor de filosofía
mental y moral en el Bowdoin College, donde permaneció hasta su jubilación en
1867. El producto de las lecciones de Upham en Bowdoin están contenidos en los
Elements of Intellectual Philosophy48, un texto que, en sus numerosas
encarnaciones y ediciones, dominó la escena americana durante cincuenta años.

Catherine Esther Beecher (1800-1878)

Hija de Lyman Beecher, hermana de Harriet Beecher Stowe y Henry Beecher,


escritor y educador, fue quien, casi sin ayuda, creó el ideario del siglo XIX de la
mujer americana como ama de casa profesional, educadora y guardiana de la
moralidad de la nación. Nació en Hampton, Long Island, y se educó en Miss
Pierce's School en Litchfield, Connecticut. En 1823, después de que su prometido
se ahogara en un naufragio (ver Sklar, 1973 para una brillante biografía de
Beecher), ella y su hermana Mary se trasladaron a Hartford para abrir un colegio
femenino.

En Hartford, a beneficio de sus estudiantes, preparó e imprimió la obra anónima


Elements of Mental and Moral Philosophy, Founded Upon Experience, Reason,
and the Bible. Buscando una respuesta a la cuestión "¿Qué debemos hacer para
salvarnos?" y una guía para la interpretación de la Biblia en las leyes de la mente,
Catherine Beecher se convirtió en una de las primeras, si no la primera, en aplicar
el análisis psicológico directamente a los asuntos teológicos. Poco segura del
recibimiento que recibiría su obra, lo había impreso, encuadernado y enviado a las
mayores lumbreras teológicas de la época para su comentario crítico.
Desafortunadamente, sus temores estaban justificados y la reacción (tal vez
impulsada más bien por la autoría femenina del libro que por su contenido) fue lo
suficientemente crítica para que Beecher retirara el libro de circulación. Nunca
realmente publicado o vendido, los Elements de Beecher es uno de los libros más
extraordinarios de la historia de la psicología americana.

Amariah Brigham (1798-1849)

Psiquiatra, nació en New Marlboro, Massachusetts; estudió medicina con el Dr.


Edmund C. Peet, y comenzó su ejercicio profesional en 1821 en Enfield,
Massachusetts. En 1828/1829, pasó un año viajando y asistiendo a conferencias
en Inglaterra, Escocia, Francia e Italia. Dos años después de su retorno, se
trasladó a Hartford donde entró en contacto con Eli Todd, superintendente de la
Hartford Retreat. Las opiniones psiquiátricas de Brigham reflejan una combinación
de su propia introducción al tratamiento moral (psicológico) en las obras de los
alienistas británicos y franceses con el método práctico de Todd para el
tratamiento de los locos (ver Carlson, 1956, para una breve visión de conjunto de
la vida y la obra de Brigham).

En 1832, Brigham publicó su Remarks on the Influence of Mental Cultivation upon


Health. Por aquel tiempo, crecía el miedo a que el sistema nervioso humano
estuviera mal adaptado para afrontar la creciente complejidad de la vida
"moderna" y que, como resultado de ello, las enfermedades mentales estuvieran
aumentando. La obra de Brigham fue la primera contribución publicada a una
higiene mental recopilada para uso popular. Escrita para detener la "creciente
marea de la locura", proveyó al lector medio consejos para la adecuada educación
de los niños, la importancia de la salud física, los peligros de la excitación mental
excesiva y la necesidad de mejorar la educación de las mujeres. Por primera vez,
la importancia de mantener la salud mental llegó a ser parte del ideal cultural
americano.

Laurens Perseus Hickok (1798-1888).

Considerado generalmente como el primer filósofo sistemático de América, nació


en Bethel, Connecticut y se educó en el Union College, donde trabajó como
profesor de filosofía mental y moral entre 1855 y1866 y como presidente desde
1866 hasta su jubilación en 1868.
El principio fundamental en el que Hickok basó su sistema filosófico fue la
compatibilidad esencial de los modos de pensamiento racional y empírico. Dado
que las ideas fueron probadas en el campo empírico a través de sus
consecuencias experimentales y en el campo racional por su coherencia interna,
adecuadamente conducida, ambos métodos conducirán a los mismos hechos y
principios y ninguno de ellos debía descuidarse a favor del otro. Manteniendo este
principio, Hickok publicó una Rational Psychology (1849) y, en 1854, una Empirical
Psychology. Esta última obra, un estudio introspectivo a escala completa del
funcionamiento de la mente humana, sirvió, junto a la obra de Upham, para
introducir a varias generaciones de estudiantes en el estudio de los fenómenos de
la conciencia.

Noah Porter (1811-1892).

Sacerdote, filósofo y educador, nació en Farmington, Connecticut, y se educó en


Yale, donde llegó a ser profesor de filosofía moral y metafísica en 1846 y
presidente en 1871. Antes de 1853, la psicología de Porter se derivaba
ampliamente de la filosofía mental escocesa que dominaba la escena americana.
Estando estudiando en Berlín, durante el invierno entre 1853 y 1854, entró en
contacto con Friedrich Adolf Trendelenburg, Friedrich Wilhelm Joseph von
Schelling y el pensamiento alemán contemporáneo. Tras su regreso, se puso a
trabajar en un curso básico de epistemología de la psicología científica, un
programa que le condujo, en 1868, a la publicación de The Human Intellect, un
libro al que Blau (1967) ha llamado "la mejor obra de psicología en inglés anterior
a William James" (p. 413).

En The Human Intellect, que estaba dedicada a Trendelenburg, Porter aporta una
extensa revisión del asociacionismo británico y de la psicología filosófica alemana,
incluida la doctrina de la conciencia de Herbart. Para ello, añadió una recopilación
de los experimentos de Weber sobre el tacto, de la teoría de la percepción
sensible de Müller y de la teoría de los signos locales de Lotze. A pesar de que, de
acuerdo con las ideas de la época, Porter era incapaz de concebir la psicología
como una ciencia experimental, condicionado como estaba por el análisis
introspectivo de la conciencia, fue el primer filósofo americano en tratar
consistentemente los datos a partir de experimentos fisiológicos, utilizados como
auxiliares de la empresa introspectiva.
Edward Hammond Clarke (1820-1877).

Médico y educador, nació en Norton, Massachusetts; se educó en el Harvard


College, y recibió el título de medicina en Philadelphia en 1846. Tras un largo viaje
y el ejercicio de la medicina privada en Boston, Clarke fue nombrado profesor de
Materia Médica en la Harvard Medical School, una plaza que mantuvo hasta su
vuelta a la medicina privada en 1872, cinco años antes de su muerte.

A su muerte, Clarke dejó inacabado un manuscrito sobre la naturaleza y los


orígenes de las alucinaciones visuales analizadas en los términos de un completo
asociacionismo, la psicología fisiológica basada en la obra de Bain, Carpenter,
Ferrier y Wundt, entre otros. Preparada para su publicación póstuma por Oliver
Wendell Holmes, el manuscrito de Clarke apareció en 1878 bajo el título de
Visions: A Study of False Sight (Pseudopia.).

Benjamin Rush

El padre de la psiquiatría americana descubrió varios desordenes nerviosos. Uno


de ellos llamado anarchia, “El exceso de pasión por la libertad”. era conocido
como el fundador de la psiquiatría estadounidense, debido a que reavivó el interés
por una aproximación científica de los trastornos psicológicos. Su libro escrito en
1812 fue el primer libro de texto psiquiátrico impreso en Estados Unidos.

En 1783 se unió al hospital de Pennsylvania donde hizo cambios radicales, como


colocar a los pacientes con perturbaciones mentales en pabellones separados,
brindarles terapia ocupacional y prohibir las visitas de curiosos que
frecuentemente visitaban el hospital para entretenerse.

Joseph Parrish (1779-1840).

Médico, nació en Philadelphia, estudió medicina con Caspar Wistar y recibió el


título de doctor en Medicina en la University of Pennsylvania en 1805 con una
Inaugural Dissertation on the Influence of the Passions upon the Body. Este
pequeño pero excepcional tratado fue mucho más allá de las nociones
psicosomáticas generales del periodo para clasificar las pasiones en dos
categorías sobre la base de sus efectos psicológicos y sus posibilidades
terapéuticas: las que aumentan la fuerza del corazón y las arterias y, por
consiguiente, actúan como estimulantes; y las que reducen la actividad del cuerpo,
produciendo un efecto sedante.
Usadas apropiadamente y en una dosis adaptada a la fortaleza del paciente,
afirmaba Parrish, las pasiones pueden ser empleadas eficazmente como remedios
mentales.

El nacimiento de la psicología moderna, aportes e influencias que incidieron


en la psicología moderna.

A la vez que la frenología alcanzaba la cima de su popularidad, hombres y


mujeres en Europa y América, pioneros de la psicología, comenzaron a emplear el
método científico en la investigación psicológica. En 1879, Wilhelm Wundt (1832-
1920) estableció oficialmente el primer laboratorio psicológico en Leipzig,
Alemania. Wundt estudió Medicina y Filosofía y escribió sobre psicología,
fisiología, historia natural, ética y lógica, pero es especialmente admirado por los
psicólogos por haber sido el primero en anunciar en 1873 que iba a intentar hacer
de la psicología una ciencia y porque su laboratorio fue el primero que publicó sus
resultados en una revista científica. Aunque el laboratorio de Leipzig comenzó
siendo sólo unas cuantas habitaciones en un viejo edificio, rápidamente se
convirtió en el lugar al que tenía que acudir todo aquel que quisiera ser psicólogo,
por lo que muchos de los pioneros estadounidenses recibieron allí su formación.
Los investigadores del laboratorio de Wundt no estudiaban toda la diversidad de
temas que trata la psicología actual, sino que se concentraban en el estudio de
sensación, percepción, tiempos de reacción, imaginación y atención, y evitaban el
aprendizaje, la personalidad y la psicopatología. El método de investigación
preferido por Wundt era la introspección sistemática, en la que sujetos voluntarios
aprendían a observar, analizar y describir cuidadosamente sus propias
sensaciones, imágenes mentales y reacciones emocionales. Este procedimiento
no era sencillo y los sujetos tenían que realizar 10000 observaciones de práctica
antes de poder participar en estudios reales. Una vez entrenados, podían emplear
hasta 20 minutos en describir las experiencias vividas interior mente durante un
experimento que había durado 1,5 segundos.

Aunque Wundt confiaba en que la introspección sistemática produjera resultados


fiables y verificables , la mayoría de los psicólogos la acabó rechazando por ser
demasiado subjetiva. No obstante Wundt cuenta con el reconocimiento de haber
iniciado el movimiento que hizo de la psicología una ciencia.