Vous êtes sur la page 1sur 4

Gisela Belforte.

Epistemología e Historia de las Ciencias Sociales.


Primer parcial – primer cuatrimestre del 2018.
Analizar la Carta Orgánica del Partido Pirata e identificar los conceptos desarrollados en las
Unidades 1, 2 y 3 (Bachelard, Graeber, Castoriadis y Clastres). Desarrollar el análisis por escrito,
tipeado a espacio y medio y justificado a ambos lados con una extensión entre 1000 y 2000
palabras. La presentación implica transcribir el análisis, citar correctamente los pasajes de la
bibliografía que apoyen los análisis e incluir una breve conclusión personal. La fecha límite para
la entrega del parcial será el próximo martes 14 de agosto. La entrega por correo electrónico
(marcarand@gmail.com) será efectiva con la confirmación de recibido del docente.

Una vez leído la Carta Orgánica del Partido Pirata se puede observar que tiene una
organización horizontal, autogestiva y no jerárquica. Si bien es difícil desde la mirada occidental
llegar a entender este tipo de organización, podemos establecer que no poder llegar a entenderlo
es un “obstáculo epistemológico”. En este sentido, un obstáculo epistemológico es aquello que
nos traba al momento de conocer, compuesto por los saberes previos, la opinión y las
generalizaciones, produciéndose en el sujeto que quiere conocer y no en el objeto estudiado.
Bachelard se refiere a los obstáculos epistemológicos y dice que “el epistemólogo debe tomar los
hechos como ideas, insertándolas en un sistema de pensamientos.” (Bachelard, 2000, pp. 6)
Justamente lo que plantea es que se deben tomar los conceptos que se expresan en la vida cotidiana
y que funcionan como trabas al momento de conocer y analizarlos dentro de los esquemas
mentales que fueron producidos (esto es ponerlos en contexto). En este proceso el sujeto se
deshará de los conceptos que están funcionando como obstáculo epistemológico.
Con respecto al Partido Pirata, el obstáculo epistemológico surge cuando un sujeto no puede
ver más allá de las formas tradicionales de jerarquía en la sociedad moderna, entonces desacredita
la organización autogestiva y horizontal que posee. Podemos decir que la jerarquía no es
compatible con otras maneras de organización como la autogestión ya que el modelo de la
jerarquía sienta sus bases en la división y en el conflicto, en cambio la autogestión tiene sus bases
en el consenso. Como bien dice Castoriadis, “se presenta a la jerarquía como instrumento
regulador de conflictos, ocultando el hecho de que la jerarquía es por si misma origen de un
conflicto perpetuo.” (Castoriadis, 2006, pp. 66)
En este sentido, la jerarquía se da en primera instancia por la división de la sociedad entre
quienes tienen el poder de mando, la capacidad de los ingresos y quienes no, esto es los
dominantes y dominados, respectivamente. A este conflicto se impone la coacción (desde los
dominantes a los dominados) para solucionarlo quedando establecida la jerarquía como tal. La
jerarquía entonces se muestra como solución, sin embargo, la misma es la base del conflicto
mismo, y es lo que habilita que siga habiendo jerarquía, es decir se retroalimenta.

1
Gisela Belforte.

Así mismo en las organizaciones jerárquicas no todos tienen acceso a la información, sino que
aquellos que tienen el poder de mando tienen el monopolio de la información y, mediante ella,
deciden y bajan al resto de la organización las ordenes como algo ya establecido. En cambio, en
las organizaciones autogestivas, todos los participantes poseen la información y toman las
decisiones colectivamente. En este punto, podemos dar el ejemplo en el Partido Pirata cuando en
el artículo N°8 de la Carta Orgánica sostiene que “con el ánimo de mantener la horizontalidad y
el dinamismo participativo y autogestivo en las actividades regulares del Partido, todo Pirata tiene
derecho a proponer y llevar a cabo actividades con el fin de sostener, impulsar, difundir y extender
los principios piratas en todos los espacios.”
Vemos como en el Partido Pirata se estipula que la información es de carácter libre y se toman
como una responsabilidad hacer tareas sociales para lograr un intercambio de información aun
mayor entre las partes. Además, esto influye en el momento de decidir dentro del partido ya que
forman asambleas donde las decisiones se realizan colectivamente, y no son ordenes impuestas
“desde arriba” como en la jerarquía.
Al salirse de la norma y generar otras maneras de organización, el Partido Pirata se puede
considerar como revolucionario. Al respecto Graeber hace un análisis sobre las totalidades que se
generan en la sociedad y explica que para que existan nuevos sistemas (como la autogestión) se
necesita romper con las totalidades imaginarias mediante la revolución. La revolución ya no es
solamente derrocar gobiernos o tomar el Estado, sino también puede definirse como “cualquier
acción colectiva que rechace, y por tanto confronte, cualquier forma de poder o dominación y al
hacerlo reconstituya las relaciones sociales bajo esa nueva perspectiva, incluso dentro de la
colectividad.” (Graeber, 2011, pp. 55) Se produce una revolución, según Graeber, cuando se crean
comunidades que se diferencian a las formas de organización y poder clásicas (como es la
jerarquía). Así mismo, si varios grupos sociales hacen acciones revolucionarias al mismo tiempo
se genera un “éxodo revolucionario”, donde hay una resistencia sin choque y no hay una
confrontación directa.
El Partido Pirata se puede considerar como revolucionario si entendemos que se separa y aleja
de la jerarquía y de la coacción cuando plantea en sus principios fundamentales cuestiones como
acceso abierto a la información, datos abiertos, democracia directa, economía solidaria y del bien
común, hardware y software libre y transparencia. Además, leyendo la Carta Orgánica se advierte
que esta modalidad autogestiva se expresa en los artículos competentes a la organización misma
del partido, como es el artículo N° 12 que dice: “Las Asambleas del Partido Pirata son de carácter
democrático, organizativo, solidario, amistoso, horizontal, descentralizado, abierto y
participativo. Las Asambleas son capaces de mandatar responsables voluntarios individuales o
grupales para cumplir tareas necesarias para el funcionamiento regular del Partido.”
Otro obstáculo epistemológico que puede presentarse en relación con el Partido Pirata sucede
cuando un sujeto no puede salir del esquema mental en que todas las organizaciones sociales

2
Gisela Belforte.

contienen cierto grado de poder político, sumando elementos de coerción. Se hace una unión del
poder político, que sí es una cuestión inherente a la sociedad, con la coerción (y por ende con la
jerarquía), que se estipula como algo universal pero que sin embargo es una característica de
Occidente.
Al respecto Clastres explica que el poder político es universal, inherente a lo social, ya que
aun en las sociedades sin Estado, sin coerción y sin jerarquía (donde se podría llegar a plantear
que no existe tal poder político), si existe “algo”, alguna manera de organización y ahí es cuando
surge el poder político. Así mismo el poder político se puede mostrar de dos maneras: mediante
el poder coercitivo y mediante el poder no coercitivo. Vemos como el poder coercitivo es un caso
particular, una realización concreta del poder político en Occidente. En este sentido, Clastres
explica que “no existe pues ninguna razón científica para privilegiar esta modalidad del poder,
para constituirla en el punto de referencia y en el principio de explicación de otras modalidades
diferentes.” (Clastres, 2014, pp. 17)
Si no hay razón tal para considerar al poder coercitivo como una pauta de análisis a la hora de
estudiar las organizaciones sociales, el Partido Pirata se incluiría dentro de aquellas comunidades
que justamente se alejan del mismo, por ende, no pueden analizarse con las mismas pautas.
Leyendo la Carta Orgánica, se puede entender que el Partido Pirata al establecerse mediante la
autogestión (poder no coercitivo), el poder político se expresa mediante las asambleas generales.
El articulo N° 15 explicita que “cada Asamblea General deberá contar con al menos un moderador
a elegirse al azar de entre todos los presentes al comienzo. El moderador de la asamblea anterior
será exceptuado del sorteo. El moderador podrá elegir entre los participantes responsables de
llevar el Acta y de asistirlo en sus tareas. El moderador es responsable de mantener el buen clima
y el Orden del Día durante la Asamblea General y de asegurar el carácter definido para estas.”
El moderador en este caso se establece con un poder extraordinario por sobre los participantes
de la asamblea en ese momento, pero sin embargo en cuanto hay otra asamblea el moderador no
es el mismo y el cargo es rotativo. Ese poder extraordinario del moderador de las asambleas del
Partido Pirata se explica en tanto que tiene el poder de la palabra, en este caso de dirigirla, de
controlar los tiempos, o bien el orden en que los participantes hablan, etc. Clastres al respecto
explica que “en la sociedad primitiva, en la sociedad sin Estado, no es del lado del jefe que se
encuentra el poder: de esto se desprende que su palabra no puede ser palabra de poder, de
autoridad, de mando.” (Clastres, 2014, pp. 154). En el Partido Pirata tampoco se da esto, ya que
esta prerrogativa del moderador no genera un poder de mando o bien una obediencia tal para
llegar a ser jerarquía. El poder político no es coercitivo (no hay jerarquía) y el poder de mando
reside en la asamblea, y no en el moderador. Con respecto a las bancas ocupadas en el Congreso
sucede lo mismo ya que los Delegados Piratas que ocupan esas bancas están en constante dialogo
con la asamblea y las decisiones son tomadas por la misma.

3
Gisela Belforte.

Así mismo la Carta Orgánica del Partido Pirata hay que entenderla como fuerza de ley para
los Piratas Afiliados ya que la misma es la expresión escrita de la legalidad que reviste al partido.
Clastres agrega que “la escritura es para la ley, la ley habita la escritura; y conocer una es ya no
poder desconocer la otra. Toda ley es, pues, escrita, toda escritura es índice de ley.” (Clastres,
2014, pp. 174) Podemos decir entonces que una vez que la ley se pone por escrito, esta se hace
pública y la sociedad educada (esto es, alfabetizada) no puede desconocerla o ignorarla.
Por esto mismo, el Partido Pirata también hace un trabajo importante en el libre acceso al
conocimiento y a la difusión del mismo partido. Al respecto, la Carta Orgánica aclara en el artículo
N°3 que “se asume que el Pirata que se afilie adhiere a los principios del partido, pudiéndose
retirar la afiliación de comprobarse fehacientemente que no adscribe a los mismos. Será
responsabilidad de los Piratas Afiliados atender tanto a las actividades regulares como a las
Asambleas Generales y otros eventos que se refirieran a la organización, participación y difusión
del Partido.” Es decir, es responsabilidad de los Piratas Afiliados de participar de las actividades
de difusión del Partido Pirata, esto incluye la Carta Orgánica y los principios del partido, que una
vez escritos (por ende, hechos públicos) ya no pueden desconocerse por ningún Pirata Afiliado.
Si se desconociera directamente seria motivo de expulsión.
Por último, me parece oportuno explicitar que personalmente creo que las maneras de
organización autogestiva son mucho más eficientes que las jerárquicas, además de no contener
elementos de coerción y basarse en el consenso para poder hacer una construcción colectiva y
cooperativa (en este caso del conocimiento). A lo largo del cuatrimestre analizamos diferentes
aportes teóricos, que pude llegar a entenderlos y concluirlos con una aplicación practica como lo
es el Partido Pirata. Entiendo a la autogestión como un modo menos enajenado de organizarse, y
a la vez mas revolucionario en el contexto que estamos inmersos en un sistema jerárquico. Ante
todo, percibo la autogestión y el poder político no coercitivo como algo a producir y reproducir
en los ámbitos más inmediatos que tengo a mi alcance, con el objetivo de construir la autogestión
y derribar la jerarquía al mismo tiempo.

Bibliografía:
 Bachelard, Gastón (2000) La formación del espíritu científico, México, Siglo XXI Editores,
capítulo 1 «La noción de obstáculo epistemológico», pp. 15-22.
 Graeber, David (2011) Fragmentos de antropología anarquista, Barcelona, Virus editorial,
pp. 49-72.
 Castoriadis, Cornelius (2006) Escritos políticos, Madrid, Libros de la Catarata, «Autogestión
y jerarquía», pp. 61-72.
 Clastres, Pierre (2014) La sociedad contra el Estado, Buenos Aires, Ediciones Amanuenses.
 Carta Orgánica del Partido Pirata.